Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Carta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Carta. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de agosto de 2016

Carta a mi hermana menor

Querida pequeña grandota:

Fue inevitable para mí alarmarme cuando escuché que alguien lloraba. Sé que mamá entró y salió como si fuera algo normal. Sé que tu novio estaba contigo, y por un momento pensé que se estaban peleando en serio por algo de pareja. Me temí lo peor, te soy sincera. Y quizás motivada por eso, y porque en el fondo de mi aparente inmutabilidad, me importas (y porque nuestros cuartos están comunicados por el baño, válgame Dios, no hay mucha privacidad), escuché un poco lo que te decía él. Me calmó saber que no te estaba buscando pleito, sino tratando de animar. Aunque te soy sincera, no entendí el 50% de lo que dijo porque habla muy rápido y las paredes enchapadas en oro no permiten que el sonido traspase bien. 

Por ese atrevimiento mío de meterme en lo que se supone que no es mi asunto (sorry, soy una pesada que escucha conversaciones ajenas), me atrevo a escribirte esta, espero, pequeña carta. 

Me bastó escuchar a tu novio diciendo "esa persona ya no está y probablemente ni le importa, y mientras tanto ustedes sufren por su ausencia cuando su vida podría ser mil veces mejor" para entender a qué se refería. Por un momento pensé que se trataba de nuestro ex padrastro, pero no. Sé que se refería a papá. A la lucha de mamá. A la carencia en todo sentido en la que vivimos. Entiendo tu frustración y tu rabia, porque yo también la he sentido y no te mentiré, aún la siento a veces. Sé que somos demasiado diferentes, y parte de esa diferencia está en que yo sí tuve ayuda para aprender a canalizar esa impotencia hacia algo positivo, y tú aún no, pero hermana, somos más parecidas de lo que crees. Soy consciente de que estás en aparente desventaja y que, de los tres, eres a la que más esquirlas le ha caído. Sin embargo, quiero recordarte que eres fuerte. Siempre lo fuiste. Quizás hasta más fuerte que yo, porque no caíste de la misma manera. Pero quiero que de una buena vez entre a tu cabeza el mensaje que tu novio (y en esta oportunidad, yo) queremos que entiendas. Porque, partiendo de que no somos tan diferentes como piensas, puedo decirte que si Pequeño Hombre y yo lo estamos logrando, tú también puedes.

Sé que he sido orgullosa y no he querido/podido compartir mis penas contigo. Primero porque estaba demasiado enferma, casi en la locura, y no aguantaba nada (y creo que ya lo hemos hablado y espero que hayas comprendido que esa no era yo). Y luego porque "cambié", según uds para mal, según mi punto de vista, para bien. Y quiero que entiendas mis actitudes no para justificarme, sino para que veas las cosas que hay que hacer para poder levantarse. 

Yo no soy el mejor ejemplo de comportamiento. Lo sabes. Lo sé. Yo estoy aprendiendo también, estoy tratando de acomodarme a la vida y estoy luchando por mantenerme bien. Sé que no lo compartes, pero ese mantenerme bien implica no estar en casa, porque sabes la carga que hay y la falta de espacio familiar que, si bien da cierta independencia, no ayuda a crear un ambiente de soporte y más bien, es todo lo contrario. No te voy a decir que no paro en la casa a propósito porque es más bien una costumbre desde la época que no tenía dormitorio y porque paro haciendo mil cosas para poder ser autosuficiente, pero sí, una parte inconsciente de mí escapa de todo lo que puede porque no aguanta el drama y los problemas repetitivos. 

A eso voy.

Hermana, vivimos en una misma situación hace más de 16 años. Las cosas se siguen repitiendo. Papá sigue apelando en el juzgado, no compareciendo en las citaciones, coimeando a diestra y siniestra para que no lo sentencien y mientras tanto, haciendo su vida "feliz y despreocupadamente" con su nueva familia. Con esas personas que también fueron nuestra familia. Seguir llorando porque nada cambia no hará que las cosas cambien. Seguir aferradas a que algún día pagará los miles de dólares que debió pagarnos en alimentación, estudios y casa es seguir siendo niñas indefensas. Y ya no lo somos. Si mamá quiere seguir dependiendo de papá para poder salir adelante, es problema de ella y nosotras no podemos hacer nada por ayudarla más que salir adelante por nuestra cuenta. Sabes que no la tenemos del todo, y eso tampoco debe ser una desventaja en la vida. 

Hermana, tienes 26 años. Tu cara sigue siendo de bebe, pero tú ya no lo eres. Y si sufres, es porque sigues aferrada al dolor, al miedo, al pasado, a la incertidumbre, a una concepción negativa de la realidad y a papá y una familia carente. Me incluyo. Te hice mucho daño y no sabes cómo quisiera haber sido capaz de abrazarte en vez de limpiar las cosas que tocabas para no sentirte ahí, o pedirte que disminuyeras el volumen en vez de callarte a gritos. Aunque no lo creas, me siento muy culpable de tu estado actual, porque sé de tus sacrificios para que yo esté bien. Todos en esta casa hemos hecho cosas por el otro, a veces haciendo cosas extremas y no muy positivas, pero que eran lo único que creíamos que podíamos hacer porque, caray, ¡la vida nos tocó tan difícil...! Pero eso no tiene que significar que esos sacrificios y obligaciones de mantenernos en el status quo deben seguir.

Hermana bella, quizás a tí te hayan parecido cambios negativos porque empecé a responderte, a enfrentarte a tí y a mamá, pero ¿sabes qué? esos cambios han sido el impulso para que o pueda empezar a volar. Sin ellos, yo estaría muerta, y tú lo sabes, porque has tenido que ver cómo me hacía daño a mí misma innumerables veces y eso no se lo deseo a nadie. Eres fuerte y valiente por haber permanecido a mi lado a pesar de todo eso, y por esta razón es que te considero mi amiga y con la autoridad moral para decirte lo que te digo. ¿Sabes cuándo empecé a cambiar? Cuando, luego de sentirme un conejillo de indias en el internado, pensando que lo que querían era convertirme en un robot que le diera gusto a los doctores, empecé a pensar "¿qué tal si ellos tienen razón y yo estoy equivocada?". Y así, poco a poco, la información entró a mi cabeza y entendí que por más amor que haya en la familia, todos necesitamos despegar porque en conjunto estamos enfermos. Y no sólo por papá, sino porque todos somos HUMANOS y tenemos características que crean conflicto y maneras de enfrentar y solucionar que no son las mejores. 

Hermana linda, quiero que sepas que para mí no es fácil enfrentarte. Siempre que te hablo existe temor a que me regañes. Vivo con miedo, no sólo de ti: de todo el mundo. Aún con pastillas se me hace muy difícil levantarme de mi cama para hacer mis cosas, y hay días en que sólo lloro, como, duermo y deseo desaparecer. Pero gracias a que enfermé, y te hice daño, y me hice daño, y caí hasta el fondo, me di cuenta de que tenía más opciones que quedarme en mi zona de confort oscurita y cálida de la que nadie me podía sacar, y para lograrlo, debía poner de mi parte y dejarme ayudar. 

Hermana querida, hay más vida después de hoy. Depende de o que tú decidas hacer. El dinero se consigue, y lo sabes. Tienes avales que te adoran y mueren por verte surgir. Si te enfocas en lo que tienes y no en lo que no, podrías hacer magia. Papá no te hace daño ya, porque él no está. Yo trato de no hacerte daño, pero es imposible porque vivimos en la misma casa y chocamos y en fin, pero eso puede cambiar si ambas nos ponemos las pilas (Me encanta que ahora hablemos más y compartamos pequeños detalles del día a día. Para mí es mil veces mejor que hacer como si no estuvieras porque eso me mata). Y sobre mamá, ella no va a cambiar por más que nosotras queramos que lo haga. Lo que podemos hacer es cambiar nosotras y CONSTRUIR lo que queremos para nuestra vida. Ese es el milagro, la otra opción, la parte buena de todo esto: hemos pasado hambre, frío, sueño, sed, falta de amor, falta de soporte, falta de compañía, falta de recursos, falta de TODO PARA aprender que así no puede ser nuestra vida de ahora en adelante. Y eso es lo que yo estoy tratando de hacer. 

Sé que no soy el mejor ejemplo de comportamiento (sé que debo avisar cuando no voy a ir a casa a dormir y limpiar un poco más seguido, y apuntar más las cosas, y dejar de dar por sentado y llamarte a preguntar), pero quiero que entiendas que las cosas que hago son porque quiero volar y construir una vida para mí, la mejor que pueda, con las experiencias que tengo, porque gracias al pasado sé qué no debo permitir que me suceda y por qué cosas es que tengo que luchar. Yo tenía planes para mí, y a esta edad, según ellos, mi vida debería haber sido otra... Pero la realidad no siempre puede ser la que una espera y desea, y llorar porque no se cumplieron nuestras expectativas y quedarnos amarradas a ellas implica no avanzar. Y si no avanzamos con la vida, caemos. Como en ese juego en el que nos metíamos de niñas, que era como un cono que giraba y una por dentro, si paraba de correr, se caía. Así, igualito. Si no te paras, el mundo va a seguir atropellándote. Si no te pides prestado, no vas a salir de tu cuarto. Si no triunfas, no vas a poder devolver los favores. Estás en la obligación moral de triunfar para agradecer todo lo que se hizo por tí, y no por sacrificio, sino porque te amamos y queremos darte lo que tenemos, que suele ser poco, porque queremos verte bien.

Acepta lo que se te ofrece. Busca y pide ayuda. Eres fuerte, pero vulnerable, y felizmente esa vulnerabilidad se aprende a manejar. Yo no creo que quieras pasarte el resto de tu vida llorando y lamentándote porque no puedes hacer las cosas que quieres porque falta plata y recursos. No, hermana: tú los puedes conseguir. Tú puedes ser la que tú deseas ser. Tú puedes conseguir todo lo que te propongas, sólo debes creer que la vida, si bien te quitó en un principio, no fue por mala o cruel, sino porque es su forma de enseñarte que el Plan Z es tan bueno como el Plan A, y que puedes ser feliz con lo que sí tienes, sólo si tú te lo propones. 

Confía. Perdona. Deja ir. Camina, pasito a pasito. Planifica. Busca. Vas a ver que cosas muy buenas van a llegar a tí si te pones manos a la obra.

Estoy orgullosa de que estés empujando el proyecto. Estoy segura de que eres capaz de mucho más.

Olvida a quienes decidieron no estar. La vida se encargará de ellos. Perdona, deja ir a papá, y trabaja por tí, para tí, para la vida que quieres formar con tu familia propia, con tus sueños, y deja que la justicia llegue en el momento que deba llegar. Yo no le guardo rencor a a papá pero sí quiero que se haga justicia con nosotros y seguiré firmando sólo por eso. Y seguiré manteniéndome al margen de los problemas para que mi depresión no me chanque.

Te adoro, gigante vikinga, compañera de juegos, hermana pequeña. Cuenta conmigo, déjame ser tu hermana mayor de vez en cuando y déjame aconsejarte en estas cosas. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Sopa de letras


Este es mi post número 100, coincidiendo con las 17 000 visitas. Gracias a quienes me leen, aunque sea de casualidad, a los que se tragan todo el floro que meto, y a los que me comentan a pesar de la flojera. Para mí significa mucho que le hagan click a este espacio y aunque sea algo quede grabado en quienes me leen, y me alegra tener compañía y recibir comentarios (Sobretodo en esta época), porque me hacen sentir que no le escribo al vacío. Trato siempre de que la flojera no me gane y responda a quienes me escriben, aunque sea agradeciendo. No crean que los paso por alto, no señor.

Bueno. Mi idea para celebrar el post número cien y las casi 20 000 visitas (No digo que me lean de verdad tantas personas, pero sí es un número grande de clicks, al menos) era escribir algo bonito.

Lamento tener que decir que no estoy pasando por un momento que me permita escribir algo lindo que vaya con mi filosofía.

Hoy estoy visitando mi blog a modo de depositario, vertedero, cuaderno de anotaciones, espacio donde anotar mis ideas, ordenarlas, analizarlas y encontrar una estrategia. Es una manera de "hacerme bien a mí misma" y por lo tanto no estoy yendo en contra de mi política constructiva (Aunque seguramente, y me adelanto con las disculpas, voy a sonar a queja o lamento), así que espero que sigan lo que estoy a punto de escribir aquí y sirva de algo. Si me sirve a mí, feliz, pero si le sirve a alguien más, feliz al cuadrado :)

A ver. El título es porque así me siento: una sopa de letras desordenadas y frases enredadas en mi mente. He estado postergando (para variar) el escribir aquí esperando un mejor momento, pero bah, que el momento es ahora, no hay otro. Por higiene voy a tener que sacar lo que hay dentro, porque no quiero verbalizarlo y porque necesito expresarme.

Parto de la premisa del post anterior: me estoy sintiendo sola. Le escribí a mi papá, me respondió, le dije para vernos, pero al final le cancelé la cita escribiéndole lo siguiente:


Hola "Apá" (Acotación: me firmó el mail anterior así. Y yo no suelo decirle papá jamás, así que el hecho de que ponga esta palabra significa bastante):

Se supone que no debería dar explicaciones, pero quiero cerrar este asunto y no me gusta dejar a nadie con los crespos hechos.

El mail que te envié lo hice x un impulso y una necesidad insatisfecha, imaginando y esperando cosas q, en la realidad, desgraciadamente no van a poder darse. Al menos no en la actualidad. Espero que en un futuro, cuando yo sea aún más madura y realmente no espere algo que no puedes darme.

Llamémoslo infantilidad de mi parte, me doy golpes de pecho, pero por mi salud no es conveniente. Espero que lo comprendas.

¿A qué me refiero con lo anterior?
A que lo que mi niña necesitaba era un papá, no un admirador o un chofer. Lo que me diste y lo que me ofreces ahora es una fantasía de relación que en los hechos no existe. Habrás esperado en la puerta y en los ensayos, pero bien pudo hacer eso mi guardaespaldas. Yo no necesitaba eso. Y ahora, podremos salir a tomar algo, pero ser un papá es más que eso. Es algo que ya no me vas a poder dar, xq ya vi que no estás dispuesto a cambiar ni aceptar errores, y eso lo tengo que aceptar de una vez por todas.

Básicamente es eso, y el hecho de q si te das cuenta, no tenemos nada de qué hablar que no sea un tema pesado. Y no me refiero a quién pagó qué, porque el dinero, al menos para mí, es lo de menos. Mis razones van por un lado que ni tú ni mi mamá comprenderán, xq ambos están envenenados de rencor, aunque no quieran aceptarlo. 

Y hablando de dinero y juicios, sólo dos acotaciones: cuando me enteré de que ibas a tener otro hijo, me molesté contigo porque temía que pasara lo que está pasando, que te distanciaras más y te desentendieras xq tenías a alguien más indefenso a tu cargo. Fue tu decisión no hacerte cargo de nosotros o hacerlo tarde, por lo tanto, tu responsabilidad, yo no tengo la culpa de lo que pase con él y tu familia, sino tuya, x li que no asumiste en su momento. Te expresas como si pagar los colegios y universidades fuera un extra, no una necesidad innata y una responsabilidad que viene con la paternidad y que es siquiera digna de discusion. Y te digo, y lo sabes: te comprometiste a eso y más. Y es ese "eso y más" que se te reclama. Yo soy conciente de que tú pagaste muchas cosas, la incertidumbre horrorosa que pasé por esperarte me lo recuerda. Pero no fue todo lo que te correspondía. Te agradezco x el viaje de promoción y las deudas contraídas, pero no fue suficiente. Y no me puedes negar que hubo negligencia y desinterés. Sabes por qué? Porque no eres el único caso de padres divorciados que conozco, y soy testigo de qur cuando realmente se quiere, la plata aparece del aire. Y tú no eres ningún incapaz.

Esto va a ser lo último que voy a decir sobre el tema, xq es todo lo que tengo guardado y por reclamar. No tebgo interés, como te dije en el mail anterior, de sacarte trapitos en la cara, xq no terminaría nunca. No soy como Valeria que apunta cada na de tus fallas y las reclama cuando encuentra oportunidad. Yo sé de lo que hablo, aunque a veces no tenga palabras para ello y no me pueda explicar ni defender, y sé que por encima de cualquier pleito necesito tranquilidad y mirar hacia adelante, no hacia atrás como pareciera que todos hacen. Y por ese mirar hacia adelante es que te he perdonado hace tiempo pero me cuido de exponerme a veneno.

Eso no quita que más adelante, si las cosas adquieren una mejor forma, yo no quiera "retomar" lo que sea que teníamos o "encontrarme" contigo de vez en cuando para conversar y quizás compartir algo. Porque, repito, no te guardo más rencor que cariño. Pero simplemente ni existes en mi vida, y cuando sí, causa malestar de cualquier manera. Entonces, no tiene sentido buscarte. 

Gracias igual por la disposición, que sepas que de todo es lo que más he valorado. Quiero pensar que no ha sido tu intención encontrarnos para manipularme a tu favor (como con tu mail) sino porque querías saber de mí.

Que sepas que estoy bien, trabajando en un restaurante y pagándome mis estudios, para independizarme y más adelante retomar medicina x mi cuenta. Sin tener que pedirte nada ni a tí ni a mi mamá. Que sepas que estás lejos de ser abuelo biológico, de momento, que me gustaría viajar y alejarme de todo pero la plata no me lo permite, que no me la paso a dieta pero sí me cuido un montón y a veces me salgo de la raya, que trato de hacer yoga, sigo haciendo shows y tratando de actuar y estoy un poco obsesionada con Frozen. Una psicóloga y psiquiatra diferentes me diagnosticaron déficit de atención, lo cual explica muchas cosas de mis conductas, aislamiento, mi raro sentido del humor (no, eso no es genético), y mi despistadez. Hace unas semanas me compré mis pastillas en inkafarma y me fui sin recogerlas, y hoy en vez de botar la pasta de dientes de la boca, me la tragué. Como para que te hagas una idea de dónde ando.

Que sepas, de nuevo, que te quiero de alguna forma, pero eres una persona complicada con la que al menos hoy no me conviene relacionarme. No necesito más drama en mi vida, y, seamos honestos, vernos no va a traer alivio sino más drama. Y que no pretendo volver a abrirme ni repetirte todo esto.

Vive tranquilo, has las cosas bien y mírate de vez en cuando para que no repitas errores. Y si puedes, resarce los que tuviste. La vida aún no se acaba. Te lo dice mi parte esperanzada, la que debo olvidar porque me cuesta aceptar que no vas a cambiar ni vas a ser lo que espero.

Eso es todo.
Un... apretón de manos? Algo.

Cris*

No he tenido respuesta hasta el momento y ya ha pasado una semana. Entiendo lo que significa el silencio de su parte y creo que está bien.

Bueno. Este pequeño evento fue un impulso subconciente de llenar ese vacío/esa necesidad insatisfecha que tengo. Y lo profundizo con la siguiente comparación: toda la semana pasada me la pasé leyendo la trilogía "50 sombras (De Gey, más oscuras y liberadas)"


¡SPOILER ALERT!


y aunque efectivamente se trata de pornografía escrita, fue una historia que me tocó mucho. Me explico, las conversaciones entre los personajes, el tipo de cosas que se decían los protagonistas, esas cotidianeidad y encanto de lo novedoso a la vez me hizo acordarme mucho de cuando estuve con pareja. Nostalgia y alegría, emociones encontradas. Pero a la vez, la parte del contenido psicológico que explica la supuesta fijación de Christian Grey con el sadomasoquismo (Sus carencias en la primera infancia) fue lo que más me hizo pensar. Estoy lejos de ser Grey, pero creo que, así como él, yo también busco llenar esa necesidad insatisfecha; en contraposición con él, no me la paso pegándole a la gente porque no he conocido golpes ni maltrato; pero sí rehúyo de contacto físico con la mayoría de personas porque estoy acostumbrada a no sentir el roce de otra persona. No canalicé mi rabia mediante el daño a otros, sino hacía el daño a mí misma. No me la paso tratando de controlar y proteger a mis parejas porque es mi manera de compensar el hecho de que de niña me sentí impotente por no poder evitar que mi madre muriera, pero sí busco que me acepten, me reconozcan, me quieran, me acompañen y se preocupen por mí. No busco parejas que se asemejen físicamente a mi papá, y de hecho, sí acepto que lo quise y que hasta ahora siento algo por él, pero muchas veces me encuentro fantaseando con que se aparece, o que tengo a alguien conmigo que me engríe y protege. No soy hipersexual, pero sí necesito atención y mimos. Y gracias a esta lectura he descubierto que me afecta estar sola justamente por todo esto.

Cuando yo estaba empezando la secundaria, podía pasarme días sin hablar y sin tocar a nadie, y sin que nadie se percatara. Fue una época dura, sumamente oscura, y actualmente me siento "en descontrol" porque estoy en una situación similar de poca interacción con otros. Sí, hay diferencia en que ahora yo me expreso, bromeo, canto y río (Bendita habilidad aprendida de autorregular mi estado de ánimo), pero no intimo con nadie, no comparto en un nivel más profundo. Y ya sabemos que en mis padres no puedo contar, y que mis hermanos están metidos cada uno en su vida como para pedir simpatía por ahí. Negar que tengo una necesidad de ser querida, notada, apreciada, tocada, sería seguir mintiéndome, y ya terminé con esa etapa. Mi intención es "hacerme el bien" para poder ser feliz, y para ello necesito ser honesta. Entonces ok, tengo una necesidad grande de sentirme querida.

(Ojo: no estoy diciendo que no me quieran y que estoy sola, no. Estoy diciendo que "me siento" así. Que mi percepción, fundamentada con sucesos, hacen que piense así. No me siento una persona infeliz, más bien creo que me falta arreglar ese aspecto para que mi vida sea perfecta. Y sé que eso es verdad porque si no estuviera convencida de que las cosas me están yendo mejor y tengo mucha suerte y muchas bendiciones en mi vida no podría mantener el buen humor y la motivación que tengo para hacer mis cosas cuando no le doy vueltas al asunto).

Sin embargo, el problema no es tener un problema afectivo, una necesidad insatisfecha; el problema es qué hago para compensarlo.

Y he aquí, señores, el meollo del asunto: citando a la psicóloga, con quien me entrevisté hace una semana, "con tal de no sentirte sola te estás metiendo en relaciones nada saludables".Y es verdad: percibo tanta "inactividad interpersonal" que me engancho con cualquier persona que pase por mi vida, sea positiva o negativa. Ejemplo: Brownie me ha escrito varias veces haciéndome preguntas sobre si había salido con alguien, si había besado a alguien y esas cosas, y en vez de simplemente no responderle o cortar la situación en seco (Porque qué le importa lo que haga con mi vida, especialmente a él, que es un controlador), le he dado largas y por ahí que le he soltado información y seguido la corriente. Así, el que mi ex me hable se convierte en el suceso interesante de la semana. O el hecho de haberme creado una cuenta en Tinder, a pesar de saber que hay mejores maneras de conocer gente (Que realmente esté interesada en intimar, no en pasar el rato). O en el hecho de que, sin querer, me ponga a llamar la atención de la gente que me rodea.

Ah, ese siempre ha sido mi último recurso para que me tomen en cuenta.

De niña he sido enfermiza, pero no sé si mis dolencias justificaban mis síntomas. Me explico: empiezo a pensar que soy hipocondriaca o somatizadora. A veces creo que tengo demasiada conciencia de mis propias sensaciones. No sé si es que me siento mal o per se, o si es que como me doy cuenta de que me siento mal, me siento peor. No sé qué tan reales son mis mareos y bajadas de azúcar, y qué tanto tienen de componente psicológico. Porque justo ahora me está dando seguido en la chamba, y me tengo que detener, sentar, y obvio que por ahí la gente se da cuenta. ¿Realmente estoy teniendo desbalances con el azúcar últimamente o se ha convertido en mi nueva arma de manipulación inconsciente, para dar pena y por ende que "se preocupen por mí"?

¿Y saben qué es lo peor de todo? Que cuando he tenido esos síntomas raros, han empeorado de pensar que posiblemente son una manera inconsciente de llamar la atención de mi entorno. Me da demasiada rabia y me disgusta que esto se convierta en una excusa para verme débil, indefensa y necesitada, porque no es la imagen que quiero dar. Quiero que confíen en mí y ser una buena trabajadora, no una debilucha. ¡Pero claro, estar enferma tiene muchas ventajas! No por nada casi me mato de hambre y estuve tan débil que lograba que otros hicieran las cosas por mí, por pena.

No, pena no. Ya me dejaron por pena. No quiero volver a despertar ese sentimiento en absolutamente nadie más.

Sin embargo, y esto es lo que me da rabia, esa necesidad sigue ahí y poco a poco toma las riendas de mis acciones. Y ahí se pone incontrolable.

¿Y cómo sé eso?

Porque como último de los últimos recursos se manifiesta mediante la comida. Y es ahí por donde está empezando a manifestarse.

Oh, sí, estos últimos días dejar de comer está siendo bien fácil, vomitar se hace tentador, y volver a los huesos casi un sueño.

Claro, si ha sido por tanto tiempo mi escudo frente a la realidad que me dolía, mi manera de llamar la atención y mi identidad.

Pero como SÉ que esto es así, hay una diferencia. Estoy en batalla. En lucha constante, otra vez. En la disyuntiva de seguir viviendo, para lo cual hay que estar fuerte, para lo cual hay que alimentarse y sentirse feliz, para la cual hay que hacer cosas que me gustan y que me hacen bien; y por otro lado, la oscuridad, la falta de preocupaciones más fuertes que cuánto comí.

Pensamientos persistentes:
- No merezco.
- Nadie me puede querer así (Así = con este cuerpo, con esta celulitis horrible, con este carácter espantoso y este complejo de víctima, con mi falta de estudios y trabajo bien remunerado, con mi historia).
- Cómo quisiera que Mr. Red me haya hecho caso, que las cosas con él hayan funcionado, que vuelva a buscarme (Letanías amorosas).
- ¿Por qué no sucede lo que quiero que suceda? (Carajo, soy una niña mimada y majadera).

Conclusiones:
- Estoy cagada (Y nadie me va a querer así).
- No sé qué hacer, porque me está costando respetarme y alimentarme responsablemente (Mejor dicho, me está costando alimentarme y sentirme contenta por hacerlo, como a regañadientes y eso se siente mal). No me está naciendo abrazarme/acariciarme/arreglarme/cuidarme, por un lado se siente bien porque conozco esa sensación pero por otro lado sé que está mal y que indica problemas.
- Como no estoy con muchas ganas de comer y siento que podría bajar un poco de peso, estoy comiendo menos, y quizás eso hace que cuando tengo turnos me maree y sienta débil.
- Sentirme mal físicamente, si es que realmente es eso y no una invención mía, hace que me sienta peor emocionalmente porque me pone en una posición de víctima que no quiero aparentar... al menos conscientemente.
- No quiero despertar pena, ni volver a perder todo lo que ya conquisté. No quiero sentirme mal, no quiero ser incapaz de hacer mis cosas, no quiero sentirme desgraciada, no quiero ser infeliz.
- Pero no quiero sentirme sola, no consigo que las actividades me distraigan del todo, no soy la persona más simpática del mundo, no sé cómo hacer amigos, no tengo dinero suficiente para gastar en salir a tomar, o al cine, o al teatro, o siquiera ir en taxi, y tengo mucho miedo. ¿De qué? De todo esto.

Posibles acciones a tomar:
- Seguir yendo al yoga.
- Procurar comer saludable (Bueno, me ha dado por hacerme jugos de frutas con chía para tolerar mis turnos en el restaurante y me va bien con eso, pero ¡ESO NO DEBERÍA SUPLANTAR EL ALMUERZO!).
Pensamientos:
- "Es mejor estar sola y aburrida que distraída con cualquier cosa que ayude a no ver la realidad"
- "¡Prontito vas a tener una distracción más porque ya empieza el nuevo ciclo del instituto! Piensa en eso, concéntrate en el día a día, en el momento, deja ir lo que no te sirve y lo que no te ayuda a estar bien y

argh, que no tengo ganas de escuchar el mismo floro que me repito todos los días para seguir adelante y que hasta ahora me ha servido tanto.



jueves, 24 de julio de 2014

Buscando un poco de amor


¿No le ha pasado a alguna que le da por "necesitar" de cariño?

Cuando era chica lo negaba. Podía pasarme semanas sin contacto físico, mejor para mí, porque buscaba estar en la oscuridad. Ahora no. Ahora no me gusta sentirme mal. Busco sentirme bien. De hecho, he desarrollado una misteriosa y súper útil habilidad para autorregular mi estado de ánimo hacia uno positivo, y es raro verme regañando en serio. Nada que ver con antes. Pero, y he aquí el pero, parte de ese recurso de autorregulación implica buscar cosas que me hagan sentir bien... y he ahí el asunto.

Yo paro sola. En mi casa cada quién está por su lado. Mis perros son el único cariño de piel que tengo de manera constante. Lo de la introversión no ayuda porque tiendo a aislarme donde sea, a no ser que me sienta súper en confianza. Y muchos amigos no tengo, mejor me llevo con la gente por escrito que en persona. Por eso me gusta tener enamorado, me llena ese pequeño pero importante vacío.

Anoche llegué a la conclusión de que ese vacío de amor viene de la falta de un padre en mi vida.

Adivinen a quién le escribí -_-'

¡Es que a veces pareciera que soy tonta o algo así! Ya me la veía venir porque el domingo le escribí al pelirrojo con el que salía y, OBVIAMENTE, no me respondió. Perfecto, pasar la página, ya lo sé. Es complicado porque lo quise pero ya, ni modo. Perfecto. Pero no, tenía que buscar cariño de alguien más, alguien todavía más imposible, el más imposible de todos: mi papá.


Este fue mi mail:

"Hola.

En realidad te estoy escribiendo de impulso, ni sé por qué lo hago. Supongo que es una parte de mí que te extraña y quiere sentir que le importas, supongo que en parte es un intento de reclamo, supongo que es una manifestación de mi intención de estar en paz, supongo muchas cosas y al final sólo sé que me provocó saludarte.  Simplemente porque a pesar de lo mucho que me duele, en algún momento fuiste mi padre y me importaste. Y me llama la atención saber de esa persona, más allá de los estúpidos pleitos por dinero y los "estoy malográndote la vida a tí y a tu familia".

Como para que después no digan que no lo intenté.

Yo estoy bien. No sé de qué puedo hablar, tampoco es que quiera hacerlo. Esto es raro. Es más un "poke", un "hola, por si acaso existo, lindas todas las fotos, lindo tu hijito y tu familia, triste no poder coincidir y más triste aún que nuevamente la nostalgia venga de mi lado, no del tuyo". Ok, lo siento, no iba por ahí. De hecho mi intención no es hablarte de dinero ni juicios, pero ahora que me tocas el tema (Sí, tú lo estás tocando), sólo quería aclararte algo: yo estoy en contra de toda esa estupidez, porque ahora tengo 26 años, soy una mujer, trabajo y me pago mis estudios. Me costó mucho aceptarlo pero no necesito que papi me pague nada. La mayoría de la población peruana hace lo que yo y me siento orgullosa de ser mi soporte. Pero, y siempre tiene que haber uno, avalo todo lo que está haciendo mi mamá por una sencilla razón: esa que (se supone) a tí te mueve a defender a tus clientes. JUSTICIA. Sé cómo funcionan las cosas, sé cómo funcionaban antes, y sé que te has estado portando de mal en peor. 

Hablaré por mí misma, ¿ya?: Papá, me abandonaste en una época muy crítica, Eso ya te lo dije, pero no está de más recordártelo. Y ahora no es que te necesite, pero tampoco es que no me haga falta una figura paternal. El hecho de que sea adulta no me deja de hacer tu hija, requerir de tí. O sea, estoy acostumbrada a no tenerte, pero a veces, sólo a veces, me imagino lo raro que se debe sentir que un señor viejo y panzón me engría, me proteja de vándalos malintencionados, me lleve a tomar helados en invierno y al cine como en una cita, me hable de ciencia o libros y me de diez soles de propina, "sé que es poco pero realmente (No figurativamente) no te puedo dar más". "¿Estás bien?", "¿Tienes novio?", "¿cuándo te casas?", "¿Voy a ser abuelo?", "¿Qué nombre le vas a poner?", "¿Te puedo jalar?", "¿Podemos tomar un café y hablar de lo que sea menos el juicio?", "¿Necesitas que te ayude a pagar tu celular este mes?", "¿Tienes suficiente comida en casa?", "¿Te estás alimentando adecuadamente?". A veces me encuentro imaginándome que tu hijito y tú están en uno de los shows que animo, él riendo, tú mirándome. Mirándome, esa mirada que no soporto porque no conozco. A veces te extraño, a veces me gustaría poder jugar con el peque (Que por cierto está hermoso, no se parece en nada a tí) y ser amiga de tu esposa, a veces me gustaría que relacionarme contigo me hiciera bien. Pero es verdad tb que yo escogí alejarme, porque me duele mucho ver que no te importo, que ahora tienes la oportunidad de recomenzar de nuevo y está bien que lo hagas pero no olvidándote de tu pasado: Mis hermanos y yo. Mi mamá. 

Seguro has escuchado muchas veces esto, pero no tienes idea de las cosas por las que pasamos porque mamá es madre soltera desde que se divorciaron. No te quiero echar culpas, pero sí creo que al menos en mis años adolescentes tenías una gran responsabilidad sobre mí. Y aquí te quiero echar una pequeña culpa, pequeña nomás: me prometiste que esto iba a cambiar y que luego de mi internado ibas a ser más cercano. Y mentiste. Y no sólo eso, sino que me fallaste, me abandonaste de nuevo a mi suerte, "ve tú a saber qué haces pero yo 'no puedo' ". Por eso me alejé, porque me dolió que me volvieras a fallar. Y me mantengo alejada porque simplemente es más fácil y menos doloroso. Bueno, te cuento algo: yo puedo sola, y muy bien. Tenías razón, no es imposible, es más, es una gran enseñanza de humildad y fortaleza la que me has puesto. Te debo las gracias sólo porque gracias a tu indiferencia ahora sé cómo no hacer las cosas, qué significa ser responsable y justa y, sobre todo, cuán importante es la figura de un padre y de una madre en la vida de una persona. Así tenga 70 años. Yo tengo 26 y sigo requiriendo de ambas figuras, pero bien dicen que no se puede tener todo en la vida, ¿No?

Pero no quiero que te sientas orgulloso de tener una hija "fuerte" y  "valiente", no: tú me dejaste el rollo, yo lo desenmarañé. Es mérito mío el haber decidido dejar el drama y ponerme en marcha. No quiero que te sientas orgulloso de la mujer en la que me estoy convirtiendo porque no estuviste ahí. Puede que tenga tu ADN, pero eso no me hace más hija tuya que la de la ex pareja de mi mamá. No quiero que te sientas orgulloso de mis logros: quiero que sientas remordimiento por haber escogido no estar con la gran persona que soy, y eso teniendo en cuenta que sigo en proceso de construcción, tanto mis hermanos como yo. Siéntete orgulloso de lo que sí puede haber venido de tí, como rasgos genéticos, porque sólo eso tengo de tí. Incluyo la lectura, la escritura, parte de la ciencia y mis cejas pobladas. Pero después de todo, eso es lo más fácil de transmitir, ¿No?

Bueno, que conste que hace años tenía que haberte escrito un horrendo mail sacándote cosas en cara. No es mi estilo, soy más bien lenta. Recién ahora me doy cuenta de que tengo muchas cosas que decirte.

Por ejemplo, como que me dolió que no me llames en mi cumpleaños. Pero a la vez me sentí agradecida, porque habría sido complicado para mí (Mujeres, quién nos entiende, ¿verdad?). Para futuras ocasiones, unas flores no estarían de más. Escuchar tu voz me corta, leerte me empalaga (Por favor, nada de te quieros ni en abreviatura), pero un detalle que diga "hey, me acuerdo de que existes, espero que tengas un buen día", así, sin palabras, me haría sentir bien. Por mi lado, el día del padre te queda grande, pero realmente creo en los cumpleaños. No te deseo nada bueno porque sé que la pasaste lindo, con tu familia, que es lo que ahora valoras más. Toma este mail como un saludo formal de alguien de tu pasado que se manifiesta haciéndote saber que tienes una deuda de vida pendiente, pero que no está interesada en cobrártela porque no cree en los actos previo recordatorio, no son de corazón. 

He visto una foto muy tierna en la que sales tú, tu papa y el pequeño, y sólo puedo decir "Wow, tremendo viejonazo y con una criatura en brazos!". Sí, estás terriblemente viejo. Digo, si yo tengo 26, ¡no quiero ni imaginarme lo senil que debes estar tú! Ojalá que eso signifique que también estás más sabio. Veremos, pues.

¿Te puedo pedir dos favores? ¿Los únicos?
No le digas a nadie que te escribí. Y no seas sapo ni le enseñes este mail-carta a nadie, o hagas que te lo sonsaquen a punta de preguntas, o lo reenvíes "de casualidad" para que alguien lo lea. Nada. Que sea nuestro secreto. Al menos tengamos alguno.

Y el otro: nada de tequieros ni apelativos tipo "princesa, hermosa, angelito, amorcito, guácatela" que no usas nunca. No soy nada de eso, sólo soy Cristal. No me empalagues. No trates de llamarme (Ya te dije, no toleraría escucharte, para mí eres un extraño pero la pantalla y las letras me ayudan enormemente a expresarme).

Chau, supongo.
Whatever.

Cris"



Y después de un par de años de silencio, esto fue lo que me respondió:



"Hola chiquita (mentira, no escribí eso):

Estoy trabajando todavía y acabo de leerte.

No sabes, no tienes idea de lo maravilloso que es para mi que hayas escrito.

Estamos viviendo no una comedia sino un drama de confusiones y cada paso que damos por tratar de hacer las cosas que creemos correctas, nos separa, en lugar de tratar de acercarnos.

Pasaron tantas cosas que parece increíble que las hayas olvidado, siempre estuve presente en tus actividades del colegio, en las charlas o asambleas, en tus actuaciones, en tus fiestas; hacía pool, o pull, o pul o como se escriba, dos o tres veces por semana; las visitaba y me recibían detrás de la reja y con miedo. Te acuerdas que fui a buscar la tela para tu vestido de promoción y te llevé a todas las pruebas a la costurera en la calle Colón, ¿te acuerdas? Estuve en todas tus presentaciones y las de tu banda, cargué con ella, instrumentos incluidos y un par de veces varios viajes para recoger o dejar la batería desde Surquillo hasta San Miguel para tus ensayos de la banda y de las obras, a cualquier hora y en cualquier lugar; o en Jesús María, cuando me asaltaron; te llevaba y recogía de las reuniones con tus amigas o a las fiestas, que hasta la una y entonces espérame hasta las dos y espérame hasta las tres; tantos sábados que dormía en el carro cerca de donde estabas para poderte recoger (y no alejarme por falta de combustible, muchas veces); o que tenía que dobletear si tu hermana estaba en otro lado, o tu hermano, a quien también recogía con sus amigos y los distribuía por sus casas; y en las noches salía corriendo cuando me llamaban para llevarles desodorantes o toallas higiénicas que les hacían falta para el día siguiente; vi casi todas tus representaciones de Anastasia, de Mamma mía, varias veces el mago de Oz; tus presentaciones con este actor famoso cuyo nombre se me escapa; también varias veces el Rey León;  todas las presentaciones de la banda; y los años que han pasado sin que te pueda dar un abrazo, porque me repelías, y yo lo aceptaba y se me destrozaba el alma; y tantos otros detalles pequeños, estúpidos, insignificantes, con los que quería demostrarles lo mucho, lo muchísimo que me importaban y que me importan y que me van a importar siempre, pase lo que pase.

Pero ahora, todo esto que te parece una estupidez y que confundes con justicia, me tiene peleando con todo lo que tengo para no terminar en la cárcel, destruyendo a mis papás, a mi esposa y mi hijito, y quizá a ti misma, porque no sé cómo te sentirías si eso pasara, porque eso es lo que iba a pasar si me condenaban, y bien cerca estuvo y todavía no termina esta estúpida historia. Y todo porque no quieren reconocer que pagué los colegios, tarde y con roche, pero los pagué con esfuerzo, y no me avergüenzo, así como a ti te enorgullece, y con razón, salir adelante como lo estás haciendo, porque en la vida no nos regalan nada, lo tenemos que conseguir peleando; y pagué la universidad de tu hermano, con préstamos que no solo conseguía tu mamá sino yo mismo y que pagaba con todo lo que podía; y los materiales para las maquetas que yo iba a comprar con él y los transportábamos en el Ford, o los viajes de tu hermano; y cómo me sacaba la mugre por ustedes, como hasta ahora lo hago por mi hijito, para poder pagar de alguna forma y en algún momento todo lo que me fuera posible. Niegan lo que pagué, lo que deposité en sus cuentas. Y tu tratamiento: cuántas veces no pude dejar a tiempo las cosas que necesitabas en Vida Mujer y tuve que irme hasta Cieneguilla para dejarlas. Y tu viaje a Argentina; y el de tu hermano. Una cosa es no haber podido, realmente no haber podido cubrir todos los gastos que a la postre no pude cubrir, y otra que no lo haya intentado, o que no haya pagado porque no quise; y menos que no haya pagado nada. Ustedes saben perfectamente que sí lo hice, y no entiendo por qué lo niegan.

No es solo lo económico lo que es increíble que nieguen. ¿Acaso vivir 24 horas al día pendiente de ustedes, corriendo cada vez que me llamaban por teléfono, negarme una vida, no prueba, siquiera un poquito, cuánto me interesaba por ustedes?

Y cuando encontré a alguien como mi esposa, que se desvive por mí, por mis papás, por mis tías, por mis hermanos y mis cuñadas, que siempre está pendiente de qué necesitan todos, y me apoyaba incondicionalmente en todo lo que fuera necesario para ustedes hasta que llegó mi hijito; entonces se produce un rompimiento radical. No lo entiendo.

Cuando nació tu hermano mayor, la esposa del abogado con quien trabajaba en esa época me dijo algo que confirmé cuando tú naciste, y luego con tu hermana menor y después con tu hermanito: el amor que se siente por el primer hijo es tan grande que parece imposible que se pueda amar a otra persona igual, pero cuando nace el segundo, el tercero y los que vengan, uno se da cuenta de cuán extraordinaria es la capacidad de amar de una persona. Y es cierto, el amor que se siente por cada hijo es infinitamente grande, y parece mentira que se pueda amar así. Mi esposa y mi hijito me dan muchísimo amor y me permiten dárselo. Pero yo no me he olvidado de ustedes; no pasa un día en que mire a tu hermanito y no piense cómo estarán ustedes; en él, siendo único y especial, como lo somos todos, a veces veo rasgos de tu forma de ser, a veces de la de tu hermana o la de tu hermano. Todos los días paso por obras de construcción pensando si tu hermano trabajará en ellas; veo afiches y anuncios de teatro, de conciertos, de fiestas infantiles y busco tu foto o tu nombre; veo cosas de cocina, o de fotografía, y pienso si le servirían a tu hermana; los busco en la calle, pregunto si se han comunicado con alguien de la familia en alguna fecha. Y a veces me derrumbo, me pongo triste durante días, doy vueltas como queriéndome morder la cola sin saber cómo avanzar hacia un acercamiento, si eso será posible... y me llegan notificaciones con falsas acusaciones  que al principio estaba seguro eran invenciones de la bruja de tu abogada, pero que después encontré con tu firma, la de tu hermano y la de tu hermana; y me pregunto: si están poniendo lo que ponen en esos malditos papeles, ¿querrán saber algo de mi, de su hermano? Cuántas veces hasta el año pasado te llamé o te escribí solo para saber de ti, o para avisarte que había hecho un depósito, y no me contestaste.  Ni olvido ni indiferencia. Dolor y temor; eso sí.

No sé qué idea tienes de sobre lo que es la justicia, pero ya que lo mencionas y te refieres a la forma en que defiendo a mis clientes, te comento qué es lo que hago: les exijo que me digan absolutamente toda la verdad. Si tienen culpa o responsabilidad, les planteo que lo asuman y negocio o busco la salida menos gravosa; si no tienen culpa o responsabilidad lo defiendo con todo lo que tengo, y recurro a todo lo que sé. Las dos únicas cosas que no hago, no he hecho y no haré, son mentir por un cliente o coimear. Si el cliente me pide mentir o me pide que coimee, lo dejo. Y así he perdido clientes, hasta amigos del colegio. No miento ni cuando se trata de defenderme a mí mismo. Lee, por ejemplo, los escritos que he presentado en los juicios y dime si hay algo falso en ellos.

La fuerza para salir adelante está en ti; siempre estuvo en ti. Solo faltaba que te lo creyeras. Te acuerdas que siempre te hablaba de la parábola de la lámpara, o algo así, esa según la cual, dice Jesús, nadie prende una lámpara para ocultarla debajo de un mueble; la luz está hecha para brillar, para iluminar a los demás. Yo siempre te vi como esa lámpara y eras tú la que ocultaba tu luz.

Tengo demasiadas cosas que decirte y que pedirte recuerdes.

Y sí, me estoy poniendo viejo; trato de cuidarme, aunque quizá no lo suficiente. Pero trato. Y lo hago por mi esposa e hijito; y porque sigo pensando que me tengo que reencontrar con ustedes, que no quiero estar enfermo en una cama para volver a verlos.

Soy la misma persona desordenada pero trabajadora, aunque misio de solemnidad, y sigo tratando de volverme más o menos ordenado; sigo haciendo los mismos chistes tontos que hacía antes, y todavía hay quienes se ríen de ellos.

Y, sabes qué, los sigo amando con toda el alma, la misma alma que tengo rota por haber sido demandado y denunciado por mis hijos.

Esperaba con el corazón que me escribieras, pero me llegó de sorpresa tu correo y como verás, he soltado muchas ideas en desorden. Son más de las 4 de la mañana y me tengo que ir a trabajaren la  mañana y no he terminado el trabajo que estaba haciendo.

Ojalá dentro de poco nos podamos ver en un lugar que no sean los juzgados, menos los penales. Y puedan darse cuenta de que no hay justicia si no hay verdad; y que si buscamos justicia debemos empezar reconociendo la verdad y asumiendo cada uno las responsabilidades que nos corresponden. ¿Que hubo carencias? Sí, todos las sufrimos. ¿Que hubo abandono, dejadez, desidia, indiferencia? ¡Nunca! Hubo esfuerzo; desordenado, quizá; desesperado, a veces; pero honesto, sincero, amoroso, dedicado. Pierdo por no haberlo conseguido, no por no haberlo intentado con todas mis fuerzas.

Y perdona, aunque me lo hayas advertido, necesito decirte que te quiero mucho.

Papá"

Conclusión número 1: 

¡¡¡Soy una tarada por exponerme así!!!

Probablemente no entiendan lo que dicen estas cartas porque son cosas muy puntuales las que él escribió, pero resumo diciendo que tiene la razón en el 80% de lo que dice: es verdad que él hacía de chofer. Es falso que pagaba todo lo que SE COMPROMETIÓ y que COMO CUALQUIER PADRE debía asumir. Y me asombra y duele que crea lo contrario, siendo que es mi mamá la que tiene los recibos de tooodos esos pagos que él dice que hizo. Del 100% él hizo el 30, con las justas. El resto se lo tuvo que chantar mi mamá. por eso estamos en juicio. Había pensado por algunos momentos que quizás era posible atacar su fibra sensible y hacerle darse cuenta de que lo necesitábamos y ahora también, al menos a mí, me hace falta. Porque yo no quería un chofer, un admirador, y ahora no quiero un banco: yo quería un papá. Pero me había olvidado de que el experto en manipulación emocional es él. Obvoi que me hizo sentir culpa y hasta dudé, tuve que llamar a Annie y fue ella por teléfono la que me ayudó a pisar tierra. Y es verdad: quizás esperaba demasiado de él, o quizás estoy siendo muy severa, pero él era el adulto, él tenía que responsabilizarse, mi mamá se tuvo que hacer cargo de todo lo de nosotros como si él no existiera más que para movilizarnos cuando podía y comprarnos galletas y dulces un par de veces al mes, y nadie me puede decir que no es verdad lo que viví.

Conclusión Número 2:

Creo que necesito volver a la psicóloga. Necesito desahogarme de manera adecuada. No es que no pueda manejar lo que me ha pasado estos meses, porque lo estoy haciendo súper bien, pero detecto descontento porque "falta" alguien en mi vida. Sí, ya sé que ese es mi papá, horrorosos daddy issues, y lo vuelco buscando una pareja, pero no quiero que sea así.

Conclusión Número 3: 

He madurado más de lo que pensaba.

¿Saben por qué?

Porque le hice frente. Y cambiando un poco de tema, porque he dicho las cosas como son, porque no dejo que mi hermana me pisotee tanto como antes. Me defiendo. Junto con lo de la autorregulación, eso es algo nuevo.

¿Qué hacer?

Pues nada. No hay peor ciego que el que no quiere ver, y no se puede obligar a alguien a quererte de la manera que uno quiere. Y eso no va sólo para mi papá, sino para el pelirrojo y el resto de personas que quisiera que me quiera. Me olvido por ratos de que no estoy en mi mundo de fantasía, sino en la realidad, y aquí hay que simplemente seguir adelante si te dicen que no. Mi problema es que me cuesta soltar, y ahí quiero que me ayuden. Por lo pronto ya saqué cita con la psicóloga para la próxima semana, a ver si realmente es algo problemático o un simple atavío de mi personalidad obsesiva anterior.

Postdata: 
Las razones por las cuales no he escrito antes son las siguientes:
- Estuve en finales: Y con orgullo puedo decir que soy la novena de mi promoción (¡¡¡De 1 104 personas!!!)... Pero, obviamente, no es suficiente. Menos en el estado emocional en el que estoy, en el que mi valía se mide por cuántas personas me quieren. Al menos me doy cuenta.
- Estuve sin ganas de escribir y enfocada en algunos proyectos: específicamente, en hacer la peluca de Elsa de Frozen. Estuve ligeramente obsesionada con ese vestuario y lograr algo lo más parecido posible (A algo que no existe, ejem). No me aceptaron el presupuesto para confeccionar el vestido y tendré que esperar un poco para ello, pero esta es la peluca:




:D

Y tres,
- ¡Ya tengo trabajo! Estoy de server (Mesera, host y runner de platos) en un restaurante TexMex. Había ido muchas veces porque me encanta comer ahí, y ahora es mi lugar de trabajo. El ambiente es paja, camino bastante y estuve llegando exhausta a mi casa por eso los primeros días. Lo que no me gusta es que aún no puedo recibir propinas porque sigo en entrenamiento. Tengo que pasar por 3 exámenes más antes de fin de vez para poder recibir alguito.

Nada, eso es todo, supongo.


martes, 10 de septiembre de 2013

Al futuro padre de mis hijos

Haciendo un pequeño paréntesis, daré paso a un pequeño brote poético, de esos de antes. Creo que tengo razones para estar inspirada :)

Sin orden ni final te escribo,
para poner de forma física lo que sabes sin habértelo dicho.
Te acompaño a donde quieras,
tierras azules, edificios grises,
por la calle entre la gente,
si es que vamos de la mano o me abrazas.
No me importaría irme de mi nido con tal de seguirte.
Si quieres hasta donde no haya nadie más que tú y yo.

Si de niña me hubieran dicho que mi vida iba a ser así,
y que tú estarías a mi lado,
jamás lo hubiera creído, y probablemente hubiera querido saltarme todos los pasos.
Pero si fuera necesario volvería a pasar por todas esas lágrimas y alegrías
con tal de encontrarte de nuevo,
mirarte a los ojos,
sentir tus manos y tu calor,
tocar tu piel,
darte ese primer beso que aún recuerdo
y ser tuya por completo,
ten por seguro que lo haría, una y mil veces,
con tal de volverte a tener conmigo.

De niña me inculcaron los típicos valores de una sociedad mayoritariamente machista:
"no te entregues al primero que llegue a tu vida", "guárdate para tu esposo".
Me enseñaron a pensar que lo más valioso que tengo para dar es mi cuerpo.
Pero he aprendido a no pensar así.
Mi cuerpo es el templo en el que crec(ió-e-erá) tu prole,
y he aprendido a honrarlo como lo que es: mi instrumento, mi depositario.
Porque la verdad es que lo más valioso que tengo
es mi vida, mi futuro, mi presente, mi confianza, mi corazón y mi esencia.
Y todo eso te pertenece, porque así lo he decidido.

Sabes que no has sido el único en mi vida,
pero eres el único que está dentro de mí corazón y dentro de mi vida en todos los sentidos.
Sé que no soy la primera, pero me encanta ser la última en tu vida.
Y que sea a tu lado donde me quede definitivamente,
hasta llorar al costado de tu tumba.
Pero no de tristeza, sino de alegría por saber
que fuimos uno antes de nacer, fuimos uno estando en vida,
y seguiremos siendo uno al llegar a Dios, y que estás siempre conmigo, en mi esencia.

Así que combinemos un poco de pasión carnal con mucha conexión espiritual.
Que nuestras energías hagan una canción eterna,
que vibre en amor y la gente lo note,
y que al vernos juntos sepan realmente que somos uno y nos pertenecemos.

Recuérdame como tu más preciado tesoro,
como tu Cris pequeña pero fuerte,
valiente pero fatalista,
Esa que es niña, mujer y madre cuando lo necesitas;
con quien ríes por oleadas con algún intercambio ingenioso de palabras
alguna broma tierna o una choteada cariñosa,
a la que has visto desarrollarse como persona y has aceptado y acompañado en sus momentos de oscuridad;
la que te saca de quicio con sus manías (Como "refrigerarlo todo o guardarlo para después") pero te alumbra el mundo con una sonrisa (De las inesperadas o de la que me sale cuando te miro a los ojos);
la que te pide perdón por las puras,
la que recibes con un abrazo y un beso demostrando que me extrañaste las pocas horas que pasaste sin mi,
a quien dices pobremente "te amo" porque no existen otras palabras para describir lo que sientes
o te inventas frases cursis para tratar de explicarlo,
la que te impulsa a ser mejor persona cada día
y superar tus demonios y debilidades con tal de merecer;

saber que te alegras por los míos tanto como yo;
que me aceptas como soy, así, tremebunda y teatral;
llena de cargas que me apenan soltar, pero que son parte de mí por derecho;
todo eso me hace saber que he cumplido como mujer y como persona.
Porque me hace trascender en la vida,
porque estoy en la tuya, la de mis hijos y la gente que me recuerde.


Mientras tanto, quiero aprovecharte todos los días,
a cada segundo, cada instante.
Llenarte de amor con cada detalle.
Ser tu fiel seguidora, tu admiradora acérrima,
tu brazo derecho, tu complemento perfecto;
Acompañarte a tus eventos sociales,
llevarte a los míos;
llorar tus fracasos y frustraciones más que tú;
darte mis palabras de mujer, sabias por eso;
llorar de alegría con cada triunfo que tengas,
Abrazarte durante las noches, tocarte la pierna por debajo de la mesa;
que me fotografíes a cada paso que doy y tengas registro del crecimiento de mi vientre a cada semana;
verte cargar a Salvador y a las nenas, mecerlos en tus brazos,
correr y jugar con ellos, enseñarles a pensar con su propio criterio;
ver tu cara de niño cuando te engríes,
escuchar tu voz suave y varonil cuando me llamas por mi nombre
(O me regañas porque no me cuido lo suficiente),
leer a tu lado mientras ves TV o estudias algo que te interesa,
observar tu tranquilidad y belleza cuando duermes
y recordar esa primera noche que pasamos juntos, y todas las demás a la vez;
pasar la vejez con nuestras manos temblando, pero juntas,
así me olvides, así te recluyas en tu mundo,
así no puedas caminar o te tenga que limpiar el popó, no me importa,
con tal de poder saber que estás ahí,
con tal de saber que puedo reposar y perderme en tus profundos ojos del color del universo...

...En los que puedo ver la vida, la muerte, y la plenitud.
Porque somos uno, y lo que veo en ellos es tu esencia, y a mí regocijándome en ella, y al amor más comprensivo, puro, valiente, constante y libre;
ese que logró tolerar el paso de las fuertes y desgastantes corrientes del tiempo,
y que permaneció gracias a que luchamos porque fuera así.

Mi amado. Mi tesoro. Mi mejor amigo. Mi compañero. Mi confidente. Mi impulso. Mi fuerza. Mi hijo. Mi padre. Mi hombre. Mi todo. Mi mayor desdicha, y mi mayor bendición. El que imprimió lo mejor de sí en mis hijos. El que trabaja duro por hacernos feliz, y descansa tranquilo a mi lado, porque sabe que lo cuido, y que conmigo todo lo puede. Que si estamos juntos todo es más fácil. El que potencia mis habilidades, me exprime a dar lo mejor de mí, y me da mas oportunidades que nadie más. El que vela mis sueños. El que me acompaña a comprar. El que me admira, y me ama, y me cuida. El que es amado y retribuido en la misma cantidad. Espérame, que te vislumbro. Déjame alcanzarte, para poder comenzar mi vida.