Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de abril de 2018

El infierno está lleno de buenas intenciones

Me encantaría saber la opinión de quienes leen esto. Yo no sé determinar si esto se trata de acoso o no.

Esta es la situación.

Tuve una relación muy bonita, armoniosa y llena de amor con El Mago desde enero de 2015 hasta enero de 2018. Tuvimos altos y bajos como cualquier pareja, tuve mis dudas existenciales como cualquier persona y él tuvo sus momentos de terquedad e insistencia como muchos hombres con los que me he relacionado (¿patrón en mis relaciones?). A mediados ne noviembre del 2017 nos distanciamos debido a que fui internada en una clínica psiquiátrica porque intenté suicidarme. Continuamos la relación a distancia, pero debido a situaciones fuera de mi alcance y de mi conocimiento, decidí que lo mejor iba a ser terminar.

El Mago es un personaje. Creo que, tratándose de alguien relacionado íntimamente conmigo, no habría que extrañarse de que lo sea. Es de esas personas de buenas intenciones que puede llegar a hacer daño sin darse cuenta. Porque está hecho de eso, buenas intenciones, y por más buenas que sean, no siempre llevan  a acciones 100% positivas para otros.

Dice Vallejo: nuestros padres
"se comprendieron hasta creadores
y nos quisieron hasta hacernos daño."
(Trilce: Poema LVI- Todos los días amanezco a ciegas)

Hace un rato debatía con un nuevo amigo, lo llamaré El Filósofo ardiente, sobre la naturaleza de la bondad. Al final, y esto es algo de lo que solía debatir con El Mago, la bondad no siempre es buena. Él cree que siempre lo es. Yo estoy dudándolo.

Debería empezar por el principio, creo.

Tomé pastillas por varias razones personales, entre ellas, que no me veía futuro, estaba descompensada químicamente porque me desordené en mis antidepresivos, y me había peleado con mi mamá. El Mago no tenía que ver en esa decisión, había sido mi soporte durante todo ese tiempo. Yo estuve dopada desde el 12 hasta el 15/16 de noviembre y sólo recuerdo algunos momentos cuando me hablan de ellos.

En palabras de mi familia, El Mago celebró que yo tomara esa decisión y dijo que "si me moría, me iba a extrañar un poco, pero que luego se le pasaría".
En palabras de mi familia, El Mago convenció al médico de turno en la primera visita a emergencias para que me dieran de alta porque "lo que mejor me iba a hacer era estar con él", cuando en realidad debía quedarme bajo supervisión psiquiátrica (esta decisión determinó que yo tome pastillas de nuevo al día siguiente y empeorara las cosas).
En palabras de mi familia, El Mago se molestó cuando, en la segunda visita a emergencias, no fue su opinión la que se tomó en cuenta sino la de mi mamá, ya que no estamos vinculados legalmente y yo sigo viviendo con ella. Mi mamá quería que me internen por mi bien, él quería cuidarme desde casa.
En palabras de mi familia, se molestó tanto que empezó a "alucinar" que mi mamá nos quiere separar.
En palabras de mis amigos, El Mago les escribió y buscó para recabar pruebas de que mi mamá quiere controlar mi vida y separarme de él.
En palabras de mi familia, él fue a recoger una notita que le había escrito y trató muy mal a mi mamá en la puerta de mi casa.
En palabras de mi psiquiatra, le mandó un mail de 17 páginas con extractos de conversaciones manipuladas en las que demostraba que mi mamá quería separarnos, y tuvo una reunión con él en la que el 70% del tiempo hablaron de él y el 30% de mí. No pidió disculpas por ninguna actitud y más bien ratificó su postura.
En palabras de mi familia, pasó por alto muchas indicaciones terapéuticas relacionadas a cómo comportarse conmigo, por lo que tuvieron que intervenirse las cartas que nos mandábamos. No respetaba los límites que mi psiquiatra y yo misma le ponía, e insistía en su postura.
En palabras de mi familia, se aparecía en mi casa pensando que yo estaba ahí y que mi mamá le mentía al decir que no era su decisión, sino la de mi doctor, el que no nos podamos ver.
En palabras de él, él nunca hizo nada de lo anterior.

Me fue a visitar dos veces al internado y lo ví una vez estando fuera, siempre acompañada de alguien, en caso "se pusiera violento o hiciera algo en contra de mi voluntad". Salí de alta y me dieron permiso para comunicarme con él vía escrita a mano. Hasta que, mediante carta, le dije que debido a lo tirante de la situación y aún en contra de mi voluntad, lo mejor era terminar. Dejamos de hablar un mes y yo le escribí en secreto, desesperada porque lo extrañaba. Metí la pata en relación al tratamiento y a nuestra relación porque habíamos quedado en distanciarnos. Me fue a buscar y nos vimos un rato en un lugar público y a vista y paciencia de mi cuidadora, que no sabía que debía mantenerlo alejado de mí.
Cortamos de nuevo, a instancia de mi familia, porque él "me estaba manipulando y buscando cuando se le pidió que no lo haga". Estuvimos sin hablar dos meses.

El día 17 de abril hubo un concierto de una banda a la que él sigue y al cual habíamos prometido ir juntos, sea como sea. Yo terminé yendo con mi hermano y no le ví ni la sombra. Al día siguiente me di cuenta de que me había estado escribiendo para ir juntos al concierto y que me estuvo esperando. Consulté con mi familia y mis terapeutas y le escribí una carta a mano explicándole que le había hecho una promesa irreal, que no había estado pendiente de mi mail, que lamentaba la situación, que estaba más tranquila, que prefería no darle esperanzas de retomar la relación y que esperaba que en el futuro pudiéramos ser amigos. Al día siguiente se apareció en la puerta de mi casa con su perro y una mujer que no se llegó a identificar, yo estaba en el supermercado y al enterarse de que estaba ahí, se fue en dirección a éste. De nuevo, no nos llevamos a ver.

Ese día le mandé el siguiente mail:

"Te escribo para pedirte no me envíes mensajes ni vayas a mi casa a buscarme. Estoy en un proceso terapéutico y no deseo comunicarme contigo. Respeta mi decisión, caso contrario me reservo el derecho de iniciar acciones en favor de mi privacidad".

Me respondió a las pocas horas, diciendo que si yo lo denunciaba, él iba a denunciar a mi mamá.

Mi familia y amigos (bueno, sólo la única persona que sabe de este tema) creen que lo mejor es ponerle una orden de alejamiento. Restricción policial, pedir garantías. Antecedente de acoso. Yo leo de su mail que lo que él haría sería defenderse, pero que no quiere iniciar acciones legales porque me perjudicaría a mí. Vamos, que está claramente escrito.

Mi forma de ver la situación:
- Él celebró que me haya manifestado en contra de lo que me dolía, aunque la forma fue extrema y completamente desatinada (tomando pastillas).
- Él no entiende que no es no a menos que se lo diga yo.
- Él considera que sus buenas intenciones para conmigo justifican sus apariciones, cartas, mails, mensajes de texto y tono al hablar.
- Él está en negación, pues me ha escrito que me va a esperar siempre y pero a la vez se contradice diciendo que soy libre de enamorarme de quien quiera y que me ama "en libertad", sin apegos.
- Él no actúa en relación al contexto en el que se desenvuelven las cosas. Él actúa en relación a sus emociones, y eso lo hace estar fuera de la realidad.
- Él no tiene intención de dañarme sino de impulsarme a estar bien, pues cree que su presencia me hace bien y mi familia me daña (uno de los detonadores de mi crisis de noviembre).
- Él NO ES MALO, PERO ESTÁ ACTUANDO MAL.

Yo he estado tranquila y hasta pensando en futuro y flirteos con otras personas (aunque no he concretado nada porque una parte de mí aún le guarda luto a mi relación con El Mago).
Yo he logrado mantenerme ocupada y dejar de extrañar a El Mago, dándome cuenta de que podría seguir adelante sin él como pareja, esto último con mucha culpa de por medio. Pero ahora que ha vuelto a aparecer pienso en lo bonita que fue nuestra relación, tengo miedo de no encontrarme con un amor tan desinteresado, y, sobre todo, en dañar lo que queda entre nosotros, pues quiero poder ser su amiga en un futuro. Un cariño tan grande no debería mancharse por las acciones de ninguno de los dos, y estoy tratando con todo mi ser de no perjudicarlo. Tengo miedo de que si pido garantías, nuestra relación se mancille más y más y sea imposible perdonar y querernos como amigos más adelante. Él siempre habla en términos de luz, perdón, amor y comprensión, pero sus palabras no terminan de ser coherentes con sus actos, y él NO LO ENTIENDE.

Y este es el gran dilema al que me enfrento, en medio de una recuperación emocional y mental que no tenía nada que ver con el tema de pareja. Porque si atenté contra mi vida fue por mi propia percepción de mí misma, no porque tuviera problemas con quien ahora me quita la tranquilidad. Porque ha llegado el punto en el que, lo acepto, tengo miedo de salir de mi casa y que me aborde con el tema. Yo quiero estar tranquila, es decir, no tener conversaciones densas, fuera de lugar y encima prohibidas por mis terapeutas.

¿Me convierte en alguien egoísta y malo el ponerle un límite? ¿excluiría la posibilidad de mantener, cuando las aguas se calmen, una relación amical con él? ¿Va a dar su brazo a torcer y leer la situación desde mi punto de vista y no desde el suyo algún día?

Señoras y señores, la realidad supera a la ficción. Cualquier consejo es bienvenido.

domingo, 18 de febrero de 2018

Reto Día 11

Reto de escribir:
Día 11: Algo sobre lo que siempre piensas "¿Qué hubiera pasado si...?/ "¿Y si...?".

¡¡¡¡¡UUUUUUUFFFFFF!!!!! ¡Simplemente tantas cosas!
¿Qué hubiera pasado si en vez de meterme a medicina, me metía a teatro? ¿Qué hubiera pasado si me hubiera arriesgado y me hubiera metido de lleno a actuar? ¿Qué hubiera pasado si no me hubiera internado para recuperarme de mi TCA? ¿Qué hubiera pasado si mi ex no se hubiera desenamorado de mí? ¿Que hubiera pasado si hubiera terminado medicina? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera atentado contra mi vida en noviembre?

¿Y si termino con El Mago definitivamente? ¿Y si ya no lo amo, o él no quiere saber nada de mí? ¿Y si fracasa mi pequeña empresa? ¿Y si me quedo estancada de por vida, sin ganar dinero suficiente y viviendo con las justas? ¿Y si me quedo sola y nadie nunca me llega a querer por lo complicada que soy yo y mi familia? ¿Y si mejor hubiera desaparecido antes? ¿Y si mejor me voy de mochilera por el mundo? ¿Y si le hablo a mi papá, o a Laro, simplemente porque me importan después de todo este tiempo? ¿Cómo sería mi vida si, en vez de vivir con mi mamá, hubiera vivido con mi papá? ¿Cómo sería mi vida si mi papá no hubiera sido tan inmaduro y despreocupado? ¿Cómo sería mi vida si yo no fuera depresiva ni haya tenido los problemas que he tenido?

Trato de no hacerme esas preguntas porque sólo son formas de sentirse mal. Son realidades que no existen, y no quiero sufrir por lo que no es, no fue o no será. Prefiero concentrarme en lo que tuve, tengo y es.


Reto del autoestima:
Día 11: ¿Cómo te describirías a tí misma a un extraño de una manera cariñosa contigo misma?

Soy una persona que trata de hacer lo mejor que puede para salir adelante. Soy introvertida, pero puedo ser divertida y buena amiga si me abro. Me gusta aportar a las personas a que sean felices o resuelvan sus problemas, y disfruto con las cosas pequeñas de la vida.

viernes, 16 de febrero de 2018

Reto Día 9

Reto de escribir:
Día 9: Escribe algunas palabras de sabiduría que te digan algo en este momento

"No eres lo que haces, sino lo que superas"

"A veces, lo mejor que te puede pasar es fracasar, porque te lleva por caminos inesperados y nuevas oportunidades"

"El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse" - Winston Churchill

"Todo lo bueno, pasa; todo lo malo, pasa; al final, lo único que queda es el aquí y ahora, y uno decide cómo lo vive, si con buena cara o con mala actitud".


Reto del autoestima:
Día 9: ¿De qué cosa de tu vida necesitas deshacerte?

De la paralización. Está bien tener miedo, es una reacción natural. Pero debo deshacerme de esa incapacidad mía para avanzar, para tomar decisiones, para lanzarme a la piscina.

jueves, 15 de febrero de 2018

Reto Día 8

Reto de escribir:
Día 8: Comparte algo con lo que estás peleando.

Bueno, si han leído mis post anteriores, peleo contra la depresión y el miedo al futuro. Miedo a fracasar. Miedo a engordar. Miedo a vivir.


Reto del autoestima:
Día 8: ¿En qué cosa de tu vida necesitas calmarte un poco y tomarte tu tiempo?

¿Ahoritita? Creo que debería ponerme las pilas, en realidad. Pero sí hay algo que últimamente me está generando ansiedad y es la presencia de este chico que es mi entrenador personal (a quien a partir de hoy llamaré "Fit Boy". Me cae bien, pero a la vez me da miedo/intriga que pase algo entre nosotros, y por momentos mis pensamientos vuelan. ¿Y si le gusto? ¿Y si me gusta? ¿Y si pasa algo con él? ¿Y "Él", dónde queda Él (a quien a partir de hoy llamaré "El Mago")?. A veces pienso que no amo al Mago lo suficiente, pero por otro lado, lo extraño millones y quisiera estar con él, pasar el tiempo con él, abrazarlo, besarlo... A veces simplemente no me entiendo. Y lo mejor en esos casos es dejar que todo siga su curso. Igual, ahorita no puedo hacer nada, y no estoy en condiciones de una relación. Me hace bien tener amigos y eso está siendo Fit Boy: una distracción.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un Año Nuevo sincero



Y bueno. Se acabó el año. Se acabó este ciclo de pruebas, se acabó la oportunidad.

Llega otra. Algo nuevo, algo desconocido.

Este año me ha ido muy bien en todo sentido. Creo, verdaderamente, que he aprendido infinidad de cosas y fortalecido otras otras, de manera que me cuesta (me da pena) que se acabe.

En mi caso, la pena se confunde con miedo. Miedo de lo que vendrá, de los retos, de lo que sea que pase. Siendo sincera, me da mucho miedo de que mi buena racha se acabe y vuelva a sufrir.

El año pasado no tenía plan y estaba tranquila, y al final, de improviso, acabé yendo al otro lado de la ciudad a pasarla con mi mejor amiga y la familia de su novio. La pasé lindo.

Este año tengo planeado ir a una fiestita no muy lejos de mi casa. Tengo que invertir y toda la nota. Pero mis amigas me acaban de avisar que van a llegar tarde, lo que significa que probablemente reciba las 12 sola. Y eso me asusta un poco. No es que la manera en que reciba el nuevo año determine cómo me va a ir... Pero me ha aguado un poco el ánimo tan bueno que tenía hace unas horas.

Supongo también que de eso se trata este reto final: de probar que efectivamente hay un chip nuevo en mi cabeza que ha ido tomando fuerza en mis actos y decisiones, y es hora de una prueba final para poder pasar al siguiente nivel (¿De qué? No lo sé). Así que, Cris, desanimarte por algo tan pequeño no vale la pena.

Así que para quitar esas nubecillas de mi soleada cabeza, tengo que soplarlas con la esperanza que me ha estado invadiendo los últimos meses.

Me he autobajado la dosis de antidepresivos porque quiero dejar de tomarlos paulatinamente y siento que voy por muy buen camino. Me ha estado pretendiendo una persona bastante mayor que yo, pero no tengo apuro porque, a pesar de que siento algún tipo de conexión, no siento que sea la persona indicada para mí. Y porque me va bien estando sola. Extraño mucho tener pareja, sobre todo en fechas como hoy, pero haciendo de lado el factor "romance", la paso muy bien. Tengo dinero y trabajo suficiente como para pasarme este verano como más me gusta: disfrutándolo. Tengo planeado que nada me impida irme a la playa y quizás, si es que se puede, al sur. Encontraré la manera de lograrlo.

Eso, eso es lo que he desarrollado en este tiempo: he recuperado la capacidad de lograr lo que me propongo. De fijarme una meta, trazar un camino hacia ella, y recorrerlo. Aún en cosas pequeñas, pero existentes.

Y es que creo que he descubierto la manera de estar enamorada de la vida. No necesito pareja, ni papá, ni demasiadas cosas. Simplemente estar plantada en el presente, con los retos de cada día: buscar qué hacer y encontrarle el sentido a las cosas. Recién, experimentándolo, entiendo lo que antes para mí era un cliché más: "No hay que encontrarle el sentido a la vida para empezar a vivirla, sino vivir para hallar el sentido". No es que se ande en la búsqueda conscientemente todo el tiempo. Es disfrutando de lo pequeño que las alegrías se van sumando y se es feliz. Como me dijeron en el internado, la felicidad no sólo está en la meta que se alcanza, sino en el camino que se recorre para llegar a ella, y pues la verdad es que lo disfruto mucho. Disfruto estando sola, estoy no sólo conforme sino feliz con las cosas que hago y con quien soy, y creo que eso es algo que no tenía ni cuando salí de Cieneguilla. Pero creo que ya había hablado de eso.

Quiero que este año 2015 sea uno bueno, y sé que eso sólo depende de mí, de la actitud que yo tenga hacia las cosas y lo que yo haga. No me pesa ya ser responsable de mi vida en estos aspectos. Por lo pronto, sé que este 2014 se quedará como uno de los mejores años que he tenido. El resto, ya se verá :) No por nada he aprendido a enfrentarme a cosas que antes no podía. Poco a poco, creo, voy a lograr dejar de pasarla mal con menos cosas :)

Deseo realmente que quienes leen esto encuentren esa luz dentro de sí para poder iluminar su camino y el de quienes les rodean. ¡Que este nuevo año esté lleno de amor, claridad y mucha felicidad para todos nosotros y que encontremos (y sepamos mantener) lo que más bien nos hace!



(A esto me refiero cuando hablo de alguien que quiero desde el fondo de mi corazón)


sábado, 30 de agosto de 2014

Frío

No me gusta la incertidumbre.

Quizás porque tuve un padre del que no sabía qué esperar, puesto que le pedía algo y usualmente no lo cumplía, ni siquiera sus promesas. Porque viví sin saber hasta el último día de vacaciones si iba o no a ir al colegio ese año. Porque viví sin saber si iba a poder almorzar al día siguiente.

Quizás por eso necesito tanta seguridad en mis relaciones y tanto control de las cosas. Como con la comida: no, no es la vida la que lo rige, ni nadie de afuera: soy yo la que decide si comer o no, y cuánto.

No tolero las situaciones de cortejo. Esas en las que una tiene que esperar sentada y abnegada a que al susodicho se le ocurra mandar un mensaje o invitarme a salir. Quizás por eso tomo la iniciativa (O soy demasiado evidente) y me frustro tantísimo cuando las cosas demoran.

Necesidad de control, inmediatismo, falta de tolerancia a la frustración... Algunos de mis peores defectos.

Esos que están un poquito a flor de piel en los últimos días.

Mi estado de ánimo ha estado relativamente constante en las últimas semanas: por debajo de lo normal. Quiero pensar que es por el SPM que ayer me puse a llorar como magdalena en el trabajo. Eso, y que la falta de comida ya me está afectando de nuevo. "La comida es tu medicina", me decía mi psicólogo, y he comprobado que a mejor alimentada, mejor ánimo y ganas de hacer las cosas. Y también que, por alguna razón, me siento mejor físicamente sin tanta comida encima, porque cuando como me dan esos mareos y subidas y bajadas de glucosa porque me expongo a cambios y hambre. En cambio, en vacío constante, no hay mucha variación y mis niveles están estables y me siento tranquila. Físicamente. No así emocionalmente.

Eso explica el frío que siento no sólo en las manos y pies, sino en el pecho.

No quiero acostumbrarme, pero me siento de nuevo en aquella situación en la que sé que vale la pena estar bien pero simplemente no me da la gana. Porque no me siento fuerte para luchar (Claro, si no como bien), porque encuentro una pequeña imperfección en las muchas bendiciones que tengo y me aferro a ella para sentirme triste, porque sí, porque es costumbre, letanía, qué sé yo.

Me cuesta cambiar, me cuesta volver a luchar por mí y nadie más. Pude salir la última vez motivada por Laro, porque lo amaba con todo el alma y pensaba que él a mí y que si yo estaba bien, íbamos a estar bien. Al final no fue suficiente, pero me sirvió para tolerar su partida. Ahora, luego de un año y medio de estabilidad, ando de bajada, y esta vez no tengo de quién agarrarme para decir "sí, hay que estar bien y fuerte".

¿Dónde me perdí? ¿Por qué me da como asco volver a pensar en abrazarme, en calmarme, en estar conmigo misma y ser feliz por el simple hecho de estarlo? En verano (Qué va, hace tres meses) estaba sola y aburrida, pero con ganas de luchar. ¿Qué cambió?

Ah, sí... alguien que de nuevo entró a mi vida, desordenó todo y se fue lavándose las manos.

Yo dije que no me iba a afectar, pero no puedo decidir sobre mis emociones. Y aunque ya lo perdoné, ha quitado la costrita de esa herida que tengo, esa que dice que nadie me puede querer porque hay algo malo innato en mí. Sean mis circunstancias de vida, mi familia, mi carácter, mi propia enfermedad... "sí, se puede luchar contra eso", pero ahorita mismo, más que luchar, lo único que quiero es que me engrían, que alguien a quien yo tengo en alta estima se preocupe por mí y me ayude a sentirme valiosa. Sé que lo soy, que tengo muchas cosas buenas, pero no me siento tan así.

Estoy siendo muy dura conmigo misma de nuevo, porque me molesta estar molesta conmigo misma (No, no es un trabalenguas). ¿Dónde quedó el perdonarme a mí misma?

Supongo que se fue con Mr. Red, cuando le aconsejé que hiciera eso.

Hay un chico. Bueno, no sé si realmente hay un chico, porque es inconstante y no sé qué esperar de él. Me parece atractivo, pero creo que no somos tan compatibles (Que no va a encontrar en mí algo que le guste. Debe ser mi inseguridad). No me gusta tanto como Mr. Red, me lo quiero tomar con calma... pero eso me incomoda, porque significa incertidumbre. Frío. Y mi inseguridad en mí misma, o sea, mi seguridad de que algún defecto inadmisible me va a encontrar y me va a dejar de buscar, como Mr. Red, o dejar de querer, como Laro, hacen que me ponga extra torpe con lo que digo y hago, y le de peor impresión. Y me moleste más conmigo misma. Como cuando me dicen "Ten cuidado cuando sirves las salsas", "limpia la mesa", "No me pongas tantos clientes que entro en rush", "Acércate antes de que te lo pidan". Ya sé qué hacer, y el que me corrijan me pone insegura y termino haciendo las cosas mal.

Tengo miedo, porque sé cómo termina esto y no quiero volver a esa miserabilidad del 2009, ni siquiera a la mediana miserabilidad del 2012. Tengo miedo también de estar bien. Quiero esconderme debajo del ala protectora de alguien que me asegure que todo estará bien, que a pesar de mis defectos y mi problema con la comida soy una persona valiosa con la que cualquiera querría compartir su vida, y que sólo por eso vale la pena luchar, para mostrar el brillo que tiene. Sin egos, sin autolatigazos. Just the way I am.

Prometo que no me voy a quedar así por mucho tiempo. No me puedo dar el lujo de estar mal. Esta es la prueba: perfecto, ya estuve bien por mí misma, ahora me toca levantarme por mí misma, por nadie más.

Déjenme un tiempo así, mientras resuelvo cómo lograrlo.

viernes, 8 de agosto de 2014

Sopa de letras


Este es mi post número 100, coincidiendo con las 17 000 visitas. Gracias a quienes me leen, aunque sea de casualidad, a los que se tragan todo el floro que meto, y a los que me comentan a pesar de la flojera. Para mí significa mucho que le hagan click a este espacio y aunque sea algo quede grabado en quienes me leen, y me alegra tener compañía y recibir comentarios (Sobretodo en esta época), porque me hacen sentir que no le escribo al vacío. Trato siempre de que la flojera no me gane y responda a quienes me escriben, aunque sea agradeciendo. No crean que los paso por alto, no señor.

Bueno. Mi idea para celebrar el post número cien y las casi 20 000 visitas (No digo que me lean de verdad tantas personas, pero sí es un número grande de clicks, al menos) era escribir algo bonito.

Lamento tener que decir que no estoy pasando por un momento que me permita escribir algo lindo que vaya con mi filosofía.

Hoy estoy visitando mi blog a modo de depositario, vertedero, cuaderno de anotaciones, espacio donde anotar mis ideas, ordenarlas, analizarlas y encontrar una estrategia. Es una manera de "hacerme bien a mí misma" y por lo tanto no estoy yendo en contra de mi política constructiva (Aunque seguramente, y me adelanto con las disculpas, voy a sonar a queja o lamento), así que espero que sigan lo que estoy a punto de escribir aquí y sirva de algo. Si me sirve a mí, feliz, pero si le sirve a alguien más, feliz al cuadrado :)

A ver. El título es porque así me siento: una sopa de letras desordenadas y frases enredadas en mi mente. He estado postergando (para variar) el escribir aquí esperando un mejor momento, pero bah, que el momento es ahora, no hay otro. Por higiene voy a tener que sacar lo que hay dentro, porque no quiero verbalizarlo y porque necesito expresarme.

Parto de la premisa del post anterior: me estoy sintiendo sola. Le escribí a mi papá, me respondió, le dije para vernos, pero al final le cancelé la cita escribiéndole lo siguiente:


Hola "Apá" (Acotación: me firmó el mail anterior así. Y yo no suelo decirle papá jamás, así que el hecho de que ponga esta palabra significa bastante):

Se supone que no debería dar explicaciones, pero quiero cerrar este asunto y no me gusta dejar a nadie con los crespos hechos.

El mail que te envié lo hice x un impulso y una necesidad insatisfecha, imaginando y esperando cosas q, en la realidad, desgraciadamente no van a poder darse. Al menos no en la actualidad. Espero que en un futuro, cuando yo sea aún más madura y realmente no espere algo que no puedes darme.

Llamémoslo infantilidad de mi parte, me doy golpes de pecho, pero por mi salud no es conveniente. Espero que lo comprendas.

¿A qué me refiero con lo anterior?
A que lo que mi niña necesitaba era un papá, no un admirador o un chofer. Lo que me diste y lo que me ofreces ahora es una fantasía de relación que en los hechos no existe. Habrás esperado en la puerta y en los ensayos, pero bien pudo hacer eso mi guardaespaldas. Yo no necesitaba eso. Y ahora, podremos salir a tomar algo, pero ser un papá es más que eso. Es algo que ya no me vas a poder dar, xq ya vi que no estás dispuesto a cambiar ni aceptar errores, y eso lo tengo que aceptar de una vez por todas.

Básicamente es eso, y el hecho de q si te das cuenta, no tenemos nada de qué hablar que no sea un tema pesado. Y no me refiero a quién pagó qué, porque el dinero, al menos para mí, es lo de menos. Mis razones van por un lado que ni tú ni mi mamá comprenderán, xq ambos están envenenados de rencor, aunque no quieran aceptarlo. 

Y hablando de dinero y juicios, sólo dos acotaciones: cuando me enteré de que ibas a tener otro hijo, me molesté contigo porque temía que pasara lo que está pasando, que te distanciaras más y te desentendieras xq tenías a alguien más indefenso a tu cargo. Fue tu decisión no hacerte cargo de nosotros o hacerlo tarde, por lo tanto, tu responsabilidad, yo no tengo la culpa de lo que pase con él y tu familia, sino tuya, x li que no asumiste en su momento. Te expresas como si pagar los colegios y universidades fuera un extra, no una necesidad innata y una responsabilidad que viene con la paternidad y que es siquiera digna de discusion. Y te digo, y lo sabes: te comprometiste a eso y más. Y es ese "eso y más" que se te reclama. Yo soy conciente de que tú pagaste muchas cosas, la incertidumbre horrorosa que pasé por esperarte me lo recuerda. Pero no fue todo lo que te correspondía. Te agradezco x el viaje de promoción y las deudas contraídas, pero no fue suficiente. Y no me puedes negar que hubo negligencia y desinterés. Sabes por qué? Porque no eres el único caso de padres divorciados que conozco, y soy testigo de qur cuando realmente se quiere, la plata aparece del aire. Y tú no eres ningún incapaz.

Esto va a ser lo último que voy a decir sobre el tema, xq es todo lo que tengo guardado y por reclamar. No tebgo interés, como te dije en el mail anterior, de sacarte trapitos en la cara, xq no terminaría nunca. No soy como Valeria que apunta cada na de tus fallas y las reclama cuando encuentra oportunidad. Yo sé de lo que hablo, aunque a veces no tenga palabras para ello y no me pueda explicar ni defender, y sé que por encima de cualquier pleito necesito tranquilidad y mirar hacia adelante, no hacia atrás como pareciera que todos hacen. Y por ese mirar hacia adelante es que te he perdonado hace tiempo pero me cuido de exponerme a veneno.

Eso no quita que más adelante, si las cosas adquieren una mejor forma, yo no quiera "retomar" lo que sea que teníamos o "encontrarme" contigo de vez en cuando para conversar y quizás compartir algo. Porque, repito, no te guardo más rencor que cariño. Pero simplemente ni existes en mi vida, y cuando sí, causa malestar de cualquier manera. Entonces, no tiene sentido buscarte. 

Gracias igual por la disposición, que sepas que de todo es lo que más he valorado. Quiero pensar que no ha sido tu intención encontrarnos para manipularme a tu favor (como con tu mail) sino porque querías saber de mí.

Que sepas que estoy bien, trabajando en un restaurante y pagándome mis estudios, para independizarme y más adelante retomar medicina x mi cuenta. Sin tener que pedirte nada ni a tí ni a mi mamá. Que sepas que estás lejos de ser abuelo biológico, de momento, que me gustaría viajar y alejarme de todo pero la plata no me lo permite, que no me la paso a dieta pero sí me cuido un montón y a veces me salgo de la raya, que trato de hacer yoga, sigo haciendo shows y tratando de actuar y estoy un poco obsesionada con Frozen. Una psicóloga y psiquiatra diferentes me diagnosticaron déficit de atención, lo cual explica muchas cosas de mis conductas, aislamiento, mi raro sentido del humor (no, eso no es genético), y mi despistadez. Hace unas semanas me compré mis pastillas en inkafarma y me fui sin recogerlas, y hoy en vez de botar la pasta de dientes de la boca, me la tragué. Como para que te hagas una idea de dónde ando.

Que sepas, de nuevo, que te quiero de alguna forma, pero eres una persona complicada con la que al menos hoy no me conviene relacionarme. No necesito más drama en mi vida, y, seamos honestos, vernos no va a traer alivio sino más drama. Y que no pretendo volver a abrirme ni repetirte todo esto.

Vive tranquilo, has las cosas bien y mírate de vez en cuando para que no repitas errores. Y si puedes, resarce los que tuviste. La vida aún no se acaba. Te lo dice mi parte esperanzada, la que debo olvidar porque me cuesta aceptar que no vas a cambiar ni vas a ser lo que espero.

Eso es todo.
Un... apretón de manos? Algo.

Cris*

No he tenido respuesta hasta el momento y ya ha pasado una semana. Entiendo lo que significa el silencio de su parte y creo que está bien.

Bueno. Este pequeño evento fue un impulso subconciente de llenar ese vacío/esa necesidad insatisfecha que tengo. Y lo profundizo con la siguiente comparación: toda la semana pasada me la pasé leyendo la trilogía "50 sombras (De Gey, más oscuras y liberadas)"


¡SPOILER ALERT!


y aunque efectivamente se trata de pornografía escrita, fue una historia que me tocó mucho. Me explico, las conversaciones entre los personajes, el tipo de cosas que se decían los protagonistas, esas cotidianeidad y encanto de lo novedoso a la vez me hizo acordarme mucho de cuando estuve con pareja. Nostalgia y alegría, emociones encontradas. Pero a la vez, la parte del contenido psicológico que explica la supuesta fijación de Christian Grey con el sadomasoquismo (Sus carencias en la primera infancia) fue lo que más me hizo pensar. Estoy lejos de ser Grey, pero creo que, así como él, yo también busco llenar esa necesidad insatisfecha; en contraposición con él, no me la paso pegándole a la gente porque no he conocido golpes ni maltrato; pero sí rehúyo de contacto físico con la mayoría de personas porque estoy acostumbrada a no sentir el roce de otra persona. No canalicé mi rabia mediante el daño a otros, sino hacía el daño a mí misma. No me la paso tratando de controlar y proteger a mis parejas porque es mi manera de compensar el hecho de que de niña me sentí impotente por no poder evitar que mi madre muriera, pero sí busco que me acepten, me reconozcan, me quieran, me acompañen y se preocupen por mí. No busco parejas que se asemejen físicamente a mi papá, y de hecho, sí acepto que lo quise y que hasta ahora siento algo por él, pero muchas veces me encuentro fantaseando con que se aparece, o que tengo a alguien conmigo que me engríe y protege. No soy hipersexual, pero sí necesito atención y mimos. Y gracias a esta lectura he descubierto que me afecta estar sola justamente por todo esto.

Cuando yo estaba empezando la secundaria, podía pasarme días sin hablar y sin tocar a nadie, y sin que nadie se percatara. Fue una época dura, sumamente oscura, y actualmente me siento "en descontrol" porque estoy en una situación similar de poca interacción con otros. Sí, hay diferencia en que ahora yo me expreso, bromeo, canto y río (Bendita habilidad aprendida de autorregular mi estado de ánimo), pero no intimo con nadie, no comparto en un nivel más profundo. Y ya sabemos que en mis padres no puedo contar, y que mis hermanos están metidos cada uno en su vida como para pedir simpatía por ahí. Negar que tengo una necesidad de ser querida, notada, apreciada, tocada, sería seguir mintiéndome, y ya terminé con esa etapa. Mi intención es "hacerme el bien" para poder ser feliz, y para ello necesito ser honesta. Entonces ok, tengo una necesidad grande de sentirme querida.

(Ojo: no estoy diciendo que no me quieran y que estoy sola, no. Estoy diciendo que "me siento" así. Que mi percepción, fundamentada con sucesos, hacen que piense así. No me siento una persona infeliz, más bien creo que me falta arreglar ese aspecto para que mi vida sea perfecta. Y sé que eso es verdad porque si no estuviera convencida de que las cosas me están yendo mejor y tengo mucha suerte y muchas bendiciones en mi vida no podría mantener el buen humor y la motivación que tengo para hacer mis cosas cuando no le doy vueltas al asunto).

Sin embargo, el problema no es tener un problema afectivo, una necesidad insatisfecha; el problema es qué hago para compensarlo.

Y he aquí, señores, el meollo del asunto: citando a la psicóloga, con quien me entrevisté hace una semana, "con tal de no sentirte sola te estás metiendo en relaciones nada saludables".Y es verdad: percibo tanta "inactividad interpersonal" que me engancho con cualquier persona que pase por mi vida, sea positiva o negativa. Ejemplo: Brownie me ha escrito varias veces haciéndome preguntas sobre si había salido con alguien, si había besado a alguien y esas cosas, y en vez de simplemente no responderle o cortar la situación en seco (Porque qué le importa lo que haga con mi vida, especialmente a él, que es un controlador), le he dado largas y por ahí que le he soltado información y seguido la corriente. Así, el que mi ex me hable se convierte en el suceso interesante de la semana. O el hecho de haberme creado una cuenta en Tinder, a pesar de saber que hay mejores maneras de conocer gente (Que realmente esté interesada en intimar, no en pasar el rato). O en el hecho de que, sin querer, me ponga a llamar la atención de la gente que me rodea.

Ah, ese siempre ha sido mi último recurso para que me tomen en cuenta.

De niña he sido enfermiza, pero no sé si mis dolencias justificaban mis síntomas. Me explico: empiezo a pensar que soy hipocondriaca o somatizadora. A veces creo que tengo demasiada conciencia de mis propias sensaciones. No sé si es que me siento mal o per se, o si es que como me doy cuenta de que me siento mal, me siento peor. No sé qué tan reales son mis mareos y bajadas de azúcar, y qué tanto tienen de componente psicológico. Porque justo ahora me está dando seguido en la chamba, y me tengo que detener, sentar, y obvio que por ahí la gente se da cuenta. ¿Realmente estoy teniendo desbalances con el azúcar últimamente o se ha convertido en mi nueva arma de manipulación inconsciente, para dar pena y por ende que "se preocupen por mí"?

¿Y saben qué es lo peor de todo? Que cuando he tenido esos síntomas raros, han empeorado de pensar que posiblemente son una manera inconsciente de llamar la atención de mi entorno. Me da demasiada rabia y me disgusta que esto se convierta en una excusa para verme débil, indefensa y necesitada, porque no es la imagen que quiero dar. Quiero que confíen en mí y ser una buena trabajadora, no una debilucha. ¡Pero claro, estar enferma tiene muchas ventajas! No por nada casi me mato de hambre y estuve tan débil que lograba que otros hicieran las cosas por mí, por pena.

No, pena no. Ya me dejaron por pena. No quiero volver a despertar ese sentimiento en absolutamente nadie más.

Sin embargo, y esto es lo que me da rabia, esa necesidad sigue ahí y poco a poco toma las riendas de mis acciones. Y ahí se pone incontrolable.

¿Y cómo sé eso?

Porque como último de los últimos recursos se manifiesta mediante la comida. Y es ahí por donde está empezando a manifestarse.

Oh, sí, estos últimos días dejar de comer está siendo bien fácil, vomitar se hace tentador, y volver a los huesos casi un sueño.

Claro, si ha sido por tanto tiempo mi escudo frente a la realidad que me dolía, mi manera de llamar la atención y mi identidad.

Pero como SÉ que esto es así, hay una diferencia. Estoy en batalla. En lucha constante, otra vez. En la disyuntiva de seguir viviendo, para lo cual hay que estar fuerte, para lo cual hay que alimentarse y sentirse feliz, para la cual hay que hacer cosas que me gustan y que me hacen bien; y por otro lado, la oscuridad, la falta de preocupaciones más fuertes que cuánto comí.

Pensamientos persistentes:
- No merezco.
- Nadie me puede querer así (Así = con este cuerpo, con esta celulitis horrible, con este carácter espantoso y este complejo de víctima, con mi falta de estudios y trabajo bien remunerado, con mi historia).
- Cómo quisiera que Mr. Red me haya hecho caso, que las cosas con él hayan funcionado, que vuelva a buscarme (Letanías amorosas).
- ¿Por qué no sucede lo que quiero que suceda? (Carajo, soy una niña mimada y majadera).

Conclusiones:
- Estoy cagada (Y nadie me va a querer así).
- No sé qué hacer, porque me está costando respetarme y alimentarme responsablemente (Mejor dicho, me está costando alimentarme y sentirme contenta por hacerlo, como a regañadientes y eso se siente mal). No me está naciendo abrazarme/acariciarme/arreglarme/cuidarme, por un lado se siente bien porque conozco esa sensación pero por otro lado sé que está mal y que indica problemas.
- Como no estoy con muchas ganas de comer y siento que podría bajar un poco de peso, estoy comiendo menos, y quizás eso hace que cuando tengo turnos me maree y sienta débil.
- Sentirme mal físicamente, si es que realmente es eso y no una invención mía, hace que me sienta peor emocionalmente porque me pone en una posición de víctima que no quiero aparentar... al menos conscientemente.
- No quiero despertar pena, ni volver a perder todo lo que ya conquisté. No quiero sentirme mal, no quiero ser incapaz de hacer mis cosas, no quiero sentirme desgraciada, no quiero ser infeliz.
- Pero no quiero sentirme sola, no consigo que las actividades me distraigan del todo, no soy la persona más simpática del mundo, no sé cómo hacer amigos, no tengo dinero suficiente para gastar en salir a tomar, o al cine, o al teatro, o siquiera ir en taxi, y tengo mucho miedo. ¿De qué? De todo esto.

Posibles acciones a tomar:
- Seguir yendo al yoga.
- Procurar comer saludable (Bueno, me ha dado por hacerme jugos de frutas con chía para tolerar mis turnos en el restaurante y me va bien con eso, pero ¡ESO NO DEBERÍA SUPLANTAR EL ALMUERZO!).
Pensamientos:
- "Es mejor estar sola y aburrida que distraída con cualquier cosa que ayude a no ver la realidad"
- "¡Prontito vas a tener una distracción más porque ya empieza el nuevo ciclo del instituto! Piensa en eso, concéntrate en el día a día, en el momento, deja ir lo que no te sirve y lo que no te ayuda a estar bien y

argh, que no tengo ganas de escuchar el mismo floro que me repito todos los días para seguir adelante y que hasta ahora me ha servido tanto.



lunes, 9 de junio de 2014

Bad feeling


Yo no sé si es que yo me predispongo o es que realmente se cumple lo que presiento. Lo que sé es que tengo miedo de todo lo que está pasando, porque aunque no es nuevo para mí hay historias anteriores que me han mostrado cómo puede terminar, y yo no quiero sentirme mal de nuevo.

Sí, me refiero a Mr. Red. Es curioso, porque por un lado no he querido “ver” más allá de mi presente para no hacerme ideas, así que lo he tenido por unos días como alguien que se queda en el tablero de manera indefinida. Lo que no me gusta ver es que eso indefinido siempre tiene fecha de caducidad, y suele ser imprevista. Suele serlo, digo, porque, sea por mi fatalismo o porque tengo esa habilidad,  puedo ver cuando los bajones se acercan. Y a mí me asustan los bajones, las crisis, los problemas, porque me asustan los finales, porque me asusta sufrir.

Seré sincera: no quería interesarme en Mr. Red. Después de Mr. Gringo me había propuesto tomarme todo con pinzas. Qué va, después de Brownie. Después de Laro. Desde hace mucho tiempo. Y estoy molesta conmigo misma porque lancé las pinzas a un lado muy rápido, y confié en mi instinto. Ese que usualmente me dice “dale una oportunidad, a ver qué te puede ofrecer”, y entre broma y broma ya estoy metida en algo parecido a una relación. El hombre me encanta, desde su pelo y su piel hasta el hecho de que esté medio perdido en la vida y se tenga q ir a la India a encontrarse (porque eso para mí significa que le importa su aspecto espiritual y vaya, por fin me encuentro con alguien no tan superficial y que hace algo un poco más tangible por ser mejor ser humano). No sé si algún día deje de ser tan inocente.

Me asusto porque me siento bien con Mr. Red. Su “vibra” (llamémosle así a su presencia) es afín con la mía, no me incomoda como lo hacía la de Brownie, por ejemplo. Me fijo mucho en eso a la hora de relacionarme con la gente. Él es suave, como lo era Laro. Pero tiene el plus de ser espiritual, como yo. Eso bastó para bajar la defensa, después de todo, ¿Por qué no confiar un poco? Quizás y estoy al lado de alguien que será importante en mi vida.

De hecho, todo el que se involucra conmigo termina siendo importante para mí, porque todos me traen aprendizajes.

Yo no sé por qué tengo que “necesitar” confiarme en algo que no termine para sentirme segura. Una relación familiar en la que la pertenencia y permanencia sean componentes del amor que sienta por alguien. Eso, y un poquito de pasión, que no está de más nunca si se trata de una pareja (Ya Brownie me enseñó eso).  
Y sin darme cuenta, empecé a quererlo. Más allá de que él no sea muy hablador y sea tanto o más tímido que yo,  o de los defectos que me asustan, hay algo que me hace quererlo. Él también lo ha distinguido, me lo ha dicho. Y tengo miedo de que eso siga creciendo. Ambos tenemos miedo de a dónde nos puede llevar todo esto.

Hace unos meses, una amiga mía me contó que estaba saliendo con un hombre que le llevaba 17 años. Se conocieron en el yoga, él le empezó a hablar y comenzaron a salir. Él salía de una relación de 10 años con una mujer que también va al yoga y a la que no ha dejado de ver, porque aunque su relación no haya funcionado, hay cariño entre ambos. Eso la ponía hiper celosa a mi amiga. El hombre al principio la buscaba, le hablaba, salían, todo super bien, un romance como cualquiera, con un componente espiritual que hacía pensar en una conexión interesante. Hasta que los celos de ella y la indecisión del hombre empezó a hacer que la relación decaiga. Nunca fueron nada formal, por lo que dejar de verse terminó siendo algo casi natural. Al final ella tuvo que decirle adiós porque él le decía que la quería pero no pensaba dejar de ser amigo de su ex de manera tan rápida, ni estaba listo para tener nada, porque estaba pasando por un momento de cambios y crisis de identidad y necesitaba encontrarse a sí mismo. Super comprensible y chévere que sea consciente de ello y busque su evolución como ser humano, pero triste por el hecho de que haya terminado haciendo daño a una tercera que no tenía nada que ver y que se metió por inocente.
Cuando me contó hace unos días que estaba medio colgada por el tipo, le dije que le terminara definitivamente porque no se merecía que no le dieran su lugar. “O eres todo, o eres nada, no hay puntos intermedios”, le dije. Le hablé un poco de Red, comentándole que también salía de una relación larga (Él sí se está divorciando y bueno, tengo el pro de que no es amigo de su ex), y pensé: “qué suerte tengo de que el tipo con el que estoy saliendo no es tan inmaduro y está decidido por mí”.

Al menos, la primera semana.
Ayer, luego de cancelarme la salida del sábado, me dijo por mensaje que quería ir más lento. Que le gustaba todo lo que estábamos pasando y que no significaba que no me quisiera, que le seguía encantando, y que justamente por eso quería tomarse las cosas con más calma, porque dejándonos fluir habíamos ido un poco rápido y quería disfrutar esta etapa. Que necesitaba un poco más de espacio y que encima como se está yendo en setiembre hasta fin de año, no sabía muy bien qué hacer. Después de que fue él el que me abrazó y me besó, que fue él el que me dijo para seguir viéndonos, que fue él el que me buscaba “a la hora que sea, yo la espero, señorita”, que fue él el que me presentó a sus amigos más cercanos, me llevó a su casa, me presentó a su hermano, sus gatas y su cuarto y me dijo “todo esto es tuyo, cuando quieras” y hasta me compró un cepillo de dientes (Un poco a lo Brownie, pero sintiéndose distinto. Esta vez yo no me lo creí, just in case, pero igual me ilusionó). Para mí, lo que me dijo fue: “Tengo miedo. Te tengo miedo, tengo miedo de lo que estoy sintiendo, tengo miedo de volverme a equivocar y de sufrir”. Bueno, después de todo, divorciarse no es cualquier cosa. Y se lo dije. Me dijo que sí, que tiene miedo de lo que está pasando, pero que no pensaba dejar de verme.

Bueno, ya teníamos planes para todo el fin de semana y al final no nos vimos más que el sábado en la mañana para hacer yoga juntos. Hoy vamos a salir a conversar cara a cara sobre lo que para él significa ir más lento pero seguir saliendo. Porque la verdad, y será porque en mis relaciones siempre he ido un poco rápido a pesar del miedo de salir herida, que yo no entiendo bien. Para mí eso es un “ya no me interesas tanto pero vamos a seguir viéndonos a ver si termina siendo un sí o un no”. Es un tibio. Y en este tipo de cosas, lo tibio es lo que menos me gusta. Porque no me da seguridad de nada.

Es obvio que no se puede saber qué va a pasar… Pero eso se construye. Yo tengo miedo de salir herida, mucho. Pero, curiosamente, quiero estar con él. Seguir conociéndolo, seguir compartiendo cosas, seguir conversando, ayudarlo a que se conozca sin un troncho encima. Yo también estoy en el mismo camino de encontrarme a mí misma sola para luego poder sentirme a gusto con otra persona (Digo, por algo me gustaba estar soltera, porque tenía tiempo para mí), y va a sonar un poco raro, pero no me da miedo que se vaya de viaje, porque sé que puedo esperarlo (Después de todo he esperado más que 4 meses por otra persona)y porque creo que sería un reto que me demostraría lo que realmente tenemos. Estoy dispuesta a eso, y a disfrutar del presente sin pensar en el futuro, a pesar del miedo que tengo de que luego todo se caiga.  

¿ Será que me he vuelto a cruzar con un inmaduro?

No sé, pero aunque por un lado confío en que todo saldrá bien (Sea con él o con otro o sola), me llega tener pasar por incertidumbres. Me provoca tirarlo todo al tacho y no exponerme más a que jueguen conmigo.

¿Cuándo aprenderé a no creerme todo lo que me dicen? ¿Cuándo aprenderé a ser prudente con la gente y no confiar de un porrazo? ¿Tengo que pasar por más de estas situaciones para finalmente hacer las cosas bien?

¿¿¿¿¿¿Por qué me tienen que gustar los hombres complicados, emocionalmente inaccesibles o con problemas??????  

Supongo que estas son las consecuencias de vivir :/

sábado, 8 de marzo de 2014

En medio de la jungla

No todo es color de rosa. Sé que ando escribiendo cosas super filosóficas e inspiradoras (para mí) porque efectivamente les ando dando vueltas en mi cabeza, pero la verdad es que también la paso mal. Re quetemal. No todo el tiempo, pero igual. Y este post va a ser uno de esos en los que vacío mis miedos y pensamientos... en un claro intento de ponerme orden y vencer esas ideas pre-concebidas.

La idea de conocerse a uno mismo tiene como finalidad encontrar el propio camino en la vida. Si sabes quién eres y qué te gusta, sabrás por dónde ir. A mí todo esto de la depresión, las ganas de desaparecer y la falta de sentido me quitó demasiado tiempo de mi vida; creí saber quien era y viví por vivir, yendo por caminos que por X razones se truncaron. Sé que en gran medida no fue por mi propia responsabilidad, yo no decidí que mi papá me dijera "Sorry, no te voy a ayudar" y mi mamá tuviera que chantarse todos los gastos de la casa, pero mantengo el pensamiento mágico de que todo esto me está pasando como castigo por haberme portado mal y haber despreciado mi vida tanto tiempo. Es decir, que se me truncaron las posibilidades económicas que me permitirían estudiar y tener un mejor futuro porque indirectamente yo lo ocasioné con mis problemas personales.

Igual con el asunto pareja, aunque me late que ahí sí tuve mucha más responsabilidad. Es como un círculo vicioso: Yo estoy enferma o triste --► la gente se aleja de mí. Yo estoy enferma o triste --► se me truncan los caminos --► la gente se aleja de mí. Mi autoconcepto, si bien tiene un novedoso y buen componente positivo, tiene esta definición que no para de autoconfirmarse: "Soy una perdedora". "Doy pena, debo ser un tema de conversación de esos en los que la gente piensa 'pobrecita, es una enferma, no va a lograr nada en la vida' ". Brownie me lo dijo una vez: "Nadie va a querer estar contigo porque eres como una niña que acaba de salir del colegio y no sabe qué hacer con su vida, con la diferencia de que tienes 25 años y deberías estar pensando en casarte y tu entorno familiar no te apoya, más bien, te enferma más, porque creen en estupideces mágicas, abusan de tí y encima no tienen plata". Y sí, pues; yo amo a mi familia y sé que Brownie estaba medio trastornado por decirme una cosa así, pero sí había un componente cierto: más allá de que no le guste mi familia (Que si abusan de mí es porque me dejo y él es un intolerante de costumbres distintas a las suyas), NADIE en su sano juicio me escogería como compañera en las condiciones en las que estoy. Ya Laro me lo demostró y por eso se fue con otra con la que está actualmente y que seguro la tiene mucho más fácil que yo, y ya Brownie me dejó bien claro que está dispuesto a acompañarme pero bajo sus propias reglas (Es decir, bajándome la moral, recordándome lo afortunada que soy de tenerlo a él como mecenas y tratándome casi como a una esclava o un ser de inteligencia y capacidades inferiores).

Felizmente, hoy mi actitud es menos pasiva respecto a la vida y he aprendido muchas cosas en este tiempo, sobretodo a caminar sola; pero aún sigo dependiendo de terceros, por más que la lucho y la lucho. Lo que yo necesito para empezar a tener éxito es terminar una carrera para poder ganar dinero e independizarme, es decir, necesito TIEMPO... Pero mientras tanto, ¿Qué? ¿Divertirme besando sapos hasta encontrar a alguno que metamorfosee en humano? Ni cagando, ya averigüé que eso de ser "free" simplemente no es lo mío, me encariño o se encariñan conmigo y no quiero ni sufrir ni hacer sufrir a nadie. Creo que estoy cagada porque sigo en cero, y no conozco a nadie en su sano juicio que sea capaz y quiera compartir conmigo este período de crecimiento académico-laboral. Y me da mucha rabia pensar que me la voy a pasar sola o enamorada de algún imposible porque nadie se va a fijar en mí, y si lo hacen, no va a estar dispuesto a tolerar que mi mamá trabaje con ángeles y cosas invisibles y que mi hermana se tire en su cama a ver tv y regañarme por casi cualquier cosa, y que yo casi no tenga tiempo para salir y mucho menos plata (Ya lo de la comida al menos es un factor que estoy manejando mucho mejor siempre y cuando no me lo hagan notar, porque mientras más me lo mencionan, más lo pienso).

¿Y saben qué es lo peor? Que yo de verdad quiero tener a alguien con quien compartir los pocos pero intensos momentos de relajo, de felicidad, de diversión, de amor; alguien con quien dormir una rica siesta, con quien caminar de la mano por la calle, en cuya vida opinar y que participe de la mía, que planee conmigo un "cuando vivamos juntos" o "cuando tengamos hijitos", que me mire, me desee, me admire, me proteja, me moleste, con quien pueda intercambiar ideas sin discutir y aprender el uno del otro, con quien exista una complicidad para todo... Como ven, tengo mucho miedo de terminar siendo una solterona. No estoy vieja, pero cuando me comparo con otros veo la gran desventaja en la que estoy. Ya está empezando la época de los compromisos y el empezar a pensar en formar una familia, y yo no quiero ser una madre vieja.

Ayer mi jefe me llamó a su oficina y me dijo que desgraciadamente ya no podía seguir trabajando con ellos. Que si bien tenía un problema de atención que junto con otros factores de otras personas empeoraba la situación en la que está la empresa y necesitan a alguien que empuje, no que sea empujada, mis características me llevaban a estar en algo más parecido a la asistencia de producción o de dirección que a la coordinación, y que era por eso, porque estaba en el lugar equivocado, que iba a tener que salir de ahí. Sí, pues: yo no soy una coordinadora, no soy una secretaria, no tengo ni el perfil ni la vocación. Yo necesito crear, hacer, pensar, resolver, enseñar; así que nada, desde ayer en la tarde me la he pasado lloriqueando por ratos (Por eso la negatividad del panorama). Me ha pagado como si hubiera trabajado hasta el 15, y me ha ofrecido ayudarme a repartir mi CV. Es un hombre muy bueno, y sé que me tenía en estima porque me lo ha dicho. Pero ahora, toda esta reflexión un poco pesimista va porque me muero de miedo: mis clases empiezan este jueves, ya pagué la inscripción y la primera cuota, pero aún no logro conseguir todos los papeles para que me pongan en la escala más baja, y lo que es peor: NO TENGO TRABAJO, otra vez. Y desgraciadamente no puedo vivir de mis "talentos", porque con eso no genero suficiente para estudiar algo y tener una mejor calidad de vida. Y de nuevo se crea un círculo vicioso.

Una parte de mí, la que está predominando, es positiva y me impulsa a levantarme todas las mañana a hacer lo que toca hacer y luchar contra todo para encontrar algo para mí. Es como si estuviera en medio de la jungla con sólo un machete y tratara de avanzar por entre la vegetación buscando abrirme un sendero. Pero la verdad que cansa mover el brazo de un lado a otro cortando plantas con fuerza. Si me quejo es porque yo, zonza, me comparo con mucha gente que conocí y que la tiene más fácil; a quienes sus papis, con mucho o poco esfuerzo, les pagaron la carrera, o quienes actualmente con su dedicación y trabajo (porque las cosas les resultaron bien antes que a mí) han podido lograr puestos de trabajo buenísimos, comprarse un carro o mudarse solos, o quienes simplemente se acaban de casar, o ya están comprometidos, o esperando un bebito. Yo sé que no soy ellos, pero a veces, cuando me canso, me dan ganas de tirar la toalla y sueño con que abriré los ojos y todo estará solucionado. Pero eso es ser ilusa, y ya aprendí la lección. Yo tengo que pelear, Yo tengo que levantarme y conseguir lo que necesito para mí. Y para ello primero debo corregirme y arreglar mis asuntos internos de modo que no interfieran con el resto de mi vida. Entonces me concentro en las cosas que tengo que mejorar, que son miles: empezando con mi pasividad, mi tendencia a aislarme, mi impulsividad, mi atención, mi tendencia a postergar las cosas... Y Dios, de esa manera me veo tan pero tan defectuosa, que con mayor razón corroboro que nadie querría tenerme siquiera de amiga. ¡Soy un desastre!

Pero no, no puedo rendirme. No quiero rendirme. Tengo sueños, y quiero cumplirlos.

Yo me voy a levantar, en unos dias voy a volver a ser la "Campanita" diligente que va y viene canturreando, haciendo bromas y sonriéndole al aire (literalmente hago eso, tengo problemas serios), sé que todo se va a solucionar porque no pienso quedarme de brazos cruzados, de hecho ya mandé mi CV y sigo en la búsqueda... Pero hoy no puedo evitar tener mucho miedo de que de nuevo algo me salga mal, de que siga dando vueltas en la selva y no encuentre algo para mí en lo que sea buena, de que nadie me quiera, de seguir siendo una fracasada; hoy me siento angustiada. Y sola. Porque no me basta que mi mamá me lea el oráculo y me diga "todo va a estar bien, vas a encontrar un trabajo mejor, quizás es mejor para tí porque ibas a estar en un ritmo muy fuerte, eso de trabajar y estudiar yo lo hacía a tu edad pero tenía más fuerza que tú" (Madre, seré una arribista a veces por querer conseguirlo todo sin mover un dedo gracias a la plata de mis papis, pero soy consciente de que en la realidad la mayoría de la gente trabaja y se paga sus cosas sola, ¡y no estoy débil, por Dios, me estoy alimentando super super bien al punto de que ni me reconozco!), y porque no me basta que venga Annie y me haga preguntas y luego yo me sienta mal porque ella tb está triste porque acaba de terminar con su enamorado; o mi hermana, que si bien puede ser un gran apoyo, no me basta. ¿Por qué? Porque lo que yo quiero es poder compartirlo con un compañero de vida, que me asegure que así me quede en la calle seguirá a mi costado porque lo valgo. Que me eche ánimos porque sabe que soy fuerte y tengo buena suerte, dentro de todo. Que no tema en cargarme por un ratito porque sabe que yo también lo cargaré cuando se caiga. Eso que la gente llama amor, y que desgraciadamente es tan importante para mí. Porque soy una romántica empedernida, y sí, pues, desde niña he soñado con tener un compañero con quien compartir desde lo más simple hasta lo más importante de mi vida.

Y que, así como están las cosas, por más entereza, madurez y decisión en seguir avanzando en la vida que yo demuestre, ni cagando va a querer acercarse. Porque no soy suficiente.

**Respira, 1, 2, 3**

Miraré unas películas, pintaré, que hace tiempo tengo ganas de pintar; fácil vendo alguno de mis cofrecitos. Pasará este fin de semana. Llegará el lunes y me dedicaré a buscar otro trabajo en el que me paguen lo necesario para cubrir mis gastos y un poquito más, si tengo suerte. Me concentraré en mis clases mientras busco un nuevo trabajo, llegará el fin de mes y veré cómo hacer para pagar. Y lo lograré. Las cosas irán bien, llegará a mi lo que sea adecuado para mí. Esta es una prueba de fe; fe en mí misma, fe en que Dios/El Universo/La vida no me ha abandonado, fe en que a pesar de lo mucho que me equivoqué merezco una oportunidad más de ser feliz...y Fe en que, efectivamente, voy a lograr ser feliz con lo que me toque. Quiero creer que todo final es un nuevo inicio, una nueva oportunidad de empezar. Yo no quiero que me tengan pena, yo quiero que me admiren. Quiero demostrarle al mundo entero, a toda esa gente que no creyó en mí (Incluyendo a mis ex) que soy capaz de lograr todo lo que me propongo: no estaré en el lugar más adecuado para lograrlo, me tocó vivir en una jungla, pero la Vida/Dios/el Destino me equipó con una gran inteligencia, una gran capacidad de amoldarme, paciencia, voluntad, y sobretodo, humor. Y bueno, amigos, familia, y ayuda de terapeutas y pastillas :P .

Por lo menos sé que no me puede ir peor, ya que estoy haciendo las cosas distinto de como las hacía antes ;)

jueves, 7 de noviembre de 2013

¿Cómo Crecer?

El TCA se resume al miedo que se tiene de crecer. De asumir responsabilidades y terminar fregándola.

La responsabilidad más grande de todas es la de la vida de una misma. Nada más terrorífico que ser consecuente con las decisiones, pagar los platos rotos, aceptar los errores, enmendarse, exponerse a los cambios, arriesgarse a perder.

Toda mi vida me he escudado detrás del calmante velo que mi mamá me propiciaba al tener ciertas facultades visionarias que mal que bien me guiaban hacia el incierto futuro. Los consejos, las preguntas esotéricas, todo estaba escrito. Pero conforme voy creciendo y la vida se hace más complicada, me voy dando cuenta de lo falible que es la gente, y hasta qué punto me tengo que hacer responsable de lo que quiero que me pase. Adiós mundo soñado y cuentos de infancia, esta es la cruda realidad.

Como dije hace poco, las cosas en mi vida no son para nada lo que había soñado, o esperado, y eso me ha deprimido. No es raro leer de mí que no ando en la mejor de mis épocas. Con todo lo de la mudanza en mi casa se ha entrado a un status quo de estrés increíble, gastadera de dinero, peleas, llantos, y todo lo que un levantamiento de basura y un cambio conlleva. Además, me despidieron del trabajo hace poco. Ya no tengo ingresos certeros, sólo los providenciales shows infantiles y un par de clases particulares al mes (Mis alumnas se han superado mucho). De hecho, justo conversaba con mi alumnita más asidua hace un par de días y ella me hizo un comentario super fuerte pero super real:

"En lo único que estás bien en la vida es en cuanto a tu pareja, ¿No?"

Auch.

Lo peor es que parece que es verdad. Mis pensamientos depresivos están en un nivel al que no esperaba volver nunca y he tenido que soportar muchos insultos y regaños por tonterías que ni vienen al caso porque no es mi estilo dar detalles de los abusos ni siquiera en mi blog; estoy en época de vacas flacas en casi todos los aspectos de mi vida. Lo único que me mantiene más o menos contenta es mi relación con Brownie.

Pero ni siquiera eso, porque no puede pasar un día de paz sin que empiece de nuevo otro lío con mi familia... y por ende, Brownie termine echando chispas, despotricando y queriendo mandar todo a la mierda. Estamos peleando constantemente desde antes de la mudanza, en buena parte por actitudes de mi mamá que él no tolera y que le afectan,y siempre estamos al filo de terminar nuestra relación por lo difícil que se le hace convivir con el sistema en el que estoy. Es la cereza del pastel, esto. Al final no pasa porque el problema no soy yo sino mi familia, y le gusta estar conmigo. Y por mi parte, porque con él mi vida es mejor de lo que sería sin él.

Y bueno, en una de tantas discusiones y cuasi términos de nuestra relación (Nunca había terminado virtualmente con alguien tantas veces), saltó la idea: "Creo que lo único que puede salvarnos es vivir juntos"

Ya me lo había propuesto medio en broma cuando aún no encontrábamos este depa, de hecho hasta su mamá se lo propuso para que me dijera porque al parecer le caigo muy bien. Pero ahora la cosa es, al parecer, la mejor solución que existe.

Esa, o terminar. Eso que le he propuesto tantas veces y al final nadie quiere. Para él no es una opción vivir sin mí, siquiera, y para mí es volver al hoyo y dejar de ver a alguien que quiero. Y es chistoso porque tengo mil dudas y a veces pienso que si termino con él puedo encontrar a alguien a quien quiera más aún de lo que lo quise a él o a Laro. Yo y mis ideas ridículas, qué bueno que no les hago caso. Y también es chistoso porque a cada rato algo nuevo de mi vida le ataca las neuronas y se queja y se deprime, pero "no soy yo". En fin, quién nos entiende.

Por lo pronto, lo único que sé es lo siguiente: ¡¡¡¡QUIERO PAZ!!!! Amo a mi familia, adoro a mi mama y a mi hermana, pero no tolero tanto caos, tantas quejas, tantas peleas, tanto daño. Mi autoestima no está en su mejor época y el estrés no ayuda. Tengo 25 años y vivo como si tuviera 17 y acabara de terminar el colegio. No hago nada, NADA. Me siento completamente inútil. Pero sentirme completamente inútil en un ambiente hostil es peor. Yo quiero crecer, quiero hacerme responsable, quiero sentirme útil.

La verdad es que no sé qué hacer. Y eso es porque en parte tomar la decisión de irme de mi casa significa también hacerme cargo de mí misma. Lanzarme a la jungla que es esta sociedad. Y lo más asustante, y sorry pero es lo que me frena más en seco: saber que si me mudo con Brownie, implica un paso más en nuestra relación. ¡Y no tenemos ni 5 meses juntos! Yo siento que es muy pronto para saber si es con él con quien quiero pasar el resto de mi vida, pero tengo que aceptar que él está 100% seguro por su lado de que soy yo lo que quiere y que la única forma de estar juntos para él es con ese nivel de compromiso. Tengo mucho miedo. Sé que con él todo me va mejor... pero tengo miedo de no quererlo para siempre. Tengo miedo de estarme aprovechando y colgando de él para escapar de mi casa. Tengo miedo de que su carácter sea más fuerte que lo bueno que tengo con él.

Y le debo dar una respuesta pronto, porque él me lo pide.

Lo más chistoso es que me ha prometido que si vemos que nuestra relación no funciona podemos ser roommates, y que él dejaría el depa. Pero todo sea por salir de aquí.

Quiero conversarlo con alguien. Necesito un consejo. Uno de verdad.

Yo quería irme de mi casa por la puerta grande, completamente segura de que quería convivir con alguien más porque creía en nosotros y en que funcionaríamos bien como pareja. Como me pasó hace poco con mi ex. De nuevo, me frustra que las cosas estén tomando un camino que en la vida me imaginé que tomarían.

¿Es esta la forma de seguir creciendo? ¿Es esta la manera correcta de seguir adelante?


lunes, 16 de julio de 2012

Todo depende de mí

Quiero escribir, pero me rehúso. "No tengo tiempo", digo. "Quiero ser responsable y no defraudar a mi jefe" (Laro), me repito.

¡Y es que las cosas andan tan pero tan pesadas...!

Estoy como una niña quejándose de lo mal que la trata la vida. Cuando en realidad soy la responsable de todo, por mis errores y mis omisiones. El problema es que me carga responsabilizarme, veo todo como un peso inmenso.

Y es que no me siento capaz de seguir adelante con mi vida, de llevar a cabo mis sueños, de resolver mis problemas. ¿Por qué? Porque todo depende de mí.

Y obviamente que no quiero encargarme de tanto. No, no quiero. Soy una niña pequeña que prefiere echarle la culpa a las circunstancias de la vida, a su poca capacidad para enfrentarse, a su poco talento, a la falta de estudios, a un cerebro mal programado y a una enfermedad controlable pero que no me da la gana de manejar porque es mi escondite perfecto para seguir siendo lo que soy: una niña.

Tendré sexo, trabajaré, haré mil actividades, ganaré mi propio dinero, pero no dejo de ser una niña inmadura que llora por que alguien venga y le quite el mochilón de encima.

Quiero volver a ser capaz de levantarme yo misma.
Quiero no necesitar a nadie para cambiar mis pensamientos y darme cuenta de lo irracional de mis berrinches.
Quiero dejar de tenerme lástima y de comportarme como una enferma incapaz de desempeñarse sola.

"Ese es el problema", pienso. "Es el chip en mi cabeza. Es mi cerebro enfermo, mis sinapsis pre-programadas para boicotearme la vida, soy yo misma. Todo depende de mí".

Me da rabia no poder darme el lujo de sentir rabia de mí misma porque eso está mal. Me da rabia no poder decir "no", no poder darme el lujo de dejar alguna tarea para mañana, me da rabia querer estar a dieta constante.

Y Laro... Esto es, ahora, lo que más me preocupa. Me da rabia hacerle daño. Me da rabia ser este monstruo. Me da rabia que algo tan bonito se pueda destruir sólo por mi capricho y mi incapacidad. autoimpuesta. Me da rabia que pase de ser mi enamorado a convertirse en el padre que me faltó y me falta. Me da miedo descubrir que lo que siento por él no es amor de pareja, sino admiración, gratitud y hasta necesidad de una niña pequeña que ve en él al modelo a seguir. Yo lo considero como alguien muy especial y sí, ejemplar en algunos aspectos. Él me ha enseñado que hay que admirar a alguien para amarlo. Y la razón por la cual él me admiraba se está desvaneciendo...

Me pide que luche. Que no deje que todo esto lo canse. Otras veces me pide que no lo abandone, ni abandone sus ideas. Por días las cosas están en paz, sin tocar el tema, hasta que de nuevo algo lo hace surgir: yo misma, con mis actitudes. Con mis mil excusas para no hacer las cosas. Con mis cientos de incapacidades. Y me repito, "Quiero ser esa mujer fuerte de la que se enamoró", pero no sé cómo volver a serlo.

Estoy asustada. En mi condición de niña perdida, estoy muy asustada, porque siento que mi vida me come. Me causa mucha impotencia saberme la teoría a ratos, pero no ser capaz de aplicarla a la vida diaria. O mejor dicho, no saber por dónde empezar. ¿Cómo lo hice la última vez?

Sé que el camino empieza por seguir mi régimen. Ok, me hago de tripas corazón y me expongo a sentirme más grande. Más curva. Más mujer. Me siento vulnerable así, pero así me quedo. Como una especie de masoquismo, "Sé que no quiero esto, es por mi bien, me hace sentir muy mal pero lo hago" (Y esto, señoras y señores, es una forma de autoagresión, porque así lo siento y creo que es con esa intención: hacerme sentir peor). No quiero vomitar, no quiero sentir esa necesidad de expulsar de mí lo que sé que me puede traer la vida de vuelta. Tengo esperanza en que los demás tengan la razón, como la última vez. Ok, empiezo por ahí. Luego a mis consultas. Las pocas veces que voy, porque o mi psicóloga o yo no podemos. Ok. Y está también el internamiento, y mi deseo de escapar de todo, y mi imposibilidad por las responsabilidades que yo solita me he impuesto.

Sé que necesito un tiempo y un espacio para recargarme. Sé que de hecho, no va a ser suficiente lo que estoy planeando, pero he decidido volver a internarme aunque sea una semanita. Por experiencia creo que eso no haría ni cosquillas, pero quiero intentarlo. No sé qué más hacer. Quiero dejarme de teorías y ponerme a hacer las cosas, quiero resultados y sé que esperándolos no los voy a alcanzar.Tengo que hacer algo, por mí, por Laro, por mis sueños, y voy a luchar.

A pesar de que la niña cansada se tumbe en su lecho de muerte todo el tiempo porque "no puede". Porque todo debe depender de ella, y eso le harta. "¿Por qué la gente no puede hacer lo suyo? ¿Por qué debo seguir soportando maltratos, órdenes, responsabilidades que no quiero? ¿Por qué la enfermedad de mi mamá y mi hermana debe recaer en mí, que con las justas puedo conmigo misma? ¿Por qué las cosas no me salen como yo quiero? ¿Por qué no me escogen para tal obra, o me va peor de lo esperado en mis proyectos? ¿Por qué soy tan dejada? ¿Por qué debo yo encargarme de cuidar 5 perros y limpiar cual Cenicienta la casa y secarle los pies y ponerle el calzón a mi mamá y mi hermana teniendo que dejar lo que sea que estoy haciendo, y no poder saltarme esta responsabilidad porque tengo otras tres más y cuando lo hago recibo regaños, "que soy mala hija, una irresponsable"? ¿Por qué no pueden ayudarme entendiendo que no puedo dar más de mí por más que me lo exigen? ¿Por qué soy tan indispensable en el sentido de que soy la única en casa que puede encargarse de las cosas que hago? ¿Por qué todo eso le debe molestar tanto a Laro, que me pide que me esfuerce más en el trabajo, en mi vida personal, que deje mis responsabilidades (Yo sintiendo que no está bien hacer eso) y que piense en mí? ¿Por qué todo debe depender de mí, de mi actitud, de mi organización, de mi apertura a nuevas ideas y cambio? ¿Por qué mis intentos fallan? ¿Por qué nada de lo que hago es suficiente, por más que me esfuerzo? ¿Tan débil estoy? ¿Tanto debo comer para fortalecerme física y espiritualmente?". Y así vuelve el círculo vicioso a empezar.

Todo depende de mí. De la actitud que le ponga a las cosas. Derrota, o superación. Estoy partida en dos, mi niña me pide caer al suelo y explotar (o sea, implosionar) de forma que todos me vean lo mal que estoy y tengan piedad de mí y dejen de ponerme tareas. Manipula. Mi mujer me pide que me fortalezca y me propone estrategias para lograrlo. Resuelve.

¿A quien le hago caso?

La respuesta está en mí, en ese sentido de guerra que no sé de dónde sale y hasta a mí me sorprende porque jamás, ni en mi momento más crítico, se perdió. Y esto es lo que me dice: Fortalécete. Deja de sufrir, deja de lamentarte: cambia tu actidud. ACTITUD, ACTITUD, ACTITUD. Para eso, haz aquello que te da miedo, flojera y fastidio hacer. Lo hiciste una vez y lo puedes volver a hacer.

Me estoy obligando a dormir más temprano, así sea con pastillas hipnóticas; me como lo que me dice el régimen, incluso postres porque total, me gustan, no importa lo que creo que debo hacer después para "compensarlo". Me compré mi Ensure, lo siento Cristal, no puedes seguir adelgazando porque ya te está viendo mal la gente y tú estás fallando y posiblemente la causa directa sea eso. Una medida, no dos como dice la nutricionista, ya con eso te sientes cebada pero en un tiempo verás que no es nada y que podrás con las dos medidas que te recetaron. Me pienso internar unos días para trabajar fuertemente en esto que tanto me hace tropezar, no puede ser, qué vergüenza haber salido de un internamiento para volver a estar mal, me doy pena, pero sé que hay formas de no sentirla más.

Agradezco haber estado internada antes porque no vería estas soluciones. Antes no las veía. Ahora me parecen demasiado difíciles, pero sé que existen. Y sé que se puede realizar. Por Laro, por mí... pero sobretodo, por mis sueños. Eso que antes no tenía, no entendía y por lo cual me daba igual si me moría o no, y ahora si bien no están tan definidos porque la incertidumbre se los carcome, LOS TENGO. Tengo fe en que voy a tener un futuro bonito, una vida mejor, que me va a ir bien, voy a tener trabajo, dinero, amor, una familia, tranquilidad conmigo misma... No volveré a confiarme en que "estoy bien y me basta", sino en que DEBO mantenerme.

Sé que para VIVIR hay que estar bien. VIVIR, no SOBREVIVIR, como lo vengo haciendo este último año.

Lamento no ser el blogcito de la esperanza últimamente. No puedo conmigo, menos puedo con los demás. Sólo puedo dar a los demás lo que tengo, que es esto: mis propios intentos de sobrepasar a mi enfermedad.
Espero que no sólo me ayuden a mí. En parte es por eso que también escribo.

Me voy, en un rato le tengo que poner las medias a mi hermana, quizás secarle el pelo, sin contar con las llamadas telefónicas y mails que debo mandar (Ojalá mi voz no me falle). Más tarde tengo que dictar clases y luego recibirlas, me distraeré, pero no quiero perder mi objetivo.
Muero d sueño, las pastillas me dopan.

SALDRÉ DE ESTA.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Pena

Y sí. Cómo cuesta a veces pensar y mantenerse derecha. Sobretodo cuando la vida te recuerda quién eras, y por lo que luchaste tanto tiempo.

Mi psicóloga dice que tengo pena de mí misma... Pena porque cada vez que me acuerdo de este tema, me pongo mal. "Soy una maldita anoréxica más, con complejo de superioridad, tratando de llamar la atención de los demás para sentirse en el centro y que merece atención y cariño". Esto me lleva al "No puedo cambiar. por qué no vuelvo a lo de antes?"

Y, de nuevo, como todos los días, me recuerdo a mí misma esquelética e insatisfecha de mi imagen, adolorida y exhausta pero sacando fuerzas del vacío para seguir infligiéndome más dolor, más desgaste; encerrada en un baño, así como me encerraba en mi mundo, sin dormir ni comer ni soñar ni respirar sin interactuar con nadie más que con mis demonios. Jugando con ellos.

¿Era eso vida? No, por supuesto que no.

¿¿¿Y ENTONCES??? ¿Qué es eso que tanta nostalgia te da?

Oh, la delgadez. Saberme mortalmente delgada, a punto de colapsar. Saber que el siguiente paso puede ser la muerte. Jugar con el peligro. Pender de un hilo. Saberme al borde del abismo, y abrazar el viento queriendo dejarme llevar por él. Ese encanto que tiene la muerte sobre todos nosotros quienes etsamos metidos en una adicción, o en un TCA o lo que sea que nos causa es morbo mezclado con curiosidad fulminantes.

Los huesos. Su significado de sacrificio, de que soy capaz de hacer algo que me propongo, de que ahora sí me van a mirar, me van a tener pena, sabrán que he sufrido y se arrepentirán de todo lo que me hicieron. Filudos, como cuchillos amenazando a quien se acerque, recordándole que alguna vez su contacto me quemó.

Mi cuerpo y la comida. Las mejores excusas que hay para evadir la responsabilidad de ser responsable de mí misma, de mi vida y de mi porvenir. Esa adrenalina que se siente al comer algo prohibido, ese miedo al saberse pecadora, ese terror al castigo de engordar una milésima de gramo; ese estrés que me hace sentir viva.

Y, de nuevo, esa debilidad tan vigorizante. Flotar entre las nubes, con ese entumecimiento que sólo la niebla puede dar a los sentidos. Una debilidad capaz de hacerme dormir en vigilia, nublarme, no sentir, no saber, no ser quién soy: un asco de persona porque hago lo que hago, y no hago nada por remediarlo.

Eso es tenerme pena.

No puedo negarlo: tienta. Últimamente he estado pensando en restringirme para adelgazar, ya que veo un poco imposible encontrarme un tiempo para hacer ejercicios. Restringirme dulces, sabiendo que esa es una buena excusa para ir aumentando la lista de cosas prohibidas. Luego de eso pienso que se me puede ir de las manos, y "¿qué pensaría mi familia que desconfía, y mis amigos y psicólogos y yo misma? Yo no quiero volver a pasar por ese proceso tan duro que fue la recuperación, siendo que aquí y ahora me siento mejor. No vale la pena arriesgar tanto para adelgazar, pienso. Pero mi tendencia de irme a los extremos me hace pensar que entonces, seré gorda. Y gorda no estoy, no me siento así. Sólo un poco fofita, justamente por falta de ejercicios. Oh, quizás te estás preocupando mucho en el físico. Tal vez estás, poco a poco, recayendo. Qué pesada eres contigo misma, Cris! Y qué mal que seas así contigo misma, ¿Ves cómo te recriminas? Un error más. Siéntete mal."

Es verdad, estoy programada para sentir así, a pensar así. El camino antiguo que solía andar tan seguido, ha sido visitado hoy una vez más. Me ha traído recuerdos. "Felices" y también amargos. Y me ha hecho reconocer que, una vez más, estoy siendo conmiserable conmigo misma. Teniéndome pena. Y lo peor de todo: creyéndola, lo cual me da más pena aún.

Querer echarle la culpa al entorno. Que el padre biológico no se quiere responsabilizar del efecto de sus espermatozoides en los óvulos de mi mamá, mucho menos de sus actos pasados, y enfrenta a la justicia con tal de convencerse a sí mismo y a una minoría de que él es inocente, mientras mis hermanos y yo pasamos mil carencias sobretodo económicas. Que el ex-padrastro ha vuelto a casa después de 4 años de ausencia. Aquella persona sin la cuál no podía vivir, y con la cuál terminó siendo que tampoco. Mi madre, gallina sobreprotectora, que no tolera ver a su pollito volando por sí misma. El estrés de la universidad, aquel gran reto que muchas tememos enfrentar, porque existe ese gran temor a no ser capaz de pasar, no colmar las expectativas ajenas ni propias. Ese miedo a tener que encargarme de mi vida y dejar el nido. Crecer. Tener que vivir para crecer, tener que sentir para vivir, y tener que invertir y arriesgar emociones desagradable para sentir.

No suena atrayente, ¿verdad?

Y pues, la única verdad, es que con esto sólo encuentro, una vez más, una razón para distraerme de lo que importa: que estoy viviendo, estoy logrando cosas, y eso también me da miedo porque significa que estoy creciendo. Y que más tarde tendré nuevos retos, más grandes y difíciles.

Antes me quedaba en este punto. Con el miedo.
Ahora hay una diferencia: doy un paso más.

Este paso es el siguiente: ¿Qué hacer?

Actuar. Enfrentar. Arriesgar. Invertir. Hablar. Sentir. Vivir.

Por más miedo que me dé.

Estoy segura de que ese vestido me quedará lindo y nadie se burlará de mis brazos ni pensará que estoy gorda o fofa.

Porque sí, así es como una canaliza todas esas preocupaciones: en el cuerpo. Lo mejor para distraerse y no concentrarse en esos problemas que tanto fastidian, porque preocuparme por ellos significa sentir lo que temo sentir.


Y después de todo, sólo es eso: miedo a fallar.