Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Respuesta sobre el tratamiento

Recibí un mensaje de una persona diciéndome que tiene una hermana internada en una casa en Cieneguilla por TCA y que le está pidiendo que la saque de ahí. No me dejó ningún tipo de contacto para responderle, así que utilizaré este medio de comunicación para escribirle.

Yo he estado internada durante 15 meses en Cieneguilla, he vivido en carne propia la experiencia, he pasado meses sin salir a la calle, he sido supervisada para ir al baño y he tenido que seguir una rutina todos los días. He tenido la bendición de estar en un lugar en el que me respetaron y cuidaron, y he visto cómo otras chicas pasaban de ser flores marchitas a flores en todo su esplendor. También he visto chicas que, en su miedo y desesperación, han pedido a gritos que las saquen, han hecho escenas y se han rebelado. Muchas lograron su cometido, y hoy no sé qué pasó con ellas. Lo que sé es que de las muchas que sí terminaron el tratamiento conmigo ahora están bien. No perfectas, eso no se puede: algunas hemos tenido recaídas y problemas como todo el mundo, pero el común denominador es que, gracias a la experiencia en Casa Vida Mujer, hemos tenido las herramientas que antes no teníamos para enfrentarnos de una mucho mejor manera a las trabas de la vida.

Tener un pariente internado es una situación sumamente difícil que no se la deseo a nadie. Sin embargo, es necesario si realmente quieres que esté mejor. Lo único que puedo decir es que vale la pena el tiempo y la dificultad, porque la recompensa de volver a la vida y tener un mejor futuro es grandísima.

Tu hermana te va a pedir que la saques de donde está y probablemente te diga que la tratan mal. No sé cual es la institución en la que esté ella, pero te puedo asegurar que, a menos que no veas señales físicas y otras chicas de ahí te digan lo mismo, probablemente no sea verdad. Una persona enferma de TCA no va a querer cambiar fácilmente, aceptar nuevas formas saludables de vivir y renunciar a los hábitos malos. Es normal que no quiera seguir ahí. Pero hay que ser fuerte y perseverante para lograr que el cambio se instale y que realmente hayan frutos. Si quieres tener una explicación más completa, estoy segura de que los psicólogos de ahí van a querer dártela con gusto. Y si quieres también puedes contactarme por esta vía, con gusto te responderé :)

Espero poder haberte ayudado :)

viernes, 7 de febrero de 2014

De cómo llegué hasta aquí y a dónde quiero llegar

Es chistoso cómo la vida nos manda lo que necesitamos justo en el momento en que lo necesitamos, si estamos abiertos a recibir lo que sea que venga. Y es gracioso cómo el cielo nos manda señales acerca de las decisiones que debemos tomar.

Siempre he confiado en que el cielo provee. Por eso quizás a veces me dejo demasiado y no actúo. Recién he aprendido que no sólo hay que atraer con el pensamiento y desear con el corazón, sino conseguir con el cuerpo. El resto lo hace la vida.

Han pasado tres semanas desde que comencé con una nueva rutina en algo casi desconocido para mí: el mundo de la publicidad y los efectos. A mí nunca me han entusiasmado demasiado los efectos visuales, y ahora hasta pienso en que diseño gráfico sería una linda carrera técnica a seguir más adelante. Mi trabajo consiste en coordinar: recibir mails, responder, ver que se realicen los pedidos de las agencias de publicidad, hacer cronogramas de realización de las películas a las que les están poniendo efectos y estar atenta a cualquier pedido que puedan hacerme. Es super variado, todos los días hay algo nuevo. Definitivamente cuando vea TV o vaya al cine y vea spots publicitarios me la voy a pasar acordándome de mi chamba y diciéndole a quien tenga cerca "Mira, ese comercial también lo hicimos". ¡Ni qué decir de las películas! Me siento hasta orgullosa de poder meter mi cuchara y opinar :) 

El dueño de la agencia es un descendiente de japoneses joven y muy buena gente que sigue mucho su intuición para la toma de decisiones (Y gracias a eso le va muy bien). Él tiene una mano derecha, la productora, que es quien ve todo lo que se hace en la empresa. Es una chica muy bonita y un par de años mayor que yo, pero super profesional y dulce a la vez. Actualmente yo trabajo con ella asistiéndola... pero quizás no por mucho tiempo. 

Mi jefe me dijo hace unos días algo que me puso muy contenta: "Yo hasta ahora estoy buscando dónde está el truco, porque todo esto contigo es muy raro: apareciste un día tocando la puerta y dejaste tu CV justo cuando estábamos buscando una coordinadora. Y hasta ahora todo va super bien contigo. Tienes mucho talento, todavía no entiendo qué hacías vendiendo softwares o lo que sea que hacías". Yo me esperaba una reprimienda o al menos varios consejos acerca de qué más hacer y qué mejorar, pero nada. Es más: me quiso disuadir de estudiar, porque "Aquí vamos a necesitarte todo el tiempo. Verás, yo me la estoy jugando contigo, por ahora tú estás asistiendo a (mi jefa) pero en un tiempo no muy largo yo quiero que tú hagas su trabajo para que ella pueda dedicarse a vender. Y yo creo que lo puedes hacer porque tienes todo el potencial y las ganas, pero me preocupa cómo haríamos si tienes clases y se cruza con alguna reunión". 

¡Qué curioso está resultando todo! Yo suelo creer bastante en mi instinto (Exceptuando en el tema romántico porque si lo que estoy soñando y percibiendo resulta ser verdad... será tema de otro post), y sabía que este año 2014 me iba a traer muchas cosas buenas... ¡Pero vivirlo es super diferente! O sea, yo ya he hecho trabajo de coordinación antes y quizás por eso no se me hace algo tan complejo... De hecho batallo un montón con las cosas técnicas que se manejan y que yo ni idea tenía, y hasta preferiría hacer trabajo en la cancha antes que coordinarlo (O sea, preferiría actuar EN los comerciales y películas, o grabarlos y editarlos yo)... Pero definitivamente creo que estoy dentro de donde me corresponde estar, y eso me alegra un montón :) ¡Y encima que venga mi chino jefe y me diga que soy talentosa...! 

Estos días, muy aparte de ese presentimiento sobre el amor del que prefiero no hablar porque eso sí me da ansiedad y de ahí no paro, me he estado sintiendo muy plena. Muy yo. Muy armada, estructurada, por fin en mi sitio. No sé cómo explicarlo. Siento como que mi vida está empezando después de todo el sufrimiento de la etapa anterior. ¡Hasta me estoy levantando más temprano en las mañanas y haciendo aunque sea 15 minutos de ejercicios, simplemente para sentirme fuerte y sana! O sea, ¿YO haciendo deporte? Ni en mi internado en Cieneguilla me motivaba tanto desayunar y hacer una serie de sentadillas. Odiaba las rutinas, mucho tiempo estuve así. Pero ahora es distinto: estoy convencida de que hacer ejercicios me hace bien, y como viene de adentro esta motivación de sentirme bien, lo hago. Y tampoco es que me mato ejercitándome: no hago repeticiones. Es simplemente para quitarme la estúpida idea de que lo que como me va a engordar, para tonificar y quitarme fofedades, y ¡para estar más linda!. Los días que no he hecho nada me he sentido un poco culpable, pero me he tratado de convencer de que no es nada malo y que por eso no me voy a echar a perder. Y aquí comienza el tema del cual no he hablado en un montóóóóón de tiempo: mi TCA.

Últimamente estoy empezando a creer que mi problema verdadero es la depresión causada por las frustraciones (A su vez causadas por un sinfín de factores externos como mi situación familiar e internos como mi déficit de atención... Tema del cual aún no hablo porque aún no tengo nada concreto y apenas lo tenga será tema de un post). Y bueno, tiene también un alto contenido conductual. La comida fue el chivo expiatorio, y mi cuerpo pagó los platos. Mi vida se vio terriblemente afectada por todo esto, pero YA NO MÁS: me complace poder decir que voy más de un año sin vomitar lo que como de forma voluntaria y con el propósito de no engordar, que no he hecho ayunos completos en más tiempo, y que me estoy haciendo responsable de forma casi constante de mi alimentación. Quizás suene a justificación, pero me siento orgullosa de casi no saltearme comidas, casi no reemplazar alimentos por otros, y comer de forma nutritiva, variada y hasta darme gustitos (En la vida me habría atrevido, por ejemplo, a comer pasta en la noche. Ahora me importa un bledo porque sé que un plato de tallarines con la salsa creada por mi hermana y su novio no va a hacer diferencia ni en mi peso ni en mi figura, ni me va a hacer mejor o peor persona. Los tallarines de mi hermana son ESPECTACULARES y yo amo la pasta). Me estoy manteniendo sana. Estoy siguiendo un régimen adecuado que me permite verme delgada pero no enferma (Simplemente estoy comiendo normal, sin excesos ni privaciones, nada del otro mundo), los ejercicios están destinados a fortalecer y tonificarme más que a adelgazarme (Por eso no hago mucho) y qué puedo decir, todos los días aparece esa vocecita que me dice que al día siguiente ya no comeré chocolates o helados y que cada día iré recortando mi ingesta hasta acostumbrarme a de nuevo vivir del aire... y todos los días la callo y me como feliz lo que me corresponde. Lo que necesito. Lo que merezco, simplemente por ser un ser humano :)

Hoy justamente encontré de casualidad la historia de una mujer que vivió con su trastorno de la alimentación por fácil 30 años. Contaba cómo empezó, qué cosas tristes le pasaron, reflexiones actuales sobre su salvación y explicaciones psicológicas de su comportamiento, en fin, todo lo que se puede leer en una autobiografía y que sirve de "inspiración"... Y ahí me detengo, porque más que hablar de lo bonito que me está yendo en el aspecto "profesional", quería hacer una reflexión acerca de este tema. 

Comparto con ella la idea de hacer de éste un mundo mejor, de contribuir con la sociedad y ayudar a jóvenes que como yo en algún momento estén desorientadas (no ahora, definitivamente) a encontrar el camino adecuado para una vida satisfactoria. Yo pensé por mucho tiempo que para ello debía exponer mi historia para que la gente supiera lo desolador que puede ser tener una enfermedad psicológica/emocional tan fuerte... Pero ahora lo veo diferente. Quise escribirle un comentario a esta chica puesto que tiene un blog (En inglés), pero, por alguna razón del destino, se borró. En él le preguntaba si tenía la certeza de que haber publicado un libro con su historia haya ayudado a estar bien a más gente de la que podría haber inspirado a estar mal. Y me explico: Cuando alguien quiere oscuridad, va a hacer lo posible por encontrarla, y la va a absorber de cualquier sitio. Lo sé porque he estado ahí. No era necesario que me dijeran números, bastaba con comentarios sutiles como "lo suficiente como para necesitar estar hospitalizada" para inspirarme a estar mal y querer, yo también, estar hospitalizada. Y sé que no soy la única que ha querido enfermarse más. Porque esta enfermedad es así: el hambre es un agujero negro que absorbe todo lo que puede para mantenerse, porque es antinatural. Imagínense, pues, el lindo material "inspiracional" que sacan las autoras de estas tristes historias.

Yo no estoy en contra de escribir sobre una. Yo misma lo hago: lo encuentro terapéutico. A veces sacar los pensamientos más corrompidos y retorcidos de una misma y hacer que otra persona lo lea es realmente purificante. El problema es que, cuando se publica, cualquiera lo puede leer. Y eso es lo peligroso: yo no quiero cargar en mi karma (Lo diré de esta manera, sí, karma) el que una pequeña o un chico utilice mi historia, mis recuerdos, mis emociones y reflexiones para recordar las suyas propias y sentirse mal, o tomar ejemplo de algunas tácticas y mentiras mías para hacerse daño. Simplemente no podría. Ya suficiente con que mi proceso esté en la nube: por eso me cambié de blog. Es bueno sentirse identificado, pero identificarse no es lo mismo que simular y mucho menos imitar. 

Seré honesta: Yo también pensé en publicar un libro con mi historia. He tenido una vida promedio, ningún drama terrible, simplemente muchas piedras en el camino. Como todo mortal. Como la de esta chica cuyo libro pude ojear; sin embargo, ¿Cuál sería la diferencia? ¿Qué aportaría? ¿Quiero ser una fuente de lástima y un mal ejemplo para algunos, quiero ser tristemente célebre o ser halagada y admirada por haber triunfado, al punto de vivir de ello y recordar todo el tiempo que yo también la pasé mal? NO. Yo quiero dejar recuerdo de que luché, de que salí victoriosa, y quiero motivar a otros a intentarlo. Pero no creo que contando pormenores de lo mal que estuve, dando entrevistas y haciendo del tema una forma de vida sea la manera. Todos sufrimos, una lágrima más sólo aumenta el morbo de la gente. Y tampoco creo que tenga que vivir de ello, porque implicaría recordar todos los días que tuve un pasado triste. Eso se convierte en un arma de doble filo. Lo pasado, pisado; mientras menos lo evoco, menos me afecta: cada vez que me meto a los chats, leo una historia o me entero de la situación de alguna amiga me siento mal, recuerdo por lo que pasé y me siento tentada a volver a estar ahí, simplemente por adicción a esa sensación. Y eso está mal. Por eso es que casi no toco el tema; para mí hay cosas más importantes de qué hablar que la comida y lo que hago con ella. Como por ejemplo, las cosas que estoy logrando, y la manera en que estoy consiguiéndolo. Eso, creo yo, es mucho más constructivo que darle vueltas a un asunto que quier dejar atrás como parte de lo que me compone pero que no me define. Yo quiero ayudar, y no tengo problema en hablar; pero primero estoy yo y mi bienestar, y si creo que me puede afectar o tentar a volver a caer, o si ven que en vez de ayudar a crear conciencia estoy creando morbo, por favor, DETÉNGANME. Hay formas y formas.

Este post es un post de autoreafirmación: Hoy, viernes 7 de febrero del 2014, me siento más yo que de costumbre. Pasé por lo que tuve que pasar para por fin ser la mejor versión de mí misma (Y sé que puedo mejorar aún mil veces más), pero no tengo que demostrárselo al mundo entero para sentir que fue real. Eso sólo reafirma el ego. Con que la gente más cercana a mí y que realmente me importa sepa cómo me siento exactamente, creo, es más que suficiente. No quiero exponer mi imagen a la opinión pública: quiero influir en quienes realmente puedan hacer un buen uso de mi experiencia. Y de lo que realmente es utilizable, además. Yo quiero ayudar pero primero estoy yo y mi bienestar, y creo que la mejor manera de ayudar a otros es con el ejemplo. Por eso es que escribo aquí y mantendré mi anonimato, porque creo que es importante saber que se puede tenerlo todo habiendo empezado de cero sin necesidad de poner una cara o nombre que sólo ayude a reconocer y alimentar banalidades. Y voy a seguir escribiendo, teniendo cuidado de no escribir miserias y convertirme en la fácil y conocida víctima de las circunstancias, no: de hecho me voy a sentir super mal y caeré, y sé que en algún momento lo reflejaré porque trato de ser transparente conmigo misma, pero JAMÁS crean que me he rendido si no lo digo explícitamente. Tengan por seguro de que me voy a levantar SIEMPRE. 

Yo me enfermé porque no conocía lo que era estar bien, y recaí porque no valoré estar bien. Pero creo que, por fin he aprendido la lección, que se que es de esas que duran para toda la vida. Ahora me toca seguir haciendo las cosas bien para yo seguir sintiéndome bien y dejarlo manifiesto para enseñar cómo lo hice a los demás, para que los que por algún juego del destino lo lean también lo hagan, y así esta sociedad tan podrida mejore. Dejar salir nuestra luz propia para que la de los demás también pueda brillar.

Ahora por fin siento que se ha ido la suciedad de adentro y que por fin mi luz puede (Y tiene mi permiso de) salir. Y junto con la mía (Como dice un poema de Marianne Williamson, "our greatest fear", con el que también me siento identificada"), le doy pase a los que me rodean a ser luz también. Porque este mundo necesita no de víctimas, sino de ganadores. Para que los demás se sientan bien no es necesario empequeñecerse, sino ser ejemplo de que también se puede ser grande.

"Nuestro mayor miedo no es ser inadecuados/incapaces. Nuestro mayor miedo es brillar sin medida". Porque nos han enseñado que está bien ser menos que el resto. Yo traté de apagarme para que los demás brillen; sólo atraje desgracias a mi vida y no aporté nada positivo a mi entorno. 

Yo quiero ser grande, toda mi vida lo quise.. pero me enfoqué mal. Ahora, y espero no estar cantando victoria demasiado pronto, tengo la convicción de que voy a hacer lo imposible por no volver nunca más a ese estado deplorable en el que estuve sumida por años y en el que hasta ahora a veces me acerco porque en fin, la vida tiene altos y bajos. Soluciones las hay, es cuestión de abrir bien los ojos. 

¿Cómo llegué hasta donde estoy? Sufriendo. Y ahora sé que valió la pena. 




jueves, 10 de octubre de 2013

Haciendo cajas

Brownie dice que en mi casa somos unas acumuladoras. Yo le doy la razón: ¡deberían verla cantidad de basura que hay! Desde adornos de cerámica hechos por nosotras hace más de 10 años hasta monitores de computadora que no sirven. Estamos en la etapa de hacer cajas para irnos y pintar. Entre el domingo y el miércoles 15 pasaremos la primera noche oficial en nuestra nueva casa y estoy muy emocionada por lo que significa (Voy a tener un cuarto para mí sola, ambientado a mi estilo, y no se lo pierdan: ¡¡¡tenemos vista al mar!!!). Ahora, además de los trastos en el pasillo, hay cajas por todas partes, que intentan reunir las cosas más importantes para nosotras. Tras años de mudarnos con miles de paquetes inservibles, esta vez parece haber más determinación (Al menos en mi hermana y en mí) de llevarnos sólo lo que nos pueda ser útil. El sonido de la cinta de embalaje es algo casi constante a lo largo del día. Pero yo, con las manos aún resentidas, no he guardado casi nada. Pienso que tengo tan pocas cosas propias que será un chiste lo que me lleve. No así en cuanto a mi bagaje emocional y mental.

Había planeado hacer una entrada divertida, pero hoy no me siento tan animada. En realidad, todo lo contrario.

Y no es que haya pasado nada en especial. Eso es: nada ha pasado. Son mis propios pensamientos y mi imaginación lo que me convierte en un saco andante (Y uno bien pesado). Si bien las cosas han "mejorado" en el sentido de que son más estables y hay menos estrés, lo cual me ayuda a estar de mejor animo y ver con más positivismo el futuro, aquí se aplica que "El ocio es la madre de todos los vicios".

Hace un tiempo puse de estado de facebook “No hay peor tortura que la propia imaginación”. La mía está bastante desarrollada (a veces no sé si eso es bueno) y en días como hoy en los que la inactividad y los cambios me embargan, no hace sino convertirse en mi verduga.

Estos días han sido bastante atareados, llenos de estrés, actividades y preocupaciones. Algunas de ellas no se van. EL problema viene cuando me concentro en ellas, cuando la falta de actividad que me distraiga me lleva a darles vueltas y a convertirlas en temas dignos de guión de telenovela. Y hay un par de temas recurrentes que me desgastan últimamente.

El otro día que fui a darle clases a mi alumnita vi de casualidad a mi ex, Laro.  Él estaba hablando por su celular, serio. Parecía triste o preocupado, lo cual me hizo reformularme muchos pensamientos de estos meses. Felizmente estaba en taxi, no a pie, porque de haber sido así era muy probable que me haya estupidizado, paralizado y él me haya notado. O quizás habría cruzado la pista y corrido a abrazarlo o besarlo… o a pegarle un rodillazo en los testículos, por huevón. Más tarde se lo conté a Brownie, y él me dijo que mi hermana le había contado que ella se había cruzado con él, y prefirió no comentármelo. Al parecer es muy mala idea que tenga noticias de él (Sí, yo también lo creo). Bueno, es que las últimas veces que he sabido de él y su “emocionante” vida (Como diría tan sarcásticamente mi hermana) no ha sido muy provechoso para mi salud emocional, por todas esas preguntas y situaciones imaginarias de las que hablé hace un momento, que me subyugan y sacan lo peor de mí. Mi lado enfermo, desgraciadamente el que he terminado mostrando. Porque las últimas veces que he sabido de él han sido motivo de mails aberrantes y retorcidos en los que me he disculpado por no ser suficiente (Tan típico de mí creer que soy la causante de todos los males del mundo, por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa), y le he reiterado mi devoción incondicional. Obviamente después de hacerlo me sentí tan mal que pensé que requería castigo, así, yo solita, y le conté a Brownie, el cual si no fuera tan paciente me habría terminado definitivamente. En realidad, lo comprendió como lo que era: un boicot, y más le preocupó el hecho de que el psiquiatra me haya aumentado una pastilla de esas que te ayudan con los pensamientos obsesivos y negativos pero que te dejan como zombie, taradúpida, lo cual sí le generó angustia porque “No quiere volver a estar con una zombie” (Soy su tercera enamorada psiquiátrica, pero parce que soy la menos de todas xD). Bueno, a la semana él leyó el mail que lastimosamente le mandé a mi ex y obviamente se armó la de San Quintín… pero lo pudimos superar y sirvió para unirnos más.

Suena cursi, pero creo que esas crisis nos han afianzado más. Y aquí entra la cadena de reflexiones en las que quería enfocarme en este mail, y que he logrado desarrollar gracias a las terapias.

Cuando le conté al psiquiatra lo del mail, él me habló del autoboicot, pero en contra de lo que pensaba que me iba a decir (“Le has escrito porque todavía lo quieres y estás tratando de hacer que Brownie te termine para no tenerlo que hacer tú, porque en el fondo no estás tan enamorada de éste”), me dijo algo muy cierto: “Si realmente no quisieras a Brownie, le habrías terminado hace tiempo. Es más, ni siquiera habrías salido con él. Es más, te apuesto a que tuviste tus razones para terminarle a tu ex a pesar de lo mucho que lo amabas, seguro estabas cansada y no querías darte cuenta y que si volvieras a pasar por las mismas situaciones con el mismo conocimiento de ese entonces, habrías tomado las mismas decisiones de terminar y salir con este otro chico”. ¡Y es verdad! Me ayudó muchísimo rescatar el lado real y positivo de la situación por la que estaba pasando, enfrentar que si bien me sentía mal por algo que ahorita comento, las decisiones que había tomado eran las correctas, y eso mejoraba mucho mi autoconcepto.

Porque sí, creo que he aprendido mucho en estos meses, he crecido y he tomado las mejores decisiones para mí que he tenido al alcance. Desarrollando un poco esta idea, y volviendo a principios de marzo de este año, yo realmente veía que mi relación estaba en picada y no quería tener a mi lado a alguien por pena o costumbre o peor es nada. Me dañó muchísimo alargar la agonía y me dolió en el alma que él me cambiara por otra. Pero aquí dos cosas: ¿Acaso me arrepentía de haber aceptado salir con Brownie? Si volviera a estar en esa situación, ¿Le habría dicho que no? No, la verdad es que me emocionaba que él se interesara en mí. Será por falta de autoestima luego de que mi ex me saliera con necesidades variadas, pero me alegraba tener algo en que pensar que no fuera él y la perspectiva de algo nuevo, yo que he tenido tan poca experiencia.

Así que, siendo consecuente con mis decisiones, que es algo que estoy trabajando, yo sí quería y quiero estar con Brownie. Y por eso es que a pesar de todas las veces que hemos estado cerca de terminar (Porque yo no soy la persona más simple del mundo y él no tiene el mejor de los caracteres) y siempre que él me ha dejado la decisión a mí porque su postura estaba clara, yo le he respondido que quiero seguir intentándolo. Porque veo dentro de mí que si bien no es lo que yo esperaba para mí, es algo que quiero irracionalmente a pesar de los problemas que hemos tenido, y que si me pongo a analizar me hace bien, me pone contenta, me ilusiona, me gusta y quiero para mi presente. Por lo tanto, lo mantengo, y soy feliz con la decisión que he tomado.

(Estoy explicando esto pasito por pasito porque creo que es importante definir bien la cadena lógica para tomar decisiones y porque así es como realmente se debe pensar, sin contenido emocional que interfiera en la visión de las cosas).

Pero, ¿Y lo que siento por Laro? ¿O es que ya no siento nada y "lo he traicionado"? ¿Es que quiero a dos personas a la vez?¿Qué es lo que me pasa?

Volviendo a los sucesos, y recordando una de las cosas más ciertas que me dijo mi psicóloga en una sesión en la que estaba particularmente pesimista y de mal humor, “¿Cómo que él te cambió por otra? ¿Entonces tú qué hiciste?”. Silencio. En realidad, véase por cualquier ángulo, yo también lo cambié por otra persona. No terminé de lidiar con el duelo y me metí en otra relación (Teniendo en cuenta que mis tiempos emocionales y de re-estructuración de pensamiento son largos, lastimosamente), y por eso es que estaba haciéndome un nido en la cabeza. “No habrá sido mi intención sacarle celos, pero sean cuales hayan sido mis razones decidí involucrarme con alguien más, y eso me pone en exactamente la misma situación que Laro, así que no tengo derecho a quejarme porque yo he hecho con él exactamente lo mismo que él conmigo”. Touchè. Además, querer seguir delante y querer a otra persona no significa traicionar. ¡Ni que mi corazón fuera tan pequeño como para que no me quepa nadie más en él!

Así que esto responde un par de preguntas.

Volviendo a la pregunta de por qué me he estado sintiendo tan triste/inestable y comportando tan inmaduramente en estos meses, la respuesta que he hallado (Y que no me ha gustado nadita escuchar por parte de mi psicóloga, porque fue ella quien me lo dijo y lentamente con los días me voy convenciendo de que tiene sentido), es que una parte de mí quería moverse para adelante, salir airosa, como lo había aprendido en Cieneguilla. Otra parte de mí no se daba por vencida y no soltaba el pasado. Mi lado enfermo. Mi TCA.

Anorexia no sólo es dejar de comer. Es dejar de disfrutar de la vida y de todos sus componentes hasta que se deja de vivir. He estado poco sintomática en cuanto a conductas con la comida, pero recontra desequilibrada emocional y racionalmente. Y esto responde a viejos patrones de pensamiento que me cuesta mucho dejar, y que uso como boicot para reafirmar mi creencia de que “no puedo cambiar” y “no puedo ser feliz”.  Por ahí que se me ha ido la tendencia a usar de chivo expiatorio a mi cuerpo, pero mi TCA ha estado activo a nivel emocional. “No disfruto de las cosas, me restrinjo de lo bueno que tengo o me puede pasar con el típico “no merezco, no me des, no me gusta”. Lo veo todo negro, me quejo, nada es suficiente, yo menos, mi autoestima y autoconcepto están borrosos otra vez, pero no por alguna situación en especial sino porque yo no me he encargado de cuidarlo, y ante cambios y nuevos retos, si bien mi actitud ha sido la de enfrentar conductualmente, a nivel mental he seguido resguardándome en los miedos, en los finales tristes, en los “no soy capaz”, en de nuevo “no merezco y no debo ser feliz, ergo prefiero negarlo, ergo me restrinjo hasta de ir al baño”. Literal. Si algo bueno me pasaba, en vez de reforzarlo con algo positivo como “Bien, Cristal, te lo mereces, has luchado mucho por eso”, he seguido con mis manías viejas de echarme por el piso.  ¿Cómo, pues, voy a tener una actitud saludable y sentirme bien si me la paso repitiendo mis errores, tan estudiados en cieneguilla? Eso realmente reconfirma el hecho de que eso sólo era el principio, en la vida diaria está lo difícil y si no me mantengo en práctica constante, me caigo.

(Pensamiento recurrente: “ ¡Cómo me gustaría ser como una persona normal que no tiene que esforzase para pensar de manera adecuada, que no tiene tantas trampas en su cabeza!”).

Toda esta situación de procurarme eso que tan bien conozco- la carencia, la tristeza, la decepción- no hace sino generarme esa emoción tan familiar: frustración. Estoy frustrada en todos los sentidos porque mi vida no ha resultado lo que yo quería, o había planeado cuando era chica. Me he decepcionado al no poder tener las cosas que quería al punto de dejar de desear y esperar nada para no decepcionarme más porque estoy dando por sentado que no lo voy a recibir, pero a la vez me estoy generando mucha insatisfacción y frustración por mis necesidades físicas y emocionales insatisfechas. Caray, esto es digno de un diagrama, así no se entiende bien. Bueno. ¿Pero qué es lo que planeaba o quería para mí?

De niña, tener a mis papás juntos. Tener amigas en el colegio, que me aceptaran como soy, encajar. Resaltar también significa ser diferente, y todos sabemos que ser diferente en esta sociedad es sinónimo de estar fallado. Nada de esto sucedió: Frustración.

Falta de dinero, falta de alimentos, falta de seguridad económica, de vivienda, de estudios: miedo y frustración.

Perfeccionismo, pero errores como cualquier ser humano; enfermedad adquirida, incapacidad para socializar o desempeñarme adecuadamente: frustración.

Maladaptaciones familiares para poder sobrevivir a una realidad adversa que luego cambió e incapacidad para re-adaptarse  y vivir en la realidad: frustración.

Poca seguridad en mí misma, no muy buenas elecciones en cuanto a chicos, experiencias amorosas negativas o truncadas: frustración.

Falta de dinero, estudios truncados, amores perdidos: frustración.

¿Sigo?

Al menos me demoro un poco, pero soy consciente. Sí, cargo bastante frustración. Hace poco una chica de mi promoción del colegio y que ingresó conmigo a la universidad se casó, por supuesto, con su novio desde primer ciclo, doctores ambos, trabajo asegurado, rubios de ojos claros y muy guapos los dos, boda de ensueño, todo esto a los 25 años, edad en la que yo había planeado casarme luego de haber terminado mi carrera de medicina sin ninguna pausa y con excelencia académica, tras un largo noviazgo con el único amor en mi vida, con mi familia asegurada y bien asentada cada quien, los problemas entre mis papás resueltos, con lo suficiente a nivel material como para no necesitar nada… Esa es la vida que yo quería, caray. Y todo me ha salido al revés.

Sin embargo, ¿Tiene que ser todo como yo quiero? ¿Tan poco capaz y adaptable soy que si algo no sale como yo lo quería, mi vida se va a la basura? ¿Vale la pena desperdiciar los próximos 50 años porque no me fue bien en los primeros 25? ¿Y realmente tan mal me ha ido?

La respuesta para todo es no. Lo que pasa es que mis lentes de sol, esos que estoy tan acostumbrada a usar, no me dejan ver bien.

A pesar de todas las cosas que a mi alrededor han salido de forma diferente y dolorosa, sigo viva. He desarrollado más capacidades en este año de las que podría haber desarrollado si todo a mi alrededor hubiera estado perfecto durante toda mi vida. No soy una pedigüeña, hijita de papá, que no tiene que esforzarse para conseguir algo en la vida: a la que con un chasquido de dedos ponen en la tv, o aprueban de curso porque papi tiene influencias, siquiera de las que tienen todo pagado (Lo cual sería una tranquilidad, pero bueno). Sin embargo, nunca me fue mal en los estudios y en las cosas que me he propuesto. Me podría ir mejor pero la pereza y el miedo me lo impiden.  No soy la persona más sociable y alegre,  y de hecho puedo ser bien drama queen, exagerada y teatrera a más no poder. Pero hay personas que me quieren, y por más que muchas se han retirado, actualmente las hay, y para colmo, disfruto estando sola, me puedo divertir con cosas muy simples. Mi mamá vivirá medio fuera de la realidad y mi hermana será un poco irascible, pero ambas son más buenas que mandadas a hacer, luchadoras, generosas y amorosas. Y eso para mí siempre ha sido lo más importante en una persona.

Y aquí va: no estaré actualmente con la persona con la que ya me había proyectado a futuro, de hecho ni siquiera es la primera de ellas en mi vida; pero es alguien bueno, que sí me valora y me da mi lugar, que piensa en cómo me puedo sentir frente a algo y me protege e incluye en sus planes, que está decidido a renunciar a conocer otras posibilidades  porque sabe que no existe una persona “perfecta” para uno con la que podría vivir feliz para siempre sino que hay varias, pero que la opción que conoce ahora le llena y le parece suficiente y tiene tantas cosas buenas que no le parece que vale la pena arriesgar perderla por otra quizás mejor o peor pero sí algo nuevo y emocionante, “como para variar”; que ya conoció suficiente, probó suficiente, sufrió suficiente y sabe que podría ser feliz de otra manera pero simplemente no quiere. Que sabe que soy más que un diagnóstico, un nombre, un color de ojos y cabello, una forma de pensar y una cantidad de conocimientos y que sabe que a pesar de que me caiga y me equivoque me puedo levantar porque tengo la capacidad de hacerlo, que es paciente, que me motiva y espera a que haga las cosas sola en vez de desesperar o hacerlas por mí; que cree en mí; ESO, ese saber que valgo mucho más por mi esencia y por lo que soy que por todas las cosas anexas como mi físico, mi familia, mi capacidad monetaria, mis estudios y logros personales, y aún así tener ansias de permanecer a mi lado para ver cómo me va en lo sucesivo; ese querer compartir a lo largo del tiempo, como los mejores de los amigos, como compañeros de vida; esa opción que no es la de por si acaso sino la primera; ese rostro que quieres contemplar mientras duerme  y que a pesar de sus defectos no concibes vida sin él, ese quererme simplemente porque soy, eso que yo sentí antes y que ahora alguien siente por mí y yo también, ESO es lo que yo siempre he querido.  Trascender en la vida de alguien.

Así que, definidas las cosas como están y teniendo mis pensamientos más claros es que recién puedo procesar lo que ha pasado. Tengo resentimiento, mucho, y rabia e impotencia… pero desde ese día que ví a Laro en la puerta de su trabajo hablando por teléfono, me di cuenta de que ya no era tan fuerte. Y eso me ha pasado antes: poco a poco el dolor se va, dejando lugar para sentimientos positivos como agradecimiento y amistad, e incluso mucho cariño. De algo sí estoy muy segura, y es de que él fue alguien importantísimo en mi vida y siempre lo voy a querer mucho. Pero el hecho de que hayamos terminado POR MUTUO ACUERDO (Recuerda eso, señorita), si bien implica que por un tiempo las cosas serán tensas y tristes, poco a poco darán paso a lo que realmente puede haber entre nosotros: amistad, cariño y respeto.

Yo me veo a largo plazo y sé que no quiero sentir estas cosas feas que siento cada vez que me pongo en situaciones imaginarias; sé incluso que, haya sido como haya sido, yo no quiero sentir rencor por las personas con las que él decida pasar su tiempo, ni por las personas que estaban conmigo y que se fueron con él, como amigos en común.  Creo que no me sirve de nada imaginarme los “hubiera” porque ya pasó su oportunidad y simplemente no se dieron, ni los “y si” porque depende de más que la voluntad de una para que se hagan realidad, y que todo eso no me convierte en la persona que quiero ser: alguien libre y feliz. El tiempo y el comprender(me) deja espacio para el perdón, y quizás después el olvido, y la tranquilidad que eso conlleva. Además, y quiero pensar que es posible, el hecho de que ahora sea impensable siquiera encontrarnos en la calle no debe significar que de acá a un tiempo sea posible tener contacto de alguna manera. No tiene que ser un final en nuestra historia, sino una pausa. Como la que tuve con mi primer enamorado, o con tantos amigos que tengo lejos pero que cuando vuelvo a ver, vienen con todas las emociones y recuerdos  lindos. Como en algún momento dijimos, “No todo tiene que ser drama”, y si bien no puedo ser un témpano de hielo como él y racionalizarlo todo ni bien terminamos porque para mí las palabras y las relaciones tienen más trascendencia que la que el tiempo que existen, sé que es algo que no puede durar para siempre. Simplemente porque no quiero sufrir para siempre. No parece, pero a mi manera busco ser feliz.

Porque una de las preguntas más constantes que me he hecho es “¿qué pasaría si me lo encontrara y tuviéramos que hablar, e incluso si estuviera con “ella”?"

Quisiera que la respuesta fuera: poder hablarle con el cariño que se merece por ser quien quise en su momento, poder tener la grandeza de respetar sus decisiones y estar contenta por él, contenta en serio.

Y me alegra ser capaz ahora de bloquear cuando me viene la cascada de reclamos, y concentrarme en cosas productivas, y sentir poco a poco que está bien que él esté contento con "ella" y no conmigo, y alegrarme por ello. 

Y finalmente, hay algo más de lo que me he percatado con tanta ida y vuelta de ideas: Esos “hubiera”, “y si”, “debería” y “seguro que” lo único que han hecho es mermar mi corazón más de lo que estaba. Porque sólo son suposiciones que cuando se desarrollan sólo me envenenan. “Si hubiera sido más complaciente, él me habría querido más". "¿Y si en vez de escribirle me hubiera quedado callada? ¡él estaría preocupado queriendo saber de mí!”,  “debería haberme dado cuenta de que a él le gustaba ella cuando todavía estábamos”, y sobretodo, estos seguros: “Seguro que la debe adorar porque yo soy complicada y fastidiosa y teatrera”, ”debe estar super feliz con ella y le debo haber parecido una pesadilla o un error más en su vida” “seguro su familia y sus amigos me deben odiar y deben pensar que soy una loca”, "No me quiero ni imaginar las cosas que deben rajar de mí", "No puedo creer que en su corazón yo ocupe un espacio siquiera por lo poca cosa que soy", "¿Por qué te olvidaste de mí?", “Seguro que ya no le intereso, bueno, eso es obvio porque de lo contrario me habría hablado o buscado”, “Seguro le doy pena todavía”. Todas estos pensamientos son IRREALES hasta no demostrar lo contrario, y teniendo en cuenta eso, si no son reales, sólo existen en mi mente porque YO los fabrico… ergo, YO MISMA ME ESTOY DICIENDO TONTA, LASTIMERA, DESAGRADABLE, y estoy propiciando sentirme mal conmigo misma y fortalecer esa idea de que no valgo ni merezco. YO SOLITA, con mis pensamientos, me estoy matando. Lo cierto es que no estamos y punto. Lo que sea que pasa por su lado no lo conozco, lo ideal sería que me incluya pero lo real es que no es así y no por eso tiene que ser algo malo para mí o para él. Simplemente dándome cuenta de lo mal que me hago a mí misma, cambiando esos pensamientos con afirmaciones realistas de mis logros actuales y viendo el vaso ni medio lleno ni medio vacío, sino completamente lleno (porque el aire también ocupa un lugar en el espacio), y controlando mi lado enfermo para dejar salir a mi verdadero yo, esa Cristal que brilla por sí sola y que fue la que lo deslumbró a él en su momento y puede deslumbrar al mundo entero si lo permitiera, si no se entrampara tanto.

Porque soy una chica fuerte, inteligente y más consciente de lo que es superar a sus demonios y a sí misma de lo que cualquiera puede ser, y quien estuvo a mi lado y ya no lo está, pues simplemente se la pierde, porque también es bonito ser parte de mi vida y ser objeto de mi cariño, mi atención, dedicación, alegría y compañía. Sobretodo si me conocen tan bien como él, por ejemplo. Soy una buena amiga porque soy empática, presto atención a los detalles y me pongo en el lugar del otro; soy una buena pareja porque soy constante, no creo en que las personas son descartables y me esfuerzo por tener relaciones duraderas en vez de alegrías efímeras, y me gusta mucho dar cariño, engreír y jugar, e incluso soy un poco demasiado complaciente; soy inteligente, lo cual es demostrable por mis habilidades académicas, por mi capacidad para salir de algunos embrollos y porque aprendo de mis errores; soy valiente porque enfrento mis dificultades y a las cosas que me dan miedo, como situaciones nuevas o simplemente subir de peso; soy fuerte porque tolero todo lo que pasa porque en el fondo sé porque he comprobado que todo lo malo pasa, y siempre hay altos y bajos; soy astuta y creativa para encontrar soluciones y divertirme en el camino; soy divertida e interesante porque se puede mantener una conversación larga conmigo, y puedo hacer reír a las personas con un juego de palabras, una broma o un gesto; soy talentosa porque puedo hacer varias cosas como cantar, pintar enseñar, escuchar, aconsejar, escribir textos, seguir indicaciones, aprender a usar y hacer cosas que no conocía; soy una buena persona porque busco hacer el bien y mis impulsos no son ni violentos(Aunque últimamente me haya desconocido un poco con esas ganas de jalarle de los pelos a “ella” por los celos, jamás pensé que sentiría algo tan horrible) ni hirientes ni desconsiderados; y soy valiosa por todo lo anterior.

El punto está en recordarlo siempre. "Yo no soy la causa de las desgracias en el mundo, pero sí responsable de muchas de mis desgracias".

Así que basta. En mi casa nueva no hay espacio para los resentimientos y los recuerdos-reclamo del tipo “esa chica del trabajo que está muy buena, que es medio hueca y a veces me desespera porque no trabaja tan bien como yo pero que es buena gente; que grabé la otra vez bailando gracioso, mírala, qué simpática, fácil la puedo emparejar con alguno de mis amigos”, o "Me gustan las chicas con pechos, pero tú estas plana (¡Si me viera ahora! ¡JOJOLETE!)" (En realidad en la versión inédita de este post, que estuvo unas 5 horas, enumeraba una lista de reclamos y resentimientos de cosas que pasaron. Pero las quité. ¿Para qué ponerlos? No quiero seguir con esas cosas en mi cabeza y mi corazón, en serio; clasificados y descartados, en mi caja de lo que me va a servir no entran. Hubieron errores y yo tampoco me hice valorar mucho pero eso ahora ya no es importante. Ya aprendí varias lecciones. "Ya lo pasado, pasado", lo importante y lo que vale es todo lo bueno, que fue muchísimo). Nop. Mudarme implica cambiar de vida, y aunque sé que mis manías se irán conmigo y sólo depende de mí controlarlas, soy capaz de dejar muchas cosas atrás. Incluso a Laro y mi resentimiento. Ahora sí me siento más lista, y me alegra de verdad porque así disfruto más de mi lindo presente. Ya basta de mails, mañanas cuestionadoras, tardes rabiosas y noches deprimentes pensando en lo imposible e irreal. Me concentro en mi ahora y dejo para después lo que sea que pase después. Creer que no puedo hacerlo sería subestimarme, y  eso es algo que quiero cambiar, junto con algunas de mis metas de año nuevo que aún no logro cumplir. Y si parece que soy idealista…bueno pues, es que me gustan los retos ;)

Amé el 100% de Laro que tuve, pero si no quiso seguir acompañándome y yo me cansé de esperar a que quisiera hacerlo, así que no puedo hacer nada más que respetar su decisión y aceptar las consecuencias de mis actos, porque si de verdad lo quiero como persona, lo mejor que le puedo dar es la libertad de ser y hacer lo que él quiera, y si de verdad quiero ser feliz, debo aceptar que mis emociones cambien a ser menos fuego y más tierra. Mientras, a mí me toca disfrutar con el amoroso de Brownie que me quita el maquillaje, no toma ni fuma, es tan feliz como yo comiendo algo rico y luego tirándonos a ver Discovery Channel, alguna película o simplemente durmiendo un sábado por la noche, que se convierte en el alma de la fiesta y se queda hasta el final si le da la gana (Sin vómito ni estupideces de ebrio de por medio), que me ayuda en todo lo que se le ocurre que me puede ayudar, que me mira con seguridad, alegría y a la vez vergüenza a los ojos porque sabe que lo veo por dentro; que me devuelve todo el amor que alguna vez pude dar, a quien le parece más importante el ser que el parecer, y el desarrollarse como ser humano antes que como profesional porque sabe que eso no lo define ni lo hará feliz o mejor que otros, que tiene tino, sentido del humor, no deja las cosas a medio hacer ni posterga, es hiper responsable y que a pesar de sus errores y defectos es un gran compañero de vida.

Sí, definitivamente a él sí lo pongo en una caja, pero bien cerca.

(¿Mis manos? Doliendo, como las últimas dos semanas. Pero me zurro, necesitaba escribir todo esto J Aunque sea para mí misma, a modo de terapia. En realidad esta es la verdadera finalidad del blog: hacerme bien a mí y dejar en claro mis procesos de forma que si alguien es tan valiente de leerlo todo los pueda imitar con ejemplos propios y así les pueda ser útil. SI NO QUISISTE LEERLO, ¡TE LA PERDISTE, PUES!)

viernes, 16 de agosto de 2013

Puntos medios

Esta semana no ha pasado la gran cosa como para escribir.

Me la he pasado viendo una serie de TV con Brownie.

Operaron a mi perrita ayer para esterilizarla.

Rompí mi chanchito para contar mis ahorros (¡Y me falta poco para mi meta!)

Me han ofrecido un nuevo trabajo.

Volví a darle clases a mi alumnita, que se ha mudado cerca de donde vivía.

... Y salieron los resultados de los análisis que me hice el sábado.

Y sip, en palabras de un endocrinólogo que Brownie consultó, tengo un "discreto aumento de la insulina post-prandial". Salió que mi glucosa en ayunas estaba baja pero dentro de lo normal, y la insulina estaba alta pero dentro de lo normal; pero después de dos horas de un desayuno hipercalórico (un café moka con una donut y un sánguche con huevo), mi glucosa estaba más baja de lo normal para haber comido recién, y mi insulina estaba más alta de lo normal. O sea que por alguna razón secreto más insulina de la que necesito. Falta seguir haciendo exámenes, pero la conclusión es esa: DEBO mantener mis niveles de glucosa estables.

Y lo peor que puedo hacer es saltarme comidas, porque si normalmente mi glucosa tiende a estar baja, si no como voy a seguir secretando igual de insulina y voy a tender a seguir sintiéndome mal. Y obvio, reducir mi ingesta de azúcares simples, conocidos como GOLOSINAS.

Por lo pronto, me enorgullece decir que desde el lunes en la mañana no he probado ni un poco de chocolate. Eso no lo lograba hace tiempo. He estado comiendo más sánguches, cosas integrales y frutas (Y por ahí algún pastel en cantidades pequeñas), y me va bien. Esta semana no me he mareado tanto. Lo chistoso es que Brownie me dice que no es necesario que deje de comer esas cosas, simplemente que reduzca y me cuide. Yo prefiero evitarlas porque me conozco y me voy de un extremo al otro.

Ay, los puntos medios. ¿Por qué será tan difícil para muchas de nosotras encontrarlos?

"Que si no estoy flaca, o he aumentado un poco de peso, o podría estar más delgada de lo que estoy, entonces estoy gorda". Típico pensamiento de TCA. E igual con otras muchas cosas: "Que si no le gusto como yo quiero, entonces no le gusto nada. Que si no me saqué la mejor nota en un examen, entonces está mal. Que si me hacen una observación en el trabajo, entonces soy una inepta".

A ver si dejamos de ser tan autocríticas y exigentes con nosotras para lo negativo. Así como me propuse escribir en mi blog una vez por semana (Y hasta ahora creo que voy bien... después de tres semanas xP ), ahora me propongo procurar encontrar mis puntos medios. Evitar la tragedia y lo drástico. No tengo que quitármelo o dármelo todo para sentir que algo está bien o mal.

¡Busquemos un punto medio!

viernes, 9 de agosto de 2013

Azúcar


Hace un rato que entré a mi turno, vinieron un par de señoras que suelen venir seguido. Estarán en sus sesentas, lo cual es una buena explicación para lo que viene a continuación. Una de ellas, la más parlanchina, que siempre está hablando de la vida, de la Energía, de cosas espirituales, me vio con cara de extrañeza ("¿Habrá sido porque no estaba con mi uniforme puesto porque lo puse a lavar?", me imaginé), y me dijo:

"Cris, eres la única persona en esta escuela de Yoga que llega temprano, a su hora. Nunca he visto a nadie más puntual que tú, eres bien responsable, te felicito".

Me quedé O.O y xD y también n_n' . ¡Cómo se nota que no le ha tocado venir los días en que las sábanas se me han quedado pegadas por alguna razón! Me dio risa y no pude hacer más que agradecerle el cumplido. Pero ahí no quedó. Como toda señora mayor curiosa, empezó a hacerme preguntas del tipo personal. "Ah, o sea ¿vienes en bicicleta?", "Sí, esa morada es la mía", "Qué bien... y ¿por dónde vives?", "Como a un kilómetro de aquí", "Ah, ya... ¿Y no te da miedo manejar también de noche cuando terminas tu turno?", "No, no, lo que pasa es que yo no suelo quedarme hasta la noche, somos part-time, aunque a veces sí lo he hecho". "Ah, qué bien. ¿Entonces estudias?" (Bajo la mirada. Empezó la explicadera) "No, por el momento no", "Ah, pero ¿Qué estudias?", "Medicina", "O.O ¡¡¡Wow!!! ¡Medicina! ¡Te felicito! ¿Y en qué ciclo estás?", "Me quedé entrando a 4to año, pero mis amigos ya se graduaron", "Ah, ya... ¿Y en qué piensas especializarte?", "Psiquiatría", ":O qué bonito...", "Sí, es que aquí falta mucho en ese campo", "Sï, pues, como somos un país tercermundista... ¿Y qué más haces?", "Tengo otro trabajo en las tardes. Estoy juntando plata". "¡Ah, para irte de viaje! :) ", "No... para pagar mi deuda con la universidad".

- "..."

- "Es que si no la cancelo no puedo seguir estudiando o cambiarme de universidad ni nada, así que en las tardes doy clases particulares-"
- "¿De qué?"
- "De todos los cursos, casi. Y también hago shows y actúo"
- "Ah, ¿Shows infantiles?"
- "Sí, me llaman para hacer de Princesa" (Momento del cherry de la empresa que me llama, le dí sus tarjetitas"
- "Ay, gracias, sí, porque justo tengo unos nietos... ¡De repente hasta te he visto actuar! Voy a buscarte en las fotos ;) "
- " (Mirada baja) n_n' "
- "Oye, pero qué versatilidad, ¡eres una chica multifacética!... te felicito, Cristal, porque no cualquiera hace esas cosas". (Yo que pensaba que ya me había halagado suficiente al principio, me dijo lo siguiente). "Tú pensarás que las personas que lo tienen todo pagado están bien y pueden desarrollarse, pero en realidad, te equivocas" (Me quedé mirándola) "En realidad, lo que estás haciendo es la mejor forma de crecer, porque lo duro de la vida que te está tocando vivir es para que puedas desarrollarte y demostrar quién eres y esa fuerza que tienes, y eso te va a hacer una gran persona, porque vas a poder habido desarrollar tus capacidades, no como otras personas que lo tienen todo fácil porque tienen más dinero. Ellos son flojos, no se esfuerzan y no crecen. Acuérdate de mí, tómalo así porque así es".

No sabía qué pensar. Bastante azúcar en sus comentarios. Me sentí super extraña, entre incómoda, halagada y orgullosa. Pero más que nada incómoda. ¡Qué vergüenza!

Y es que yo no lo tomo como algo "grandioso" o "admirable". Creo que la mayor parte de la población mundial hace eso, trabajar para pagarse sus estudios. Y en cuanto a mis actividades extra... bueno, siempre he sido así, siempre he estado metida en mil cosas. Si no me aburro. Pero me da risa y nervios ese tipo de conversaciones, porque es ahí donde desnudo algunos de mis problemas a gente que no me conoce. En fin, que ya mucha azúcar para el día de hoy. No quiero concentrarme en palabras ajenas.

Bueno, en realidad, el tema de este post no era este exactamente. Lo conté porque acababa de pasar y no sé, me sentía incómoda.

Cuando me refería a "azúcar" era por lo siguiente: ayer cumplí 2 mesecitos con Brownie. Saliendo de mi trabajo me encontré nada más y nada menos que con Bruno, el amigo éste que me gustaba tanto hace años, del que hablé en mi blog de la época hasta el cansancio y la saciedad, por el que reforcé el sentirme como una basura inmerecedora e insuficiente. Ese tipo. Estuvimos hablando un buen rato, también estaba su enamorada. Lo curioso es que no le guardo rencor. No siento envidia de la mala porque él esté con ella, ni curiosidad si siente algo por mí (Cosa que sí me pasó en los años posteriores a nuestra "relación"... O sea, cuando estaba internada y quizás un poquito después). De hecho, me dio alegría poder verlo con su chica y conversar con él. En fin, me fui por la rama. Le pedí consejo para saber qué podía regalarle a Brownie, y tal como me lo imaginé, me dijo "boxers. A los hombres nos encantan". Ok, pensé. Será algo barato. Pero en la tienda no sólo no habían baratos, sino que no me provocó regalarle eso porque tb me había dicho que es algo que le gustaría. No, escogí otra cosa. Al final le compré dos chompas, y me salí de mi presupuesto, pero ¿Por qué escatimar gastos? Después de todo, él gasta en mí siempre. Además, no se lo espera. Y por último. SIEMPRE, en todos los regalos que hago, gasto más de lo que había presupuestado. Me encanta regalar. Además le hice una tarjeta con caricaturas. Fue lindo darle la tarjeta porque se enterneció un montón, y se sintió mal porque "habíamos quedado en que no nos íbamos a dar regalos todos los meses", pero como él siempre me da cosas, sentí que me tocaba a mí. Así que cuando saqué el paquete con las chompas puso los ojos como platos (Literalmente), y se puso alegre como un niño. Esperaba una reacción de agradecimiento, no algo tan feliz. Casi muere. Y FELIZMENTE le gustaron las chompas. Es que él se viste un poco serio, como mayor, y pensé que algo más juvenil no le caería mal. Curiosamente, esa chompa le gustó mñas xD

Bueno. Al grano. Luego de ir al cine fuimos a comer... Y de nuevo se me bajó la glucosa.

O sea, la única forma que tengo para comprobarlo son los síntomas y el hecho de que se me pasa cuando como. Y de nuevo, NO ENTIENDO por qué me pasa eso, si me he pasado ya antes días sin comer, o vomitando la vida, o evitando fuentes de energía inmediata, y no me ha pasado eso. Ahora, con esta última recaída y este nuevo "mantenimiento", me está pasando mucho más seguido. Y lo que pienso al respecto me preocupa un poquito.

Anteanoche Brownie me preparó una cena: Fettuccini con salsa blanca, pollo y champignones. Lo máximo. Moría de hambre... Porque no había almorzado y tuve show, y estaba exhausta. Así que en contra de lo que me imaginaba, me comí todo el plato. Como era de esperarse, desperté ayer con algo de pesadez, con esa sensación como si "el estómago o el cuerpo estuviera sucio", y después de la batalla de todos los días, ganó el desayuno. En la chamba también comí, más de lo que había planificado, y eso me dio culpa porque sabía que íbamos a cenar en el Chilli's. Así que tampoco almorcé. Pero tenía mucho frío y algo de hambre, así que me comí una manzana y un poco de torta de chocolate. Antes de salir incluso le di un bocado a esa torta, y en el cine me comí un churro. Creo que ahí estuvo el error: al darme un "shot" de glucosa como ese, mi páncreas secretó demasiada insulina para meterla toda a mis células... al punto de que me quedé sin glucosa de reserva y me empecé a sentir mal. Estábamos ya en el restaurante y yo quería vomitar de las náuseas y el malestar que tenía (Y había nada en mi estómago qué devolver). Como era de esperarse, se me pasó luego de comer un poco. Tuve incluso que obligarme a comer, porque me daba asco, y comí lento y de a pocos

 (Es irónico: náuseas por falta de comida). Pero al final se me pasó. Lo que no se me pasa son las preguntas que rondan mi cabeza, que hacen un circuito de preguntas berrinchudas y respuestas con fundamento médico que va más o menos así:

-¿Por qué antes podía dejar de comer y no me pasaba esto?

- Porque seguramente ahora estás acostumbrada a un nivel alto de glucosa. Recuerda que en tus malas épocas una vez te tomaron un hemograma y test de glucosa y se alarmaron porque estaba en 36, cuando lo mínimo para estar consciente es 70. Pensaban que estabas convulsionando en alguna esquina y se asombraron al verte caminando. Tienes tendencia a la hipoglicemia, Cris. Acéptalo. Deja de jugar con tu cuerpo. Ahora tu cuerpo nota los cambios de glucosa más rápidamente porque está habituado a que no le falte, por eso reacciona de esa forma con un cambio tan corto.

- ¡Pero si comí puro carbohidrato y grasa durante el día!

- ¡Pero tu páncreas secretó mucha insulina porque calculó mal!

- Doctora Crif, ¿eso significa que mi páncreas está fallando?

- ... Temo decirte que es posible. Sucede que en las personas con alta ingesta de carbohidratos, obesidad y vida sedentaria, el páncreas se acostumbra a secretar mucha insulina para poder quitar esa azúcar de la sangre y meterla a las células, ya sea como energía o como producto de almacenamiento; pues bien, llega un momento en que ese páncreas "colapsa", se cansa y ya no produce las cantidades necesarias de insulina. A eso se le llama Diabetes tipo II. Y con los síntomas que tienes, los desajustes de glucosa que te has hecho en todos estos años, tus hábitos alimenticios irregulares, el comer un día tallarines y luego nada, el mantenerte conciente con caramelos y el matar a las células beta de tu páncreas y el resto de tu cuerpo con desnutrición severa varias veces, pues lo lógico sería que desarrolles diabetes.

Diabetes.

Diabetes.

- Espera, no te adelantes. La otra opción es que tengas tendencia a producir la hormona contraria a la insulina, el glucagon. 

¿Será esta pre-diabetes o lo que sea que me pase una consecuencia de mi TCA?

La respuesta me parece obvia.

Y mientras tanto, yo sigo jugando con la comida... Hoy por poco no desayuno, y no está en mis planes almorzar. Y así de conchuda lo cuento.

Pautas a seguir recomendadas por Dr. Crif:
- ¡¡¡¡DEJA DE EXPERIMENTAR CON TU CUERPO!!!! Ya sabes que puedes pasarte tiempo sin comer, que adelgazas si lo haces, que te desnivelas en cuanto a nutrientes, ¡todo eso ya lo pasaste!
- Test de insulina NOW.
- Mantener mis niveles de glucosa estables.
- Llevar conmigo siempre caramelos de emergencia y ¡Evitar comérmelos si no estoy una, pues!
- Reemplazar postres con sacarosa por frutas.

Ya les voy contando a ver si dejo de jugar con mi glucosa, porque ganas de dejar de comer no me faltan. Cada tarde es un "¡Pero si no como, nadie se va a dar cuenta! ¿Cómo sería dejar de comer un día ahora?". Lo chistoso es que estoy como al principio, me llega engordar o no, la idea es jugar con la comida y con mis sensaciones, y cuando como lo disfruto. No parece TCA.



Esta batalla diaria a veces se pone fastidiosa.

Apuesto lo que quieran a que termino comiendo en el almuerzo. Simplemente por costumbre, o hábito, o sentido común. Es lo que más me impulsa a seguir con esto del mantenimiento.

Ah, obvio que no he logrado vencer mi récord de "más tiempo sin TCA".


martes, 6 de agosto de 2013

Low battery

Estos últimos días he estado trabajando bastante. Nunca tanto como cuando es época previa a Navidad y exámenes finales, pero no he parado casi. Quizás por eso este último fin de semana me he sentido lánguida y desanimada -sin que realmente me falten los ánimos para hacer cosas, como salir.

Han sido días de movimiento emocional. No mucho, la verdad, y por eso no entiendo por qué estoy tan "agotada" (Es la palabra que mejor define mi estatus ahora). Pero de que han habido cosas para contar, las hay.

Estuve leyendo algunos posts antiguos y me llené de esa tristeza y desesperación que sentía en marzo y abril, cuando todo estaba reciente. Qué horrible sensación. Me sorprendió leer algunas cosas y ver cómo luché por pasar la página. No me caben dudas de que soy una mujer fuerte. Lo peor ya lo pasé, es cierto. Pero no puedo evitar que queden muchos rezagos y que mis pensamientos de ese entonces han evolucionado de alguna manera y son otros ahora.

Tengo muchas ganas de escribir, siento que lo necesito, me hace bien. El problema es que, a falta de "drama", no sé de qué desgracia "quejarme" xD Bueno, pues. Las cosas han cambiado en los últimos 10 meses, así que le daré el uso aburrido a mi blog del de una suerte de diario y vertedero de pensamientos y reflexiones (Que es lo que había planeado hacer. Un lugar positivo entre toda la mierda cibernética). Por cierto, he confirmado mis sospechas y hay un "invitado de honor" que lee de vez en cuando lo que escribo. ¡Saluden tod@s a mi ex, Laro! (No prometí no mencionarte sino no hablar más de tí, y por más que me piquen los dedos no pienso hablar más de ese tema. Pero tengo que desahogarme de alguna manera, sino me volveré loca. Me auto-otorgo 3 comodines para usar a lo largo de lo que queda del año, en ocasiones muy contadas, para hablar del tema que ya no quiero tocar. ¡Tengo tantos otros asuntos de qué escribir!)

Bueno. Empecemos. Hay muchas cosas que me gustaría escribir y creo que ninguna está muy relacionada con la otra, así que disculparán mi desorden.

La presunta bajada de batería comenzó la semana pasada. He estado un poco hereje con mis horas de comer, me dieron ganas de rebelarme a la costumbre nueva y volver a letanías que extrañaba. Si hay algo que extraño de estar mal, y es lo más difícil de superar para una persona con TCA, es la sensación de poder y control que se tiene al manejar la comida y "esculpir" con ello el cuerpo hasta llegar a donde se desee. En mi caso, siempre extremista, a donde no debería. Ya hablé del asunto de los paquetes: Yo elegí el paquete completo en el que tenía todo lo que me daría una vida feliz pero dejando de lado la seguridad de mi sitio de confort con el cuerpo y la comida, y ese es el sacrificio que vale la pena hacer por estar bien. La otra opción es elegir mi confort y seguridad, concebibles en un mundo donde la comida es y deja de ser el medio para conseguirlo, y aunque todo lo que hace que la vida satisfactoria de una persona normal se vaya desmoronando alrededor, vivo satisfecha porque mi única razón para vivir, vacía, la tengo conmigo. Por supuesto que es dificilísimo dejarlo, sobretodo por la costumbre, y por eso muchas veces tienta volver a tenerlo. Pero luego pienso en "el paquete, el paquete", y vuelvo a entrar en razón. Pues bien, a eso me refiero: estaba empezando a olvidar los beneficios de El paquete por extrañar los beneficios de El otro paquete. No puedo decir que he entrado 100% en razón, pero me han ayudado un par de cosas que contaré ahora:

Me encontré con Lu, una amiga del internado. Mientras yo pienso en mariposas y planeo cómo tirar mi vida por la basura, ella se esfuerza por metamorfosearse y no puede, porque está en ese nivel nutricional, de obsesión y de confort en el que simplemente no te puedes mover sin ayuda externa. Conversamos. Estaba a punto de cumplir 30 años (Ayer los cumplió) y seguía sin empezar a vivir. Siempre que me comparo me siento mal, ¿Por qué yo sí tuve la fuerza para dejarlo todo y arriesgarme a cambiar, y por qué algunas amigas, que yo veo que son personas hermosas y capaces de todo, no pueden? Y encima viene la ironía: mientras yo estoy planeando maquiavélicamente cómo volver a lo mismo, ella lucha por recuperar su cuerpo y su vida, porque ya casi no le quedan (Me dolió mucho verla como está). Eso sí me hizo entrar en razón. ¡Dios, tengo tantas cosas, he sido tan bendecida desde hace mucho tiempo y yo, malagradecida, pretendo botarlo todo por el water, mientras ella (Y tantos otros), que no puede consigo misma, grita por ayuda sin hacer más ruido que el de las personas que comentan a su alrededor lo feo que se le ve! "No no no. Cris, no seas tonta. Recuerda: El paquete. Recuerda: ya perdiste lo que más amabas, no lo vuelvas a hacer". E hicimos un pacto. Ambas nos íbamos a esforzar en cumplir el régimen y portarnos bien. Y empezamos en ese mismo momento, yendo a un supermercado a comer yogurt y una manzana. Es bueno comer en compañía de alguien con quien te sientes tranquila y no te juzga, que es lo que la motivó a seguir. Lo que yo necesito es simplemente motivación (Ayayay). Lo que ella necesita, en cambio, es disciplina (Eso que no sé de dónde saqué. Supongo que de la costumbre, y del mismo lugar que saqué la disciplina para no comer). Bueno. Ahora, recién lo entiendo porque me está pasando, tanto el despertarme cada día para ir al trabajo como ir a la cocina a comer, en cada oportunidad que tengo que hacerlo, es una decisión. Una muy difícil de tomar, porque ahora sí estoy en medio de la batalla del intento de estabilidad y mantenimiento de los hábitos sanos, pero que por suerte voy ganando casi siempre, porque ya me acostumbré. Ya se me hace casi inercia, ya es un hábito integrado, y así es más fácil.

Aparte de eso, el viernes pasado, Nelly, mi ex-psicóloga, me invitó a dar un discurso en la casa donde estuve internada, en una especie de trueque a cambio de un documento que de alguna manera compruebe que sigo en deuda (monetaria) con la institución. Papel que serviría en el juicio contra mi papá (Ay, esos temas engorrosos. Me enteré el lunes pasado que le había vuelto a mentir al juez diciendo que "ya todos éramos unos profesionales gracias a él". No más hundimiento, yo elegí ponerme en acción y hacer algo para demostrar que es falso en vez de llorar en un rincón, porque efectivamente me dolió). Volviendo al grano del tema, y tal como supuse, mi Brownie estuvo más que feliz de llevarme a dos horas de Lima para conocer ese lugar del que tanto le he hablado. De hecho, está cansado que le toque el tema y hable de "nosotras", incluyéndome, o al revés, dándole poder como si fuera un ente independiente de mí misma. Me pidió que le prometa no hablar más de mi TCA como algo presente, y zaz, se apareció esta oportunidad. Ni modo.

Estuve más de una hora hablando de mi proceso, pero en lo que más me concentré fue en todas las cosas que aprendí. Estaba nerviosa y temblaba mientras hablaba al principio, y después me vino la dislalia verborréica y hablé probablemente sin hilación (Y encima con problemas para decir palabras. Últimamente en vez de decir "la correa del perro" digo "la porro del correa". Ya se imaginarán cuántas veces tuve que parar para evocar palabras huidizas). Pero fue super reconfortante volver a ese lugar donde estuve tan pequeña emocional y físicamente, donde me enseñaron lo que debía hacer en casos de crisis, y donde, a pesar de estar entre cuatro paredes, conocí por primera vez la libertad de la paz. Traté de transmitírselo como pude a esas chicas que me miraban con aburrimiento y luego con lágrimas en los ojos. Y es que yo enfermé por querer ser una mejor persona a través de la piadosidad y otros conceptos vanos y arcaicos del cristianismo (Finalmente cayendo en la culpa), y ahora me doy cuenta de que he logrado eso que siempre quise, ser mejor persona y poder ayudar a los demás, gracias a todo lo que he superado. Se los dije: "las personas en este mundo están enfermas por falta de valores, por concentrarse en cosas superficiales y físicas en las que creen que van a encontrar algo que les llene por dentro y las haga felices, y por evitar enfrentar esos vacíos y defender sus posturas es que hay tanta violencia y adicciones. Recuperarse y trabajar por encontrar el sentido a la vida es lo más grande e importante que un ser humano puede hacer, mucho más que dejar de comer para que otros lo hagan, porque para hacer el bien primero hay que estar bien. Las grandes cosas que podamos lograr en la vida son sólo reflejo del interior rico de una persona llena de amor, al punto de ser capaz de dejar un legado. Y el amor sólo se consigue con amor. Así que siéntanse orgullosas, porque están en el lugar adecuado para lograr empezar de nuevo, encontrarse y formar las bases de eso que quieran lograr. El mayor logro de un ser humano no debería ser el reconocimiento o la posteridad, sino la capacidad de vencer a sus propios demonios, superarse como persona y poder dar amor" (Ok, no lo dije así, escribo mucho mejor de lo que hablo :(. Pero esa era la idea, y creo que la captaron). Después de eso, obviamente, me sentí super bien. Siempre que hago estas cosas siento unos escalofríos bastante cálidos y una alegría y paz inmensas, al punto de que me vuelven a motivar a seguir yo. Brownie estaba preocupado porque pensaba que ver a esas chicas esqueléticas, demacradas y tristes me iba a recordar cosas y ponerme mal. Me insiste en que recuerde que yo soy más que una persona con TCA. Y sí, esta vez le pude responder orgullosa: "Lo sé. Por primera vez, y gracias a todo esto de la recaída y el haberla superado y aprendido de ella, me siento más persona, más Cristal, más completa que nunca". Después le salió el egoísmo y me pidió que no fuera a una reunión que tenía con las chicas de mi colegio porque "me iba a secuestrar", y bueno, cedí. Debe haber estado esperando bastante para que me enfoque en él.

Hablando de mis amigas del colegio: después de 10 años pude hablar con una de ellas, con quienes tenía varios issues sin zanjar. A ella le conté en el 2003 que me cortaba, ella lo contó y se hizo un pequeño lío, luego se alejó de mí y me sentí muy mal, y luego en 5to de secundaria tuvimos un conflicto de intereses y bueno, me dejé llevar por comentarios idiotas de terceros y nuestra relación se desgastó más. La ví la semana anterior en un cumpleaños de una amiga del colegio (En la que presenté a Brownie. Fue chistoso porque conocía a una de ellas, fue alumno de la mamá de una de ellas... y la cumpleañera estaba borrachísima, como cuando éramos colegialas xD). Bueno. Hacía tiempo que habría sido bueno enfrentar ese tema, pero nunca me dieron ganas ni me atreví. No sé qué me pasó después de ese día, pero le escribí un mail contándole todo lo que sentí y me pasó a raíz de los acontecimientos, y con su respuesta, pudimos "hacer las paces".

Ahora que lo leo, y juntándolo con el trabajo (pues he estado casi sin parar dos semanas, recién el domingo que pasó pude despertarme a una hora indecentemente tarde... con la noticia de la muerte de un familiar, que también generó movimiento emocional y esas cosas. Y además tuve show esa tarde), comprendo por qué lo único que quería hacer era dormir. Ayer fui al velorio de este pariente. Era un tío de mi mamá al que le había dado de todo y siempre se recuperaba, pero esta vez le tocó. No es que me afectara su muerte porque lo fuera a extrañar, sino porque mi casa se convierte en el centro de mensajería del más allá. Mi mamá es medium, de esas que ahora ya no se ven, y según la teoría, los espítirus se acercan a las personas que tienen esa capacidad porque la perciben... así que entenderán los escalofríos, la pesadez y el dolor de cabeza. Y más porque a mí tb me pasan esas cosas (Ya mencioné que soy medio bruja. Es chistoso cuando lo confirmo porque describo lo que veo o siento o escucho y mi mamá o hermana lo complementa, y coincide). Me he pasado mucho tiempo negando la existencia de eso, pero la verdad es que por complacer a otras personas y tratar de encajar, no puedo negar mi naturaleza. Le guste a quien le guste, esa soy yo.

Bueno. Mejor voy terminando porque quiero ir al baño y porque ya es hora de regresar a mi casa. Mi turno ya terminó. Definitivamente escribir me desahoga. Quiero pensar que esta liviandad no significa vacío, sino algo positivo como la descarga de estrés y pensamientos/recuerdos que no me ayudan.

Hasta la próxima, pues.


(Me he gastado como medio sueldo en comprar chucherías de Cyzone y Avon, la chica que limpia en mi sede del trabajo vende y no me resistí... este es el anillo de la campaña "Quiérete: contra la anorexia y la bulimia". Lo compré porque, espero, mi plata vaya a algún fondo que ayude en algo contra esto. Brownie me ha reforzado en la humildad: se puede pelear por algo con el perfil bajo, no tengo que vociferar a medio mundo que yo pas(é)(o) por eso. Aquí tienen mi mano. A pesar de comprarme la talla más chiquita, este es el único dedo donde no se me mueve. La caderita de la articulación de los otros no le permite el paso, sino ¬¬. Ya, dejo de huevear).


miércoles, 17 de julio de 2013

De todo un poco

Ayer una amiga me contó llorando que había terminado con su pareja de casi dos años. Me sentí identificada, pero lo que me sorprendió es cómo de haber estado muriendo de pena y amor estoy parada ahora sobre mis dos pies (Y bueno, colgando un poquito del aire, como siempre).

Tengo un problema serio, y es que me la paso comparando a Brownie con Laro. Lo cierto es que son diferentes, y ya. Como lo que me importa ahora es mi presente, siento mucha ternura por ese tonto que se desvive por mí, y que ha decidido pasar el resto de su vida conmigo (Sí, yo tb pienso que lo dice por impulsivo). Somos muy parecidos, es como ver una versión de mí pero en hombre... quizás por eso piensa que debe asegurarme con candado y tatuarme su apellido. A la vez, en él me veo a mí misma cuando estaba con Laro. Cómo el mundo da vueltas. En fin.

Hay algo de lo que no he estado hablando, y es el típico tema por el cual escribo este blog: la comida. Mi amiga, la comida. Mi pesadilla, la comida.

Me había propuesto a mí misma romper mi récord de "sobriedad" y llegar a los 8 meses sin restringirme ni vomitar, que es lo máximo de tiempo que recuerdo estar estable (Fuera de internado. Nah, incluso dentro!). Pero últimamente con esto de que "te invito un helado", "te invito a cenar, yo pago", "vamos a comer en mi casa", y probablemente por asuntos no resueltos aún, me está dando la restricción. Al final termino comiendo, pero el pensamiento está, y eso me está preocupando. Hasta el amor más puro y devoto puede cansarse de alguien enfermo (Miren cómo cansé a Laro), y aunque a Brownie no lo quiero tanto como al anterior (todavía), no quiero convertirme de nuevo en una pobrecita. Pero por otro lado, me está incomodando mi cuerpo un poco más que hace 3 meses. Estoy reduciendo dulces para sentirme mejor, pero  temo hacerle caso a mis pensamientos restrictivos, que están presentes (Incluso los de vomitar si me siento llena).

En fin. Así están las cosas. No todo es un campo de flores, por más que Brownie se empeña en traerme miles cada día que me ve y llenarme de besos, te quieros y promesas. Ay, las promesas. Los sueños que no se cumplieron.

Hablando de promesas, estoy logrando ahorrar (Porque Brownie no me deja gastar en casi nada, es una pelea cada vez que se pide la cuenta). Creo, si mis cálculos no me engañan, que debo ir más o menos por la mitad de mi deuda :) Espero que logre completarla antes de setiembre, para poder así pagar y estar tranquila, y meterme de nuevo al teatro e invertir en cosas para mí... No sé, comprarme otro juego de sábanas (Las mías se "emperran" fácilmente), o ahorrar para cuando vuelva a la univ y tener un colchoncito de plata para mis gastos, o ayudar a mi mamá en algo de los pagos de la mudanza (Sí, nos están volviendo a botar de mi casa, por los perros. Este es otro tema que me irrita pero nada puedo hacer más que llevarlo con una sonrisa y tolerancia. Sucede que tenemos dos perros y el dueño del edificio nos dice que sólo nos podemos quedar si nos deshacemos de los perros. Como se podrá entender, yo no pienso deshacerme de mi perra que me ha acompañado por 7 años... y ella está en sus trece de quedarse con el cuasicachorro que hace bulla y destroza la casa. Así es ella. Pero en fin. A mí tb me da pena deshacerme de los perros. Ya hemos encontrado opciones, Brownie me ha ayudado mucho en eso).

Y volviendo al tema de Brownie... Él es doctor, y sabe mucho de medicamentos (Mi hermana lo ha acaparado por sus mil dolencias, y él feliz. El el otro día nos fuimos hasta el poto del mundo para conseguirle algo que ella quería. ice que la quiere porque "es una extensión mía" - ¿Qué? Es mi blog, ¡tengo que botar estas cosas en alguna parte porque sino me vuelvo loca de tanta atención!), y como teme por las consecuencias a largo plazo de las medicinas que tomo, me ha bajado la dosis del ansiolítico a la mitad. Después de todo, y eso en realidad yo tb lo sé, es más efecto placebo que otra cosa, y hasta ya le he generado resistencia. Y es importante tb que regrese a terapia, con todo esto de los pensamientos restrictivos...  

viernes, 18 de mayo de 2012

En forma

¡¡¡Ok!!! Veo que mi blog está sin actualizar hace casi un mes :/

Otra vez la dejadez.

No sé qué excusa poner esta vez.

(Y me salió un verso sin mucho esfuerzo xD)


Bueno.
¿Conté que ya tengo un régimen y me subieron la dosis de pastillas? No, ¿No?

En fin. Fue algo así:
Medio a regañadientes, arrastrada en parte por mi conciencia sucia y en parte por callar un poco las voces de quienes se preocupan por mí para poder decirles "Sí estoy luchando", fui a hablar con la nutricionista para que me diera un régimen. Es decir, me recetara cantidades y tipos de alimentos que en modo de trato íba a consumir. Nadie está obligada, obviamente, a seguir su régimen a menos que la persigan o vigilen (Como en el internado, o en el caso de algunas familias). Y como ese no es mi caso, en realidad, he estado haciendo casi casi lo que me ha venido en gana con él. No siempre, a veces. Podría decir que lo he seguido al pie de la letra pocos días, porque realmente es complicado hacer coincidir los horarios y las cantidades exactas de comida. Sobretodo si la que lo controla soy yo, y digamos que ganas no me faltaban de no seguirlo.

Entonces, ¿Por qué lo sigo? ¿Por qué cuando viene la hora del almuerzo me sirvo mi ensalada y me siento contenta?

Porque sé que es lo mejor. Que está bien. Saber que hago lo correcto me hace sentir bien, y eso aminora mi ansiedad y los pensamientos negativos hacia la comida. Boicotear a la anorexia y ser más inteligente que ella es divertido. Y a veces lo logro.

Pero bueno, eso no fue todo: fui a mi cita control con el psiquiatra y nos dimos cuenta de que la cantidad de antidepresivos que estaba tomando no estaba ayudando a frenar mis pensamientos de restricción (Los antidepresivos ayudan a controlar los pensamientos negativos, y además los que me ha recetado mi doctor no elevan el nivel del hambre, al contrario, lo disminuye). Y sí, me indicó subir la dosis. Era previsible que, y aquí viene el meollo del asunto, al frenar mis pensamientos negativos hacia la comida y mi cuerpo, iba a serme más fácil comer. Y efectivamente, "me subió el apetito". En realidad era ansiedad, porque estaba comiendo más (O sea, mi régimen completo). Y este es el asunto:



  • Me siento bien comiendo porque sé que es lo mejor, y me trae orden a mi vida. 
  • Me siento bien porque tomo pastillas que me ayudan a controlar los pensamientos sin elevarme el hambre (Me remito a las pruebas farmacológicas y clínicas para creer esto, a ese punto de desconfianza se puede llegar), y tomo un ansiolítico que me ayuda a bajar la ansiedad al menos una parte del día, hasta que se acaba el efecto.
  • Y no veo que he engordado/subido de peso/ recuperado de forma abrupta ni descontrolada. Tengo una distorsión de la imagen y confiar en lo que veo y siento no es lo más prudente, y este es el mensaje que me dice mi mente sana: no estás gorda, para nada. La ropa te queda tanto o más bolsuda.


Sin embargo, esas neuronas mal programadas me dicen: "Cristal, estás comiendo más --> Ergo, estás engordando". Como si yo fuera un saco al que si se le mete una cantidad de cereal en el desayuno, se llenara y no hubiera forma de que ese cereal desaparezca a menos que lo saque de ahí. Y no, yo no soy un saco de papas. Soy una persona con actividad física, un metabolismo increíble, un antecedente de recuperación satisfactorio y por lo tanto, soy capaz de volver a enfrentarme a ese miedo de "recuperar peso" (Y más con la ayuda de pastillas que me facilitan el cambio mental).

Tengo esas neuronas que me dicen "No comas tanto, sáltate tal comida o come algo menos engordante, cómete 2 chocolates porque te mueres de ganas de comerlos y te mereces un premio (¡Los dulces son un premio!), pero después no comas nada más porque las calorías que habrás ingerido no ameritan que te alimentes con otra cosa... Mira tu cintura, ha aumentado (No me he medido); mira tu cara, se han llenado tus cachetes (En parte mejor, se me veía demasiado demacrada y me asustaba); siente tus brazos, el resto de tu cuerpo, resaltan menos las venas y los huesos, hay una capita casi imperceptible de grasa por todas partes que lo cubre todo y aunque no te hace engordar tan visiblemente (Excepto para tí que eres la que conoce a detalle cada milímetro de tu cuerpo porque lo observa y lo mide sin parar), si se suma indica que HAS ENGORDADO". Y yo, pavasa, les hago caso una gran cantidad de veces a estos pensamientos automáticos que aprendí hace tiempo.

Yo no entiendo cómo es que se creó esa ruta mental de deducción tan ilógica y que tanto mal me hace: "Si como, engordo". ¡Y es que no necesariamente es así! ¿Acaso no gasto las calorías? ¿Acaso mi cuerpo no necesita alimentarse para sobrevivir? ¿Acaso soy una bolsa que no utiliza lo que ingiere? ¡NO!

Así que nada. Ando tratando de normalizar mis ingestas. Horrible, porque han habido días en los que la ansiedad me jaló por los dulces, horrible, porque cuando me salto las comidas después me da miedo volver a comer, horrible, porque comer ensalada todos los días cansa. Horrible, porque ¡¡¡¡¡¡¡no quiero comer bien porque me da miedo!!!!!!!!

¿Miedo de qué?

  • De engordar (Estoy renunciando a dejar mis huesos por mi salud, nada fácil).
  • De perder el control (En realidad, el control se pierde cuando no se come bien, porque el organismo no olvida cuando no comió, acumula el hambre, se convierte en voracidad y ansiedad por comer y vienen los atracones).
  • De dejar de ser yo si se va mi enfermedad (Irónico, porque estando recuperada me sentía feliz de ser yo. Pero vuelve lo antiguo y conocido y vuelvo a sentirme confiada y cómoda. Soberbia, autosuficiente).


Y ese es un tema que últimamente hemos estado viendo en terapia:
Es como que lo más difícil de la recuperación, sobre todo en nosotras, las crónicas, es el dejar la vida del TCA; hemos pasado tanto tiempo mal que actuar de forma enferma se quedó como forma de vivir y de enfrentar la vida: ante emociones fuertes o desagradables, ante eventos negativos, ante críticas o frustraciones, aplaco mis emociones o las tapo y simplemente las guardo (No les hago caso y se acumulan), utilizando la comida como chivo expiatorio. Dejar ese estilo de vida se hace raro, como si perdiéramos parte de nosotras. Y da miedo sentirse bien, porque estamos tan acostumbradas a estar mal que empezamos a añorar "esas épocas" cuando "todo iba bien con la comida porque hacía lo que me daba la gana y adelgazaba y tenía un montón de beneficios "(Es completamente verdadero que la anorexia y la bulimia traen muchos beneficios, y esos son los que tememos perder en la recuperación. También es difícil por eso). Y entonces nos boicoteamos, y empezamos a ser "cómplices" de nosotras mismas para a propósito volver a estar mal. Porque se hace raro estar bien, porque "no merezco estar bien", porque "Tanta felicidad no puede ser duradera, algo malo va a pasarme pronto", y efectivamente, nosotras nos lo causamos.

El problema es que esta enfermedad se enraiza y afecta en todos los aspectos de la vida de una, al punto de que se hace una especie de "sello", parte de mi identidad. Me conforma, porque vivo así. Porque no me conozco de otra manera. Dejar de estar enferma da la sensación de convertirse en otra persona. Cuando en realidad, dejar de estar enferma es ser una misma en realidad. La verdadera Cris, la verdadera persona que tú, si me lees, en realidad eres, está escondida en el fondo no pudiendo salir porque la enfermedad te controla, controla tus pensamietos y tus actos y te hace hacer cosas que no quieres. Eso no es tener fuerza de voluntad. Es estar tan enferma que no puedes controlarlo. Porque cuando viene el "descontrol" con la comida, el hambre, nos sentimos mal. ¿Y por qué el resto del mundo, que no tiene anorexia o bulimia, no se sienten mal cuando comen? ¿No será que algo anda mal en nosotras?

A la próxima hablaré de la conciencia de enfermedad. Es un tema muy divertido :)

Por cierto, el lunes fui a almorzar a la casa de Laro. Él estaba con descanso médico porque metió la pata en un concierto y no podía caminar tranquilo. Primero, "para tener el control", le dije: Ok, llevo mi comida. Pero luego pensé: Caray, pero fácil hacen algo que yo sí esté dispuesta a comer, y como los lunes suelen hacer menestras en muchas casas (Por costumbre, no sé). Entonces dije "Ok, comeré lo que hay en tu casa". Pero resulta que había CREMA DE ZAPALLO (Se hace con papa = Carbohidratos), y TALLARINES (Sin comentarios). Ya estaba en su casa. Y tenía la posibilidad de ir a comer fuera. Pero entre gastar plata y desairar a la familia de mi novio, y enfrentarme a un miedo y comer algo que, a decir verdad, me gusta mucho, terminé decidiendo quedarme a almorzar.

¿Y saben qué? No fue tan malo :) 1 o 2 meses atrás no habría sido capaz de tenerlos a menos de 50 cm de distancia: ese día comí algo que me hacía sentir miedo, pero luego me sentí tan bien por darme el gusto de comer pasta, que me gusta, en casa de mi novio, al que amo, y sobretodo, de superar ese reto, que al final estuve tranquila. No feliz, pero sí tranquila. Me sentí como cuando estaba internada y recién me enfrentaba a  comidas nuevas y prohibidas. Y eso me motivó a sentir que sí puedo hacerlo :)   (Sin llegar a vómitos estúpidos de sandía y un paquete de M&M's de maní, que fue el último que tuve y por pava, por saltarme comidas).

Así que nada. No quiero perder la alegría de vivir. No quiero perder la esperanza de sentirme bien (Más allá de estar gorda o flaca... porque ni gorda ni flaca me sentí bien. La felicidad no está en función del peso).

Y me sigo esforzando... medio en broma, medio en serio. Porque no hay nada como tener la conciencia tranquila, sin nada que ocultar.

Ok, ok, Mi conciencia no está completamente limpia, pero sí más tranquila. No miento tanto, oculto menos. A veces soy obediente.

Grrrrrr, me ha salido panza! ¬¬
(¡¡¡Shhh!!! ¿Qué importa? Te apuesto a que nadie más que tú, Cris, lo nota).

¡Ay, el conflicto, el conflicto eterno...!





domingo, 8 de abril de 2012

Conciencia

Yo no entiendo.
O sea, no me entiendo.
Me entiendo bien, me conozco, y en el fondo entiendo qué es lo que me pasa. Pero no me quiero entender.
Porque entenderme sería enfrentar la misma situación de hace 3 años, en la que no me importaba nada más que morirme.
Y no es así, no es la misma situación.

Yo no me quiero morir. No me quiero quedar sin nada. Amo lo que tengo, soy muy afortunada. No quiero decepcionar a nadie, ni a mí misma. Estoy feliz teniendo retos, estoy contenta viviendo.
No entiendo por qué, a pesar de esa felicidad, el monstruo sigue.

Quizás es miedo. Sí, debe ser eso. Miedo a ser feliz. miedo a que las cosas vayan bien. Deseos de boicotearme. Me rindo. Me tira la corriente. Me puede más el hecho de sentirme acostumbradamente mal pero segura a ser inciertamente feliz. Feliz con lo que tengo, que no es mucho ni poco, pero es suficiente. Es amor, es protección, es comodidad, es una lucha diaria desde que me levanto hasta que me vuelvo a levantar (Porque lucho hasta mientras duermo), una lucha que me llena de gratificaciones y me convence de seguir así, pero a la vez me cansa, me asusta y me quiebra.

No estoy mal. No me siento mal. No estoy derrotada, abrumada y pesimista como cuando tuve mi peor bajón en el 2008-2009 y terminé internada. Es lo más extraño. No me siento enferma. Me siento contenta, en control, como hacía añísimos no me sentía. En control... Y eso me lleva a pensar que justamente es lo que anda mal. Porque no por nada me he bajado tanto de peso. De nuevo estoy con un IMC inferior a lo normal, usando jeans bolsudos, ropa suelta, cara huesuda, ojeras, pero nada de debilidad ni fijación por la delgadez como antes. Simplemente me da miedo engordar. Soy consciente de que he bajado mucho de peso. "¿Por qué?", me pregunto, si no es lo que he estado buscando. "¿Será la actividad física? ¿El hecho de que casi no como dulces? ¿Que me restinjo la comida sin darme cuenta y según Laro vivo a dieta? ¿O quizás el efecto de las pastillas anticonceptivas que estoy tomando? Después de todo ese es uno de los posibles efectos secundarios (Y si es así, ¡benditas pastillas!)". No lo sé. Ya desperté suspicacias. Me dí volantines en mi clase de teatro, terminé moreteada porque mis huesos golpeaban el piso. Me abrazan y me pasan la mano por esas protuberancia, me da vergüenza que me toquen. Y no es lo que he estado buscando. ¿O sí?

¿Será que en todo este tiempo mi maquiavelicidad ha estado esperando el momento oportuno para desatar todas sus funciones? ¿Será que nuevamente mi monstruo ha mutado y emplea otros mecanismos para conseguir su propósito: consumirme? ¿Será que en el fondo sigo siendo la misma muerta en vida que no quiere nada más que estar sumida en la penumbra de su hueco? ¿Busco excusas para estar mal? ¿Realmente quiero ser infeliz? ¿Me autocompadezco diciendo que la enfermedad es más fuerte que yo y esto me pasa porque simplemente soy crónica y no tengo solución?

¡NO! No quiero esa vida sin brillo, sin amor, sin fuerza, sin metas, sin ilusión, sin una lista de cosas por hacer antes de morirme. No quiero volver a esa desazón por la vida, a es estado de autocompasión y llamar la atención de todos para que me cuiden. De esconderme para que no me vean. De pedir ayuda a gritos silenciosos exteriorizados en forma de vómitos, de dejar de comer por días para sentir que yo controlo mi vida.

Soy consciente de que estoy mal. Soy consciente de que miento y manipulo para no comer (tanto como me piden que coma). Soy consciente de que eso es inconsciente pero que está sucediendo. Soy consciente de que se me han vuelto a abrir heridas que estaban cicatrizando (heridas referentes a mi papá). Soy consciente de que me siento bien, pero no soy consciente de que ese bienestar puede ser porque me siento en control sobre la comida. Soy consciente de que tengo que hacer algo al respecto, que me molesta pero tengo que comer, que me friega pero tengo que seguir de nuevo un régimen, que detesto la idea pero voy a tener que volver a ser paciente en recuperación, no una chica que superó sus problemas.

Laro me para diciendo que por favor coma más. Que estoy demasiado flaca. Le digo que lo intento, y sí lo intento. Pero me da mucho miedo engordar. Él cree que no me importa que me pida eso, que no le importa que él se siente mal. "Que lo haga por él". Y yo no quiero defraudarlo, ni hacerlo sentir mal, ni que se aleje de mí. Yo sé que esta es la mejor forma de hacerlo que se vaya de mi vida (Estando mal), pero no quiero perderlo. Y trato de ser normal, como porque sé que debo hacerlo... Pero no es que me provoque siempre, y de hecho, me da terror ir a su casa y que me ofrezca muchas de las cosas que suelen haber ahí.

Hace como dos semanas grabé un comercial para una marca de Waffers de chocolate muy conocida. Me sentía muy contenta por la chamba y por el ambiente. El concepto era recontra divertido. Me encontré con varios conocidos... Y entre ellos estaban Bruno (A quien mis lectoras antiguas reconocerán por el nombre, y quienes no: mi Némesis, mi obsesión, mi "mejor imposible"), y el chico que me besó hace unos meses en una fiesta de fin de grabación de la película en la que estuve. El protagonista de la misma. Un chico muy tierno pero bastante descarado a decir verdad. Me sentía bien, incluso viéndolos a los dos. Removían algo en mi interior: me sentía recontra admirada por Bruno haciendo piruetas vestido de mosca gigante (Disfraz que le vino como anillo al dedo), preguntándome si yo seguiría significando algo para él o si quizás lo signifiqué en algún momento, y viendo a este otro chico y sintiendo pena por lo que pasó y por no estar disponible para él porque amo a mi novio con todo mi corazón pero no puedo negar que el chico me movió un poco el tapete en su momento pero durante la grabación sentía rechazo... Y en mi escena me dieron una hamburguesa. Tenía hambre, la terminé comiendo como mi almuerzo y pensé que no iba a comer nada más. Y así fue, sólo que terminé vomitando esa hamburguesa por las puras. porque pensé que podía hacerlo. Porque era una hamburguesa que me iba a llenar de grasa. Y ahora que lo pienso, porque estaba emocionalmente removida por ver a estas dos personas en el mismo lugar.

Estuve dos o tres días sin mi dosis diaria de Alprazolam. Ayer fue el cumpleaños de mi hermano y mi mamá. Tuve una chamba en la que me pagaron 100 dólares por que me pinten el cabello (Casi de mi mismo color, pero más hacia marrón-pelirrojo) y con eso pagué parte del almuerzo de cumpleaños de ambos (porque cumplen en días muy cercanos). Pero para variar, nunca se puede complacer a toda mi familia y alguien por ahí puso cara larga y me sentí culpable. Y luego me vino esas náuseas y no querer comer nada, y un dolor de cabeza espantoso, y anoche en la madrugada me di cuenta de que todo eso podría haber sido causado por mi falta de dosis de pastilla. No dormí bien. Mi papá me habló en la mañana, no tengo idea de para qué (¿Para hacer como si estuviera preocupado por mí? ¿A estas alturas? ¿Qué se trae entre manos?), y felizmente ya tomé mi pastilla. La ansiedad.náuseas.pánico.náuseas.molestia.tristeza.ira que siento no se van. Se me han ido las ganas de comer. Mi monstruo debe estar feliz. Pese a todo, manejo bien la situación: la hablo, me compro mis pastillas, sigo adelante con mi vida. En comparación con lo que hacía antes, claro.

Me llega a mi mail una actualización de un blog en Xanga de una chica de mi ciudad. Siempre la leo. Y leo que está de mal en peor. Quiero ayudarla. Me frustra que no se deje. Siento frustración por muchas cosas. Me da pena que haya gente tan mal y yo no poder hacer nada para al menos darle esperanzas. Como cuando a mí nadie me quería dar esperanzas. trato de desligarme, pero me cuesta porque quizás es como no poder darme esperanzas a mí misma. La veo como cuando yo estaba en su lugar, con el descontrol de mi vida y pensando que podía sola. Sé lo que debe hacer y me da rabia no poder hacer que ella haga lo que sé que debe hacer para estar bien. Qué mala persona soy. me siento solidarizada con eso, cosa que tp está bien, y termino dejándome afectar. Porque quiero, simplemente porque quiero compartir la oscuridad de otros. Mi eterno masoquismo.

Ya tomé esa pastilla que me tumba. Y prefiero morirme de sueño antes que volver a sentir esta pesadez en el estómago que me corta las ganas de hasta salir de mi casa. Le dije a mi mamá que no me siento bien y me aceptó mimarme. No pienso dejar que dure más de un día, no me gusta ser su centro (ok, sí me gusta que me presten atención, cuando decía que no era mi parte mártir porque así llamo la atención de forma indirecta, comprendí ese mecanismo en mi tratamiento), y sé que no me hace bien que me engrían. Así que debo estar mejor para mañana. No, para hoy en la tarde. porque tengo que hacer mi tarea de mi clase de teatro, y preparar la clase de alemán que voy a dictarle a una niña, y preparar mi tarea personal porque mañana tengo cita con mi psicóloga para hablar por fin de todas estas cosas.

No sé cómo termine todo esto.
No me entiendo.
Sí me entiendo.
Pero no quiero hacer lo que sé que debo hacer.
Porque me da miedo.
El miedo es muy fuerte.
Miedo a las responsabilidades, a crecer. A fallar, a decepcionar, a no ser capaz. Por eso me escondo. Porque no me creo capaz. Y me siento conforme y segura manejando mi alimentación, así siento que tengo control sobre eso. y el resto de mi vida.
Me entiendo, me conozco muy bien.

Sé que algo anda mal. No quiero aceptarlo.

Ya tengo sueño. Dormiré un rato, a ver si cuando despierte me siento menos asqueada de mí misma.