Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


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domingo, 11 de febrero de 2018

Reto Día 4

Estamos viendo qué almorzar.

Siempre es un lío el almuerzo familiar de los domingos porque todos comemos diferente. El domingo pasado hice berrinche porque fuimos a un lugar que me traía malos recuerdos y no había nada que yo quisiera comer. Si no soy yo, es mi hermana la que se queda mirando lo que el resto come. La diferencia es que ella maneja mejor sus emociones últimamente. Yo me puse como chiquita y me escondí en el baño, y terminé fregándola más.

Ayer tuve show. Me hicieron esperar hora y media para empezar, me parece una falta de respeto que las familias te citen a una hora y te digan que corras tu horario en función de lo que a ellos les parece, sólo por esperar más invitados. Y peor falta de respeto que quien dirige el barco acepte lo que dice la mamá sólo por complacerla, sin pensar en el bienestar de los trabajadores. Hice mi show con sonrisa fingida, aún me cuesta sonreír de verdad, sin culpas, sin vergüenza, incluso a los niños. Sentir alegría de verdad está cerca, pero aún la rechazo inconscientemente.

Y algo curioso, me estuvo escribiendo uno de los entrenadores que me llevó a mi casa cuando me descompensé. Me preguntó si estaba mejor y me estuvo hablando un poco durante el día.

Debo apestar a soltería.


Reto de escribir:
Día 4: Escribe sobre alguien que te inspira:

No me inspira especialmente nadie. Diría que mi mamá, por la fuerza que tiene cuando se trata de enfrentar problemas o situaciones difíciles como las de fin de año pasado hasta el día de hoy. O mi mejor amiga, por su fortaleza e independencia, por su "hacendosidad", prolijidad, organización. Está viviendo en Madrid porque quiere una plaza de médico ahí y justo ayer fue su examen. Se ha preparado meses para ese día, sola en un mundo desconocido. La admiro por ser capaz de hacer muchas cosas, es muy capa.


Reto del autoestima:
Día 4: ¿Cuál es el cumplido que te cuesta aceptar sobre tí misma?

Todos. Y ninguno a la vez. Porque en el fondo sé que tienen algo de cierto, sólo que no necesariamente lo veo.

Mi relación con los cumplidos ha cambiado. Los puedo agradecer y aceptar sin interiorizarlos. No sé si eso es mejor o peor que lo de antes. Si me dicen "eres bonita" digo "gracias", por educación, pero eso no significa que yo esté de acuerdo.

"Eres muy bonita", "eres muy buena", "eres una trome", "vales mucho", "te quiero mucho", "me importas", "que lindo cantas/actúas/bailas/pintas/escribes/haces", "te admiro", "eres muy capaz"... cualquier cosa relacionada con mi capacidad, valía o aspecto me haría sonrosar si no estoy con mi defensa en alto.

Postearé una foto de mi maquillaje de ayer. Lo hice yo. Me gustó cómo me quedó, como raras veces. Hay que subir el autoestima de alguna manera.

Reconozco que a veces me salen bien algunas cosas.


***

(Post edit)
Me acabo de enterar de una noticia que me ha dejado medio en shock: 
Brownie, mi ex, se casó el mes pasado. 

Nada más y nada menos que con la chica con la que siempre quiso estar y sí, estuvo: antes de mí, durante su relación conmigo, y por lo que veo, después de mí. A la que yo llamé diciéndole que le cedía mi lugar. La que me dijo que no quería saber nada de él porque tenía problemas (yo concuerdo). La chica de sus sueños, el amor de su vida.

Me alegra mucho que sea feliz, me parece un cuento de hadas. Es una historia linda.

Pero algo en mí no termina de estar contenta. No por él, claro. Nunca estuve realmente enamorada de él. Me siento rara por mí.

Casarse es una de las máximas de mucha gente, y me incluyo. Es el bendito "happily ever after" de los cuentos que tanto me gustan desde niña, el inicio feliz de una nueva vida. Para mí significa eso, el inicio feliz que yo hasta ahora no encuentro.

Tengo un concepto de él un poco negativo por las cosas que pasaron... supongo que todos pueden redimirse y espero que haya sido su caso. Pero me hizo daño. Y eso, de alguna forma, no lo perdono. Enterarme de que se casó es como un "mira, los malos consiguen lo que quieren. Tú no". Claro, si es que yo estoy en el papel de "buena". 

Voy a tratar de hacer el ejercicio de cambiar ese pensamiento porque no hay definitivos, tenía cosas buenas y yo de hecho tengo muchas cosas malas, muchísimas (vamos, si no, no estaría aquí escribiendo, tratando de botar mis sombras).

Me ha hecho sentirme, una vez más, fracasada. Incapaz de lograr nada en el mundo. Mi prima triunfando en el arte, mis primos hombres triunfando en el deporte... mis hermanos y yo, lidiando con la vida, sin resaltar en nada. Me siento una nadie. En eso pensaba antes de enterarme de lo de Brownie, en lo "desgraciado y enfermo" de mi rama familiar. 

¿Podré florecer algún día? ¿Lograr independizarme, alcanzar sueños de pareja y de trabajo, a la par de que mi familia también salga del hueco de la supervivencia en el que estamos hace 18 años?

lunes, 24 de marzo de 2014

De tonos rojos

Aquí Cristal reportándose con la blogósfera.

Desde mi último post han tomado forma (¡por fin!) algunas cosas que me tenían taradúpida: Ya encontré trabajo :) Sí, estuve poquito tiempo desempleada, pero bastó para desgastar mi endeble autoestima. Ya ven que todo lo que dije en mi post anterior eran más miedos que cualquier cosa. Sigo babosa, pero mucho más animada. 

El lunes pasado tuve una tarde de playa con mi mamá. Ese día fue muy especial e importante para mí, porque había estado llorando como hace mucho tiempo no lo hacía toda la mañana, por algunas cosas acumuladas y otras que no sucedían como yo quería (El tema trabajo, el tema pareja: el bendito tema de merecer y del castigo del post pasado), y ella me enseñó a entregarle todo ese dolor al mar. Conversamos, me hizo entender que todas las cosas son procesos (Eso mismo a lo que me refiero cuando hablo del proceso de recuperación: todo requiere tiempo y necesita pasar por sucesos-altos y bajos- para que tome su forma "definitiva") y que simplemente debo tener FE en que todo estará bien para que lo esté. En que nada malo dura para siempre y que si pienso positivo, atraeré positivo. Así que en eso ando, volviendo a ser yo y a no desesperarme tanto si las cosas se desarman. Después de todo, ya sé cómo armarlas. He hablado también con mi mejor amigo y me doy cuenta de que no soy la única que se siente/cree fracasada: después de todo, esto debe ser muy humano. Así, poniéndolo en crudo, "Bueno, así no te guste esta nueva chamba o sea tu trabajo ideal, si lo pierdes sea por despido o porque renuncias, siempre puedes volver a encontrar algo. Y si lo vuelves a perder, de nuevo encontrarás algo. Y así, siempre". Y es la verdad: nada es definitivo (Aunque me encantaría para algunas cosas. Me encanta la seguridad).

Bueno, ¿Qué es eso nuevo que he encontrado?

Este es otro punto sobre el que tengo que trabajar: Ahora estoy vendiendo ropa para chicas en una tienda. Hay cosas super bonitas, si por mí fuera me compraría la mitad de lo que hay. No lo acepté de inmediato porque no me pagan tanto como quisiera, pero lo bueno es que me deja las tardes libres como para dar clases, y sí cubre la mayor parte de mi pensión de estudios, por lo cual tengo chance de completar con lo otro. No me demanda invertir toda mi vida, como sucedía en mi chamba anterior, y es más relajado (Aunque también aburrido). No será lo que yo tenía pensado para mi, pero no está tan mal tampoco. Asombrosamente sí cansa, me estoy despertando estos últimos días con el cuerpo adolorido y hoy he dormido un montón. Ahorita la marca tiene dos tiendas en Lima y yo estoy en la más lejana, pero pronto me pasarán a la que está por la casa de mi alumnita, así que es perfecto porque no gastaré mucho tiempo en pasarme para allá. 

¿Lo malo? Yo y mis prejuicios. Después de estar de coordinadora en una empresa, ser vendedora de ropa no suena demasiado prometedor, sofisticado o exitoso. Me cuesta bajar la cabeza y ver que no tiene nada de malo, porque es un trabajo digno al fin y al cabo. Tengo miedo de lo que pensarán de mí, pero me he estado sintiendo mejor luego de ver que una compañera de mi clase también vende ropa y yo no lo veo como que hace algo malo o es una perdedora sino como que tiene un trabajo juvenil. Además, si hay gente que me considera realmente un ser inferior por hacer lo que hago, pues "QUÉ IGNORANTES Y QUÉ SUPERFICIALES". Y eso va también para mí misma ¬¬.

Las clases: ¡ME ENCANTAN! En realidad, siempre que pueda estudiar voy a ser feliz. Creo que mi vocación es esa: estar en un salón de clases y aprender nuevas cosas. Me siento en mi salsa, en lo conocido. Definitivamente no es igual (Empezando por la temática), pero es entretenido. Obviamente tengo problemas con algunos profesores que o me parecen aburridos o me estresan de lo eléctricos que son, y sigo con el asunto de la misofonía (¿Lo mencioné? Bueno, lo voy controlando, aunque el otro día le pedí a una compañera que dejara de hacer lo que estaba haciendo porque iba a explotar), pero dentro de todo, las cosas van bien :) 

Estoy llevando 5 cursos: me están enseñando a redactar apropiadamente (Cosa que espero se refleje en este blog; mi estilo deriva de mi forma de pensar y de mi gramática en alemán, me puedo dar cuenta de eso por un blog que he leído de un ex profesor mío y que escribe como yo, haciendo paréntesis y acotaciones que interrumpen una oración para retomarla más adelante, cosa tan típica del alemán, y enredado obviamente por lo mismo); me saqué mi primer 20 en ese curso :3 (Bueno, era un dictado de ortografía, y ahí puedo decir con orgullo que pocos me ganan); también estoy aprendiendo sobre el periodismo, tengo otro curso semi presencial que se promete interesante sólo por eso, otro en el que tengo clases dentro de una cabina de radio (OH YEAH! ¡Es lo máximo! El viernes locutamos y mi profe no me hizo ninguna observación, una compañera -la que vende ropa- me dijo que ya encontró locutora para su grupo :P), y finalmente un curso de relaciones públicas, que como tiene que ver con empresas está convirtiéndose en un curso con el que, sé, tendré una relación de amor-odio. Empezando porque el profesor es leeeeento. Y yo no tengo casi nada de emprendedora a menos que me apasione demasiado lo que hago -Y ahí viene la parte del amor, por ejemplo, cuando estaba de coordinadora en la empresa de Laro; yo lo sentía como proyecto mío también y como comenté hace algún tiempo, hasta ahora me importa que vaya bien. Me da risa porque ya conozco muchas cosas de las que me hablan en los cursos, pero vamos a ver, pues, cómo me va :)

Lo único que no consigo hasta ahora: amigos. Será que no hay tiempo para socializar y eso, pero aún no hay nadie con quien paro. Será tema de otro post.

Por otro lado, hay un tema que me está preocupando un poco últimamente, y del que quiero hablar un poco: mi anorexia. Hace unos días se me apareció como un fantasma, y está cobrando forma corpórea desde entonces. Tengo miedo, estoy preocupada por mí y a la vez me siento empoderada y como que "no va a pasarme nada porque no es tan grave". Bueno, es lo suficientemente grave como para tener problemas con el páncreas y el azúcar y bajarme de peso hasta el punto de la inexistencia. ¡Yo que pensaba que ya lo había superado y que no me iba a volver a pasar! ¿Por qué está volviendo, por qué, si no me ha pasado nada grave que lo justifique, si me he estado sintiendo bien dentro de todo y he estado manejando bien las situaciones por las que paso? Eso es lo que he estado pensando. Y recién ahorita me he dado cuenta de que no es tan cierto, porque justo he estado en un tiempo de ansiedad con todo esto del despido- y desde antes, con miedo a que me despidan. Y desde antes, con miedo de ponerme mal porque hacer ejercicios me hace cuestionarme mi cuerpo. ¡¡¡AJÁ!!! Ahí está el asunto: mientras distorsione la razón de por qué empecé a ejercitarme en las mañanas (fortalecerme y ganar forma) y la lleve al mismo propósito por el que los hacía hace 5 años o más, hacer ejercicios seguirá siendo un disparador :S. 

Otros disparadores recontra random que he identificado y por los que he pasado estos días, que han influído, son:
- Sentir hambre, hambre de veras, esa de estar con el estómago vacío por más horas de las acostumbradas al punto de sentir debilidad. Volver a sentir comida dentro lo interpreto como "suciedad". "Hey, es comida, es normal y saludable, no te hace daño, es lo que mi cuerpo necesita así a mí me cueste".
- Estar enferma. He desarrollado muchas ideas que se relacionan con la comida y el estar enferma de lo que sea (Enferma, no lesionada), prefiero no decirlas para no dar malas ideas. Estos días la cosa ha ido por el asunto descarte de anemia.
- Leer sobre el tema: Dicen que recordar es volver a vivir; ya lo había mencionado, mientras menos pienso en que soy una sobreviviente, menos siento que tuve un pasado con la comida.
- Tener una rutina estricta con la comida: lo malo de estar sola en este sentido es que no me invitan a comer, por ende, como lo que a mí me da la gana, o sea, o sigo mi régimen con las añadiduras que me da la gana y luego compenso con otras cosas, o lo mantengo exactamente igual por días y me cuesta variar. Y como mi idea de comer no es la más adecuada, la cosa se va por ahí. Lo "bueno" de mi fase "desordenada" es que al menos como más variado y le tengo menos miedo a algunos alimentos. Ahorita estoy en fase "militar". Y para cortarla tengo que hacer terapia de exposición solita: lo que hice ahora de comer helado. Mi filosofía con este asunto es "Dale la contra a lo que piensas y acertarás". 

Estoy comiendo menos, cambiando alimentos por otros de menor calidad y aporte calórico, compensando, manteniendo cierta rutina un poco inalterable y me da miedo comer algunas cosas en algunos horarios; ya conozco yo cómo empieza ésto y cómo se manifiesta. Pienso en saltarme comidas y la verdad, no se me hace difícil hacerlo. PERO, y he ahí la gran diferencia, DECIDO NO HACERLO. 

Tengo miedo. 

Hoy, por ejemplo, estuve consciente de que almorcé poco y de que me está costando incorporar extras que antes me daba igual comer porque total no pasa nada, y me comí una bola de helado ahora en la noche. No siento que me va a engordar, pero me siento llena/ asustada. Pero sé que es por mi bien. No puedo dejarme comer otra vez por esto. Lo raro es que mi régimen incluye dulces... pero sólo esos y sólo esa cantidad. Carajo, justo ahora que las cosas están volviendo a estar bien, que estoy empezando a estudiar y trabajar a la vez y necesito comer mejor para que no me enferme... Cris, vamos, tú controlas ésto, lo has hecho antes, sabes bien que eso de no merecer y de ser una loser está sólo en tu mente, que hay gente que te quiere, que siempre hay un roto para un descosido y que volver a esos hábitos no te va a llevar a nada bueno, al contrario, lo va a malograr todo. 

Síp, aunque ya estoy viendo cambios en mi cuerpo (Y eso es lo que me gusta y refuerza), ME HACE MAL y NECESITO estar bien alimentada. Por mi propio bien.

Por cierto, que me hice análisis de sangre hace poco porque me estaba mareando y cuasi desmayando con cualquier movimiento hace unos días. Todo está normal, estoy más sana que mi mamá. Pero mi páncreas está cagado con el asunto del azúcar, me sigo manteniendo en lo mínimo o menos. Ah, y los mareos eran por la pastilla para el TDAH. Es fuerte. Ya se me acabó y mi psiquiatra aún no me dice cuándo me va a dar más, eso también me tiene preocupada. 

Finalmente, una fotito de mi "radical" cambio de look :D :


¿Qué tal?

 Ahí está mi pelo gris-verdoso, con mi nueva mecha fucsia :D Un día fui al trabajo un poco inspirada y me nació el hacerme algo en el pelo para cambiar un poco. Hace un tiempo que vengo renegando de mi color de piel y de pelo, porque soy muy pálida (No blanca, pálida a lo amarillenta). Mientras me decoloraban ese mechón la peluquera hizo la observación de que no tengo ni un poquito de coloracíón roja... claro, ni en el pelo ni en la piel, por eso los grises verdosos arriba y el blanco amarillento en el resto del cuerpo, no como mi hermana cuyas mejillas se encienden con casi cualquier cosa, cuya boca tiene color de boca (La mía es rosado-amarillenta) y su pelito es rubio cobrizo... Por eso creo que esa mecha roja me viene bien ;)

(Miren hasta qué punto me estoy comparando por cualquier cosa :S)

Bueno, así como un tatuaje (Cosa que aún no me animo del todo a hacerme porque no siento tener un motivo que lo amerite y porque no quiero hacerme nada definitivo en el cuerpo), le he dado un significado a esta mecha: el rojo es el color de la vitalidad, de la fuerza. Tira un poco al fucsia porque el rosado se relaciona con el amor. Interpreto que no tengo pigmentación roja más que en mi sangre (Felizmente, sino sería extraterrestre) como un signo de vulnerabilidad aparente que no me gusta. En el fondo soy fuerte, soy valiente. Me he ganado el derecho a tener una marca de guerra y un recordatorio de ello, de que soy fuerte: esa es mi mecha. Está en un lugar estratégico porque la puedo esconder por si es necesario para algún show :P. A la próxima, me ilumino el pelo ;) 

Y listo, eso sería todo por hoy, es todo lo que tengo que contar, adiós, me voy a dormir porque sino mañana estaré zombie.

martes, 6 de agosto de 2013

Low battery

Estos últimos días he estado trabajando bastante. Nunca tanto como cuando es época previa a Navidad y exámenes finales, pero no he parado casi. Quizás por eso este último fin de semana me he sentido lánguida y desanimada -sin que realmente me falten los ánimos para hacer cosas, como salir.

Han sido días de movimiento emocional. No mucho, la verdad, y por eso no entiendo por qué estoy tan "agotada" (Es la palabra que mejor define mi estatus ahora). Pero de que han habido cosas para contar, las hay.

Estuve leyendo algunos posts antiguos y me llené de esa tristeza y desesperación que sentía en marzo y abril, cuando todo estaba reciente. Qué horrible sensación. Me sorprendió leer algunas cosas y ver cómo luché por pasar la página. No me caben dudas de que soy una mujer fuerte. Lo peor ya lo pasé, es cierto. Pero no puedo evitar que queden muchos rezagos y que mis pensamientos de ese entonces han evolucionado de alguna manera y son otros ahora.

Tengo muchas ganas de escribir, siento que lo necesito, me hace bien. El problema es que, a falta de "drama", no sé de qué desgracia "quejarme" xD Bueno, pues. Las cosas han cambiado en los últimos 10 meses, así que le daré el uso aburrido a mi blog del de una suerte de diario y vertedero de pensamientos y reflexiones (Que es lo que había planeado hacer. Un lugar positivo entre toda la mierda cibernética). Por cierto, he confirmado mis sospechas y hay un "invitado de honor" que lee de vez en cuando lo que escribo. ¡Saluden tod@s a mi ex, Laro! (No prometí no mencionarte sino no hablar más de tí, y por más que me piquen los dedos no pienso hablar más de ese tema. Pero tengo que desahogarme de alguna manera, sino me volveré loca. Me auto-otorgo 3 comodines para usar a lo largo de lo que queda del año, en ocasiones muy contadas, para hablar del tema que ya no quiero tocar. ¡Tengo tantos otros asuntos de qué escribir!)

Bueno. Empecemos. Hay muchas cosas que me gustaría escribir y creo que ninguna está muy relacionada con la otra, así que disculparán mi desorden.

La presunta bajada de batería comenzó la semana pasada. He estado un poco hereje con mis horas de comer, me dieron ganas de rebelarme a la costumbre nueva y volver a letanías que extrañaba. Si hay algo que extraño de estar mal, y es lo más difícil de superar para una persona con TCA, es la sensación de poder y control que se tiene al manejar la comida y "esculpir" con ello el cuerpo hasta llegar a donde se desee. En mi caso, siempre extremista, a donde no debería. Ya hablé del asunto de los paquetes: Yo elegí el paquete completo en el que tenía todo lo que me daría una vida feliz pero dejando de lado la seguridad de mi sitio de confort con el cuerpo y la comida, y ese es el sacrificio que vale la pena hacer por estar bien. La otra opción es elegir mi confort y seguridad, concebibles en un mundo donde la comida es y deja de ser el medio para conseguirlo, y aunque todo lo que hace que la vida satisfactoria de una persona normal se vaya desmoronando alrededor, vivo satisfecha porque mi única razón para vivir, vacía, la tengo conmigo. Por supuesto que es dificilísimo dejarlo, sobretodo por la costumbre, y por eso muchas veces tienta volver a tenerlo. Pero luego pienso en "el paquete, el paquete", y vuelvo a entrar en razón. Pues bien, a eso me refiero: estaba empezando a olvidar los beneficios de El paquete por extrañar los beneficios de El otro paquete. No puedo decir que he entrado 100% en razón, pero me han ayudado un par de cosas que contaré ahora:

Me encontré con Lu, una amiga del internado. Mientras yo pienso en mariposas y planeo cómo tirar mi vida por la basura, ella se esfuerza por metamorfosearse y no puede, porque está en ese nivel nutricional, de obsesión y de confort en el que simplemente no te puedes mover sin ayuda externa. Conversamos. Estaba a punto de cumplir 30 años (Ayer los cumplió) y seguía sin empezar a vivir. Siempre que me comparo me siento mal, ¿Por qué yo sí tuve la fuerza para dejarlo todo y arriesgarme a cambiar, y por qué algunas amigas, que yo veo que son personas hermosas y capaces de todo, no pueden? Y encima viene la ironía: mientras yo estoy planeando maquiavélicamente cómo volver a lo mismo, ella lucha por recuperar su cuerpo y su vida, porque ya casi no le quedan (Me dolió mucho verla como está). Eso sí me hizo entrar en razón. ¡Dios, tengo tantas cosas, he sido tan bendecida desde hace mucho tiempo y yo, malagradecida, pretendo botarlo todo por el water, mientras ella (Y tantos otros), que no puede consigo misma, grita por ayuda sin hacer más ruido que el de las personas que comentan a su alrededor lo feo que se le ve! "No no no. Cris, no seas tonta. Recuerda: El paquete. Recuerda: ya perdiste lo que más amabas, no lo vuelvas a hacer". E hicimos un pacto. Ambas nos íbamos a esforzar en cumplir el régimen y portarnos bien. Y empezamos en ese mismo momento, yendo a un supermercado a comer yogurt y una manzana. Es bueno comer en compañía de alguien con quien te sientes tranquila y no te juzga, que es lo que la motivó a seguir. Lo que yo necesito es simplemente motivación (Ayayay). Lo que ella necesita, en cambio, es disciplina (Eso que no sé de dónde saqué. Supongo que de la costumbre, y del mismo lugar que saqué la disciplina para no comer). Bueno. Ahora, recién lo entiendo porque me está pasando, tanto el despertarme cada día para ir al trabajo como ir a la cocina a comer, en cada oportunidad que tengo que hacerlo, es una decisión. Una muy difícil de tomar, porque ahora sí estoy en medio de la batalla del intento de estabilidad y mantenimiento de los hábitos sanos, pero que por suerte voy ganando casi siempre, porque ya me acostumbré. Ya se me hace casi inercia, ya es un hábito integrado, y así es más fácil.

Aparte de eso, el viernes pasado, Nelly, mi ex-psicóloga, me invitó a dar un discurso en la casa donde estuve internada, en una especie de trueque a cambio de un documento que de alguna manera compruebe que sigo en deuda (monetaria) con la institución. Papel que serviría en el juicio contra mi papá (Ay, esos temas engorrosos. Me enteré el lunes pasado que le había vuelto a mentir al juez diciendo que "ya todos éramos unos profesionales gracias a él". No más hundimiento, yo elegí ponerme en acción y hacer algo para demostrar que es falso en vez de llorar en un rincón, porque efectivamente me dolió). Volviendo al grano del tema, y tal como supuse, mi Brownie estuvo más que feliz de llevarme a dos horas de Lima para conocer ese lugar del que tanto le he hablado. De hecho, está cansado que le toque el tema y hable de "nosotras", incluyéndome, o al revés, dándole poder como si fuera un ente independiente de mí misma. Me pidió que le prometa no hablar más de mi TCA como algo presente, y zaz, se apareció esta oportunidad. Ni modo.

Estuve más de una hora hablando de mi proceso, pero en lo que más me concentré fue en todas las cosas que aprendí. Estaba nerviosa y temblaba mientras hablaba al principio, y después me vino la dislalia verborréica y hablé probablemente sin hilación (Y encima con problemas para decir palabras. Últimamente en vez de decir "la correa del perro" digo "la porro del correa". Ya se imaginarán cuántas veces tuve que parar para evocar palabras huidizas). Pero fue super reconfortante volver a ese lugar donde estuve tan pequeña emocional y físicamente, donde me enseñaron lo que debía hacer en casos de crisis, y donde, a pesar de estar entre cuatro paredes, conocí por primera vez la libertad de la paz. Traté de transmitírselo como pude a esas chicas que me miraban con aburrimiento y luego con lágrimas en los ojos. Y es que yo enfermé por querer ser una mejor persona a través de la piadosidad y otros conceptos vanos y arcaicos del cristianismo (Finalmente cayendo en la culpa), y ahora me doy cuenta de que he logrado eso que siempre quise, ser mejor persona y poder ayudar a los demás, gracias a todo lo que he superado. Se los dije: "las personas en este mundo están enfermas por falta de valores, por concentrarse en cosas superficiales y físicas en las que creen que van a encontrar algo que les llene por dentro y las haga felices, y por evitar enfrentar esos vacíos y defender sus posturas es que hay tanta violencia y adicciones. Recuperarse y trabajar por encontrar el sentido a la vida es lo más grande e importante que un ser humano puede hacer, mucho más que dejar de comer para que otros lo hagan, porque para hacer el bien primero hay que estar bien. Las grandes cosas que podamos lograr en la vida son sólo reflejo del interior rico de una persona llena de amor, al punto de ser capaz de dejar un legado. Y el amor sólo se consigue con amor. Así que siéntanse orgullosas, porque están en el lugar adecuado para lograr empezar de nuevo, encontrarse y formar las bases de eso que quieran lograr. El mayor logro de un ser humano no debería ser el reconocimiento o la posteridad, sino la capacidad de vencer a sus propios demonios, superarse como persona y poder dar amor" (Ok, no lo dije así, escribo mucho mejor de lo que hablo :(. Pero esa era la idea, y creo que la captaron). Después de eso, obviamente, me sentí super bien. Siempre que hago estas cosas siento unos escalofríos bastante cálidos y una alegría y paz inmensas, al punto de que me vuelven a motivar a seguir yo. Brownie estaba preocupado porque pensaba que ver a esas chicas esqueléticas, demacradas y tristes me iba a recordar cosas y ponerme mal. Me insiste en que recuerde que yo soy más que una persona con TCA. Y sí, esta vez le pude responder orgullosa: "Lo sé. Por primera vez, y gracias a todo esto de la recaída y el haberla superado y aprendido de ella, me siento más persona, más Cristal, más completa que nunca". Después le salió el egoísmo y me pidió que no fuera a una reunión que tenía con las chicas de mi colegio porque "me iba a secuestrar", y bueno, cedí. Debe haber estado esperando bastante para que me enfoque en él.

Hablando de mis amigas del colegio: después de 10 años pude hablar con una de ellas, con quienes tenía varios issues sin zanjar. A ella le conté en el 2003 que me cortaba, ella lo contó y se hizo un pequeño lío, luego se alejó de mí y me sentí muy mal, y luego en 5to de secundaria tuvimos un conflicto de intereses y bueno, me dejé llevar por comentarios idiotas de terceros y nuestra relación se desgastó más. La ví la semana anterior en un cumpleaños de una amiga del colegio (En la que presenté a Brownie. Fue chistoso porque conocía a una de ellas, fue alumno de la mamá de una de ellas... y la cumpleañera estaba borrachísima, como cuando éramos colegialas xD). Bueno. Hacía tiempo que habría sido bueno enfrentar ese tema, pero nunca me dieron ganas ni me atreví. No sé qué me pasó después de ese día, pero le escribí un mail contándole todo lo que sentí y me pasó a raíz de los acontecimientos, y con su respuesta, pudimos "hacer las paces".

Ahora que lo leo, y juntándolo con el trabajo (pues he estado casi sin parar dos semanas, recién el domingo que pasó pude despertarme a una hora indecentemente tarde... con la noticia de la muerte de un familiar, que también generó movimiento emocional y esas cosas. Y además tuve show esa tarde), comprendo por qué lo único que quería hacer era dormir. Ayer fui al velorio de este pariente. Era un tío de mi mamá al que le había dado de todo y siempre se recuperaba, pero esta vez le tocó. No es que me afectara su muerte porque lo fuera a extrañar, sino porque mi casa se convierte en el centro de mensajería del más allá. Mi mamá es medium, de esas que ahora ya no se ven, y según la teoría, los espítirus se acercan a las personas que tienen esa capacidad porque la perciben... así que entenderán los escalofríos, la pesadez y el dolor de cabeza. Y más porque a mí tb me pasan esas cosas (Ya mencioné que soy medio bruja. Es chistoso cuando lo confirmo porque describo lo que veo o siento o escucho y mi mamá o hermana lo complementa, y coincide). Me he pasado mucho tiempo negando la existencia de eso, pero la verdad es que por complacer a otras personas y tratar de encajar, no puedo negar mi naturaleza. Le guste a quien le guste, esa soy yo.

Bueno. Mejor voy terminando porque quiero ir al baño y porque ya es hora de regresar a mi casa. Mi turno ya terminó. Definitivamente escribir me desahoga. Quiero pensar que esta liviandad no significa vacío, sino algo positivo como la descarga de estrés y pensamientos/recuerdos que no me ayudan.

Hasta la próxima, pues.


(Me he gastado como medio sueldo en comprar chucherías de Cyzone y Avon, la chica que limpia en mi sede del trabajo vende y no me resistí... este es el anillo de la campaña "Quiérete: contra la anorexia y la bulimia". Lo compré porque, espero, mi plata vaya a algún fondo que ayude en algo contra esto. Brownie me ha reforzado en la humildad: se puede pelear por algo con el perfil bajo, no tengo que vociferar a medio mundo que yo pas(é)(o) por eso. Aquí tienen mi mano. A pesar de comprarme la talla más chiquita, este es el único dedo donde no se me mueve. La caderita de la articulación de los otros no le permite el paso, sino ¬¬. Ya, dejo de huevear).