Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Papá. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Papá. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de agosto de 2014

Sopa de letras


Este es mi post número 100, coincidiendo con las 17 000 visitas. Gracias a quienes me leen, aunque sea de casualidad, a los que se tragan todo el floro que meto, y a los que me comentan a pesar de la flojera. Para mí significa mucho que le hagan click a este espacio y aunque sea algo quede grabado en quienes me leen, y me alegra tener compañía y recibir comentarios (Sobretodo en esta época), porque me hacen sentir que no le escribo al vacío. Trato siempre de que la flojera no me gane y responda a quienes me escriben, aunque sea agradeciendo. No crean que los paso por alto, no señor.

Bueno. Mi idea para celebrar el post número cien y las casi 20 000 visitas (No digo que me lean de verdad tantas personas, pero sí es un número grande de clicks, al menos) era escribir algo bonito.

Lamento tener que decir que no estoy pasando por un momento que me permita escribir algo lindo que vaya con mi filosofía.

Hoy estoy visitando mi blog a modo de depositario, vertedero, cuaderno de anotaciones, espacio donde anotar mis ideas, ordenarlas, analizarlas y encontrar una estrategia. Es una manera de "hacerme bien a mí misma" y por lo tanto no estoy yendo en contra de mi política constructiva (Aunque seguramente, y me adelanto con las disculpas, voy a sonar a queja o lamento), así que espero que sigan lo que estoy a punto de escribir aquí y sirva de algo. Si me sirve a mí, feliz, pero si le sirve a alguien más, feliz al cuadrado :)

A ver. El título es porque así me siento: una sopa de letras desordenadas y frases enredadas en mi mente. He estado postergando (para variar) el escribir aquí esperando un mejor momento, pero bah, que el momento es ahora, no hay otro. Por higiene voy a tener que sacar lo que hay dentro, porque no quiero verbalizarlo y porque necesito expresarme.

Parto de la premisa del post anterior: me estoy sintiendo sola. Le escribí a mi papá, me respondió, le dije para vernos, pero al final le cancelé la cita escribiéndole lo siguiente:


Hola "Apá" (Acotación: me firmó el mail anterior así. Y yo no suelo decirle papá jamás, así que el hecho de que ponga esta palabra significa bastante):

Se supone que no debería dar explicaciones, pero quiero cerrar este asunto y no me gusta dejar a nadie con los crespos hechos.

El mail que te envié lo hice x un impulso y una necesidad insatisfecha, imaginando y esperando cosas q, en la realidad, desgraciadamente no van a poder darse. Al menos no en la actualidad. Espero que en un futuro, cuando yo sea aún más madura y realmente no espere algo que no puedes darme.

Llamémoslo infantilidad de mi parte, me doy golpes de pecho, pero por mi salud no es conveniente. Espero que lo comprendas.

¿A qué me refiero con lo anterior?
A que lo que mi niña necesitaba era un papá, no un admirador o un chofer. Lo que me diste y lo que me ofreces ahora es una fantasía de relación que en los hechos no existe. Habrás esperado en la puerta y en los ensayos, pero bien pudo hacer eso mi guardaespaldas. Yo no necesitaba eso. Y ahora, podremos salir a tomar algo, pero ser un papá es más que eso. Es algo que ya no me vas a poder dar, xq ya vi que no estás dispuesto a cambiar ni aceptar errores, y eso lo tengo que aceptar de una vez por todas.

Básicamente es eso, y el hecho de q si te das cuenta, no tenemos nada de qué hablar que no sea un tema pesado. Y no me refiero a quién pagó qué, porque el dinero, al menos para mí, es lo de menos. Mis razones van por un lado que ni tú ni mi mamá comprenderán, xq ambos están envenenados de rencor, aunque no quieran aceptarlo. 

Y hablando de dinero y juicios, sólo dos acotaciones: cuando me enteré de que ibas a tener otro hijo, me molesté contigo porque temía que pasara lo que está pasando, que te distanciaras más y te desentendieras xq tenías a alguien más indefenso a tu cargo. Fue tu decisión no hacerte cargo de nosotros o hacerlo tarde, por lo tanto, tu responsabilidad, yo no tengo la culpa de lo que pase con él y tu familia, sino tuya, x li que no asumiste en su momento. Te expresas como si pagar los colegios y universidades fuera un extra, no una necesidad innata y una responsabilidad que viene con la paternidad y que es siquiera digna de discusion. Y te digo, y lo sabes: te comprometiste a eso y más. Y es ese "eso y más" que se te reclama. Yo soy conciente de que tú pagaste muchas cosas, la incertidumbre horrorosa que pasé por esperarte me lo recuerda. Pero no fue todo lo que te correspondía. Te agradezco x el viaje de promoción y las deudas contraídas, pero no fue suficiente. Y no me puedes negar que hubo negligencia y desinterés. Sabes por qué? Porque no eres el único caso de padres divorciados que conozco, y soy testigo de qur cuando realmente se quiere, la plata aparece del aire. Y tú no eres ningún incapaz.

Esto va a ser lo último que voy a decir sobre el tema, xq es todo lo que tengo guardado y por reclamar. No tebgo interés, como te dije en el mail anterior, de sacarte trapitos en la cara, xq no terminaría nunca. No soy como Valeria que apunta cada na de tus fallas y las reclama cuando encuentra oportunidad. Yo sé de lo que hablo, aunque a veces no tenga palabras para ello y no me pueda explicar ni defender, y sé que por encima de cualquier pleito necesito tranquilidad y mirar hacia adelante, no hacia atrás como pareciera que todos hacen. Y por ese mirar hacia adelante es que te he perdonado hace tiempo pero me cuido de exponerme a veneno.

Eso no quita que más adelante, si las cosas adquieren una mejor forma, yo no quiera "retomar" lo que sea que teníamos o "encontrarme" contigo de vez en cuando para conversar y quizás compartir algo. Porque, repito, no te guardo más rencor que cariño. Pero simplemente ni existes en mi vida, y cuando sí, causa malestar de cualquier manera. Entonces, no tiene sentido buscarte. 

Gracias igual por la disposición, que sepas que de todo es lo que más he valorado. Quiero pensar que no ha sido tu intención encontrarnos para manipularme a tu favor (como con tu mail) sino porque querías saber de mí.

Que sepas que estoy bien, trabajando en un restaurante y pagándome mis estudios, para independizarme y más adelante retomar medicina x mi cuenta. Sin tener que pedirte nada ni a tí ni a mi mamá. Que sepas que estás lejos de ser abuelo biológico, de momento, que me gustaría viajar y alejarme de todo pero la plata no me lo permite, que no me la paso a dieta pero sí me cuido un montón y a veces me salgo de la raya, que trato de hacer yoga, sigo haciendo shows y tratando de actuar y estoy un poco obsesionada con Frozen. Una psicóloga y psiquiatra diferentes me diagnosticaron déficit de atención, lo cual explica muchas cosas de mis conductas, aislamiento, mi raro sentido del humor (no, eso no es genético), y mi despistadez. Hace unas semanas me compré mis pastillas en inkafarma y me fui sin recogerlas, y hoy en vez de botar la pasta de dientes de la boca, me la tragué. Como para que te hagas una idea de dónde ando.

Que sepas, de nuevo, que te quiero de alguna forma, pero eres una persona complicada con la que al menos hoy no me conviene relacionarme. No necesito más drama en mi vida, y, seamos honestos, vernos no va a traer alivio sino más drama. Y que no pretendo volver a abrirme ni repetirte todo esto.

Vive tranquilo, has las cosas bien y mírate de vez en cuando para que no repitas errores. Y si puedes, resarce los que tuviste. La vida aún no se acaba. Te lo dice mi parte esperanzada, la que debo olvidar porque me cuesta aceptar que no vas a cambiar ni vas a ser lo que espero.

Eso es todo.
Un... apretón de manos? Algo.

Cris*

No he tenido respuesta hasta el momento y ya ha pasado una semana. Entiendo lo que significa el silencio de su parte y creo que está bien.

Bueno. Este pequeño evento fue un impulso subconciente de llenar ese vacío/esa necesidad insatisfecha que tengo. Y lo profundizo con la siguiente comparación: toda la semana pasada me la pasé leyendo la trilogía "50 sombras (De Gey, más oscuras y liberadas)"


¡SPOILER ALERT!


y aunque efectivamente se trata de pornografía escrita, fue una historia que me tocó mucho. Me explico, las conversaciones entre los personajes, el tipo de cosas que se decían los protagonistas, esas cotidianeidad y encanto de lo novedoso a la vez me hizo acordarme mucho de cuando estuve con pareja. Nostalgia y alegría, emociones encontradas. Pero a la vez, la parte del contenido psicológico que explica la supuesta fijación de Christian Grey con el sadomasoquismo (Sus carencias en la primera infancia) fue lo que más me hizo pensar. Estoy lejos de ser Grey, pero creo que, así como él, yo también busco llenar esa necesidad insatisfecha; en contraposición con él, no me la paso pegándole a la gente porque no he conocido golpes ni maltrato; pero sí rehúyo de contacto físico con la mayoría de personas porque estoy acostumbrada a no sentir el roce de otra persona. No canalicé mi rabia mediante el daño a otros, sino hacía el daño a mí misma. No me la paso tratando de controlar y proteger a mis parejas porque es mi manera de compensar el hecho de que de niña me sentí impotente por no poder evitar que mi madre muriera, pero sí busco que me acepten, me reconozcan, me quieran, me acompañen y se preocupen por mí. No busco parejas que se asemejen físicamente a mi papá, y de hecho, sí acepto que lo quise y que hasta ahora siento algo por él, pero muchas veces me encuentro fantaseando con que se aparece, o que tengo a alguien conmigo que me engríe y protege. No soy hipersexual, pero sí necesito atención y mimos. Y gracias a esta lectura he descubierto que me afecta estar sola justamente por todo esto.

Cuando yo estaba empezando la secundaria, podía pasarme días sin hablar y sin tocar a nadie, y sin que nadie se percatara. Fue una época dura, sumamente oscura, y actualmente me siento "en descontrol" porque estoy en una situación similar de poca interacción con otros. Sí, hay diferencia en que ahora yo me expreso, bromeo, canto y río (Bendita habilidad aprendida de autorregular mi estado de ánimo), pero no intimo con nadie, no comparto en un nivel más profundo. Y ya sabemos que en mis padres no puedo contar, y que mis hermanos están metidos cada uno en su vida como para pedir simpatía por ahí. Negar que tengo una necesidad de ser querida, notada, apreciada, tocada, sería seguir mintiéndome, y ya terminé con esa etapa. Mi intención es "hacerme el bien" para poder ser feliz, y para ello necesito ser honesta. Entonces ok, tengo una necesidad grande de sentirme querida.

(Ojo: no estoy diciendo que no me quieran y que estoy sola, no. Estoy diciendo que "me siento" así. Que mi percepción, fundamentada con sucesos, hacen que piense así. No me siento una persona infeliz, más bien creo que me falta arreglar ese aspecto para que mi vida sea perfecta. Y sé que eso es verdad porque si no estuviera convencida de que las cosas me están yendo mejor y tengo mucha suerte y muchas bendiciones en mi vida no podría mantener el buen humor y la motivación que tengo para hacer mis cosas cuando no le doy vueltas al asunto).

Sin embargo, el problema no es tener un problema afectivo, una necesidad insatisfecha; el problema es qué hago para compensarlo.

Y he aquí, señores, el meollo del asunto: citando a la psicóloga, con quien me entrevisté hace una semana, "con tal de no sentirte sola te estás metiendo en relaciones nada saludables".Y es verdad: percibo tanta "inactividad interpersonal" que me engancho con cualquier persona que pase por mi vida, sea positiva o negativa. Ejemplo: Brownie me ha escrito varias veces haciéndome preguntas sobre si había salido con alguien, si había besado a alguien y esas cosas, y en vez de simplemente no responderle o cortar la situación en seco (Porque qué le importa lo que haga con mi vida, especialmente a él, que es un controlador), le he dado largas y por ahí que le he soltado información y seguido la corriente. Así, el que mi ex me hable se convierte en el suceso interesante de la semana. O el hecho de haberme creado una cuenta en Tinder, a pesar de saber que hay mejores maneras de conocer gente (Que realmente esté interesada en intimar, no en pasar el rato). O en el hecho de que, sin querer, me ponga a llamar la atención de la gente que me rodea.

Ah, ese siempre ha sido mi último recurso para que me tomen en cuenta.

De niña he sido enfermiza, pero no sé si mis dolencias justificaban mis síntomas. Me explico: empiezo a pensar que soy hipocondriaca o somatizadora. A veces creo que tengo demasiada conciencia de mis propias sensaciones. No sé si es que me siento mal o per se, o si es que como me doy cuenta de que me siento mal, me siento peor. No sé qué tan reales son mis mareos y bajadas de azúcar, y qué tanto tienen de componente psicológico. Porque justo ahora me está dando seguido en la chamba, y me tengo que detener, sentar, y obvio que por ahí la gente se da cuenta. ¿Realmente estoy teniendo desbalances con el azúcar últimamente o se ha convertido en mi nueva arma de manipulación inconsciente, para dar pena y por ende que "se preocupen por mí"?

¿Y saben qué es lo peor de todo? Que cuando he tenido esos síntomas raros, han empeorado de pensar que posiblemente son una manera inconsciente de llamar la atención de mi entorno. Me da demasiada rabia y me disgusta que esto se convierta en una excusa para verme débil, indefensa y necesitada, porque no es la imagen que quiero dar. Quiero que confíen en mí y ser una buena trabajadora, no una debilucha. ¡Pero claro, estar enferma tiene muchas ventajas! No por nada casi me mato de hambre y estuve tan débil que lograba que otros hicieran las cosas por mí, por pena.

No, pena no. Ya me dejaron por pena. No quiero volver a despertar ese sentimiento en absolutamente nadie más.

Sin embargo, y esto es lo que me da rabia, esa necesidad sigue ahí y poco a poco toma las riendas de mis acciones. Y ahí se pone incontrolable.

¿Y cómo sé eso?

Porque como último de los últimos recursos se manifiesta mediante la comida. Y es ahí por donde está empezando a manifestarse.

Oh, sí, estos últimos días dejar de comer está siendo bien fácil, vomitar se hace tentador, y volver a los huesos casi un sueño.

Claro, si ha sido por tanto tiempo mi escudo frente a la realidad que me dolía, mi manera de llamar la atención y mi identidad.

Pero como SÉ que esto es así, hay una diferencia. Estoy en batalla. En lucha constante, otra vez. En la disyuntiva de seguir viviendo, para lo cual hay que estar fuerte, para lo cual hay que alimentarse y sentirse feliz, para la cual hay que hacer cosas que me gustan y que me hacen bien; y por otro lado, la oscuridad, la falta de preocupaciones más fuertes que cuánto comí.

Pensamientos persistentes:
- No merezco.
- Nadie me puede querer así (Así = con este cuerpo, con esta celulitis horrible, con este carácter espantoso y este complejo de víctima, con mi falta de estudios y trabajo bien remunerado, con mi historia).
- Cómo quisiera que Mr. Red me haya hecho caso, que las cosas con él hayan funcionado, que vuelva a buscarme (Letanías amorosas).
- ¿Por qué no sucede lo que quiero que suceda? (Carajo, soy una niña mimada y majadera).

Conclusiones:
- Estoy cagada (Y nadie me va a querer así).
- No sé qué hacer, porque me está costando respetarme y alimentarme responsablemente (Mejor dicho, me está costando alimentarme y sentirme contenta por hacerlo, como a regañadientes y eso se siente mal). No me está naciendo abrazarme/acariciarme/arreglarme/cuidarme, por un lado se siente bien porque conozco esa sensación pero por otro lado sé que está mal y que indica problemas.
- Como no estoy con muchas ganas de comer y siento que podría bajar un poco de peso, estoy comiendo menos, y quizás eso hace que cuando tengo turnos me maree y sienta débil.
- Sentirme mal físicamente, si es que realmente es eso y no una invención mía, hace que me sienta peor emocionalmente porque me pone en una posición de víctima que no quiero aparentar... al menos conscientemente.
- No quiero despertar pena, ni volver a perder todo lo que ya conquisté. No quiero sentirme mal, no quiero ser incapaz de hacer mis cosas, no quiero sentirme desgraciada, no quiero ser infeliz.
- Pero no quiero sentirme sola, no consigo que las actividades me distraigan del todo, no soy la persona más simpática del mundo, no sé cómo hacer amigos, no tengo dinero suficiente para gastar en salir a tomar, o al cine, o al teatro, o siquiera ir en taxi, y tengo mucho miedo. ¿De qué? De todo esto.

Posibles acciones a tomar:
- Seguir yendo al yoga.
- Procurar comer saludable (Bueno, me ha dado por hacerme jugos de frutas con chía para tolerar mis turnos en el restaurante y me va bien con eso, pero ¡ESO NO DEBERÍA SUPLANTAR EL ALMUERZO!).
Pensamientos:
- "Es mejor estar sola y aburrida que distraída con cualquier cosa que ayude a no ver la realidad"
- "¡Prontito vas a tener una distracción más porque ya empieza el nuevo ciclo del instituto! Piensa en eso, concéntrate en el día a día, en el momento, deja ir lo que no te sirve y lo que no te ayuda a estar bien y

argh, que no tengo ganas de escuchar el mismo floro que me repito todos los días para seguir adelante y que hasta ahora me ha servido tanto.



jueves, 24 de julio de 2014

Buscando un poco de amor


¿No le ha pasado a alguna que le da por "necesitar" de cariño?

Cuando era chica lo negaba. Podía pasarme semanas sin contacto físico, mejor para mí, porque buscaba estar en la oscuridad. Ahora no. Ahora no me gusta sentirme mal. Busco sentirme bien. De hecho, he desarrollado una misteriosa y súper útil habilidad para autorregular mi estado de ánimo hacia uno positivo, y es raro verme regañando en serio. Nada que ver con antes. Pero, y he aquí el pero, parte de ese recurso de autorregulación implica buscar cosas que me hagan sentir bien... y he ahí el asunto.

Yo paro sola. En mi casa cada quién está por su lado. Mis perros son el único cariño de piel que tengo de manera constante. Lo de la introversión no ayuda porque tiendo a aislarme donde sea, a no ser que me sienta súper en confianza. Y muchos amigos no tengo, mejor me llevo con la gente por escrito que en persona. Por eso me gusta tener enamorado, me llena ese pequeño pero importante vacío.

Anoche llegué a la conclusión de que ese vacío de amor viene de la falta de un padre en mi vida.

Adivinen a quién le escribí -_-'

¡Es que a veces pareciera que soy tonta o algo así! Ya me la veía venir porque el domingo le escribí al pelirrojo con el que salía y, OBVIAMENTE, no me respondió. Perfecto, pasar la página, ya lo sé. Es complicado porque lo quise pero ya, ni modo. Perfecto. Pero no, tenía que buscar cariño de alguien más, alguien todavía más imposible, el más imposible de todos: mi papá.


Este fue mi mail:

"Hola.

En realidad te estoy escribiendo de impulso, ni sé por qué lo hago. Supongo que es una parte de mí que te extraña y quiere sentir que le importas, supongo que en parte es un intento de reclamo, supongo que es una manifestación de mi intención de estar en paz, supongo muchas cosas y al final sólo sé que me provocó saludarte.  Simplemente porque a pesar de lo mucho que me duele, en algún momento fuiste mi padre y me importaste. Y me llama la atención saber de esa persona, más allá de los estúpidos pleitos por dinero y los "estoy malográndote la vida a tí y a tu familia".

Como para que después no digan que no lo intenté.

Yo estoy bien. No sé de qué puedo hablar, tampoco es que quiera hacerlo. Esto es raro. Es más un "poke", un "hola, por si acaso existo, lindas todas las fotos, lindo tu hijito y tu familia, triste no poder coincidir y más triste aún que nuevamente la nostalgia venga de mi lado, no del tuyo". Ok, lo siento, no iba por ahí. De hecho mi intención no es hablarte de dinero ni juicios, pero ahora que me tocas el tema (Sí, tú lo estás tocando), sólo quería aclararte algo: yo estoy en contra de toda esa estupidez, porque ahora tengo 26 años, soy una mujer, trabajo y me pago mis estudios. Me costó mucho aceptarlo pero no necesito que papi me pague nada. La mayoría de la población peruana hace lo que yo y me siento orgullosa de ser mi soporte. Pero, y siempre tiene que haber uno, avalo todo lo que está haciendo mi mamá por una sencilla razón: esa que (se supone) a tí te mueve a defender a tus clientes. JUSTICIA. Sé cómo funcionan las cosas, sé cómo funcionaban antes, y sé que te has estado portando de mal en peor. 

Hablaré por mí misma, ¿ya?: Papá, me abandonaste en una época muy crítica, Eso ya te lo dije, pero no está de más recordártelo. Y ahora no es que te necesite, pero tampoco es que no me haga falta una figura paternal. El hecho de que sea adulta no me deja de hacer tu hija, requerir de tí. O sea, estoy acostumbrada a no tenerte, pero a veces, sólo a veces, me imagino lo raro que se debe sentir que un señor viejo y panzón me engría, me proteja de vándalos malintencionados, me lleve a tomar helados en invierno y al cine como en una cita, me hable de ciencia o libros y me de diez soles de propina, "sé que es poco pero realmente (No figurativamente) no te puedo dar más". "¿Estás bien?", "¿Tienes novio?", "¿cuándo te casas?", "¿Voy a ser abuelo?", "¿Qué nombre le vas a poner?", "¿Te puedo jalar?", "¿Podemos tomar un café y hablar de lo que sea menos el juicio?", "¿Necesitas que te ayude a pagar tu celular este mes?", "¿Tienes suficiente comida en casa?", "¿Te estás alimentando adecuadamente?". A veces me encuentro imaginándome que tu hijito y tú están en uno de los shows que animo, él riendo, tú mirándome. Mirándome, esa mirada que no soporto porque no conozco. A veces te extraño, a veces me gustaría poder jugar con el peque (Que por cierto está hermoso, no se parece en nada a tí) y ser amiga de tu esposa, a veces me gustaría que relacionarme contigo me hiciera bien. Pero es verdad tb que yo escogí alejarme, porque me duele mucho ver que no te importo, que ahora tienes la oportunidad de recomenzar de nuevo y está bien que lo hagas pero no olvidándote de tu pasado: Mis hermanos y yo. Mi mamá. 

Seguro has escuchado muchas veces esto, pero no tienes idea de las cosas por las que pasamos porque mamá es madre soltera desde que se divorciaron. No te quiero echar culpas, pero sí creo que al menos en mis años adolescentes tenías una gran responsabilidad sobre mí. Y aquí te quiero echar una pequeña culpa, pequeña nomás: me prometiste que esto iba a cambiar y que luego de mi internado ibas a ser más cercano. Y mentiste. Y no sólo eso, sino que me fallaste, me abandonaste de nuevo a mi suerte, "ve tú a saber qué haces pero yo 'no puedo' ". Por eso me alejé, porque me dolió que me volvieras a fallar. Y me mantengo alejada porque simplemente es más fácil y menos doloroso. Bueno, te cuento algo: yo puedo sola, y muy bien. Tenías razón, no es imposible, es más, es una gran enseñanza de humildad y fortaleza la que me has puesto. Te debo las gracias sólo porque gracias a tu indiferencia ahora sé cómo no hacer las cosas, qué significa ser responsable y justa y, sobre todo, cuán importante es la figura de un padre y de una madre en la vida de una persona. Así tenga 70 años. Yo tengo 26 y sigo requiriendo de ambas figuras, pero bien dicen que no se puede tener todo en la vida, ¿No?

Pero no quiero que te sientas orgulloso de tener una hija "fuerte" y  "valiente", no: tú me dejaste el rollo, yo lo desenmarañé. Es mérito mío el haber decidido dejar el drama y ponerme en marcha. No quiero que te sientas orgulloso de la mujer en la que me estoy convirtiendo porque no estuviste ahí. Puede que tenga tu ADN, pero eso no me hace más hija tuya que la de la ex pareja de mi mamá. No quiero que te sientas orgulloso de mis logros: quiero que sientas remordimiento por haber escogido no estar con la gran persona que soy, y eso teniendo en cuenta que sigo en proceso de construcción, tanto mis hermanos como yo. Siéntete orgulloso de lo que sí puede haber venido de tí, como rasgos genéticos, porque sólo eso tengo de tí. Incluyo la lectura, la escritura, parte de la ciencia y mis cejas pobladas. Pero después de todo, eso es lo más fácil de transmitir, ¿No?

Bueno, que conste que hace años tenía que haberte escrito un horrendo mail sacándote cosas en cara. No es mi estilo, soy más bien lenta. Recién ahora me doy cuenta de que tengo muchas cosas que decirte.

Por ejemplo, como que me dolió que no me llames en mi cumpleaños. Pero a la vez me sentí agradecida, porque habría sido complicado para mí (Mujeres, quién nos entiende, ¿verdad?). Para futuras ocasiones, unas flores no estarían de más. Escuchar tu voz me corta, leerte me empalaga (Por favor, nada de te quieros ni en abreviatura), pero un detalle que diga "hey, me acuerdo de que existes, espero que tengas un buen día", así, sin palabras, me haría sentir bien. Por mi lado, el día del padre te queda grande, pero realmente creo en los cumpleaños. No te deseo nada bueno porque sé que la pasaste lindo, con tu familia, que es lo que ahora valoras más. Toma este mail como un saludo formal de alguien de tu pasado que se manifiesta haciéndote saber que tienes una deuda de vida pendiente, pero que no está interesada en cobrártela porque no cree en los actos previo recordatorio, no son de corazón. 

He visto una foto muy tierna en la que sales tú, tu papa y el pequeño, y sólo puedo decir "Wow, tremendo viejonazo y con una criatura en brazos!". Sí, estás terriblemente viejo. Digo, si yo tengo 26, ¡no quiero ni imaginarme lo senil que debes estar tú! Ojalá que eso signifique que también estás más sabio. Veremos, pues.

¿Te puedo pedir dos favores? ¿Los únicos?
No le digas a nadie que te escribí. Y no seas sapo ni le enseñes este mail-carta a nadie, o hagas que te lo sonsaquen a punta de preguntas, o lo reenvíes "de casualidad" para que alguien lo lea. Nada. Que sea nuestro secreto. Al menos tengamos alguno.

Y el otro: nada de tequieros ni apelativos tipo "princesa, hermosa, angelito, amorcito, guácatela" que no usas nunca. No soy nada de eso, sólo soy Cristal. No me empalagues. No trates de llamarme (Ya te dije, no toleraría escucharte, para mí eres un extraño pero la pantalla y las letras me ayudan enormemente a expresarme).

Chau, supongo.
Whatever.

Cris"



Y después de un par de años de silencio, esto fue lo que me respondió:



"Hola chiquita (mentira, no escribí eso):

Estoy trabajando todavía y acabo de leerte.

No sabes, no tienes idea de lo maravilloso que es para mi que hayas escrito.

Estamos viviendo no una comedia sino un drama de confusiones y cada paso que damos por tratar de hacer las cosas que creemos correctas, nos separa, en lugar de tratar de acercarnos.

Pasaron tantas cosas que parece increíble que las hayas olvidado, siempre estuve presente en tus actividades del colegio, en las charlas o asambleas, en tus actuaciones, en tus fiestas; hacía pool, o pull, o pul o como se escriba, dos o tres veces por semana; las visitaba y me recibían detrás de la reja y con miedo. Te acuerdas que fui a buscar la tela para tu vestido de promoción y te llevé a todas las pruebas a la costurera en la calle Colón, ¿te acuerdas? Estuve en todas tus presentaciones y las de tu banda, cargué con ella, instrumentos incluidos y un par de veces varios viajes para recoger o dejar la batería desde Surquillo hasta San Miguel para tus ensayos de la banda y de las obras, a cualquier hora y en cualquier lugar; o en Jesús María, cuando me asaltaron; te llevaba y recogía de las reuniones con tus amigas o a las fiestas, que hasta la una y entonces espérame hasta las dos y espérame hasta las tres; tantos sábados que dormía en el carro cerca de donde estabas para poderte recoger (y no alejarme por falta de combustible, muchas veces); o que tenía que dobletear si tu hermana estaba en otro lado, o tu hermano, a quien también recogía con sus amigos y los distribuía por sus casas; y en las noches salía corriendo cuando me llamaban para llevarles desodorantes o toallas higiénicas que les hacían falta para el día siguiente; vi casi todas tus representaciones de Anastasia, de Mamma mía, varias veces el mago de Oz; tus presentaciones con este actor famoso cuyo nombre se me escapa; también varias veces el Rey León;  todas las presentaciones de la banda; y los años que han pasado sin que te pueda dar un abrazo, porque me repelías, y yo lo aceptaba y se me destrozaba el alma; y tantos otros detalles pequeños, estúpidos, insignificantes, con los que quería demostrarles lo mucho, lo muchísimo que me importaban y que me importan y que me van a importar siempre, pase lo que pase.

Pero ahora, todo esto que te parece una estupidez y que confundes con justicia, me tiene peleando con todo lo que tengo para no terminar en la cárcel, destruyendo a mis papás, a mi esposa y mi hijito, y quizá a ti misma, porque no sé cómo te sentirías si eso pasara, porque eso es lo que iba a pasar si me condenaban, y bien cerca estuvo y todavía no termina esta estúpida historia. Y todo porque no quieren reconocer que pagué los colegios, tarde y con roche, pero los pagué con esfuerzo, y no me avergüenzo, así como a ti te enorgullece, y con razón, salir adelante como lo estás haciendo, porque en la vida no nos regalan nada, lo tenemos que conseguir peleando; y pagué la universidad de tu hermano, con préstamos que no solo conseguía tu mamá sino yo mismo y que pagaba con todo lo que podía; y los materiales para las maquetas que yo iba a comprar con él y los transportábamos en el Ford, o los viajes de tu hermano; y cómo me sacaba la mugre por ustedes, como hasta ahora lo hago por mi hijito, para poder pagar de alguna forma y en algún momento todo lo que me fuera posible. Niegan lo que pagué, lo que deposité en sus cuentas. Y tu tratamiento: cuántas veces no pude dejar a tiempo las cosas que necesitabas en Vida Mujer y tuve que irme hasta Cieneguilla para dejarlas. Y tu viaje a Argentina; y el de tu hermano. Una cosa es no haber podido, realmente no haber podido cubrir todos los gastos que a la postre no pude cubrir, y otra que no lo haya intentado, o que no haya pagado porque no quise; y menos que no haya pagado nada. Ustedes saben perfectamente que sí lo hice, y no entiendo por qué lo niegan.

No es solo lo económico lo que es increíble que nieguen. ¿Acaso vivir 24 horas al día pendiente de ustedes, corriendo cada vez que me llamaban por teléfono, negarme una vida, no prueba, siquiera un poquito, cuánto me interesaba por ustedes?

Y cuando encontré a alguien como mi esposa, que se desvive por mí, por mis papás, por mis tías, por mis hermanos y mis cuñadas, que siempre está pendiente de qué necesitan todos, y me apoyaba incondicionalmente en todo lo que fuera necesario para ustedes hasta que llegó mi hijito; entonces se produce un rompimiento radical. No lo entiendo.

Cuando nació tu hermano mayor, la esposa del abogado con quien trabajaba en esa época me dijo algo que confirmé cuando tú naciste, y luego con tu hermana menor y después con tu hermanito: el amor que se siente por el primer hijo es tan grande que parece imposible que se pueda amar a otra persona igual, pero cuando nace el segundo, el tercero y los que vengan, uno se da cuenta de cuán extraordinaria es la capacidad de amar de una persona. Y es cierto, el amor que se siente por cada hijo es infinitamente grande, y parece mentira que se pueda amar así. Mi esposa y mi hijito me dan muchísimo amor y me permiten dárselo. Pero yo no me he olvidado de ustedes; no pasa un día en que mire a tu hermanito y no piense cómo estarán ustedes; en él, siendo único y especial, como lo somos todos, a veces veo rasgos de tu forma de ser, a veces de la de tu hermana o la de tu hermano. Todos los días paso por obras de construcción pensando si tu hermano trabajará en ellas; veo afiches y anuncios de teatro, de conciertos, de fiestas infantiles y busco tu foto o tu nombre; veo cosas de cocina, o de fotografía, y pienso si le servirían a tu hermana; los busco en la calle, pregunto si se han comunicado con alguien de la familia en alguna fecha. Y a veces me derrumbo, me pongo triste durante días, doy vueltas como queriéndome morder la cola sin saber cómo avanzar hacia un acercamiento, si eso será posible... y me llegan notificaciones con falsas acusaciones  que al principio estaba seguro eran invenciones de la bruja de tu abogada, pero que después encontré con tu firma, la de tu hermano y la de tu hermana; y me pregunto: si están poniendo lo que ponen en esos malditos papeles, ¿querrán saber algo de mi, de su hermano? Cuántas veces hasta el año pasado te llamé o te escribí solo para saber de ti, o para avisarte que había hecho un depósito, y no me contestaste.  Ni olvido ni indiferencia. Dolor y temor; eso sí.

No sé qué idea tienes de sobre lo que es la justicia, pero ya que lo mencionas y te refieres a la forma en que defiendo a mis clientes, te comento qué es lo que hago: les exijo que me digan absolutamente toda la verdad. Si tienen culpa o responsabilidad, les planteo que lo asuman y negocio o busco la salida menos gravosa; si no tienen culpa o responsabilidad lo defiendo con todo lo que tengo, y recurro a todo lo que sé. Las dos únicas cosas que no hago, no he hecho y no haré, son mentir por un cliente o coimear. Si el cliente me pide mentir o me pide que coimee, lo dejo. Y así he perdido clientes, hasta amigos del colegio. No miento ni cuando se trata de defenderme a mí mismo. Lee, por ejemplo, los escritos que he presentado en los juicios y dime si hay algo falso en ellos.

La fuerza para salir adelante está en ti; siempre estuvo en ti. Solo faltaba que te lo creyeras. Te acuerdas que siempre te hablaba de la parábola de la lámpara, o algo así, esa según la cual, dice Jesús, nadie prende una lámpara para ocultarla debajo de un mueble; la luz está hecha para brillar, para iluminar a los demás. Yo siempre te vi como esa lámpara y eras tú la que ocultaba tu luz.

Tengo demasiadas cosas que decirte y que pedirte recuerdes.

Y sí, me estoy poniendo viejo; trato de cuidarme, aunque quizá no lo suficiente. Pero trato. Y lo hago por mi esposa e hijito; y porque sigo pensando que me tengo que reencontrar con ustedes, que no quiero estar enfermo en una cama para volver a verlos.

Soy la misma persona desordenada pero trabajadora, aunque misio de solemnidad, y sigo tratando de volverme más o menos ordenado; sigo haciendo los mismos chistes tontos que hacía antes, y todavía hay quienes se ríen de ellos.

Y, sabes qué, los sigo amando con toda el alma, la misma alma que tengo rota por haber sido demandado y denunciado por mis hijos.

Esperaba con el corazón que me escribieras, pero me llegó de sorpresa tu correo y como verás, he soltado muchas ideas en desorden. Son más de las 4 de la mañana y me tengo que ir a trabajaren la  mañana y no he terminado el trabajo que estaba haciendo.

Ojalá dentro de poco nos podamos ver en un lugar que no sean los juzgados, menos los penales. Y puedan darse cuenta de que no hay justicia si no hay verdad; y que si buscamos justicia debemos empezar reconociendo la verdad y asumiendo cada uno las responsabilidades que nos corresponden. ¿Que hubo carencias? Sí, todos las sufrimos. ¿Que hubo abandono, dejadez, desidia, indiferencia? ¡Nunca! Hubo esfuerzo; desordenado, quizá; desesperado, a veces; pero honesto, sincero, amoroso, dedicado. Pierdo por no haberlo conseguido, no por no haberlo intentado con todas mis fuerzas.

Y perdona, aunque me lo hayas advertido, necesito decirte que te quiero mucho.

Papá"

Conclusión número 1: 

¡¡¡Soy una tarada por exponerme así!!!

Probablemente no entiendan lo que dicen estas cartas porque son cosas muy puntuales las que él escribió, pero resumo diciendo que tiene la razón en el 80% de lo que dice: es verdad que él hacía de chofer. Es falso que pagaba todo lo que SE COMPROMETIÓ y que COMO CUALQUIER PADRE debía asumir. Y me asombra y duele que crea lo contrario, siendo que es mi mamá la que tiene los recibos de tooodos esos pagos que él dice que hizo. Del 100% él hizo el 30, con las justas. El resto se lo tuvo que chantar mi mamá. por eso estamos en juicio. Había pensado por algunos momentos que quizás era posible atacar su fibra sensible y hacerle darse cuenta de que lo necesitábamos y ahora también, al menos a mí, me hace falta. Porque yo no quería un chofer, un admirador, y ahora no quiero un banco: yo quería un papá. Pero me había olvidado de que el experto en manipulación emocional es él. Obvoi que me hizo sentir culpa y hasta dudé, tuve que llamar a Annie y fue ella por teléfono la que me ayudó a pisar tierra. Y es verdad: quizás esperaba demasiado de él, o quizás estoy siendo muy severa, pero él era el adulto, él tenía que responsabilizarse, mi mamá se tuvo que hacer cargo de todo lo de nosotros como si él no existiera más que para movilizarnos cuando podía y comprarnos galletas y dulces un par de veces al mes, y nadie me puede decir que no es verdad lo que viví.

Conclusión Número 2:

Creo que necesito volver a la psicóloga. Necesito desahogarme de manera adecuada. No es que no pueda manejar lo que me ha pasado estos meses, porque lo estoy haciendo súper bien, pero detecto descontento porque "falta" alguien en mi vida. Sí, ya sé que ese es mi papá, horrorosos daddy issues, y lo vuelco buscando una pareja, pero no quiero que sea así.

Conclusión Número 3: 

He madurado más de lo que pensaba.

¿Saben por qué?

Porque le hice frente. Y cambiando un poco de tema, porque he dicho las cosas como son, porque no dejo que mi hermana me pisotee tanto como antes. Me defiendo. Junto con lo de la autorregulación, eso es algo nuevo.

¿Qué hacer?

Pues nada. No hay peor ciego que el que no quiere ver, y no se puede obligar a alguien a quererte de la manera que uno quiere. Y eso no va sólo para mi papá, sino para el pelirrojo y el resto de personas que quisiera que me quiera. Me olvido por ratos de que no estoy en mi mundo de fantasía, sino en la realidad, y aquí hay que simplemente seguir adelante si te dicen que no. Mi problema es que me cuesta soltar, y ahí quiero que me ayuden. Por lo pronto ya saqué cita con la psicóloga para la próxima semana, a ver si realmente es algo problemático o un simple atavío de mi personalidad obsesiva anterior.

Postdata: 
Las razones por las cuales no he escrito antes son las siguientes:
- Estuve en finales: Y con orgullo puedo decir que soy la novena de mi promoción (¡¡¡De 1 104 personas!!!)... Pero, obviamente, no es suficiente. Menos en el estado emocional en el que estoy, en el que mi valía se mide por cuántas personas me quieren. Al menos me doy cuenta.
- Estuve sin ganas de escribir y enfocada en algunos proyectos: específicamente, en hacer la peluca de Elsa de Frozen. Estuve ligeramente obsesionada con ese vestuario y lograr algo lo más parecido posible (A algo que no existe, ejem). No me aceptaron el presupuesto para confeccionar el vestido y tendré que esperar un poco para ello, pero esta es la peluca:




:D

Y tres,
- ¡Ya tengo trabajo! Estoy de server (Mesera, host y runner de platos) en un restaurante TexMex. Había ido muchas veces porque me encanta comer ahí, y ahora es mi lugar de trabajo. El ambiente es paja, camino bastante y estuve llegando exhausta a mi casa por eso los primeros días. Lo que no me gusta es que aún no puedo recibir propinas porque sigo en entrenamiento. Tengo que pasar por 3 exámenes más antes de fin de vez para poder recibir alguito.

Nada, eso es todo, supongo.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Rema, rema



Todavía no me he podido dar un tiempo para mí. Excusas, como siempre. Todos los días encuentro algo mejor que hacer.

Por ejemplo, trabajar. Es la mejor de las excusas. El mes pasado estuve en déficit de actividades y me aburrí al tope, y este mes en cambio casi no estoy en casa. Puro show, puras clases, puras visitas a colegios. Me han salido ampollas en los pies, pero con mucho gusto por tener algo que hacer y desafiarme. Aunque no sea lo que me gusta y no crea en mí, soy una buena vendedora. Pero quiero más.

Mi relación con Brownie sigue igual- tambaleándose. No sé cuántas veces más hemos hablado de terminar, y de hecho yo hasta ahora no le veo la razón de estar con él, excepto porque estoy mejor con él que sin él. Conveniencia, miedo a estar sola, llámenle lo que quieran. Me da igual, todos estos errores con él me hacen más humana y real. Hubieron días en que lo vi con ese brillo especial y de encanto, y lo imaginé cargando a mis hijos con la ternura de un padre protector. Me quedé embelesada con sus ojos y sus movimientos, como hacía tanto tiempo no me pasaba. Y vino él a pisotearlo todo de nuevo con un "Tengo la fantasía de buscar a mi ex, no sé si debería volver con ella". Toma, Cristal, un poco de ácido para matar los pequeños brotes. Después de eso no he vuelto a sentir esa magia que tanto anhelaba y que empezaba a renacer. Hasta ahora la busco. Lo más irónico es que mientras él me dice cada uno de sus pensamientos y dudas existenciales, yo con las justas puedo aceptar las mías. Contárselas lo desarma y quita la poca estabilidad que hay. Yo soy el soporte esta vez. Me pesa ser el suyo, con las justas quiero ser el mío.

Bien dicen todos, desde los científicos, pasando por mi mamá, hasta el buen Drexler: "Nada se pierde, todo se transforma. Lo que das es lo que recibes y recibes lo que das". La Energía no se crea ni se destruye. El amor, los sentimientos son energía. Los pensamientos, las intenciones son energía.

Creo que con él estoy aprendiendo lo doloroso que es estar con alguien "enfermo". Así como mis relaciones lo deben haber sentido conmigo. Estoy viviendo en carne propia las dudas existenciales, la fragilidad emocional y la incertidumbre de alguien que no sabe qué hacer consigo mismo- más que seguir remando.

Enamorada no estoy. Lo que siento es algo distinto. Se parece al compromiso, al saber que por ahora no me queda de otra. Me gusta estar con él, creo que me viene bien después de todo, aunque las cosas distan de ser ideales. Tampoco es un castigo, pero no tengo lo que desearía. Ese calor del que hablé en el post pasado no, no crece. Por momentos nada más. Cuando se hace grande viene el agua de sus miedos y lo apaga. Me da miedo alimentar mi fuergo por gusto. Cuido de gastar mis emociones, ya tan usadas. Tengo desgano de sentir.

Me da rabia no ser lo que me hubiera gustado ser a estas alturas de mi vida. Y no ser para las personas que quiero y que quise lo que ellos deseaban, necesitaban... y merecen.

En estas fechas pienso mucho en quienes, porque la vida lo dicta así, no están caminando a mi lado. Me alegra saber que caminan, que tienen nuevos amigos, amores y problemas, pero lamento mucho no poder caminar con ellos. Para mí fue un privilegio tenerlos como padre, o como amigos. Me da mucha rabia que no haya sido recíproco, que hoy por hoy no quede el más mínimo interés por mí, y que yo no pueda acercarme porque sé que no soy bien recibida, que hacerlo me expondría al desengaño y gastar más emociones que no me sobran, que ya nada va a ser alegría y despreocupación al pasar tiempo juntos como antes. Me siento distinta al resto de personas por eso, por extrañar y pensar en gente que ni piensa en mí. "El ego, maldito lastre que me hace cuestionarme mi propia importancia en el mundo. Que cree que no resaltar significa no existir"

Últimamente me estoy pasando de estúpida. Bien armada hasta los dientes pero de desprendimiento, dentro de mí sigo siendo la misma ilusa que cree que el amor por otros justifica el sacrificio. Busqué y hablé por teléfono a MC, la constante en la vida de Brownie, con quien estuvo esos días que no compartió conmigo. Le pedí que vuelva con él. Pensé que eso lo haría feliz. Al final sólo lo perdonó por cagarla y dejarla por mí, pero volvió a asegurar que no quiere nada con él. Eso "lo liberó", se prometieron no volverse a ver nunca más, pero él sigue soñando con ella y hasta hace poco dudaba si ir en su búsqueda. Lo único que lo detiene es el saber que ella ya pasó la página, y es alguien de carácter que cumple lo que dice. Cree que me ama, es en realidad eso lo que quiere sentir.

Tengo un nuevo trabajo, me recuerda mucho a lo que me dedicaba el año pasado. Me recuerda a esas personas, y me doy cuenta de que les puede beneficiar. Sé que no me conviene arriesgar mi emociones, que no necesitan que me preocupe por ellos, que ni siquiera existo en sus cabezas, pero voy y lo primero que hago es contactarlos, porque simplemente quiero que les vaya bien. ¿Y YO DÓNDE QUEDO?

El doctor Jesús me dijo que ser complicada no tiene que ser una maldición, sino una virtud. Porque las personas complicadas tienen profundidad y se enfocan en las cosas importantes de la vida.

Yo ya me estoy ahogando en tanta profundidad. Me quemo en tanta nostalgia. Desecho el drama pero me aferro al recuerdo. Recuerdo las promesas que hice y los priorizo por sobre la realidad que me impide realizarlas. Sigo fiel a mis afectos, como el perro ese que se quedó esperando a su amo en la estación del tren hasta el día de su muerte. Me encantaría ser diferente, alegre, amiguera, deseada, exitosa. Me gustaría no ser yo. De repente así me iría mejor en todo, y no sufriría tanto por depresión, que es el exceso de profundidad.

Debería ser más egoísta y pelear como el resto de personas por quienes quiero. Pero tengo el gran defecto de la sumisión, y prefiero no causar molestias. Sé que si me apareciera en casa de mi papá me quebraría, que si hablo con alguno de los que fueron mis amigos pero lo son más de mi ex terminaré cagada, y me pregunto ¿Cómo rayos hago para perdonar? ¿Cómo confiar luego de haber sido decepcionada? ¿Habrá alguien que me quiere y me extraña como yo lo hago? "Tanta lágrima, tanta lágrima y yo..."

Y yo sigo añorando. Y queriendo. Y anteponiendo a mí para tapar la pena con alegría de otros. Regalando hasta lo que no tengo en vez de pensar en mí y conseguir lo que necesito: Tranquilidad, amor, éxito.

"Rema, rema, rema"
Eso hago. Con todas mis fuerzas. Me enfoco en lo poco que tengo y en las metas que puedo alcanzar. Con un poco de ayuda podré estudiar algo el próximo año en un instituto. Estoy yendo con un nuevo psiquiatra y psicóloga que me atienden gratis. Mi mamá tiene un nuevo pretendiente, mi hermana un nuevo trabajo, las cosas no están tan mal, "El día le irá pudiendo poco a poco al frío".

Quiero que la envidia se acabe. Que por fin pueda ser mi propia vida el ejemplo a seguir. No extrañar ni envidiar a quienes pasan el tiempo con quienes yo quiero estar y no puedo tener a mi lado. Ver fotos de quienes fueron mis amigos cercanos y no seguir preguntándome si alguna vez signifiqué algo o si todavía lo hago, ese deseo tan humano de trascender. Tener a mi lado al amor de mi vida, a mi familia unida y feliz, el trabajo, el hogar, el conocimiento, y poder por fin dejar de trabajar en mí para poder trabajar en otros. Me cuesta recordar que no puedo ser doctora o psiquiatra o psicóloga o siquiera aconsejar a otros si no tengo yo misma las cosas asentadas.

"Sobretodo creo que no todo está perdido"
Lamento ser un solo de tristeza. Las Navidades, los recuerdos de la alegría pasada. Me gusta lo que tengo, lo disfruto. Hasta que me acuerdo de lo que sentí antes o lo que no tengo y quiero tener, y entonces tonta yo me atasco.

"Creo que he visto una luz al otro lado del río"
Estoy en camino. Remo con todas mis fuerzas. Ya quiero cruzarlo.

Prometo menos lágrimas y soledad, y más optimismo y alegrías en mi póximo post. Qué va, en el próximo año. Me prometí que este año sería para mí, pero a sido todo menos eso. Este año me ha tocado bajar la cabeza y aceptar perder. Pero espero poder ganar pronto. Trabajo por ello. Con todas mis fuerzas, como nadie puede imaginarse. Y los voy a sorprender. Van a ver todos de qué estoy hecha.

Tú, que me lees... ¿Qué piensas? ¿Qué harías por alguien que amas pero no puedes tener a tu lado? ¿Se lo harías saber? ¿Lo buscarías? ¿Seguirías remando sin pensar, esperando una nueva oportunidad de la vida, o el olvido definitivo, o seguirías firme en lo que crees y quieres para y con esas personas?

lunes, 22 de abril de 2013

Tristeza sobre depresión

Me siento terrible el día de hoy.

Y me siento peor aún porque en parte es pena de mí misma. de mi mala suerte. de las cosas que me han pasado en la vida. Me revienta tenerme pena, quiero sentirme bien, ¡pero siento que no puedo!

El fin de semana he estado medio tristonga, desde el viernes. Laro no me ha hablado desde el martes o miércoles (O sea, no me ha mandado mensajes por whatsapp, lo cual veía como algo bueno pues así nos manteníamos alejados. El viernes estaba tan cansada emocionalmente que no me provocaba hacer nada y me puse a ver How I met your mother. El sábado me la pasé durmiendo en la tarde y luego en la nochecita quise ir al cine con mi mamá pero la película que queríamos ver estaba full así que tomamos un café y seguí viendo How I met your mother.

Y ayer domingo, aparte de trabajar en la mañana, fue la celebración de la graduación de una amiga de mi colegio.

Ella siempre fue la mejor (o una de las mejores) del salón, junto conmigo. Estudió medicina en otra universidad, y ayer organizó un almuerzoen su casa. Yo fui, valientemente, a comer ahí. En frente de las chicas del cole. No recuerdo haber hecho eso antes. Por eso me sentí contenta, aunque un poco ansiosa porque la situación era incómoda. Y antes del almuerzo hubo un brindis en el que sus papás hablaron y dijeron lo mucho que se enorgullecían de ella, y de "todas" nosotras, porque ya éramos unas profesionales... No pude evitar dar un paso al costado. Creo que el papá se dio cuenta. "Orgulloso de todas"... Yo no tengo mayor logro en la vida que haber superado a mis propios demonios (Que no es algo fácil, pero...).

No sé. Todas tienen cosas interesantes que contar. ¿Qué puedo responder yo? Si me preguntan por mi hermana, "ah, ella no hace nada por la vida, sólo duerme, come, ve tv y cocina/sale con su novio, porque tienen un montón de problemas de salud y no puede trabajar y tampoco es que tenga muchas ganas".
Si me preguntan por mi mamá, yo tengo que decir que está bien, trabajando, como siempre, porque no le voy a contar al mundo entero la tonelada de problemas amorosos, legales y de dinero que se carga.
Si me preguntan por mi hermano, el único más normal, él está bien... pero no lo veo mucho porque se mudó a la casa de mi abuela, y eso es otra larga historia.
Si me preguntan por mi papá... "No sé, no hablo con él".

Y si me preguntan por mí, que si voy a seguir estudiando, que si ya terminé, que por qué no canto, que por qué no actúo, como si fuera tan fácil como simplemente hacerlo y no tuviera suficiente incertidumbre en mi vida.

¿Algún día me graduaré? Me imaginaba a mi mamá dando ese discurso, esas palabras de orgullo (Quería imaginarme a un papá, pero nada de lo que él diga va a ser válido y eso me hacía llorar). Y lloraba más porque sé que el día que logre eso va a ser un gran suceso. Tanto que no me lo voy a poder creer. Tanto que creo que no va a suceder. Me imagino a mis amigos ahí presentes y orgullosos... y se desvanece. No siento que doy para tanto.

esde la mañana sabía que iba a tener noticias de Laro ese día. En medio de la reunión. Me esperaba que me llamara para salir y yo le dijera que no, pero me decepcioné peor cuando en realidad lo que supe de él sólo fue por un mail de agradecimiento por prestarle a su empresa un mueble para su oficina. "Y que en algún momento se iba a poner en contacto".

Estuve bastante triste la mitad de la reunión. Comí rápido y sin gusto. Me fui antes que el resto, porque estaba cansada emocionalmente.

Hoy soñé con Laro. Para empeorar las cosas, hace unos días tuve un flash en el que por alguna razón tuve la certeza de que él estaba nervioso por otra chica. Y hoy soñé que yo era su amiga pero estaba saliendo con ella, y que estaba confundido entre las dos. Y en un momento me abrazaba y me tocaba y me besaba. Y yo lloraba. Y me desperté angustiada. Y desde ese momento me siento aún peor.

Estoy ansiosa desde la última vez que lo vi. Estoy comiendo más de lo que "debería", muchos dulces y comida basura y me empiezo a sentir culpable. Ayer usé de la crema reductora de mi hermana, y eso no es un buen signo.

Tengo la vana y estúpida esperanza de que me hable. Cada vez que suena mi celular con el tono de mensaje, me pongo ansiosa. Y lo paro revisando de rato en rato para ver si no hay nada nuevo. Nop, nunca lo hay. Sólo son cosas de la gente de mi trabajo que me mandan a hacer o me indican cómo hacer.

Me siento super triste. Dios, ¡lo extraño demasiado!
Es por esta sensación que quise ser su amiga. Me desespero si no hablo con él, si no sé de él. Me desespero cuando sé de él. Me desespero siempre, porque las cosas no pueden ser como yo quiero. No me quiere, no quiere estar conmigo. Y de nuevo eso me hace revivir tantas pérdidas, tantos amores y amistades que se fueron, y me siento muy mal. Estoy luchando por no hundirme, pero necesito descansar. Quiero despertar cuando todo esto se haya acabado. Y temo esos pensamientos porque indican depresión, y eso me altera más, porque ya estoy bastante medicada para esa enfermedad.

Lo único que quiero es que él me abrace, que esté conmigo, que vuelva a decirme cuánto me quiere y me apoya, que esto va a pasar... pero es irónico porque todo este dolor que siento es porque él no está. Él no me va a poder decir cuánto me quiere porque ya no me quiere. No me va a abrazar porque no puede saber cómo me siento, porque tengo, me obligo a estar bien. Sonreir.

"Yo puedo con todo esto", "no es tan grave" "a todo el mundo le ha pasado y yo sé que me voy a sentir mejor en algún momento".

El problema es que no sé cuándo va a ser eso, y mientras tanto, me desespero, porque no tolero tanta tristeza sin desfogarme de alguna manera no constructiva.

Pero luego me pongo a pensar y obvio, ahorita sólo es eso, pero si recayera o si tuviera "esos" problemas empeoraría las cosas y ahí sí que no tendría cómo elevarme.

Por eso me tengo que mantener fuerte, cuidarme, alimentarme, dormir, hacer cosas que me gusten... Hasta que este duelo, esta sensación de soledad, esta tristeza se efumen. O las supere.

Y, de nuevo, ¡Dios! ¡Es tan difícil vivir así!...


jueves, 6 de diciembre de 2012

Desahoguín + secretillos de pantalones


A veces no sé qué es lo que quiero, o si lo que ahora me gusta es lo que quiero para toda mi vida...

Diciembre es un mes difícil. Emocional. Más positivo que Junio, de hecho, me encanta la navidad. Pero difícil. De harta chamba, harto esfuerzo, hartas emociones, alegrías y tristezas.

Hoy fue el cumpleaños de mis dos abuelas.

En la mañana estuve coordinando cosas en la empresa. Laro se molestó un poco anoche porque le dije que tenía show en la tarde (De hecho, tengo show todos los días hasta el domingo, incluído su cumpleaños, que es el viernes y el sábado que lo celebra, y por eso está molesto). Y ahora también se molestó porque soy muy distraída y se me pasan las cosas (Y encima no apunto, cuando puedo hacerlo, pero me da flojera).

En la tarde actué de Bella Durmiente en la tarde y en la noche fui a darle clases a mi alumnita chilena, a la que le hablé sobre el imperio incaico. Casi toda la información era reciclada de cuando estuve en primero de secundaria, hace 11 años. Espero no haber inventado demasiado, pero estoy segura de que improvisé un montón.

Finalmente me fui a visitar a mi Nona, mamá de mi mamá, comí lo suficiente como para no sentirme mal o llenarme demasiado, y luego, muerta de cansancio (Como ahorita!) me fui a ver a mi abuela paterna. No subí a su casa, sólo la abrazamos en la puerta y conversamos mi hermana y yo con ella un buen rato. Mi papá estaba ahí. Me tocó la barbilla, quiso darme un beso pero no le dejé acercarse. En frente de mi abuela, mi hermana y su enamorado.

Este es uno de esos días agotadores en los que me pongo a pensar en mis emociones y en las cosas que quiero. He estado pensando en las cosas que me duelen y por qué.

Y he aquí algunos secretillos, mezclados con cosas banales:

- No me baño todos los días. Y las pocas veces que Laro se da cuenta (Porque tengo la ventaja de ser rubia y blanca y no apestar, ja, ja) se molesta conmigo mucho. "Es algo que si hiciera cuando vivamos juntos, no toleraría".

- Además de mi desorden. Me paran pidiendo que saque mis cosas del comedor, del baño, del escritorio del cuarto de trabajo... Lo cierto es que no siento que tengo un lugar. Duermo en una cama én el cuarto en el que mi mamá recibe a sus pacientes. Una buena excusa para ser desordenada.

- Me estoy volviendo adicta al Mocha blanco Frappuccino con topping de caramelo y harta canela y vainilla en polvo (Starbucks)... Ok, ya soy adicta. ¿Y por qué? Porque el café, al igual que las frutas secas que también paro comiendo, me ayudan a ir al baño y me entretienen el estómago. Digo yo, vil mentira.

- Me he ampayado varias veces esperando que mi papá se aparezca cuando animo shows. Sucede que tengo un hermano de 4 años recién cumplidos. Mi papá está haciendo con él algunas cosas que no hacía con mis hermanos y yo (Y no está haciendo con nosotros lo que se comprometió a hacer hace muchos años). Y no sé... a veces me imagino que estoy en el escenario, o que salgo como Rapunzel de mi torre, y ahí parado está él, mirándome con sus ojos de borrego degollado pero orgullosísiomo de tener una hija tan (Inserte aquí su comentario)... y yo derritiéndome de alegría, de poder jugar con mi medio hermano, pero a la vez de una tristeza que me come. De hecho, no es necesario que él esté ahí para que me de esa tristeza inmensa cada vez que me doy cuenta de que lo estoy esperando. De que quiero que aparezca. Y de saber que no lo hará. Hoy, por ejemplo, me costó convencerme de que aquella persona que miraba desde lejos no era él. Casi lloro. Casi me voy corriendo. Me entró ansiedad (Gracias a Dios me enseñaron a controlarla). Me sentí sola. En silencio, espero que se de la coincidencia y me toque estar en un show en el que también esté mi hermanito... y mi papá.

- Deseo con todo mi corazón que llegue un benefactor o algo así y decida apadrinarme y pagarme todo lo que falta de mi carrera. ¡No tener que preocuparme por dinero más!

- Mis papás están en juicio de alimentos desde el año 2002, creo. Esto es porque él se comprometió a hacerse cargo de todos nuestros gastos, pero nunca cumplió. Ha encubierto sus empleos para no tener que rendirnos cuentas (Y vaya que ha tenido buenos empleos). Y como es abogado, se sabe todas las jugadas. Hace unos meses quiso perder los papeles del juicio y puso como destinatario "a quien corresponda", haciendo que los papeles vaguen por el edficio del juzgado. Milagrosamente vagaron hasta una sala penal en la que el juez o jueza vio que se trataba de un delito de larga data y procedió a seguir con el trámite normal, por lo que mi papá casi estalla de rabia cuando se enteró de que le han puesto sanción penal si no cumple. Así que, según la ley, mi papá nos debería pagar 120 mil dólares sólo en devengados hasta el año 2009. No cuenta la reparación civil ni los devengados que van desde el 2009 hasta el día de hoy, porque tampoco cumplió... ni la pensión del presente, que tampoco da. Pero soy sincera: NO ESPERO NADA DE AHÍ. NO CREO QUE SE CUMPLA. Prefiero hacer mi vida por mi cuenta y no esperar nada de él ni de ese juicio que tanto daño me ha hecho. Al menos ya aprendí esa lección.

- Mi casa apesta a perro. Ellos no salen a pasear, hacen sus necesidades en la lavandería. Y yo tengo que limpiar. Ahorita apesta. Pero me da flojera, porque es muy tarde.

- El dueño del departamento donde vivo "no sabe" que tengemos dos perros. Se supone que todas las crías de mi perrita fueron entregadas :P

- A veces no entiendo a Laro. Primero me llama para regañarme horrible porque no hago las cosas bien, "que es la chamba más fácil que podría encontrar nunca, que no es difícil, que cómo puede ser que no haga las cosas bien"... y a la media hora me llama cariñosísimo diciendo que me ama. Yo no soy tan hábil como él como para separar tan bien las cosas. Yo creo que él no me quiere, y de hecho, cuando me trata así de mal, me pregunto si realmente quiero que me mandonee, juzgue y corrija el resto de mi vida. Obviamente, la respuesta es no. El problema es que cuandome defiendo lo hago peor de lo que hago mi trabajo en la oficina: él siempre tiene la razón, yo siempre soy la defectuosa. Siempre hay cosas que yo debo mejorar. Y eso me cansa. Creo que es decepción. De mí y de él. De mí porque obviamente no cumplo (Fallo = creencias negativas que mejor ni repito), y de él porque ¡¡¡¡caray, quiero que me acepte como soy y que acepte si trabajo en su cumpleaños porque NECESITO LA PLATA o que acepte a mi familia así, conflictiva y rara, y que deje de criticar tanto!!!!

- Por otro lado, muero por vivir con él. Hay una escena imaginaria en la que estoy yo, con mi pelo bien cortito, vestida con un scrub medio azul, medio celeste, estudiando en un cuarto bien concentrada. Y de pronto llega él, con su traje de oficina, diciendo "hola amor". Yo me paro, preparo algo de comer, comemos juntos, luego nos echamos en la cama frente a la tele, vemos algo de noticias, quizás un capítulo de alguna serie, y él se queda dormido mientras yo sigo estudiando (O yo me duermo en sus brazos mientras él termina de ver la película). Es la mejor solución al problema del "te tengo que dejar en tu casa", "son las 4am y me tengo que ir", "quiero estar contigo todo el santo día". Ahorita cumplimos 2 años de relación. Y todavía me pasa que lo miro a los ojos y me quedo colgada. ¡¡¡¡¡Ay, pero cuando me sermonea....!!!!!

- Hablando de festejos, el viernes que es su cumpleaños lo voy a llevar a un hotel :P Le voy a regalar el despertar una noche juntos: es que a veces él se duerme en mi cama cuando regresamos a mi casa, pero se queda hasta cierta hora porque tiene que volver a la suya. Eso cansa. Y es triste no poder despertar juntos, darnos un beso de buenos días y tomar desayuno. Ya hemos dormido juntos antes y es lo más lindo que hay. Además, la otra parte de mi regalo es un sábado por la mañana: faltaré a mis clases de teatro y también a un show infantil para el que me habían llamado y estaré con él hasta la tarde. Espero que aprecie mi regalo y no lo encuentre "simple", o con defectos, como suele hacer con lo que le doy. Como la chalina que le tejí: "está muy ancha". Conociéndolo no se la iba a poner nunca, así que se la volví a hacer. Él me dice que prefiere ser honesto y decirme cuando algo no le gusta en vez de mentirme con que sí; igual es con los defectos o las cosas que no le gustan de mí. Es demasiado honesto porque quiere que yo aprenda y crezca como persona, pero a veces me harta que se preocupe tanto por mí.

Sí, Laro es demasiado especial. A veces no sé cómo lo soporto. Pero luego lo miro y me acuerdo :) El otro día fuimos al cine a ver "Qué esperar cuando se está esperando", y la conclusión fue que ambos queremos tener (un) hij(o) juntos :) Y me lo dijo de una forma tan dulce que ¡Ay! <3

Pero al día siguiente me vino con que no estoy reportando y que debo hacerlo y entonces no lo reconozco como la misma persona con la que hacía unas horas estaba planeando un futuro juntos.

Pero supongo que es como si fuera mi papá: ese tipo feo y canoso que nunca me dio instrucciones y que ahora extraño porque lo conocí poco, lo quise harto pero me hirió más.

Me hubiera encantado tener a un hombre mayor que me cuide. Extraño tener un papá. Me da celos e impotencia cuando los papás de las agasajadas están con ellas y las abrazan y miman.

Soy una niña mimada.

Muero de sueño, sorry por las incoherencias.








(Oh, cierto: después de 5 meses, el miércoles pasado vomité :S . Estoy fastidiada con la comida).


 

domingo, 8 de abril de 2012

Conciencia

Yo no entiendo.
O sea, no me entiendo.
Me entiendo bien, me conozco, y en el fondo entiendo qué es lo que me pasa. Pero no me quiero entender.
Porque entenderme sería enfrentar la misma situación de hace 3 años, en la que no me importaba nada más que morirme.
Y no es así, no es la misma situación.

Yo no me quiero morir. No me quiero quedar sin nada. Amo lo que tengo, soy muy afortunada. No quiero decepcionar a nadie, ni a mí misma. Estoy feliz teniendo retos, estoy contenta viviendo.
No entiendo por qué, a pesar de esa felicidad, el monstruo sigue.

Quizás es miedo. Sí, debe ser eso. Miedo a ser feliz. miedo a que las cosas vayan bien. Deseos de boicotearme. Me rindo. Me tira la corriente. Me puede más el hecho de sentirme acostumbradamente mal pero segura a ser inciertamente feliz. Feliz con lo que tengo, que no es mucho ni poco, pero es suficiente. Es amor, es protección, es comodidad, es una lucha diaria desde que me levanto hasta que me vuelvo a levantar (Porque lucho hasta mientras duermo), una lucha que me llena de gratificaciones y me convence de seguir así, pero a la vez me cansa, me asusta y me quiebra.

No estoy mal. No me siento mal. No estoy derrotada, abrumada y pesimista como cuando tuve mi peor bajón en el 2008-2009 y terminé internada. Es lo más extraño. No me siento enferma. Me siento contenta, en control, como hacía añísimos no me sentía. En control... Y eso me lleva a pensar que justamente es lo que anda mal. Porque no por nada me he bajado tanto de peso. De nuevo estoy con un IMC inferior a lo normal, usando jeans bolsudos, ropa suelta, cara huesuda, ojeras, pero nada de debilidad ni fijación por la delgadez como antes. Simplemente me da miedo engordar. Soy consciente de que he bajado mucho de peso. "¿Por qué?", me pregunto, si no es lo que he estado buscando. "¿Será la actividad física? ¿El hecho de que casi no como dulces? ¿Que me restinjo la comida sin darme cuenta y según Laro vivo a dieta? ¿O quizás el efecto de las pastillas anticonceptivas que estoy tomando? Después de todo ese es uno de los posibles efectos secundarios (Y si es así, ¡benditas pastillas!)". No lo sé. Ya desperté suspicacias. Me dí volantines en mi clase de teatro, terminé moreteada porque mis huesos golpeaban el piso. Me abrazan y me pasan la mano por esas protuberancia, me da vergüenza que me toquen. Y no es lo que he estado buscando. ¿O sí?

¿Será que en todo este tiempo mi maquiavelicidad ha estado esperando el momento oportuno para desatar todas sus funciones? ¿Será que nuevamente mi monstruo ha mutado y emplea otros mecanismos para conseguir su propósito: consumirme? ¿Será que en el fondo sigo siendo la misma muerta en vida que no quiere nada más que estar sumida en la penumbra de su hueco? ¿Busco excusas para estar mal? ¿Realmente quiero ser infeliz? ¿Me autocompadezco diciendo que la enfermedad es más fuerte que yo y esto me pasa porque simplemente soy crónica y no tengo solución?

¡NO! No quiero esa vida sin brillo, sin amor, sin fuerza, sin metas, sin ilusión, sin una lista de cosas por hacer antes de morirme. No quiero volver a esa desazón por la vida, a es estado de autocompasión y llamar la atención de todos para que me cuiden. De esconderme para que no me vean. De pedir ayuda a gritos silenciosos exteriorizados en forma de vómitos, de dejar de comer por días para sentir que yo controlo mi vida.

Soy consciente de que estoy mal. Soy consciente de que miento y manipulo para no comer (tanto como me piden que coma). Soy consciente de que eso es inconsciente pero que está sucediendo. Soy consciente de que se me han vuelto a abrir heridas que estaban cicatrizando (heridas referentes a mi papá). Soy consciente de que me siento bien, pero no soy consciente de que ese bienestar puede ser porque me siento en control sobre la comida. Soy consciente de que tengo que hacer algo al respecto, que me molesta pero tengo que comer, que me friega pero tengo que seguir de nuevo un régimen, que detesto la idea pero voy a tener que volver a ser paciente en recuperación, no una chica que superó sus problemas.

Laro me para diciendo que por favor coma más. Que estoy demasiado flaca. Le digo que lo intento, y sí lo intento. Pero me da mucho miedo engordar. Él cree que no me importa que me pida eso, que no le importa que él se siente mal. "Que lo haga por él". Y yo no quiero defraudarlo, ni hacerlo sentir mal, ni que se aleje de mí. Yo sé que esta es la mejor forma de hacerlo que se vaya de mi vida (Estando mal), pero no quiero perderlo. Y trato de ser normal, como porque sé que debo hacerlo... Pero no es que me provoque siempre, y de hecho, me da terror ir a su casa y que me ofrezca muchas de las cosas que suelen haber ahí.

Hace como dos semanas grabé un comercial para una marca de Waffers de chocolate muy conocida. Me sentía muy contenta por la chamba y por el ambiente. El concepto era recontra divertido. Me encontré con varios conocidos... Y entre ellos estaban Bruno (A quien mis lectoras antiguas reconocerán por el nombre, y quienes no: mi Némesis, mi obsesión, mi "mejor imposible"), y el chico que me besó hace unos meses en una fiesta de fin de grabación de la película en la que estuve. El protagonista de la misma. Un chico muy tierno pero bastante descarado a decir verdad. Me sentía bien, incluso viéndolos a los dos. Removían algo en mi interior: me sentía recontra admirada por Bruno haciendo piruetas vestido de mosca gigante (Disfraz que le vino como anillo al dedo), preguntándome si yo seguiría significando algo para él o si quizás lo signifiqué en algún momento, y viendo a este otro chico y sintiendo pena por lo que pasó y por no estar disponible para él porque amo a mi novio con todo mi corazón pero no puedo negar que el chico me movió un poco el tapete en su momento pero durante la grabación sentía rechazo... Y en mi escena me dieron una hamburguesa. Tenía hambre, la terminé comiendo como mi almuerzo y pensé que no iba a comer nada más. Y así fue, sólo que terminé vomitando esa hamburguesa por las puras. porque pensé que podía hacerlo. Porque era una hamburguesa que me iba a llenar de grasa. Y ahora que lo pienso, porque estaba emocionalmente removida por ver a estas dos personas en el mismo lugar.

Estuve dos o tres días sin mi dosis diaria de Alprazolam. Ayer fue el cumpleaños de mi hermano y mi mamá. Tuve una chamba en la que me pagaron 100 dólares por que me pinten el cabello (Casi de mi mismo color, pero más hacia marrón-pelirrojo) y con eso pagué parte del almuerzo de cumpleaños de ambos (porque cumplen en días muy cercanos). Pero para variar, nunca se puede complacer a toda mi familia y alguien por ahí puso cara larga y me sentí culpable. Y luego me vino esas náuseas y no querer comer nada, y un dolor de cabeza espantoso, y anoche en la madrugada me di cuenta de que todo eso podría haber sido causado por mi falta de dosis de pastilla. No dormí bien. Mi papá me habló en la mañana, no tengo idea de para qué (¿Para hacer como si estuviera preocupado por mí? ¿A estas alturas? ¿Qué se trae entre manos?), y felizmente ya tomé mi pastilla. La ansiedad.náuseas.pánico.náuseas.molestia.tristeza.ira que siento no se van. Se me han ido las ganas de comer. Mi monstruo debe estar feliz. Pese a todo, manejo bien la situación: la hablo, me compro mis pastillas, sigo adelante con mi vida. En comparación con lo que hacía antes, claro.

Me llega a mi mail una actualización de un blog en Xanga de una chica de mi ciudad. Siempre la leo. Y leo que está de mal en peor. Quiero ayudarla. Me frustra que no se deje. Siento frustración por muchas cosas. Me da pena que haya gente tan mal y yo no poder hacer nada para al menos darle esperanzas. Como cuando a mí nadie me quería dar esperanzas. trato de desligarme, pero me cuesta porque quizás es como no poder darme esperanzas a mí misma. La veo como cuando yo estaba en su lugar, con el descontrol de mi vida y pensando que podía sola. Sé lo que debe hacer y me da rabia no poder hacer que ella haga lo que sé que debe hacer para estar bien. Qué mala persona soy. me siento solidarizada con eso, cosa que tp está bien, y termino dejándome afectar. Porque quiero, simplemente porque quiero compartir la oscuridad de otros. Mi eterno masoquismo.

Ya tomé esa pastilla que me tumba. Y prefiero morirme de sueño antes que volver a sentir esta pesadez en el estómago que me corta las ganas de hasta salir de mi casa. Le dije a mi mamá que no me siento bien y me aceptó mimarme. No pienso dejar que dure más de un día, no me gusta ser su centro (ok, sí me gusta que me presten atención, cuando decía que no era mi parte mártir porque así llamo la atención de forma indirecta, comprendí ese mecanismo en mi tratamiento), y sé que no me hace bien que me engrían. Así que debo estar mejor para mañana. No, para hoy en la tarde. porque tengo que hacer mi tarea de mi clase de teatro, y preparar la clase de alemán que voy a dictarle a una niña, y preparar mi tarea personal porque mañana tengo cita con mi psicóloga para hablar por fin de todas estas cosas.

No sé cómo termine todo esto.
No me entiendo.
Sí me entiendo.
Pero no quiero hacer lo que sé que debo hacer.
Porque me da miedo.
El miedo es muy fuerte.
Miedo a las responsabilidades, a crecer. A fallar, a decepcionar, a no ser capaz. Por eso me escondo. Porque no me creo capaz. Y me siento conforme y segura manejando mi alimentación, así siento que tengo control sobre eso. y el resto de mi vida.
Me entiendo, me conozco muy bien.

Sé que algo anda mal. No quiero aceptarlo.

Ya tengo sueño. Dormiré un rato, a ver si cuando despierte me siento menos asqueada de mí misma.

lunes, 16 de enero de 2012

Un solo de rabia y tristeza


Me siento muy triste.
Anoche estuve en un bajón muy feo, llorando más de una hora con Laro escuchándome por teléfono.
No me siento a gusto conmigo misma (Ni con mi vida). Al menos no tanto.

Mi papá ya me confirmó que no me va a seguir ayudando con mi carrera. Eso significa que ya se desconectó del todo de mí. No hay obligación alguna. No le importa, no tiene más hijos que el pequeñín. Le dije "Ok, entonces me pondré a trabajar". He conseguido ingresar a una academia de teatro, pero para pagarla necesito ganar dinero, porque sé que él no me va a ayudar con eso tampoco. ¿Qué es lo que quiere, que sea una persona sin estudios, que se gane la vida mendigando? Al parecer ni se ha puesto a pensar en eso. "Tú sabes que sí me importa, y hago todo lo que está en mis manos por ustedes, que son mis hijos, y les doy todo lo que tengo, y blah blah blah". MENTIRA. ME DEJAS A LA DERIVA, sin que te importe y sin que te esfuerces (Por tí, mejor si no tienes que hacer nada por mí).

La perspectiva de que voy a ser actriz con formación, aunque no universitaria, me da gusto. Después de todo es a lo que me he estado dedicando. Chambear en teatro para forjarme un caminito que me permita conseguir mejores papeles. Es lo que me gusta hacer.

Pero por otro lado, me llena de incertidumbre. Porque no creo tener el talento necesario para conseguir lo que quiero, porque no voy a tener un trabajo estable, y porque, maldita sea, se necesita un cartón para triunfar en este mundo.

Yo quería ser doctora. Quería poder decir "toma tal pastilla, haz reposo, la salud es lo primero". Quería poder dar charlas para prevenir la anorexia y bulimia, conversar con pacientes y ayudarlos a encontrar soluciones a sus problemas. Quería seguir teniendo la satisfacción de decir "Estudio medicina". Sé que hay otras opciones como pasarme a una universidad nacional, pero todo eso demanda tiempo y también bastante dinero del cual no dispongo, y yo ya me he atrasado mucho tiempo! (No voy a repetir lo de que mis amigos ya están terminando... yo ya me he atrasado y siento que la vida se me va esperando). No tener una carrera, para mí que me han criado con la idea de que "los estudios son lo más importante", es una de las peores cosas que me pueden pasar. Porque me llena de miedo hacia ese futuro tan incierto que me espera, más que si tuviera mi carrera afianzada.


Sé que Dios me ha dado la oportunidad maravillosa de seguir con mi pasión por el arte, pero me friega tener que igual pagar por ello. Y no sólo pagar por ello, tener la perspectiva de una vida llena de altibajos como los que he venido teniendo, y no poder hacer un plan. Yo quiero, NECESITO seguridad. No me molesta tener que trabajar en sí (Me ayuda a tener algo que hacer, es bueno para mí). Me molesta tener que hacerlo porque no me queda de otra, porque mi papá así lo dispuso, porque no le importa negarle casa, comida, estudios a sus hijos (No son ejemplos, ya todo eso nos lo ha negado).

Puedo ser realista. Sé que hay opciones pero me molesta que tengo que decidir. Me friega que las cosas sean tan complicadas ahora y que tenga que arriesgarme a moverme de mi nidito. Hacer las cosas por mí y para mí. Responsabilizarme.

Estoy cansada de llorar. De tener miedo.

Miedo. Eso que moviliza tanto mi TCA.

Tuve terapia grupal el martes y el viernes. la conclusión es que, como ya tengo aprendido a pesar de que no lo estaba haciendo hace tiempo, cada vez que se presenta un reto y siento miedo, incertidumbre, cólera, tristeza, lo canalizo a través de la comida y mi cuerpo. Mis conductas son el reflejo de lo que me pasa y lo que siento. Y ahora que siento tanta rabia y miedo, es "natural" que me preocupe de más en mi cuerpo.

Lo cual no me ayuda a resolver nada, más bien me hace sentir peor.

Tengo muchas ganas de desaparecer y/o no despertarme hasta que todo esto haya pasado. No tengo ganas de luchar, ni fuerzas. No tengo ganas de nada, nada. Quisiera poder disfrutar de este lindísimo verano, de estas vacaciones, no tener que pensar en trabajar, en dinero, en mi cuerpo, en mis estudios, no tener que preocuparme por nada. Que mis papás cubran todo eso, para eso me trajeron al mundo, ¿no? Para hacer felices a 3 criaturas y darles lo que ellos no tuvieron.

Necesito un cachetadón porque sigo lamentándome de lo mismo y así no voy a pararme a hacer nada. Me tengo que mover. Tengo que salir. ¿Y a él? ¡Ni carbón! No tengo ganas de fingir que estoy tranquila con su disposición. No quiero escucharlo, no quiero hablarle. Al menos hasta que tenga las cosas más estables.


Tengo cosas que hacer. Chau.