Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta comida. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta comida. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de octubre de 2014

Nido mental rojo

Advertencia: Estás entrando en mi mente. Probablemente no entiendas mucho de lo que digo porque este es un vertedero para desahogarme. Si te gusta saber de líos mentales ajenos o crees que te pueda ayudar a ti ver cómo otra persona desenreda sus marañas, bienvenido.

*********

Ayer sucedió algo que no me esperaba para nada.

Estaba modorreada, en ese estado en el que se está aún decidiendo si despertar o no, viendo las notificaciones de facebook que pudieran haber llegado en la madrugada, costumbre que tengo desde hace tiempo para saber si alguien me habla o sucedió algo importante pero sin mucha esperanza de encontrar algo digno de mención o que pudiera cambiar mi día...

Y, como para cambiar el curso de las cosas, encontré un mensaje de alguien inesperado. 

Era simplemente un saludo bastante correcto, simple y directo. No supe qué hacer, y luego de cranearla un poco y reprimir mi impulso de responder apenas visto el mensaje, lo respondí de la misma manera: cordial, correcto, con una cara feliz al final. 

Puede que no haya sido EL mensaje de la vida, pero a mí me movió el mundo.

No se trata de LA persona de la vida, pero a mí me movió el mundo.

Por lo que significó para mí, por el aprendizaje que estoy teniendo gracias a su paso por mi vida, y por lo que gracias a ese mensaje descubrí que me pasaba.

*********

He estado perdida este mes y medio, sin ánimos de escribir, porque la verdad es que no ha pasado nada demasiado interesante. Despertar, estudiar, trabajar, jugar en la computadora. Fantasear, desear que alguien llegue para hacer mi vida más interesante y tener oportunidad de pasear, disfrutar, viajar. Buscando maneras de socializar. Sí, he puesto mi granito de arena por salir de mi ensimismamiento.

Me asaltaron a finales de Setiembre cerca de mi casa, por lo que tuve que invertir en documentación, y me han prestado un celular por mientras que sólo conecta a facebook (De manera precaria. No tengo whatsapp, ni internet, pero el facebook me salva y con eso puedo sobrevivir hasta que ahorre lo suficiente como para comprarme un aparato nuevo). 

Renuncié al restaurante y ahora sólo estoy en lo de los shows infantiles, que me consumen tiempo porque mi chamba ahí se basa en crear. Crear secuencias para los shows, crear pelucas y disfraces para los personajes. Me he creado mi propio vestuario de Elsa, de Frozen, junto con una amiga que lo cosió, y como ejercicio de paciencia he llenado el corsé de lentejuelas cosiéndolas una por una, y pegando escarcha en la capa con pincel y pegamento especial, con forma de copos de nieve, también uno por uno. Lo cuento porque me siento orgullosa de mi trabajo, ha quedado lindo :) Ha sido una manera de ocupar mi mente en cosas constructivas en vez de rumiar penas. Además, ahora que no estoy en el restaurante estoy mucho más relajada, puedo dormir más y hacer las cosas que me gustan y tener tiempo de hacer trabajos (Que igual hago a última hora, pero bueno, eso es ya más mi tendencia a la procrastinación). 

Con el chico este nunca se concretó nada. Salir del restaurante implicó tener una oportunidad menos para vernos, por lo cual se fue bastante estrés, porque todos los días que tenía turno estaba a la expectativa de que se apareciera. Me cansé de perseguirlo (Me daba remordimiento cada vez que le hablaba), y más luego de que me plantó. Sí, me plantó. Aclaré las cosas con él luego, y simplemente no quedó en nada. Y me cansé: soy insistente pero no me gusta caer pesada, así que estoy en el proceso de aceptar que simplemente no quiere nada conmigo. No me extraña, por lo que no debería entristecerme, pues debería estar acostumbrada al rechazo (Como dije en un post anterior), pero bueno, soy humana, y siento. En su defecto, estoy viendo más seguido a "Sheldon", de quien me he hecho muy amiga, y me pasa la voz a sus planes locos los fines de semana. Me hace bien conocer gente, socializar y hacer cosas que hace tiempo no hago porque tontamente dependo de un novio para hacerlas. Me da gusto estar construyendo amistades y vida social muy aparte de la persona con la que pueda estar, porque eso me da identidad y me llena :) Lo curioso del asunto es que en parte salgo con Sheldon porque él y este chico tienen amigos en común, el sábado pasado esperaba encontrármelo... Pero al parecer tiene un radar para evitarme xD. Así que NEEEXT.

Todo está siguiendo su curso, todo es monótono. Poco a poco me estoy construyendo luego de hacerme casi convertido en polvo después de mis relaciones. Es bueno saber quién soy. A pesar de las circunstancias. 

Pero hay un tema que no me deja del todo tranquila, y es esa insatisfacción, esa sensación de que me falta algo, de que mi vida no está completa. Y que, de una u otra manera, repercute en mi estado de animo y mi alimentación.

Sí, para variar, mi chivo expiatorio.

A veces pienso mi anorexia siempre será sintomática. Luego me acuerdo de que hubo un tiempo en que me costaba menos comer y me pregunto qué había de diferente entonces. Reconozco que estoy dejando que se instale el hábito, que poco hago por cambiarlo porque es cómodo y me da miedo cambiar y sentirme mal (Quienes padecen TCA saben que cuando no hay costumbre, tener comida en el estómago puede ser muy estresante). Casi a diario sueño cosas relacionadas con el internamiento en Cieneguilla, o que vomito. Hoy soñé que por fin me pesaba y salían 35 kilos, que no se notaban porque sí comía y no vomitaba como en el 2009. No tengo idea de cuánto peso, no tengo manera de saberlo tampoco, pero la ropa de nuevo me está sobrando y no me molesto en hacer algo al respecto.

¿Por qué? ¿Por qué las ganas de autoagredirme, si sé que tanto eso como la tristeza no me llevan a nada? ¿Es porque creo que es parte de mi identidad batallar a diario con lo que como? ¿Es porque simplemente es mi manera de ser y tengo que aceptar que el resto de mi vida pasaré por épocas así, pero que sólo será eso, épocas, y que pronto encontraré la motivación interna para no hacerme tanto daño? ¿Es mi vegetarianismo últimamente adquirido una manera más de esquivar la hora del almuerzo o lo hago por convicción? Todas estas preguntas me las hago casi a diario, temiendo haberme vuelto a convertir en ese monstruo que alejó a Laro y que casi me mata. No quiero dar pena, no quiero ser negativa, no quiero estancarme ahí de nuevo... ¡Pero se me hace tan natural...!

Entonces, volviendo a hacer comparaciones, noto que hay algo que me motivaba a comer: el hecho de que me inviten. El comer en casa de mi pareja, que me digan que no soy deseable, que me obliguen a gustarme como me veo. Claro, "si tuviera enamorado comería mejor", es la excusa del mes. "Al menos sentiría que significo algo para alguien, no estaría tan sola". 

Y es que, exceptuando mis perros (Los cuales compiten entre ellos por el que gana más caricias de mi parte), el único momento en el que me siento importante para alguien es en los shows, en los que los niños me abrazan... nombrando a un ser que represento, pero que no soy yo. Este tipo de situaciones me hace preguntarme: ¿Habrá alguien que, algún día, me quiera por quien soy, tal cual, así esté raquítica (Seamos honestos, es más probable que pase eso a que tenga sobrepeso), así no llegue a tener estudios, ni trabajo, que por alguna razón tenga un hijo encima, simplemente por el hecho de ser yo, mi esencia, yo?

Quiero creer que es posible. Me aferro a esa idea para poder encontrar motivación. Con motivación hago las cosas, haciendo las cosas me siento bien conmigo misma, y sintiéndome bien conmigo misma alimento mi alma y obtengo fuerzas y razones para quererme más. Las dudas siempre están, siempre. No tener crisis existenciales sería como no pensar para mí. 

Sí, ando confundida respecto a lo que siento por mí. Estoy en una fase rara tanto interior como socialmente. Construí un muro luego de Mr. Red para que nadie se me acercara, pero me olvidé de que "nadie es una isla" y que, realmente, no soy feliz aislándome. Estoy trabajando por rehacer mis vida social y volverme más amigable sin dejar de ser yo misma (Y me da mucha pena convertirme en un ogro cuando tengo que hacer trabajos de grupo porque "si no dirijo yo, nadie más lo hace"). Probablemente las cosas pasan como pasan porque simplemente no estoy preparada para entablar una relación con alguien, que es lo que yo pienso que necesito. Primero tengo que ser yo y realizarme, y estar consciente de ello, experimentarlo, no sólo decirlo. Eso es algo que choca con mi deseo de no estar sola, pero es necesario. Eso es algo que me mostró Mr. Red. 

El mismo que, descubrí un día, me había bloqueado. Para luego mandarme un saludo.

Entenderán mi confusión: Wait, ¿No lo había espantado? Con todo lo que le dije, desde el fondo de mi corazón y tratando de ser razonable, ¿No era que había salido corriendo pensando que soy una indeseable, loca, necesitada, dependiente y demás adjetivos que harían que un hombre decida no tener nada con una chica? ¿No me había demostrado que no quería saber nada de mí? Entonces, ¿Por qué me ha escrito? ¿Ahora que hago? ¿Le respondo bien? ¿Le respondo mal?

Como verán, soy muy torpe en mis relaciones.

Antes de contestarle con un "Igualmente, Mr. Red :) ", me puse a pensar si realmente quería decirle algo. Pensaba que todo estaba zanjado, su silencio era más que claro. ¿Estaba molesto él conmigo? ¿Estaba molesta yo con él?

He ahí el asunto.

He construído un muro, no para que no me hagan daño, sino para yo no hacerme más daño en mis relaciones. El común denominador ha sido que yo siento/pienso que he metido la pata porque las cosas no han funcionado, y como reprimenda me he aislado y empezado a dejar de comer. No estoy molesta ni con Mr. Red, ni con Laro, ni Brownie, ni el chico indeciso, no: Estoy molesta conmigo misma. Por eso es que no termino de zanjar ninguno de estos asuntos, porque no es con ellos, es conmigo. Por eso es que soy incapaz de atraer gente a mí, porque yo misma me repelo. Porque considero que fui tonta al entregar mi corazón, porque considero que como no me correspondieron, no soy querible, porque aún creo los mensajes de mis ex parejas que me decían que era defectuosa y que nadie me va a querer si no cambio. He estado tratando de cambiar por otros, no por mí. Me he enfocado mal. No he podido entender bien el significado de las cosas que estaban pasando, de nuevo mi percepción me jugó una mala pasada. 

Lo cierto es que no he confirmado si lo que creo acerca de las razones de Mr. Red para "terminar" conmigo es cierto: para mí es más fácil pensar que jugó conmigo y que una vez conseguido lo que quería, se dio cuenta de que soy una chica seria y usó de excusa su viaje para alejarse. Es más fácil pensar eso porque es lo que me han enseñado. Contradictoriamente es fácil también creer que es un buen ser humano y que sus razones han sido más espirituales que otra cosa, lo cual me termina confundiendo. Sea cual sea la razón, el hecho de que me haya saludado me hace pensar mucho, porque implica que ha pensado en mí. Lo cual me hace un mínimo de importante. Yo, que no soy importante para nadie, importante para alguien que es importante para mí. Eso me reconforta.

Así que gracias por pensar en mí, por acordarte de mi existencia, por hacerme reflexionar y observar bien, porque eso me permite desentrañar este lío interno y crecer, que es lo que a fin de cuentas busco: crecer y ser feliz. No andar por la vida de paso, simplemente existiendo, sino encontrarme un significado. Saber que puedo calar en otros me ayuda a darme valor, porque valoro eso.

Yo no sé que pase por su mente. Es un tema escabroso para mí, porque probablemente me costaría creerle si me dice que lo hizo por su viaje más que porque no me quisiera. Pero saber que al menos no me odia me ayuda a limpiar las asperezas que pueda tener con él... Y conmigo misma, gracias a lo que pasó con él. 

Yo había decidido dejar el tema atrás y seguir con mi vida, pero es bien difícil si el círculo no se ha cerrado. Dejar ir no significa olvidar, sino soltar, y yo estaba tratando de enterrarlo para no pensar en cosas que me duelen. Lo mismo digo del "indeciso". Enterrar no implica que algo ha muerto. Menos en mí, que, sabemos, hago lazos sentimentales fuertes con cualquiera que me preste atención porque así estoy de hambrienta de cariño. Lo que siento por Mr. Red no ha muerto porque yo lo decidí así, y por eso me he estado sintiendo mal. No puedo comenzar algo nuevo si no he dejado ir del todo algo del pasado, y no puedo dejar ir del todo algo del pasado si las cosas no están claras. Me paso con Laro, me pasa con este tipo. En el primer caso el tiempo ha hecho su efecto porque me he visto obligada a matarlo, y por las cosas que me he enterado gracias a Sheldon me he decepcionado mucho de él y se que no es el mismo que hace dos años; en el caso de Mr. Red, el que me haya escrito simplemente a saludarme y desearme que ande bien, en cambio, implica buenas intenciones. Y eso me salva, porque yo no quiero estar molesta con él (ni conmigo), porque creo firmemente en que tenemos una conexión especial que no debería ensuciarse (Que no quiero etiquetar con nombres como "amor" o "amistad" porque se convierte en algo limitado), y porque me da esperanzas de que, en algún momento, las cosas con él estarán bien.

Espero no estarme equivocando y malinterpretando para mi beneficio lo que está pasando. 

Es que simplemente me enferma no estar en buenos términos con todo el mundo. Más que por el karma, es por tranquilidad mental. 

Y en lo que a mí respecta, tengo más claro qué es lo que tengo que trabajar conmigo misma. No sólo es buscar cosas de mí que me gusten, porque eso lo tengo identificado. Se trata de un problema que no tenía antes, que se basa en mis relaciones (Porque antes no había tenido ninguna, vivía ensimismada). La problemática es distinta porque yo soy distinta. Antes me sentía desagradable porque mi papá no me quería y las chicas de mi colegio no me hacían mucho caso. Aprendí a tener amigos y a no depender de mi papá. Ahora me siento desagradable porque no consigo interesarle a quien me interesa (Y esto va desde hace años, no es reciente), y eso ya es otro campo en el que tengo que trabajar conmigo misma.

Además, el otro día que luego de meses hablé con mi mamá profundamente, me hizo bien saber que ella reconoce y que me recuerde que estoy en una parte de mi proceso de evolución en la que tenía que pasar por oscuridad para construirme a mí misma (Oooootra vez), que siempre hay alguien arriba que vela por mí, y que estoy aprendiendo.

Me siento agradecida por tener la oportunidad de encontrar una respuesta. Me da esperanza en que puedo volver a estar bien :)

miércoles, 6 de junio de 2012

Y llegó Junio

Nada, paso por aquí para no descontinuar el blog.

Y estoy de pasadita, nomá, de nuevo, porque son casi las 4am y tengo que madrugar xD.

Nada más cuento que hoy he tenido un día literalmente "de perros". Por la cantidad de pichis y cacas de mis cachorros que he tenido que recoger.

Ah, no conté que mi hija dió a luz crías, cierto?


Bueno. Son una preciosura. Tan preciosos como cochinos, diría yo :3 Y están en toda la edad del esplendor, recién cumpido el mes... y recién salidos los dientecitos.

<3

Bueh. Además de tener que agacharme a limpiar el piso 50 veces en el mismo lugar, enjuagar trapos, etc etc etc, estoy medio atrapada en mi casita porque mi mami está medio mal. Se fue a escalar una montaña (Mejor no cuento para qué... ok, ok: para meditar) y se cayó y se fisuró una costilla. Más parece ruptura, porque no se puede mover y según ella, sentía que algo se movía dentro. En fin. Entre mi hermana, el enamorado de mi mamá y yo estamos de cuidadores. Al menos él no duerme aquí: la pobre de mi hermana es la que tiene más fuerza, y por ende es la que la suele levantar de la cama y ayudar a ir al baño. Yo la ayudo a veces a levantarse y bajarse el pantalón xD Y lavarle los pies y esas cosas. Pobre. No puede trabajar, así que encima con lo de los perritos, no hay mucha plata. Mi casa es un desastre xD

Y a raíz de que mi mamá se enfermó y yo le respondí un poco exasperada a mi hermana (Que se me acercó el martes pasado a pedirme que coordinemos horarios y yo le dije "lo siento, mañana estoy fuera todo el día grabando un corto"), pues nada, me dejó de hablar. Según ella, soy una egoísta que sólo piensa en sí misma. Según yo, cuando era niña me inmolé por mi familia al punto de convertirme en la madre de mi mamá (Tenía 13 años, tarea agotadora), así que decidí que iba a ocuparme en las cosas que me hacen bien/no me hacen daño (Entre ellas, mis ocupaciones). Puede ser que haya sido una forma de evadir la realidad (Para variar), lo acepto. Además, he estado llegando tarde a mi casa. Entre los ensayos, el trabajo y Laro se me va la vida :P Nah, floro. La verdad es que estoy muy irresponsable. Al menos ese es el concepto que tengo de mí misma actualmente, y por el cual me martirizo, sobretodo en la chamba.

Estamos en Junio. En 10 días será mi cumpleaños, y no tengo la más mínima idea de qué haré. Quienes me conocen saben que Junio significa para mí un mes lleno de desastres. Sobretodo porque mi cumpleaños suele coincidir con el día del Padre. E irónicamente, a ese padre que desconozco es a quien le celebran. Nosotros ya no celebramos el día del padre en mi casa porque mi abuelo materno falleció hace dos años, así que no voy a tener nada que hacer el día siguiente de mi cumple. Pero no puedo organizar la gran cosa por mis clases y los eventos de la semana. Así que no sé. en realidad, no es mi prioridad hasta que me acuerdo, estoy concentrada en los problemas de mi chamba (¡Que son un montón! ¡Hoy día literalmente he tenido un día de perros gracias a los perros y a los mil líos que he tenido con la chamba!), y en sobrevivir el día.

Por cierto, estoy contenta. No sé por qué. Junio suele causarme el efecto contrario: sobredosificarme de depresión. Pero no sé, desde el internamiento veo las cosas distintas. mi cumple del 2010 fue lindo, porque celebré realmente que estaba viva, realmente lo sentí. Soy de la idea que "todo debe ser perfecto ese día", y la verdad es que es uno de los días más decepcionantes por esa misma creencia. Así que cambié mi creencia: "Voy a procurar que mi día sea bonito para mí", y así me funciona mejor. El año pasado hice una reunión en mi casa, pero este año por los perros, mis clases y el día del padre lo dudo. Así q no sé.

Lo que sí, ya me hice mi regalo de cumpleaños adelantado: ME GASTÉ TODOS MIS AHORROS COMPRANDO ROPA. He comprado calzones, sostenes, medias, medias finas tipo panties, pantalón formal, camisas-vestidos medio formales para no verme tan zarrapastrosa, leggins, una chompa y una casaca de marca, zapatos a 15 soles (Increíblemente barato), cafarenas, 3 jeans, correas... por poco y me bajo todo Miraflores xD (Oh, y me robé dos polos :P metí una en mi bolso y otro en una bolsa y aproveché que eran de esos sin sensor, que los ponen en montañas, esos que son los residuos con tara de las fábricas... Y no me siento muy orgullosa de lo que hice, porque cuando robaba estaba enferma, pero qué importa, quería ropa y me sentía mal gastando tanto.

Lo que pasa es que (sí) esto tiene que ver con mi peso. Ya mi ropa de nuevo no me queda (o sea, me queda demasiado grande), usar jean es denigrante y la verdad, mi presentación personal en las entrevistas de trabajo con las personas que trato dejaba mucho que desear. Laro me felicitó por renovar mi clóset, pero mi conciencia me dice que "soy una despilfarradora irresponsable que no piensa en nada".

Este es el pensamiento, al parecer, que me acompaña en estos días. Lo chistoso es que me lo creo, lo justifico, y me siento una basura. Por ratos, claro.

Porque dentro de todo, y con todos estos líos, me sorprende de mí misma que no haya escapado volando por una ventana hacia Nunca Jamás sino que esté enfrentando, resolviendo uno a uno y sintiéndome, por ratos, orgullosa de mí misma. ¡Hasta me autoescribí un mail felicitándome! Y es que si espero que el resto reconozca mis esfuerzos y logros, voy a quedarme esperando por siempre. Porque en vez de que mis jefes (incluido laro) me digan "Muy bien", recibo más tareas y más cosas que hacer. Quiero aprender a ver eso como algo normal y hasta bueno, porque significa que soy capaz. pero me sigo quedando en el resentimiento, en el "qué malo", en el "me exigen demasiado y no soy capaz" (Porque la verdad es que no me siento capaz de hacer nada bien, otra creencia irracional que me socava el camino), y en el buscar culpables de las cosas que "salen mal" (No salen como espero). Generalmente le echo la culpa a Rodro, mi otro jefe, porque es un chico demasiado despistado y me manda a hacer cosas que él también podría hacer ¬¬ Lo cierto, es que me pagan por seguir órdenes :( ¡Y ESO ME MOLESTA! (Ego del mal).

Con la comida... Pues igual. Supongo que sigo bajando de peso, la gente me lo para diciendo, yo ya ni sé. no puedo confiar en mi percepción. No me peso, no puedo perder tiempo y malgastar emociones en conseguir una información que sé que no me es constructiva (Todo lo contrario). Me da curiosidad a veces, pero bah, lo dejo ahí. Me contento con saber la nueva talla de mis pantalones. Un horror. Me da pena de mí misma porque es la misma talla que usaba cuando estaba recontra mal. La diferencia es que en ese entonces, los dos únicos pantalones que tenía ME QUEDABAN BOLSUDOS (No fui a comprarme ropa de niña por orgullo). Y bueno, ahora me quedan bien, pegados, podría decirse que se me ve "como una chica naturalmente flaca". En realidad hay una de mi curso de actuación que es naturalmente flaca (incluso es modelo de alta costura ¬¬), y la veo y me comparo con ella y me pregunto qué tan parecida estaremos en realidad... porque para mí, yo soy el doble de ella. ¡Si la vieran!

En fin. Esta semana además he conversado abiertamente de mi problema con la gente de mi grupo de teatro. Me da un poco de tranquilidad poder expresarme más libremente, sin tener que esconderme o fingir (como cuando estábamos ensayando en casa de uno de ellos y la mamá del dueño de casa nos trajo a todos hamburguesas del Mc Donald's... Yo ya había cenado así que la guardé y se la dí a mi perrita). Lo que sí, he de aprender a controlar mi boca. A veces en mi afán de sentirme cómoda se me va la lengua y puedo ser hiriente. O esa es la creencia que tengo sobre mí (ooootra). No sé. Estuve conversando con las chicas de mi grupo acerca de ese tema, y aunque por un lado me dije "bueno, entienden de lo que hablo", me dio mucha pena ser consciente de cuánta gente que me rodea o que está cerca de gente cercana a mí está metida en este infierno. O al menos, que lo estuvo, porque "milagrosamente" se curó. Me pregunto, entonces, si realmente se habrán curado. Y también me pregunto, ¿por qué rayos yo no pude curarme por completo? ¿Sus cuadros eran menos fuertes que el mío? ¿Soy un caso perdido?


Grrrrr. No. Yo sé que no. Quiero pensar que no van a recaer, porque me daría mucha pena, pero no puedo pensar otra cosa de alguien que no recibe el tratamiento adecuado. Es como esperar que con tomar Uña de Gato, Guanábana y rezar mucho, se cura el cáncer. Teniendo la mamá que tengo puedo decir que se podría... Después de todo, la  he visto hacer milagros en gente enferma ;) pero la verdad, prefiero objetar. Porque, en verdad, hay cosas en las que la mente TIENE que actuar junto con el cuerpo. En el caso del Cáncer, la fuerza mental debe ir acompañada con un tratamiento adecuado de quimio o radio, y en el caso de los TCA's, la realimentación y la medicación DEBE estar acompañada de terapia psicológica. Sino, no hay cambio neuronal, ps.

Yo y mis contenidos médicos.

¡Extraño mi universidad! Pero por otro lado no me veo volviendo, no ahora. Me gusta ganar dinero, me "divierto" trabajando y teniendo relativamente el horario que quiero (Sobretodo en cuanto a la hora de despertarme e irme a dormir), y me encanta enseñar y actuar como lo hago ahora... pero me jala el bichito de la medicina. Me pregunto si, después de toooooodas estas pausas, llegaré a ser una buena doctora y ver casos de gente enferma emocionalmente, como es una de las cosas que quiero hacer. Porque sé que muchos no confían en doctores científicos que sólo han estudiado, y que mi condición de paciente me ayuda a comprender mucho mejor el dolor ajeno. Pero no sé qué tan bien asumiré tamaña responsabilidad (¡una vida!) cuando con las justas limpio el piso de pilas y cacas, o enfrentaré la muerte de alguien conocido cuando le temo, o veré dolor ajeno cuando no soporto saber que existe.

En fin. Divagaciones de las 4:20am. Debería haber dormido hace rato. Mañana tengo que madrugar.



No pongo muchas imágenes porque no quiero perder más tiempo xD Pero, espero, habrán noticias mías pronto :) Me quiero pasar antes de que finalice el mes, mínimo! xD

Caracho, tenía pensado escribir un párrafo. Tenía muchas cosas que contar :)

(Sí, esos son mis perritos :3 )

viernes, 18 de mayo de 2012

En forma

¡¡¡Ok!!! Veo que mi blog está sin actualizar hace casi un mes :/

Otra vez la dejadez.

No sé qué excusa poner esta vez.

(Y me salió un verso sin mucho esfuerzo xD)


Bueno.
¿Conté que ya tengo un régimen y me subieron la dosis de pastillas? No, ¿No?

En fin. Fue algo así:
Medio a regañadientes, arrastrada en parte por mi conciencia sucia y en parte por callar un poco las voces de quienes se preocupan por mí para poder decirles "Sí estoy luchando", fui a hablar con la nutricionista para que me diera un régimen. Es decir, me recetara cantidades y tipos de alimentos que en modo de trato íba a consumir. Nadie está obligada, obviamente, a seguir su régimen a menos que la persigan o vigilen (Como en el internado, o en el caso de algunas familias). Y como ese no es mi caso, en realidad, he estado haciendo casi casi lo que me ha venido en gana con él. No siempre, a veces. Podría decir que lo he seguido al pie de la letra pocos días, porque realmente es complicado hacer coincidir los horarios y las cantidades exactas de comida. Sobretodo si la que lo controla soy yo, y digamos que ganas no me faltaban de no seguirlo.

Entonces, ¿Por qué lo sigo? ¿Por qué cuando viene la hora del almuerzo me sirvo mi ensalada y me siento contenta?

Porque sé que es lo mejor. Que está bien. Saber que hago lo correcto me hace sentir bien, y eso aminora mi ansiedad y los pensamientos negativos hacia la comida. Boicotear a la anorexia y ser más inteligente que ella es divertido. Y a veces lo logro.

Pero bueno, eso no fue todo: fui a mi cita control con el psiquiatra y nos dimos cuenta de que la cantidad de antidepresivos que estaba tomando no estaba ayudando a frenar mis pensamientos de restricción (Los antidepresivos ayudan a controlar los pensamientos negativos, y además los que me ha recetado mi doctor no elevan el nivel del hambre, al contrario, lo disminuye). Y sí, me indicó subir la dosis. Era previsible que, y aquí viene el meollo del asunto, al frenar mis pensamientos negativos hacia la comida y mi cuerpo, iba a serme más fácil comer. Y efectivamente, "me subió el apetito". En realidad era ansiedad, porque estaba comiendo más (O sea, mi régimen completo). Y este es el asunto:



  • Me siento bien comiendo porque sé que es lo mejor, y me trae orden a mi vida. 
  • Me siento bien porque tomo pastillas que me ayudan a controlar los pensamientos sin elevarme el hambre (Me remito a las pruebas farmacológicas y clínicas para creer esto, a ese punto de desconfianza se puede llegar), y tomo un ansiolítico que me ayuda a bajar la ansiedad al menos una parte del día, hasta que se acaba el efecto.
  • Y no veo que he engordado/subido de peso/ recuperado de forma abrupta ni descontrolada. Tengo una distorsión de la imagen y confiar en lo que veo y siento no es lo más prudente, y este es el mensaje que me dice mi mente sana: no estás gorda, para nada. La ropa te queda tanto o más bolsuda.


Sin embargo, esas neuronas mal programadas me dicen: "Cristal, estás comiendo más --> Ergo, estás engordando". Como si yo fuera un saco al que si se le mete una cantidad de cereal en el desayuno, se llenara y no hubiera forma de que ese cereal desaparezca a menos que lo saque de ahí. Y no, yo no soy un saco de papas. Soy una persona con actividad física, un metabolismo increíble, un antecedente de recuperación satisfactorio y por lo tanto, soy capaz de volver a enfrentarme a ese miedo de "recuperar peso" (Y más con la ayuda de pastillas que me facilitan el cambio mental).

Tengo esas neuronas que me dicen "No comas tanto, sáltate tal comida o come algo menos engordante, cómete 2 chocolates porque te mueres de ganas de comerlos y te mereces un premio (¡Los dulces son un premio!), pero después no comas nada más porque las calorías que habrás ingerido no ameritan que te alimentes con otra cosa... Mira tu cintura, ha aumentado (No me he medido); mira tu cara, se han llenado tus cachetes (En parte mejor, se me veía demasiado demacrada y me asustaba); siente tus brazos, el resto de tu cuerpo, resaltan menos las venas y los huesos, hay una capita casi imperceptible de grasa por todas partes que lo cubre todo y aunque no te hace engordar tan visiblemente (Excepto para tí que eres la que conoce a detalle cada milímetro de tu cuerpo porque lo observa y lo mide sin parar), si se suma indica que HAS ENGORDADO". Y yo, pavasa, les hago caso una gran cantidad de veces a estos pensamientos automáticos que aprendí hace tiempo.

Yo no entiendo cómo es que se creó esa ruta mental de deducción tan ilógica y que tanto mal me hace: "Si como, engordo". ¡Y es que no necesariamente es así! ¿Acaso no gasto las calorías? ¿Acaso mi cuerpo no necesita alimentarse para sobrevivir? ¿Acaso soy una bolsa que no utiliza lo que ingiere? ¡NO!

Así que nada. Ando tratando de normalizar mis ingestas. Horrible, porque han habido días en los que la ansiedad me jaló por los dulces, horrible, porque cuando me salto las comidas después me da miedo volver a comer, horrible, porque comer ensalada todos los días cansa. Horrible, porque ¡¡¡¡¡¡¡no quiero comer bien porque me da miedo!!!!!!!!

¿Miedo de qué?

  • De engordar (Estoy renunciando a dejar mis huesos por mi salud, nada fácil).
  • De perder el control (En realidad, el control se pierde cuando no se come bien, porque el organismo no olvida cuando no comió, acumula el hambre, se convierte en voracidad y ansiedad por comer y vienen los atracones).
  • De dejar de ser yo si se va mi enfermedad (Irónico, porque estando recuperada me sentía feliz de ser yo. Pero vuelve lo antiguo y conocido y vuelvo a sentirme confiada y cómoda. Soberbia, autosuficiente).


Y ese es un tema que últimamente hemos estado viendo en terapia:
Es como que lo más difícil de la recuperación, sobre todo en nosotras, las crónicas, es el dejar la vida del TCA; hemos pasado tanto tiempo mal que actuar de forma enferma se quedó como forma de vivir y de enfrentar la vida: ante emociones fuertes o desagradables, ante eventos negativos, ante críticas o frustraciones, aplaco mis emociones o las tapo y simplemente las guardo (No les hago caso y se acumulan), utilizando la comida como chivo expiatorio. Dejar ese estilo de vida se hace raro, como si perdiéramos parte de nosotras. Y da miedo sentirse bien, porque estamos tan acostumbradas a estar mal que empezamos a añorar "esas épocas" cuando "todo iba bien con la comida porque hacía lo que me daba la gana y adelgazaba y tenía un montón de beneficios "(Es completamente verdadero que la anorexia y la bulimia traen muchos beneficios, y esos son los que tememos perder en la recuperación. También es difícil por eso). Y entonces nos boicoteamos, y empezamos a ser "cómplices" de nosotras mismas para a propósito volver a estar mal. Porque se hace raro estar bien, porque "no merezco estar bien", porque "Tanta felicidad no puede ser duradera, algo malo va a pasarme pronto", y efectivamente, nosotras nos lo causamos.

El problema es que esta enfermedad se enraiza y afecta en todos los aspectos de la vida de una, al punto de que se hace una especie de "sello", parte de mi identidad. Me conforma, porque vivo así. Porque no me conozco de otra manera. Dejar de estar enferma da la sensación de convertirse en otra persona. Cuando en realidad, dejar de estar enferma es ser una misma en realidad. La verdadera Cris, la verdadera persona que tú, si me lees, en realidad eres, está escondida en el fondo no pudiendo salir porque la enfermedad te controla, controla tus pensamietos y tus actos y te hace hacer cosas que no quieres. Eso no es tener fuerza de voluntad. Es estar tan enferma que no puedes controlarlo. Porque cuando viene el "descontrol" con la comida, el hambre, nos sentimos mal. ¿Y por qué el resto del mundo, que no tiene anorexia o bulimia, no se sienten mal cuando comen? ¿No será que algo anda mal en nosotras?

A la próxima hablaré de la conciencia de enfermedad. Es un tema muy divertido :)

Por cierto, el lunes fui a almorzar a la casa de Laro. Él estaba con descanso médico porque metió la pata en un concierto y no podía caminar tranquilo. Primero, "para tener el control", le dije: Ok, llevo mi comida. Pero luego pensé: Caray, pero fácil hacen algo que yo sí esté dispuesta a comer, y como los lunes suelen hacer menestras en muchas casas (Por costumbre, no sé). Entonces dije "Ok, comeré lo que hay en tu casa". Pero resulta que había CREMA DE ZAPALLO (Se hace con papa = Carbohidratos), y TALLARINES (Sin comentarios). Ya estaba en su casa. Y tenía la posibilidad de ir a comer fuera. Pero entre gastar plata y desairar a la familia de mi novio, y enfrentarme a un miedo y comer algo que, a decir verdad, me gusta mucho, terminé decidiendo quedarme a almorzar.

¿Y saben qué? No fue tan malo :) 1 o 2 meses atrás no habría sido capaz de tenerlos a menos de 50 cm de distancia: ese día comí algo que me hacía sentir miedo, pero luego me sentí tan bien por darme el gusto de comer pasta, que me gusta, en casa de mi novio, al que amo, y sobretodo, de superar ese reto, que al final estuve tranquila. No feliz, pero sí tranquila. Me sentí como cuando estaba internada y recién me enfrentaba a  comidas nuevas y prohibidas. Y eso me motivó a sentir que sí puedo hacerlo :)   (Sin llegar a vómitos estúpidos de sandía y un paquete de M&M's de maní, que fue el último que tuve y por pava, por saltarme comidas).

Así que nada. No quiero perder la alegría de vivir. No quiero perder la esperanza de sentirme bien (Más allá de estar gorda o flaca... porque ni gorda ni flaca me sentí bien. La felicidad no está en función del peso).

Y me sigo esforzando... medio en broma, medio en serio. Porque no hay nada como tener la conciencia tranquila, sin nada que ocultar.

Ok, ok, Mi conciencia no está completamente limpia, pero sí más tranquila. No miento tanto, oculto menos. A veces soy obediente.

Grrrrrr, me ha salido panza! ¬¬
(¡¡¡Shhh!!! ¿Qué importa? Te apuesto a que nadie más que tú, Cris, lo nota).

¡Ay, el conflicto, el conflicto eterno...!





jueves, 27 de octubre de 2011

Tentaciones



Desde niña pensaba que era muy fácil decir que no cuando tenía la posibilidad de hacer algo que sabía que no estaba bien. Contenerme. Simplemente no hacerlo. Y sí, en un principio, cuando era más chica, decirle que no a mis impulsos más “carnales” (He ahí una muestrita de mi complejo de monja) era más fácil que caer. Sólo así me podía sentir pura, digna y fuerte. Me refiero, claro, a la anorexia. A la auto-represión. Pero desde que el hambre se puso más fuerte que mi voluntad y desde que aprendí a vomitar, me he dado cuenta de que, quizás por aprendizaje, ya no era tan fácil decir que no a la tentación. Y caí, una y mil veces, a aquello que yo consideraba impuro: la comida.  

Más tarde, con el tratamiento, aprendí de nuevo a vencer a mis impulsos y pensar un poco antes de actuar. Comer no era un pecado, sino una necesidad y por qué no, un placer.  El problema era la connotación que le diera, y si yo quería creer que era algo sucio, lo sería, y por lo tanto lo evitaría. Ahora: ¿Siempre lo fue? Claro que no. Eso era lo que yo pensaba.

El pecado no era comer, sino privarme de eso. En la anorexia, lo que debía hacer era no caer, pero en la bulimia, debía caer para purificarme. Y lo normal es al revés: comer y no caer. Eso SÍ que es difícil.  Podría decirse que luego de la recuperación, caer no era comer, sino no hacerlo. Caer era vomitar, y dejar de comer.

Y no puedo mentir en este sitio: algunas veces lo he hecho. He vomitado un par de veces en el último mes, y me he saltado comidas también.  Razones siempre hay, y creo que en este momento no son lo más importante. He caído sí, pero lo raro es que mi relación con la comida no es la misma de hace dos años: caótica, estresante. Por pequeños períodos me da miedo comer mucho y engordar. Luego, de la nada, se me va, y como casi tranquila, casi normal. Sólo con precaución. La tentación ya no es la comida, sino el no comer y vomitar. Doy las gracias por haber estado en un lugar que me ha ayudado a re-aprender a controlar mis impulsos y no caer de frente ante la tentación de comportarme de esa forma tan conocida y que tanto placer me da. Porque eso es lo que genera el vacío: placer. Sensación de pureza, de omnipotencia.
Esto de las tentaciones lo llevo a muchos aspectos de mi vida: caer en ella significaría volver a mi auto-complacencia, a mi auto-lástima… y quizás, también, a aceptar algunas propuestas que me puedan perjudicar.

En la película que he estado grabando he conocido mucha gente interesante. La mayor parte del elenco ha sido de chicos, por lo que he podido conocer alguno que otro que me ha parecido interesante. Con los días como que fui descartando a cuál “prefería”, y finalmente me “decidí” por uno. Que, curiosamente, ayer se me declaró. Y la verdad, me ha dejado un poco pensativa y confundida. No porque no sepa a quién quiero (Xq sé que mi amor está con Laro, el sólo me agrada), sino porque la tentación está ahí, y me hace pensar.

Este chico me agrada. Y me trata bonito. Es bonito que alguien me trate con interés, me siento halagada y me pongo a pensar que tengo derecho a vivir cosas porque tengo pocas experiencias en ese ámbito. Pero por otro lado, y come siento comprometida con mi Laro. No quiero terminar con él. ¡No puedo negar que en situaciones como ésta me pesa tener novio! Me gustaría, sí, que algo pasara con este chico. Pero bajo las circunstancias en las que estoy ahora, no sé qué sea lo más conveniente.  

Yo no tengo intención de entablar una relación con alguien más. Yo me siento muy unida a Laro, tenemos planes a futuro y no quiero desarmarlos. Pero no puedo evitar sentir curiosidad de besar otra boca y sentir algo nuevo que quizás con Laro no sienta. Remordimientos. Aquello a lo que estaba costumbrada a sentir cuando besaba a alguien (Bruno). El problema es que esto no se trata de escoger entre uno y otro y ya está, sino de aceptar las consecuencias.

El sábado es la fiesta por el fin de rodaje. No va a estar Laro. Y tengo la sensación de que va a pasar algo con esta persona. Lo que más miedo me da no es él, sino yo. Porque sé que, justamente, me cuesta no caer en la tentación. Soy muy autocomplaciente, y me da muchísima curiosidad tener experiencias nuevas y sentir el peligro de jugar con fuego. Lo peor de todo, es que estoy segura de que si pasa algo, no será porque él quiera, sino porque yo lo permitiré. ¿Estoy dispuesta a poner un alto? Si sucediera, ¿Sería lo primero que le ocultaría a Laro?

Si a mí me hicieran eso (Si Laro se besara con una amiga), yo me molestaría mucho. Me sentiría profundamente traicionada. Laro, mi amor, la persona que más quiero, con quien me siento feliz. La diferencia es que ella sería su amiga, a este chico no sé si lo volveré a ver y cuándo. Quizás si le pido permiso… o le cuento… Quizás así la cosa no sea tan “mala”.  

No. Soy una mujer adulta. He crecido. Y así como varias veces que querido dejar de comer y me he comprado comidita, y así como otras veces he estado inclinada sobre el wáter y no he vomitado, esta vez, pensando bien las cosas, me doy cuenta de que la tentación es muy fuerte, pero sé que tomar decisiones a veces no va a ser lo más fácil y no voy a sentirme contenta muchas de las veces al principio… pero a la larga, en este caso, estaré más sana; no me acostumbraré al hambre; mi relación con Laro será más fuerte.
Ya sé que si en el futuro él y yo ya no estamos, tengo a quién recurrir ;)

lunes, 13 de junio de 2011

Síndrome de abstinencia




La parte más difícil de la recuperación es mantenerse.

Lo puedo decir tranquilamente, porque creo que es la verdad.

Es difícil. Mucho. Sobre todo en días como hoy (y muchos otros antes, y seguro también después) en los que no me dan ganas de comer lo que hay en casa, y por otro lado temo comer cualquier otra cosa.

No puedo decir que estoy 100% bien, siempre quedan consecuencias tanto físicas como mentales. El otro día se me volvió a desestabilizar la glucosa y casi me desmayo, y hoy me han venido pensamientos muy molestosos.

Verán, es bastante contradictorio. Y creo que muchas lo deben haber pasado.

Me fastidia que comer sea una necesidad, algo que tenga que hacer varias veces al día, todos los días, durante el resto de mis días. ¿Por qué tiene que existir el hambre? ¿Por qué el cuerpo tiene que necesitar comer para seguir vivo? A veces me dan muchas ganas de anular esa “biologicidad” de mi ser, y es cuando me creo sobrehumana y capaz de vivir del aire y cualquier cosa que me haga menos humana. El hambre duele, no me gusta sufrir, sufrir es sentir, sentir es de humanos, mejor me anulo. Y sólo siento cuando se trata de sensaciones corporales de debilidad. Eso me hacía sentir más viva.  

También me enviciaba jugar con mi azúcar. Tengo una gran manía con los dulces. Ahora muchísimo menor que antes, yo percibo que mi consumo es mucho menor. Prefiero la comida casera a un paquete de galletas o un chocolate. El gran problema es que en mi casa la comida casera no es lo que más abunda, por lo que termino no comiendo bien, y  como al rato me da hambre, termino comiendo basura.

Hoy he hecho fastidio. Desayuné tarde, almorcé un poco temprano, pero la comida estaba fea y no me satisfizo. Eso hizo que en el camino a la universidad me sintiera mal. Me fastidia comer mal. Porque si como mal, termino comiendo fuera de mi régimen, y eso me genera culpa. Y luego, para colmo, empiezo a cuestionar mi imagen y me pregunto si estaré haciendo lo correcto.

A veces me dan ganas de volver a ayunar, o a vomitar, y volver a estar envuelta en esa nube de adormecimiento con la que evadía mis responsabilidades. ¡Ay, esa sensación de modorra y de debilidad tan enviciantes! Me declaro adicta a las sensaciones corporales a las que he estado tan acostumbrada. Me declaro adicta al desbalance tan equilibrado que generé con mi enfermedad. Al punto que por momentos me dan ganas de volver a lo mismo, sólo por volver a sentir eso. Estando enferma lo tenía todo fácil. Es muy difícil estar sana.

Me viene la nostalgia por ese “poder” de manejar mi cuerpo. Sentir pena de mí misma –horrible sensación-, andar cómodamente deprimida y sin ganas de hacer nada, saber que lo que como no tendrá consecuencias, ¡pero a la vez vivir con ese miedo tan terrible! Por ese miedo no atinaba ni a comer lechuga. Miedo y dolor físico. Es muy tentadora esa sensación. Sobre todo en días de ansiedad y de estrés, en que la sensación se acerca.

Yo supongo que como lo que ahora me pasa por la cercanía del día del padre, mi cumpleaños y los exámenes finales se parece a esa sensación tan conocida de antes, pues está sirviendo como estímulo para evocar todos esos pensamientos. Y a lo largo de los años yo he aprendido a enfrentar las situaciones de mi vida mediante la manipulación de la comida. Por eso, cuando algo pasa, tiendo a utilizar ese recurso de afrontamiento. Lo que ahora siento es como una sensación como de abstinencia. Como de que me falta hacer algo, llenar algo con comida, herir algo con el hambre. 10 años de enfermedad no se olvidan fácilmente, y es por eso que después de mi internamiento, aún se me aparecen los fantasmas. Y creo que eso es normal. Sé, por eso, que la lucha no es sólo a nivel conductual a través de mis horarios y mi régimen, sino también con un entrenamiento mental constante con las técnicas que me han enseñado. Por eso no he caído. Y no pretendo hacerlo, no quiero volver a vivir en el miedo. Definitivamente me siento distinta a lo que era antes, y eso es porque muchas cosas han cambiado, incluida yo. Pero no por eso me voy a poner a actuar de forma autodestructiva. Suficiente con pensarlo.

Quiero vivir bien, al menos la mayor parte de tiempo que pueda. Antes de que la enfermedad me vuelva a cegar.

martes, 7 de junio de 2011

Nueva vida, nuevo blog! :)


Por fin puedo volver a escribir!!!!!

Por una cuestión casi de orgullo no quise escribir en mi blog antiguo. ¡Y es que ya que le había puesto punto final y post-data!

Han pasado 3 meses desde que me dieron de alta en el internamiento. Puedo decir que fue la experiencia más constructiva que he tenido, y no me arrepiento ningún segundo del tiempo pasado allá (A pesar de las muchas cosas q tuve q vivir). La única parte de mí que se arrepiente es mi parte enferma, porque como entenderán, es esa parte de mí la que quiere que las cosas sigan como eran antes, y que a veces se puede entrometer en lo que hago ahora.

Muchas pensarán que luego de estar tanto tiempo en tratamiento debo haber terminado perfectamente sana. ¡Pues no es así! En realidad, y puede que suene trágico, la anorexia y la bulimia no se curan. Sólo puedes recuperarte, rehabilitarte. Es exactamente igual que con las adicciones (Porque te vuelves adicta a ciertas sensaciones y cierto equilibrio generado por la mala alimentación. Nuestro cuerpo es maravilloso y se adapta, hasta ciertos límites). Por eso puedo decir que yo no estoy curada, mas sí que estoy bien porque no manifiesto signos.

Valga la redundancia: Me alimento 4-5 veces al día, ingiero carbohidratos, proteínas y vegetales en cantidades adecuadas; casi no consumo comida chatarra (Mi historia con las golosinas es un tema aparte), tomo bastante agua, duermo alrededor de 8 horas al día, no hago ejercicios excesivos… Conductualmente, la cosa va mejor que nunca.

Es dentro donde se encuentra el problema.

El no manifestar signos visibles no significa que no tenga la enfermedad. Ésta sigue ahí, latente, esperando algún descuido mío para poco a poco, si me mantengo en alguna actitud que me pueda debilitar, poseerme de nuevo y convertirme en su esclava. Por eso no me atrevo a bajar la guardia.

Pero tampoco es fácil. O sea, se me ha hecho un hábito sentir hambre; mi organismo ahora está ordenado y me pide comida cuando tiene que pedírmela. Antes yo no entendía el por qué de mi desorden a la hora de comer,  podía no necesitar desayuno, pasar el día comiendo dulces y cenar tanto que me generaba culpa. Cuando estuve muy mal, simplemente no diferenciaba hambre de saciedad y de gastritis. Creía que si al rato de terminar de comer me ardía el estómago, tenía que volver a ingerir algo porque “no era suficiente”, y eso luego generaba culpa y restricciones. Yo creo que el haber obtenido estos buenos hábitos ordenados y balanceados de alimentación me están ayudando enormemente a realizar mis actividades con éxito (Soy más funcional que nunca). Pero esto tampoco significa que lo haga de mil amores.

De hecho, lo tomo más deportivamente que nada. Si bien me gusta comer y me siento feliz y liberada cuando a la hora del almuerzo me presentan un rico plato de comida tibia, hay (muchas) veces en que me cuestiono la calidad y cantidad de lo que me sirven.  Mis pensamientos de anorexia siguen ahí. Más suaves, más camuflados, pero ahí están. Me sigue preocupando verme bien, pero ya no es una obsesión ni prioridad. No volvería a dar mi vida por ello. Y creo que mientras me mantenga sabiendo a qué pensamientos creer y a cuáles no, podré seguir estando sana.

Es verdad, la anorexia no se cura… pero sí se puede controlar.

¿Cómo? Con ayuda. con esfuerzo. Con práctica. Con tiempo. Con paciencia. Con cosas y técnicas de las que seguiré hablando a lo largo de este blog ;)

Yo aprendí a hacerlo. Y creo que si yo pude, todos pueden J