Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Técnicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Técnicas. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de abril de 2017

13 reasons why

ADVERTENCIA: Este post contiene información acerca del suicidio que puede herir tu susceptibiildad. Te sugiero que si tienes pensamientos suicidas, leas a partir de la parte separada por ***.


Había separado mi fin de semana para leer un libro para mi tesis, pero enfrenté a mi hermana. Yo sabía que no podía seguir con la ley del hielo. No le pedí disculpas por defenderme la última vez que me trató mal, que es lo que ella estaba esperando para volver a hablarme, así que no funcionó. Ya hemos tratado de llegar a acuerdos antes, de mejorar las cosas, de comunicarnos, y no se puede. O no es el momento. Creo que ella no va a comprender, porque no está en capacidad. O vemos las cosas muy diferente. O simplemente es más orgullosa que yo. El punto es que me puse muy mal, y por eso me puse a escribir el post anterior (que, milagrosamente, ha recibido comentarios, los cuales me sorprendieron, agradezco infinitamente y me motivan a escribir una vez más). Sí, la catarsis fue después de confrontarla por la bendita ley del hielo (que aún continúa, y ahora peor).

Mi catarsis sabatina me llevó a dejar de lado mi tesis. Mi cabeza estaba llena de pensamientos muy negros, que no tenía desde hace mucho tiempo. Mi mente vagabundeaba en mi época suicida, recordando sensaciones, recordando imágenes. Y eso me llevó a recordar que medio mundo estaba obsesionado con la bendita serie "13 reasons why". "Que la chica es muy exagerada", "que la serie es buenaza", "no, es muy lenta". No tenía ganas de engancharme, tengo que leer, me separé el fin de semana para eso. Sólo veré la escena del suicidio, me dije. ¿Qué tan explícita podía ser? Así que abrí youtube y la busqué. Fue facilísimo. Y la ví. Y me impactó, pero también me pareció irreal.

Porque yo misma me he tratado de suicidar cortándome las venas y no es tan fácil.

Lo admito, esa escena me llevó, sin querer, a ver el resto de la serie. Eran las 3 de la mañana del domingo y decidí ver sólo el principio, para entender qué onda con 13 reasons, "Un capítulo por día"; me dije. Sí claro. 6 y media de la mañana y recién cerré los ojos, para abrirlos a las 10 y media, leer un par de páginas de mi libro y volver a enfrascarme en la serie hasta la noche.

Recién hoy la he terminado.

Mi política ha sido no hablar de estos temas fuertes porque no quiero herir susceptibilidades. Pero estos días yo me siento susceptible, y siento que necesito volcar esta sensación de herida en el pecho en alguna parte. Pienso que mi blog es seguro, y espero, de verdad, que lo que diga no influya negativamente en nadie.

Porque de eso trata la serie, de cómo lo que alguien hace puede afectar a otros. El efecto mariposa.

No voy a contar nada de ella, sino cómo me afecta a mí. Porque sí que me afectó.

Han sido días en los que, sin querer, he tenido muy presente mi cicatriz de mi pasado depresivo. No lo pongo entre comillas porque quiero que siga siendo eso, pasado. Hubieron situaciones en el instituto que me hicieron hablar del tema, y sin querer, otras personas se enteraron. Aún debo hablar de la depresión en un trabajo de grupo. No está siendo muy fácil para mí dar la cara, pero estoy tratando de ser fuerte. Después de todo, no debería avergonzarme, le pasa a cualquiera. Sin embargo, se me ha sumado con saber que una compañera también pasó por esto, y que alguien de mi trabajo está jugando con fuego, y "como yo ya lo superé" soy candidata para ayudar.

¿Realmente estoy preparada para ayudar a alguien que pasa por depresión y/o trastornos alimenticios, cuando una serie que habla del suicidio ha despertado en mí esa sensación existencialista que lo cuestiona todo, incluso las cosas buenas que tengo?

Estoy vulnerable. Mucha gente, incluída yo, no logra superar jamás al 100% estos problemas. Tenemos semanas fáciles, meses felices, temporadas sin fantasmas. Aprendemos habilidades que nos permiten salir adelante cuando nos sentimos mal, a darle la vuelta a la tortilla y no seguir nuestros impulsos autodestructivos. He vivido la oscuridad, y también la luz, y es natural que, cuando la oscuridad está presente, sea más difícil apreciar la luz. Porque la oscuridad es acogedora, y en muchos casos, un vicio. Una adicción, algo que te acompañó por tanto tiempo que cuando percibes atisbos de ella, la recibes con miedo, pero con cariño.

Mi primer intento de suicidio fue a los 14. Mis brazos siguen llenos de cicatrices, aunque felizmente menos notorias. Inocentemente, jamás le di al blanco y me quede en a superficie, pensando que era suficiente al principio, y luego, usándolo como una especie de desfogue porque me di cuenta de que no era lo suficientemente cobarde como para ir más al fondo. Mi instinto de supervivencia es fuerte, y no es tan simple suicidarse, el dolor es fuerte.

No he venido a satanizar la sierie, ni dar detalles (acabo de borrar un párrafo explícito). Creo que la escena no es del todo real. Pero creo que las situaciones que rodearon a la protagonista fueron lo suficientemente fuertes como para generar una depresión fuerte, y su manera de narrarlo, tan precisa, que me sorprende.

No me siento identificada con el personaje. Soy muy diferente ahora. Pero puedo decir que me sentí así durante muchos años, cuando era niña. Quise desaparecer por problemas económicos, por soledad en casa, por soledad en el colegio, porque no me sentía atractiva, porque me daba miedo ser mujer en una sociedad tan machista y agresiva, porque no veía ninguna fuente de luz en ninguna parte, y cuando la buscaba, me sentía defraudada. Comprendo a Hannah. Y también comprendo una parte, la racional, la de los personajes que la rodearon. Y ahora, como adulta, entiendo cómo hacer. Qué hacer, cuando se está en esa bañera.


****************************************


Yo sobreviví. Quise morirme, y aquí estoy, aún sin saber para qué, pero buscando una misión nueva que me llene (porque la que había encontrado está a punto de acabar). Porque la vida no se trata de encontrarle un sentido para poder vivirla, sino vivirla para que, en el proceso, hallemos un sentido que nos mantenga ahí. Lo he encontrado varias veces, y varias lo he perdido. Y así se anda, a veces bien, a veces sin ganas de salir de la cama.

A mí me cuesta. Porque es difícil vivir con depresión, es difícil saber que existe un estigma en la sociedad que hace que, de alguna manera, seas inferior para muchos; es doloroso que mucha gente se aparte de una porque considera que eres "problemática", "exagerada", "inmadura", que se cansen de estar ahí para tí en tus peores ratos a pesar de que te prometieron que nunca te iban a dejar. La gente falla. Las personas no somos perfectas y es normal (y triste) que te dejen. Sí, pues, lastimosamente mi cuerpo está enfermo. Pero es posible, ¿saben?, es posible encontrar la manera de que el corazón sea más fuerte que la mente.

Un momento clave en mi vida fue cuando terminé con mi ex. Porque estaba enferma, en ese entonces. Porque, a pesar de sus advertencias, yo seguí prefiriendo estar mal, y jugaba con fuego. Al final, se cansó. Y con justa razón, tenía todo el derecho. Pero, en vez de que esa situación fuera leña para avivar mi llama depresiva, dejé la madera a un lado, y decidí contemplarla. Llorarle. Tocarla, acercarla a la chimenea, pero dejarla fuera. Porque jamás había vivido una situación tan fuerte en la que me tocara estar sola. Y porque jamás me había demostrado a mí misma que era lo suficientemente madura como para no caer por "cualquier cosa" (aunque esto no era cualquier cosa, era perder a un ser amado), decidí que era un buen ejercicio para comenzar a desarrollar la habilidad de, en vez de hundirme más, levantarme. Me harta un poco hablar de esto porque ya pasó (si él leyera esto se jalaría de los pelos jajajaja ¡ha pasado tanto tiempo!), pero lo uso para graficar la situación.

Y es que uno elige cómo sentirse, es decir, cómo reaccionar ante las cosas que suceden.

Yo tomé decisiones similares a las de Hannah, me corté y sangré, dejé de comer, vomité, me autoinfligí dolor físico de varios tipos, porque no conocía otra forma de protestar. Hablar era imposible para mí, y claro que traté de hacerlo en algún momento y tampoco me ayudo mucho. Porque no fue la persona correcta, porque no estaba preparada para atenderme, porque yo no sabía expresarme bien y metía más la pata, porque no era el momento de ver la luz. Me defraudaron, y yo lo usé como excusa para sentirme más sola. Yo reaccioné así hasta mis 22 años (y un poquito más después) porque no conocía otra manera de reaccionar. Porque estaba atrapada en el drama, en el dolor, en la enfermedad, en la oscuridad. Porque no veía salida. me hice daño de mil y un maneras.

Hasta que conocí la luz. Y decidí seguirla.

Y no, no hablo de ninguna religión, sino de un estilo de vida y de pensamiento.

Yo no vengo a vender ninguna terapia, pastilla mágica o cura milagrosa, porque todos somos diferentes. A mí me funcionó internarme, absorber todo lo positivo que de ahí podía sacar, y posteriormente, hablar. Enfrentar mis miedos, encarar mis situaciones, caerme si era necesario y volver a levantarme a volver a intentar. Hice yoga, medité, salí con amigos, tuve novios, trabajé, me sentí útil e inteligente, estudié, y todo eso, TENER UNA VIDA, tener algo más en qué pensar y de que ocuparme, me ayudó a sentirme bien y encontrar amor. Porque al final, eso es lo que más ayuda: el amor.

El amor salva, el amor cura, el amor transforma, el amor es la solución a la oscuridad.

No soy la persona que más se quiere, y de hecho, ahorita mismo estoy pasando por un bache de no querer comer bien, y de tener pensamientos suicidas. Lo admito, me avergüenza pero lo admito: me he estado cuestionando mi vida. A estas alturas en que "ya lo he superado", no tengo a quien acudir, exactamente. Ya hablé con mi novio, anoche, y me sentí mucho mejor, porque me ayudó a entrar en razón. No le conté nada explícito (ni siquiera le habl'e de la serie) porque sé hasta qué punto él comprende estas cosas, pero entendió que, en estos momentos, necesitaba de su presencia, y se quedó conmigo toda la noche. Me ayudó infinitamente el saber que existe amor a mi alrededor. Que hay gente, poquitita, pero hay, quienes me quieren. Mi mamá está de viaje, así que es complicado, pero sabe, desde las cosas que pasaron con el instituto, que no estoy del todo bien. Hoy terminé la serie y vuelven a mí esos cuestionamientos existenciales. La diferencia con la Cristal de hace 7 años es que ya pasé por ahí, ya salí, y tengo, más o menos, una idea más amplia del panorama.

No una solución definitiva. Pero sí algunas cosas que puedo hacer, mientras tengo más claro lo que quiero.

La decisión es difícil, porque aún hay algo de mí que tira para lo triste. Es parte de mi personalidad. No quiero justificarla, pero a veces la encuentro. Pero como me dice Él, "yo decido, si quiero ser feliz, o si quiero el sufrimiento". He venido escogiendo la primera opción por mucho tiempo, a veces pienso que me toca sufrir, pero también soy consciente de que si sufro, no soy capaz de hacer las cosas con las que ya me comprometí, y tengo tanto terror a fallar que de ahí me agarro. A veces la inercia puede ser el primer paso.

Tengo una amiga que la pasa peor que yo. Que siempre me cuenta sus problemas, que tiene una mente aún más jodida que la mía para ciertas cosas (la mía le gana en terquedad). Y sé que esto va a seguir pasando, y pasándome, ad infinitum, hasta que me toque morir. ¿Por qué no terminarlo todo, entonces?

Porque no se puede.

No es la salida.

Busca excusas, las más inverosímiles, si quieres, la que sea que te ayude a seguir viva. A mí me sirve pensar que, no se burlen, cuando uno se suicida no es capaz de subir a la luz, y el sufrimiento no se acaba, sino que se queda ahí, con uno, flotando en el limbo, por haber rechazado el regalo de la vida, el regalo de tener la posibilidad de mejorar. Me sirve creer, y estoy segura, de que matándome no termino mi sufrimiento, al contrario: lo eternizo, porque sólo se puede terminar el dolor en este mundo, no en el otro, y si no estoy viva, no puedo hacer nada por él.

Incluyo en la razón anterior que he comprobado, cuando he estado en la luz, que ese deseo de morir no es exactamente eso: desear morir significa desear ya no sufrir. Desear alejarse, escapar, descansar, sentir algo positivo, algo que me genere bienestar y que no sea el bienestar de la conocida tristeza. Bajo esa premisa, desear morir en realidad significa desear cambiar las cosas. ¿Se pueden cabiar las cosas estando muerta? NO.

Una vez que estoy convencida de que el camino no es la muerte, encuentro maneras de no hacerme daño. Porque ok, podemos entender que el camino no es desaparecer, pero bien que satisface cortarnos, o tomar pastillas (no las suficientes como para morir pero sí como para dormir varios días o necesitar un lavado de estómago), o drogarnos, emborracharnos o jugar con miles de situaciones riesgosas. Gracias a Dios no tengo un desorden de la personalidad limítrofe, pero tengo una amiga que sí, conozco a gente que sí, y sé lo que sienten, y sé la facilidad con la que caen en estas conductas. Y ese es otro de los retos: parar. Quedarse quieto. No hacer nada.

Cuando tengo ganas de hacerme daño, de no comer, de vomitar, de cortarme, simplemente me quedo en mi cama. Pulso el botón de apagado. Ni siquiera agarro mis pastillas, podría dormir toda la noche con un par de ellas, pero no están permitidas en el juego. Porque es eso, un juego. Si lo tomo como tal, como un reto, como un juego, funciona mejor. Así que no, no pastillas. Cualquier cosa que me ayude a dormir sin pensar mucho: entrar a facebook, jugar juegos de video o en mi celular, mirar el techo, hasta que no doy más del aburrimiento y me quedo dormida. Estoy puede durar días. Si no me dan ganas de comer, no lo hago. Nadie muere por saltarse uno o dos días la comida. Y en mi caso, ya no llego a eso, porque ya no soporto la debilidad y termino cediendo. Sintiéndome mal pero cediendo. Parte del reto es no vomitar, así que si como, es algo que sé que no vomitaré.

Puedo pasar algunos días así, faltar a mis clases, no ver a nadie. Por suerte, me dura poco. Porque tengo muchas cosas que hacer. Al día siguiente recuerdo que tengo que ir a clases, o dar clases, o tengo show. Así que me levanto. "Pucha, debo tomar mis antidepresivos. ¿Lo bueno de tomarlos? Me mantengo con vida. ¿Lo bueno de no tomarlos? Caigo más en el hoyo. Yo decido. Los tomo, no puedo darme el lujo de morir. Pero para tomarlas, necesito comer, así que tomaré desayuno". Así, pasito a pasito, tomando decisiones simples pero cruciales, voy saliendo de mi cama, haciendo las cosas que emocionalmente me siento capaz de hacer, y así voy agarrando fuerza.

Porque las cosas que pasan en la vida, cuando uno está bien, refuerzan la sensación de bienestar, y ayudan a seguir adelante. El círculo vicioso de la oscuridad es comparable con el círculo vicioso de la luz: ambos se retroalimentan. Así, ya haciendo cosas rutinarias, soy capaz de hablar. Se me nota cuando estoy mal porque no vivo sola. Y si lo hiciera, he agregado a mi sistema salvavidas un botón de alarma: aprendí a pedir ayuda.


Esta parte es importantísima, porque cuando uno no tiene amor propio dentro de sí para darse, es el amor de los demás del que podemos nutrirnos. Pero hay que saber de quiénes pedirlo, cuándo y cómo. Eso también se aprende. Hannah tenía unos padres maravillosos, y su error estuvo en no contarles nada. Ellos pudieron ser sus salvavidas, no Clay, no ninguno de sus amigos. Sus padres, que la amaban no importara qué. TODOS tenemos a alguien, sea nuestra mamá, papá, hermanx, amigx o pareja. Siempre hay alguien en el mundo, aunque sea una persona, a quien le puede afectar muchísimo lo negativo que te pueda pasar. SIEMPRE. Y si no hay nadie cerca, están los desconocidos de los foros de ayuda. Y por último, están los psicólogos.

Y ahí hago un apartado especial: no todos confían en psicólogos porque piensan que nos lavan el cerebro. Bueno, yo te hago una pregunta: Si no fuera necesario a veces un lavado de cerebro, una limpieza de toda la basura que nuestras mentes pueden generar, ¿por qué existen entonces? A mí me han fallado mis psicólogos de cuando era niña. También un par de psicólogas del internamiento. Pero uno de ellos, uno de entre varios que me atendieron en el transcurso de la vida, fue capaz de agarrar mi mano, comprender mi mente y empujarme hacia arriba. Es cosa de intentar, y de seguir intentando hasta lograrlo.

Igual con las pastillas. Tengo la gran suerte de que existen unas que me hacen bien y no fue necesario buscar demasiado (Aunque, soy sincera, en situaciones como ésta me pregunto si hay algunas que puedan ser mejores, porque se supone que no debería entrar tan profundo en la oscuridad si las estoy tomando). Hay personas que lastimosamente no tienen la misma suerte que yo y dejan de creerles, porque no les han hecho el efecto que esperaba. Ese es un misterio que a mí me duele y me genera culpa ("¿Por qué yo sí y otros no?"), pero ese es un problema mío que no debo escuchar. Una táctica más de mi mente tramposa para sentirme mal y meterle leña al fuego. Lastimosamente, amigos resistentes a la medicación, hay que seguir intentando. Buscar nuevas pastillas, darles oportunidad a más cosas, y probar. Sí, debe cansar. Sí, debe ser difícil y doloroso. Pero existen formas de salir adelante.

Y si no es con pepas, entonces con electricidad, con magnetismo, con Reiki, con Yoga, con alimentación, con deporte, con lo que sea que te genere endorfinas, que te genere bienestar con el tiempo. Ojo, no se trata de hacer una sesión y decidir, porque así no funcionan estas cosas: hay que estar un tiempo con la terapia que decidas para ver los efectos. Nada es inmediato.

Por esta razón, acepté a mi corazón comprarme una torta de chocolate para terminar de ver la serie, por esta razón, me paré hoy de mi cama, y por estas razones, me tengo que ir a animar un cumpleaños. ¿Cómo puedo hacer felices a los demás si yo no me siento así? Pues no lo sé. Al principio me cuesta, al principio sigo mal. Pero he aprendido que, ocupándome, mi mente se distrae, y puedo cambiar mi estado de ánimo. Como decía mi psicólogo, "primero es la acción, y luego la motivación".

Y como dice mi novio, "recuerda que quien toma las decisiones es tu corazón, no tu mente. Tu mente te va a meter cabe siempre que pueda, te va a poner excusas, te va a hacer todo más difícil; tu corazón nunca se va a equivocar, porque el corazón siente". Y sentir paz, sentir alegría, sentir amor genera bienestar aquí y en la china.

Por último, 13 razones para seguir viva, así sean pequeñas:

1. Porque no quiero vagar en la nada y sufrir sin poder parar. Quiero poder seguir evolucionando.

2. Porque le haría mucho daño a mi mamá, hermanos, novio y amigos. Y si me cubren los medios, a otras personas vulnerables.

3. Porque quiero morir por causas naturales, no por mi propia mano.

4. Porque quiero experimentar aún muchas cosas, como estar embarazada, enfermarme gravemente o envejecer.

5. Porque quiero viajar y conocer otras caras del mundo.

6. Porque quiero conocer muchas cosas, leer muchos libros.

7. Porque quiero jugar Zelda.

8. Porque quiero ver crecer a mi familia, amigos, etc.

9. Porque quiero ser reconocida por algo bueno que hice en la vida.

10. Porque quiero tener anécdotas que contar a mis hijos y nietos, enseñarles cosas de la vida.

11. Porque quiero tener una carrera profesional (al menos).

12. Porque quiero amar por mucho tiempo a una persona.

13. Porque, en el interin, quiero aprender a amarme más constantemente y seguir haciendo cosas que me gustan y me salen bien para seguir sintiéndome bien conmigo misma.



lunes, 8 de septiembre de 2014

Reiniciar

Estoy mejor :)

Sólo quería comentar eso.

Al final, cuando uno pierde el camino, se siente perdido y no sabe por dónde empezar, lo que más ayuda es ir por lo básico. "Ser feliz para dummies: satisface tus necesidades básicas". Así, comiendo un poco más y durmiendo mejor, aunque no lo crean, ayuda muchísimo a levantar el ánimo.

Quiero pensar que fue uno de esos bajones feos que dan cuando se acaba el antidepresivo y tengo que esperar recibir dinero para comprármelo. Eso es lo que mejor explica el desfase de pensamientos tan fuerte del último mes. O a lo mejor un Síndrome premenstrual hormonalmente desequilibrado. Lo cierto es que me la creí en serio, de nuevo volví a ser un problema.

No, yo puedo sola. O sea, no tan sola, siempre se necesita ayuda, pero sí puedo salir del hoyo :)

Nada, estoy haciendo las paces conmigo misma. Prefiero estar delgada pero tranquila y conforme conmigo misma que flaca-esquelética y odiándome porque sí, porque se me hace fácil, porque "pobre de mí, víctima de mí misma", "soy una merma para la sociedad", "no aporto nada bueno", "siempre voy a tener dificultades en todos los aspectos de mi vida"... Sí, claro, eso sería cierto si realmente dejo que suceda. Si realmente me dejo vencer.

Y NO. Esa no soy yo.

No soy perfecta, tengo millones de defectos, se me hace difícil muchas cosas que a otros no, pero me saco la mugre por ser mejor y, sobre todo, no permitir que mi autocriticismo me baje la guardia y así deje que mis defectos se manifiesten. Si no me lo tomo con una buena actitud, pierdo.

Eso. Que he estado muy estresada (Muchos shows y trabajos y desfases con el horario del restaurante y poco tiempo para mí, NECESITO volver al yoga con urgencia), encima el asunto con los individuos XY que en fin, mejor ni lo traigo a colación para no deprimirme, la expectativa y la incertidumbre que van a estar presentes siempre (Eso, o no vivo y ya), y la soledad que me da mucho tiempo para pensar. Y a veces pensar mucho no es bueno.

El borrascón se está alejando. Debo entender que siempre voy a tener bajones, pero que, como esta vez, como antes, SIEMPRE QUE YO LO DECIDA voy a poder resguardarme de la lluvia y sentirme bien :)



domingo, 15 de junio de 2014

Peleando

Hoy me sentí como aquella vez en el internado en que no quería hacer nada.

Recuerdo que me empeciné en no salir de mi cama. Hice mis actividades mañaneras sin ganas, desayuné malhumorada, y diciendo queme sentía mal, me quedé en mi cama. En esa época dormía en la cama de arriba de un camarote, por lo que la sensación de intimidad era mayor. Recuerdo que no quise salir a ninguna de las actividades del día, y me estaba zurrando en el hecho de que me podían poner alguna medida correctiva por no cumplir con mi rutina (Entiéndase como castigo). Me llegó ser perfecta, me llegó tener que seguir órdenes, me llegó todo el tratamiento y había decidido que no iba a volver a comer.

Recuerdo que llamaron al almuerzo y yo seguía emperrechinada en mi cama, sin moverme, sin tomar agua, sin nada. Incluso me mandaron a llamar varias veces, una de ellas fue mi psicólogo, el Dr. Jesús, pero yo erre con erre que no quería bajar. Simplemente me sentía cansada de todo, de tener que luchar, de tener que pasar por eso, de tener que estar bien. Llegó la hora del almuerzo, y seguía tirada en mi cama, desperdiciando el día. Para alguien que se ha acostumbrado por meses a tener una rutina inamovible, ya empezaba a hacerse rara la sensación.Y eso que antes de entrar ahí estaba acostumbrada a hacer lo que me diera la gana con mis horarios y actividades, y por lo general, faltaba a todo lo que tenía que hacer por recluirme en mi mundito y la comida. Esa mañana se manifestó mi tendencia derrotista, pero las nuevas costumbres estaban haciendo efecto. Escuchaba las risas de mis compañeras y me provocaba enterarme de lo que pasaba, olía la comida desde lejos y quería probarla. Tenía sed. Me retumbaba el estómago.

Y recordé por qué había ido hasta allá. Por qué había decidido separarme de mi familia y pasar por ese proceso tan difícil: porque había escogido seguir la corriente de los vivos y vivir yo también. No recuerdo bien cuál fue mi conclusión luego de todo. Sólo recuerdo que sentí responsabilidad con las chicas que no estaban tan avanzadas como yo, y que me di cuenta de que no iba a ganar nada tirada en mi cama. Nada iba a cambiar por más que quisiera. La única manera de que las cosas mejoraran era si yo hacía algo. Así que hice de tripas corazón y decidí que era hora de comer. Me senté a la mesa, las chicas me miraron pero nadie dijo nada, como era costumbre, y comí lo que tocaba ese día. Más tarde me sentí agradecida conmigo misma por elegir salvarme.


Hoy me siento agradecida conmigo misma por haber elegido salvarme.

No es de esos días brillantes en los que sonrío fácilmente, y el clima no me ayuda mucho. Hace un frío que de alguna manera me ha congelado por dentro, o es que quizás estoy bloqueando para no estar más triste. No tengo demasiadas razones, pero estoy sensible porque mañana es mi cumpleaños, y para variar, algo "negativo" sucedió en los días cercanos. Y encima el día del padre, y los recuerdos, y los "quisiera que", y ay. Yo lo llamo "Síndrome de Junio". Me pasa siempre en esta época.

Pero, ¿Saben qué? Yo ya no soy la misma.

Estuve leyendo mis posts anteriores y terminé el último del año pasado diciendo que no me iban a encontrar tirada en mi cama. En eso ando. Sé que las cosas "tristes"no tienen que ser "negativas" sólo porque no me traen alegría inmediata, sino que con el tiempo me direccionarán a algo mejor para mí. No sólo me refiero a Mr. Red, con quien me une un cariño extraño, de esos que no se va a poder concretar mientras él no esté seguro de lo que quiere (Aunque según yo sí lo está, y lo que quiere es estar solo), pero que existe y negarlo iría en contra de lo que es, y lo que es tiene que fluir, así que seguiremos siendo amigos (Espero). Me refiero a todo en general.

Ando bajoneada porque en fin, es mi tendencia cuando algo no es como yo quiero. Pero luego trato de ser razonable, y pienso en el tiempo que he pasado luchando conmigo misma, y entonces veo que no ha sido tiempo desperdiciado.

He aprendido muchas cosas el año pasado, y en lo que va de este también estoy entendiendo otras que antes no tenían tanto sentido para mí: y esas van de la mano con el estar sola. Después de todo, y ya lo había dicho antes, yo soy la única persona con la cual voy a pasar el resto de mi vida, y depende de mí el ser mi mejor amiga o mi peor enemiga. Yo he elegido lo primero, porque se siente mejor, porque es más difícil a pesar de que es lo natural, y porque es lo que me lleva a las cosas que me gustaría que me pasen. Entonces,

"Mi felicidad depende sólo de mí. Yo soy dueña de mis emociones, yo escojo cómo sentirme, y yo escojo sentirme bien".

Y para ello, es necesario hacer las cosas que me hacen bien, y procurar que oras tantas me sucedan. Esto también se aplica a las fechas especiales: un buen día no va a suceder porque sí. Yo tengo que hacérmelo. Así que me estoy terminando de convencer de hacer de mañana, que cumplo 26 años, un buen cumpleaños. Me cuesta porque me es difícil no depender de la presencia de otros para sentirme bien, pero creo que es la prueba de fuego que tengo que pasar esta vez. Es algo que había aprendido en el internado y que empecé a olvidar.

Lo segundo,

"A pesar de todo lo negativo, siempre hay una razón para sonreír".

Mirar el vaso completamente lleno, porque el aire también lo ocupa. Enfocarme en lo bonito, no en lo triste. Evadir desencadenantes como música triste, recuerdos de personas que, una vez más, no están conmigo (Lo digo por mi papá, y por Laro. He soñado con él un par de veces en estos días, y eso lo suelo tomar como un signo. Hoy soñé con Mr. Red, pero Laro se ha hecho presente con la música). Y sobretodo, esforzarme por no estar sola: buscar compañía, buscar actividades, moverme. Hacer que las cosas me pasen, no andar pasiva por la vida esperando a que algo caiga del cielo.

Esos son los retos más grandes en estos días en los que me provoca desaparecer (Figurativamente hablando. No quiero tocar mi régimen alimenticio para no llamar a más demonios).

Así que nada. Mañana, espero, despertaré renovada, y me aferraré a las muestras de cariño de quienes me rodean. Porque sí hay gente que me quiere, y deben ser ellos mi prioridad luego de yo misma.


Al fin y al cabo, mañana empiezo un nuevo ciclo, lleno de retos y de oportunidades, y estaría pésimo no aprobar los aprendizajes del último año por floja.

Por lo pronto, tengo dos consignas autoimpuestas:

- No más citas y esas cosas. Releyéndome me di cuenta de lo superficial que se había vuelto mi blog. Es decir, de lo superficial que me había vuelto yo. Está bien dejar el drama de lado, pero tampoco es para irme al otro extremo. Si hablo de alguien, que sea para analizar lo sucedido y sacar lecciones, no para comentar como niña de 17 mis aventuras amorosas (Aunque no les sorprenda que igual lo haga. Tendré que perdonarme, una vez más). Por cierto, que hace varias semanas ya eliminé mi Tinder. Me llegó. Estaba muy feliz con Mr. Red, pero ahora que sólo somos amigos igual no significa que sigo buscando compañía. Si me toca estar sola, es por algo. Y ese algo lo tengo que aceptar, abrazar y sacarle provecho.

- Es hora de despertar. Ya mi mamá me lo ha dicho mil veces, pero recién con la llegada de Mr. Red lo sentí como un sacudón. Y la mejor manera de empezar a enfocarme en mi tarea es haciendo Yoga. Así que aprovecharé mis contactos y practicaré de nuevo. Algo debo hacer para encaminarme y sentirme bien, ¿No?

En fin. Eso es todo.

Creo que estoy creciendo :) Al menos, estoy siendo alguien más agradable para mí misma, y eso hace que me sea más fácil perdonarme cuando tengo que hacerlo xD


viernes, 9 de mayo de 2014

Mantra

Respira.

Soy más fuerte que mis emociones. Yo las domino.

Respira, y relájate.

Nada bueno se consigue estando triste.

Cálmate.

Todo pasa en tu cabeza, la realidad no dice nada al respecto. Deja de atormentarte tú solita.

Todo está bien :)

Sí, yo soy una babosa que se mete cabe solita. Todo está súper bien :) Sólo saco conclusiones precipitadas de cosas que suceden, tratando de dar explicaciones... Cuando lo único que es verdad es que si sucede algo, bien, y si no, también. Sea lo que sea, estaré bien, porque soy una mujer buena, bonita, inteligente, y sobretodo, fuerte.

Así me calmo ;)

jueves, 10 de octubre de 2013

Haciendo cajas

Brownie dice que en mi casa somos unas acumuladoras. Yo le doy la razón: ¡deberían verla cantidad de basura que hay! Desde adornos de cerámica hechos por nosotras hace más de 10 años hasta monitores de computadora que no sirven. Estamos en la etapa de hacer cajas para irnos y pintar. Entre el domingo y el miércoles 15 pasaremos la primera noche oficial en nuestra nueva casa y estoy muy emocionada por lo que significa (Voy a tener un cuarto para mí sola, ambientado a mi estilo, y no se lo pierdan: ¡¡¡tenemos vista al mar!!!). Ahora, además de los trastos en el pasillo, hay cajas por todas partes, que intentan reunir las cosas más importantes para nosotras. Tras años de mudarnos con miles de paquetes inservibles, esta vez parece haber más determinación (Al menos en mi hermana y en mí) de llevarnos sólo lo que nos pueda ser útil. El sonido de la cinta de embalaje es algo casi constante a lo largo del día. Pero yo, con las manos aún resentidas, no he guardado casi nada. Pienso que tengo tan pocas cosas propias que será un chiste lo que me lleve. No así en cuanto a mi bagaje emocional y mental.

Había planeado hacer una entrada divertida, pero hoy no me siento tan animada. En realidad, todo lo contrario.

Y no es que haya pasado nada en especial. Eso es: nada ha pasado. Son mis propios pensamientos y mi imaginación lo que me convierte en un saco andante (Y uno bien pesado). Si bien las cosas han "mejorado" en el sentido de que son más estables y hay menos estrés, lo cual me ayuda a estar de mejor animo y ver con más positivismo el futuro, aquí se aplica que "El ocio es la madre de todos los vicios".

Hace un tiempo puse de estado de facebook “No hay peor tortura que la propia imaginación”. La mía está bastante desarrollada (a veces no sé si eso es bueno) y en días como hoy en los que la inactividad y los cambios me embargan, no hace sino convertirse en mi verduga.

Estos días han sido bastante atareados, llenos de estrés, actividades y preocupaciones. Algunas de ellas no se van. EL problema viene cuando me concentro en ellas, cuando la falta de actividad que me distraiga me lleva a darles vueltas y a convertirlas en temas dignos de guión de telenovela. Y hay un par de temas recurrentes que me desgastan últimamente.

El otro día que fui a darle clases a mi alumnita vi de casualidad a mi ex, Laro.  Él estaba hablando por su celular, serio. Parecía triste o preocupado, lo cual me hizo reformularme muchos pensamientos de estos meses. Felizmente estaba en taxi, no a pie, porque de haber sido así era muy probable que me haya estupidizado, paralizado y él me haya notado. O quizás habría cruzado la pista y corrido a abrazarlo o besarlo… o a pegarle un rodillazo en los testículos, por huevón. Más tarde se lo conté a Brownie, y él me dijo que mi hermana le había contado que ella se había cruzado con él, y prefirió no comentármelo. Al parecer es muy mala idea que tenga noticias de él (Sí, yo también lo creo). Bueno, es que las últimas veces que he sabido de él y su “emocionante” vida (Como diría tan sarcásticamente mi hermana) no ha sido muy provechoso para mi salud emocional, por todas esas preguntas y situaciones imaginarias de las que hablé hace un momento, que me subyugan y sacan lo peor de mí. Mi lado enfermo, desgraciadamente el que he terminado mostrando. Porque las últimas veces que he sabido de él han sido motivo de mails aberrantes y retorcidos en los que me he disculpado por no ser suficiente (Tan típico de mí creer que soy la causante de todos los males del mundo, por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa), y le he reiterado mi devoción incondicional. Obviamente después de hacerlo me sentí tan mal que pensé que requería castigo, así, yo solita, y le conté a Brownie, el cual si no fuera tan paciente me habría terminado definitivamente. En realidad, lo comprendió como lo que era: un boicot, y más le preocupó el hecho de que el psiquiatra me haya aumentado una pastilla de esas que te ayudan con los pensamientos obsesivos y negativos pero que te dejan como zombie, taradúpida, lo cual sí le generó angustia porque “No quiere volver a estar con una zombie” (Soy su tercera enamorada psiquiátrica, pero parce que soy la menos de todas xD). Bueno, a la semana él leyó el mail que lastimosamente le mandé a mi ex y obviamente se armó la de San Quintín… pero lo pudimos superar y sirvió para unirnos más.

Suena cursi, pero creo que esas crisis nos han afianzado más. Y aquí entra la cadena de reflexiones en las que quería enfocarme en este mail, y que he logrado desarrollar gracias a las terapias.

Cuando le conté al psiquiatra lo del mail, él me habló del autoboicot, pero en contra de lo que pensaba que me iba a decir (“Le has escrito porque todavía lo quieres y estás tratando de hacer que Brownie te termine para no tenerlo que hacer tú, porque en el fondo no estás tan enamorada de éste”), me dijo algo muy cierto: “Si realmente no quisieras a Brownie, le habrías terminado hace tiempo. Es más, ni siquiera habrías salido con él. Es más, te apuesto a que tuviste tus razones para terminarle a tu ex a pesar de lo mucho que lo amabas, seguro estabas cansada y no querías darte cuenta y que si volvieras a pasar por las mismas situaciones con el mismo conocimiento de ese entonces, habrías tomado las mismas decisiones de terminar y salir con este otro chico”. ¡Y es verdad! Me ayudó muchísimo rescatar el lado real y positivo de la situación por la que estaba pasando, enfrentar que si bien me sentía mal por algo que ahorita comento, las decisiones que había tomado eran las correctas, y eso mejoraba mucho mi autoconcepto.

Porque sí, creo que he aprendido mucho en estos meses, he crecido y he tomado las mejores decisiones para mí que he tenido al alcance. Desarrollando un poco esta idea, y volviendo a principios de marzo de este año, yo realmente veía que mi relación estaba en picada y no quería tener a mi lado a alguien por pena o costumbre o peor es nada. Me dañó muchísimo alargar la agonía y me dolió en el alma que él me cambiara por otra. Pero aquí dos cosas: ¿Acaso me arrepentía de haber aceptado salir con Brownie? Si volviera a estar en esa situación, ¿Le habría dicho que no? No, la verdad es que me emocionaba que él se interesara en mí. Será por falta de autoestima luego de que mi ex me saliera con necesidades variadas, pero me alegraba tener algo en que pensar que no fuera él y la perspectiva de algo nuevo, yo que he tenido tan poca experiencia.

Así que, siendo consecuente con mis decisiones, que es algo que estoy trabajando, yo sí quería y quiero estar con Brownie. Y por eso es que a pesar de todas las veces que hemos estado cerca de terminar (Porque yo no soy la persona más simple del mundo y él no tiene el mejor de los caracteres) y siempre que él me ha dejado la decisión a mí porque su postura estaba clara, yo le he respondido que quiero seguir intentándolo. Porque veo dentro de mí que si bien no es lo que yo esperaba para mí, es algo que quiero irracionalmente a pesar de los problemas que hemos tenido, y que si me pongo a analizar me hace bien, me pone contenta, me ilusiona, me gusta y quiero para mi presente. Por lo tanto, lo mantengo, y soy feliz con la decisión que he tomado.

(Estoy explicando esto pasito por pasito porque creo que es importante definir bien la cadena lógica para tomar decisiones y porque así es como realmente se debe pensar, sin contenido emocional que interfiera en la visión de las cosas).

Pero, ¿Y lo que siento por Laro? ¿O es que ya no siento nada y "lo he traicionado"? ¿Es que quiero a dos personas a la vez?¿Qué es lo que me pasa?

Volviendo a los sucesos, y recordando una de las cosas más ciertas que me dijo mi psicóloga en una sesión en la que estaba particularmente pesimista y de mal humor, “¿Cómo que él te cambió por otra? ¿Entonces tú qué hiciste?”. Silencio. En realidad, véase por cualquier ángulo, yo también lo cambié por otra persona. No terminé de lidiar con el duelo y me metí en otra relación (Teniendo en cuenta que mis tiempos emocionales y de re-estructuración de pensamiento son largos, lastimosamente), y por eso es que estaba haciéndome un nido en la cabeza. “No habrá sido mi intención sacarle celos, pero sean cuales hayan sido mis razones decidí involucrarme con alguien más, y eso me pone en exactamente la misma situación que Laro, así que no tengo derecho a quejarme porque yo he hecho con él exactamente lo mismo que él conmigo”. Touchè. Además, querer seguir delante y querer a otra persona no significa traicionar. ¡Ni que mi corazón fuera tan pequeño como para que no me quepa nadie más en él!

Así que esto responde un par de preguntas.

Volviendo a la pregunta de por qué me he estado sintiendo tan triste/inestable y comportando tan inmaduramente en estos meses, la respuesta que he hallado (Y que no me ha gustado nadita escuchar por parte de mi psicóloga, porque fue ella quien me lo dijo y lentamente con los días me voy convenciendo de que tiene sentido), es que una parte de mí quería moverse para adelante, salir airosa, como lo había aprendido en Cieneguilla. Otra parte de mí no se daba por vencida y no soltaba el pasado. Mi lado enfermo. Mi TCA.

Anorexia no sólo es dejar de comer. Es dejar de disfrutar de la vida y de todos sus componentes hasta que se deja de vivir. He estado poco sintomática en cuanto a conductas con la comida, pero recontra desequilibrada emocional y racionalmente. Y esto responde a viejos patrones de pensamiento que me cuesta mucho dejar, y que uso como boicot para reafirmar mi creencia de que “no puedo cambiar” y “no puedo ser feliz”.  Por ahí que se me ha ido la tendencia a usar de chivo expiatorio a mi cuerpo, pero mi TCA ha estado activo a nivel emocional. “No disfruto de las cosas, me restrinjo de lo bueno que tengo o me puede pasar con el típico “no merezco, no me des, no me gusta”. Lo veo todo negro, me quejo, nada es suficiente, yo menos, mi autoestima y autoconcepto están borrosos otra vez, pero no por alguna situación en especial sino porque yo no me he encargado de cuidarlo, y ante cambios y nuevos retos, si bien mi actitud ha sido la de enfrentar conductualmente, a nivel mental he seguido resguardándome en los miedos, en los finales tristes, en los “no soy capaz”, en de nuevo “no merezco y no debo ser feliz, ergo prefiero negarlo, ergo me restrinjo hasta de ir al baño”. Literal. Si algo bueno me pasaba, en vez de reforzarlo con algo positivo como “Bien, Cristal, te lo mereces, has luchado mucho por eso”, he seguido con mis manías viejas de echarme por el piso.  ¿Cómo, pues, voy a tener una actitud saludable y sentirme bien si me la paso repitiendo mis errores, tan estudiados en cieneguilla? Eso realmente reconfirma el hecho de que eso sólo era el principio, en la vida diaria está lo difícil y si no me mantengo en práctica constante, me caigo.

(Pensamiento recurrente: “ ¡Cómo me gustaría ser como una persona normal que no tiene que esforzase para pensar de manera adecuada, que no tiene tantas trampas en su cabeza!”).

Toda esta situación de procurarme eso que tan bien conozco- la carencia, la tristeza, la decepción- no hace sino generarme esa emoción tan familiar: frustración. Estoy frustrada en todos los sentidos porque mi vida no ha resultado lo que yo quería, o había planeado cuando era chica. Me he decepcionado al no poder tener las cosas que quería al punto de dejar de desear y esperar nada para no decepcionarme más porque estoy dando por sentado que no lo voy a recibir, pero a la vez me estoy generando mucha insatisfacción y frustración por mis necesidades físicas y emocionales insatisfechas. Caray, esto es digno de un diagrama, así no se entiende bien. Bueno. ¿Pero qué es lo que planeaba o quería para mí?

De niña, tener a mis papás juntos. Tener amigas en el colegio, que me aceptaran como soy, encajar. Resaltar también significa ser diferente, y todos sabemos que ser diferente en esta sociedad es sinónimo de estar fallado. Nada de esto sucedió: Frustración.

Falta de dinero, falta de alimentos, falta de seguridad económica, de vivienda, de estudios: miedo y frustración.

Perfeccionismo, pero errores como cualquier ser humano; enfermedad adquirida, incapacidad para socializar o desempeñarme adecuadamente: frustración.

Maladaptaciones familiares para poder sobrevivir a una realidad adversa que luego cambió e incapacidad para re-adaptarse  y vivir en la realidad: frustración.

Poca seguridad en mí misma, no muy buenas elecciones en cuanto a chicos, experiencias amorosas negativas o truncadas: frustración.

Falta de dinero, estudios truncados, amores perdidos: frustración.

¿Sigo?

Al menos me demoro un poco, pero soy consciente. Sí, cargo bastante frustración. Hace poco una chica de mi promoción del colegio y que ingresó conmigo a la universidad se casó, por supuesto, con su novio desde primer ciclo, doctores ambos, trabajo asegurado, rubios de ojos claros y muy guapos los dos, boda de ensueño, todo esto a los 25 años, edad en la que yo había planeado casarme luego de haber terminado mi carrera de medicina sin ninguna pausa y con excelencia académica, tras un largo noviazgo con el único amor en mi vida, con mi familia asegurada y bien asentada cada quien, los problemas entre mis papás resueltos, con lo suficiente a nivel material como para no necesitar nada… Esa es la vida que yo quería, caray. Y todo me ha salido al revés.

Sin embargo, ¿Tiene que ser todo como yo quiero? ¿Tan poco capaz y adaptable soy que si algo no sale como yo lo quería, mi vida se va a la basura? ¿Vale la pena desperdiciar los próximos 50 años porque no me fue bien en los primeros 25? ¿Y realmente tan mal me ha ido?

La respuesta para todo es no. Lo que pasa es que mis lentes de sol, esos que estoy tan acostumbrada a usar, no me dejan ver bien.

A pesar de todas las cosas que a mi alrededor han salido de forma diferente y dolorosa, sigo viva. He desarrollado más capacidades en este año de las que podría haber desarrollado si todo a mi alrededor hubiera estado perfecto durante toda mi vida. No soy una pedigüeña, hijita de papá, que no tiene que esforzarse para conseguir algo en la vida: a la que con un chasquido de dedos ponen en la tv, o aprueban de curso porque papi tiene influencias, siquiera de las que tienen todo pagado (Lo cual sería una tranquilidad, pero bueno). Sin embargo, nunca me fue mal en los estudios y en las cosas que me he propuesto. Me podría ir mejor pero la pereza y el miedo me lo impiden.  No soy la persona más sociable y alegre,  y de hecho puedo ser bien drama queen, exagerada y teatrera a más no poder. Pero hay personas que me quieren, y por más que muchas se han retirado, actualmente las hay, y para colmo, disfruto estando sola, me puedo divertir con cosas muy simples. Mi mamá vivirá medio fuera de la realidad y mi hermana será un poco irascible, pero ambas son más buenas que mandadas a hacer, luchadoras, generosas y amorosas. Y eso para mí siempre ha sido lo más importante en una persona.

Y aquí va: no estaré actualmente con la persona con la que ya me había proyectado a futuro, de hecho ni siquiera es la primera de ellas en mi vida; pero es alguien bueno, que sí me valora y me da mi lugar, que piensa en cómo me puedo sentir frente a algo y me protege e incluye en sus planes, que está decidido a renunciar a conocer otras posibilidades  porque sabe que no existe una persona “perfecta” para uno con la que podría vivir feliz para siempre sino que hay varias, pero que la opción que conoce ahora le llena y le parece suficiente y tiene tantas cosas buenas que no le parece que vale la pena arriesgar perderla por otra quizás mejor o peor pero sí algo nuevo y emocionante, “como para variar”; que ya conoció suficiente, probó suficiente, sufrió suficiente y sabe que podría ser feliz de otra manera pero simplemente no quiere. Que sabe que soy más que un diagnóstico, un nombre, un color de ojos y cabello, una forma de pensar y una cantidad de conocimientos y que sabe que a pesar de que me caiga y me equivoque me puedo levantar porque tengo la capacidad de hacerlo, que es paciente, que me motiva y espera a que haga las cosas sola en vez de desesperar o hacerlas por mí; que cree en mí; ESO, ese saber que valgo mucho más por mi esencia y por lo que soy que por todas las cosas anexas como mi físico, mi familia, mi capacidad monetaria, mis estudios y logros personales, y aún así tener ansias de permanecer a mi lado para ver cómo me va en lo sucesivo; ese querer compartir a lo largo del tiempo, como los mejores de los amigos, como compañeros de vida; esa opción que no es la de por si acaso sino la primera; ese rostro que quieres contemplar mientras duerme  y que a pesar de sus defectos no concibes vida sin él, ese quererme simplemente porque soy, eso que yo sentí antes y que ahora alguien siente por mí y yo también, ESO es lo que yo siempre he querido.  Trascender en la vida de alguien.

Así que, definidas las cosas como están y teniendo mis pensamientos más claros es que recién puedo procesar lo que ha pasado. Tengo resentimiento, mucho, y rabia e impotencia… pero desde ese día que ví a Laro en la puerta de su trabajo hablando por teléfono, me di cuenta de que ya no era tan fuerte. Y eso me ha pasado antes: poco a poco el dolor se va, dejando lugar para sentimientos positivos como agradecimiento y amistad, e incluso mucho cariño. De algo sí estoy muy segura, y es de que él fue alguien importantísimo en mi vida y siempre lo voy a querer mucho. Pero el hecho de que hayamos terminado POR MUTUO ACUERDO (Recuerda eso, señorita), si bien implica que por un tiempo las cosas serán tensas y tristes, poco a poco darán paso a lo que realmente puede haber entre nosotros: amistad, cariño y respeto.

Yo me veo a largo plazo y sé que no quiero sentir estas cosas feas que siento cada vez que me pongo en situaciones imaginarias; sé incluso que, haya sido como haya sido, yo no quiero sentir rencor por las personas con las que él decida pasar su tiempo, ni por las personas que estaban conmigo y que se fueron con él, como amigos en común.  Creo que no me sirve de nada imaginarme los “hubiera” porque ya pasó su oportunidad y simplemente no se dieron, ni los “y si” porque depende de más que la voluntad de una para que se hagan realidad, y que todo eso no me convierte en la persona que quiero ser: alguien libre y feliz. El tiempo y el comprender(me) deja espacio para el perdón, y quizás después el olvido, y la tranquilidad que eso conlleva. Además, y quiero pensar que es posible, el hecho de que ahora sea impensable siquiera encontrarnos en la calle no debe significar que de acá a un tiempo sea posible tener contacto de alguna manera. No tiene que ser un final en nuestra historia, sino una pausa. Como la que tuve con mi primer enamorado, o con tantos amigos que tengo lejos pero que cuando vuelvo a ver, vienen con todas las emociones y recuerdos  lindos. Como en algún momento dijimos, “No todo tiene que ser drama”, y si bien no puedo ser un témpano de hielo como él y racionalizarlo todo ni bien terminamos porque para mí las palabras y las relaciones tienen más trascendencia que la que el tiempo que existen, sé que es algo que no puede durar para siempre. Simplemente porque no quiero sufrir para siempre. No parece, pero a mi manera busco ser feliz.

Porque una de las preguntas más constantes que me he hecho es “¿qué pasaría si me lo encontrara y tuviéramos que hablar, e incluso si estuviera con “ella”?"

Quisiera que la respuesta fuera: poder hablarle con el cariño que se merece por ser quien quise en su momento, poder tener la grandeza de respetar sus decisiones y estar contenta por él, contenta en serio.

Y me alegra ser capaz ahora de bloquear cuando me viene la cascada de reclamos, y concentrarme en cosas productivas, y sentir poco a poco que está bien que él esté contento con "ella" y no conmigo, y alegrarme por ello. 

Y finalmente, hay algo más de lo que me he percatado con tanta ida y vuelta de ideas: Esos “hubiera”, “y si”, “debería” y “seguro que” lo único que han hecho es mermar mi corazón más de lo que estaba. Porque sólo son suposiciones que cuando se desarrollan sólo me envenenan. “Si hubiera sido más complaciente, él me habría querido más". "¿Y si en vez de escribirle me hubiera quedado callada? ¡él estaría preocupado queriendo saber de mí!”,  “debería haberme dado cuenta de que a él le gustaba ella cuando todavía estábamos”, y sobretodo, estos seguros: “Seguro que la debe adorar porque yo soy complicada y fastidiosa y teatrera”, ”debe estar super feliz con ella y le debo haber parecido una pesadilla o un error más en su vida” “seguro su familia y sus amigos me deben odiar y deben pensar que soy una loca”, "No me quiero ni imaginar las cosas que deben rajar de mí", "No puedo creer que en su corazón yo ocupe un espacio siquiera por lo poca cosa que soy", "¿Por qué te olvidaste de mí?", “Seguro que ya no le intereso, bueno, eso es obvio porque de lo contrario me habría hablado o buscado”, “Seguro le doy pena todavía”. Todas estos pensamientos son IRREALES hasta no demostrar lo contrario, y teniendo en cuenta eso, si no son reales, sólo existen en mi mente porque YO los fabrico… ergo, YO MISMA ME ESTOY DICIENDO TONTA, LASTIMERA, DESAGRADABLE, y estoy propiciando sentirme mal conmigo misma y fortalecer esa idea de que no valgo ni merezco. YO SOLITA, con mis pensamientos, me estoy matando. Lo cierto es que no estamos y punto. Lo que sea que pasa por su lado no lo conozco, lo ideal sería que me incluya pero lo real es que no es así y no por eso tiene que ser algo malo para mí o para él. Simplemente dándome cuenta de lo mal que me hago a mí misma, cambiando esos pensamientos con afirmaciones realistas de mis logros actuales y viendo el vaso ni medio lleno ni medio vacío, sino completamente lleno (porque el aire también ocupa un lugar en el espacio), y controlando mi lado enfermo para dejar salir a mi verdadero yo, esa Cristal que brilla por sí sola y que fue la que lo deslumbró a él en su momento y puede deslumbrar al mundo entero si lo permitiera, si no se entrampara tanto.

Porque soy una chica fuerte, inteligente y más consciente de lo que es superar a sus demonios y a sí misma de lo que cualquiera puede ser, y quien estuvo a mi lado y ya no lo está, pues simplemente se la pierde, porque también es bonito ser parte de mi vida y ser objeto de mi cariño, mi atención, dedicación, alegría y compañía. Sobretodo si me conocen tan bien como él, por ejemplo. Soy una buena amiga porque soy empática, presto atención a los detalles y me pongo en el lugar del otro; soy una buena pareja porque soy constante, no creo en que las personas son descartables y me esfuerzo por tener relaciones duraderas en vez de alegrías efímeras, y me gusta mucho dar cariño, engreír y jugar, e incluso soy un poco demasiado complaciente; soy inteligente, lo cual es demostrable por mis habilidades académicas, por mi capacidad para salir de algunos embrollos y porque aprendo de mis errores; soy valiente porque enfrento mis dificultades y a las cosas que me dan miedo, como situaciones nuevas o simplemente subir de peso; soy fuerte porque tolero todo lo que pasa porque en el fondo sé porque he comprobado que todo lo malo pasa, y siempre hay altos y bajos; soy astuta y creativa para encontrar soluciones y divertirme en el camino; soy divertida e interesante porque se puede mantener una conversación larga conmigo, y puedo hacer reír a las personas con un juego de palabras, una broma o un gesto; soy talentosa porque puedo hacer varias cosas como cantar, pintar enseñar, escuchar, aconsejar, escribir textos, seguir indicaciones, aprender a usar y hacer cosas que no conocía; soy una buena persona porque busco hacer el bien y mis impulsos no son ni violentos(Aunque últimamente me haya desconocido un poco con esas ganas de jalarle de los pelos a “ella” por los celos, jamás pensé que sentiría algo tan horrible) ni hirientes ni desconsiderados; y soy valiosa por todo lo anterior.

El punto está en recordarlo siempre. "Yo no soy la causa de las desgracias en el mundo, pero sí responsable de muchas de mis desgracias".

Así que basta. En mi casa nueva no hay espacio para los resentimientos y los recuerdos-reclamo del tipo “esa chica del trabajo que está muy buena, que es medio hueca y a veces me desespera porque no trabaja tan bien como yo pero que es buena gente; que grabé la otra vez bailando gracioso, mírala, qué simpática, fácil la puedo emparejar con alguno de mis amigos”, o "Me gustan las chicas con pechos, pero tú estas plana (¡Si me viera ahora! ¡JOJOLETE!)" (En realidad en la versión inédita de este post, que estuvo unas 5 horas, enumeraba una lista de reclamos y resentimientos de cosas que pasaron. Pero las quité. ¿Para qué ponerlos? No quiero seguir con esas cosas en mi cabeza y mi corazón, en serio; clasificados y descartados, en mi caja de lo que me va a servir no entran. Hubieron errores y yo tampoco me hice valorar mucho pero eso ahora ya no es importante. Ya aprendí varias lecciones. "Ya lo pasado, pasado", lo importante y lo que vale es todo lo bueno, que fue muchísimo). Nop. Mudarme implica cambiar de vida, y aunque sé que mis manías se irán conmigo y sólo depende de mí controlarlas, soy capaz de dejar muchas cosas atrás. Incluso a Laro y mi resentimiento. Ahora sí me siento más lista, y me alegra de verdad porque así disfruto más de mi lindo presente. Ya basta de mails, mañanas cuestionadoras, tardes rabiosas y noches deprimentes pensando en lo imposible e irreal. Me concentro en mi ahora y dejo para después lo que sea que pase después. Creer que no puedo hacerlo sería subestimarme, y  eso es algo que quiero cambiar, junto con algunas de mis metas de año nuevo que aún no logro cumplir. Y si parece que soy idealista…bueno pues, es que me gustan los retos ;)

Amé el 100% de Laro que tuve, pero si no quiso seguir acompañándome y yo me cansé de esperar a que quisiera hacerlo, así que no puedo hacer nada más que respetar su decisión y aceptar las consecuencias de mis actos, porque si de verdad lo quiero como persona, lo mejor que le puedo dar es la libertad de ser y hacer lo que él quiera, y si de verdad quiero ser feliz, debo aceptar que mis emociones cambien a ser menos fuego y más tierra. Mientras, a mí me toca disfrutar con el amoroso de Brownie que me quita el maquillaje, no toma ni fuma, es tan feliz como yo comiendo algo rico y luego tirándonos a ver Discovery Channel, alguna película o simplemente durmiendo un sábado por la noche, que se convierte en el alma de la fiesta y se queda hasta el final si le da la gana (Sin vómito ni estupideces de ebrio de por medio), que me ayuda en todo lo que se le ocurre que me puede ayudar, que me mira con seguridad, alegría y a la vez vergüenza a los ojos porque sabe que lo veo por dentro; que me devuelve todo el amor que alguna vez pude dar, a quien le parece más importante el ser que el parecer, y el desarrollarse como ser humano antes que como profesional porque sabe que eso no lo define ni lo hará feliz o mejor que otros, que tiene tino, sentido del humor, no deja las cosas a medio hacer ni posterga, es hiper responsable y que a pesar de sus errores y defectos es un gran compañero de vida.

Sí, definitivamente a él sí lo pongo en una caja, pero bien cerca.

(¿Mis manos? Doliendo, como las últimas dos semanas. Pero me zurro, necesitaba escribir todo esto J Aunque sea para mí misma, a modo de terapia. En realidad esta es la verdadera finalidad del blog: hacerme bien a mí y dejar en claro mis procesos de forma que si alguien es tan valiente de leerlo todo los pueda imitar con ejemplos propios y así les pueda ser útil. SI NO QUISISTE LEERLO, ¡TE LA PERDISTE, PUES!)

miércoles, 21 de agosto de 2013

Un ratito de oscuridad


¿Qué hacer cuando de pronto mi pecho se llena de tristeza?

¿Cuando un estímulo logra que se quiera desatar una tormenta, el desborde de un río caudaloso, en el corazón?

Es bueno bloquear para no recordar ni sentir. Es bueno seguir adelante. Pero a veces una simple llamada, o la mención de un nombre, o una foto, o una situación, me hace recordar cosas que pasaron... y que ya no pasan... y sigo sintiéndome mal porque lo bonito de hace años ya no es ahora.

Tengo el problema de tener emociones enganchadas a mi pasado. Las he trabajado mentalmente. Sé que no hay que llorar sobre la leche derramada sino que hay que hacer algo al respecto. Pero mi naturaleza hipersensible e hiperreflexiva me jala a volver a los momentos, devuelve los pensamientos, y yo, nuevamente, estoy ahí, parada, viendo cómo mi mundo se cae. Experimentándolo de nuevo.

Hay muchas cosas que me gustaría que fueran diferentes. Normalmente puedo vivir sin ellas. Sólo por momentos, esos pequeños momentos en que me permito mirar atrás y querer llorar, es que me duelen tanto. ¡Duelen tantísimo! Sobretodo el ver cómo personas que fueron tan importantes en mi vida simplemente ya no quieren estar en ella. Y yo no puedo hacer nada al respecto, por más que me muera de cariño. Y encima pasan cosas que lo único que hacen es empeorar la desgastada "relación" con esa persona (Si es que aún existe alguna). ¿Cómo no empañárseme la mirada?

Tengo mucha fuerza de voluntad. Si no, no habría desarrollado TCA. Si no, no me habría recuperado esta última vez. Si no, no me mantendría fuerte, mirando el presente y el futuro, sonriéndole a lo que tengo y que tanto bien me hace. Mi actitud no es la misma de hace siquiera un mes. Sé que los "Y si", los "me hubiera gustado" y los "pobre yo, porque me falta tal cosa" no me llevan a nada más que ese círculo vicioso autolimitante y depresivo. Estoy haciendo un buen trabajo al bloquearlos y seguir adelante con mi vida.


Pero, ¡Caray, que tampoco soy de piedra, y en este momento siento que me toca lamentarme un poco, no sé, para sentir que existo, porque debo ser adicta al sufrimiento, porque me da la gana y porque si no le hago caso me va a carcomer por dentro y va a ser peor! Es toda una hazaña el estar donde estoy ahora, afrontando los miles de cambios que se avecinan, las situaciones nuevas, otras no tanto pero sí con diferentes personas, los veredictos que dependen de terceros y que pueden causar terremotos en el mundo... Pero también me canso y me dan ganas de llorar. De lloriquear un rato, lamentarme de lo que no tuve o perdí, y sentirme un poquito inferior.


Extraño, extraño tanto... Lamento lo que pasó... ¡Cómo quisiera!... Me da rabia, pena e impotencia... Siento envidia... ¿Se acordarán de mí? ¿Se sentirán tristes también al pensar en mí?... Si tan sólo yo no hubiera hecho eso... Si tan sólo las cosas no se hubieran dado así... Derrepente fue mi culpa, sí... Eso me hace un ser desagradable y defectuoso... Me doy rabia... Me dan ganas de sucumbir ante esa rabia contra mí misma por no haber podido hacer nada porque las cosas salgan como quería, y eso es contra lo que lucho todos los días (Dios, qué distorsionado)... ¡Y ni siquiera puedo decirlo directamente porque no sirve de nada!

De mí no depende que los demás hagan o sientan algo. Lo único que depende de mí es lo que yo puedo hacer y sentir. Y decido hacer y sentir cosas positivas y productivas.

Por eso escribo lo que siento. Si no lo volcara, me volvería contra mí misma. Ya adopté nuevas técnicas de limpieza interna, como ésta, y he logrado ser mi propia niñera, madre y doctora. Por eso me puedo dar el lujo de estar triste sólo un ratito.

"Un ratito, nada más, Cris; porque recuerda que más tarde tienes que seguir haciendo cosas. Porque te hacen bien y te ayudan a lograr tus metas. ¡Ya estás tan cerca de una de ellas!"

"Recordar el daño que te hicieron, o la tristeza mortal que sentiste en algún momento no te hace bien. Déjalo ir. Déjalo ir todo. Es dañino estar exponiéndose a recuerdos y dolores que ya no son reales. Ya pasó. Ya esas personas siguieron adelante y son felices, y ni les importa lo que sea de tí. Te toca ser igual de dura y olvidar, y perdonar..."


Sí, lo sé... pero si no sintiera estas cosas de vez en cuando, me sentiría mal conmigo misma porque esa no soy yo. Yo soy ahora gracias a todo lo que me pasó, a las personas que están y que estuvieron en mi vida. Yo he perdonado, lo siento así. Pero, ¿olvidar? Creo que no podría. Al menos no mientras las cosas siempre tengan un nexo con la actualidad, mientras hayan tantas cosas que me hagan añorar tanto. Mientras sienta envidia por los que están donde yo estuve. Yo no quiero olvidar nunca, porque sería olvidarme a mí misma, desnaturalizarme. Yo sólo quiero terminar de curar.

¿Será posible terminar de curar?

Tengo estrategias. Concentrarme en los pequeños placeres del día a día, como las cosas que suceden cuando interactúan las personas en la escuela; las risas y bromas que le hago a mi Brownie y todo el calor y amor que me da; la ternura de mis perros, sobretodo la de mi bebé, que luego de la operación me hace más gracias que nunca; una rica y reponedora siesta; cuando juego con niños o converso con mis alumnas; He desarrollado muchas capacidades además para reponerme. ¡Dios, si hasta he convertido este post en una ensalada de pensamientos positivos que tratan de callar los negativos!

Que ahí están. Ahí siguen. Ahí rondan, porque olvidarlos me da pena. Porque son cosas que me importaron, y olvidarlas sería traicionarme a la Cris de ese entonces.

Eso es lo más enfermo y triste de mí misma.



Ya tocará hablar de cosas bonitas en otro post. Me falta terminar de aceptar mi lado oscuro y no sentir vergüenza por quejarme. Después de todo, la naturaleza de todo ser humano es así, contradictoria y con matices.




Voy a estar bien. Es mi tendencia :) Lo bueno de la vida es que nada dura para siempre :)

viernes, 16 de agosto de 2013

Puntos medios

Esta semana no ha pasado la gran cosa como para escribir.

Me la he pasado viendo una serie de TV con Brownie.

Operaron a mi perrita ayer para esterilizarla.

Rompí mi chanchito para contar mis ahorros (¡Y me falta poco para mi meta!)

Me han ofrecido un nuevo trabajo.

Volví a darle clases a mi alumnita, que se ha mudado cerca de donde vivía.

... Y salieron los resultados de los análisis que me hice el sábado.

Y sip, en palabras de un endocrinólogo que Brownie consultó, tengo un "discreto aumento de la insulina post-prandial". Salió que mi glucosa en ayunas estaba baja pero dentro de lo normal, y la insulina estaba alta pero dentro de lo normal; pero después de dos horas de un desayuno hipercalórico (un café moka con una donut y un sánguche con huevo), mi glucosa estaba más baja de lo normal para haber comido recién, y mi insulina estaba más alta de lo normal. O sea que por alguna razón secreto más insulina de la que necesito. Falta seguir haciendo exámenes, pero la conclusión es esa: DEBO mantener mis niveles de glucosa estables.

Y lo peor que puedo hacer es saltarme comidas, porque si normalmente mi glucosa tiende a estar baja, si no como voy a seguir secretando igual de insulina y voy a tender a seguir sintiéndome mal. Y obvio, reducir mi ingesta de azúcares simples, conocidos como GOLOSINAS.

Por lo pronto, me enorgullece decir que desde el lunes en la mañana no he probado ni un poco de chocolate. Eso no lo lograba hace tiempo. He estado comiendo más sánguches, cosas integrales y frutas (Y por ahí algún pastel en cantidades pequeñas), y me va bien. Esta semana no me he mareado tanto. Lo chistoso es que Brownie me dice que no es necesario que deje de comer esas cosas, simplemente que reduzca y me cuide. Yo prefiero evitarlas porque me conozco y me voy de un extremo al otro.

Ay, los puntos medios. ¿Por qué será tan difícil para muchas de nosotras encontrarlos?

"Que si no estoy flaca, o he aumentado un poco de peso, o podría estar más delgada de lo que estoy, entonces estoy gorda". Típico pensamiento de TCA. E igual con otras muchas cosas: "Que si no le gusto como yo quiero, entonces no le gusto nada. Que si no me saqué la mejor nota en un examen, entonces está mal. Que si me hacen una observación en el trabajo, entonces soy una inepta".

A ver si dejamos de ser tan autocríticas y exigentes con nosotras para lo negativo. Así como me propuse escribir en mi blog una vez por semana (Y hasta ahora creo que voy bien... después de tres semanas xP ), ahora me propongo procurar encontrar mis puntos medios. Evitar la tragedia y lo drástico. No tengo que quitármelo o dármelo todo para sentir que algo está bien o mal.

¡Busquemos un punto medio!

martes, 6 de agosto de 2013

Low battery

Estos últimos días he estado trabajando bastante. Nunca tanto como cuando es época previa a Navidad y exámenes finales, pero no he parado casi. Quizás por eso este último fin de semana me he sentido lánguida y desanimada -sin que realmente me falten los ánimos para hacer cosas, como salir.

Han sido días de movimiento emocional. No mucho, la verdad, y por eso no entiendo por qué estoy tan "agotada" (Es la palabra que mejor define mi estatus ahora). Pero de que han habido cosas para contar, las hay.

Estuve leyendo algunos posts antiguos y me llené de esa tristeza y desesperación que sentía en marzo y abril, cuando todo estaba reciente. Qué horrible sensación. Me sorprendió leer algunas cosas y ver cómo luché por pasar la página. No me caben dudas de que soy una mujer fuerte. Lo peor ya lo pasé, es cierto. Pero no puedo evitar que queden muchos rezagos y que mis pensamientos de ese entonces han evolucionado de alguna manera y son otros ahora.

Tengo muchas ganas de escribir, siento que lo necesito, me hace bien. El problema es que, a falta de "drama", no sé de qué desgracia "quejarme" xD Bueno, pues. Las cosas han cambiado en los últimos 10 meses, así que le daré el uso aburrido a mi blog del de una suerte de diario y vertedero de pensamientos y reflexiones (Que es lo que había planeado hacer. Un lugar positivo entre toda la mierda cibernética). Por cierto, he confirmado mis sospechas y hay un "invitado de honor" que lee de vez en cuando lo que escribo. ¡Saluden tod@s a mi ex, Laro! (No prometí no mencionarte sino no hablar más de tí, y por más que me piquen los dedos no pienso hablar más de ese tema. Pero tengo que desahogarme de alguna manera, sino me volveré loca. Me auto-otorgo 3 comodines para usar a lo largo de lo que queda del año, en ocasiones muy contadas, para hablar del tema que ya no quiero tocar. ¡Tengo tantos otros asuntos de qué escribir!)

Bueno. Empecemos. Hay muchas cosas que me gustaría escribir y creo que ninguna está muy relacionada con la otra, así que disculparán mi desorden.

La presunta bajada de batería comenzó la semana pasada. He estado un poco hereje con mis horas de comer, me dieron ganas de rebelarme a la costumbre nueva y volver a letanías que extrañaba. Si hay algo que extraño de estar mal, y es lo más difícil de superar para una persona con TCA, es la sensación de poder y control que se tiene al manejar la comida y "esculpir" con ello el cuerpo hasta llegar a donde se desee. En mi caso, siempre extremista, a donde no debería. Ya hablé del asunto de los paquetes: Yo elegí el paquete completo en el que tenía todo lo que me daría una vida feliz pero dejando de lado la seguridad de mi sitio de confort con el cuerpo y la comida, y ese es el sacrificio que vale la pena hacer por estar bien. La otra opción es elegir mi confort y seguridad, concebibles en un mundo donde la comida es y deja de ser el medio para conseguirlo, y aunque todo lo que hace que la vida satisfactoria de una persona normal se vaya desmoronando alrededor, vivo satisfecha porque mi única razón para vivir, vacía, la tengo conmigo. Por supuesto que es dificilísimo dejarlo, sobretodo por la costumbre, y por eso muchas veces tienta volver a tenerlo. Pero luego pienso en "el paquete, el paquete", y vuelvo a entrar en razón. Pues bien, a eso me refiero: estaba empezando a olvidar los beneficios de El paquete por extrañar los beneficios de El otro paquete. No puedo decir que he entrado 100% en razón, pero me han ayudado un par de cosas que contaré ahora:

Me encontré con Lu, una amiga del internado. Mientras yo pienso en mariposas y planeo cómo tirar mi vida por la basura, ella se esfuerza por metamorfosearse y no puede, porque está en ese nivel nutricional, de obsesión y de confort en el que simplemente no te puedes mover sin ayuda externa. Conversamos. Estaba a punto de cumplir 30 años (Ayer los cumplió) y seguía sin empezar a vivir. Siempre que me comparo me siento mal, ¿Por qué yo sí tuve la fuerza para dejarlo todo y arriesgarme a cambiar, y por qué algunas amigas, que yo veo que son personas hermosas y capaces de todo, no pueden? Y encima viene la ironía: mientras yo estoy planeando maquiavélicamente cómo volver a lo mismo, ella lucha por recuperar su cuerpo y su vida, porque ya casi no le quedan (Me dolió mucho verla como está). Eso sí me hizo entrar en razón. ¡Dios, tengo tantas cosas, he sido tan bendecida desde hace mucho tiempo y yo, malagradecida, pretendo botarlo todo por el water, mientras ella (Y tantos otros), que no puede consigo misma, grita por ayuda sin hacer más ruido que el de las personas que comentan a su alrededor lo feo que se le ve! "No no no. Cris, no seas tonta. Recuerda: El paquete. Recuerda: ya perdiste lo que más amabas, no lo vuelvas a hacer". E hicimos un pacto. Ambas nos íbamos a esforzar en cumplir el régimen y portarnos bien. Y empezamos en ese mismo momento, yendo a un supermercado a comer yogurt y una manzana. Es bueno comer en compañía de alguien con quien te sientes tranquila y no te juzga, que es lo que la motivó a seguir. Lo que yo necesito es simplemente motivación (Ayayay). Lo que ella necesita, en cambio, es disciplina (Eso que no sé de dónde saqué. Supongo que de la costumbre, y del mismo lugar que saqué la disciplina para no comer). Bueno. Ahora, recién lo entiendo porque me está pasando, tanto el despertarme cada día para ir al trabajo como ir a la cocina a comer, en cada oportunidad que tengo que hacerlo, es una decisión. Una muy difícil de tomar, porque ahora sí estoy en medio de la batalla del intento de estabilidad y mantenimiento de los hábitos sanos, pero que por suerte voy ganando casi siempre, porque ya me acostumbré. Ya se me hace casi inercia, ya es un hábito integrado, y así es más fácil.

Aparte de eso, el viernes pasado, Nelly, mi ex-psicóloga, me invitó a dar un discurso en la casa donde estuve internada, en una especie de trueque a cambio de un documento que de alguna manera compruebe que sigo en deuda (monetaria) con la institución. Papel que serviría en el juicio contra mi papá (Ay, esos temas engorrosos. Me enteré el lunes pasado que le había vuelto a mentir al juez diciendo que "ya todos éramos unos profesionales gracias a él". No más hundimiento, yo elegí ponerme en acción y hacer algo para demostrar que es falso en vez de llorar en un rincón, porque efectivamente me dolió). Volviendo al grano del tema, y tal como supuse, mi Brownie estuvo más que feliz de llevarme a dos horas de Lima para conocer ese lugar del que tanto le he hablado. De hecho, está cansado que le toque el tema y hable de "nosotras", incluyéndome, o al revés, dándole poder como si fuera un ente independiente de mí misma. Me pidió que le prometa no hablar más de mi TCA como algo presente, y zaz, se apareció esta oportunidad. Ni modo.

Estuve más de una hora hablando de mi proceso, pero en lo que más me concentré fue en todas las cosas que aprendí. Estaba nerviosa y temblaba mientras hablaba al principio, y después me vino la dislalia verborréica y hablé probablemente sin hilación (Y encima con problemas para decir palabras. Últimamente en vez de decir "la correa del perro" digo "la porro del correa". Ya se imaginarán cuántas veces tuve que parar para evocar palabras huidizas). Pero fue super reconfortante volver a ese lugar donde estuve tan pequeña emocional y físicamente, donde me enseñaron lo que debía hacer en casos de crisis, y donde, a pesar de estar entre cuatro paredes, conocí por primera vez la libertad de la paz. Traté de transmitírselo como pude a esas chicas que me miraban con aburrimiento y luego con lágrimas en los ojos. Y es que yo enfermé por querer ser una mejor persona a través de la piadosidad y otros conceptos vanos y arcaicos del cristianismo (Finalmente cayendo en la culpa), y ahora me doy cuenta de que he logrado eso que siempre quise, ser mejor persona y poder ayudar a los demás, gracias a todo lo que he superado. Se los dije: "las personas en este mundo están enfermas por falta de valores, por concentrarse en cosas superficiales y físicas en las que creen que van a encontrar algo que les llene por dentro y las haga felices, y por evitar enfrentar esos vacíos y defender sus posturas es que hay tanta violencia y adicciones. Recuperarse y trabajar por encontrar el sentido a la vida es lo más grande e importante que un ser humano puede hacer, mucho más que dejar de comer para que otros lo hagan, porque para hacer el bien primero hay que estar bien. Las grandes cosas que podamos lograr en la vida son sólo reflejo del interior rico de una persona llena de amor, al punto de ser capaz de dejar un legado. Y el amor sólo se consigue con amor. Así que siéntanse orgullosas, porque están en el lugar adecuado para lograr empezar de nuevo, encontrarse y formar las bases de eso que quieran lograr. El mayor logro de un ser humano no debería ser el reconocimiento o la posteridad, sino la capacidad de vencer a sus propios demonios, superarse como persona y poder dar amor" (Ok, no lo dije así, escribo mucho mejor de lo que hablo :(. Pero esa era la idea, y creo que la captaron). Después de eso, obviamente, me sentí super bien. Siempre que hago estas cosas siento unos escalofríos bastante cálidos y una alegría y paz inmensas, al punto de que me vuelven a motivar a seguir yo. Brownie estaba preocupado porque pensaba que ver a esas chicas esqueléticas, demacradas y tristes me iba a recordar cosas y ponerme mal. Me insiste en que recuerde que yo soy más que una persona con TCA. Y sí, esta vez le pude responder orgullosa: "Lo sé. Por primera vez, y gracias a todo esto de la recaída y el haberla superado y aprendido de ella, me siento más persona, más Cristal, más completa que nunca". Después le salió el egoísmo y me pidió que no fuera a una reunión que tenía con las chicas de mi colegio porque "me iba a secuestrar", y bueno, cedí. Debe haber estado esperando bastante para que me enfoque en él.

Hablando de mis amigas del colegio: después de 10 años pude hablar con una de ellas, con quienes tenía varios issues sin zanjar. A ella le conté en el 2003 que me cortaba, ella lo contó y se hizo un pequeño lío, luego se alejó de mí y me sentí muy mal, y luego en 5to de secundaria tuvimos un conflicto de intereses y bueno, me dejé llevar por comentarios idiotas de terceros y nuestra relación se desgastó más. La ví la semana anterior en un cumpleaños de una amiga del colegio (En la que presenté a Brownie. Fue chistoso porque conocía a una de ellas, fue alumno de la mamá de una de ellas... y la cumpleañera estaba borrachísima, como cuando éramos colegialas xD). Bueno. Hacía tiempo que habría sido bueno enfrentar ese tema, pero nunca me dieron ganas ni me atreví. No sé qué me pasó después de ese día, pero le escribí un mail contándole todo lo que sentí y me pasó a raíz de los acontecimientos, y con su respuesta, pudimos "hacer las paces".

Ahora que lo leo, y juntándolo con el trabajo (pues he estado casi sin parar dos semanas, recién el domingo que pasó pude despertarme a una hora indecentemente tarde... con la noticia de la muerte de un familiar, que también generó movimiento emocional y esas cosas. Y además tuve show esa tarde), comprendo por qué lo único que quería hacer era dormir. Ayer fui al velorio de este pariente. Era un tío de mi mamá al que le había dado de todo y siempre se recuperaba, pero esta vez le tocó. No es que me afectara su muerte porque lo fuera a extrañar, sino porque mi casa se convierte en el centro de mensajería del más allá. Mi mamá es medium, de esas que ahora ya no se ven, y según la teoría, los espítirus se acercan a las personas que tienen esa capacidad porque la perciben... así que entenderán los escalofríos, la pesadez y el dolor de cabeza. Y más porque a mí tb me pasan esas cosas (Ya mencioné que soy medio bruja. Es chistoso cuando lo confirmo porque describo lo que veo o siento o escucho y mi mamá o hermana lo complementa, y coincide). Me he pasado mucho tiempo negando la existencia de eso, pero la verdad es que por complacer a otras personas y tratar de encajar, no puedo negar mi naturaleza. Le guste a quien le guste, esa soy yo.

Bueno. Mejor voy terminando porque quiero ir al baño y porque ya es hora de regresar a mi casa. Mi turno ya terminó. Definitivamente escribir me desahoga. Quiero pensar que esta liviandad no significa vacío, sino algo positivo como la descarga de estrés y pensamientos/recuerdos que no me ayudan.

Hasta la próxima, pues.


(Me he gastado como medio sueldo en comprar chucherías de Cyzone y Avon, la chica que limpia en mi sede del trabajo vende y no me resistí... este es el anillo de la campaña "Quiérete: contra la anorexia y la bulimia". Lo compré porque, espero, mi plata vaya a algún fondo que ayude en algo contra esto. Brownie me ha reforzado en la humildad: se puede pelear por algo con el perfil bajo, no tengo que vociferar a medio mundo que yo pas(é)(o) por eso. Aquí tienen mi mano. A pesar de comprarme la talla más chiquita, este es el único dedo donde no se me mueve. La caderita de la articulación de los otros no le permite el paso, sino ¬¬. Ya, dejo de huevear).


martes, 16 de abril de 2013

¿Cómo hago?

He notado una constante en los comentarios que he recibido, tanto en persona como del blog.

¿Cómo hago para estar bien? ¿Cómo logro mantenerme de pie?

La verdad es que no estoy bien. De hecho, estoy muy triste. Por lo menos ya no me la paso llorando, pero no tengo muchas ganas de hacer cosas. Y ni qué decir de los fantasmas que rondan mi cabeza. Si algo sé es que es una temporada crítica de prueba de mis capacidades, porque es muy fácil recaer ahora, en todos los sentidos. De hecho, mi pensamiento anoche que fui al teatro a ver un drama SOLA era: "¿Para qué comer, para qué estar bien? Obvio que la respuesta termina siendo "para poder ser útil y seguir logrando cosas en la vida". Me asusta que el porcentaje de cuánto creo esta razón haya disminuído.

La mejor forma de calificar mi situación es de "moderadamente incierta". Verán, este fin de semana he salido con él DOS veces (Ambas porque él me invitó). El viernes se suponía que íbamos a ver unos papeles de su empresa para determinar si tengo una deuda con ellos o no, y lo esperé una hora y media en un starbucks haciéndome a la idea de que no iba a ser una velada muy amena, cuando llegó todo cansado y me sorprendió con una invitación a cenar. PASTA. Yo acepté, porque tenía hambre, porque me provocaba comer pasta desde hacía un tiempo (¿Y por qué no comerla ahora?) y porque quería estar con él. Conversamos de cómo nos estaba yendo, le conté de mi nueva condición de imán de hombres a grandes rasgos y con vergüenza y él me habló de sus asntos de trabajo con tanto detalle que terminó explicándome en qué consistían sus proyectos y las cosas que tenía que hacer. Como cuando estábamos. Sólo que no estamos.

Al día siguiente le dije que me avisara si iba a recoger unos papeles de su empresa que llegan a mi casa, pero me dijo que no porque estaba yendo de un lado a otro (Y según el desgraciado foursquare, sé que no debería usarlo, ha ido de discoteca en discoteca juergueándose). Así que lo traté un poquito mal diciéndole que si quería recogerlos al día siguiente, domingo, se los podía pedir al guardían de mi calle, pues se los iba a dar ya que iba a salir. Pero al final no salí, y entonces me invitó a tomar un café. Le dije que mejor no, pero él insistió diciendo "es sólo un café". "ok". Y conversamos un poco, y ya se va haciendo natural salir con el ex. Al regreso le ofrecí que se lleve prestado un escritorio, y lo ayudé a llevarlo a su carro. ¿Les conté de mis pensamientos en los que éramos amigos con derechos? He estado deseando que el fin de semana mi casa se quedara sola y yo me armara de valor para pedirle que venga y tengamos un "remember". Pues bien, en un momento entró sin preguntar a mi cuarto y empezó a ver mis cosas, y me abrazó agradeciéndome y se fue. Estoy segura de que también se le pasó por la cabeza intentar algo, pero se contuvo.

No le hablé ayer, pero hoy que desperté encontré un mensaje de él en el celular en el que me adjuntaba un artículo "interesante".

Se supone que se puede ser amigo de tu ex. El problema es que no estamos haciendo las cosas en orden. He conversado con gente, que al final me puede dar consejos pero yo tomo las decisiones, y lo que escucho siempre es "tienes que alejarte de él para que te "desintoxiques" y más adelante lo puedas ver como amigo. Ahorita no vas a poder". Y creo qe es muy cierto. Quedamos en que no tenía por qué ser dramático, pero lo cierto es que duele y no se puede ser amiga de tu ex tan pronto, porque uno de los dos sale dañado. Sí, el que todavía quiere al otro y ve esa dizque amistad como los residuos del vínculo que antes había y como una pequeña esperanza de hacerlo cambiar de opinión.

Esa es la verdad. Yo intento recuperarlo, pero sé que no debo hacer nada. Me llegan a cada rato mensajes de que no puedo forzar algo que no es. Y me confrormo con hablar con él de vez en cuando. Puedo estar bien cuando no lo veo ni le hablo por unos días, porque me acostumbro a la soledad y al estar sin él. Y puedo estar bien cuando estoy con él. Lo que se me hace difícil es dejar de estar con él luego de que lo ví o hablamos, porque todo regresa. No me siento incómoda con él, sólo truncada. Es una emoción conocida y la puedo controlar. Lo que sí me duele es tocar el tema de que ya no estamos como si no fuera algo triste sino una anécdota, y luego extrañarlo cuando se va porque no sé cuándo será la próxima vez que me hable o nos veamos. En este caso tenemos compradas ya un par de entradas para el teatro que son para el 29, y sé que ahí nos vamos a ver. ¿Pero y antes? yo no quiero sentirme mejor y luego verlo y volver a empezar con el síndrome de abstinencia.

Pueden estar pasando varias cosas:
1.- Él está muy seguro de que quiere ser mi amigo, se siente cómodo y confiado en que le he jurado que lo voy a intentar y no tiene la más mínima intención de alejarse pero tampoco de estar conmigo como más que eso. Vernos de vez en cuando, hablar por el chat del celular y compartir información interesante o contarme con lujo de detalles cosas que no les cuenta a otras personas porque en fin, soy una detestable complaciente (¿¿¿¿Es que pretende que todo sea igual que antes????)... mientras YO sufro porque no puedo tenerlo como me gustaría. Que, casualmente, ya no es tan fuerte como antes, puedo reprimir mis impulsos y mis emociones.

2.- Tiene intenciones de volver conmigo, pero no sabe cómo abordar el tema porque l ehe pedido que no cambiemos el status en un tiempo (Y por lo mismo yo tampoco le he dicho que no qiuero verlo más).

3.- Es tan inmaduro que no sabe aún lo que quiere. Sus impulsos y su forma de actuar le dicen que me quiere, pero su mente le convence de que no le conviene.

Pero el punto aquí soy yo. ¿Qué quiero yo?
definitivamente, no ser su amiga hasta que lo pueda superar por completo. Porque me pone triste saber de él, y extrañarlo. Y a la vez no saber de él, y extrañarlo. Para mí, borrarlo, perder la memoria o volver a tener una relación con él serían las soluciones más idóneas... y son justo las menos plausibles.

Así que ¿Qué me queda?

Tolerar esta situación en la que yo misma me he metido al aceptar los términos establecidos, y al jurarle que iba a intentar un tiempo verlo como amigo, a ver qué pasa. En un principio le puse empeño e intenté de verdad verlo como un amigo con el que tuve una historia, siendo que bloqueaba mis pensamientos, recuerdos y sentimientos hacia él y me distraía en las cosas del presente. Es una buena táctica. Pero ¿A quién quiero engañar? Sí me afecta. Y yo sé que bloquear es dañino porque termina acumulándose y reventando el corazón. Ahora, por eso, me estoy dando por vencida sin siquiera haberle dado el tiempo suficiente para que mis sentimientos evolucionen hacia algo más simple.

Tiempo. Aquella palabra que tanto detestamos. Aquello en lo que el no pensar me ayudó en mi internamiento, pero ahora se me hace complicado. Mas no imposible.

¿Cómo hago para seguir de pie?

No sé, supongo que aplico las cosas que aprendí en terapia.
- Antes que nada, entender qué siento. Preguntarme a mí misma qué es lo que me duele, qué emociones tengo y respecto a qué situación. Luego de eso, darme licencia para llorar y hacer berrinche pero hasta cierto límite.
- Tener paciencia (La mejor forma de aprender a tenerla es viviendo una sitación como esta, en la cual se pone en práctica. Yo escojo cómo sentirme, y definitivamente ¡no quiero desesperarme!
- distraerme y evitar el tema: ver tv, estar con las personas a quienes no les di tiempo mientras mi vida giraba en torno a lo que Laro quería hacer: mi familia, mis pocas amigas, mi trabajo, dormir. A veces es imposible, sobretodo cuando es reciente, porque es como una obsesión que para dando vueltas por la cabeza. Con un poco de entrenamiento se logra detener el pensamiento repetitivo. Para hacerlo hay que hablarle a la niña interna con cariño y comprensión: "Cris, ya terminaron, sé que no es lo que querías pero es la realidad y poco a poco hay que aprender a seguir adelante. Vas a ver que de nuevo, como siempre, la vida te va a a traer algo mejor para tí. Ten fe en eso y sigue luchando por estar bien para poder disfrutar lo que viene".
- darme espacios para sentir pena y pensar en lo que me duele. Pero con cuidado, porque el dolor sólo trae más dolor y acostumbrarse a la pena no es bueno. Menos cuando tienes depresión o tendencias autodestructivas.
- Bscar hobbies y cosas en qué ocuparme.
- Pedir cariño a quienes quiero: mi mamá, mis amigas.

En pocas palabras, mantenerme en contacto con mis emociones, darles la importancia que tienen pero no más que eso. El door es dolor, la tristeza se siente igual en todas partes... pero pasa. Es algo que he aprendido. Todo el mundo siente tristeza, todo el mundo pierde a un ser querido, pero se puede recuperar. Y no tengo por qué ser la excepción.

Además, no quiero vivir enganchada a su recuerdo, como lo hice anteriormente con cierta persona y por lo cual terminé en el hoyo. No es sano pensar que no habrá nadie como él, y que es la única persona en el mundo (Por más que se sienta así). Y tampoco es sano echarse la culpa o tener pena de una misma, algo a lo que al menos yo tiendo. "Ya no me quiere porque soy una persona con muchos problemas", "mi enfermedad lo alejó", "nadie me va a querer", "espanto a la gente", y un largo etc, porque eso sólo alimenta la tristeza, la autoconmiseración y el abandono, y no nos deja seguir adelante. Hay que pensar de forma objetiva y utilizando verdades (Cosas que realmente pasaron) "Ya no quiere estar conmigo, pero no necesariamente por mi enfermedad. espués de todo, estuvo conmigo en los peores momentos (Lo cual es cierto). A lo mejor han sido cosas suyas las que le han asustado. Agregando el hecho de que es inmaduro emocionalmente. Probablemente necesita un descanso". Pensar así nos devuelve a la realidad, nos quita culpa y ayuda a perdonarnos. Porque, si hay algo que es cierto, es que una relación es de a dos, y por lo tanto el fracaso de ésta depende de los dos, no sólo de una de las partes. No existe la persona perfecta.

Todo esto, sumándole pensamientos positivos, autoafirmaciones del tipo "yo valgo más de lo que cree", y cuidándome a mí misma en cuanto a la alimentación (Cosa que se me va complicando un poco y me asusta), es que se puede de verdad seguir adelante.

La vida no es un campo de flores, ni un desfiladero de rocas. No es lineal. Quien diga que lo tiene todo bien, se equivoca. Hay altos y bajos. Los altos sirven para recargarse de energías positivas y recordar que se puede estar bien, feliz, tener lo que se desea o ser feliz sin tener lo que se desea. Siempre después de un alto, a los días o en años, viene un bajo. No hay que esperarlos, pero hay que estar preparadas con todo lo bueno que los altos nos da.
Los bajos son para poner a prueba nuestras capacidades y refuerzan las cosas aprendidas. Sirven para recordarnos nuestra naturaleza imperfecta, para aprender a solucionar problemas y para encontrar la satisfacción en una misma al lograr vencer los obstáculos, fortaleciéndonos y ayudándonos a agarrar valor para el siguiente bajón.

En realidad, estas son cosas qe hace 4 o 5 años no hubiera sido capaz de hacer. Me habría tirado en el hoyo, llenado de lodo y llorado esperando a que alguien me saque. Y no es así: yo soy responsable de mí misma. Y todas estas cosas las he aprendido gracias a mis bajones (Mis problemas y mis enfermedades), que me enseñaron a tener determinación a seguir viva. Porque conozco lo que es no tener ningún sueño ni esperanza. Y sé que eso nos impulsa a buscar sentido mediante lo que sea. Y que cuando gracias al cielo encontramos una manera constructiva de darle sentido a la vida, nos damos cuenta de que vale la pena vivirla. Es tan simple como hacer lo que es correcto para los seres humanos, lo que le hace bien a todos, el aceptar que una enfermedad te cambia la forma de ver las cosas, que por lo tanto mi propia visión del mundo no es muy realista y que por lo tanto o aprendo a CONFIAR en los demás, en los que saben, o me muero.


Así que, por lo que soy yo, luego de que vayamos al teatro este 29 le diré lo que pienso y siento y veremos que pasa. Yo no me siento capaz de ser su amiga tan rápido. Necesito sentir la pegada de su ausencia y darme un espacio para superarlo y hacer sitio en mi corazón y en mi vida para las cosas que van a venir. Que depende de mí si son buenas o no.

:)