Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Laro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Laro. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de diciembre de 2014

Todos vuelven y gracias

(No estoy con vena escritora hoy así que perdonen la simplicidad)


Estos días han sido super agitados: preparar mis trabajos finales, y a la vez el inicio de la Campaña Navideña en mi chamba (Para que se hagan una idea: Lunes y martes me la pasñe tirada en mi cama resfriada y adolorida; el miércoles grabé de 4pm hasta las 5am, el jueves me pasé toda la mañana y tarde caminando por todo Lima buscando materiales y casi no dormí en la noche, el viernes estuve haciendo trabajos y terminando detalles para el sábado; no dormí en la madrugada y me paré a las 7 para el primer show de la Campaña Navideña, luego me fui al instituto a dar dos exámenes finales y luego volé a animar un cumpleaños. Pero como bien dicen, "sarna con gusto, no pica" ;) ) Y todo esto unido a una mal ganada tendinitis en ambas muñecas. ¿Se acuerdan que el año pasado estuve con férulas en ambas manos? Bueno, por andar de payasa cargando cosas y mil horas en la computadora jugando, me volvió de nuevo el dolorcito y he estado con analgésicos, frío y férulas las dos semanas pasadas. Felizmente ya estoy mejor así que ya puedo escribir contando lo que hace días quería contar:

Hablé con Laro. 

Nos encontramos una semana después de que me habló. Para hacerla corta (porque aún tengo exámenes finales que preparar y no interesa transcribir aquí lo que me dijo), la conversación fluyó mejor de lo que yo misma me había imaginado. Yo me imaginaba que se me iba a salir el resentimiento y todo lo que había guardado todos estos meses, y que iba a venir con una actitud diferente y pidiéndome cosas... Pero nop. Para mi "pesar", esta vez yo no tenía la razón y mi imagen de él (la cual construí todo este tiempo) estaba bastante equivocada.

Hablar con él me ayudó a terminar de sanar esa herida grandota que he tenido todo este tiempo. Aclarar las cosas, conocer su perspectiva y lo que pasó por su cabeza y su corazón todo este tiempo que no he cruzado palabra con él me ha ayudado mucho a dejar ir el pasado. Cerrar el capítulo. Me siento libre y contenta de saber que está ahí, accesible, y que no me va a chotear si lo busco para simplemente saludarlo, desearle que le vaya bien, bromear o quién sabe, más adelante ir al cine con amigos mutuos :)

Sin embargo, más allá de todo lo que pueda haber pasado entre nosotros y las cosas que me pueda haber dicho (Que sólo el tiempo dirá si son verdad o no, aún me niego a creerle al 100% pero me hace bien considerar cierto lo que me dijo en un 70%), quiero rescatar uno de sus comentarios (Parafraseando): 

"Cris, siempre leo tu blog y encuentro mi nombre, y eso me hace sentir halagado; pero también me preocupa, porque veo que arrastras una lista de personas a las cuales piensas que has perdido. Y no es exactamente así. Estás amarrada a tu pasado y es obvio que no vas a poder avanzar si sigues con esa carga".

El que me diga eso, la verdad, me molestó un poco. ¿Qué miércoles hace opinando acerca de mí luego de tanto tiempo de que ni me habla y hasta me ha evitado? ¿Qué le hace creer que leyendo mi blog va a conocer por completo a la persona en la que me he convertido? Aquí no está todo lo que pienso acerca de todo lo que sucede, sólo lo que considero que debo escribir. Y hay otro punto, que es que este blog está "pintado de un color" para darle un sentido, pero mi vida tiene muchos matices y colores distintos. Yo no vivo lamentándome como antes, como parece que él (Y otras personas) piensan.

Sin embargo, y esto es lo que le agradecí, tiene razón en algo: si bien no vivo lamentándome, aún me lamento. Aún me tengo pena, aún vuelvo en este espacio mis tristezas, aún escribo sobre gente que ya no está. Es evidente que no he terminado de dejar ir muchas cosas, y ese es uno de mis más grandes defectos: el apego. El día anterior a encontrarme con él mi mamá también me habló de lo mismo: "el hecho de que haya gente que se aleja físicamente no implica que ya no existan, ni que no te hayan querido o no te sigan queriendo, ni que ya no estén contigo. Tus 'pérdidas' son momentáneas: estás ganando amigos, y eso es más importante que una pareja". 

Así que, señores, ya vislumbro una de mis resoluciones de Año Nuevo: trabajar en esa sensación de abandono tan fuerte que tengo cada vez que alguien querido se aleja. La vida no ha acabado ni acabará porque una relación termina o se convierte en algo distinto. Yo quedo enriquecida con cada persona que pasa por mi vida. Claro, el punto está en convencerme totalmente de ello.

Mi relación con Laro decayó no sólo por mi "culpa". Llegó un momento en que él no supo qué hacer conmigo, y adoptó un papel paternal que simplemente yo no quería ni necesitaba, y eso lo cansó. No fui yo, fue él mismo. Luego de que se fue y estuve con Brownie yo pude pararme solita, construir mi carácter y fortalecer mi actitud (Sobre todo teniendo en cuenta que esta vez era yo la sana y él el enfermo), y todo este año sola me ha servido para continuar conociéndome y construyendo a la verdadera Cristal. Y no creo estar terminada, me falta mucho, pero creo que he avanzado muy bien.


Es verdad que sigo teniendo pensamientos negativos que me minan y me aferro a experiencias negativas por pura costumbre, porque se me hace más fácil vivir con una razón para estar triste, porque la depresión es cómoda. Pero lo cierto es que cuando tengo la oportunidad, y en contra de lo que muchos saben, sé ser feliz. Y lo disfruto un montón :)

Es verdad que últimamente he estado bajoneada, sobre todo porque me sentía sola y aburrida, y luego Mr. Red volvió con fuerza y me contó que se queda allá, lejos... Pero la vida sigue. Y adoptando el consejo de Laro, y todo lo aprendido en este trayecto, dejando de mirar atrás y concentrándome en el presente es lo que me ha ayudado a que el día de hoy, 1ro de Diciembre, me sienta plena. Y sin necesidad de estar acompañada de nadie. Fácil es el bueno humor que tengo porque estoy más libre y empieza Diciembre, que es mi mes favorito del año, pero creo que soy una persona feliz desde hace mucho tiempo. Sólo que a veces me olvido de ello porque me enfoco en lo que me falta y en lo que está mal.

He hecho antes listas de las cosas por las que me siento afortunada, pero creo que hasta ahora no han sido tan sinceras como el día de hoy. En primer lugar, me siento agradecida con la vida por seguir estando de mi lado. Pienso (No, estoy convencida) de que, a pesar de las dificultades que siempre hay, tengo demasiada suerte y soy bendecida en muchísimos aspectos.

Nosotras, las personas con TCA, tenemos un graaaaaaaaan defecto que se llama "perfeccionismo y visión del detalle", que consiste en darle demasiada importancias a las cosas que no nos gustan. Eso, aplicado en el cuerpo, se lee como: "mis caderas miden dos cms más de lo que me gustaría, ergo estoy gorda, y mi imagen mental de mí misma es la de una pera". Fijándonos en los detalles físicos que no nos gustan es que los magnificamos de manera que se crea una imagen completamente distintas de cómo somos. Una técnica que me enseñaron fue tocar mi cuerpo y dibujarme cómo pensaba que me veía. Y eso, creo, se puede aplicar también en el aspecto interno. Tengo hartos defectos (Basta leer este blog para darse cuenta de ellos), pero no son todo de mí, ni siquiera la mayoría. Estoy contenta con ser quien soy la mayoría del tiempo, y eso no sólo es un logro sino una bendición, porque realmente creo que soy genial en muchos aspectos (Me siento orgullosa de mi CI, mi capacidad creativa y crítica, y mi inteligencia emocional). Sólo mirándome de manera objetiva puedo encontrar que soy un ser humano imperfecto, pero con la ventaja de ser consciente de ellos y trabajar por mejorar a cada segundo de mi vida. Mi problema es esa lupa enfocada en lo negativo.

Si me guío por la lista de cosas buenas, encuentro que en segundo lugar está mi familia. Será todo lo disfuncional que se quiera, pero es mi familia, y la adoro. Me estoy llevando cincuenta veces mejor con mi hermana: me he dado cuenta de que sólo era cuestión de esforzarme por escucharla más y darle más cariño. Con saludarla y despedirme de ella he logrado cambios increíbles en nuestra relación que pretendo mantener y mejorar. El problema es que soy mucho como Elsa, acostumbrada a vivir en mi cabeza y sin saber qué hacer cuando tengo alguien a mi costado que quiere ser parte de mi vida. Mi mamá es un caso aparte, está un poquito loca y tiene cosas raras, pero todos los valores que tengo y mucho de mi forma de pensar son gracias a ella. Y los imito porque considero que son cosas buenas que ella me ha enseñado porque son parte de ella. La fe en la gente, la fuerza de lucha (Y también el desorden) son heredados. Mi hermano es un poco lejano, pero por ello más querido cada vez que lo veo. Es un chico muy bueno, inteligente, juguetón y divertido. Mis perros, una fuente de cariño inagotable. Tengo muy grandes amigos, poquitos, pero fieles, que siempre se preocupan por mí, no sólo para pasar un buen rato, sino para ayudarme a crecer. Resalto a Annie chan, que está conmigo para hacer travesuras y para secarme mis lágrimas (literalmente).

Vivo en un departamento bonito, en una zona de la ciudad céntrica, que me encanta. Tengo todo a la mano: mi trabajo a 10 cuadras, el instituto a 5, tiendas y centros comerciales a minutos, y un parque grande donde mirar el mar y el cielo acompañada de mis conchudines. Trabajo en lo que me gusta, y me gusta mi trabajo; estudio una carrera que me gusta, que es lo suficientemente demandante como para ponerle empeño sin sacrificar mi salud ni mi tiempo libre, en la que me va muy bien y en lo que soy muy buena, en un lugar bien implementado y donde respetan mi integridad. 

Problemas y defectos siempre hay, en todos lados. Depende de mí fijarme en ellos o no.

La gente siempre va a estar de pasada. Con la única persona con la que tengo que estar en paz es conmigo misma. 

Y me esfuerzo en mirar lo pequeño, lo positivo. Ese es mi verdadero yo, el que se alegra por un día de sol y un pajarito cantando en mi ventana y no se amarga por cualquier cosa. La que no necesita de alguien más para que apruebe sus actos y la haga sentir especial y querida. 

Me da pena, sí, y me cuesta el cambio de tener a alguien versus que esa persona se vaya. Pero queda conmigo el resto de cosas que he enumerado.

Gracias, Laro, por recordarme que aún tengo cosas en las que trabajar. Por hacerme notar que de nuevo he estado cayendo en la autoconmiseración y autoindulgencia, y que puedo cambiar eso. Gracias por enseñarme que, de verdad, la gente se puede alejar un rato, pero nada es eterno. Ni las relaciones, ni los finales. Gracias por preocuparte por mí y por ser sincero en tus consejos, esas son las críticas que realmente valoro. Yo también te guardo mucho cariño,y aunque no se muy bien quién eres el día de hoy, si veo que estás flaqueando en algo, te lo diré.

Por mi parte voy a seguir trabajando por no bajar la guardia hasta controlar mi detallismo, y concentrarme en las cosas positivas y estables de mi vida. Dejar ir a mis afectos es parte de crecer, y es necesario para poder dejar venir cosas mejores.

Además, y aquí cito un cliché que creo que se aplica: "Déjalo ir. Si de verdad es para tí, regresará".

;)






domingo, 16 de noviembre de 2014

Dejar ir

¿Por qué me toca dejar ir a tantas personas que han estado tan cerca de mi esencia y mi corazón?

Esta ha sido una semana de fantasmas y ciclones emocionales. Yo pensaba que el día de los muertos era el 1ero de Noviembre, pero al parecer ha habido una demora y han decidido salir todos en estos días.

Primero Mr. Red y su mensaje "esperanzador" que me tuvo contenta y medio en la nube por varios días. Luego, el miércoles, el mensaje más esperado e inesperado del mundo: LARO. Ese Laro, Laro- Laro, mi ex Laro. Diciéndome que quiere verme y hablar conmigo (Y luego dejándome colgada porque "No tiene apuro, quiere que sea algo tranquilo. Básicamente quiere saber cómo estoy y contarme cosas que ha aprendido"). Como entenderán, han sido noches complicadas pensando mucho en si tengo algo que decir, planeando mis reacciones, desistiendo una y otra vez de decirle tal o cual cosa, e imaginando qué rayos voy a hacer en cada posible escenario que se presente... Complicada y ansiosa. Pero manejándolo bien para tratarse de él.

Hasta anoche pensaba que la vida estaba sacando todas sus cartas de golpe y hasta me sentía agradecida porque por fin estaba "pasando algo" importante en mis relaciones.

Hasta anoche.

Que me volvió a hablar Mr. Red. Muy lindo todo. Exceptuando que me contó que se va a quedar a vivir allá.

Agradezco y estoy feliz de que me hable y quiera ser mi amigo. De nuevo, habla bien de él y me confirma que no estoy equivocada acerca de quién es. Es una persona que quiero mucho y admiro y me siento honrada de que piense que vale la pena hablarme (He ahí una muestra de mi autoestima). Pero no pude evitar ponerme a llorar como una Magdalena y hasta este mismo momento sigo llorando porque (Aparte de que vive rodeada de chicas bonitas y eso obviamente despierta mis celos)... ¡se va a quedar allá!

Es decir, saber que se va de viaje por unos meses a la India a meditar y hacer yoga pero que va a volver me daba cierta tranquilidad sobre qué esperar. "No tengo que pensar en él hasta que sea el momento, y si regresa y me busca, vemos". Pero ahora me dice que regresa en febrero para ver lo del alquiler de su departamento y que se va a ermitañear lejos de todos por algunos años... ¡Dios, ese es el sueño y la pesadilla juntas!

En mis construcciones más locas me imagino mochileando, viviendo en lugares exóticos como los que él está conociendo, pero siempre me veo acompañada. Aprendiendo cosas espirituales, nada de hierbas y drogas sino full meditación, todas esas cosas siempre me han llamado demasiado la atención. La aventura, el descubrir, el valerse por uno mismo, conviviendo y aprendiendo de la gente. Luego me acuerdo de que no tengo plata ni para completar un mes de estudios, que he tenido que pagar una operación mía con dinero prestado y que se viene navidad y la época más feliz del año (Esto sí no es sarcasmo, amo Diciembre)... Y me obligo a pisar tierra y deprimirme porque la rutina sigue. Deseaba, en un rincón profundo, que él volviera a Lima, me buscara, me dijera que no me había olvidado y que lo quería volver a intentar. Todos sabemos que es obvio que yo quería eso, en el fondo, sin decirlo, porque así soy. ¡Pero ahora que he confirmado mis sospechas y que sé a ciencia cierta que se queda por allá y no hay futuro para esto (Porque es muy probable que se vaya al Tíbet y no me sorprendería que se convierta en monje)...!

Duele. Duele tener que volver a matar algo tan lindo.

Así como hice con Laro, cuando soñé que le interesaba otra tipa y luego confirmé (porque entré a su facebook) que efectivamente salía con otra chica, y no me morí de la tristeza sólo porque es fisiológicamente imposible. Y con quien sigo un poco resentida porque me cambió por otra. ¡Que ni se le ocurra pedirme que trate de ser amiga de ella porque le clavo un tenedor en los testículos!

Se repite la historia, se repite esa tristeza tan fuerte. Laro tiene planes más grandes que lo van a ayudar a crecer como persona, Cristal la desprendida lo suelta porque lo ama tanto que no soporta verlo encerrado en sus brazos y no quiere estar con alguien que no la quiere de la misma manera. Mr. Red está en una etapa importantísima de su vida, de viaje para encontrarse y construirse a sí mismo, que respeto, admiro y aliento... Y no le digo ni pío sobre lo que realmente pienso acerca de eso porque no quiero que se moleste conmigo ni que se sienta forzado a hablarme por pena ni se vuelva a desaparecer de la vista. Como le dije a Laro alguna vez, "prefiero tenerte como amigo a no tenerte en absoluto".


Sería mentir si digo que lo he estado esperando. Después de todo, luego de que no me respondiera mis mensajes y diera por sentado que me detestaba y que le causaba rechazo, decidí enterrarlo. Y pensé que lo había hecho, con decepción porque "había jugado conmigo", "yo había permitido que se burle de mí", "su espiritualidad es pura finta", y quise interesarme en otra persona. Pero al igual que pasó con Laro y Brownie, no se puede querer a alguien más si tu corazón está ocupado aún. No se puede enterrar algo así sin más y pretender que se descomponga. El que me haya vuelto a hablar me hizo darme cuenta de que no lo había olvidado como pensaba y me dio la esperanza de que podíamos retomar contacto y podríamos volver a ser amigos, oh, con aquella persona que tan interesante y buena me parece... Y sí, una parte de mí me decía "listo, te quiere, quiere estar contigo". Me permití soñar un poco con que me decía que lo acompañara, que volvía a salir con él y pasar las noches en su casa. Me alegraba la idea de volver a tenerlo en mi vida.

Saber que es imposible tenerlo, al menos de la manera en la que esperaba tenerlo, me duele mucho.

Espero, realmente espero, que la intención de Laro sea la de retomar lo que pueda quedar de nuestro vínculo, en paz, armonía y basándonos en el cariño que al menos yo sé que sigo sintiendo por él. Sé que soy una nueva persona y él también y no quiero ni pensar en la posibilidad de que siempre se puede volver porque no es algo que me interese que suceda. Ya no.

Porque con quien esperaba volver era con Mr. Red. Sí me enamoré de él, a pesar de que fue poco tiempo y todo eso. Creo que con algunas personas basta con mirarlas a los ojos para saber quiénes son y quererlas sólo por eso. Pero, así como antes hice con amigos que viven lejos, y con Laro, "si realmente amas a alguien, tienes que dejarlo libre. No hay mayor muestra de amor que la de dejar que alguien siga su camino, haga su vida como quiere y sea feliz". Así me vuelva a partir en pedazos, vuelva a desconfiar de la gente, me aísle y no quiera nada con nadie. Lo tengo que dejar ir, porque quiero que sea feliz más de lo que quiero que esté conmigo. Al fin y al cabo, si no se queda significa que no era para mí y que va a venir alguien mejor, ¿no?

Me frustra saber que él va a estar tan lejos. Pero espero que, de alguna manera, este pequeño acercamiento signifique que de alguna manera le importo y que si bien lo dejo ir como pareja, pueda quedarse en mi vida así, extranjero, de manera espiritual, como amigo, compañero, enviado especial en la India y Nepal, maestro, bitácora de la aventura que me encantaría emprender, referencia espiritual cercana; como lo que sea que es y que no tiene explicación en palabras. Ahorita no siento que eso sea la mejor opción porque me está sangrando el pecho, pero tengo fe en que en un tiempito podré verlo así. Ya me entrené con lo de Laro, y si pude superarlo a él, puedo superar cualquier otra cosa.

Realmente espero dejarlo ir y que se convierta en eso, y pueda quererlo y admirarlo tranquila, sin poseer ni esperar nada de él.

Y que él me quiera de vuelta por eso, Y que no se le ocurra volver a desaparecerse porque me siento más feliz si él está y puedo mandarle imágenes chistosas y molestarlo por su altura y su parecido con los Leprechauns. Así como sé que me sentiré más completa si estoy bien con Laro, porque fue muy importante en mi vida.

Porque de verdad que ya no quiero volver a decir adiós a nadie que significa mucho para mí. Al menos no durante muuuuuchos años, cuando la vida esté en declive y todos tengamos que partir.

Este miércoles es su cumpleaños. Feliz día, Mr. Red. Deseo de todo corazón que encuentres lo que buscas, que seas más que feliz por el resto de tu vida, y que puedas compartir esa sonrisa pura y esa mirada marrón brillante conmigo de vez en cuando. Lo suficiente como para que yo también sea feliz.


sábado, 30 de agosto de 2014

Frío

No me gusta la incertidumbre.

Quizás porque tuve un padre del que no sabía qué esperar, puesto que le pedía algo y usualmente no lo cumplía, ni siquiera sus promesas. Porque viví sin saber hasta el último día de vacaciones si iba o no a ir al colegio ese año. Porque viví sin saber si iba a poder almorzar al día siguiente.

Quizás por eso necesito tanta seguridad en mis relaciones y tanto control de las cosas. Como con la comida: no, no es la vida la que lo rige, ni nadie de afuera: soy yo la que decide si comer o no, y cuánto.

No tolero las situaciones de cortejo. Esas en las que una tiene que esperar sentada y abnegada a que al susodicho se le ocurra mandar un mensaje o invitarme a salir. Quizás por eso tomo la iniciativa (O soy demasiado evidente) y me frustro tantísimo cuando las cosas demoran.

Necesidad de control, inmediatismo, falta de tolerancia a la frustración... Algunos de mis peores defectos.

Esos que están un poquito a flor de piel en los últimos días.

Mi estado de ánimo ha estado relativamente constante en las últimas semanas: por debajo de lo normal. Quiero pensar que es por el SPM que ayer me puse a llorar como magdalena en el trabajo. Eso, y que la falta de comida ya me está afectando de nuevo. "La comida es tu medicina", me decía mi psicólogo, y he comprobado que a mejor alimentada, mejor ánimo y ganas de hacer las cosas. Y también que, por alguna razón, me siento mejor físicamente sin tanta comida encima, porque cuando como me dan esos mareos y subidas y bajadas de glucosa porque me expongo a cambios y hambre. En cambio, en vacío constante, no hay mucha variación y mis niveles están estables y me siento tranquila. Físicamente. No así emocionalmente.

Eso explica el frío que siento no sólo en las manos y pies, sino en el pecho.

No quiero acostumbrarme, pero me siento de nuevo en aquella situación en la que sé que vale la pena estar bien pero simplemente no me da la gana. Porque no me siento fuerte para luchar (Claro, si no como bien), porque encuentro una pequeña imperfección en las muchas bendiciones que tengo y me aferro a ella para sentirme triste, porque sí, porque es costumbre, letanía, qué sé yo.

Me cuesta cambiar, me cuesta volver a luchar por mí y nadie más. Pude salir la última vez motivada por Laro, porque lo amaba con todo el alma y pensaba que él a mí y que si yo estaba bien, íbamos a estar bien. Al final no fue suficiente, pero me sirvió para tolerar su partida. Ahora, luego de un año y medio de estabilidad, ando de bajada, y esta vez no tengo de quién agarrarme para decir "sí, hay que estar bien y fuerte".

¿Dónde me perdí? ¿Por qué me da como asco volver a pensar en abrazarme, en calmarme, en estar conmigo misma y ser feliz por el simple hecho de estarlo? En verano (Qué va, hace tres meses) estaba sola y aburrida, pero con ganas de luchar. ¿Qué cambió?

Ah, sí... alguien que de nuevo entró a mi vida, desordenó todo y se fue lavándose las manos.

Yo dije que no me iba a afectar, pero no puedo decidir sobre mis emociones. Y aunque ya lo perdoné, ha quitado la costrita de esa herida que tengo, esa que dice que nadie me puede querer porque hay algo malo innato en mí. Sean mis circunstancias de vida, mi familia, mi carácter, mi propia enfermedad... "sí, se puede luchar contra eso", pero ahorita mismo, más que luchar, lo único que quiero es que me engrían, que alguien a quien yo tengo en alta estima se preocupe por mí y me ayude a sentirme valiosa. Sé que lo soy, que tengo muchas cosas buenas, pero no me siento tan así.

Estoy siendo muy dura conmigo misma de nuevo, porque me molesta estar molesta conmigo misma (No, no es un trabalenguas). ¿Dónde quedó el perdonarme a mí misma?

Supongo que se fue con Mr. Red, cuando le aconsejé que hiciera eso.

Hay un chico. Bueno, no sé si realmente hay un chico, porque es inconstante y no sé qué esperar de él. Me parece atractivo, pero creo que no somos tan compatibles (Que no va a encontrar en mí algo que le guste. Debe ser mi inseguridad). No me gusta tanto como Mr. Red, me lo quiero tomar con calma... pero eso me incomoda, porque significa incertidumbre. Frío. Y mi inseguridad en mí misma, o sea, mi seguridad de que algún defecto inadmisible me va a encontrar y me va a dejar de buscar, como Mr. Red, o dejar de querer, como Laro, hacen que me ponga extra torpe con lo que digo y hago, y le de peor impresión. Y me moleste más conmigo misma. Como cuando me dicen "Ten cuidado cuando sirves las salsas", "limpia la mesa", "No me pongas tantos clientes que entro en rush", "Acércate antes de que te lo pidan". Ya sé qué hacer, y el que me corrijan me pone insegura y termino haciendo las cosas mal.

Tengo miedo, porque sé cómo termina esto y no quiero volver a esa miserabilidad del 2009, ni siquiera a la mediana miserabilidad del 2012. Tengo miedo también de estar bien. Quiero esconderme debajo del ala protectora de alguien que me asegure que todo estará bien, que a pesar de mis defectos y mi problema con la comida soy una persona valiosa con la que cualquiera querría compartir su vida, y que sólo por eso vale la pena luchar, para mostrar el brillo que tiene. Sin egos, sin autolatigazos. Just the way I am.

Prometo que no me voy a quedar así por mucho tiempo. No me puedo dar el lujo de estar mal. Esta es la prueba: perfecto, ya estuve bien por mí misma, ahora me toca levantarme por mí misma, por nadie más.

Déjenme un tiempo así, mientras resuelvo cómo lograrlo.

jueves, 10 de octubre de 2013

Haciendo cajas

Brownie dice que en mi casa somos unas acumuladoras. Yo le doy la razón: ¡deberían verla cantidad de basura que hay! Desde adornos de cerámica hechos por nosotras hace más de 10 años hasta monitores de computadora que no sirven. Estamos en la etapa de hacer cajas para irnos y pintar. Entre el domingo y el miércoles 15 pasaremos la primera noche oficial en nuestra nueva casa y estoy muy emocionada por lo que significa (Voy a tener un cuarto para mí sola, ambientado a mi estilo, y no se lo pierdan: ¡¡¡tenemos vista al mar!!!). Ahora, además de los trastos en el pasillo, hay cajas por todas partes, que intentan reunir las cosas más importantes para nosotras. Tras años de mudarnos con miles de paquetes inservibles, esta vez parece haber más determinación (Al menos en mi hermana y en mí) de llevarnos sólo lo que nos pueda ser útil. El sonido de la cinta de embalaje es algo casi constante a lo largo del día. Pero yo, con las manos aún resentidas, no he guardado casi nada. Pienso que tengo tan pocas cosas propias que será un chiste lo que me lleve. No así en cuanto a mi bagaje emocional y mental.

Había planeado hacer una entrada divertida, pero hoy no me siento tan animada. En realidad, todo lo contrario.

Y no es que haya pasado nada en especial. Eso es: nada ha pasado. Son mis propios pensamientos y mi imaginación lo que me convierte en un saco andante (Y uno bien pesado). Si bien las cosas han "mejorado" en el sentido de que son más estables y hay menos estrés, lo cual me ayuda a estar de mejor animo y ver con más positivismo el futuro, aquí se aplica que "El ocio es la madre de todos los vicios".

Hace un tiempo puse de estado de facebook “No hay peor tortura que la propia imaginación”. La mía está bastante desarrollada (a veces no sé si eso es bueno) y en días como hoy en los que la inactividad y los cambios me embargan, no hace sino convertirse en mi verduga.

Estos días han sido bastante atareados, llenos de estrés, actividades y preocupaciones. Algunas de ellas no se van. EL problema viene cuando me concentro en ellas, cuando la falta de actividad que me distraiga me lleva a darles vueltas y a convertirlas en temas dignos de guión de telenovela. Y hay un par de temas recurrentes que me desgastan últimamente.

El otro día que fui a darle clases a mi alumnita vi de casualidad a mi ex, Laro.  Él estaba hablando por su celular, serio. Parecía triste o preocupado, lo cual me hizo reformularme muchos pensamientos de estos meses. Felizmente estaba en taxi, no a pie, porque de haber sido así era muy probable que me haya estupidizado, paralizado y él me haya notado. O quizás habría cruzado la pista y corrido a abrazarlo o besarlo… o a pegarle un rodillazo en los testículos, por huevón. Más tarde se lo conté a Brownie, y él me dijo que mi hermana le había contado que ella se había cruzado con él, y prefirió no comentármelo. Al parecer es muy mala idea que tenga noticias de él (Sí, yo también lo creo). Bueno, es que las últimas veces que he sabido de él y su “emocionante” vida (Como diría tan sarcásticamente mi hermana) no ha sido muy provechoso para mi salud emocional, por todas esas preguntas y situaciones imaginarias de las que hablé hace un momento, que me subyugan y sacan lo peor de mí. Mi lado enfermo, desgraciadamente el que he terminado mostrando. Porque las últimas veces que he sabido de él han sido motivo de mails aberrantes y retorcidos en los que me he disculpado por no ser suficiente (Tan típico de mí creer que soy la causante de todos los males del mundo, por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa), y le he reiterado mi devoción incondicional. Obviamente después de hacerlo me sentí tan mal que pensé que requería castigo, así, yo solita, y le conté a Brownie, el cual si no fuera tan paciente me habría terminado definitivamente. En realidad, lo comprendió como lo que era: un boicot, y más le preocupó el hecho de que el psiquiatra me haya aumentado una pastilla de esas que te ayudan con los pensamientos obsesivos y negativos pero que te dejan como zombie, taradúpida, lo cual sí le generó angustia porque “No quiere volver a estar con una zombie” (Soy su tercera enamorada psiquiátrica, pero parce que soy la menos de todas xD). Bueno, a la semana él leyó el mail que lastimosamente le mandé a mi ex y obviamente se armó la de San Quintín… pero lo pudimos superar y sirvió para unirnos más.

Suena cursi, pero creo que esas crisis nos han afianzado más. Y aquí entra la cadena de reflexiones en las que quería enfocarme en este mail, y que he logrado desarrollar gracias a las terapias.

Cuando le conté al psiquiatra lo del mail, él me habló del autoboicot, pero en contra de lo que pensaba que me iba a decir (“Le has escrito porque todavía lo quieres y estás tratando de hacer que Brownie te termine para no tenerlo que hacer tú, porque en el fondo no estás tan enamorada de éste”), me dijo algo muy cierto: “Si realmente no quisieras a Brownie, le habrías terminado hace tiempo. Es más, ni siquiera habrías salido con él. Es más, te apuesto a que tuviste tus razones para terminarle a tu ex a pesar de lo mucho que lo amabas, seguro estabas cansada y no querías darte cuenta y que si volvieras a pasar por las mismas situaciones con el mismo conocimiento de ese entonces, habrías tomado las mismas decisiones de terminar y salir con este otro chico”. ¡Y es verdad! Me ayudó muchísimo rescatar el lado real y positivo de la situación por la que estaba pasando, enfrentar que si bien me sentía mal por algo que ahorita comento, las decisiones que había tomado eran las correctas, y eso mejoraba mucho mi autoconcepto.

Porque sí, creo que he aprendido mucho en estos meses, he crecido y he tomado las mejores decisiones para mí que he tenido al alcance. Desarrollando un poco esta idea, y volviendo a principios de marzo de este año, yo realmente veía que mi relación estaba en picada y no quería tener a mi lado a alguien por pena o costumbre o peor es nada. Me dañó muchísimo alargar la agonía y me dolió en el alma que él me cambiara por otra. Pero aquí dos cosas: ¿Acaso me arrepentía de haber aceptado salir con Brownie? Si volviera a estar en esa situación, ¿Le habría dicho que no? No, la verdad es que me emocionaba que él se interesara en mí. Será por falta de autoestima luego de que mi ex me saliera con necesidades variadas, pero me alegraba tener algo en que pensar que no fuera él y la perspectiva de algo nuevo, yo que he tenido tan poca experiencia.

Así que, siendo consecuente con mis decisiones, que es algo que estoy trabajando, yo sí quería y quiero estar con Brownie. Y por eso es que a pesar de todas las veces que hemos estado cerca de terminar (Porque yo no soy la persona más simple del mundo y él no tiene el mejor de los caracteres) y siempre que él me ha dejado la decisión a mí porque su postura estaba clara, yo le he respondido que quiero seguir intentándolo. Porque veo dentro de mí que si bien no es lo que yo esperaba para mí, es algo que quiero irracionalmente a pesar de los problemas que hemos tenido, y que si me pongo a analizar me hace bien, me pone contenta, me ilusiona, me gusta y quiero para mi presente. Por lo tanto, lo mantengo, y soy feliz con la decisión que he tomado.

(Estoy explicando esto pasito por pasito porque creo que es importante definir bien la cadena lógica para tomar decisiones y porque así es como realmente se debe pensar, sin contenido emocional que interfiera en la visión de las cosas).

Pero, ¿Y lo que siento por Laro? ¿O es que ya no siento nada y "lo he traicionado"? ¿Es que quiero a dos personas a la vez?¿Qué es lo que me pasa?

Volviendo a los sucesos, y recordando una de las cosas más ciertas que me dijo mi psicóloga en una sesión en la que estaba particularmente pesimista y de mal humor, “¿Cómo que él te cambió por otra? ¿Entonces tú qué hiciste?”. Silencio. En realidad, véase por cualquier ángulo, yo también lo cambié por otra persona. No terminé de lidiar con el duelo y me metí en otra relación (Teniendo en cuenta que mis tiempos emocionales y de re-estructuración de pensamiento son largos, lastimosamente), y por eso es que estaba haciéndome un nido en la cabeza. “No habrá sido mi intención sacarle celos, pero sean cuales hayan sido mis razones decidí involucrarme con alguien más, y eso me pone en exactamente la misma situación que Laro, así que no tengo derecho a quejarme porque yo he hecho con él exactamente lo mismo que él conmigo”. Touchè. Además, querer seguir delante y querer a otra persona no significa traicionar. ¡Ni que mi corazón fuera tan pequeño como para que no me quepa nadie más en él!

Así que esto responde un par de preguntas.

Volviendo a la pregunta de por qué me he estado sintiendo tan triste/inestable y comportando tan inmaduramente en estos meses, la respuesta que he hallado (Y que no me ha gustado nadita escuchar por parte de mi psicóloga, porque fue ella quien me lo dijo y lentamente con los días me voy convenciendo de que tiene sentido), es que una parte de mí quería moverse para adelante, salir airosa, como lo había aprendido en Cieneguilla. Otra parte de mí no se daba por vencida y no soltaba el pasado. Mi lado enfermo. Mi TCA.

Anorexia no sólo es dejar de comer. Es dejar de disfrutar de la vida y de todos sus componentes hasta que se deja de vivir. He estado poco sintomática en cuanto a conductas con la comida, pero recontra desequilibrada emocional y racionalmente. Y esto responde a viejos patrones de pensamiento que me cuesta mucho dejar, y que uso como boicot para reafirmar mi creencia de que “no puedo cambiar” y “no puedo ser feliz”.  Por ahí que se me ha ido la tendencia a usar de chivo expiatorio a mi cuerpo, pero mi TCA ha estado activo a nivel emocional. “No disfruto de las cosas, me restrinjo de lo bueno que tengo o me puede pasar con el típico “no merezco, no me des, no me gusta”. Lo veo todo negro, me quejo, nada es suficiente, yo menos, mi autoestima y autoconcepto están borrosos otra vez, pero no por alguna situación en especial sino porque yo no me he encargado de cuidarlo, y ante cambios y nuevos retos, si bien mi actitud ha sido la de enfrentar conductualmente, a nivel mental he seguido resguardándome en los miedos, en los finales tristes, en los “no soy capaz”, en de nuevo “no merezco y no debo ser feliz, ergo prefiero negarlo, ergo me restrinjo hasta de ir al baño”. Literal. Si algo bueno me pasaba, en vez de reforzarlo con algo positivo como “Bien, Cristal, te lo mereces, has luchado mucho por eso”, he seguido con mis manías viejas de echarme por el piso.  ¿Cómo, pues, voy a tener una actitud saludable y sentirme bien si me la paso repitiendo mis errores, tan estudiados en cieneguilla? Eso realmente reconfirma el hecho de que eso sólo era el principio, en la vida diaria está lo difícil y si no me mantengo en práctica constante, me caigo.

(Pensamiento recurrente: “ ¡Cómo me gustaría ser como una persona normal que no tiene que esforzase para pensar de manera adecuada, que no tiene tantas trampas en su cabeza!”).

Toda esta situación de procurarme eso que tan bien conozco- la carencia, la tristeza, la decepción- no hace sino generarme esa emoción tan familiar: frustración. Estoy frustrada en todos los sentidos porque mi vida no ha resultado lo que yo quería, o había planeado cuando era chica. Me he decepcionado al no poder tener las cosas que quería al punto de dejar de desear y esperar nada para no decepcionarme más porque estoy dando por sentado que no lo voy a recibir, pero a la vez me estoy generando mucha insatisfacción y frustración por mis necesidades físicas y emocionales insatisfechas. Caray, esto es digno de un diagrama, así no se entiende bien. Bueno. ¿Pero qué es lo que planeaba o quería para mí?

De niña, tener a mis papás juntos. Tener amigas en el colegio, que me aceptaran como soy, encajar. Resaltar también significa ser diferente, y todos sabemos que ser diferente en esta sociedad es sinónimo de estar fallado. Nada de esto sucedió: Frustración.

Falta de dinero, falta de alimentos, falta de seguridad económica, de vivienda, de estudios: miedo y frustración.

Perfeccionismo, pero errores como cualquier ser humano; enfermedad adquirida, incapacidad para socializar o desempeñarme adecuadamente: frustración.

Maladaptaciones familiares para poder sobrevivir a una realidad adversa que luego cambió e incapacidad para re-adaptarse  y vivir en la realidad: frustración.

Poca seguridad en mí misma, no muy buenas elecciones en cuanto a chicos, experiencias amorosas negativas o truncadas: frustración.

Falta de dinero, estudios truncados, amores perdidos: frustración.

¿Sigo?

Al menos me demoro un poco, pero soy consciente. Sí, cargo bastante frustración. Hace poco una chica de mi promoción del colegio y que ingresó conmigo a la universidad se casó, por supuesto, con su novio desde primer ciclo, doctores ambos, trabajo asegurado, rubios de ojos claros y muy guapos los dos, boda de ensueño, todo esto a los 25 años, edad en la que yo había planeado casarme luego de haber terminado mi carrera de medicina sin ninguna pausa y con excelencia académica, tras un largo noviazgo con el único amor en mi vida, con mi familia asegurada y bien asentada cada quien, los problemas entre mis papás resueltos, con lo suficiente a nivel material como para no necesitar nada… Esa es la vida que yo quería, caray. Y todo me ha salido al revés.

Sin embargo, ¿Tiene que ser todo como yo quiero? ¿Tan poco capaz y adaptable soy que si algo no sale como yo lo quería, mi vida se va a la basura? ¿Vale la pena desperdiciar los próximos 50 años porque no me fue bien en los primeros 25? ¿Y realmente tan mal me ha ido?

La respuesta para todo es no. Lo que pasa es que mis lentes de sol, esos que estoy tan acostumbrada a usar, no me dejan ver bien.

A pesar de todas las cosas que a mi alrededor han salido de forma diferente y dolorosa, sigo viva. He desarrollado más capacidades en este año de las que podría haber desarrollado si todo a mi alrededor hubiera estado perfecto durante toda mi vida. No soy una pedigüeña, hijita de papá, que no tiene que esforzarse para conseguir algo en la vida: a la que con un chasquido de dedos ponen en la tv, o aprueban de curso porque papi tiene influencias, siquiera de las que tienen todo pagado (Lo cual sería una tranquilidad, pero bueno). Sin embargo, nunca me fue mal en los estudios y en las cosas que me he propuesto. Me podría ir mejor pero la pereza y el miedo me lo impiden.  No soy la persona más sociable y alegre,  y de hecho puedo ser bien drama queen, exagerada y teatrera a más no poder. Pero hay personas que me quieren, y por más que muchas se han retirado, actualmente las hay, y para colmo, disfruto estando sola, me puedo divertir con cosas muy simples. Mi mamá vivirá medio fuera de la realidad y mi hermana será un poco irascible, pero ambas son más buenas que mandadas a hacer, luchadoras, generosas y amorosas. Y eso para mí siempre ha sido lo más importante en una persona.

Y aquí va: no estaré actualmente con la persona con la que ya me había proyectado a futuro, de hecho ni siquiera es la primera de ellas en mi vida; pero es alguien bueno, que sí me valora y me da mi lugar, que piensa en cómo me puedo sentir frente a algo y me protege e incluye en sus planes, que está decidido a renunciar a conocer otras posibilidades  porque sabe que no existe una persona “perfecta” para uno con la que podría vivir feliz para siempre sino que hay varias, pero que la opción que conoce ahora le llena y le parece suficiente y tiene tantas cosas buenas que no le parece que vale la pena arriesgar perderla por otra quizás mejor o peor pero sí algo nuevo y emocionante, “como para variar”; que ya conoció suficiente, probó suficiente, sufrió suficiente y sabe que podría ser feliz de otra manera pero simplemente no quiere. Que sabe que soy más que un diagnóstico, un nombre, un color de ojos y cabello, una forma de pensar y una cantidad de conocimientos y que sabe que a pesar de que me caiga y me equivoque me puedo levantar porque tengo la capacidad de hacerlo, que es paciente, que me motiva y espera a que haga las cosas sola en vez de desesperar o hacerlas por mí; que cree en mí; ESO, ese saber que valgo mucho más por mi esencia y por lo que soy que por todas las cosas anexas como mi físico, mi familia, mi capacidad monetaria, mis estudios y logros personales, y aún así tener ansias de permanecer a mi lado para ver cómo me va en lo sucesivo; ese querer compartir a lo largo del tiempo, como los mejores de los amigos, como compañeros de vida; esa opción que no es la de por si acaso sino la primera; ese rostro que quieres contemplar mientras duerme  y que a pesar de sus defectos no concibes vida sin él, ese quererme simplemente porque soy, eso que yo sentí antes y que ahora alguien siente por mí y yo también, ESO es lo que yo siempre he querido.  Trascender en la vida de alguien.

Así que, definidas las cosas como están y teniendo mis pensamientos más claros es que recién puedo procesar lo que ha pasado. Tengo resentimiento, mucho, y rabia e impotencia… pero desde ese día que ví a Laro en la puerta de su trabajo hablando por teléfono, me di cuenta de que ya no era tan fuerte. Y eso me ha pasado antes: poco a poco el dolor se va, dejando lugar para sentimientos positivos como agradecimiento y amistad, e incluso mucho cariño. De algo sí estoy muy segura, y es de que él fue alguien importantísimo en mi vida y siempre lo voy a querer mucho. Pero el hecho de que hayamos terminado POR MUTUO ACUERDO (Recuerda eso, señorita), si bien implica que por un tiempo las cosas serán tensas y tristes, poco a poco darán paso a lo que realmente puede haber entre nosotros: amistad, cariño y respeto.

Yo me veo a largo plazo y sé que no quiero sentir estas cosas feas que siento cada vez que me pongo en situaciones imaginarias; sé incluso que, haya sido como haya sido, yo no quiero sentir rencor por las personas con las que él decida pasar su tiempo, ni por las personas que estaban conmigo y que se fueron con él, como amigos en común.  Creo que no me sirve de nada imaginarme los “hubiera” porque ya pasó su oportunidad y simplemente no se dieron, ni los “y si” porque depende de más que la voluntad de una para que se hagan realidad, y que todo eso no me convierte en la persona que quiero ser: alguien libre y feliz. El tiempo y el comprender(me) deja espacio para el perdón, y quizás después el olvido, y la tranquilidad que eso conlleva. Además, y quiero pensar que es posible, el hecho de que ahora sea impensable siquiera encontrarnos en la calle no debe significar que de acá a un tiempo sea posible tener contacto de alguna manera. No tiene que ser un final en nuestra historia, sino una pausa. Como la que tuve con mi primer enamorado, o con tantos amigos que tengo lejos pero que cuando vuelvo a ver, vienen con todas las emociones y recuerdos  lindos. Como en algún momento dijimos, “No todo tiene que ser drama”, y si bien no puedo ser un témpano de hielo como él y racionalizarlo todo ni bien terminamos porque para mí las palabras y las relaciones tienen más trascendencia que la que el tiempo que existen, sé que es algo que no puede durar para siempre. Simplemente porque no quiero sufrir para siempre. No parece, pero a mi manera busco ser feliz.

Porque una de las preguntas más constantes que me he hecho es “¿qué pasaría si me lo encontrara y tuviéramos que hablar, e incluso si estuviera con “ella”?"

Quisiera que la respuesta fuera: poder hablarle con el cariño que se merece por ser quien quise en su momento, poder tener la grandeza de respetar sus decisiones y estar contenta por él, contenta en serio.

Y me alegra ser capaz ahora de bloquear cuando me viene la cascada de reclamos, y concentrarme en cosas productivas, y sentir poco a poco que está bien que él esté contento con "ella" y no conmigo, y alegrarme por ello. 

Y finalmente, hay algo más de lo que me he percatado con tanta ida y vuelta de ideas: Esos “hubiera”, “y si”, “debería” y “seguro que” lo único que han hecho es mermar mi corazón más de lo que estaba. Porque sólo son suposiciones que cuando se desarrollan sólo me envenenan. “Si hubiera sido más complaciente, él me habría querido más". "¿Y si en vez de escribirle me hubiera quedado callada? ¡él estaría preocupado queriendo saber de mí!”,  “debería haberme dado cuenta de que a él le gustaba ella cuando todavía estábamos”, y sobretodo, estos seguros: “Seguro que la debe adorar porque yo soy complicada y fastidiosa y teatrera”, ”debe estar super feliz con ella y le debo haber parecido una pesadilla o un error más en su vida” “seguro su familia y sus amigos me deben odiar y deben pensar que soy una loca”, "No me quiero ni imaginar las cosas que deben rajar de mí", "No puedo creer que en su corazón yo ocupe un espacio siquiera por lo poca cosa que soy", "¿Por qué te olvidaste de mí?", “Seguro que ya no le intereso, bueno, eso es obvio porque de lo contrario me habría hablado o buscado”, “Seguro le doy pena todavía”. Todas estos pensamientos son IRREALES hasta no demostrar lo contrario, y teniendo en cuenta eso, si no son reales, sólo existen en mi mente porque YO los fabrico… ergo, YO MISMA ME ESTOY DICIENDO TONTA, LASTIMERA, DESAGRADABLE, y estoy propiciando sentirme mal conmigo misma y fortalecer esa idea de que no valgo ni merezco. YO SOLITA, con mis pensamientos, me estoy matando. Lo cierto es que no estamos y punto. Lo que sea que pasa por su lado no lo conozco, lo ideal sería que me incluya pero lo real es que no es así y no por eso tiene que ser algo malo para mí o para él. Simplemente dándome cuenta de lo mal que me hago a mí misma, cambiando esos pensamientos con afirmaciones realistas de mis logros actuales y viendo el vaso ni medio lleno ni medio vacío, sino completamente lleno (porque el aire también ocupa un lugar en el espacio), y controlando mi lado enfermo para dejar salir a mi verdadero yo, esa Cristal que brilla por sí sola y que fue la que lo deslumbró a él en su momento y puede deslumbrar al mundo entero si lo permitiera, si no se entrampara tanto.

Porque soy una chica fuerte, inteligente y más consciente de lo que es superar a sus demonios y a sí misma de lo que cualquiera puede ser, y quien estuvo a mi lado y ya no lo está, pues simplemente se la pierde, porque también es bonito ser parte de mi vida y ser objeto de mi cariño, mi atención, dedicación, alegría y compañía. Sobretodo si me conocen tan bien como él, por ejemplo. Soy una buena amiga porque soy empática, presto atención a los detalles y me pongo en el lugar del otro; soy una buena pareja porque soy constante, no creo en que las personas son descartables y me esfuerzo por tener relaciones duraderas en vez de alegrías efímeras, y me gusta mucho dar cariño, engreír y jugar, e incluso soy un poco demasiado complaciente; soy inteligente, lo cual es demostrable por mis habilidades académicas, por mi capacidad para salir de algunos embrollos y porque aprendo de mis errores; soy valiente porque enfrento mis dificultades y a las cosas que me dan miedo, como situaciones nuevas o simplemente subir de peso; soy fuerte porque tolero todo lo que pasa porque en el fondo sé porque he comprobado que todo lo malo pasa, y siempre hay altos y bajos; soy astuta y creativa para encontrar soluciones y divertirme en el camino; soy divertida e interesante porque se puede mantener una conversación larga conmigo, y puedo hacer reír a las personas con un juego de palabras, una broma o un gesto; soy talentosa porque puedo hacer varias cosas como cantar, pintar enseñar, escuchar, aconsejar, escribir textos, seguir indicaciones, aprender a usar y hacer cosas que no conocía; soy una buena persona porque busco hacer el bien y mis impulsos no son ni violentos(Aunque últimamente me haya desconocido un poco con esas ganas de jalarle de los pelos a “ella” por los celos, jamás pensé que sentiría algo tan horrible) ni hirientes ni desconsiderados; y soy valiosa por todo lo anterior.

El punto está en recordarlo siempre. "Yo no soy la causa de las desgracias en el mundo, pero sí responsable de muchas de mis desgracias".

Así que basta. En mi casa nueva no hay espacio para los resentimientos y los recuerdos-reclamo del tipo “esa chica del trabajo que está muy buena, que es medio hueca y a veces me desespera porque no trabaja tan bien como yo pero que es buena gente; que grabé la otra vez bailando gracioso, mírala, qué simpática, fácil la puedo emparejar con alguno de mis amigos”, o "Me gustan las chicas con pechos, pero tú estas plana (¡Si me viera ahora! ¡JOJOLETE!)" (En realidad en la versión inédita de este post, que estuvo unas 5 horas, enumeraba una lista de reclamos y resentimientos de cosas que pasaron. Pero las quité. ¿Para qué ponerlos? No quiero seguir con esas cosas en mi cabeza y mi corazón, en serio; clasificados y descartados, en mi caja de lo que me va a servir no entran. Hubieron errores y yo tampoco me hice valorar mucho pero eso ahora ya no es importante. Ya aprendí varias lecciones. "Ya lo pasado, pasado", lo importante y lo que vale es todo lo bueno, que fue muchísimo). Nop. Mudarme implica cambiar de vida, y aunque sé que mis manías se irán conmigo y sólo depende de mí controlarlas, soy capaz de dejar muchas cosas atrás. Incluso a Laro y mi resentimiento. Ahora sí me siento más lista, y me alegra de verdad porque así disfruto más de mi lindo presente. Ya basta de mails, mañanas cuestionadoras, tardes rabiosas y noches deprimentes pensando en lo imposible e irreal. Me concentro en mi ahora y dejo para después lo que sea que pase después. Creer que no puedo hacerlo sería subestimarme, y  eso es algo que quiero cambiar, junto con algunas de mis metas de año nuevo que aún no logro cumplir. Y si parece que soy idealista…bueno pues, es que me gustan los retos ;)

Amé el 100% de Laro que tuve, pero si no quiso seguir acompañándome y yo me cansé de esperar a que quisiera hacerlo, así que no puedo hacer nada más que respetar su decisión y aceptar las consecuencias de mis actos, porque si de verdad lo quiero como persona, lo mejor que le puedo dar es la libertad de ser y hacer lo que él quiera, y si de verdad quiero ser feliz, debo aceptar que mis emociones cambien a ser menos fuego y más tierra. Mientras, a mí me toca disfrutar con el amoroso de Brownie que me quita el maquillaje, no toma ni fuma, es tan feliz como yo comiendo algo rico y luego tirándonos a ver Discovery Channel, alguna película o simplemente durmiendo un sábado por la noche, que se convierte en el alma de la fiesta y se queda hasta el final si le da la gana (Sin vómito ni estupideces de ebrio de por medio), que me ayuda en todo lo que se le ocurre que me puede ayudar, que me mira con seguridad, alegría y a la vez vergüenza a los ojos porque sabe que lo veo por dentro; que me devuelve todo el amor que alguna vez pude dar, a quien le parece más importante el ser que el parecer, y el desarrollarse como ser humano antes que como profesional porque sabe que eso no lo define ni lo hará feliz o mejor que otros, que tiene tino, sentido del humor, no deja las cosas a medio hacer ni posterga, es hiper responsable y que a pesar de sus errores y defectos es un gran compañero de vida.

Sí, definitivamente a él sí lo pongo en una caja, pero bien cerca.

(¿Mis manos? Doliendo, como las últimas dos semanas. Pero me zurro, necesitaba escribir todo esto J Aunque sea para mí misma, a modo de terapia. En realidad esta es la verdadera finalidad del blog: hacerme bien a mí y dejar en claro mis procesos de forma que si alguien es tan valiente de leerlo todo los pueda imitar con ejemplos propios y así les pueda ser útil. SI NO QUISISTE LEERLO, ¡TE LA PERDISTE, PUES!)

domingo, 21 de julio de 2013

La última vez

Me da mucha impotencia y rabia contra mí misma ser el tipo de personas que naturalmente ven el vaso medio vacío (Cuando está en realidad completamente lleno). ¿Por qué me empeño en enfocarme y lamentarme por las cosas que no tengo o que perdí, en vez de disfrutar lo que sí tengo y las muchas bendiciones que han llegado a mi?

Últimamente ando pensativa, melancólica. No me satisfacen las cosas. No puedo decir que estoy deprimida, pero creo que estoy llegando al punto en el que las cosas del bendito pasado me afectan porque simplemente no las he dejado ir de forma adecuada.

Me pasa con las personas más importantes de mi vida. Con mis amigas del colegio. Con mi papá. Con mi ex-padrastro. Con mi ex-pareja. Al final siempre es la misma sensación de abandono y desmerecimiento por ser alguien desagradable, eso que está en mi cabeza y que tanta fuerza tiene.

He luchado, he batallado contra toda la tristeza del mundo como nunca antes lo había hecho, pero hoy no pude evitar llorar. Llorar como hacía tiempo no lo hacia (Porque ya dije, no soy de llorar, y hace meses fue la última vez que lloré por Laro). No ha sido nada de lo que pasó hoy, ni el sueño de esta madrugada, no: es la desesperación que siento porque no puedo cambiar las cosas. Me siento como la novia que se va a casar por obligación aunque está enamorada de otro. Como Fantine, que tuvo que prostituirse para mantener al fruto de un amor (También perdido). Como un patético personaje de telenovela.

Y es que por más que adore a Brownie, NO PUEDO DEJAR DE SENTIR cosas por Laro. Es inherente a mí. Siento que pertenezco con él, que es su calor su energía y su voz la que necesito para que mi mundo esté bien (Aunque ahora también lo esté, de otra forma, pero también bien). El corazón de una mujer es el misterio más difícil de resolver para el hombre, porque aún ella misma tiene problemas para descifrarlo. Pueden pasar tres mil años y besar otros labios pero jamás olvidar al que realmente fue el amor de su vida, porque realmente la marcó a fuego. Y mi error estuvo en involucrarme tan pronto con alguien, por más bueno que sea, para tratar de pasar la página. Que me entiende mucho mejor y me cuida y me adora y se incluye en mi mundo en vez de tratar de sacarme de él, pero que llegó muy pronto y no supe poner el pare a tiempo. Merezco todo lo bueno que me está pasando. Incluso sé que cualquier chica desearía estar en mi posición, y me odio por no valorarlo como debería. Me revienta no ser feliz con ello porque, aunque mentalmente sé que nunca me convino y que ahora estoy mejor en todos los sentidos, emocionalmente estoy como encaprichada. Porque lo que sentí ahí está, intacto, ardiendo y destruyéndome de a poquitos, porque no sé cómo apagarlo.

¿Qué es lo que más impotencia me da? Saber que él toca a otra, que la considera lo mejor que le a pasado, que lo que pasó conmigo no fue más que algo bonito pero superable, que me tenga pena porque el señor magnánimo no puede sentir algo más elevado por un pobre ser como yo. No poder ser siquiera su amiga, por mi culpa. Sentir que me odia, a pesar de que él quiso que todo terminara y fue él quien empezó a rehacer su vida antes (Y eso fue lo que casi me mata justo antes de conocer a Brownie), y que no quiere saber nada de mí más que lo que puede leer de este blog, porque en fin, tiene más experiencia en rompimientos, su corazón no es el que se rompió ni sus sueños los que se derrumbaron, y para él todo es más fácil por eso.

Te lo dije, Laro: puedo ser feliz sin tí. Puedo salir adelante. Puedo hacer cosas grandes, cumplir mis metas, vivir en vez de sobrevivir... El problema es que simplemente no quiero. Llámame obsesiva, caprichosa, lo que quieras, pero simplemente el mundo no tiene los mismos colores si no estás. Es más, me da igual que leas esto y sientas más pena de mí, porque sé que nada va a cambiar igual. Vas a seguir siendo el ególatra que tiene a la ex detrás de sí, y a una chica parecida a él consigo. Me da celos el pensar que le coge de la mano, y los planes que teníamos los realiza con ella, y las cosas que me decía no me las dijo exclusivamente a mí. Me siento como una idiota porque, en cambio, no puedo pensar siquiera en reemplazarlo con otra persona. Yo sí soy reemplazable, dispensable, se puede sentir amor por mí o cualquier otra chica mientras sea menos complicada que yo; yo, en cambio, sigo fiel a lo que prometí, su sitio en mi corazón y en mi vida está intacto y aunque pueda amar a otras personas, jamás sentiré lo mismo, con la misma intensidad, seguridad y alegría que con él.

Quién sabe y estoy dejando escaparse por entre mis dedos al verdadero amor de mi vida y yo no lo veo porque estoy embrujada mirando para atrás. Quién sabe. Lo que sí sé es que hasta he pensado en terminar con Brownie con tal de al menos sufrir sola y no ilusionarlo más en algo que si bien me agrada, no logro igualar. Estoy molesta conmigo misma, porque no le puedo responder como quiero responderle, como se merece que le responda; molesta porque sigo enganchada en el estúpido pasado; molesta porque no puedo controlar mis sentimientos... sólo mi cuerpo, mi peso, mi apariencia.

Pero si sigo viviendo así me voy a volver loca. Brownie se merece algo mejor que una mujer incompleta porque no está en su 100%; lo malo es que no quiere otra cosa. Yo simplemente quiero dormir, para no tener que seguir exagerando lo que siento por él, y tampoco seguir extrañando a Laro (Aunque hasta en sueños lo extraño). Y es estúpido porque él no es ni la mitad de bueno, desinteresado, atento, caiñoso, dulce, ni me ama la décima parte de lo que Brownie; Es opuesto a mí, él vive en un mundo superfluo de fiestas, salidas, apariencias y dinero mientras yo estoy metida en la vida dura que me ha tocado y en las emociones y pensamientos de las demás personas; Brownie es como yo en eso. Pero vayan a ver a quién escoge mi corazón.

Y aún así, no voy a poder hacer NADA. Y tampoco puedo vivir subyugada por los "y si" o "desearía"... Me toca vivir en la realidad. Mi realidad es esta, yo la escogí, y espero de todo corazón que sea la más adecuada y llena de amor y éxito de todos los posibles caminos que haya podido elegir.

Esta es la última vez que voy a nombrar a Laro en mi blog, porque me voy a enfocar en vivir en la realidad. Mi realidad es Brownie, alguien que sí me valora (Caray, ¡cómo me gusta sufrir!). Mi realidad es lo que estoy consiguiendo con su ayuda y apoyo; mi realidad es que ahora no tengo a Laro, y si no lo dejo ir, me voy a enfermar.

Cosa que ya está pasando.

Ayer no almorcé ni cené. Desayuné normal, mi almuerzo fueron dos naranjas, dos paquetes de galletas de esas de soda bañadas en chocolate, en la media tarde un chocolatito y dos sanguchitos de cumpleaños, y en la noche (Tarde) un vaso de yogurt. He comido, sí, y bastante. Pero no es lo que debería ser.

No, señor. Yo soy fuerte. Yo no me voy a derrumbar por alguien que se fue. Me toca aprender a dejar ir, y disfrutar de mi hermoso presente. Me toca ser más que feliz y pasar la página.

Esta es la última vez que te digo que te extraño demasiado, que te quiero infinitamente, que eres el amor de mi vida (aunque no seamos el uno para el otro), y que a pesar de todo lo que siento por tí, voy a mirar hacia adelante. Todo esto ya lo sabes desde antes, y debe ser recontra satisfactorio para ti que sea así; bueno, si eres feliz, está bien, por más rabia, celos e impotencia que me de. Adiós, Laro. Te he colocado en una urna de cristal que va a ser tragada por las fibras de mi corazón, y aunque ocuparás bastante espacio y me dolerás cuando te toque, estarás tan guardado que no te sentiré. Porque así como la práctica hace al maestro, lograré concentrarme en lo que tengo ahora realmente y que tan bueno es.

Te quiero demasiado. Te amé con locura y sin medida, sin importarme ni yo misma. Te dí todo lo que tenía, hasta lo que no. Pero ahora ya no estás, y puedo pensar en mí. Me toca hacerlo.

Que duermas y sueñes con los angelitos, y seas muy feliz, de verdad (Me cuesta un poco desearte felicidad verdadera lejos de mí... de hecho me suena un poco falso todavía y en el fondo quiero que sufras... pero sí, empiezo a deseártelo para que luego se haga realidad).

lunes, 1 de julio de 2013

La burra al trigo

Le escribí a Laro el sábado que pasó. Le puse que me interesaba saber de su vida, que esperaba que se dejara el orgullo atrás, que fue importantísimo en mi vida y que lo quiero mucho.

No recibí respuesta. Me imaginaba que sería así, en al menos varias semanas.

Y hoy por curiosidad entré a su perfil y ví que la chica de la que hablé hace un tiempo, del trabajo, de la que me hablaba, le había escrito un corazón. Quise confirmar mis sospechas.

Otra vez hice lo mismo.

Otra vez entré a su cuenta del facebook.

Y sí, oficialmente se dicen cositas como "bebé", "amor"; "te quiero demasiado", "Soy afortunado de tener a alguien como tú".

O sea, no tengo moral ni derecho a decir nada porque yo empecé a salir con Brownie desde antes. Él tiene derecho a salir con quien quiera. Ya no somos pareja. Y de hecho, yo quiero mucho a Brownie. Mucho. Es un príncipe, se ha portado conmigo maravillosamente bien, me engríe y me cuida como a un tesoro, es un amor de persona.

Pero me sale el berrinche, y las preguntas, y los reclamos: "¿Por qué? ¿Por qué se olvidó de mí tan pronto? Ya no le importo. No quiere ser ni siquiera mi amigo porque no me responde, está dolido conmigo, me he portado mal, es mi culpa. No estaba enamorado de mí como me lo decía, no le gustaba estar con un cadáver inseguro, infantil y acaparador. Quiere una mujer con senos, que esté en el mismo plan de emborracharse y salir de juerga que él. Que no sea complicada, depresiva, que tenga amigas y que se vea con ellas..."

A mí no.

Yo me resisto aún a querer del todo a Brownie por la estúpida esperanza que tengo que concretar esos sueños que tenía con Laro. Porque es una persona muy especial a la que adoro y me duele estar separada de él. Así me haya acostumbrado, y esté aprendiendo a amar a otra persona (Que realmente se lo merece). No puedo evitar pensar en Laro todos los días, aunque sea un ratito, no como fantaseando sino como recordando cosas de él y comparándolas con las de Brownie. A veces le gana, pero por lo general Brownie lo supera. Trato de convencerme: "Laro y yo éramos muy distintos, Laro estaba en la tierra interesado en los negocios mientras yo estaba en el aire pensando en las personas". Pero extraño su calor, su voz, su sonrisa, sus ojitos. Extraño que se engría conmigo y me diga "bebé", "te amo", "mi vida", "eres la mujer de mi vida", "quiero tener hijos contigo"... A veces me pregunto por qué me duele tanto. Si es porque él fue el primero que me dijo esas cosas, o porque realmente quiero que sea así. Porque si me pongo a pensar en una vida con él no puedo evitar temer que se vuelva a convertir en mi padre y me controle y maneje...

Ayer me sentí enamorada de Brownie. Y creo que estoy en buen camino, aunque me cueste decirlo. Me cuesta porque tengo la estúpida esperanza de que debo esperar a Laro. Me estoy guardando para él. Suena horrible, pero hasta temo verlo como un "Por mientras". Qué horrible. Y en serio me gusta y lo quiero... pero no olvido a Laro. En el sentido de persona, de alguien especial.

No siento que mi mundo se me ha derrumbado como la última vez. No estoy desesperada como antes por recuperar su amor. Siento que cada día valoro más a Brownie por todo lo que hace por mí (Temo sentir agradecimiento y no amor por él). Y espero de verdad que esto sea un empujoncito para de una vez sacármelo de la mente y terminar de una vez el libro. Que estoy haaaaaaaarta de no sentir plenamente, sentir que estoy traicionándolo y que no soy 100% sincera con alguien que me está entregando su vida.



martes, 30 de abril de 2013

Soltar

Estoy hecha un caos. Un completo caos.

Hace tiempo no me sentía tan mal conmigo misma. Pienso que soy una estúpida, una ilusa, una imbécil, una basura, una nada...

Siento que la vida se me va. Que lo poco que me queda de mi mundo se me ha desmoronado.

Cambios, pérdidas, más cambios. ¿Hasta cuándo?

Estoy en el trabajo, llorando como una cría. Me he tenido que esconder debajo de mi sitio para que no me vean mis clientas, que felizmente a esta hora son pocas. Una de las profes de yoga me vio llorando y siempre tan dulce me ha abrazado y se ha quedado conmigo, muda, mirando cómo trato de calmarme. "Me hago muchos rollos en mi cabeza", me dice.

Bueno. No es agradable perder el amor de tu vida por enésima vez, saber que ambos quieren cosas distintas, recordar entonces los pocos amigos que tienes y lo sola que estás (Porque tu mejor amigo era él), a toda la gente que ha venido y se ha ido mientras yo me quedo aquí, sola. SOLA. "Esto ya debería haberlo superado", me digo. "No es lo peor que me podría pasar", me repito (Genial, una clienta se dio cuenta de mi cara y me ha abrazado). Todo lo que pueden estar pensando. "Ay, pero si no es él, vendrá otro a tu vida, no desesperes, eres joven y muy bonita e inteligente y seguro que hay miles de chicos que morirían por estar contigo". Sí, claro. Con el bagaje de cosas que traigo conmigo y lo complicada y sensible que soy...!

"Ay, pero va a pasar. Vas a ver que dentro de unos meses o años lo vas a ver como si fuera una anécdota y no te va a doler tanto". Seguro. Pero ¿qué hago mientras dura?

"Tú tranki. Yo te presentaré algunos amigos y vas a ver cómo te olvidas". Sí, como si todas las personas fueran igual de especiales y buenas. 

Yo sé que la vida está llena de sufrimiento, pérdidas y frustraciones. He pasado por muchas de ellas. Pero de verdad que a veces, si las cosas van a ser así siempre, me dan muchas ganas de no vivir más para ya no sufrir más. 

Y luego recuerdo lo bueno, y entonces me levanto como esta mañana que me paré de mi cama y tomé la mitad de mi desayuno y me digo "Fuerza, pa'delante, todo va a estar bien, piensa en cosas bonitas, piensa en todas las cosas que sí tienes", me siento afortunada por un rato y veo futuro. Mi intuición me dice que lo hay. Pero ahorita soy tan vulnerable que me avergüenza. Como si el más mínimo viento me fuera a convertir en polvo, como si me fuera  a quebrar en millones de pedazos.

Viniendo para el trabajo en bicicleta pensé en varios momentos que me atropellaba un carro. Y sólo pensaba en su nombre, palabra que no quiero mencionar más. Lo llamé en la mañana para pedirle perdón por las cosas que le dije ayer, pero al final él ya se convenció de que me ha perdido y que no va a funcionar esto de ser amigos. Y entonces recuerdo todo lo bueno y lo malo también y todo el amor que nos teníamos y lo mucho que peleamos por salir adelante y me lleno de rabia y me desespero porque no puedo entender cómo se puede haber desaparecido todo eso. "Que aún te quiero pero no te puedo ofrecer mi amor". 

Me tocan migajas, como siempre. Migajas de parte de las personas que más significan para mí. 

¿Será que es sólo eso lo que me merezco? ¿Por qué nadie me puede dar más, por qué no puedo tener algo bonito, verdadero y que dure para siempre? ¡NECESITO amar a alguien! ¡Me lo pide el cuerpo, el alma, el pensamiento! ¡Quiero un compañero, quiero compartir mis aventuras, mis torpezas, mis deseos, los detalles más cotidianos de mi vida con alguien! ¿Por qué es tan difícil conocer gente? 

Quiero dormir y dormir y dormir y dormir hasta que todo pase. Quiero arrancarme el corazón, los recuerdos y los pensamientos para ya no sufrir más. No aguanto tanto dolor. No me gusta.

Yo de verdad quería/ quiero que él sea el padre de mis hijos. Irme de viaje por el mundo con él. Pasar el resto de mi vida con él. Leer juntos, echarnos juntos a no hacer nada, adornar de a pocos nuestra casita. e verdad lo quería.

Dejar ir lo que más se ama y se deseaba es lo más doloroso que hay.

lunes, 22 de abril de 2013

Tristeza sobre depresión

Me siento terrible el día de hoy.

Y me siento peor aún porque en parte es pena de mí misma. de mi mala suerte. de las cosas que me han pasado en la vida. Me revienta tenerme pena, quiero sentirme bien, ¡pero siento que no puedo!

El fin de semana he estado medio tristonga, desde el viernes. Laro no me ha hablado desde el martes o miércoles (O sea, no me ha mandado mensajes por whatsapp, lo cual veía como algo bueno pues así nos manteníamos alejados. El viernes estaba tan cansada emocionalmente que no me provocaba hacer nada y me puse a ver How I met your mother. El sábado me la pasé durmiendo en la tarde y luego en la nochecita quise ir al cine con mi mamá pero la película que queríamos ver estaba full así que tomamos un café y seguí viendo How I met your mother.

Y ayer domingo, aparte de trabajar en la mañana, fue la celebración de la graduación de una amiga de mi colegio.

Ella siempre fue la mejor (o una de las mejores) del salón, junto conmigo. Estudió medicina en otra universidad, y ayer organizó un almuerzoen su casa. Yo fui, valientemente, a comer ahí. En frente de las chicas del cole. No recuerdo haber hecho eso antes. Por eso me sentí contenta, aunque un poco ansiosa porque la situación era incómoda. Y antes del almuerzo hubo un brindis en el que sus papás hablaron y dijeron lo mucho que se enorgullecían de ella, y de "todas" nosotras, porque ya éramos unas profesionales... No pude evitar dar un paso al costado. Creo que el papá se dio cuenta. "Orgulloso de todas"... Yo no tengo mayor logro en la vida que haber superado a mis propios demonios (Que no es algo fácil, pero...).

No sé. Todas tienen cosas interesantes que contar. ¿Qué puedo responder yo? Si me preguntan por mi hermana, "ah, ella no hace nada por la vida, sólo duerme, come, ve tv y cocina/sale con su novio, porque tienen un montón de problemas de salud y no puede trabajar y tampoco es que tenga muchas ganas".
Si me preguntan por mi mamá, yo tengo que decir que está bien, trabajando, como siempre, porque no le voy a contar al mundo entero la tonelada de problemas amorosos, legales y de dinero que se carga.
Si me preguntan por mi hermano, el único más normal, él está bien... pero no lo veo mucho porque se mudó a la casa de mi abuela, y eso es otra larga historia.
Si me preguntan por mi papá... "No sé, no hablo con él".

Y si me preguntan por mí, que si voy a seguir estudiando, que si ya terminé, que por qué no canto, que por qué no actúo, como si fuera tan fácil como simplemente hacerlo y no tuviera suficiente incertidumbre en mi vida.

¿Algún día me graduaré? Me imaginaba a mi mamá dando ese discurso, esas palabras de orgullo (Quería imaginarme a un papá, pero nada de lo que él diga va a ser válido y eso me hacía llorar). Y lloraba más porque sé que el día que logre eso va a ser un gran suceso. Tanto que no me lo voy a poder creer. Tanto que creo que no va a suceder. Me imagino a mis amigos ahí presentes y orgullosos... y se desvanece. No siento que doy para tanto.

esde la mañana sabía que iba a tener noticias de Laro ese día. En medio de la reunión. Me esperaba que me llamara para salir y yo le dijera que no, pero me decepcioné peor cuando en realidad lo que supe de él sólo fue por un mail de agradecimiento por prestarle a su empresa un mueble para su oficina. "Y que en algún momento se iba a poner en contacto".

Estuve bastante triste la mitad de la reunión. Comí rápido y sin gusto. Me fui antes que el resto, porque estaba cansada emocionalmente.

Hoy soñé con Laro. Para empeorar las cosas, hace unos días tuve un flash en el que por alguna razón tuve la certeza de que él estaba nervioso por otra chica. Y hoy soñé que yo era su amiga pero estaba saliendo con ella, y que estaba confundido entre las dos. Y en un momento me abrazaba y me tocaba y me besaba. Y yo lloraba. Y me desperté angustiada. Y desde ese momento me siento aún peor.

Estoy ansiosa desde la última vez que lo vi. Estoy comiendo más de lo que "debería", muchos dulces y comida basura y me empiezo a sentir culpable. Ayer usé de la crema reductora de mi hermana, y eso no es un buen signo.

Tengo la vana y estúpida esperanza de que me hable. Cada vez que suena mi celular con el tono de mensaje, me pongo ansiosa. Y lo paro revisando de rato en rato para ver si no hay nada nuevo. Nop, nunca lo hay. Sólo son cosas de la gente de mi trabajo que me mandan a hacer o me indican cómo hacer.

Me siento super triste. Dios, ¡lo extraño demasiado!
Es por esta sensación que quise ser su amiga. Me desespero si no hablo con él, si no sé de él. Me desespero cuando sé de él. Me desespero siempre, porque las cosas no pueden ser como yo quiero. No me quiere, no quiere estar conmigo. Y de nuevo eso me hace revivir tantas pérdidas, tantos amores y amistades que se fueron, y me siento muy mal. Estoy luchando por no hundirme, pero necesito descansar. Quiero despertar cuando todo esto se haya acabado. Y temo esos pensamientos porque indican depresión, y eso me altera más, porque ya estoy bastante medicada para esa enfermedad.

Lo único que quiero es que él me abrace, que esté conmigo, que vuelva a decirme cuánto me quiere y me apoya, que esto va a pasar... pero es irónico porque todo este dolor que siento es porque él no está. Él no me va a poder decir cuánto me quiere porque ya no me quiere. No me va a abrazar porque no puede saber cómo me siento, porque tengo, me obligo a estar bien. Sonreir.

"Yo puedo con todo esto", "no es tan grave" "a todo el mundo le ha pasado y yo sé que me voy a sentir mejor en algún momento".

El problema es que no sé cuándo va a ser eso, y mientras tanto, me desespero, porque no tolero tanta tristeza sin desfogarme de alguna manera no constructiva.

Pero luego me pongo a pensar y obvio, ahorita sólo es eso, pero si recayera o si tuviera "esos" problemas empeoraría las cosas y ahí sí que no tendría cómo elevarme.

Por eso me tengo que mantener fuerte, cuidarme, alimentarme, dormir, hacer cosas que me gusten... Hasta que este duelo, esta sensación de soledad, esta tristeza se efumen. O las supere.

Y, de nuevo, ¡Dios! ¡Es tan difícil vivir así!...


martes, 16 de abril de 2013

¿Cómo hago?

He notado una constante en los comentarios que he recibido, tanto en persona como del blog.

¿Cómo hago para estar bien? ¿Cómo logro mantenerme de pie?

La verdad es que no estoy bien. De hecho, estoy muy triste. Por lo menos ya no me la paso llorando, pero no tengo muchas ganas de hacer cosas. Y ni qué decir de los fantasmas que rondan mi cabeza. Si algo sé es que es una temporada crítica de prueba de mis capacidades, porque es muy fácil recaer ahora, en todos los sentidos. De hecho, mi pensamiento anoche que fui al teatro a ver un drama SOLA era: "¿Para qué comer, para qué estar bien? Obvio que la respuesta termina siendo "para poder ser útil y seguir logrando cosas en la vida". Me asusta que el porcentaje de cuánto creo esta razón haya disminuído.

La mejor forma de calificar mi situación es de "moderadamente incierta". Verán, este fin de semana he salido con él DOS veces (Ambas porque él me invitó). El viernes se suponía que íbamos a ver unos papeles de su empresa para determinar si tengo una deuda con ellos o no, y lo esperé una hora y media en un starbucks haciéndome a la idea de que no iba a ser una velada muy amena, cuando llegó todo cansado y me sorprendió con una invitación a cenar. PASTA. Yo acepté, porque tenía hambre, porque me provocaba comer pasta desde hacía un tiempo (¿Y por qué no comerla ahora?) y porque quería estar con él. Conversamos de cómo nos estaba yendo, le conté de mi nueva condición de imán de hombres a grandes rasgos y con vergüenza y él me habló de sus asntos de trabajo con tanto detalle que terminó explicándome en qué consistían sus proyectos y las cosas que tenía que hacer. Como cuando estábamos. Sólo que no estamos.

Al día siguiente le dije que me avisara si iba a recoger unos papeles de su empresa que llegan a mi casa, pero me dijo que no porque estaba yendo de un lado a otro (Y según el desgraciado foursquare, sé que no debería usarlo, ha ido de discoteca en discoteca juergueándose). Así que lo traté un poquito mal diciéndole que si quería recogerlos al día siguiente, domingo, se los podía pedir al guardían de mi calle, pues se los iba a dar ya que iba a salir. Pero al final no salí, y entonces me invitó a tomar un café. Le dije que mejor no, pero él insistió diciendo "es sólo un café". "ok". Y conversamos un poco, y ya se va haciendo natural salir con el ex. Al regreso le ofrecí que se lleve prestado un escritorio, y lo ayudé a llevarlo a su carro. ¿Les conté de mis pensamientos en los que éramos amigos con derechos? He estado deseando que el fin de semana mi casa se quedara sola y yo me armara de valor para pedirle que venga y tengamos un "remember". Pues bien, en un momento entró sin preguntar a mi cuarto y empezó a ver mis cosas, y me abrazó agradeciéndome y se fue. Estoy segura de que también se le pasó por la cabeza intentar algo, pero se contuvo.

No le hablé ayer, pero hoy que desperté encontré un mensaje de él en el celular en el que me adjuntaba un artículo "interesante".

Se supone que se puede ser amigo de tu ex. El problema es que no estamos haciendo las cosas en orden. He conversado con gente, que al final me puede dar consejos pero yo tomo las decisiones, y lo que escucho siempre es "tienes que alejarte de él para que te "desintoxiques" y más adelante lo puedas ver como amigo. Ahorita no vas a poder". Y creo qe es muy cierto. Quedamos en que no tenía por qué ser dramático, pero lo cierto es que duele y no se puede ser amiga de tu ex tan pronto, porque uno de los dos sale dañado. Sí, el que todavía quiere al otro y ve esa dizque amistad como los residuos del vínculo que antes había y como una pequeña esperanza de hacerlo cambiar de opinión.

Esa es la verdad. Yo intento recuperarlo, pero sé que no debo hacer nada. Me llegan a cada rato mensajes de que no puedo forzar algo que no es. Y me confrormo con hablar con él de vez en cuando. Puedo estar bien cuando no lo veo ni le hablo por unos días, porque me acostumbro a la soledad y al estar sin él. Y puedo estar bien cuando estoy con él. Lo que se me hace difícil es dejar de estar con él luego de que lo ví o hablamos, porque todo regresa. No me siento incómoda con él, sólo truncada. Es una emoción conocida y la puedo controlar. Lo que sí me duele es tocar el tema de que ya no estamos como si no fuera algo triste sino una anécdota, y luego extrañarlo cuando se va porque no sé cuándo será la próxima vez que me hable o nos veamos. En este caso tenemos compradas ya un par de entradas para el teatro que son para el 29, y sé que ahí nos vamos a ver. ¿Pero y antes? yo no quiero sentirme mejor y luego verlo y volver a empezar con el síndrome de abstinencia.

Pueden estar pasando varias cosas:
1.- Él está muy seguro de que quiere ser mi amigo, se siente cómodo y confiado en que le he jurado que lo voy a intentar y no tiene la más mínima intención de alejarse pero tampoco de estar conmigo como más que eso. Vernos de vez en cuando, hablar por el chat del celular y compartir información interesante o contarme con lujo de detalles cosas que no les cuenta a otras personas porque en fin, soy una detestable complaciente (¿¿¿¿Es que pretende que todo sea igual que antes????)... mientras YO sufro porque no puedo tenerlo como me gustaría. Que, casualmente, ya no es tan fuerte como antes, puedo reprimir mis impulsos y mis emociones.

2.- Tiene intenciones de volver conmigo, pero no sabe cómo abordar el tema porque l ehe pedido que no cambiemos el status en un tiempo (Y por lo mismo yo tampoco le he dicho que no qiuero verlo más).

3.- Es tan inmaduro que no sabe aún lo que quiere. Sus impulsos y su forma de actuar le dicen que me quiere, pero su mente le convence de que no le conviene.

Pero el punto aquí soy yo. ¿Qué quiero yo?
definitivamente, no ser su amiga hasta que lo pueda superar por completo. Porque me pone triste saber de él, y extrañarlo. Y a la vez no saber de él, y extrañarlo. Para mí, borrarlo, perder la memoria o volver a tener una relación con él serían las soluciones más idóneas... y son justo las menos plausibles.

Así que ¿Qué me queda?

Tolerar esta situación en la que yo misma me he metido al aceptar los términos establecidos, y al jurarle que iba a intentar un tiempo verlo como amigo, a ver qué pasa. En un principio le puse empeño e intenté de verdad verlo como un amigo con el que tuve una historia, siendo que bloqueaba mis pensamientos, recuerdos y sentimientos hacia él y me distraía en las cosas del presente. Es una buena táctica. Pero ¿A quién quiero engañar? Sí me afecta. Y yo sé que bloquear es dañino porque termina acumulándose y reventando el corazón. Ahora, por eso, me estoy dando por vencida sin siquiera haberle dado el tiempo suficiente para que mis sentimientos evolucionen hacia algo más simple.

Tiempo. Aquella palabra que tanto detestamos. Aquello en lo que el no pensar me ayudó en mi internamiento, pero ahora se me hace complicado. Mas no imposible.

¿Cómo hago para seguir de pie?

No sé, supongo que aplico las cosas que aprendí en terapia.
- Antes que nada, entender qué siento. Preguntarme a mí misma qué es lo que me duele, qué emociones tengo y respecto a qué situación. Luego de eso, darme licencia para llorar y hacer berrinche pero hasta cierto límite.
- Tener paciencia (La mejor forma de aprender a tenerla es viviendo una sitación como esta, en la cual se pone en práctica. Yo escojo cómo sentirme, y definitivamente ¡no quiero desesperarme!
- distraerme y evitar el tema: ver tv, estar con las personas a quienes no les di tiempo mientras mi vida giraba en torno a lo que Laro quería hacer: mi familia, mis pocas amigas, mi trabajo, dormir. A veces es imposible, sobretodo cuando es reciente, porque es como una obsesión que para dando vueltas por la cabeza. Con un poco de entrenamiento se logra detener el pensamiento repetitivo. Para hacerlo hay que hablarle a la niña interna con cariño y comprensión: "Cris, ya terminaron, sé que no es lo que querías pero es la realidad y poco a poco hay que aprender a seguir adelante. Vas a ver que de nuevo, como siempre, la vida te va a a traer algo mejor para tí. Ten fe en eso y sigue luchando por estar bien para poder disfrutar lo que viene".
- darme espacios para sentir pena y pensar en lo que me duele. Pero con cuidado, porque el dolor sólo trae más dolor y acostumbrarse a la pena no es bueno. Menos cuando tienes depresión o tendencias autodestructivas.
- Bscar hobbies y cosas en qué ocuparme.
- Pedir cariño a quienes quiero: mi mamá, mis amigas.

En pocas palabras, mantenerme en contacto con mis emociones, darles la importancia que tienen pero no más que eso. El door es dolor, la tristeza se siente igual en todas partes... pero pasa. Es algo que he aprendido. Todo el mundo siente tristeza, todo el mundo pierde a un ser querido, pero se puede recuperar. Y no tengo por qué ser la excepción.

Además, no quiero vivir enganchada a su recuerdo, como lo hice anteriormente con cierta persona y por lo cual terminé en el hoyo. No es sano pensar que no habrá nadie como él, y que es la única persona en el mundo (Por más que se sienta así). Y tampoco es sano echarse la culpa o tener pena de una misma, algo a lo que al menos yo tiendo. "Ya no me quiere porque soy una persona con muchos problemas", "mi enfermedad lo alejó", "nadie me va a querer", "espanto a la gente", y un largo etc, porque eso sólo alimenta la tristeza, la autoconmiseración y el abandono, y no nos deja seguir adelante. Hay que pensar de forma objetiva y utilizando verdades (Cosas que realmente pasaron) "Ya no quiere estar conmigo, pero no necesariamente por mi enfermedad. espués de todo, estuvo conmigo en los peores momentos (Lo cual es cierto). A lo mejor han sido cosas suyas las que le han asustado. Agregando el hecho de que es inmaduro emocionalmente. Probablemente necesita un descanso". Pensar así nos devuelve a la realidad, nos quita culpa y ayuda a perdonarnos. Porque, si hay algo que es cierto, es que una relación es de a dos, y por lo tanto el fracaso de ésta depende de los dos, no sólo de una de las partes. No existe la persona perfecta.

Todo esto, sumándole pensamientos positivos, autoafirmaciones del tipo "yo valgo más de lo que cree", y cuidándome a mí misma en cuanto a la alimentación (Cosa que se me va complicando un poco y me asusta), es que se puede de verdad seguir adelante.

La vida no es un campo de flores, ni un desfiladero de rocas. No es lineal. Quien diga que lo tiene todo bien, se equivoca. Hay altos y bajos. Los altos sirven para recargarse de energías positivas y recordar que se puede estar bien, feliz, tener lo que se desea o ser feliz sin tener lo que se desea. Siempre después de un alto, a los días o en años, viene un bajo. No hay que esperarlos, pero hay que estar preparadas con todo lo bueno que los altos nos da.
Los bajos son para poner a prueba nuestras capacidades y refuerzan las cosas aprendidas. Sirven para recordarnos nuestra naturaleza imperfecta, para aprender a solucionar problemas y para encontrar la satisfacción en una misma al lograr vencer los obstáculos, fortaleciéndonos y ayudándonos a agarrar valor para el siguiente bajón.

En realidad, estas son cosas qe hace 4 o 5 años no hubiera sido capaz de hacer. Me habría tirado en el hoyo, llenado de lodo y llorado esperando a que alguien me saque. Y no es así: yo soy responsable de mí misma. Y todas estas cosas las he aprendido gracias a mis bajones (Mis problemas y mis enfermedades), que me enseñaron a tener determinación a seguir viva. Porque conozco lo que es no tener ningún sueño ni esperanza. Y sé que eso nos impulsa a buscar sentido mediante lo que sea. Y que cuando gracias al cielo encontramos una manera constructiva de darle sentido a la vida, nos damos cuenta de que vale la pena vivirla. Es tan simple como hacer lo que es correcto para los seres humanos, lo que le hace bien a todos, el aceptar que una enfermedad te cambia la forma de ver las cosas, que por lo tanto mi propia visión del mundo no es muy realista y que por lo tanto o aprendo a CONFIAR en los demás, en los que saben, o me muero.


Así que, por lo que soy yo, luego de que vayamos al teatro este 29 le diré lo que pienso y siento y veremos que pasa. Yo no me siento capaz de ser su amiga tan rápido. Necesito sentir la pegada de su ausencia y darme un espacio para superarlo y hacer sitio en mi corazón y en mi vida para las cosas que van a venir. Que depende de mí si son buenas o no.

:)

jueves, 11 de abril de 2013

Señales

Me da risa cómo mis comments y mis visitas han disminuído ahora que no hablo de TCA. Y bueno, pues. El morbo atrae.

El otro día, confundida, cansada, desesperada, etc., le pedí al cielo una señal. Pero una señal bien fuerte y clara que me diga si debo olvidar a Laro como pareja, y que si mejor espero a alguien más.

Pues bien, el día de ayer me pasó lo siguiente:
- Un profesor de donde estoy trabajando me volvió a llevar a mi casa.

- Un completo desconocido me empezó a hablar en un parque y me acompañó a mi casa mientras conversábamos. Yo estaba caminando hacia mi casa y él se puso en mi camio para decirme "Disculpa, pero tenía que decirte que eres muy bonita. Me gustan tus ojos. Eres de Perú? Porque pareces argentina" (Miraflores, cerca a donde vivo, es una zona llena de turistas y suelen tratarme como a una). Empezó a hacerme la conversación, y por primera vez desde años, quizás, sentí esos nervios y esas cosquillas en el cuerpo de incomodidad porque alguien me estaba sacando información porque quería conocerme. Conocerme en sentido "qué interesante eres, qué peculiar tu carácter" (¿Por qué siempre me dicen eso? ¿Es que acaso debo mandar a la M a los desconocidos o peor, darles alas y conversar muy segura como si fueran mis familiares?). Me insistió en querer acompañarme de nuevo a caminar o a tontear. Le di mi nombre, nada más, y que me busque en facebook.

- Ayer me puse a seguir viendo "How I met your mother". Me había quedado terminando la temporada 4, y los mensajes que recibí fueron, casi literalmente, los siguientes:

"Tú quieres saltarte todo lo bueno de tu vida y llegar al final feliz, y la vida se trata de disfrutarla en el camino". 
"Quiero casarme, enamorarme, tener hijos" - "Y sin duda los tendrás, pero en el momento en que la indicada llegue".- "¿Cuándo?" - "Una vez estsaba manejando a 145 kph y un policía me detuvo. Y cuando se acercó, me dijo: Señorita, la estaba esperando. Yo le respondí: Lo siento, vine lo más rápido que pude. Y te aseguro que ella vendrá a tí lo más rápido que pueda". 
"La vida te pone en el lugar y en el momento preciso".
"Da el salto. Atrévete a aceptar lo que venga. Cambia".

Yo creo que más directos no pueden haber sido conmigo xD

Me va a costar mucho. Justo conversaba con una amiga y me dijo que estaba orgullosa de mí porque en realidad estoy pasando por un momento en el que cualquier persona se cae al hoyo. Y que me veía muy bien porque estaba deprimia por obvias razones pero no necesitaba a nadie para estar bien. Y sí, eso es algo de lo que realmente podría enorgullecerme: ser tan fuerte como para no caer en mis vicios ahora que no me siento bien. Es una de las cosas que me hace motivarme a seguir así: es como un círculo positivo en el que sentirme orgullosa de mi propia capacidad y progresos me motiva a seguir así. Y así ha de ser.

 Perder a quien amas es dolorosísimo, y la verdad, yo nunca lo he tolerado bien. De hecho, tener pareja es algo que para mí es muy importante en la vida, una prioridad. Conocí la estabilidad y la vida de a dos gracias a Laro, y me gusta mucho. Es algo que siempre quise. Amé mucho a Laro (No quiero decir que ahora lo amo porque es parte de mi mentalización hacia el "ya no más"), y volver a hacer mi vida, sola, sin pareja, es comenzar de cero. Pero ya he comenzado de cero antes. No es nada demasiado nuevo. Duele, es difícil, pero todos han pasado por una ruptura. Todos han perdido a un ser amado. Y estoy segura de que voy a poder recuperar la alegría y darle la vuelta a la página.

Siempre y cuando cuide mis emociones. Porque a pesar de que ambos hemos quedado en querer seguir teniendo contacto, saber de él me pone triste. Me hace mal. Y como me dijo mi amiga, seríia mejor que me desintoxique de él. Después de todo, las cosas no van a ser las mismas ahora que ya no estamos y no puede pretender que así sea (¡Porque es él quien me busca!)

Lo extraño. Lo extraño mucho. No pensé que diría esto, porque no soy una persona muy sexual que digamos, pero extraño tener relaciones con él. Extraño su mirada, su energía, su piel, su calor... ay, mejor y ani pienso porque me pongo triste. A partir de ahora voy a tener que ponerme más fuerte y matar y enterrar esto que siento. Bloquearlo. Soy buena en eso. Aunque me da miedo, porque bloquear emociones no es bueno. Pero por el momento no sé muy bien por dónde ir. Y ya lloré demasiado.

Dios, la pegada de su ausencia total me da miedo. Pero si es necesario, lo haré, con tal de seguir con mi vida y ser feliz con lo que tengo, de nuevo :)