Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Motivación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Motivación. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de febrero de 2018

Retos Día 2

Ayer estuve mejor.

Me sirve escribir, botar, expresarme, ordenar mis pensamientos. Está siendo una buena terapia.

Cosí hasta tarde mi traje propio. Porque estoy haciéndome un traje propio de Elsa, para no depender de nadie nunca más. Ahora el problema son los zapatos, porque no puedo ir a comprarlos a donde debo. Es lejos y es complicado que me acompañen. Ojalá encuentre una solución pronto.

Aún así y todo, lo extraño demasiado. Y pienso en él durante el día, porque muchas cosas me hacen recordarlo.

Pero no es momento de enfrentar esa parte. Aún no puedo lidiar con una relación, si yo todavía no puedo lidiar bien conmigo misma.





Reto de escribir:
Día 2: Escribe algo que alguien te dijo sobre tí misma que nunca hayas olvidado.

Asumiré que se refiere a las cosas positivas, porque estamos para construir. De las negativas ya tuve mucho.

Una vez, uno de mis ex me dijo que yo era un hada. Le creí.

Y "Él" me paraba diciendo que soy demasiado especial, demasiado pura, demasiado buena, demasiado sensible, más de lo que yo creía, que era un ángel. Me gustaba pensar que estaba exagerando (porque lo decía frecuentemente) pero una parte de mí agradecía que él viera eso que me cuesta ver. Mi parte especial, la que pocos logran ver. Me gustaba que él pudiera verlo.

Mi mamá me ha dicho que jamás piense que soy un bulto o una carag porque no lo soy, porque me ama, y que soy más fuerte de lo que creo.

Uno de los internos me dijo que parecía un angelito caminando en pijama en el jardín, de noche.

Mi mejor amiga me dijo que nunca me iba a dejar.




Reto del autoestima:
Día 2: Libérate de una creencia limitante que tienes sobre tí o sobre tus habilidades.

¿Cuál de todas? ¿Cuál es la más fácil de desechar?

Quizás esa de que no soy capaz. Porque sé que sí soy capaz de hacer muchas cosas, pero eso también me da miedo. Me da miedo mostrar mi luz. Había olvidado que mostrando mi luz, motivo a los demás que muestren también la suya. No me van a envidiar ni fastidiar como cuando era niña, la época de esconderse para sobrevivir se acabó hace muchos años. Ahora es necesario que me muestre como soy y desarrolle mi potencial, el que tengo para tantas cosas, porque en verdad, soy capaz de hacer muchas cosas bien.

Puedo cantar. Tengo oído musical innato. Puedo actuar. Puedo escribir. Puedo pintar. Tengo facilidad de palabra y puedo socializar bien cuando me lo propongo. Puedo ser líder si me atrevo a asumir responsabilidades, y lo he hecho (Y nos ha ido bien a todos, un ejemplo es la revista que hice). Tengo ética para analizar la coyuntura de mi país y situaciones equis. Soy inteligente. Soy empática porque sé ponerme en el lugar de los demás por todo lo que he pasado (desde niña lo era). Soy cariñosa si me suelto y creo que me quieren. Puedo bailar si me quito la vergüenza. Tengo inteligencia emocional para ver dentro de mí y reconstruirme, pese a todo lo que estoy pasando, soy capaz de recuperarme; soy resiliente. Ya lo he hecho y sé que lo puedo volver a ser. Soy buena con los niños (al menos cuando estoy en personaje).

Soy un paquete bastante completo, y me conozco bastante bien, sólo que tiendo a olvidarme porque prefiero (tengo la costumbre de) enfocarme en mis cosas negativas: mi desidia, mi flojera, mi miedo. Es una cuestión de actitud, y me cuesta por eso. Me toca trabajar la voluntad.

¿Realmente quiero vivir? Más me vale que sí, porque no hay vía de escape. Vivir es la única manera de atravesar la vida, y si voy a vivir, es más satisfactorio hacerlo bien. Y para eso hay que estar bien y optar por lo bueno, positivo y saludable.

Y para eso, hay que creer: soy capaz de muchas cosas y eso está bien. Ya no hay que esconderse. Deja el miedo de resaltar. Suéltate. Ya es seguro brillar.

viernes, 30 de mayo de 2014

Presente

Cosquillas en el pecho, cosquillas en las piernas, cosquillas en el estómago, cosquillas en los brazos. Cosquillas en todo el cuerpo.

Piecitos movedizos dando círculos sobre su eje cuando estoy sentada.

Cara de tarada cuando miro el celular y hablo con él. Sonrisa chueca, pero genuina.

Ganas de hablarle todo el día.

Y lo mejor: Es mutuo.

Hace mucho tiempo no me sentía así de bien. Es rarísimo todo esto: me siento más cómoda de lo que pensé que me sentiría con un "extraño". Con comillas porque todo resulta tan natural que es como si nos conociéramos desde hace cincuenta años (O de otra vida, cosa en la que ambos creemos- ¡Por fin encontré a un hippie como yo!). Puedo contarle de mis cosas porque él tb ha pasado por cosas muy similares y comprende. Me ha repetido fácil 10 veces en la noche que está ahí para mí, para lo que necesite, y me ha preguntado casi el mismo número de veces si puede volverme a ver hoy. Él tiene un apodo, y me ha rebautizado con su apodo pero en femenino. Salimos a bailar anoche a un bar conocido, estábamos con unos amigos suyos que quería que conociera, y nos miraban sonriendo porque parecíamos un par de lapas que no se despegaban. No de besos, sino de abrazos y cariñitos, es lo más chistoso. Se quedó dormido en su carro conmigo abrazados, cuando estábamos por irnos. Sólo con Laro me pasaba eso de relajarnos tanto que nos dormíamos. Y me ha dicho con todas sus palabras que no tiene intención de apurarse ni hacer cosas conmigo porque siente que va para largo, así que tenemos tiempo.

Todo esto me resulta muy extraño, y me muero de miedo, por las cosas por las que he pasado antes. Pero ahora me siento bien, y creo que vale la pena arriesgar un poco por sentirme bien.

Se nota cuando alguien está interesado en una. Se nota cuando es sincero (Aunque no soy tan tonta como antes y no pienso bajar la guardia aún).

Lo negativo del asunto no tiene que ver con que es judío, se está divorciando, fue coquero y fuma marihuana a veces: no veo nada de eso como su presente. Lo que me apena es que se va para la India por medio año. Y yo muero de ganas de enamorarme como una idiota, pero me muero de miedo de volver a sufrir.

Y por eso sigo con la muralla como protección y el ejército preparado para disparar sus  flechas.

Bueno, es muy pronto aún para decir nada. No pienso pensar en el asunto hasta que sea inminente. Fácil y algo pasa, y no seguimos saliendo, y dejo de interesarle, o me aburro o algo así.

Fácil.

martes, 22 de abril de 2014

Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin + Epifanía

chaplinCuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre: Autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es Autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama Madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es Respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama Amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es Simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la Humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama Plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… ¡saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.


Charles Chaplin.




¿Buscas una solución, una respuesta? Busca en tu interior. Te sientes perdid@, desorientad@ dentro de un torbellino de sucesos, ideas y personas, y no te das el tiempo de estar sol@ contigo mism@ y de ser honest@ en lo que sientes. Deja de pensar con tu cabeza y piensa con tu intuición, con tu corazón. Pregúntale que es lo que quieren. Deja de lado los juicios y críticas. Es hora de que despiertes, es hora de que te alejes de ese aletargamiento. Es hora de que te encuentres contigo mism@. Es hora de ser tú. Es hora de recordarte, de tener el valor y la humildad para ser honest@. Sólo así vas a poder dejar de sentirte como te sientes.


Si es que es verdad que las cosas llegan en el momento en que tienen que llegar, y que todo pasa por algo, quiere decir que los mensajes que he estado recibiendo son enviados en este momento por una razón, y que quienes leen esto lo hacen porque es momento de que reciban este mensaje. A veces ni yo misma me entiendo. A veces me pongo así, receptiva, rara. He aprendido que lo mejor es dejarlo ser, dejarlo fluir, sin juzgar. Sin pensar. Simplemente es. Así es mi naturaleza. Y tengo fe en que si este mensaje le llegará a quien le tenga que llegar, porque algún bien le debe hacer.

Hoy me siento limpia, ligera, libre. Y no tiene nada que ver con la comida ;)

Síp, es verdad: el perdón nos acerca al amor. Y el amor nos salva :)



sábado, 8 de marzo de 2014

En medio de la jungla

No todo es color de rosa. Sé que ando escribiendo cosas super filosóficas e inspiradoras (para mí) porque efectivamente les ando dando vueltas en mi cabeza, pero la verdad es que también la paso mal. Re quetemal. No todo el tiempo, pero igual. Y este post va a ser uno de esos en los que vacío mis miedos y pensamientos... en un claro intento de ponerme orden y vencer esas ideas pre-concebidas.

La idea de conocerse a uno mismo tiene como finalidad encontrar el propio camino en la vida. Si sabes quién eres y qué te gusta, sabrás por dónde ir. A mí todo esto de la depresión, las ganas de desaparecer y la falta de sentido me quitó demasiado tiempo de mi vida; creí saber quien era y viví por vivir, yendo por caminos que por X razones se truncaron. Sé que en gran medida no fue por mi propia responsabilidad, yo no decidí que mi papá me dijera "Sorry, no te voy a ayudar" y mi mamá tuviera que chantarse todos los gastos de la casa, pero mantengo el pensamiento mágico de que todo esto me está pasando como castigo por haberme portado mal y haber despreciado mi vida tanto tiempo. Es decir, que se me truncaron las posibilidades económicas que me permitirían estudiar y tener un mejor futuro porque indirectamente yo lo ocasioné con mis problemas personales.

Igual con el asunto pareja, aunque me late que ahí sí tuve mucha más responsabilidad. Es como un círculo vicioso: Yo estoy enferma o triste --► la gente se aleja de mí. Yo estoy enferma o triste --► se me truncan los caminos --► la gente se aleja de mí. Mi autoconcepto, si bien tiene un novedoso y buen componente positivo, tiene esta definición que no para de autoconfirmarse: "Soy una perdedora". "Doy pena, debo ser un tema de conversación de esos en los que la gente piensa 'pobrecita, es una enferma, no va a lograr nada en la vida' ". Brownie me lo dijo una vez: "Nadie va a querer estar contigo porque eres como una niña que acaba de salir del colegio y no sabe qué hacer con su vida, con la diferencia de que tienes 25 años y deberías estar pensando en casarte y tu entorno familiar no te apoya, más bien, te enferma más, porque creen en estupideces mágicas, abusan de tí y encima no tienen plata". Y sí, pues; yo amo a mi familia y sé que Brownie estaba medio trastornado por decirme una cosa así, pero sí había un componente cierto: más allá de que no le guste mi familia (Que si abusan de mí es porque me dejo y él es un intolerante de costumbres distintas a las suyas), NADIE en su sano juicio me escogería como compañera en las condiciones en las que estoy. Ya Laro me lo demostró y por eso se fue con otra con la que está actualmente y que seguro la tiene mucho más fácil que yo, y ya Brownie me dejó bien claro que está dispuesto a acompañarme pero bajo sus propias reglas (Es decir, bajándome la moral, recordándome lo afortunada que soy de tenerlo a él como mecenas y tratándome casi como a una esclava o un ser de inteligencia y capacidades inferiores).

Felizmente, hoy mi actitud es menos pasiva respecto a la vida y he aprendido muchas cosas en este tiempo, sobretodo a caminar sola; pero aún sigo dependiendo de terceros, por más que la lucho y la lucho. Lo que yo necesito para empezar a tener éxito es terminar una carrera para poder ganar dinero e independizarme, es decir, necesito TIEMPO... Pero mientras tanto, ¿Qué? ¿Divertirme besando sapos hasta encontrar a alguno que metamorfosee en humano? Ni cagando, ya averigüé que eso de ser "free" simplemente no es lo mío, me encariño o se encariñan conmigo y no quiero ni sufrir ni hacer sufrir a nadie. Creo que estoy cagada porque sigo en cero, y no conozco a nadie en su sano juicio que sea capaz y quiera compartir conmigo este período de crecimiento académico-laboral. Y me da mucha rabia pensar que me la voy a pasar sola o enamorada de algún imposible porque nadie se va a fijar en mí, y si lo hacen, no va a estar dispuesto a tolerar que mi mamá trabaje con ángeles y cosas invisibles y que mi hermana se tire en su cama a ver tv y regañarme por casi cualquier cosa, y que yo casi no tenga tiempo para salir y mucho menos plata (Ya lo de la comida al menos es un factor que estoy manejando mucho mejor siempre y cuando no me lo hagan notar, porque mientras más me lo mencionan, más lo pienso).

¿Y saben qué es lo peor? Que yo de verdad quiero tener a alguien con quien compartir los pocos pero intensos momentos de relajo, de felicidad, de diversión, de amor; alguien con quien dormir una rica siesta, con quien caminar de la mano por la calle, en cuya vida opinar y que participe de la mía, que planee conmigo un "cuando vivamos juntos" o "cuando tengamos hijitos", que me mire, me desee, me admire, me proteja, me moleste, con quien pueda intercambiar ideas sin discutir y aprender el uno del otro, con quien exista una complicidad para todo... Como ven, tengo mucho miedo de terminar siendo una solterona. No estoy vieja, pero cuando me comparo con otros veo la gran desventaja en la que estoy. Ya está empezando la época de los compromisos y el empezar a pensar en formar una familia, y yo no quiero ser una madre vieja.

Ayer mi jefe me llamó a su oficina y me dijo que desgraciadamente ya no podía seguir trabajando con ellos. Que si bien tenía un problema de atención que junto con otros factores de otras personas empeoraba la situación en la que está la empresa y necesitan a alguien que empuje, no que sea empujada, mis características me llevaban a estar en algo más parecido a la asistencia de producción o de dirección que a la coordinación, y que era por eso, porque estaba en el lugar equivocado, que iba a tener que salir de ahí. Sí, pues: yo no soy una coordinadora, no soy una secretaria, no tengo ni el perfil ni la vocación. Yo necesito crear, hacer, pensar, resolver, enseñar; así que nada, desde ayer en la tarde me la he pasado lloriqueando por ratos (Por eso la negatividad del panorama). Me ha pagado como si hubiera trabajado hasta el 15, y me ha ofrecido ayudarme a repartir mi CV. Es un hombre muy bueno, y sé que me tenía en estima porque me lo ha dicho. Pero ahora, toda esta reflexión un poco pesimista va porque me muero de miedo: mis clases empiezan este jueves, ya pagué la inscripción y la primera cuota, pero aún no logro conseguir todos los papeles para que me pongan en la escala más baja, y lo que es peor: NO TENGO TRABAJO, otra vez. Y desgraciadamente no puedo vivir de mis "talentos", porque con eso no genero suficiente para estudiar algo y tener una mejor calidad de vida. Y de nuevo se crea un círculo vicioso.

Una parte de mí, la que está predominando, es positiva y me impulsa a levantarme todas las mañana a hacer lo que toca hacer y luchar contra todo para encontrar algo para mí. Es como si estuviera en medio de la jungla con sólo un machete y tratara de avanzar por entre la vegetación buscando abrirme un sendero. Pero la verdad que cansa mover el brazo de un lado a otro cortando plantas con fuerza. Si me quejo es porque yo, zonza, me comparo con mucha gente que conocí y que la tiene más fácil; a quienes sus papis, con mucho o poco esfuerzo, les pagaron la carrera, o quienes actualmente con su dedicación y trabajo (porque las cosas les resultaron bien antes que a mí) han podido lograr puestos de trabajo buenísimos, comprarse un carro o mudarse solos, o quienes simplemente se acaban de casar, o ya están comprometidos, o esperando un bebito. Yo sé que no soy ellos, pero a veces, cuando me canso, me dan ganas de tirar la toalla y sueño con que abriré los ojos y todo estará solucionado. Pero eso es ser ilusa, y ya aprendí la lección. Yo tengo que pelear, Yo tengo que levantarme y conseguir lo que necesito para mí. Y para ello primero debo corregirme y arreglar mis asuntos internos de modo que no interfieran con el resto de mi vida. Entonces me concentro en las cosas que tengo que mejorar, que son miles: empezando con mi pasividad, mi tendencia a aislarme, mi impulsividad, mi atención, mi tendencia a postergar las cosas... Y Dios, de esa manera me veo tan pero tan defectuosa, que con mayor razón corroboro que nadie querría tenerme siquiera de amiga. ¡Soy un desastre!

Pero no, no puedo rendirme. No quiero rendirme. Tengo sueños, y quiero cumplirlos.

Yo me voy a levantar, en unos dias voy a volver a ser la "Campanita" diligente que va y viene canturreando, haciendo bromas y sonriéndole al aire (literalmente hago eso, tengo problemas serios), sé que todo se va a solucionar porque no pienso quedarme de brazos cruzados, de hecho ya mandé mi CV y sigo en la búsqueda... Pero hoy no puedo evitar tener mucho miedo de que de nuevo algo me salga mal, de que siga dando vueltas en la selva y no encuentre algo para mí en lo que sea buena, de que nadie me quiera, de seguir siendo una fracasada; hoy me siento angustiada. Y sola. Porque no me basta que mi mamá me lea el oráculo y me diga "todo va a estar bien, vas a encontrar un trabajo mejor, quizás es mejor para tí porque ibas a estar en un ritmo muy fuerte, eso de trabajar y estudiar yo lo hacía a tu edad pero tenía más fuerza que tú" (Madre, seré una arribista a veces por querer conseguirlo todo sin mover un dedo gracias a la plata de mis papis, pero soy consciente de que en la realidad la mayoría de la gente trabaja y se paga sus cosas sola, ¡y no estoy débil, por Dios, me estoy alimentando super super bien al punto de que ni me reconozco!), y porque no me basta que venga Annie y me haga preguntas y luego yo me sienta mal porque ella tb está triste porque acaba de terminar con su enamorado; o mi hermana, que si bien puede ser un gran apoyo, no me basta. ¿Por qué? Porque lo que yo quiero es poder compartirlo con un compañero de vida, que me asegure que así me quede en la calle seguirá a mi costado porque lo valgo. Que me eche ánimos porque sabe que soy fuerte y tengo buena suerte, dentro de todo. Que no tema en cargarme por un ratito porque sabe que yo también lo cargaré cuando se caiga. Eso que la gente llama amor, y que desgraciadamente es tan importante para mí. Porque soy una romántica empedernida, y sí, pues, desde niña he soñado con tener un compañero con quien compartir desde lo más simple hasta lo más importante de mi vida.

Y que, así como están las cosas, por más entereza, madurez y decisión en seguir avanzando en la vida que yo demuestre, ni cagando va a querer acercarse. Porque no soy suficiente.

**Respira, 1, 2, 3**

Miraré unas películas, pintaré, que hace tiempo tengo ganas de pintar; fácil vendo alguno de mis cofrecitos. Pasará este fin de semana. Llegará el lunes y me dedicaré a buscar otro trabajo en el que me paguen lo necesario para cubrir mis gastos y un poquito más, si tengo suerte. Me concentraré en mis clases mientras busco un nuevo trabajo, llegará el fin de mes y veré cómo hacer para pagar. Y lo lograré. Las cosas irán bien, llegará a mi lo que sea adecuado para mí. Esta es una prueba de fe; fe en mí misma, fe en que Dios/El Universo/La vida no me ha abandonado, fe en que a pesar de lo mucho que me equivoqué merezco una oportunidad más de ser feliz...y Fe en que, efectivamente, voy a lograr ser feliz con lo que me toque. Quiero creer que todo final es un nuevo inicio, una nueva oportunidad de empezar. Yo no quiero que me tengan pena, yo quiero que me admiren. Quiero demostrarle al mundo entero, a toda esa gente que no creyó en mí (Incluyendo a mis ex) que soy capaz de lograr todo lo que me propongo: no estaré en el lugar más adecuado para lograrlo, me tocó vivir en una jungla, pero la Vida/Dios/el Destino me equipó con una gran inteligencia, una gran capacidad de amoldarme, paciencia, voluntad, y sobretodo, humor. Y bueno, amigos, familia, y ayuda de terapeutas y pastillas :P .

Por lo menos sé que no me puede ir peor, ya que estoy haciendo las cosas distinto de como las hacía antes ;)

miércoles, 5 de marzo de 2014

Quién soy

Hace unos 10 años estuve en un programa de confirmación en un colegio católico. Iba los sábados en la tarde, escuchaba las charlas o seguía las dinámicas que hacían, trataba de no resaltar mucho por pura timidez con los chicos y a la vez trataba de que alguien me hiciera caso (Aunque ya para ese entonces conocía y pensaba en el guitarrero que posteriormente se convirtió en mi primer enamorado, con el que salí menos de dos meses xD), y luego me reunía con mi grupo a conversar del tema de la sesión. Un sábado llegué y el que dirigía las dinámicas nos contó un cuento, que he buscado en internet y bueno, creo que encontré algo similar. Dice así:

"Un hombre muere y va al cielo. Cuando San Pedro lo recibe abre un gran libro encima de su escritorio y le pregunta "¿quién eres?". Él, sin pensarlo, le responde: "Soy Mengano Del Campo". San Pedro no se inmuta y replica: "No te pregunté tu nombre, te pregunté quién eres". El hombre no hace mucho caso y responde: "soy el segundo hijo de Pedro Fuentes y Flor del Águila". San Pedro le dice "No te pregunté quiénes fueron tus padres, sino quién eres tú". El hombre piensa un poco más y contesta: "Soy el esposo de la alcaldesa". Mirándolo, San Pedro le dice: "No te pregunté quién era tu mujer, sino quién eres tú". Él respira hondo, un poco nervioso, y contesta titubeando: "Soy arquitecto". San Pedro baja la cabeza y vuelve a decir: "No te pregunté a qué te dedicabas, te pregunté quién eres". El hombre, impaciente y nervioso, replica: "soy padre de tres niños". San Pedro cierra el libro y le dice: "No te pregunté si tenías hijos, te pregunté quién eres". Él, nervioso, le responde: "soy un hombre; sí, un hombre, así me hizo Dios". San Pedro lo mira fijamente y le dice: "No te pregunté tu sexo, sino quién eres". Él empieza a lagrimear ansiosamente y contesta: "heterosexual". "No pregunté por tu inclinación sexual, sino quién eres tú". El hombre llora desconsolado porque tiene miedo. Y San Pedro murmura: "Todos son iguales, se ufanan de tantas cosas y olvidan lo indispensable". Se levanta, toca su barbilla, da unas vueltas y le dice al hombre: "Por esta vez, haré una excepción contigo. Regresa y averigua quién eres, sólo es una tarea; siempre fue sólo una. Porque quiero una respuesta cuando vuelvas."

Como lo mencioné, han pasado 10 años y aún me acuerdo de ese cuento. Pasando por alto el asunto de San Pedro recibiendo a los difuntos en el cielo, me gustó porque fue el cuento más filosófico que escuché, y porque me di cuenta de que nada de lo que yo tuviera en la vida iba a definir exactamente quién soy yo. Por ahí las cosas que hiciera... Pero creo que va más allá de eso.

En estos días, con el estado de ánimo estable en el que me he manejado (No perfecto: estable. No voy a negar que tengo muchos miedos e inseguridades pero ese no es el tema de este post), con los nuevos descubrimientos que explican muchas cosas sobre mí misma y el tiempo que ha pasado, he estado tratando de responder esa pregunta. ¿Quién soy?

Por mucho tiempo yo tenía un concepto de mí y pensaba que era alguien indefinido, repulsivo, defectuoso, en fin, estaba llena de creencias, muchas de las cuales estaban equivocadas y otras sobredimensionadas; en realidad, eso era lo que yo pensaba acerca de mí y no lo que yo era/soy. Yo quería pensar que yo era eso porque me era más fácil lidiar con esa realidad que con la realidad real (xD), y me convencí de ser alguien oscuro porque para lograr mis fines de desaparecer, necesitaba creer que yo era todo eso y más. Pero a fin de cuentas, las cosas que hacía y que solitas se mostraban les daban pistas a los que estaban más cerca de mí de quién era, aunque yo no lo veía, y me trataron de hacer ver, pero yo no quise. Conforme pasó el tiempo me terminé perdiendo y me resigné a no tener definición, y simplemente hacer lo que podía sin esforzarme demasiado, porque total, no tenía ni metas ni sueños. Recién ahora estoy terminando de descubrirme y me atrevo a decir que me encuentro más agradable de lo que pensé que sería. ¿El truco? Aprender a ser objetiva, a mirar mi interior con los ojos de alguien que no soy yo, y escuchar lo que los demás tienen que decir. Ah, y perderle el miedo a no tener la razón, y el de resaltar por el simple hecho de ser diferente.

Ya lo debo haber mencionado hace varios posts, pero hoy por fin quiero hablar un poquito más a fondo del nuevo descubrimiento que he hecho en mí y que ayuda a terminar de explicar aquellas sombras que no terminaba de comprender ni aceptar. Empecé a visitar a una nueva psicóloga y un nuevo psiquiatra a raíz de mi "crisis" existencial de finales de año y con el propósito de descubrir por qué tenía cierto retraso en mi desarrollo personal-social, y ayudarme a tomar algunas decisiones sobre mi futuro (Sobretodo el profesional). Después de hacerme un extenso examen para ver mi estado cognitivo (Cuyo resultado cuantitativo en realidad es irrelevante pero explica muchísimas cosas), mi psicóloga y psiquiatra me diagnosticaron Trastorno de Déficit de atención con Hiperactividad, que por mi temperamento introvertido no se demuestra en la necesidad de moverme y hablar con otros, sino en una gran inteligencia (según ellos, superior a la normal) que se manifiesta en, vaya, no soy una freak, un vastíííííííííííííííísimo mundo interno, lleno de historias, de personajes, de situaciones, con la capacidad de ver entre líneas, de quedarme horas de horas divagando sin querer salir de mi mundo, sí, eso que se ha visto taaaaaaan a menudo en este y otros espacios. Según ellos, el nivel de inteligencia que tengo explica por qué me iba tan bien en tantas cosas y predice que tengo muy alta potencialidad para aprender lo que quiera y hacer lo que quiera... El problema es que mi incapacidad para organizarme y priorizar me trunca. Más allá de las limitaciones económicas y las pocas oportunidades que he tenido, si yo hubiera descubierto esto antes probablemente me habría cambiado de carrera hace tiempo, o encontrado un mejor trabajo, o tenido un mejor desempeño laboral, y eso a su vez me habría traído menos frustración y por lo tanto menos depresión. Habría aprendido a manejarme en la vida y tomar decisiones. Eso que yo llamaba inmadurez, flojera e incapacidad innata tenía nombre. No es que no me daba la gana de hacer cosas, es que simplemente mi organismo no podía concentrarse; no es que no me daba la gana de tomar decisiones, es que mi cabeza no daba con las soluciones; no es que fuera excesivamente torpe sin razón, o que no tuviera gracia lo que digo, o que no sirviera para algo; es que esa hiperactividad, que se basa en la impulsividad, me hace justamente tener conductas sin pensar, y a la vez ese pensamiento tan ágil hacía que mis comentarios no tuvieran sentido para otros porque, vaya, no están en mi cabeza para entender todo el contexto en el que yo veo las cosas.

Así que, si bien esto está significando un medicamento más en la lista (Hoy fue el primer día que lo tomé, no me da sueño pero me hace sentir muy rara), estoy contenta porque mis problemas tienen arreglo :) Y además, esos defectos y limitaciones que consideraba insuperables y todos esos problemas y situaciones por las que pasé, todo, todo, tienen una explicación. Este en realidad es un tema desconocido hasta el momento para mí y no tengo ganas de escribir demasiado porque no es el tema principal de este post y tendría que dar ejemplos y profundizar y terminaría siendo la cosa más aburrida (Ya de por sí leer a otro hablar bien de sí mismo lo es), pero es importante para mí comentarlo porque ha sido el punto clave para por fin tener una idea mucho más clara y acertada sobre la respuesta a esta terrible y difícil pregunta: ¿Quién soy?

Definitivamente uno va madurando y adquiriendo experiencia y conocimientos y desarrolando habilidades conforme va creciendo y viviendo, y todo esto es demostrable de forma tangible para que los demás tengan una idea de quién es uno, pero en el fondo, la esencia de cada persona siempre es la misma que cuando nacemos (Obviamente va mejorando con lo que se hace en la vida). Y todos nacemos buenos, llenos de amor, de luz y de ganas de vivir. Sino los bebés no tendrían el impulso de respirar y nutrirse para seguir vivos, y uno podría simplemente decir "corazón, deja de latir" o "cerebro, apágate" cuando queramos dejar de existir. Basta con que uno descubra esta esencia, la comprenda y la abrace para poder por fin darle respuesta a la pregunta. Es algo que no se puede explicar con palabras, sino que se tiene que sentir.

Como dice mi psiquiatra, "Yo no soy un conjunto de diagnósticos, yo soy una persona con ciertas características que se pueden clasificar y etiquetar, pero a fin de cuentas soy una persona, única, irrepetible, con una historia de vida y componentes internos que no se van a encontrar en nadie más, y por lo tanto, debo ser tratada como una persona y no como un diagnóstico". Soy mucho más que mis problemas y las cosas que me han pasado, que definitivamente me han construido, pero que no me terminan de definir. Soy mucho más que las cosas que puedo hacer, las habilidades que tengo, la potencialidad que tengo, las cosas que lograré en el futuro; soy mucho más que las emociones que tengo, los pensamientos que me inundan, las sensaciones físicas y los deseos y sueños; soy, SOMOS TODOS, un espíritu, parte del todo, dentro en un ser vivo, con un granito de arena que aportar a esta sociedad tan enferma, con muchas habilidades y potencialidades por desarrollar y con muchos sueños que cumplir para sentirme satisfecha. Queda bajo mi responsabilidad, entonces, enlistar lo que me compone y procurar tener la mejor vida que pueda tener, pero una vez integrado en mí misma el concepto de ser, pues simplemente ya no hay vuelta atrás. Va a ser imposible volver a esa oscuridad que casi me mata.

(Carajo, quería escribir algo más pero ya me olvidé qué era. TDAH strikes back!)

Yo no creo que llegue a definirme a mí misma por completo, porque para eso tendría que llegar al final de mi vida y pasar más tiempo conmigo misma; sin embargo, me voy dando cuenta de que dándole una solución a mis limitaciones me convierto en alguien más querido por mí, que enfocándome en lo que me gusta y dejándome ser me siento más feliz; que viéndome lo más objetivamente posible, aceptando mis errores y grandísimos defectos pero también mis virtudes me convierto en alguien más agradable, y a su vez eso me invita a seguir construyéndome y convirtiéndome en mi mejor versión de mí misma. Sólo así mi verdadero yo sale a la luz y se puede expresar.

Ojo, que esto no es una apología al ego y no estoy diciendo que ya lo logré, felicitacoines a mí; creo que es un camino que hay que recordar todos los días, sobretodo porque tengo la tendencia a olvidar fácilmente lo bueno y útil para seguir bien, y es algo en lo que tengo que seguir trabajando hasta que me toque estirar la pata. Con estas pequeñas palabras trato de definir lo que tengo en mente, pero creo que no voy a poder hacerlo nunca. Definitivamente es un concepto que simplemente se siente, se sabe, como cuando se tiene una corazonada de que algo va a pasar, y estoy escribiendo esto porque es algo que quería expresar y se supone que este es el lugar perfecto para hacerlo. Y como dije en el post anterior: "Si uno deja salir su luz, está dándole el ejemplo/el permiso a los demás para que también lo hagan".

Creo, entonces que en estas semanas he estado la mayor parte del tiempo contenta porque por fin he tenido mayor conciencia de quién soy yo, que al menos he entendido un poco la complejidad del asunto, y que estoy haciendo cosas por desarrollarme, terminar de descubrirme y realizarme.

Supongo, espero, sueño con que, una vez bien trabajado este aspecto, pueda encontrar a alguien que pueda ver, sentir y amar quien soy, en esencia, en lo que ya haya logrado, en lo que sea capaz de lograr y en lo que se me haga difícil para conseguirlo (Y lo tengo que aceptar, aquí está uno de mis mayores miedos: no ser amada/retribuída y quedarme sola, por lo compleja que puedo ser :/ )

Y tú, ¿ya sabes quién eres?



viernes, 7 de febrero de 2014

De cómo llegué hasta aquí y a dónde quiero llegar

Es chistoso cómo la vida nos manda lo que necesitamos justo en el momento en que lo necesitamos, si estamos abiertos a recibir lo que sea que venga. Y es gracioso cómo el cielo nos manda señales acerca de las decisiones que debemos tomar.

Siempre he confiado en que el cielo provee. Por eso quizás a veces me dejo demasiado y no actúo. Recién he aprendido que no sólo hay que atraer con el pensamiento y desear con el corazón, sino conseguir con el cuerpo. El resto lo hace la vida.

Han pasado tres semanas desde que comencé con una nueva rutina en algo casi desconocido para mí: el mundo de la publicidad y los efectos. A mí nunca me han entusiasmado demasiado los efectos visuales, y ahora hasta pienso en que diseño gráfico sería una linda carrera técnica a seguir más adelante. Mi trabajo consiste en coordinar: recibir mails, responder, ver que se realicen los pedidos de las agencias de publicidad, hacer cronogramas de realización de las películas a las que les están poniendo efectos y estar atenta a cualquier pedido que puedan hacerme. Es super variado, todos los días hay algo nuevo. Definitivamente cuando vea TV o vaya al cine y vea spots publicitarios me la voy a pasar acordándome de mi chamba y diciéndole a quien tenga cerca "Mira, ese comercial también lo hicimos". ¡Ni qué decir de las películas! Me siento hasta orgullosa de poder meter mi cuchara y opinar :) 

El dueño de la agencia es un descendiente de japoneses joven y muy buena gente que sigue mucho su intuición para la toma de decisiones (Y gracias a eso le va muy bien). Él tiene una mano derecha, la productora, que es quien ve todo lo que se hace en la empresa. Es una chica muy bonita y un par de años mayor que yo, pero super profesional y dulce a la vez. Actualmente yo trabajo con ella asistiéndola... pero quizás no por mucho tiempo. 

Mi jefe me dijo hace unos días algo que me puso muy contenta: "Yo hasta ahora estoy buscando dónde está el truco, porque todo esto contigo es muy raro: apareciste un día tocando la puerta y dejaste tu CV justo cuando estábamos buscando una coordinadora. Y hasta ahora todo va super bien contigo. Tienes mucho talento, todavía no entiendo qué hacías vendiendo softwares o lo que sea que hacías". Yo me esperaba una reprimienda o al menos varios consejos acerca de qué más hacer y qué mejorar, pero nada. Es más: me quiso disuadir de estudiar, porque "Aquí vamos a necesitarte todo el tiempo. Verás, yo me la estoy jugando contigo, por ahora tú estás asistiendo a (mi jefa) pero en un tiempo no muy largo yo quiero que tú hagas su trabajo para que ella pueda dedicarse a vender. Y yo creo que lo puedes hacer porque tienes todo el potencial y las ganas, pero me preocupa cómo haríamos si tienes clases y se cruza con alguna reunión". 

¡Qué curioso está resultando todo! Yo suelo creer bastante en mi instinto (Exceptuando en el tema romántico porque si lo que estoy soñando y percibiendo resulta ser verdad... será tema de otro post), y sabía que este año 2014 me iba a traer muchas cosas buenas... ¡Pero vivirlo es super diferente! O sea, yo ya he hecho trabajo de coordinación antes y quizás por eso no se me hace algo tan complejo... De hecho batallo un montón con las cosas técnicas que se manejan y que yo ni idea tenía, y hasta preferiría hacer trabajo en la cancha antes que coordinarlo (O sea, preferiría actuar EN los comerciales y películas, o grabarlos y editarlos yo)... Pero definitivamente creo que estoy dentro de donde me corresponde estar, y eso me alegra un montón :) ¡Y encima que venga mi chino jefe y me diga que soy talentosa...! 

Estos días, muy aparte de ese presentimiento sobre el amor del que prefiero no hablar porque eso sí me da ansiedad y de ahí no paro, me he estado sintiendo muy plena. Muy yo. Muy armada, estructurada, por fin en mi sitio. No sé cómo explicarlo. Siento como que mi vida está empezando después de todo el sufrimiento de la etapa anterior. ¡Hasta me estoy levantando más temprano en las mañanas y haciendo aunque sea 15 minutos de ejercicios, simplemente para sentirme fuerte y sana! O sea, ¿YO haciendo deporte? Ni en mi internado en Cieneguilla me motivaba tanto desayunar y hacer una serie de sentadillas. Odiaba las rutinas, mucho tiempo estuve así. Pero ahora es distinto: estoy convencida de que hacer ejercicios me hace bien, y como viene de adentro esta motivación de sentirme bien, lo hago. Y tampoco es que me mato ejercitándome: no hago repeticiones. Es simplemente para quitarme la estúpida idea de que lo que como me va a engordar, para tonificar y quitarme fofedades, y ¡para estar más linda!. Los días que no he hecho nada me he sentido un poco culpable, pero me he tratado de convencer de que no es nada malo y que por eso no me voy a echar a perder. Y aquí comienza el tema del cual no he hablado en un montóóóóón de tiempo: mi TCA.

Últimamente estoy empezando a creer que mi problema verdadero es la depresión causada por las frustraciones (A su vez causadas por un sinfín de factores externos como mi situación familiar e internos como mi déficit de atención... Tema del cual aún no hablo porque aún no tengo nada concreto y apenas lo tenga será tema de un post). Y bueno, tiene también un alto contenido conductual. La comida fue el chivo expiatorio, y mi cuerpo pagó los platos. Mi vida se vio terriblemente afectada por todo esto, pero YA NO MÁS: me complace poder decir que voy más de un año sin vomitar lo que como de forma voluntaria y con el propósito de no engordar, que no he hecho ayunos completos en más tiempo, y que me estoy haciendo responsable de forma casi constante de mi alimentación. Quizás suene a justificación, pero me siento orgullosa de casi no saltearme comidas, casi no reemplazar alimentos por otros, y comer de forma nutritiva, variada y hasta darme gustitos (En la vida me habría atrevido, por ejemplo, a comer pasta en la noche. Ahora me importa un bledo porque sé que un plato de tallarines con la salsa creada por mi hermana y su novio no va a hacer diferencia ni en mi peso ni en mi figura, ni me va a hacer mejor o peor persona. Los tallarines de mi hermana son ESPECTACULARES y yo amo la pasta). Me estoy manteniendo sana. Estoy siguiendo un régimen adecuado que me permite verme delgada pero no enferma (Simplemente estoy comiendo normal, sin excesos ni privaciones, nada del otro mundo), los ejercicios están destinados a fortalecer y tonificarme más que a adelgazarme (Por eso no hago mucho) y qué puedo decir, todos los días aparece esa vocecita que me dice que al día siguiente ya no comeré chocolates o helados y que cada día iré recortando mi ingesta hasta acostumbrarme a de nuevo vivir del aire... y todos los días la callo y me como feliz lo que me corresponde. Lo que necesito. Lo que merezco, simplemente por ser un ser humano :)

Hoy justamente encontré de casualidad la historia de una mujer que vivió con su trastorno de la alimentación por fácil 30 años. Contaba cómo empezó, qué cosas tristes le pasaron, reflexiones actuales sobre su salvación y explicaciones psicológicas de su comportamiento, en fin, todo lo que se puede leer en una autobiografía y que sirve de "inspiración"... Y ahí me detengo, porque más que hablar de lo bonito que me está yendo en el aspecto "profesional", quería hacer una reflexión acerca de este tema. 

Comparto con ella la idea de hacer de éste un mundo mejor, de contribuir con la sociedad y ayudar a jóvenes que como yo en algún momento estén desorientadas (no ahora, definitivamente) a encontrar el camino adecuado para una vida satisfactoria. Yo pensé por mucho tiempo que para ello debía exponer mi historia para que la gente supiera lo desolador que puede ser tener una enfermedad psicológica/emocional tan fuerte... Pero ahora lo veo diferente. Quise escribirle un comentario a esta chica puesto que tiene un blog (En inglés), pero, por alguna razón del destino, se borró. En él le preguntaba si tenía la certeza de que haber publicado un libro con su historia haya ayudado a estar bien a más gente de la que podría haber inspirado a estar mal. Y me explico: Cuando alguien quiere oscuridad, va a hacer lo posible por encontrarla, y la va a absorber de cualquier sitio. Lo sé porque he estado ahí. No era necesario que me dijeran números, bastaba con comentarios sutiles como "lo suficiente como para necesitar estar hospitalizada" para inspirarme a estar mal y querer, yo también, estar hospitalizada. Y sé que no soy la única que ha querido enfermarse más. Porque esta enfermedad es así: el hambre es un agujero negro que absorbe todo lo que puede para mantenerse, porque es antinatural. Imagínense, pues, el lindo material "inspiracional" que sacan las autoras de estas tristes historias.

Yo no estoy en contra de escribir sobre una. Yo misma lo hago: lo encuentro terapéutico. A veces sacar los pensamientos más corrompidos y retorcidos de una misma y hacer que otra persona lo lea es realmente purificante. El problema es que, cuando se publica, cualquiera lo puede leer. Y eso es lo peligroso: yo no quiero cargar en mi karma (Lo diré de esta manera, sí, karma) el que una pequeña o un chico utilice mi historia, mis recuerdos, mis emociones y reflexiones para recordar las suyas propias y sentirse mal, o tomar ejemplo de algunas tácticas y mentiras mías para hacerse daño. Simplemente no podría. Ya suficiente con que mi proceso esté en la nube: por eso me cambié de blog. Es bueno sentirse identificado, pero identificarse no es lo mismo que simular y mucho menos imitar. 

Seré honesta: Yo también pensé en publicar un libro con mi historia. He tenido una vida promedio, ningún drama terrible, simplemente muchas piedras en el camino. Como todo mortal. Como la de esta chica cuyo libro pude ojear; sin embargo, ¿Cuál sería la diferencia? ¿Qué aportaría? ¿Quiero ser una fuente de lástima y un mal ejemplo para algunos, quiero ser tristemente célebre o ser halagada y admirada por haber triunfado, al punto de vivir de ello y recordar todo el tiempo que yo también la pasé mal? NO. Yo quiero dejar recuerdo de que luché, de que salí victoriosa, y quiero motivar a otros a intentarlo. Pero no creo que contando pormenores de lo mal que estuve, dando entrevistas y haciendo del tema una forma de vida sea la manera. Todos sufrimos, una lágrima más sólo aumenta el morbo de la gente. Y tampoco creo que tenga que vivir de ello, porque implicaría recordar todos los días que tuve un pasado triste. Eso se convierte en un arma de doble filo. Lo pasado, pisado; mientras menos lo evoco, menos me afecta: cada vez que me meto a los chats, leo una historia o me entero de la situación de alguna amiga me siento mal, recuerdo por lo que pasé y me siento tentada a volver a estar ahí, simplemente por adicción a esa sensación. Y eso está mal. Por eso es que casi no toco el tema; para mí hay cosas más importantes de qué hablar que la comida y lo que hago con ella. Como por ejemplo, las cosas que estoy logrando, y la manera en que estoy consiguiéndolo. Eso, creo yo, es mucho más constructivo que darle vueltas a un asunto que quier dejar atrás como parte de lo que me compone pero que no me define. Yo quiero ayudar, y no tengo problema en hablar; pero primero estoy yo y mi bienestar, y si creo que me puede afectar o tentar a volver a caer, o si ven que en vez de ayudar a crear conciencia estoy creando morbo, por favor, DETÉNGANME. Hay formas y formas.

Este post es un post de autoreafirmación: Hoy, viernes 7 de febrero del 2014, me siento más yo que de costumbre. Pasé por lo que tuve que pasar para por fin ser la mejor versión de mí misma (Y sé que puedo mejorar aún mil veces más), pero no tengo que demostrárselo al mundo entero para sentir que fue real. Eso sólo reafirma el ego. Con que la gente más cercana a mí y que realmente me importa sepa cómo me siento exactamente, creo, es más que suficiente. No quiero exponer mi imagen a la opinión pública: quiero influir en quienes realmente puedan hacer un buen uso de mi experiencia. Y de lo que realmente es utilizable, además. Yo quiero ayudar pero primero estoy yo y mi bienestar, y creo que la mejor manera de ayudar a otros es con el ejemplo. Por eso es que escribo aquí y mantendré mi anonimato, porque creo que es importante saber que se puede tenerlo todo habiendo empezado de cero sin necesidad de poner una cara o nombre que sólo ayude a reconocer y alimentar banalidades. Y voy a seguir escribiendo, teniendo cuidado de no escribir miserias y convertirme en la fácil y conocida víctima de las circunstancias, no: de hecho me voy a sentir super mal y caeré, y sé que en algún momento lo reflejaré porque trato de ser transparente conmigo misma, pero JAMÁS crean que me he rendido si no lo digo explícitamente. Tengan por seguro de que me voy a levantar SIEMPRE. 

Yo me enfermé porque no conocía lo que era estar bien, y recaí porque no valoré estar bien. Pero creo que, por fin he aprendido la lección, que se que es de esas que duran para toda la vida. Ahora me toca seguir haciendo las cosas bien para yo seguir sintiéndome bien y dejarlo manifiesto para enseñar cómo lo hice a los demás, para que los que por algún juego del destino lo lean también lo hagan, y así esta sociedad tan podrida mejore. Dejar salir nuestra luz propia para que la de los demás también pueda brillar.

Ahora por fin siento que se ha ido la suciedad de adentro y que por fin mi luz puede (Y tiene mi permiso de) salir. Y junto con la mía (Como dice un poema de Marianne Williamson, "our greatest fear", con el que también me siento identificada"), le doy pase a los que me rodean a ser luz también. Porque este mundo necesita no de víctimas, sino de ganadores. Para que los demás se sientan bien no es necesario empequeñecerse, sino ser ejemplo de que también se puede ser grande.

"Nuestro mayor miedo no es ser inadecuados/incapaces. Nuestro mayor miedo es brillar sin medida". Porque nos han enseñado que está bien ser menos que el resto. Yo traté de apagarme para que los demás brillen; sólo atraje desgracias a mi vida y no aporté nada positivo a mi entorno. 

Yo quiero ser grande, toda mi vida lo quise.. pero me enfoqué mal. Ahora, y espero no estar cantando victoria demasiado pronto, tengo la convicción de que voy a hacer lo imposible por no volver nunca más a ese estado deplorable en el que estuve sumida por años y en el que hasta ahora a veces me acerco porque en fin, la vida tiene altos y bajos. Soluciones las hay, es cuestión de abrir bien los ojos. 

¿Cómo llegué hasta donde estoy? Sufriendo. Y ahora sé que valió la pena. 




lunes, 20 de enero de 2014

Año nuevo, buenas nuevas :)

Usualmente pienso que tengo buena suerte, solo que tiendo a ver lo que me falta y me desanimo.
Cuando veo lo que tengo, me siento muy agradecida. Pero soy ambiciosa y quiero más, y eso me lleva al otro lado.

Desear no es malo, atrae lo que se desea. En exceso frustra. En escasez paraliza. Yo me voy de un lado a otro.

Por mucho tiempo no sabía muy bien qué hacer con mi vida. El año que pasó aprendí, entre otras cosas, a caminar por mí misma, sin bastones.Y creo que lo he hecho muy bien, porque solita he logrado las cosas que ahora tengo.

Síp, año nuevo, buenas nuevas.

No, la vida es más que romance (Del cual ya tuve suficiente y ya aprendí bastante). Y en los aspectos en los que más me faltaba avanzar, los que estaban más estancados, es en los que tengo buenas noticias :)

Primero, tengo un plan de vida bastante definido en comparación a mi eterno "Quiero ser doctora". Todo el año pasado junté mi dinero como Tío McPato y finalmente pude pagar la deuda que tenía con mi universidad. Pero ese no era el fin. El fin era poder dejar de estar atada y poder caminar, sea ese u otro camino. Pues bien, me ofrecieron una beca. Sacando cuentas, ni aún así podría estudiar, porque si bien tendría el 80% cubierto (Ni siquiera era seguro, porque había que pagar un montón para postular y hacer un informe que no necesariamente iban a aceptar, aunque yo creo que con las circunstancias de mi vida sí lo iban a hacer), el 20% restante estaría conformado por pasajes, COMIDA (Sí, porque tengo que alimentarme), separatas y materiales, y con las propinas no me iba a alcanzar. Así que, de manera indefinida, adiós al sueño de la bata blanca :(

Pero no todo tiene que ser tristeza. Si otra cosa he desarrollado en este tiempo ha sido a adaptarme a la realidad, buscar soluciones realistas y moverme. Pues bien, ya estoy grandecita como para quedarme en casa mirando el techo y contemplando cómo pasan las horas, sin producir dinero (A mí que me encanta sentirme útil) ni mucho menos tener estudios. Mi plan era, entonces, conseguir un buen trabajo en el que me pagaran lo suficiente como para estudiar algo. Y esa es mi primera meta cumplida: Hoy fue mi primer día de trabajo en una compañía seria de post-producción :) (Para ser más específica, se dedica a ponerle todos los efectos visuales a miles de comerciales, videos institucionales y películas. ¡Es muuuuy paja!). Me gusta el ambiente de trabajo que hay ahí, no tengo que estar todo el día atada a un escritorio (Gracias a Dios) y tiene mucho que ver con lo que he estado haciendo estos últimos años (Coordinación, administración y arte a la vez). Encima y para ponerle la cereza al asunto: queda al frente de mi casa. No camino ni 20 metros de la puerta de mi edificio y ya estoy en el lugar, así que no gasto ni en pasajes ni en alimentos (Sólo en chucherías).

Pues bien, parte A del plan: check. Falta la parte B.

Pero no falta porque no la tenga meditada, sino porque es un poco más complicada. Requiere dinero :/

Una de las características mil veces mencionadas de la depresión y el pesimismo es la falta de metas y la falta de perspectiva. Una vez que la visión de túnel se amplía, aparecen posibilidades que no se sabía que existían y que por constituir una posible solución generan entusiasmo. En una de las visitas a una psicóloga, ésta me dijo que "es bueno ser persistente y empujar paredes para lograr lo que se desea, pero a veces hay que saber cuándo parar, y esto es cuando por más que se empuja el muro, éste no avanza. Es dañino darse de cabezazos contra un muro incólume". Y eso estuve haciendo: esperando la oportunidad para retomar medicina y ser doctora, golpeándome con la realidad una y otra vez. Me lo dijeron mil veces, pero tenía que pasar por un largo proceso de aceptación y reordenamiento emocional y mental para por mí misma buscar otras alternativas que me motivaran. Pero por fin puedo decir que he encontrado una solución, y que estaba más cerca de lo que pensaba.

Yo sé que tengo vocación de servicio y sé que lo que más feliz me haría sería estudiar medicina. Incluso hoy que he estado entretenida lo he extrañado. No sólo es la bata y la actividad mental y física, es todo lo que implica, es el conocer al ser humano. Esa es mi pasión. Desgraciadamente, no tengo los medios y no los voy a tener por parte de terceros a menos que suceda un milagro, y no puedo quedarme de brazos cruzados. Tengo que hacerme cargo de mí misma de forma realista. Tengo que empezar desde abajo para poder alcanzar esa meta tan alta. Felizmente, por lo que sé, la vocación nunca desaparece, así que espero lograr ser psiquiatra o neuróloga en unos buenos años, cuando yo misma me lo pueda proveer, sin depender de nadie. Mientras tanto, me debo concentrar en crecer.

No me voy a ir por el teatro, porque es un asunto casi políticamente complicado en este país. Hay que acostarse con ciertas personas, comportarse de cierta forma, juntarse con cierto grupito y dejar de ser uno mismo para convertirse en un producto que agrade a los productores. Y yo no quiero desnaturalizarme, me llega tener que fingir, requiero dinero para obtener ese status. No, yo adoro la actuación, el canto y el baile, pero estudiando eso no es el camino que me conviene (Al menos de momento, que mi prioridad es trabajar y producir para mantenerme. Porque sí, para lo único que dependo de mi mama es para el techo: el resto de cosas las veo yo). Me di cuenta de pronto de que la idea de estudiar una carrera no muy larga (Que no fuera secretaría, esa idea me tenía deprimida) en un instituto y que siempre había menospreciado era más atractiva viéndola desde mi nueva postura. Comunicaciones tiene una amplia gama de aplicaciones y áreas en las que desenvolverme, está íntimamente ligado a lo que he hecho toda mi vida, no me desagrada para nada, no es para "gente que no sabe qué estudiar" como yo pensaba bien prejuzgosamente, me acerca de otra manera a las productoras y casas realizadoras, y lo más chistoso, ¡Es justo lo que hago en mi chamba actual!

Ya tengo averiguado dónde puedo estudiar y cuánto he de pagar, está dentro de mi presupuesto. De nuevo no tendría que pagar pasaje ni comida porque el sitio también queda cerquísima de mi casa.. El único problema que estoy enfrentando para lograrlo es que necesito dinero para la matrícula (Y para pagarle a mi ex también, que me ha puesto un deadline y, citándolo, "No importa si dejo de comer o salir a la calle, tengo hasta el 31 de enero a las 11:59 con 59 segundos de la noche para pagarle. Moraleja: NUNCA acepten nada de su pareja, por más amor y buenas intenciones que hayan, porque en algún momento la tortilla se voltea, los sueños se rompen y no perdonan. Felizmente es poco dinero, pero estoy tan ajustada que ni eso tengo. Estoy dejando de comer para ahorrar, lo cual no es óptimo, pero no me queda de otra. Con mi otro ex también hubo dinero en deuda de por medio, pero es otra historia más ligada al trabajo, no me lo dio a mí, y nunca se confirmó si lo debía o no. Se supone que me iba a decir, pero su silencio de "No quiero saber nada de tí" también me suena a "Y eso incluye tu dinero, quédatelo, me va muy bien sin él" así que no lo priorizo). En fin. Mi opción era pedir prestado, pero mi hermano me está poniendo excusas para no darme un cobre. Dice que "mejor vea bien si me gusta esta chamba nueva y que me asiente económica y emocionalmente antes de estudiar", pero para mí que me subestima. Típico de él, me trata como a una enferma inválida (Ejem. Me lo busqué yo solita).El único punto donde tiene razón es en el factor tiempo: trabajar de día y estudiar de noche debe ser matado. No sé si me de tiempo para hacer mis trabajos grupales (Aunque tampoco sé si los haya, no es igual que la universidad. Creo). Lo bueno de no tener tiempo, claro, sería que no gastaría tanto ;). Después de todo, no tendría vida.

Así que bueno, en eso ando: evaluando mis posibilidades y viendo cómo lograr la parte B de mi plan. Ya tengo incluso pensado estudiar luego alemán y enseñarlo en mi colegio como profesora a tiempo completo, y también estudiar música, algo de animación, diseño gráfico o fotografía. Vamos a ver, vamos en orden. Sí, estoy motivada. No quiero retrasar más mis estudios. Por fin siento que la vida me está dando oportunidades y no quiero dejarlas ir; que la tortilla de la fortuna se ha volteado y me toca a mí recibir cosas buenas y triunfar. POR FIN. Hay muchas cosas en la vida que quiero hacer y aprender, por fin tienen un nombre y una posibilidad de existir, y eso me motiva cada día. Siempre supe que iba a ser una estudiante eterna y jamás me molestó la idea. Sólo que la idea de ser estudiante eterna porque no puedo continuar ni graduarme por factores económicos no es la más adecuada xD

Laro me re-enseñó a desear y aspirar alto. Brownie me enseñó que hay que trazar un plan de acción para lograr mis metas. Hoy por hoy, nada me para ;)

(Ah, ah, ¡Me olvidaba!: El psiquiatra me bajó la dosis de antidepresivos, no sé si ya lo conté. Estaba siendo envenenada, era demasiado. Ya estaba teniendo temblores, mareos y náuseas de lo fuerte que estaba la fluoxe. Ahora tomo la mitad, y me va super bien. Tengo más energia y estoy más contenta. Se nota, ¿No? ;) )

martes, 31 de diciembre de 2013

Último día

Es un poco cliché escribir hoy 31 de Diciembre, pero bueh.

Hoy quiero escribir algo. No muy importante, probablemente nada interesante. Pero quiero compartirlo porque hoy es el primero después de muchos años que la vuelvo a pasar sola.

Toda mi familia tiene plan con alguien. Esta vez yo me quedaré en casa, probablemente pasee por el barrio a la medianoche dependiendo de cómo me siento. Ni pude comprarme champán para tomar a medianoche porque salía más barato comprar una botella grande, ¿Y qué haré yo sola con una botella grande? (Sin contar el factor plata, después de fiestas me he quedado son un cobre. ¡Ni calzón amarillo tengo!)

Cuando era más chica solía pasar así los añonuevos. Aburrida, deprimida, sola, maldiciendo mi suerte. El año pasado dije que no había que hacer tanta alharaca porque el año nuevosólo es un cambio de dígito, en realidad mañana es un día común y cualquiera.

Esta vez quiero hacerlo diferente.

No voy a negar que ahorita me encantaría estar en la playa con algún grupo de amigos. Extraño mucho irme de viaje con mi pareja, disfrutar del paisaje y de la libertad, contactar con la naturaleza y en la noche tomar algo y reir mucho. Si pudiera vivir de nuevo algunos momentos ya sé que me esforzaría por hacer eso así no me provoque, porque esa soy yo realmente, lo que normalmente hago es producto de mi depresión y miedo de no ser aceptada. Pero no se puede, porque no tengo a nadie cercano con casa de playa y que me invite. Estoy sola porque quiero estarlo, porque las decisiones que he tomado me han llevado a este punto.
Y la verdad, aunque sea un poco triste (Puesto que siempre es mas divertido tener un plan para año nuevo... los últimos han sido espectaculares, pero ni modo), no quiero quejarme. No pretendo presentar este post como una queja, más bien como un recordatorio de cómo son las cosas y el reto que me toca enfrentar para cambiarlas.

Este año 2013 me ha traído y quitado demasiadas cosas. No sí si para quienes me leen también, pero para mí ha sido un año de constante lucha y muchos aprendizajes. Aquí voy a hacer una confesión: cuando pido deseos o rezo, normalmente digo "ser una mejor persona, tener paciencia, aceptación, ser fuerte, blah blah blah". Es lo que me sale del corazón. Sin embargo, suelo pensar que ello vendrá de la nada, como un regalo del cielo envuelto en una pequeña esfera de luz que entra a mi corazón mandado por un ángel. No me pongo a pensar en que todas esas capacidades en realidad son aprendidas.

Lo que he estado pidiendo todo este tiempo es evolucionar y aprender cosas. Pero la única forma de aprender en este mundo tan bello es sufriendo. Esa es la paradoja.

Alguna vez, en mi internado, me dijeron algo tipo "Si no aprendes algo nuevo, lo que haces es reforzar alguna lección anterior". Estamos en constante mejora. La vida no pasa en vano, todos los días se aprende o se refuerza algo. En mi caso, sabía por teoría muchas cosas, pero este año las he puesto en práctica. y puedo sentirme orgullosa de que no he reaccionado o enfrentado las circunstancias de la manera en la que siempre lo hacía: escapando y descargando la rabia y la impotencia contra mí. Al menos no siempre, me he cuidado mucho de eso. Por el contrario me he hecho cargo de mí misma, de lo que sentía, he buscado con realismo ser mejor persona y estar bien (Buscando ayuda, buscando trabajo, buscando compañía, pidiendo perdón cuando me cuesta hacerlo), y eso es MADURAR. Me da gusto poder decir que ahora sí siento que me acerco a una mujer de 25 años. Porque eso es lo que soy: una MUJER, con todas sus letras, de 25 años, que ha seguido en pie a pesar de la tormenta.

No voy a negar que siento un nudo en la garganta ahora que me sincero conmigo misma a través del espejo de lo que escribo. Este año ha sido muy duro para mí, sobretodo porque perdí el amor de gente que me importaba. Pero gracias a esa dureza hoy puedo decir que soy más fuerte, porque he tolerado y sobrevivido a esas tempestades que se presentaron, y he aprendido en ellas que la vida no es color de rosa como me encantaría que sea, que el amor se debe cultivar y así como nace, se va; que es bien fácil decir "sé fuerte y supera tus obstáculos" pero sólo quienes han estado en ese lugar luchando de verdad realmente pueden dar fe de lo aterrador y difícil que es despertar cada día cuando te sientes insegura siquiera de que esté bien hacerlo, y que es de valientes aceptar los errores y hacer algo por compensarlos.

Yo no creo que terminar con Laro haya sido un error. Fue necesario en su momento porque estábamos siendo infelices. Ahora él es feliz (Al menos eso parece), y eso me pone contenta. Y yo he aprendido a valorar muchas cosas para no desperdiciarlas en el futuro, y eso  me alegra. Tampoco creo que haya sido un error estar y terminar con Brownie. Me ayudó a ver las cosas de mí que limitan una relación, y lo poco atractivo que es dar pena. Me ayudó a valorarme y tener agallas para retarme en algunos aspectos en los que no quería dar mi brazo a torcer. Me hizo feliz y me engrió mucho cuando lo necesité (Y finalmente, PIÑA POR ELLOS,se pierden de estar conmigo U_U). No creo que haya sido un error tener lo trabajos que tuve. He comprendido el valor de muchas cosas que subestimaba y también he desarrollado mi sentido de la responsabilidad y el deber, al menos un poco. No me arrepiento de las terapias que he llevado, porque me han ayudado a conocerme a mí misma un poco más. No me arrepiento de haber tomado varias pastillas, porque me di cuenta cuando me sentí mal con ellas que no tengo intención de morirme, y que lo que antes utilizaba para hacerme daño (Inducirme el vómito) podía ser utilizado para hacerme un bien. No me arrepiento de los kilos que subí y bajé, porque me han ayudado a acostumbrarme a que mi cuerpo cambia con el tiempo pero mi contextura, mi forma, mi esencia, quedan. No me arrepiento de decidir dejar de estudiar medicina, porque eso me ha abierto las puertas de cosas más realistas y alcanzables que me motivan a seguir adelante y me generan emoción, entusiasmo y me dan un nuevo rumbo.

Sin embargo, mentiría si digo que "está bien que sea así", porque en realidad me siento muy frustrada de que mi mayor logro haya sido a nivel espiritual y personal, mas no haya logrado terminar una carrera o encontrar un buen trabajo y mucho menos encontrar una pareja con quien asentarme y tener una familia linda y sana (Que de todos es mi mayor sueño). Todo eso me lo ha negado el 2013, y a eso me refiero: si se trata de pedir, hay que ser específicos. Quiero sentirme satisfecha, quiero tener un compañero que me respete y me ame como soy y que quiera pasar sus días con sus noches conmigo solamente y se mantenga constante en el tiempo, quiero lograr desarrollar las habilidades que tengo y ganar dinero en el camino, quiero estudiar y saber cosas porque siempre me ha gustado conocer,quiero viajar y comprar las cosas que no he podido tener y quiero ser una persona de provecho que aporte su granito de arena para mejorar esta sociedad. Ya quiero que sea tiempo de dejar de moldear mi esencia, que tantos años ha estado congelada, para poder salir al mundo y preocuparme por cosas un poco más banales. Y quiero que me toque algo a mí, algo bueno y duradero. No quiero tener que definirme como "La hippie que pasea a sus perros por el Malecón, la miloficios que se recursea para el día a día, la médico frustrada, actriz frustrada, cantante frustrada, esposa frustrada". Tengo mucho miedo de quedarme solterona y sin nada que hacer, no estoy hecha para quedarme quieta. Y lo que quiero pedirle a este año, que es justamente lo que "los vientos" dicen que va a traer, es justamente eso: concretar. Concretar mis sueños, concretar mi camino, concretar mi vida. Terminar de definirme de una vez por todas y ponerme en marcha. Aportar algo a este mundo maravilloso y a la vez enfermo. Quiero ser alguien, lo quiero todo. Me quiero a mí bien, feliz, más orgullosa de mí misma de lo que estoy.

Con todos estos obstáculos que he tenido quiero tener presente para siempre que lo más importante es estar bien y tener las cosas ordenadas dentro de una para poder emitir eso y servir a los demás ("No se puede dar lo que no se tiene"). La soberbia de la que hasta ahora padezco no me ayuda a ver las cosas como son. Pero me siento orgullosa de mí misma, de mis pequeños logros, porque poco a poco me convierto en lo que he querido ser: un buen ser humano. Al menos del promedio para arriba xD

Este 2014 me he comprometido conmigo misma a dejar el drama, pero no sólo eso. Este 2014 pienso seguir luchando contra mí misma y mis demonios, pienso seguir esforzándome por vivir en la realidad que me ha tocado y lograr metas objetivamente alcanzables. Este 2014 mantendré las puertas de mi corazón abierta, esperanzada a que el amor por fin llegue. Este 2014 disfrutaré, bailaré, comeré, reiré, abrazaré, viviré al máximo y seré feliz. Y lo seré desde este mismo momento, porque si no empiezo ahora mismo, ¿Entonces cuándo?

2013, Vida, a pesar de que no me ha gustado la manera, gracias por ayudarme a convertirme en quien soy ahora. Te pido por favor que esta vez te enfoques en mandarme menos pruebas para aprender o reforzar, y más satisfacciones para descansar en ellas y recargar mis energías. Sé que cojeo de echarme sobre mis laureles, y sé que voy a seguir llorando, sudando y sangrando para conseguir aprender, es el costo de obtener conocimiento, experiencia y evolucionar. Pero quiero también poder mirar atrás y sentirme realizada, y quiero empezar ya. No sirve de mucho ser una persona espiritual y fuerte si no se puede aplicar en algo. Sé que serán retos, y los acepto con alegría y determinación. ¡Pero no me pongas las cosas tan difíciles por favor!

Les deseo a todos un muy buen año 2014. Pásenla lindo con quien sea, donde sea, como sea, y recuerden el significado de este cambio de dígitos en el calendario Juliano: Un nuevo comienzo, una nueva oportunidad. Que hoy sea el ultimo día en que digan "Lo haré", y que a partir de mañana todo sea "Poco a poco lo estoy logrando" :)

Esta celebración de Año nuevo será diferente, porque mi actitud hacia ella será diferente, y así este año será diferente. Basta de teorías. Mi vida será mejor gracias a ello. Dejaré de vivirla como personaje secundario y me enfocaré en ser la protagonista, pues eso es lo que siempre he sido. Buscaré objetiva y realmente mi felicidad y bienestar. Y comienzo desde esta misma noche.

No esperen verme tirada en mi cama llorando. Al menos no tan seguido ;)










martes, 24 de diciembre de 2013

Noche de paz

Los nervios no me dejaron seguir durmiendo. Eso y el que ayer no hice la gran cosa y me la pasé tirada en mi cama en la compu y viendo tv.

A mí me encanta la Navidad. Desde niñita me ponía nerviosa y contaba los días para la gran celebración. Mi mamá cortando el pavo, el número de teatro que montaba con mi hermana y mi prima, los regalos que estaba a punto de recibir, el ambiente festivo, las risas... Navidad es mi fecha favorita del año.

Y este año no es la excepción.

Por dentro tengo el corazón revuelto por muchas razones, pero veo con optimismo y esperanza (Algo que no recordaba dónde había dejado) lo que está por venir. Quiero creer que será mejor. Ser positiva y mostrar una sonrisa es una decisión. Mis propósitos para el próximo año son dejar el drama, esforzarme y mantenerme así, fuerte, decidida, positiva, demostrando quién soy y lo que soy capaz de hacer.

Este año ha estado lleno de pruebas. Me he agotado, he llorado como no recuerdo haberlo hecho nunca en mi vida. Pero yo decido cómo sentirme, eso es algo que aprendí en el tratamiento. Porque yo decido la perspectiva con la que veo la vida. Lo cual me remonta a este texto que recogí de mi facebook, lo escribió una conocida y me llegó al corazón porque es así como me siento:

Sillas vacías.....
Se acercan las Fiestas y empiezan los preparativos: los regalos, la decoración, el menú de la cena, el lugar donde reunirse... Y aparece la pregunta inevitable: "¿Cuántos somos el 24?". Y en la respuesta, aparecen, implícitamente, las "sillas vacías", las personas que no están... La persona que está lejos, la que la vida llevó por otro camino, la que eligió no estar, la que se enemistó, la que se llevó la muerte... Y aparece la tristeza. Y las "sillas vacías" duelen. Y necesito ese abrazo contenedor y prolongado que no va a llegar... Y extraño tu sonrisa...Y los ojos se llenan de lágrimas... Y duele... Pero es la realidad. Y a la realidad hay que aceptarla... Entonces suspiro hondo y giro la cabeza. Y veo las "sillas ocupadas". Son las personas que me aman. Y sonrío. Así es parte de la vida: pérdidas y ganancias... Así voy a brindar el 24, con lágrimas contenidas por las "sillas vacías", y sonriendo desde el alma por las "sillas ...ocupadas"... Feliz. Sí, feliz a pesar de la tristeza. Porque ser feliz no es necesariamente estar alegre. La alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza. La felicidad es otra cosa. Es un estado del alma. Ser feliz es estar en paz. En paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis errores y triunfos, con mis miedos y mi coraje... Mi camino, el que yo elegí. Un camino en el que hice todo lo que pude, y más... por los que no están, a los que me brindé incondicionalmente...y a los que amé...

Tengo muchas razones para quejarme y seguir deprimida. No sé cuántas veces debo haber pensado así, pero también tengo muchas razones por las cuales sonreír. Siempre se me olvida. Este blog es una muestra de lo mucho que me cuestan las cosas que a una persona normal se le hacen naturales. Sí, pues, tengo razones de peso para que se me haga difícil. Sin embargo, soy fuerte. Lo peor que me podía pasar ya me ha pasado. He perdido el amor de mi padre, el de mi pareja, el de mis hermanos, el de mi madre, el mío propio. Y he renacido como un fénix, a pesar de todo. Porque dentro de mí sigue de pie esa piedra gigante llamada voluntad que me recuerda que no todo está perdido. Dejar ir a los que amé es lo más difícil de todo lo que debo hacer. Pero es necesario. Y dejar ir implica perdonar. Tengo mucho que perdonar a muchas personas que han dejado sus sillas vacías. Pero sobretodo, tengo mucho que perdonarme a mí misma por hacerme daño pensando en ellos y por limitarme creyendo que no merezco ser feliz, que mi vida está predestinada al fracaso y la soledad, y que no tiene sentido esforzarme. Mi corazón piensa en aquellos que no compartirán conmigo este 24, pero evita mirar a mi lado enfermo, esa niña ignorante, inflexible e impositiva que hace berrinche para apoderarse de mis acciones. He ahí a la verdadera causa de mis problemas, y he ahí a quien realmente tengo que perdonar.

Sin embargo, si bien estoy en proceso de perdonar para empezar el nuevo año con el corazón limpio, ello no va a significar que olvide. Porque en olvidar estaría mi error. Cada experiencia que he ido acumulando, y que pareciera que se multiplicó este año, me sirve para no repetir mis errores y no pisar el palito de otras personas que quizás tengan malas intenciones. Me hace más fuerte, más inteligente. 

Pequeña Cristal, te has equivocado: confiaste de más, te autolimitaste, te dejaste convencer de que valías poco, te subyugaste a la voluntad de otros, te dejaste vencer, te empecinaste en atesorar lo que ya no tenías... Ahora toca dejar ir para poder empezar una nueva etapa con el pie derecho. Ahora toca aceptar el error y mirar con madurez que no por equivocarte eres despreciable. Ahora toca tener amor propio y perdonarte con toda la ternura del mundo, sabiendo que vas a volver a errar y que estarás fuerte para volver a perdonarte. Y perdonar a quienes te rodean.

Es así como quiero comenzar este nuevo año, que más que cambio de dígitos, quiero que signifique para mí el dejar atrás ese lastre que he llevado conmigo este año, qué va, estos 25 años, para poder comenzar sin cargas una nueva etapa en la que me llene de nuevos retos. 

Perdonando a mi familia, a mis amores, a mis amigos, a mis conocidos, pero sobretodo, perdonándome a mí misma y comprendiendo que tengo capacidades y limitaciones, es como realmente lograré sentir esa paz que tanto anhelo y que es el único regalo que le pido a la vida: mantenerme sintiéndome plenamente viva, capaz de superarlo todo, en paz conmigo misma. Sabiendo que hago lo correcto, que sigo mi voluntad y la de nadie más, que me cuido y me fortalezco, que me esfuerzo y logro todo lo que está dentro de mi capacidad, y sintiéndome orgullosa y tranquila porque sé que hice las cosas lo mejor que pude. Viéndome y sintiéndome tal y como soy.

ESA soy yo.

Feliz Navidad a todos.




miércoles, 13 de noviembre de 2013

Si la vida te da limones...



... Entonces, has limonada.

Al menos así dicen.

Y yo trato de aplicar ese dicho en todo lo que puedo.

Sólo que a veces no puedo.

Actualmente mi vida es una hoja en blanco.

Soy una hoja en blanco.

Nuevamente me toca reinventarme. Iniciar de 0.

Creo que muchas personas verían esto como una bendición. Me apena no verlo de esa manera. Para mí es más una constante sentir vergüenza cada vez que veo actualizaciones de estado de la gente que conozco en el facebook en los que proclaman sus logros, o imaginarme ir a un cumpleaños y que me pregunten qué tal me va. "Muy bien", estoy segura que diría. "Bien en todo". Bastaría con que cuente un poco en qué ando para que se den cuenta de lo falso que es.

He aprendido a no poner(me) calificativos pero a veces se me hace inevitable pensar que soy un "esto" o "lo otro". Quiero ser más positiva y ver esta situación de inicio como una oportunidad más de crecer. Pero la nostalgia y la inseguridad me lo impiden.

Y es que estoy tan acostumbrada a que me vaya mal que tengo mucho miedo de fallar. Tomar malas decisiones y de nuevo volver al inicio.

Actualmente mi vida es una hoja en blanco.

En ella me toca escribir.

Pero, ¿Qué escribo que sea productivo, si estoy echada en mi cama casi todo el día (Estoy un poco enferma, pero igual. Casi no tengo shows)?

Tengo mucho papel. Tengo muchos lápices. Lo que no tengo es motivación. Estoy como el escritor que no sabe de qué hacer su nueva novela. Nah, no la nueva; la primera, el debut.

Extraño a Brownie. Ha pasado un día y ya lo extraño. Obvio, si en estos 6 meses hemos parado juntos de arriba a abajo todos los días. Hemos hablado ayer y lo que me ha dicho ha sido el colmo para mí: "Sigo enamorado de mi ex", me dijo. A ella la quiere por las cosas que a mí me faltan. ¡Le pasa lo que a mi me pasaba! Me sacó en cara lo que yo hice por mi ex cuando estaba con él y dice que por lo que yo hice ayudé a desenterrarla. Creo que lo entiendo, pero veo las cosas distinto: a mi ex ya no lo amo. Lo quiero por quien fue y siempre voy a sentir cosas por él, pero para mí ya no es una opción, a él lo quiero tener de amigo y divertirme. Lo primero que pensé cuando me dijo para alejarnos un tiempo fue en él, pero luego me di cuenta de que no tenía sentido. Y en el transcurso del día me di cuenta por qué: Porque mi ex no le suma nada más que emociones a mi vida. Brownie me ayuda a que mi vida sea más fácil y temo quererlo por ser un facilitador. Quedarnos en esa meseta sin pasión es lo que ambos tememos. Pero caray, ¿Es que las relaciones maduras deben basarse en las emociones solamente? Si se tiene algo muy bueno, que no es lo que se esperaba o conocía, pero vale la pena, ¿Por qué no arriesgarse? Pero por otro lado, pienso en todo lo que me suma, y caray, con todos sus defectos, me ayuda un montón a ser mejor persona. Su sólo pragmatismo es algo que debería incorporar.

Tengo que dejar de comparar. Es como pedirme que decida entre el helado y la torta de chocolate.

Bueno, de nuevo estoy en tiempo muerto, esperando a que algo pase. Mi tendencia es esperar a que alguien aparezca y me salve de este lugar. Estoy en blanco, y pienso que estoy en una situación en la que tengo sólo dos opciones: O me suicido o lucho por mi vida con todas mis fuerzas. Todos los días estoy escogiendo la segunda opción porque no me atrevo a hacerme daño, la experiencia me ha mostrado que tratar de suicidarme es el equivalente a pasarme dos días resfriada en cama. No logro nada, sólo me atraso. La verdadera y única solución que tengo es la de luchar.

Para luchar, debo tener metas.

Para alcanzarlas, debo planear qué hacer.

Para descartar qué debo hacer y qué no, debo conocer mis capacidades y debilidades.

Check a toda esta lista. Ya sé bien qué debo hacer.

Lo único que me falta es ponerme a andar.

SOLA.

No quiero saber nada de romance de aquí a un buen tiempo. Eso me distrae de mi marcha. Primero yo, segundo yo y tercero yo. Arreglar mi vida para poder luego pensar en con quién compartirla. Estoy cansada de las medias tintas y de las indecisiones. Si se acopla alguien, chévere; pero que no me distraiga de lo que necesito hacer para salir de este hoyo.

Sólo que tengo miedo.

Esa estúpida emoción que sólo paraliza y me hace postergar lo que es importante.

Día a día, nada más. Tarea por tarea, en orden, sin apuros. Conociendo mis capacidades. Abriendo la puerta del clóset donde está ese monstruo tan feo y sacándole la lengua, como hice el primer día que comí cuando estaba internada. Sacarle la lengua a lo que me da miedo y demostrarle que soy más fuerte que ello.



Si la vida te da limones, entonces has limonada.

Ese es el dicho.

Pero creo que para mí misma lo tendré que modificar de la siguiente manera:

Si la vida te da sólo herramientas, busca tuercas sueltas dentro de ti, y en el piso, y donde sea que puedas usarlas.

Es hora de escribir mi propia historia.


Qué miedo.



jueves, 10 de octubre de 2013

Haciendo cajas

Brownie dice que en mi casa somos unas acumuladoras. Yo le doy la razón: ¡deberían verla cantidad de basura que hay! Desde adornos de cerámica hechos por nosotras hace más de 10 años hasta monitores de computadora que no sirven. Estamos en la etapa de hacer cajas para irnos y pintar. Entre el domingo y el miércoles 15 pasaremos la primera noche oficial en nuestra nueva casa y estoy muy emocionada por lo que significa (Voy a tener un cuarto para mí sola, ambientado a mi estilo, y no se lo pierdan: ¡¡¡tenemos vista al mar!!!). Ahora, además de los trastos en el pasillo, hay cajas por todas partes, que intentan reunir las cosas más importantes para nosotras. Tras años de mudarnos con miles de paquetes inservibles, esta vez parece haber más determinación (Al menos en mi hermana y en mí) de llevarnos sólo lo que nos pueda ser útil. El sonido de la cinta de embalaje es algo casi constante a lo largo del día. Pero yo, con las manos aún resentidas, no he guardado casi nada. Pienso que tengo tan pocas cosas propias que será un chiste lo que me lleve. No así en cuanto a mi bagaje emocional y mental.

Había planeado hacer una entrada divertida, pero hoy no me siento tan animada. En realidad, todo lo contrario.

Y no es que haya pasado nada en especial. Eso es: nada ha pasado. Son mis propios pensamientos y mi imaginación lo que me convierte en un saco andante (Y uno bien pesado). Si bien las cosas han "mejorado" en el sentido de que son más estables y hay menos estrés, lo cual me ayuda a estar de mejor animo y ver con más positivismo el futuro, aquí se aplica que "El ocio es la madre de todos los vicios".

Hace un tiempo puse de estado de facebook “No hay peor tortura que la propia imaginación”. La mía está bastante desarrollada (a veces no sé si eso es bueno) y en días como hoy en los que la inactividad y los cambios me embargan, no hace sino convertirse en mi verduga.

Estos días han sido bastante atareados, llenos de estrés, actividades y preocupaciones. Algunas de ellas no se van. EL problema viene cuando me concentro en ellas, cuando la falta de actividad que me distraiga me lleva a darles vueltas y a convertirlas en temas dignos de guión de telenovela. Y hay un par de temas recurrentes que me desgastan últimamente.

El otro día que fui a darle clases a mi alumnita vi de casualidad a mi ex, Laro.  Él estaba hablando por su celular, serio. Parecía triste o preocupado, lo cual me hizo reformularme muchos pensamientos de estos meses. Felizmente estaba en taxi, no a pie, porque de haber sido así era muy probable que me haya estupidizado, paralizado y él me haya notado. O quizás habría cruzado la pista y corrido a abrazarlo o besarlo… o a pegarle un rodillazo en los testículos, por huevón. Más tarde se lo conté a Brownie, y él me dijo que mi hermana le había contado que ella se había cruzado con él, y prefirió no comentármelo. Al parecer es muy mala idea que tenga noticias de él (Sí, yo también lo creo). Bueno, es que las últimas veces que he sabido de él y su “emocionante” vida (Como diría tan sarcásticamente mi hermana) no ha sido muy provechoso para mi salud emocional, por todas esas preguntas y situaciones imaginarias de las que hablé hace un momento, que me subyugan y sacan lo peor de mí. Mi lado enfermo, desgraciadamente el que he terminado mostrando. Porque las últimas veces que he sabido de él han sido motivo de mails aberrantes y retorcidos en los que me he disculpado por no ser suficiente (Tan típico de mí creer que soy la causante de todos los males del mundo, por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa), y le he reiterado mi devoción incondicional. Obviamente después de hacerlo me sentí tan mal que pensé que requería castigo, así, yo solita, y le conté a Brownie, el cual si no fuera tan paciente me habría terminado definitivamente. En realidad, lo comprendió como lo que era: un boicot, y más le preocupó el hecho de que el psiquiatra me haya aumentado una pastilla de esas que te ayudan con los pensamientos obsesivos y negativos pero que te dejan como zombie, taradúpida, lo cual sí le generó angustia porque “No quiere volver a estar con una zombie” (Soy su tercera enamorada psiquiátrica, pero parce que soy la menos de todas xD). Bueno, a la semana él leyó el mail que lastimosamente le mandé a mi ex y obviamente se armó la de San Quintín… pero lo pudimos superar y sirvió para unirnos más.

Suena cursi, pero creo que esas crisis nos han afianzado más. Y aquí entra la cadena de reflexiones en las que quería enfocarme en este mail, y que he logrado desarrollar gracias a las terapias.

Cuando le conté al psiquiatra lo del mail, él me habló del autoboicot, pero en contra de lo que pensaba que me iba a decir (“Le has escrito porque todavía lo quieres y estás tratando de hacer que Brownie te termine para no tenerlo que hacer tú, porque en el fondo no estás tan enamorada de éste”), me dijo algo muy cierto: “Si realmente no quisieras a Brownie, le habrías terminado hace tiempo. Es más, ni siquiera habrías salido con él. Es más, te apuesto a que tuviste tus razones para terminarle a tu ex a pesar de lo mucho que lo amabas, seguro estabas cansada y no querías darte cuenta y que si volvieras a pasar por las mismas situaciones con el mismo conocimiento de ese entonces, habrías tomado las mismas decisiones de terminar y salir con este otro chico”. ¡Y es verdad! Me ayudó muchísimo rescatar el lado real y positivo de la situación por la que estaba pasando, enfrentar que si bien me sentía mal por algo que ahorita comento, las decisiones que había tomado eran las correctas, y eso mejoraba mucho mi autoconcepto.

Porque sí, creo que he aprendido mucho en estos meses, he crecido y he tomado las mejores decisiones para mí que he tenido al alcance. Desarrollando un poco esta idea, y volviendo a principios de marzo de este año, yo realmente veía que mi relación estaba en picada y no quería tener a mi lado a alguien por pena o costumbre o peor es nada. Me dañó muchísimo alargar la agonía y me dolió en el alma que él me cambiara por otra. Pero aquí dos cosas: ¿Acaso me arrepentía de haber aceptado salir con Brownie? Si volviera a estar en esa situación, ¿Le habría dicho que no? No, la verdad es que me emocionaba que él se interesara en mí. Será por falta de autoestima luego de que mi ex me saliera con necesidades variadas, pero me alegraba tener algo en que pensar que no fuera él y la perspectiva de algo nuevo, yo que he tenido tan poca experiencia.

Así que, siendo consecuente con mis decisiones, que es algo que estoy trabajando, yo sí quería y quiero estar con Brownie. Y por eso es que a pesar de todas las veces que hemos estado cerca de terminar (Porque yo no soy la persona más simple del mundo y él no tiene el mejor de los caracteres) y siempre que él me ha dejado la decisión a mí porque su postura estaba clara, yo le he respondido que quiero seguir intentándolo. Porque veo dentro de mí que si bien no es lo que yo esperaba para mí, es algo que quiero irracionalmente a pesar de los problemas que hemos tenido, y que si me pongo a analizar me hace bien, me pone contenta, me ilusiona, me gusta y quiero para mi presente. Por lo tanto, lo mantengo, y soy feliz con la decisión que he tomado.

(Estoy explicando esto pasito por pasito porque creo que es importante definir bien la cadena lógica para tomar decisiones y porque así es como realmente se debe pensar, sin contenido emocional que interfiera en la visión de las cosas).

Pero, ¿Y lo que siento por Laro? ¿O es que ya no siento nada y "lo he traicionado"? ¿Es que quiero a dos personas a la vez?¿Qué es lo que me pasa?

Volviendo a los sucesos, y recordando una de las cosas más ciertas que me dijo mi psicóloga en una sesión en la que estaba particularmente pesimista y de mal humor, “¿Cómo que él te cambió por otra? ¿Entonces tú qué hiciste?”. Silencio. En realidad, véase por cualquier ángulo, yo también lo cambié por otra persona. No terminé de lidiar con el duelo y me metí en otra relación (Teniendo en cuenta que mis tiempos emocionales y de re-estructuración de pensamiento son largos, lastimosamente), y por eso es que estaba haciéndome un nido en la cabeza. “No habrá sido mi intención sacarle celos, pero sean cuales hayan sido mis razones decidí involucrarme con alguien más, y eso me pone en exactamente la misma situación que Laro, así que no tengo derecho a quejarme porque yo he hecho con él exactamente lo mismo que él conmigo”. Touchè. Además, querer seguir delante y querer a otra persona no significa traicionar. ¡Ni que mi corazón fuera tan pequeño como para que no me quepa nadie más en él!

Así que esto responde un par de preguntas.

Volviendo a la pregunta de por qué me he estado sintiendo tan triste/inestable y comportando tan inmaduramente en estos meses, la respuesta que he hallado (Y que no me ha gustado nadita escuchar por parte de mi psicóloga, porque fue ella quien me lo dijo y lentamente con los días me voy convenciendo de que tiene sentido), es que una parte de mí quería moverse para adelante, salir airosa, como lo había aprendido en Cieneguilla. Otra parte de mí no se daba por vencida y no soltaba el pasado. Mi lado enfermo. Mi TCA.

Anorexia no sólo es dejar de comer. Es dejar de disfrutar de la vida y de todos sus componentes hasta que se deja de vivir. He estado poco sintomática en cuanto a conductas con la comida, pero recontra desequilibrada emocional y racionalmente. Y esto responde a viejos patrones de pensamiento que me cuesta mucho dejar, y que uso como boicot para reafirmar mi creencia de que “no puedo cambiar” y “no puedo ser feliz”.  Por ahí que se me ha ido la tendencia a usar de chivo expiatorio a mi cuerpo, pero mi TCA ha estado activo a nivel emocional. “No disfruto de las cosas, me restrinjo de lo bueno que tengo o me puede pasar con el típico “no merezco, no me des, no me gusta”. Lo veo todo negro, me quejo, nada es suficiente, yo menos, mi autoestima y autoconcepto están borrosos otra vez, pero no por alguna situación en especial sino porque yo no me he encargado de cuidarlo, y ante cambios y nuevos retos, si bien mi actitud ha sido la de enfrentar conductualmente, a nivel mental he seguido resguardándome en los miedos, en los finales tristes, en los “no soy capaz”, en de nuevo “no merezco y no debo ser feliz, ergo prefiero negarlo, ergo me restrinjo hasta de ir al baño”. Literal. Si algo bueno me pasaba, en vez de reforzarlo con algo positivo como “Bien, Cristal, te lo mereces, has luchado mucho por eso”, he seguido con mis manías viejas de echarme por el piso.  ¿Cómo, pues, voy a tener una actitud saludable y sentirme bien si me la paso repitiendo mis errores, tan estudiados en cieneguilla? Eso realmente reconfirma el hecho de que eso sólo era el principio, en la vida diaria está lo difícil y si no me mantengo en práctica constante, me caigo.

(Pensamiento recurrente: “ ¡Cómo me gustaría ser como una persona normal que no tiene que esforzase para pensar de manera adecuada, que no tiene tantas trampas en su cabeza!”).

Toda esta situación de procurarme eso que tan bien conozco- la carencia, la tristeza, la decepción- no hace sino generarme esa emoción tan familiar: frustración. Estoy frustrada en todos los sentidos porque mi vida no ha resultado lo que yo quería, o había planeado cuando era chica. Me he decepcionado al no poder tener las cosas que quería al punto de dejar de desear y esperar nada para no decepcionarme más porque estoy dando por sentado que no lo voy a recibir, pero a la vez me estoy generando mucha insatisfacción y frustración por mis necesidades físicas y emocionales insatisfechas. Caray, esto es digno de un diagrama, así no se entiende bien. Bueno. ¿Pero qué es lo que planeaba o quería para mí?

De niña, tener a mis papás juntos. Tener amigas en el colegio, que me aceptaran como soy, encajar. Resaltar también significa ser diferente, y todos sabemos que ser diferente en esta sociedad es sinónimo de estar fallado. Nada de esto sucedió: Frustración.

Falta de dinero, falta de alimentos, falta de seguridad económica, de vivienda, de estudios: miedo y frustración.

Perfeccionismo, pero errores como cualquier ser humano; enfermedad adquirida, incapacidad para socializar o desempeñarme adecuadamente: frustración.

Maladaptaciones familiares para poder sobrevivir a una realidad adversa que luego cambió e incapacidad para re-adaptarse  y vivir en la realidad: frustración.

Poca seguridad en mí misma, no muy buenas elecciones en cuanto a chicos, experiencias amorosas negativas o truncadas: frustración.

Falta de dinero, estudios truncados, amores perdidos: frustración.

¿Sigo?

Al menos me demoro un poco, pero soy consciente. Sí, cargo bastante frustración. Hace poco una chica de mi promoción del colegio y que ingresó conmigo a la universidad se casó, por supuesto, con su novio desde primer ciclo, doctores ambos, trabajo asegurado, rubios de ojos claros y muy guapos los dos, boda de ensueño, todo esto a los 25 años, edad en la que yo había planeado casarme luego de haber terminado mi carrera de medicina sin ninguna pausa y con excelencia académica, tras un largo noviazgo con el único amor en mi vida, con mi familia asegurada y bien asentada cada quien, los problemas entre mis papás resueltos, con lo suficiente a nivel material como para no necesitar nada… Esa es la vida que yo quería, caray. Y todo me ha salido al revés.

Sin embargo, ¿Tiene que ser todo como yo quiero? ¿Tan poco capaz y adaptable soy que si algo no sale como yo lo quería, mi vida se va a la basura? ¿Vale la pena desperdiciar los próximos 50 años porque no me fue bien en los primeros 25? ¿Y realmente tan mal me ha ido?

La respuesta para todo es no. Lo que pasa es que mis lentes de sol, esos que estoy tan acostumbrada a usar, no me dejan ver bien.

A pesar de todas las cosas que a mi alrededor han salido de forma diferente y dolorosa, sigo viva. He desarrollado más capacidades en este año de las que podría haber desarrollado si todo a mi alrededor hubiera estado perfecto durante toda mi vida. No soy una pedigüeña, hijita de papá, que no tiene que esforzarse para conseguir algo en la vida: a la que con un chasquido de dedos ponen en la tv, o aprueban de curso porque papi tiene influencias, siquiera de las que tienen todo pagado (Lo cual sería una tranquilidad, pero bueno). Sin embargo, nunca me fue mal en los estudios y en las cosas que me he propuesto. Me podría ir mejor pero la pereza y el miedo me lo impiden.  No soy la persona más sociable y alegre,  y de hecho puedo ser bien drama queen, exagerada y teatrera a más no poder. Pero hay personas que me quieren, y por más que muchas se han retirado, actualmente las hay, y para colmo, disfruto estando sola, me puedo divertir con cosas muy simples. Mi mamá vivirá medio fuera de la realidad y mi hermana será un poco irascible, pero ambas son más buenas que mandadas a hacer, luchadoras, generosas y amorosas. Y eso para mí siempre ha sido lo más importante en una persona.

Y aquí va: no estaré actualmente con la persona con la que ya me había proyectado a futuro, de hecho ni siquiera es la primera de ellas en mi vida; pero es alguien bueno, que sí me valora y me da mi lugar, que piensa en cómo me puedo sentir frente a algo y me protege e incluye en sus planes, que está decidido a renunciar a conocer otras posibilidades  porque sabe que no existe una persona “perfecta” para uno con la que podría vivir feliz para siempre sino que hay varias, pero que la opción que conoce ahora le llena y le parece suficiente y tiene tantas cosas buenas que no le parece que vale la pena arriesgar perderla por otra quizás mejor o peor pero sí algo nuevo y emocionante, “como para variar”; que ya conoció suficiente, probó suficiente, sufrió suficiente y sabe que podría ser feliz de otra manera pero simplemente no quiere. Que sabe que soy más que un diagnóstico, un nombre, un color de ojos y cabello, una forma de pensar y una cantidad de conocimientos y que sabe que a pesar de que me caiga y me equivoque me puedo levantar porque tengo la capacidad de hacerlo, que es paciente, que me motiva y espera a que haga las cosas sola en vez de desesperar o hacerlas por mí; que cree en mí; ESO, ese saber que valgo mucho más por mi esencia y por lo que soy que por todas las cosas anexas como mi físico, mi familia, mi capacidad monetaria, mis estudios y logros personales, y aún así tener ansias de permanecer a mi lado para ver cómo me va en lo sucesivo; ese querer compartir a lo largo del tiempo, como los mejores de los amigos, como compañeros de vida; esa opción que no es la de por si acaso sino la primera; ese rostro que quieres contemplar mientras duerme  y que a pesar de sus defectos no concibes vida sin él, ese quererme simplemente porque soy, eso que yo sentí antes y que ahora alguien siente por mí y yo también, ESO es lo que yo siempre he querido.  Trascender en la vida de alguien.

Así que, definidas las cosas como están y teniendo mis pensamientos más claros es que recién puedo procesar lo que ha pasado. Tengo resentimiento, mucho, y rabia e impotencia… pero desde ese día que ví a Laro en la puerta de su trabajo hablando por teléfono, me di cuenta de que ya no era tan fuerte. Y eso me ha pasado antes: poco a poco el dolor se va, dejando lugar para sentimientos positivos como agradecimiento y amistad, e incluso mucho cariño. De algo sí estoy muy segura, y es de que él fue alguien importantísimo en mi vida y siempre lo voy a querer mucho. Pero el hecho de que hayamos terminado POR MUTUO ACUERDO (Recuerda eso, señorita), si bien implica que por un tiempo las cosas serán tensas y tristes, poco a poco darán paso a lo que realmente puede haber entre nosotros: amistad, cariño y respeto.

Yo me veo a largo plazo y sé que no quiero sentir estas cosas feas que siento cada vez que me pongo en situaciones imaginarias; sé incluso que, haya sido como haya sido, yo no quiero sentir rencor por las personas con las que él decida pasar su tiempo, ni por las personas que estaban conmigo y que se fueron con él, como amigos en común.  Creo que no me sirve de nada imaginarme los “hubiera” porque ya pasó su oportunidad y simplemente no se dieron, ni los “y si” porque depende de más que la voluntad de una para que se hagan realidad, y que todo eso no me convierte en la persona que quiero ser: alguien libre y feliz. El tiempo y el comprender(me) deja espacio para el perdón, y quizás después el olvido, y la tranquilidad que eso conlleva. Además, y quiero pensar que es posible, el hecho de que ahora sea impensable siquiera encontrarnos en la calle no debe significar que de acá a un tiempo sea posible tener contacto de alguna manera. No tiene que ser un final en nuestra historia, sino una pausa. Como la que tuve con mi primer enamorado, o con tantos amigos que tengo lejos pero que cuando vuelvo a ver, vienen con todas las emociones y recuerdos  lindos. Como en algún momento dijimos, “No todo tiene que ser drama”, y si bien no puedo ser un témpano de hielo como él y racionalizarlo todo ni bien terminamos porque para mí las palabras y las relaciones tienen más trascendencia que la que el tiempo que existen, sé que es algo que no puede durar para siempre. Simplemente porque no quiero sufrir para siempre. No parece, pero a mi manera busco ser feliz.

Porque una de las preguntas más constantes que me he hecho es “¿qué pasaría si me lo encontrara y tuviéramos que hablar, e incluso si estuviera con “ella”?"

Quisiera que la respuesta fuera: poder hablarle con el cariño que se merece por ser quien quise en su momento, poder tener la grandeza de respetar sus decisiones y estar contenta por él, contenta en serio.

Y me alegra ser capaz ahora de bloquear cuando me viene la cascada de reclamos, y concentrarme en cosas productivas, y sentir poco a poco que está bien que él esté contento con "ella" y no conmigo, y alegrarme por ello. 

Y finalmente, hay algo más de lo que me he percatado con tanta ida y vuelta de ideas: Esos “hubiera”, “y si”, “debería” y “seguro que” lo único que han hecho es mermar mi corazón más de lo que estaba. Porque sólo son suposiciones que cuando se desarrollan sólo me envenenan. “Si hubiera sido más complaciente, él me habría querido más". "¿Y si en vez de escribirle me hubiera quedado callada? ¡él estaría preocupado queriendo saber de mí!”,  “debería haberme dado cuenta de que a él le gustaba ella cuando todavía estábamos”, y sobretodo, estos seguros: “Seguro que la debe adorar porque yo soy complicada y fastidiosa y teatrera”, ”debe estar super feliz con ella y le debo haber parecido una pesadilla o un error más en su vida” “seguro su familia y sus amigos me deben odiar y deben pensar que soy una loca”, "No me quiero ni imaginar las cosas que deben rajar de mí", "No puedo creer que en su corazón yo ocupe un espacio siquiera por lo poca cosa que soy", "¿Por qué te olvidaste de mí?", “Seguro que ya no le intereso, bueno, eso es obvio porque de lo contrario me habría hablado o buscado”, “Seguro le doy pena todavía”. Todas estos pensamientos son IRREALES hasta no demostrar lo contrario, y teniendo en cuenta eso, si no son reales, sólo existen en mi mente porque YO los fabrico… ergo, YO MISMA ME ESTOY DICIENDO TONTA, LASTIMERA, DESAGRADABLE, y estoy propiciando sentirme mal conmigo misma y fortalecer esa idea de que no valgo ni merezco. YO SOLITA, con mis pensamientos, me estoy matando. Lo cierto es que no estamos y punto. Lo que sea que pasa por su lado no lo conozco, lo ideal sería que me incluya pero lo real es que no es así y no por eso tiene que ser algo malo para mí o para él. Simplemente dándome cuenta de lo mal que me hago a mí misma, cambiando esos pensamientos con afirmaciones realistas de mis logros actuales y viendo el vaso ni medio lleno ni medio vacío, sino completamente lleno (porque el aire también ocupa un lugar en el espacio), y controlando mi lado enfermo para dejar salir a mi verdadero yo, esa Cristal que brilla por sí sola y que fue la que lo deslumbró a él en su momento y puede deslumbrar al mundo entero si lo permitiera, si no se entrampara tanto.

Porque soy una chica fuerte, inteligente y más consciente de lo que es superar a sus demonios y a sí misma de lo que cualquiera puede ser, y quien estuvo a mi lado y ya no lo está, pues simplemente se la pierde, porque también es bonito ser parte de mi vida y ser objeto de mi cariño, mi atención, dedicación, alegría y compañía. Sobretodo si me conocen tan bien como él, por ejemplo. Soy una buena amiga porque soy empática, presto atención a los detalles y me pongo en el lugar del otro; soy una buena pareja porque soy constante, no creo en que las personas son descartables y me esfuerzo por tener relaciones duraderas en vez de alegrías efímeras, y me gusta mucho dar cariño, engreír y jugar, e incluso soy un poco demasiado complaciente; soy inteligente, lo cual es demostrable por mis habilidades académicas, por mi capacidad para salir de algunos embrollos y porque aprendo de mis errores; soy valiente porque enfrento mis dificultades y a las cosas que me dan miedo, como situaciones nuevas o simplemente subir de peso; soy fuerte porque tolero todo lo que pasa porque en el fondo sé porque he comprobado que todo lo malo pasa, y siempre hay altos y bajos; soy astuta y creativa para encontrar soluciones y divertirme en el camino; soy divertida e interesante porque se puede mantener una conversación larga conmigo, y puedo hacer reír a las personas con un juego de palabras, una broma o un gesto; soy talentosa porque puedo hacer varias cosas como cantar, pintar enseñar, escuchar, aconsejar, escribir textos, seguir indicaciones, aprender a usar y hacer cosas que no conocía; soy una buena persona porque busco hacer el bien y mis impulsos no son ni violentos(Aunque últimamente me haya desconocido un poco con esas ganas de jalarle de los pelos a “ella” por los celos, jamás pensé que sentiría algo tan horrible) ni hirientes ni desconsiderados; y soy valiosa por todo lo anterior.

El punto está en recordarlo siempre. "Yo no soy la causa de las desgracias en el mundo, pero sí responsable de muchas de mis desgracias".

Así que basta. En mi casa nueva no hay espacio para los resentimientos y los recuerdos-reclamo del tipo “esa chica del trabajo que está muy buena, que es medio hueca y a veces me desespera porque no trabaja tan bien como yo pero que es buena gente; que grabé la otra vez bailando gracioso, mírala, qué simpática, fácil la puedo emparejar con alguno de mis amigos”, o "Me gustan las chicas con pechos, pero tú estas plana (¡Si me viera ahora! ¡JOJOLETE!)" (En realidad en la versión inédita de este post, que estuvo unas 5 horas, enumeraba una lista de reclamos y resentimientos de cosas que pasaron. Pero las quité. ¿Para qué ponerlos? No quiero seguir con esas cosas en mi cabeza y mi corazón, en serio; clasificados y descartados, en mi caja de lo que me va a servir no entran. Hubieron errores y yo tampoco me hice valorar mucho pero eso ahora ya no es importante. Ya aprendí varias lecciones. "Ya lo pasado, pasado", lo importante y lo que vale es todo lo bueno, que fue muchísimo). Nop. Mudarme implica cambiar de vida, y aunque sé que mis manías se irán conmigo y sólo depende de mí controlarlas, soy capaz de dejar muchas cosas atrás. Incluso a Laro y mi resentimiento. Ahora sí me siento más lista, y me alegra de verdad porque así disfruto más de mi lindo presente. Ya basta de mails, mañanas cuestionadoras, tardes rabiosas y noches deprimentes pensando en lo imposible e irreal. Me concentro en mi ahora y dejo para después lo que sea que pase después. Creer que no puedo hacerlo sería subestimarme, y  eso es algo que quiero cambiar, junto con algunas de mis metas de año nuevo que aún no logro cumplir. Y si parece que soy idealista…bueno pues, es que me gustan los retos ;)

Amé el 100% de Laro que tuve, pero si no quiso seguir acompañándome y yo me cansé de esperar a que quisiera hacerlo, así que no puedo hacer nada más que respetar su decisión y aceptar las consecuencias de mis actos, porque si de verdad lo quiero como persona, lo mejor que le puedo dar es la libertad de ser y hacer lo que él quiera, y si de verdad quiero ser feliz, debo aceptar que mis emociones cambien a ser menos fuego y más tierra. Mientras, a mí me toca disfrutar con el amoroso de Brownie que me quita el maquillaje, no toma ni fuma, es tan feliz como yo comiendo algo rico y luego tirándonos a ver Discovery Channel, alguna película o simplemente durmiendo un sábado por la noche, que se convierte en el alma de la fiesta y se queda hasta el final si le da la gana (Sin vómito ni estupideces de ebrio de por medio), que me ayuda en todo lo que se le ocurre que me puede ayudar, que me mira con seguridad, alegría y a la vez vergüenza a los ojos porque sabe que lo veo por dentro; que me devuelve todo el amor que alguna vez pude dar, a quien le parece más importante el ser que el parecer, y el desarrollarse como ser humano antes que como profesional porque sabe que eso no lo define ni lo hará feliz o mejor que otros, que tiene tino, sentido del humor, no deja las cosas a medio hacer ni posterga, es hiper responsable y que a pesar de sus errores y defectos es un gran compañero de vida.

Sí, definitivamente a él sí lo pongo en una caja, pero bien cerca.

(¿Mis manos? Doliendo, como las últimas dos semanas. Pero me zurro, necesitaba escribir todo esto J Aunque sea para mí misma, a modo de terapia. En realidad esta es la verdadera finalidad del blog: hacerme bien a mí y dejar en claro mis procesos de forma que si alguien es tan valiente de leerlo todo los pueda imitar con ejemplos propios y así les pueda ser útil. SI NO QUISISTE LEERLO, ¡TE LA PERDISTE, PUES!)