Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Vómito. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Vómito. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de septiembre de 2011

Desliz


Los últimos días he estado pensando mucho en lo inútil que era mi vida cuando estaba mal. Y en cuánto extraño esa sensación de placer, aunque fuera sólo la única cosa "bonita" q sintiera. Ese alicio al vomitar, ese poder de saber que no comía porque no quiero. Teniendo pena de mímisma y de la situación en mi casa.

Si las cosas no van como yo deseo, si me piden que haga más y yo creo que no puedo, si me paran diciendo que lo que hago está mal y que las decisiones que ahora tomo hacen mucho daño, entonces ¿De qué me sirvió cambiar?

El viernes me molesté mucho. Mi miedo a comer se intensificó. No por creer que estoy gorda, sino simplemente por la sensación de control sobre mi cuerpo y ese hambre tan conocido, fue que decidí no comer. Al final me ganó mi "lado sano", aquel que sabe que si mi familia se enteraba me iban a controlar más, a desconfiar de mí, mi novio se iba a molestar y no iba a querer estar conmigo, me iba a poner mal y perder mis estudios, mi libertad, y viviría encerrada de nuevo en un mundo pequeño e inerte en el que sólo existía aquello por lo que seguía haciéndome daño. No quería, y no quiero volver a morirme en vida sólo por el placer de ver cómo hago bien una cosa, la única que parece que hago bien, cuando hay tantas otras cosas en el mundo que también hago no tan mal y me provocan felicidad. Y almorcé. Y me sentí contenta de haberlo hecho a pesar de mis miedos. ¡Caray, cómo he cambiado!


Esa tarde fui a mi universidad. Si bien no dejé de comer, me he propuesto reducir mis cantidades (Y eso, me temo, sí lo estoy cumpliendo). De alguna forma siento así que tengo control, supongo. De paso "adelgazo un poquito para el vestido que me pondré en octubre para la Fiesta de Medicina, y para la filmación, si es que se da". Claro, en realidad lo que necesito es hacer ejercicios porque estoy enfofándome un poquito, pero no tengo tiempo. Y como es más fácil dejar de comer que esforzarme...! El punto es que llegando a mi universidd vi al vendedor de chocotejas que suele estar en la puerta, y cedí ante "la terrible tentación" de comprarme una. Para qué, estaba buenaza, y en plena clase salí a comprarme otra. Y unos mentos. Me comí la segunda con un poco de miedo ya, decidida a no comer más en el resto del día, incluyendo esos mentos... Pero los mentos tienen pocas calorías! Así q me fui comiendo unos cuantos. Y cuando me percaté de mí misma, estaba en plena crisis. Moviendo mis pies como columpio, angustiada, con terror por haber faltado a mi consigna de no comer y encima arriesgarme a engordar. Sabía que lo que venía no podía ser bueno.

Y efectivamente, a pesar de que eso significaría un gran chasco para mi recuperación, me tomé todo lo que tenía de agua, me fui a un baño alejado y vomité.

Creo que nunca odié tanto ese momento como ahora. Lo absurdo de ese acto tan cobarde. Lo que me traería como consecuencias. ¿Volvería a estar como antes, esclava de mis miedos? ¿Lo perdería todo?

Lo cierto es que eso es lo que pensé. Que no tenía sentido estar bien, porque iba a caer de todas formas. Que no valía la pena estar sana, porque de todas formas YO soy un fracaso, todo lo hago mal, estoy destinada a estar sola y sufrir. Pobre yo.

¿Ah, sí?

Llamé a Annie chan. Ella es mi mejor amiga, aunque la conozco desde hace pocos años me ha demostrado ser la persona más fiel y cariñosa que conozco (Antes la subestimaba porque me sentía identificada con ella). Y le conté. Ella voló hacia mi universidad, y en menos de 10 minutos estábamos conversando sobre lo sucedido en el patio (Yo muerta de frío y con esa sensación tan placentera de estar vacía que tanto extrañaba. Sólo por eso quizás valía la pena. Dije Quizás). Y me di cuenta conversando con ella de que lo hice porque estoy molesta. Muy molesta con mi familia y conmigo misma. También se lo conté a Laro, quien se molestó no porque lo haya hecho, sino por la actitud que estaba teniendo al respecto de tirarlo todo por la borda y ponerme en plan de víctima. Y lo mismo me dijo la psicóloga del centro donde he estado, porque al día siguiente tuve reunión con mis compañeras y le conté a solas. Me dijo que lo que pasa es que no estoy convencida de lo que estoy haciendo.

Y sí, es verdad. Tengo miedo de fallar, soy facilista y lo que preferiría es que me den plata para no tener que trabajar y dedicarme a mis estudios solamente, y tener una vida más fácil. Para mí, tener más dinero aliviaría los problemas de mi mamá, los de mis hnos y los míos. Eso significa cambiar a mi papá. Y no puedo. Por más que lo he aceptado tras 10 años de enfermedad (En la cual me dejaba morir en parte para darle una lección), no voy a poder cambiar a nadie. Y tendré que seguir escuchando a mi mamá y hermanos quejarse de lo que hacen y lo mal que les pagamos en retribución (Sobretodo yo, que al parecer soy muy exigente y pido las cosas de una forma muy fea, cosa que sólo piensa mi mamá y mi familia y yo no y por lo cual me he molestado).


Me han dicho que tengo que aprender a que no me afecte ni me importe tanto lo que me dicen. Que no tengo que ser perfecta y hacer lo que me piden. Como antes, que no tenía voluntad, y dejaba de hacer lo que me gustaba con tal de darle el gusto a mi familia y tener su aceptación. Ahora yo tengo una vida y me está costando decir no. Es cierto que a veces me paso y puedo ser brusca, porque simplemente no sé cómo comportarme. Pero sé también que mi mamá está postmenopáusica y mi hermana tiene problemas serios, por lo tanto no soy la culpable de los males de mi casa. ¿Y cómo creer que está bien lo que hago, si estoy tan acostumbrada a creer que soy la defectuosa incapaz de pensar bien?

He aprendido, así como el resto de personas que tenemos un trastorno de la conducta alimentaria, a canalizar mis miedos, ansiedades, frustraciones y demás emociones a través de la comida. En la anorexia, ejerzo el control sobre mi cuerpo y lo que como porque siento que no puedo controlar nada más, y mediante eso controlo a las personas. En la bulimia, me desahogo expeliendo como comida todas las cosas que me callé por años. Finalmente, la comida es el síntoma de lo que pienso y quiero.

No he vuelto a vomitar, pero sí me sigo restringiendo un poco la comida. Para mí es mucho más fácil eso. Y me siento más tranquila al respecto. No pienso dejar de comer, no pienso matarme de nuevo. Pero me da miedo, por el momento, comer dulces y extras, así que los dejaré de lado por unos días. Veamos qué tal me va.

(Por cierto: no le he dicho nada a nadie de mi familia.¡Sería para que mi mamá se ponga más nóica! Si ahora está que con las justas me deja almorzar en la universidad, porque "no me ve que como" -y sí como-, ¡¡¡¡¡si se entera no me dejaría ni salir de mi casa!!!!!!)