Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Incertidumbre. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Incertidumbre. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de abril de 2017

Consecuencias a largo plazo de la anorexia y la depresión


¿Alguna vez, queridx lectorx, te has puesto a pensar en qué consecuencias tiene una enfermedad mental/emocional a largo plazo?

Es decir, todos sabemos qué causa tener depresión, y que los trastornos de la alimentación se basan, en parte, en lo mismo.

Y también hemos escuchado muchas historias acerca del desgaste físico que causa la mala alimentación y la tristeza, desde debilidad general y "tendencia a enfermarse", como en mi caso, hasta el desarrollo de cánceres, que si bien no está comprobado al 100% científicamente de que tienen una causa emocional definida, sí hay estudios (y un psicoanalista me dijo hace unos días) que dicen que el estrés causa mutaciones que generan cánceres in novo (Olviden este término, ya no se me da bien hacer de doctora. Ahora mi rubro es otro).

Pues bien, todos sabemos que la mente y emociones influyen en el cuerpo... pero, ¿qué tanto influye una enfermedad de este tipo en el resto de cosas de tu vida? Es decir, vamos, no todo es el físico, y hay muchas áreas que se ven afectadas por estas cosas. Si no lo crees, pregúntate: ¿De qué manera afecta mi "estilo de vida"/enfermedad en los aspectos de mi vida que no son mi salud? Y ahí te darás cuenta de la gran cobertura de estos asuntos y de lo mucho que influye en tu desempeño escolar, laboral, y en tus relaciones, desde el no querer ver a nadie y evitar situaciones sociales para no tener que enfrentar a la comida... hasta hacerle daño a otras personas, sin querer.

Hoy, amigos, les voy a contar una historia. Una historia muy personal, una muestra de cómo te puedes cagar la vida metiéndote en sacos de once varas pensando que "desaparecer" es la solución de todo, y al final terminas cagándole la vida a alguien más. Porque así son estas enfermedades, te afectan en todos los aspectos de tu vida, en diferentes grados, hasta que te lo pueden quitar todo. Incluido el amor de una persona.

Y no lo hago por victimizarme. Lo hago porque recién hoy, 22 de abril del 2017, he sido plenamente consciente de la magnitud de este problema, que no puedo contar a nadie de mi entorno, al menos ahora y así, porque no lo van a comprender del todo, recién tengo cita con el psiquiatra el 1 de junio, y necesito sacarlo para observarlo bien. Sorry, tesis, tendré que avanzar de madrugada.

Yo tengo una hermana menor. Una hermosa y buena hermana menor. Desde pequeñas se empezaron a notar las diferencias entre ambas: mientras yo era callada y sumisa, ella era la alegría andante. Yo cantaba, pero ella hacía bulla. Yo jugaba, pero ella era el juego hecho persona. Tenía un carácter fuerte, si yo hacía algo que a ella no le parecía, me decía "tú, tala", que significa "mala". Eso me hacía sentir mal, vamos, que una niña de 3-4 años no sabe procesar bien que le digan cosas así, no las entiende, y termina creyéndolas. Por mucho tiempo creí que yo tenía algo malo innato en mí, pero ese es otro tema que ya superé. Yo sé que no soy mala. Bueno, el caso es que crecimos siendo las mejores amigas del mundo. Jugábamos a la casita, a las barbies, dormíamos en el mismo cuarto, jugábamos a las princesas, a que teníamos poderes mágicos... Éramos uña y mugre. Hacíamos todo juntas, hasta nos vestíamos parecido. Lo único que nos separaba eran nuestros temperamentos, el mío fácil, nervioso e introvertido, el de ella, un poquito explosivo, extrovertido e independiente. Ella tenía un par de amigas en el barrio y era aguerrida como un niño, no le molestaba ensuciarse y jugar rudo. Era una preciosa de ojos celeste cielo y cabello amarillo fuerte. Hasta me cuidaba en los recreos, cuando las niñas mayores me molestaban. Su personalidad salía por sus poros, mientras yo trataba de agradar a todo el mundo.

Fuimos creciendo, y pasaron muchas cosas, muchas, que nos afectaron a las dos. Es inevitable, es el curso de la vida pasar por situaciones difíciles. No me da pena, ya no. De hecho, pienso que la he tenido más fácil que millones de personas. Sin embargo, nada puede evitar que uno desarrolle depresión, ansiedad o trastornos alimenticios si tiene predisposición a ello y el ambiente lo propicia. Pues bien, yo empecé a dejar de querer jugar a las barbies, pues ya estaba creciendo, mientras ella me pedía que jueguemos. Yo la empecé a rechazar. Simplemente no me provocaba. Prefería encerrarme en mí misma, ver tv, leer, total, "ella tenía otras compañeras de juego y yo no importaba tanto". No me daba cuenta de que yo era irreemplazable.

Esto no es Frozen, amigos, esto es la vida real, y con un final triste, no como el de la película.

Cuando mi depresión empezó a crearme un hoyo en el pecho, y mi primer episodio de anorexia me comía el alma, yo fungí de hermana mayor muy bien. Tenía 12-13 años, y era perfecta. Mi hermana lloraba a veces, en su cama, y yo podía ir y consolarla, haciendo de oídos sordos lo que mi propio corazón me decía. Estábamos pasando por problemas familiares muy complejos y había una gran sensación de soledad en la casa que nos acompañaba a todos. Recuerdo sentarme en la cama de mi hermana, poco menos de dos años menor que yo, y acariciarle la cara hasta que se relajaba y se quedaba dormida. Me sentía bien, útil. No necesitaba nada, ni siquiera ropa, ni siquiera comida, ni siquiera agua. No necesitar equivalía a no merecer. Y conforme ese no merecer creció y yo me acerqué a los 15 años, me convertí en la peor versión adolescente de mí misma. Me cerré por completo. La verdad, no recuerdo muy bien esa época, porque mi mente estaba en otro lado. Sólo sé que no sólo me restringía la comida, sino que me alejaba de las fuentes de cariño, de lo que me humanizaba. Entre ellas, mi hermana. Ella también la pasaba mal, a su manera, y sus reacciones empezaron a ser muy fuertes. Hasta que, de pronto, empecé a desarrollar manías y no toleraba estar cerca de ella.

Así de simple: no la podía tocar. Me daba la sensación de que todo lo que ella tocaba estaba contaminado por su energía. Mi percepción estaba al límite, todo me afectaba, y, en mi cabeza, su temperamento parecía apoderarse de las cosas. Estábamos en una época sumamente difícil, lidiando con cosas muy fuertes, y mientras ella se desesperaba por acercarse a mí, yo luchaba por alejarme de ella. Así de simple: tú tocas eso, yo lo tengo que limpiar o coger con algo de alguien más para no sentir tu energía, que es tan fuerte que no la tolero. Tú te bañas antes que yo, yo no puedo usar la ducha ni 4 horas después porque tu presencia sigue ahí; tú te sentaste en la computadora, yo pongo ropa sucia de nuestro hermano mayor para que aplaque tu sensación en el asiento; te sentabas a mi lado en la movilidad del colegio, me arrimaba lo máximo posible para ni siquiera tocarte y rozaba las partes que tuvieron contacto contigo con objetos como la puerta del carro, o la pared, u otra persona, para limpiarte de mí. Mientras mis otras manías iban cediendo, ésta fue creciendo, al punto de que ya no podía ni escucharla: ni su voz, ni los ruidos que hacía al comer, o al pasar sus dedos por los objetos, o al utilizar objetos como el tenedor sobre su plato, o al respirar, hablar o cantar (Muchos años después me enteré de que eso se llama Misofonía, dale click para aprender un poco más sobre éste trastorno. Esto me sigue pasando, en menor intensidad, y con otras personas). Bueno, pues: ¿Cuál creen que fue mi reacción? CALLARLA. Decirle, primero intolerante pero reprimida, luego a gritos y violentamente, que se callara. Que no hiciera ruido. Que se quedara quieta, que no respirara, que no existiera.


Nadie de la vida real es capaz de recibir la basura de una persona enferma sin terminar afectándose de alguna manera. Nadie. Anna le aguantó a Elsa su lejanía porque es un personaje de dibujo animado, y si fuera de la vida real, porque sus papás le dieron la contención emocional que necesitaba y aprendió desde niña a manejar el rechazo sin mermar su aprecio por su hermana ni su propia autoestima.

¿Se imaginan lo que es que la persona en la que más confiabas, tu referencia, tu hermana mayor, te aleje de esa manera? Ella no era como yo, que se hacía una bolita, lloraba y se autoflagelaba para castigarse: ella me devolvía la agresión con más agresión. "¿Sabes qué?, ¡MÁTATE!", fue lo que desencadenó mi primer corte en las muñecas. En ese momento pensé que tenía razón, y que de verdad quería que me muriera. En ese momento de verdad quería morir, y pensé que era posible haciéndolo así. Muchos años después me di cuenta de que no lo decía en serio, pero el daño estaba hecho. Mi mente se había encargado de recibir e interpretar esas palabras de la manera que le convenía. Ahora comprendo que ella no tenía otra forma de defenderse ante tanta hostilidad. Yo me había convertido en un demonio, era realmente incontrolable, a veces tenían que cogerme entre mi mamá y mi ex-padrastro para prácticamente exorcizarme a punta de limpiezas energéticas tipo Reiki, palo santo y música de Enya en el fondo, mientras yo me retorcía de una rabia y dolor increíbles. 15 años, no tenía idea de nada, no sabía manejar mis emociones, estaba muy enferma, atentaba contra mi vida de mil maneras... entre ellas, rechazando el amor.

Recién de adulta me di cuenta de que el amor era lo que no soportaba, porque no tenía ni un poquito en mi corazón, y cada vez que se acercaba alguien a mí con algo de amor, yo me alejaba como espíritu maligno cuando le acercas la cruz. Eso es lo que pasa cuando alguien está en medio de la oscuridad: no aguanta lo positivo. No tolera las muestras de cariño, no es capaz de entender que hay algo más allá de lo que le pasa.

Mis síntomas eran tan fuertes y evidentes que mi mamá aterrizó un poco y decidió que necesitaba ayuda psicológica. Obviamente, yo la rechazaba. Pero terminé escuchando un poco y aplacando mi ira, y así dejé algunas de mis conductas autodestructivas y volví a sonreír y ser "normal". Pero el daño estaba hecho: mi hermana lloraba por todo, gritaba, reaccionaba muy fuerte, ya no brillaba como cuando éramos niñas. No me hablaba, yo tampoco a ella, casi. Yo estaba demasiado ocupada con mi mundo interno como para mirarla.

Pasaron varios años y tantas situaciones como oportunidades para que sucedan cosas. Me gradué del colegio con honores, me pagaron el caro viaje de promoción (creo yo, por miedo a que vuelva a atentar contra mi vida si no iba), me inscribí en la universidad para estudiar medicina, fingiendo aún que yo estaba bien y que mi familia tenía la capacidad de mantenerme, con esfuerzo, ahí, porque me querían, porque lo merecía y porque era la manera de asegurarme un futuro mejor. Lo cierto es que mientras yo empezaba a tener una vida sin casi tener conciencia de lo que significaba, mi hermana, deseosa de vivir, era olvidada por mis papás. No se graduó, porque no había plata, porque me la daban a mí, para que yo esté bien. No pudo inscribirse en una universidad, porque la mía y la de mi hermano mayor eran muy caras (aquí en Perú la educación superior privada es mejor a la estatal, y "hay que ir a la universidad para ser alguien en la vida"). Se pasó un año tirada en el sofá, comiendo y viendo TV, y en vez de mirarla y preguntarle cómo estaba, yo maquinaba mi siguiente ayuno o atracón. Ella tuvo atención psicológica por poco tiempo, nunca estuve segura si lo dejó porque no le ayudaba, o porque creía que la psicóloga era mala, el caso es que se quedó en el aire, y tuvo que agarrarse de lo que podía: la cocina. Mi papá le pagó un curso de un mes de fotografía, luego se puso a trabajar en starbucks, y luego se volvió a tirar al sillón y posteriormente, a su cama, a ver tv, películas, y comer.

Desde pequeñas, yo guardaba lo que pensaba y no lo expresaba, ni siquiera sabía hablar para defenderme. Mi caparazón era blando. En cambio, el de ella estaba lleno de púas, su lengua era un cuchillo bien filudo que daba en la parte más dolorosa. Se defendía con violencia, sarcasmo, echando culpas, sintiendo pena por sí misma.

Volví al hoyo, esta vez más profundo, y me convertí en la peor versión adulta de mí misma. La agredí indirectamente con mi enfermedad. Ver consumirse a alguien que amas no es lo más sano ni divertido que puede haber. Ella callaba, sabía que no podía acercarse mucho, sólo podía mirar, llorar en silencio por mí, y, evidentemente, defenderse como sabía cuando algo pasaba. Con agresividad, con culpas, con sarcasmo. Porque no conocía otra forma. Me internaron. Ella, nuevamente, se tuvo que olvidar de lo que quería para que yo pudiera revivir. Quizás yo cedía en los pleitos para que ella ganara, pero en la vida, ella me cedió la preferencia, para que yo no me muriera por mis propias manos. Toleró lo mejor que pudo que yo me coma su comida para vomitarla al rato, toleró que desperdicie el dinero y cansara a mamá y a mi entorno con mi agujero negro, lo toleró lo mejor que pudo. Fue fuerte, no me imitó, aprendió que yo no era un buen ejemplo a seguir, decidió echarle la culpa de todo a papá, me limpió de polvo y paja. Dejó de pedir cosas para que hubiera dinero para pagar mi comida especial, medicinas y terapias. Y salí airosa. Ella sonreía, esperando que sus esfuerzos hayan valido la pena y hubiera, por fin, recuperado a su hermana, con la que reía, saltaba en la cama, le hacía cosquillas y jugaba.

Pero se equivocó.

Quien salió del internamiento, año y tres meses después, fue una Cristal completamente diferente. Ya no era un agujero negro que absorbía todo, lo convertía en oscuridad y se hacía más grande, era una hoja en blanco en la que se había comenzado a escribir una historia rara que mi hermana no entendía y en la que casi no formaba parte. Y aquí viene mi justificación: empecé a ser consciente de que las cosas estaban tan mal en mi casa, que si yo seguía sus reglas, iba a volver al hoyo. Yo pensaba que cuando saliera, mi familia también iba a estar "recuperada", que mis hermanos y mis papás iban a cambiar, a perdonar, a dejar ir lo malo, que mi tratamiento, de alguna forma mágica, iba a alcanzarles a ellos también. Pero, al igual que mi hermana, me equivoqué. Así que creé mis propias reglas del juego: decidí que, en vez de esperar sentada algo de mis papás, yo iba a conseguir las cosas por mí misma. Decidí crecer, decidí vivir, y para eso, también decidí hacer oídos sordos a los regaños casi diarios porque "no estaban de acuerdo con cómo estaba llevando mi vida", y hacerme la ciega frente a mi hermana, cada vez peor, ahora afectada físicamente por su sobrepeso, y con heridas emocionales profundas de las que nadie, ni mi mamá, se atrevió a curar porque ella es un gato arisco que rechaza toda ayuda con excusas, llantos y puertas más cerradas que las mías.

Si yo estuve mal, al menos fui el "tubo de escape" de mi familia, me prestaron atención y logré recibir y aceptar ayuda. Ella no. Ella siempre estuvo bajo mi sombra, perfil bajo, segundo puesto.
Hoy yo estoy por cumplir 29 años, siento que me falta mucho por lograr y siempre que me comparo me siento menos que el resto, pero sé que teniendo pena de mí misma no logro nada, y desde que estoy con mi novio actual, mi actitud hacia la vida es más positiva, soy más fuerte, estoy más dispuesta a crear un futuro bueno para mí, con MIS reglas del juego, porque sé que seguir las reglas de mi casa significa enfermarme.

Ella no. Ella sigue tirada en su cama, cocinando cosas que le hacen daño, viendo TV y películas todo el día, durmiendo a cualquier hora, sin estudiar, sin trabajar (porque siempre hay una excusa para que no pueda), sin hacer otra cosa que sufrir sin darse cuenta. Sus actividades consisten en ir dos veces por semana a comprar la comida, vivir en torno a lo que decide su novio, salir con él, de vez en cuando ver a sus amigos (en eso me gana, yo sigo prefiriendo la soledad), y regañar. Regañar y criticar mucho. Su agresividad ha mejorado mucho, aprendió a cuidar más sus palabras, pero cuando discutimos (que es algo muy usual) se le sale el resentimiento que me tiene. Por no haberle prestado atención. Por no haberla querido como ella necesitaba.

Mi hermana no tiene las herramientas emocionales y actitudinales que "tiene" Anna. Mi hermana se cansó, hace mucho tiempo, de tocarme la puerta para jugar con la nieve. Yo logré alejarla y convertir mi corazón en hielo para ella.

Van como 3 semanas en las que no me habla. Discutimos a principios de mes, por cosas del día a día en las que discrepamos. Somos como el agua y el aceite, cada quien en su mundo, pero mientras yo me ocupo de mí y trato de no preocuparme por los demás porque sé que me afecta y me puedo sentir tan mal que me puedo enfermar, (esa es la manera en la que aprendí a defenderme y gracias a la cual ahora soy funcional, trabajo, estudio, vivo), ella no se ocupa de sí misma y se preocupa por todos de manera casi excesiva, marcando, siguiendo y corrigiendo como una mamá, porque sabe que mamá y yo somos más vulnerables. Ella se mantiene de pie como un árbol, pero uno de corteza dura, podrida, que sangra. Un árbol al que sigo sin prestar atención.

Ya había notado que ella no me acepta. Que si fuera posible, se iría de la casa, para no tener que aguantar(me)(nos) y todo lo que estar aquí conlleva. Siendo sincera, yo también pienso igual. Mi casa no es un hogar, por eso no paso mucho tiempo aquí. Más allá de las responsabilidades, nadie es capaz de arreglar la situación. La mala comunicación es el pan de cada día, y no hay fuerza hasta ahora que haya logrado mejorarla.

Yo no soy perfecta. Soy muy perfeccionista con mis cosas pero muy descuidada con mis relaciones interpersonales. También vivo un poco en torno a mi novio porque, de alguna forma, prefiero su realidad a la mía. Soy un poco más consciente de mí misma, de lo que hago y para qué, y lucho, sí, la lucho, todos los días, para levantarme, comer, tomar mis antidepresivos y hacer mis actividades. Si por mí fuera haría lo que hace mi hermana, porque es súper cómodo y no tengo que pensar en lo que hay que hacer. Pero no puedo darme ese lujo, no me lo permito, y aquí voy, mal que bien, caminando. Metiendo la pata una y otra vez, pecando de confiada con quienes no debo, y no confiando en quienes debo, ayudando a gente de afuera y haciéndome la ciega con una de las personas que completa mi mundo: mi hermana.

Yo, Cristal, no soy capaz de ayudar a mi hermana menor. De contenerla. De estar con ella, de ser su amiga, bah, su hermana. Quisiera abrazarla cuando me provoca, pero no puedo, porque o estamos peleadas, o no soy capaz de mostrarle mi cariño. Elsa pudo abrirle su corazón a su hermana, yo no.

Mi excusa ha sido que "No puedo darle algo que no tengo", pero lo cierto es que enfrentar sus demonios es recordar a los míos y enfrentarlos de nuevo, y sólo de pensar en el drama, me canso. He simplificado mi vida lo más que he podido, y si detecto novelones, adiós, porque no son buenos para mí, que ya de por sí, soy consciente, tiendo a crear novelas por mi cuenta. Por mucho tiempo responsabilicé la forma de ver la vida y las herramientas que tiene para enfrentarla como la causa de su pesar, de su estancamiento, de su desidia. Incluso la he escuchado quejarse y responsabilizar por su estado a papá, y no la culpo (pero sé que en eso se equivoca, ella podría salir de donde está si se esforzara y aceptara ayuda). Pero hoy, luego del millonésimo enfrentamiento post pelea e intento de reconciliación, me di cuenta de algo más: algo que yo no he querido ver, porque me duele demasiado.

Yo también tengo responsabilidad de su estado.

Me advirtieron en mi tratamiento que iba a haber resistencia por parte de mi familia a mi cambio, que iba a ser difícil; me enseñaron que pensar en una misma y su bienestar no es ser egoísta, sino inteligente y una muestra de amor propio; me dijeron que mi familia iba a pensar que soy una egocéntrica... lo sé, lo experimento todo el tiempo, sé que no les gusta del todo las decisiones que tomo o las cosas que hago o digo. Mi mamá me comprende más, porque me ve bien. Mi hermano no vive con nosotras desde hace años, así que no la sufre tanto. Mi hermana, en cambio, me ve como un ser sumamente desconsiderado, irresponsable y aprovechado. Evidentemente, lo soy, porque ella se preocupa demasiado por los demás y comprendo su punto de vista porque también pensaba así del resto (y sufría porque no me trataban como yo quería que me traten). Pero no me había dado cuenta de que actuar como lo hago ahora también iba a afectar negativamente a mi hermana. Porque no estuve, y cuando estuve, no fui suficiente. Porque, sin querer pues estaba enferma, la anulé, la alejé; porque contadas veces la agredí verbal o físicamente, pero innumerables veces mis acciones y actitudes le atravesaron el corazón. Y ahora, que soy funcional y no estoy sintomática, no soy capaz de ayudarla, y lo que hago por mi bien le hace daño a ella.

Mi hermana está mal por mi culpa. No sólo porque mi papá la dejó a la deriva y mamá no fue capaz de enfrentarla, ponerle límites y darle órdenes. También porque yo no fui capaz de estar ahí para ella, la expuse a mi violencia hacia mí misma, la defraudé como hermana mayor al punto de que ella tomó ese rol, le hice experimentar el rechazo al máximo, como si ella tuviera lepra o hubiera algo malo innato dentro de sí, hice que vea las cosas más terribles que puede ver alguien que ama a otro, y ahora, cuando intento estar con ella o acercarme, no puedo. No lo hago. No he aprendido. No soy capaz de pedir disculpas por protegerme a mí misma de su negatividad, eso sería echarle la culpa de algo en lo que no la tiene. Ella no tiene la culpa de ser como es. Ella no conoce otra manera de enfrentar la vida, ella hace lo mejor que puede, y yo no he ayudado en nada para que mejore. Al contrario.

Mi amor propio, mi mecanismo de defensa, hace que no pueda pasar mucho tiempo con ella, en parte porque es muy intensa para mí, y en parte porque estoy ocupada o prefiero dormir, estar sola o ver a mi novio que conversar con ella. Soy parecida con mi mamá, pero se me hace más fácil acercarme, y estoy trabajando el comunicarme mejor con ella y demostrarle que me importa. Pero con mi hermana, se me hace muy difícil. No le tengo confianza para contarle mis cosas, porque le afectan demasiado y reacciona mal, pero esta forma de "protegerla" le molesta y le refuerza su creencia de que no me importa. Mi hermana tiene serias dificultades para perdonar, dejar ir, pasar la página. ¡Ella puede ser a veces tan drástica! Por ejemplo: si alguien me hace daño, ella se molesta con esa persona al extremo. Es tan radical que es capaz de no dirigir la palabra, eso ha pasado con mi ex, que era su amigo, hasta que se decepcionó de él por algunas actitudes suyas hacia mí. ¿Cómo, entonces, le puedo confiar cuando me molesto con mi novio actual? ¿Para que lo trate feo, así esté yo en el medio? ¿O para andar recordándome eventos tristes luego de que pasaron meses y yo ya había pasado la página? No, gracias. Prefiero que no se entere. Sin embargo, ocultándole información termino haciendo que se resienta conmigo, y que no me cuente sus cosas. "Porque yo no le cuento las mías". Y así se ha creado un círculo vicioso de desconfianza, agresión pasiva, y soledad tan fuerte que la mantiene encerrada en su cuarto.

¿Cómo haces para acercarte a alguien a quien amas mucho pero no quiere saber de tí? Con mi papá y con ex fue mucho más fácil: simplemente reaprender a vivir sin ellos. No hablar, no vernos, el tiempo hace lo suyo, ya está. En cambio, mi hermana duerme en el cuarto contiguo, compartimos el baño, algunas responsabilidades, y escucho sus movimientos.

Ahora no sé qué hacer, porque ocupándome de mí y autoconvenciéndome de que yo no tengo responsabilidad ha aumentado sus síntomas. Podría, de nuevo, deprimirme y hacerme daño por la culpa, porque no conozco otra manera de enfrentar las cosas. Y es que mi mente maquiavélica me hace pensar que, tal vez, si yo me pongo mal, es decir, si me esfuerzo por llamar su atención, pueda usar mi salud y bienestar como herramienta de chantaje para obligarla a hacer terapia. "Porque ella me hace daño".

Esta es una de las cosas más enfermizas que he pensado. Estar mal para conseguir algo es una táctica que ya utilicé, inconscientemente, y casi me mata. Estoy molesta conmigo misma, pero debo ser razonable. No lo niego, aún me pasan por la cabeza cosas así cuando mis emociones están desbocadas, pero mi sentido común, felizmente aprendido, y los benditos antidepresivos que contienen mis impulsos autodestructivos, me mantienen cuerda. No lo voy a hacer. Manejarla con la culpa... bien inteligente de mi parte hacerle sentirse peor, y encima, usar los mismos recursos que ella usa. Me estabiliza saber que si me pongo mal, no será porque quiero que ella me note y haga algo, sino porque REALMENTE me afecta que sufra, me afecta que no disfrute de la vida, me afecta tener esta relación tan mala con ella, me afecta no poder acercarme, me afecta ser una completa extraña, y me afecta que no puedo hacer nada.

Bueno, no es verdad, sólo hay una cosa que puedo hacer: esperar a que ocurra un milagro y la vida se encargue de enseñarle. Como me pasó a mí, que ella tuvo que observar cómo me hacía daño hasta que algo desencadenó mi redención. Sólo que yo no aguanto. Como hermana mayor, no quiero que tenga que sufrir más para aprender, porque ya no quiero verla mal, ya no quiero discutir con ella... ya no quiero tener que pasarla por alto para no sufrir y así hacerla sufrir más.

Me he pasado 3 horas escribiendo y corrigiendo esto, en vez de leer para mi tesis. Por eso ya no escribo, porque gasto demasiado tiempo en expresar cosas que me va mejor diciendo en persona, porque me ayuda más el soporte presencial que el feedback del aire. Porque, lo peor es, nadie se va a tirar media hora leyendo esto.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Alienación y reputación

Me provoca contar algo que me pasó anoche, por lo inusual, y porque es algo que (para variar) me ha puesto a reflexionar sobre mí misma. Probablemente voy a parecer una vez más una quinceañera por contar lo que voy a contar. Pero ni modo, pues, ¡¡¡así me pasa!!!


Luego de tener show en la tarde, me fui a casa de un amigo a un mini torneo de Beer-pong. Ahí se apareció Sheldon con un amigo al que llamaré "el Tocayo", a quien conozco de antes por ser amigo de mi ex, Laro. Decidí irme con ellos porque iban a un lugar cerca de mi casa y podían jalarme, pero en el camino decidí quedarme con ellos y seguir a Sheldon en sus "movimientos por la Lima nocturna". Luego de una conversación muy paja en la puerta del primer local y debido a que no logramos entrar, Sheldon decidió ir a su siguiente destino: una fiesta rave.

Nunca había ido a un Rave, que al final no era tan rave porque la música era más bien tranqui. Al parecer es un evento que siempre se hace, y esta ocasión se hizo en un local que recién están terminando de construir, por lo que había polvo de construcción en las paredes y ningún adorno colgado. Pagué mi entrada (SÍ, GASTÉ DINERO EN PAGAR MI ENTRADA) y ya desde la puerta me fui dando cuenta de cómo iba a ser la cosa por dentro: gente drogada y hipster.

Yo no me considero hipster, pero sé que lo parezco, y probablemente lo soy, y me da igual. Muchas veces cuando camino por la calle me han hablado en otros idiomas pensando que soy extranjera y mis amigos siempre me dicen que me visto medio hippie. Con lo tímida que soy en grupos grandes, la vergüenza no me permite moverme mucho, así que mis movimientos de baile son más bien robóticos, semi catatónicos; sumando el cansancio de haber estado casi casi modelando el vestido de Elsa en la fiesta de cumpleaños (Y el hecho de que mis juergas básicamente tienen música infantil y hay chocolates y sanguchitos en vez de alcohol), pues como se entenderá, además de sentirme como un pez fuera del agua, sin maquillaje y vestida como para salir y volver a mi casa sin parar en ninguna parte (Jean, botas marrones, cafarena fucsia, chompa beige de brillos tejida, una casaca de cuerina marrón, cero maquillaje y una trenza en el pelo), me veía RARA.

Lo cual, para fines de esa fiesta, era perfecto, porque por alguna razón, la gente parecía haberse empeñado en vestirse raro xD

Bueno. Estaba parada en un pasillo conversando con mis pocos amigos y varios conocidos, por ahí que saludé a mi prima, siempre hermosa y bien vestida, o a un amigo con el que actué hace años que también conocía a la gente de ahí, o a los amigos de mis amigos, que hay que saludar porque hay que ser educada y vamos, estoy entrenando mis habilidades sociales, no se aprende a ser una socialitè de la noche a la mañana y no lograré sentirme en mi salsa si no interactúo con otros seres humanos cara a cara... Y en eso me presentan a un chico. No era nada feo, pero yo no estaba interesada en gilearme a nadie, sino más bien divertirme y hacer amigos. Por ahí que miraba a ver si había alguien interesante, pero este individuo no calificó como tal. Uno más, de los tantos conocidos que estaban pululando por ahí, que saludan y te miran de reojo mientras conversas con tu gente. Yo, la verdad, estaba más concentrada en parecer relajada, moverme al ritmo de la música como a quien le gusta y evitar autistear, mi especialidad. Tarea un poco difícil si sientes que todos los chicos no gays de la fiesta te miran, sea porque te ves bien o porque te ves mal.

En fin. Estaba sentada en un muro mirando a la gente cuando este chico se sentó a mi costado y luego de preguntarme que hacía por la vida me invito a bailar.

Alerta amarilla.

Le dije que más tarde. Me di cuenta de que me interesaba más conversar con él que bailar, a lo mejor me hubiera gustado que me saque a bailar otro chico que me atrajera más. Pero a los dos minutos me volvió a invitar, y esta vez me pareció muy rochoso decirle que no, así que acepté.

Alerta naranja.

Le advertí que no sabía bailar música electrónica, me relajó el saber que podía hacer lo que me diera la gana y no iba a parecer fuera de lugar (Lo cual me pareció perfecto, creo que si pudiera pertenecer a algún grupo debería ser ese en el que mientras más raro bailas, te mueves, te vistes o hablas, más normal eres), y nada, bajamos a la pista de baile.

No era un lugar abarrotado, por lo que el chico me jaló hacia la mitad de la pista, pero se me pegó como si tuviera personas a su alrededor que lo empujaban hacia mí. No se pegaba como uno se pega sin querer a otra persona, incómodo, mirando a otro lado que no sea la cara de una, no: se me pegaba con toda la conchudez que (espero) el alcohol y la seguridad en uno mismo te permite.

Alerta roja.

Me dio un poco de envidia su seguridad en sí mismo.

El caso es que estaba incómoda (Y a la vez expectante, eso no me suele pasar seguido), por lo que me alejaba lo más que podía (No funcionaba) y redireccionaba sus manos cuando por ahí bajaban más de lo que mis amigos suelen tocar. Hasta ahí, siempre trato de pensar, puede ser simplemente su estilo de baile, una costumbre inconsciente más que un movimiento de seducción, por lo que si bien cuidé de mi espacio personal, no fui clara. Pero cuando empezó a buscar mi cara, ahhh no, ahí, brother, estamos hablando de otra cosa.

Parecerá chistoso que lo cuente, pero muy pocas veces me ha pasado eso de que estoy bailando con alguien y me quiere besar. Una vez fue en mi viaje de promoción. Las chicas con las que fui hacían concurso para ver quién besaba más chicos. Alguna vez en alguna otra discoteca, no recuerdo bien. Pero la mayoría de las veces, como he salido con mi pareja o simplemente no voy a discotecas, no he tenido que anunciar que no estoy interesada con mi lenguaje corporal ni he tenido que defenderme. Así que, en mi ignorancia y apelando a mi sentido común, le alejé las manos y le dije bien clarito: "Discúlpame, pero en serio, no soy de hacer esas cosas. Lo siento": El chico rió, me dijo que no importaba, que igual seguir bailando era divertido, pero como a los 5 minutos y a pesar de distraerlo con un poco de conversación tonta como "qué pajas las luces" o "espero que este paso no se vea muy extraño" volvió a insistir. Así que le dije para volver con mis amigos, porque El Tocayo tenía mi casaca.

No había nadie donde habían estado todos, así que nos pusimos a conversar un poco sobre Halloween. A los pocos minutos me dijo que quería volver al baño y me hizo una seña de que lo espere donde estaba. Felizmente apareció El Tocayo y Sheldon, y aunque les dije que el chico éste me había dicho que lo espere, me dijeron que fuera con ellos a la pista de baile, que daba igual, que no tenía por qué quedarme ahí. Medio culpable me fui con ellos. Al rato nos lo encontramos en otro lado, conversando con otras personas.

No pasó mucho tiempo y decidí irme a mi casa. Eran más de las 2 de la mañana y hoy tenía clases (Y ya no puedo seguir faltando por flojera), así que le pedí al Tocayo que me pasara mis cosas para irme. En el camino a su carro para recoger mi mochila le conté lo sucedido y que me sentía mal por eso, porque "soy una nerd" por no haber besado a este chiquito. Me dijo que aunque ahora la gente se agarra a cualquiera porque le provoca, no tenía por qué aceptar al primero que se me acercara, y que fuera viendo si realmente quiero o no quiero probar alguna vez besar a un desconocido. Después de todo, también soy humana, tengo impulsos y necesidades, y esas cosas que siempre te dicen para tranquilizarte y decirte que si bien no eres rara, siempre es bueno seguirle la corriente al resto aunque sea un poquito.




Pero no. El problema, si es que existe alguno, es que a mí no me gusta seguirle la corriente a las personas en este tipo de cosas. No es culpa de mi educación en colegio de monjas, porque la mayoría es normal y se va a una discoteca bien rica y apretadita a chapar con el que se le plante en frente. Debe ser algo de mi familia, de lo que me enseñó mi mamá. Pensaba que iba a ser lo mismo que con mis parejas, con quienes me suelto relativamente rápido (Tan rápido como me voy encariñando). Pero veo que no.

¿Se puede aprender a ser más mandada? ¿Debería aceptar un beso de un chico que me saque a bailar la próxima vez que alguien se me insinúe, simplemente porque es normal? ¿Soy una cucufata por miedo o porque realmente pienso que ese tipo de cosas no van conmigo?

Ya he hablado de este tema antes, cuando en mayo me bajé la aplicación esta de Tinder y sopesé la posibilidad de probar conocer gente por la vía fácil. El punto es que yo no busco algo superficial, y sé que en una discoteca no voy a entablar amistad con alguien churro que se me acerca a bailar (Si es que tengo suerte, porque usualmente no me interesa la gente que se me acerca). No me gusta esta sociedad vana en la que el amor es cosa de un beso y a la vez un beso no significa nada. Simplemente no me parece divertido andar compartiendo saliva y bacterias con gente que no conozco sólo porque "tengo necesidades y esa persona me parece atractiva", en mi opinión es una manera de justificar la falta de sentido. A mí se me hace mucho más fácil besar a alguien en una reunión que en una discoteca, y que ese alguien sea alguien que no sólo me atraiga físicamente. Será quizás por las veces que he besado a compañeros en escena, pero no me gusta besar a alguien sin sentir nada más que hormonas efervesciendo. Yo quiero algo real, no me gusta la imitación. Pero, lamentablemente, al parecer es necesario que tenga que adentrarme en la aventura de dejar de ser un poco yo para sentirme mejor conmigo misma por al menos intentarlo y no quedar mal. Lo digo porque me siento presionada por un grupo social en el que es normal hacer eso y si no lo hago no seré aceptada ni querida. Qué tonto, qué fútil... qué contradictoriamente necesario para poder encajar.

Hoy en la mañana estuve dándole vueltas al tema y he llegado a la conclusión de que podría, sí, aceptar el consejo del Tocayo y quizás más adelante, poco a poco y conforme vaya cogiendo más soltura en situaciones sociales, aceptar que un chico desconocido (QUE ME GUSTE) me bese. ¡Pero no el primero que se me para en frente después de años, pues! ¡Y menos si simplemente no me atrae, si no lo conozco, y si encima me ha hecho sentir como un objeto!

Porque si hay algo que detesto de esta sociedad tan machista es eso, que las mujeres se conviertan en una perra si besa a un chico pero el chico sea un ganador si besa a una chica; que no pueda caminar tranquila en la calle (menos en un bar) sin sentir que estoy en una especie de mostrador, a la vista de los compradores. Además: si ellos pueden, ¿Por qué yo no? Si las personas que me interesan o me han interesado probablemente han hecho eso (O lo están haciendo en este momento), ¿Por qué pensar que me voy a mancillar por eso? No digo que voy a ponerme ropa dos tallas menos, mostrar mis pocos atributos y encamarme con el mejor postor, pero, Dios, algo tengo que vivir, ¿no?


Sí. Pero a mi manera, con dignidad, haciéndome respetar, y piña si es que parezco una monse por no hacer lo que todos hacen. No quiero sacrificar mis principios por parecer algo que no soy.

No sé. Supongo que con los días me iré ordenando internamente. No tengo por qué sentirme mal por ser yo misma.

Creo que más importante que parecer o encajar sería trabajar en esa autoestima que hace que me sienta tan insignificante. Mejor me concentro en eso y en mejorar socialmente con la gente que se me acerca simplemente a conversar (Y que probablemente, en contra de lo que pienso, no busca nada más que eso), no en situaciones como la de anoche.

Me siento mal porque creo que estoy cagada. Pero no me voy a rendir, y voy a seguir luchando por mejorar, sobretodo esa inseguridad. Después de todo, a veces puedo ser el alma de la fiesta y tener conversaciones súper interesantes y profundas, que, finalmente, es lo que a mí me interesa.


Sí, tan mal no estoy.

¡Si tan sólo a alguien le gustara yo por ser así, tal cual como soy, con mis ganas e intentos de cambiar lo malo que hay en mí pero con mis locuras, incluidas las de este blog...!

lunes, 15 de septiembre de 2014

Perdida

Muy bien.

Como, duermo. Me preocupo por mantenerme, por mantener la cabeza a flote, por seguir viva -y sana. Perfecto.

Pero no es suficiente.
Si lo fuera, esta tristeza se habría ido definitivamente.
Y por el contrario, parece querer instalarse.

Estoy convencida de que es algo dentro de mí que está fallando. Algo que yo no estoy haciendo bien.

No puede ser que me sienta tan sola que me deprimo.

Quizás tiene que ver con el tiempo que me dedico a mí misma.
Si no acepto que soy de esas personas "defectuosas" que no pueden tener una vida normal porque necesitan descansos y tiempos libres y bajas dosis de estrés para vivir bien, voy a seguir siendo un alma en pena.

Tengo muy poco tiempo libre, y de pensar que debo invertirlo en tareas me desmotivo más. Me gusta no poder tener tiempo para pensar en que no me invitan a tal o cual lugar y que mi vida social es casi nula, pero por otro lado sigo deseando tener vida social y nada, ni la mejor de las chambas o la clase más divertida, me hace dejar de querer divertirme un poco. No lo digo por drama, lo digo por aburrimiento.

Me han ofrecido una buena chamba, bien remunerada y con suficiente tiempo libre, a cambio de dejar el restaurante. Pero yo soy terca y orgullosa, y no quiero dejarlo porque me da pena. Y porque aprendo cosas bonitas ahí, y porque quiero terminar de hacer amigos ahí.

Y porque es la única manera de lograr que este individuo extraño me visite.

Porque sí, creo que lo que más me motiva a seguir de mesera es que esta persona lo encuentra como excusa para pasar a saludarme dos minutos y luego irse.

El viernes celebró su cumpleaños. Me la pasé ansiosa toda la semana por la anticipación, me enteré de que fue a verme un día que yo no estaba y de hecho se apareció el mismo viernes a la hora de almuerzo. Me preguntó como tres veces si iba a ir, y que le pusiera "going" a su evento en facebook. Ese día no podía tragar comida de lo nerviosa que estaba. Y cuando por fin llegó el momento... nada. El chico se la pasó  de grupo en grupo, riendo, conversando y divirtiéndose con todos, sin mostrar interés especial en mí. Mi ex-jefe (Con quien fui, porque lo conocí gracias a él. Debo ponerle un nombre porque nos hemos hecho bien amigos, le diré Sheldon porque me recuerda a ese personaje) dice que sí le intereso y que me va a invitar a salir, que sólo no se la ponga tan difícil, y que eso es obvio porque si no no estaría invirtiendo tiempo en ir a verme. Yo creo que es un chico demasiado lindo que cultiva sus amistades hasta con quienes no conoce mucho, porque sí, así es él.

Y obvio, eso me tiene triste.

Me llega que mi felicidad dependa de la presencia de alguien más en mi vida.

Creo que es que estoy en ese punto en el que necesito motivación externa, porque estoy tan perdida que solita no logro encontrarme. Ya me siento mejor conmigo misma en el sentido de que tolero tocar mi propia piel, me proveo de comida y descanso y pido abrazos, pero no se me hace suficiente.

¿Será momento de ir al psicólogo nuevamente? ¿O quizás es más simple que eso y sólo debo dejar este trabajo en el restaurante y cortar con esta "relación" insana basada en espejismos?

Yo creo que la clave está en lo segundo. No sólo necesito más tiempo para mí (Tiempo que invertiría en hacer mis tareas bien y en hacer yoga, lo cual sabemos que aumenta el ánimo), sino también alejarme del estrés, del querer complacer a todos y, sobretodo, de no nutrir mi necesidad desesperada de tener un vínculo con cualquier persona sólo porque estoy aburrida y un plus one le daría algo de color a mi vida.

No, creo que no estoy perdida. Creo que sé bien lo que tengo que hacer, el problema es la falta de motivación, mi miedo de tomar decisiones y el miedo al rechazo.

Rechazo, esa emoción con la que he tenido que lidiar desde tan pequeña y que hasta ahora me moviliza a hacer - o dejar de hacer- cosas. Todo se resume a ello.

Es que simplemente no toleraría que me rechacen otra vez.

viernes, 30 de mayo de 2014

Presente

Cosquillas en el pecho, cosquillas en las piernas, cosquillas en el estómago, cosquillas en los brazos. Cosquillas en todo el cuerpo.

Piecitos movedizos dando círculos sobre su eje cuando estoy sentada.

Cara de tarada cuando miro el celular y hablo con él. Sonrisa chueca, pero genuina.

Ganas de hablarle todo el día.

Y lo mejor: Es mutuo.

Hace mucho tiempo no me sentía así de bien. Es rarísimo todo esto: me siento más cómoda de lo que pensé que me sentiría con un "extraño". Con comillas porque todo resulta tan natural que es como si nos conociéramos desde hace cincuenta años (O de otra vida, cosa en la que ambos creemos- ¡Por fin encontré a un hippie como yo!). Puedo contarle de mis cosas porque él tb ha pasado por cosas muy similares y comprende. Me ha repetido fácil 10 veces en la noche que está ahí para mí, para lo que necesite, y me ha preguntado casi el mismo número de veces si puede volverme a ver hoy. Él tiene un apodo, y me ha rebautizado con su apodo pero en femenino. Salimos a bailar anoche a un bar conocido, estábamos con unos amigos suyos que quería que conociera, y nos miraban sonriendo porque parecíamos un par de lapas que no se despegaban. No de besos, sino de abrazos y cariñitos, es lo más chistoso. Se quedó dormido en su carro conmigo abrazados, cuando estábamos por irnos. Sólo con Laro me pasaba eso de relajarnos tanto que nos dormíamos. Y me ha dicho con todas sus palabras que no tiene intención de apurarse ni hacer cosas conmigo porque siente que va para largo, así que tenemos tiempo.

Todo esto me resulta muy extraño, y me muero de miedo, por las cosas por las que he pasado antes. Pero ahora me siento bien, y creo que vale la pena arriesgar un poco por sentirme bien.

Se nota cuando alguien está interesado en una. Se nota cuando es sincero (Aunque no soy tan tonta como antes y no pienso bajar la guardia aún).

Lo negativo del asunto no tiene que ver con que es judío, se está divorciando, fue coquero y fuma marihuana a veces: no veo nada de eso como su presente. Lo que me apena es que se va para la India por medio año. Y yo muero de ganas de enamorarme como una idiota, pero me muero de miedo de volver a sufrir.

Y por eso sigo con la muralla como protección y el ejército preparado para disparar sus  flechas.

Bueno, es muy pronto aún para decir nada. No pienso pensar en el asunto hasta que sea inminente. Fácil y algo pasa, y no seguimos saliendo, y dejo de interesarle, o me aburro o algo así.

Fácil.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Demasiado bueno para ser verdad

¿Qué es lo peor de estar soltera?

Que te moleste el hecho de estarlo.

Hasta hace sólo unos días yo estaba recontra contenta disfrutando de la tranquilidad de mi rutina y de no tener tiempo para nadie más que para mí. Bueno, eso no ha cambiado. La diferencia está en que antes no había nadie que me interesara tanto como para ponerme nerviosa y querer hablarle a toda hora. Está Ra, pero más que cualquier cosa lo veo como amigo.

A este tipo definitivamente no lo veo así.

Lo conocí el día del conciertito. Ya lo ubicaba porque había quedado entre los mejores de un programa concurso de TV (Era el único que recordaba de ese programa y según yo debía ganar). Antes de salir a cantar me invitó a salir con él. "¿Tienes planes para más tarde?", "No", "Ah, porque pensaba ir a X lugar. Fácil vamos más tarde, pues", "Ya". Así de simple, directo, seguro de sí mismo, sin titubear, sin rodeos. Y yo sorprendida de que me haya mirado.

No me llevó ahí, me llevó a un restaurante-bar con fama de ser el lugar más romántico de la Costa Verde.
Nos tomamos un trago. Hablamos un montón, de varias cosas, me divertí como en meses no lo hacía, aunque por ratos el tipo se me hacía demasiado hablador. Me sentí interesante, bonita, tomada en cuenta, aunque estaba medio muda de los nervios. Me dijo cosas como "¿A tí te gusta ser copiloto? Entonces nos vamos a llevar super bien", "te voy a regalar un USB con los videos que me vuelven loco", "tenemos que ver esta película juntos". Yo no atiné a nada más que sonreír y aceptar. ¿Qué hace una chica como yo cuando un hombre atractivo, 5 años mayor, detallista, famosillo y claramente interesado en una le dice indirectamente que quiere conocerla más? Pero en eso no terminó la noche. Puso una canción en su celular, lo puso cerca de mi oído y juntó su cabeza con la mía. Con su otra mano tocó mi mejilla, y mi frente. Me miraba a mí, yo miraba a otro lado y canturreaba. Para mí, eso es una invitación obvia a mirarlo a la cara estando a menos de 10 cm de distancia y besarnos. Y no acepté. Me dejó en la puerta de mi casa a las 12 en punto. Yo estaba hiper cansada porque había tenido turno en la tienda y show además del conciertito. Me pidió mi teléfono, me timbró y me dijo que le encantaría volver a salir conmigo en los siguientes días.

Me mandó un mensaje al día siguiente, yo no tenía saldo y le timbré, y él me llamó inmediatamente. Hablamos, quedamos en salir el miércoles en la noche. Le puso like a varias fotos mías en fb, yo a algunas de él. Me preguntó a dónde me gustaría ir, le dije que por un café y que yo pagaba lo mío y él me mandó un par de indirectas del tipo "eres una especie en peligro de extinción". Hablamos poco esos dos días, y llegó el miércoles.

Me recogió de mi casa, pero no fuimos a tomar un café sino a comer comida árabe. Delicioso. Conversamos y reímos un montón. Íbamos a un pub cerca de ahí a ver a un grupo de funk presentarse, pero nos distrajimos con un piano que había en el parque por el que pasamos y nos quedamos cantando con un extraño que tocaba canciones de Coldplay. Llegamos tarde al pub, se pidió un Mojito, yo nada porque acababa de cenar y me he habituado a no comer mucho de noche. Más conversación, pero esta vez ningún intento de nada. Me volvió a dejar en mi casa poco antes de las 12. Se despidió de mí con un abrazo y me dijo que fácil nos veíamos la próxima semana. O sea, esta semana. Le mandé un mensaje diciéndole que me había divertido un montón y que ojalá la cosa se repitiera, me dijo que de todas maneras.

Le hablé los días siguientes y con las justas me contestó.

Decidí no hablarle yo y hasta ahora no sé nada de él.

Estoy pensando seriamente que algo hice mal.

Y creo saber qué fue: Sor Cristal no besó al príncipe. Y el príncipe se desalentó porque:
a) Dije algo malo.
b) No me esmeré demasiado en arreglarme, a propósito (Para que no se fijara en mi físico y para que no pensara que estaba demasiado entusiasmada).
c) Se dio cuenta de que no soy una cortesana cualquiera, y eso implica tratarme con respeto. Y no está dispuesto a involucrarse en algo así conmigo. Probablemente tiene miedo.
d) No buscaba más que un choque y fuga y al darse cuenta de que conmigo no lo iba a conseguir, se rindió.


Quizás era porque yo estaba sin lentes y él estaba de rockero, y el miércoles en cambio estaba con traje de oficina y DIOS, un hombre en terno se ve cincuenta mil veces mejor que en camiseta. Quizás fue porque estaba cansada y no esperaba que me invitaran a salir, y estaba algo incómoda porque me había tomado a la ligera y pensado que iba a atracar en besarlo así nomás. El punto es que el primer día no me gustó tanto. Pero el Miércoles la situación fue como para caer rendida a sus pies... Y eso fue más o menos lo que pasó conmigo.

Pienso (No, mejor dicho, sé) que estoy exagerando un poco porque después de todo han sido sólo dos salidas. Pero mi lado entusiasmado se pone a pensar y DIOS, no es perfecto, ni siquiera es mi tipo (Demasiado gringo para mi gusto), pero me encanta todo lo que ví. La palabra perfecta para describirlo es "Encantador". Su voz, su sonrisa, su olor, su mirada, sus gestos, sus movimientos corporales, su sentido del humor, su arte, sus intereses... ¡Ayyyy! Yo que pensaba chotearlo sin más terminé hechizada. Hechizada y sintiendo lo que no había sentido desde Laro. De verdad pensé que le llegó la competencia seria, porque ni con Brownie al lado me sentí tan cómoda, con esa electricidad en el aire al estar cerca. Me sorprendió que no salieran chispas.

Lo peor es que me encantaría buscarlo. De hecho, le escribí para saludarlo, hasta el sábado, cuando decidí que no iba a buscarlo más. ¿La razón? Estoy casi 100% segura de que él sabe que causa ese efecto en las mujeres, y que está acostumbrado a que se le lancen encima. Después de todo es guapo, le va bien económicamente, es hiper carismático y sociable, y es medio conocido en el mundo de la música (O sea, que yo que soy una despistada lo ubicara ya es decir bastante). Y bueno, volviendo al punto, no lo busqué porque estoy segura de que no marcaría una diferencia con el resto de chicas. Mientras, lo que yo busco es enamorarme y que me tomen en serio para no sufrir más de la cuenta.

Y lo que me ha tenido medio cabizbaja es que me hubiera FASCINADO seguir conociéndolo.

Lo peor de todo es que creo que este alejamiento tiene que ver con que soy así, tan Monja. Me detesto por eso, porque por tímida, tarada o idealista me pierdo de oportunidades buenísimas de conocer gente y disfrutar de la vida. He estado en una pelea conmigo misma por este tema por varios días, al punto de que pensé seriamente en mandarme, invitarlo a salir, besarlo y que pase lo que tenga que pasar (He is SOOOO sexy!). Pero no: si mi naturaleza no es esa, si no me nació devolverle ese beso, si no se volvió a dar la situación y si le desanimó que yo sea tan "tranquila", pues supongo que es por algo. No puedo ir en contra de mí misma y de lo que creo; y si bien muero de ganas, no creo que sea adecuado besar al primer desconocido que me invita a salir sólo por eso, ganas. Creo que tiene que haber algo más, algún tipo de conexión; y ahora que la siento, el hombre se desaparece del mapa T_T.

Quiero pensar que él se la pierde, porque soy una chica que sí vale la pena. A pesar de lo poca cosa que soy, de mis pocos amigos, de mi casi nula capacidad económica, soy una buena persona y una buena pareja. Pero me acuerdo de lo mosquita muerta que soy y me doy rabia, caracho. Así ni amigos voy a tener. Parezco personaje de novela inglesa del siglo XIX.

Ojalá, ojalá que pronto se aparezca mi Mr. Darcy/Rochester o any fancy surname que tenga a llenar el pequeño pero significativo vacío que siento en mi vida. Porque por ratos, sólo por ratos, cuando no tengo nada que hacer, o llega el fin de semana y recuerdo que todo el mundo tiene un plan y yo no, en esos momentos es que me siento sola y desearía poder interactuar con otro ser humano. Amo la tranquilidad y la independencia, pero no quiero estar sola todos los días.

Supongo que el gran atractivo de este individuo es ese: el hecho de que se haya fijado en mí y exista la posibilidad de ya no estar tan sola.

¡Si pudiera, Gringo, me voltearía mientras sonaba esa canción de The Carpenters y te besaría! Quizás así, al menos arriesgándome, podría hacer distinta esta historia.

Supongo que también estoy un poco herida después de todo lo de Brownie y por eso no quiero gastar mis emociones en gente que no lo merece. Espero que eso signifique madurez.



Actualización: Anoche me llegó al hígado y le hablé. Esta fue la conversación:

Yo: Habla
Q tal?
Él: Holaaa!!!
Estres babe.
Tons of it.
Yo: Uy
X q?
Él: Quiero vivir en frozen! Jajaja
Plata.
Yo: Jajaja
Él: :/
Always.
Yo: Nooo
Él: Mo money mo problems.
Yo: El mal de todos
Pucha
Él: Tengo q perseguir algunos clientes pa que me paguen
Yo: Te iba a preguntar en q andabas pero ya me respodiste xD
Ala, q feo
Él: Jajaja siii....
(Pequeño silencio)
Q pelas te gustan?
Yo: Y aparte de corretear a tus clientes, como has estado?
De todo en realidad
Pero especialmente las q tienen contenido, no soy de mucho cine comercial (a menos q se trate de cosas tipo marvel)
Me imaginaba q estabas ocupado o q t habías molestado
Él: No, porque molesto??
Yo: No se, x q de pronto ya no hablamos xD
X q lo de las peliculas?
Él (15 minutos después): Oh.
 Nada, curiosidad :)
Yo (¿Curiosidad? ¡Curiosidad tu abuela!): Ah ya :)
(Fue, es la confirmación que necesitaba) Bueno, te iba a decir para salir otro día pero veo q andas bien ocupado. Hablamos!
Él: :) bso baby, hablamos!!


Casi le escribo que notaba la falta de interés, pero no había necesidad de ser una bitch y mandarle ondirectas despechadas pues no me ha tratado mal nunca y no somos nada. Así que listo, me quité la espinita, me arriesgué y tengo el panorama más claro. Por eso estoy tranquila :) Aburrida, pero tranquila. He quedado con una amiga en salir de "cacería" uno de estos días... Vamos a ver qué tal me va, y si logro divertirme.

¿Quién pensó que me iba a quedar de brazos cruzados? Hay que hacer q las cosas pasen, y si no pasan, al menos se intentó.

¡Neeeeeeeeeeext! ;)



lunes, 24 de marzo de 2014

De tonos rojos

Aquí Cristal reportándose con la blogósfera.

Desde mi último post han tomado forma (¡por fin!) algunas cosas que me tenían taradúpida: Ya encontré trabajo :) Sí, estuve poquito tiempo desempleada, pero bastó para desgastar mi endeble autoestima. Ya ven que todo lo que dije en mi post anterior eran más miedos que cualquier cosa. Sigo babosa, pero mucho más animada. 

El lunes pasado tuve una tarde de playa con mi mamá. Ese día fue muy especial e importante para mí, porque había estado llorando como hace mucho tiempo no lo hacía toda la mañana, por algunas cosas acumuladas y otras que no sucedían como yo quería (El tema trabajo, el tema pareja: el bendito tema de merecer y del castigo del post pasado), y ella me enseñó a entregarle todo ese dolor al mar. Conversamos, me hizo entender que todas las cosas son procesos (Eso mismo a lo que me refiero cuando hablo del proceso de recuperación: todo requiere tiempo y necesita pasar por sucesos-altos y bajos- para que tome su forma "definitiva") y que simplemente debo tener FE en que todo estará bien para que lo esté. En que nada malo dura para siempre y que si pienso positivo, atraeré positivo. Así que en eso ando, volviendo a ser yo y a no desesperarme tanto si las cosas se desarman. Después de todo, ya sé cómo armarlas. He hablado también con mi mejor amigo y me doy cuenta de que no soy la única que se siente/cree fracasada: después de todo, esto debe ser muy humano. Así, poniéndolo en crudo, "Bueno, así no te guste esta nueva chamba o sea tu trabajo ideal, si lo pierdes sea por despido o porque renuncias, siempre puedes volver a encontrar algo. Y si lo vuelves a perder, de nuevo encontrarás algo. Y así, siempre". Y es la verdad: nada es definitivo (Aunque me encantaría para algunas cosas. Me encanta la seguridad).

Bueno, ¿Qué es eso nuevo que he encontrado?

Este es otro punto sobre el que tengo que trabajar: Ahora estoy vendiendo ropa para chicas en una tienda. Hay cosas super bonitas, si por mí fuera me compraría la mitad de lo que hay. No lo acepté de inmediato porque no me pagan tanto como quisiera, pero lo bueno es que me deja las tardes libres como para dar clases, y sí cubre la mayor parte de mi pensión de estudios, por lo cual tengo chance de completar con lo otro. No me demanda invertir toda mi vida, como sucedía en mi chamba anterior, y es más relajado (Aunque también aburrido). No será lo que yo tenía pensado para mi, pero no está tan mal tampoco. Asombrosamente sí cansa, me estoy despertando estos últimos días con el cuerpo adolorido y hoy he dormido un montón. Ahorita la marca tiene dos tiendas en Lima y yo estoy en la más lejana, pero pronto me pasarán a la que está por la casa de mi alumnita, así que es perfecto porque no gastaré mucho tiempo en pasarme para allá. 

¿Lo malo? Yo y mis prejuicios. Después de estar de coordinadora en una empresa, ser vendedora de ropa no suena demasiado prometedor, sofisticado o exitoso. Me cuesta bajar la cabeza y ver que no tiene nada de malo, porque es un trabajo digno al fin y al cabo. Tengo miedo de lo que pensarán de mí, pero me he estado sintiendo mejor luego de ver que una compañera de mi clase también vende ropa y yo no lo veo como que hace algo malo o es una perdedora sino como que tiene un trabajo juvenil. Además, si hay gente que me considera realmente un ser inferior por hacer lo que hago, pues "QUÉ IGNORANTES Y QUÉ SUPERFICIALES". Y eso va también para mí misma ¬¬.

Las clases: ¡ME ENCANTAN! En realidad, siempre que pueda estudiar voy a ser feliz. Creo que mi vocación es esa: estar en un salón de clases y aprender nuevas cosas. Me siento en mi salsa, en lo conocido. Definitivamente no es igual (Empezando por la temática), pero es entretenido. Obviamente tengo problemas con algunos profesores que o me parecen aburridos o me estresan de lo eléctricos que son, y sigo con el asunto de la misofonía (¿Lo mencioné? Bueno, lo voy controlando, aunque el otro día le pedí a una compañera que dejara de hacer lo que estaba haciendo porque iba a explotar), pero dentro de todo, las cosas van bien :) 

Estoy llevando 5 cursos: me están enseñando a redactar apropiadamente (Cosa que espero se refleje en este blog; mi estilo deriva de mi forma de pensar y de mi gramática en alemán, me puedo dar cuenta de eso por un blog que he leído de un ex profesor mío y que escribe como yo, haciendo paréntesis y acotaciones que interrumpen una oración para retomarla más adelante, cosa tan típica del alemán, y enredado obviamente por lo mismo); me saqué mi primer 20 en ese curso :3 (Bueno, era un dictado de ortografía, y ahí puedo decir con orgullo que pocos me ganan); también estoy aprendiendo sobre el periodismo, tengo otro curso semi presencial que se promete interesante sólo por eso, otro en el que tengo clases dentro de una cabina de radio (OH YEAH! ¡Es lo máximo! El viernes locutamos y mi profe no me hizo ninguna observación, una compañera -la que vende ropa- me dijo que ya encontró locutora para su grupo :P), y finalmente un curso de relaciones públicas, que como tiene que ver con empresas está convirtiéndose en un curso con el que, sé, tendré una relación de amor-odio. Empezando porque el profesor es leeeeento. Y yo no tengo casi nada de emprendedora a menos que me apasione demasiado lo que hago -Y ahí viene la parte del amor, por ejemplo, cuando estaba de coordinadora en la empresa de Laro; yo lo sentía como proyecto mío también y como comenté hace algún tiempo, hasta ahora me importa que vaya bien. Me da risa porque ya conozco muchas cosas de las que me hablan en los cursos, pero vamos a ver, pues, cómo me va :)

Lo único que no consigo hasta ahora: amigos. Será que no hay tiempo para socializar y eso, pero aún no hay nadie con quien paro. Será tema de otro post.

Por otro lado, hay un tema que me está preocupando un poco últimamente, y del que quiero hablar un poco: mi anorexia. Hace unos días se me apareció como un fantasma, y está cobrando forma corpórea desde entonces. Tengo miedo, estoy preocupada por mí y a la vez me siento empoderada y como que "no va a pasarme nada porque no es tan grave". Bueno, es lo suficientemente grave como para tener problemas con el páncreas y el azúcar y bajarme de peso hasta el punto de la inexistencia. ¡Yo que pensaba que ya lo había superado y que no me iba a volver a pasar! ¿Por qué está volviendo, por qué, si no me ha pasado nada grave que lo justifique, si me he estado sintiendo bien dentro de todo y he estado manejando bien las situaciones por las que paso? Eso es lo que he estado pensando. Y recién ahorita me he dado cuenta de que no es tan cierto, porque justo he estado en un tiempo de ansiedad con todo esto del despido- y desde antes, con miedo a que me despidan. Y desde antes, con miedo de ponerme mal porque hacer ejercicios me hace cuestionarme mi cuerpo. ¡¡¡AJÁ!!! Ahí está el asunto: mientras distorsione la razón de por qué empecé a ejercitarme en las mañanas (fortalecerme y ganar forma) y la lleve al mismo propósito por el que los hacía hace 5 años o más, hacer ejercicios seguirá siendo un disparador :S. 

Otros disparadores recontra random que he identificado y por los que he pasado estos días, que han influído, son:
- Sentir hambre, hambre de veras, esa de estar con el estómago vacío por más horas de las acostumbradas al punto de sentir debilidad. Volver a sentir comida dentro lo interpreto como "suciedad". "Hey, es comida, es normal y saludable, no te hace daño, es lo que mi cuerpo necesita así a mí me cueste".
- Estar enferma. He desarrollado muchas ideas que se relacionan con la comida y el estar enferma de lo que sea (Enferma, no lesionada), prefiero no decirlas para no dar malas ideas. Estos días la cosa ha ido por el asunto descarte de anemia.
- Leer sobre el tema: Dicen que recordar es volver a vivir; ya lo había mencionado, mientras menos pienso en que soy una sobreviviente, menos siento que tuve un pasado con la comida.
- Tener una rutina estricta con la comida: lo malo de estar sola en este sentido es que no me invitan a comer, por ende, como lo que a mí me da la gana, o sea, o sigo mi régimen con las añadiduras que me da la gana y luego compenso con otras cosas, o lo mantengo exactamente igual por días y me cuesta variar. Y como mi idea de comer no es la más adecuada, la cosa se va por ahí. Lo "bueno" de mi fase "desordenada" es que al menos como más variado y le tengo menos miedo a algunos alimentos. Ahorita estoy en fase "militar". Y para cortarla tengo que hacer terapia de exposición solita: lo que hice ahora de comer helado. Mi filosofía con este asunto es "Dale la contra a lo que piensas y acertarás". 

Estoy comiendo menos, cambiando alimentos por otros de menor calidad y aporte calórico, compensando, manteniendo cierta rutina un poco inalterable y me da miedo comer algunas cosas en algunos horarios; ya conozco yo cómo empieza ésto y cómo se manifiesta. Pienso en saltarme comidas y la verdad, no se me hace difícil hacerlo. PERO, y he ahí la gran diferencia, DECIDO NO HACERLO. 

Tengo miedo. 

Hoy, por ejemplo, estuve consciente de que almorcé poco y de que me está costando incorporar extras que antes me daba igual comer porque total no pasa nada, y me comí una bola de helado ahora en la noche. No siento que me va a engordar, pero me siento llena/ asustada. Pero sé que es por mi bien. No puedo dejarme comer otra vez por esto. Lo raro es que mi régimen incluye dulces... pero sólo esos y sólo esa cantidad. Carajo, justo ahora que las cosas están volviendo a estar bien, que estoy empezando a estudiar y trabajar a la vez y necesito comer mejor para que no me enferme... Cris, vamos, tú controlas ésto, lo has hecho antes, sabes bien que eso de no merecer y de ser una loser está sólo en tu mente, que hay gente que te quiere, que siempre hay un roto para un descosido y que volver a esos hábitos no te va a llevar a nada bueno, al contrario, lo va a malograr todo. 

Síp, aunque ya estoy viendo cambios en mi cuerpo (Y eso es lo que me gusta y refuerza), ME HACE MAL y NECESITO estar bien alimentada. Por mi propio bien.

Por cierto, que me hice análisis de sangre hace poco porque me estaba mareando y cuasi desmayando con cualquier movimiento hace unos días. Todo está normal, estoy más sana que mi mamá. Pero mi páncreas está cagado con el asunto del azúcar, me sigo manteniendo en lo mínimo o menos. Ah, y los mareos eran por la pastilla para el TDAH. Es fuerte. Ya se me acabó y mi psiquiatra aún no me dice cuándo me va a dar más, eso también me tiene preocupada. 

Finalmente, una fotito de mi "radical" cambio de look :D :


¿Qué tal?

 Ahí está mi pelo gris-verdoso, con mi nueva mecha fucsia :D Un día fui al trabajo un poco inspirada y me nació el hacerme algo en el pelo para cambiar un poco. Hace un tiempo que vengo renegando de mi color de piel y de pelo, porque soy muy pálida (No blanca, pálida a lo amarillenta). Mientras me decoloraban ese mechón la peluquera hizo la observación de que no tengo ni un poquito de coloracíón roja... claro, ni en el pelo ni en la piel, por eso los grises verdosos arriba y el blanco amarillento en el resto del cuerpo, no como mi hermana cuyas mejillas se encienden con casi cualquier cosa, cuya boca tiene color de boca (La mía es rosado-amarillenta) y su pelito es rubio cobrizo... Por eso creo que esa mecha roja me viene bien ;)

(Miren hasta qué punto me estoy comparando por cualquier cosa :S)

Bueno, así como un tatuaje (Cosa que aún no me animo del todo a hacerme porque no siento tener un motivo que lo amerite y porque no quiero hacerme nada definitivo en el cuerpo), le he dado un significado a esta mecha: el rojo es el color de la vitalidad, de la fuerza. Tira un poco al fucsia porque el rosado se relaciona con el amor. Interpreto que no tengo pigmentación roja más que en mi sangre (Felizmente, sino sería extraterrestre) como un signo de vulnerabilidad aparente que no me gusta. En el fondo soy fuerte, soy valiente. Me he ganado el derecho a tener una marca de guerra y un recordatorio de ello, de que soy fuerte: esa es mi mecha. Está en un lugar estratégico porque la puedo esconder por si es necesario para algún show :P. A la próxima, me ilumino el pelo ;) 

Y listo, eso sería todo por hoy, es todo lo que tengo que contar, adiós, me voy a dormir porque sino mañana estaré zombie.

sábado, 8 de marzo de 2014

En medio de la jungla

No todo es color de rosa. Sé que ando escribiendo cosas super filosóficas e inspiradoras (para mí) porque efectivamente les ando dando vueltas en mi cabeza, pero la verdad es que también la paso mal. Re quetemal. No todo el tiempo, pero igual. Y este post va a ser uno de esos en los que vacío mis miedos y pensamientos... en un claro intento de ponerme orden y vencer esas ideas pre-concebidas.

La idea de conocerse a uno mismo tiene como finalidad encontrar el propio camino en la vida. Si sabes quién eres y qué te gusta, sabrás por dónde ir. A mí todo esto de la depresión, las ganas de desaparecer y la falta de sentido me quitó demasiado tiempo de mi vida; creí saber quien era y viví por vivir, yendo por caminos que por X razones se truncaron. Sé que en gran medida no fue por mi propia responsabilidad, yo no decidí que mi papá me dijera "Sorry, no te voy a ayudar" y mi mamá tuviera que chantarse todos los gastos de la casa, pero mantengo el pensamiento mágico de que todo esto me está pasando como castigo por haberme portado mal y haber despreciado mi vida tanto tiempo. Es decir, que se me truncaron las posibilidades económicas que me permitirían estudiar y tener un mejor futuro porque indirectamente yo lo ocasioné con mis problemas personales.

Igual con el asunto pareja, aunque me late que ahí sí tuve mucha más responsabilidad. Es como un círculo vicioso: Yo estoy enferma o triste --► la gente se aleja de mí. Yo estoy enferma o triste --► se me truncan los caminos --► la gente se aleja de mí. Mi autoconcepto, si bien tiene un novedoso y buen componente positivo, tiene esta definición que no para de autoconfirmarse: "Soy una perdedora". "Doy pena, debo ser un tema de conversación de esos en los que la gente piensa 'pobrecita, es una enferma, no va a lograr nada en la vida' ". Brownie me lo dijo una vez: "Nadie va a querer estar contigo porque eres como una niña que acaba de salir del colegio y no sabe qué hacer con su vida, con la diferencia de que tienes 25 años y deberías estar pensando en casarte y tu entorno familiar no te apoya, más bien, te enferma más, porque creen en estupideces mágicas, abusan de tí y encima no tienen plata". Y sí, pues; yo amo a mi familia y sé que Brownie estaba medio trastornado por decirme una cosa así, pero sí había un componente cierto: más allá de que no le guste mi familia (Que si abusan de mí es porque me dejo y él es un intolerante de costumbres distintas a las suyas), NADIE en su sano juicio me escogería como compañera en las condiciones en las que estoy. Ya Laro me lo demostró y por eso se fue con otra con la que está actualmente y que seguro la tiene mucho más fácil que yo, y ya Brownie me dejó bien claro que está dispuesto a acompañarme pero bajo sus propias reglas (Es decir, bajándome la moral, recordándome lo afortunada que soy de tenerlo a él como mecenas y tratándome casi como a una esclava o un ser de inteligencia y capacidades inferiores).

Felizmente, hoy mi actitud es menos pasiva respecto a la vida y he aprendido muchas cosas en este tiempo, sobretodo a caminar sola; pero aún sigo dependiendo de terceros, por más que la lucho y la lucho. Lo que yo necesito para empezar a tener éxito es terminar una carrera para poder ganar dinero e independizarme, es decir, necesito TIEMPO... Pero mientras tanto, ¿Qué? ¿Divertirme besando sapos hasta encontrar a alguno que metamorfosee en humano? Ni cagando, ya averigüé que eso de ser "free" simplemente no es lo mío, me encariño o se encariñan conmigo y no quiero ni sufrir ni hacer sufrir a nadie. Creo que estoy cagada porque sigo en cero, y no conozco a nadie en su sano juicio que sea capaz y quiera compartir conmigo este período de crecimiento académico-laboral. Y me da mucha rabia pensar que me la voy a pasar sola o enamorada de algún imposible porque nadie se va a fijar en mí, y si lo hacen, no va a estar dispuesto a tolerar que mi mamá trabaje con ángeles y cosas invisibles y que mi hermana se tire en su cama a ver tv y regañarme por casi cualquier cosa, y que yo casi no tenga tiempo para salir y mucho menos plata (Ya lo de la comida al menos es un factor que estoy manejando mucho mejor siempre y cuando no me lo hagan notar, porque mientras más me lo mencionan, más lo pienso).

¿Y saben qué es lo peor? Que yo de verdad quiero tener a alguien con quien compartir los pocos pero intensos momentos de relajo, de felicidad, de diversión, de amor; alguien con quien dormir una rica siesta, con quien caminar de la mano por la calle, en cuya vida opinar y que participe de la mía, que planee conmigo un "cuando vivamos juntos" o "cuando tengamos hijitos", que me mire, me desee, me admire, me proteja, me moleste, con quien pueda intercambiar ideas sin discutir y aprender el uno del otro, con quien exista una complicidad para todo... Como ven, tengo mucho miedo de terminar siendo una solterona. No estoy vieja, pero cuando me comparo con otros veo la gran desventaja en la que estoy. Ya está empezando la época de los compromisos y el empezar a pensar en formar una familia, y yo no quiero ser una madre vieja.

Ayer mi jefe me llamó a su oficina y me dijo que desgraciadamente ya no podía seguir trabajando con ellos. Que si bien tenía un problema de atención que junto con otros factores de otras personas empeoraba la situación en la que está la empresa y necesitan a alguien que empuje, no que sea empujada, mis características me llevaban a estar en algo más parecido a la asistencia de producción o de dirección que a la coordinación, y que era por eso, porque estaba en el lugar equivocado, que iba a tener que salir de ahí. Sí, pues: yo no soy una coordinadora, no soy una secretaria, no tengo ni el perfil ni la vocación. Yo necesito crear, hacer, pensar, resolver, enseñar; así que nada, desde ayer en la tarde me la he pasado lloriqueando por ratos (Por eso la negatividad del panorama). Me ha pagado como si hubiera trabajado hasta el 15, y me ha ofrecido ayudarme a repartir mi CV. Es un hombre muy bueno, y sé que me tenía en estima porque me lo ha dicho. Pero ahora, toda esta reflexión un poco pesimista va porque me muero de miedo: mis clases empiezan este jueves, ya pagué la inscripción y la primera cuota, pero aún no logro conseguir todos los papeles para que me pongan en la escala más baja, y lo que es peor: NO TENGO TRABAJO, otra vez. Y desgraciadamente no puedo vivir de mis "talentos", porque con eso no genero suficiente para estudiar algo y tener una mejor calidad de vida. Y de nuevo se crea un círculo vicioso.

Una parte de mí, la que está predominando, es positiva y me impulsa a levantarme todas las mañana a hacer lo que toca hacer y luchar contra todo para encontrar algo para mí. Es como si estuviera en medio de la jungla con sólo un machete y tratara de avanzar por entre la vegetación buscando abrirme un sendero. Pero la verdad que cansa mover el brazo de un lado a otro cortando plantas con fuerza. Si me quejo es porque yo, zonza, me comparo con mucha gente que conocí y que la tiene más fácil; a quienes sus papis, con mucho o poco esfuerzo, les pagaron la carrera, o quienes actualmente con su dedicación y trabajo (porque las cosas les resultaron bien antes que a mí) han podido lograr puestos de trabajo buenísimos, comprarse un carro o mudarse solos, o quienes simplemente se acaban de casar, o ya están comprometidos, o esperando un bebito. Yo sé que no soy ellos, pero a veces, cuando me canso, me dan ganas de tirar la toalla y sueño con que abriré los ojos y todo estará solucionado. Pero eso es ser ilusa, y ya aprendí la lección. Yo tengo que pelear, Yo tengo que levantarme y conseguir lo que necesito para mí. Y para ello primero debo corregirme y arreglar mis asuntos internos de modo que no interfieran con el resto de mi vida. Entonces me concentro en las cosas que tengo que mejorar, que son miles: empezando con mi pasividad, mi tendencia a aislarme, mi impulsividad, mi atención, mi tendencia a postergar las cosas... Y Dios, de esa manera me veo tan pero tan defectuosa, que con mayor razón corroboro que nadie querría tenerme siquiera de amiga. ¡Soy un desastre!

Pero no, no puedo rendirme. No quiero rendirme. Tengo sueños, y quiero cumplirlos.

Yo me voy a levantar, en unos dias voy a volver a ser la "Campanita" diligente que va y viene canturreando, haciendo bromas y sonriéndole al aire (literalmente hago eso, tengo problemas serios), sé que todo se va a solucionar porque no pienso quedarme de brazos cruzados, de hecho ya mandé mi CV y sigo en la búsqueda... Pero hoy no puedo evitar tener mucho miedo de que de nuevo algo me salga mal, de que siga dando vueltas en la selva y no encuentre algo para mí en lo que sea buena, de que nadie me quiera, de seguir siendo una fracasada; hoy me siento angustiada. Y sola. Porque no me basta que mi mamá me lea el oráculo y me diga "todo va a estar bien, vas a encontrar un trabajo mejor, quizás es mejor para tí porque ibas a estar en un ritmo muy fuerte, eso de trabajar y estudiar yo lo hacía a tu edad pero tenía más fuerza que tú" (Madre, seré una arribista a veces por querer conseguirlo todo sin mover un dedo gracias a la plata de mis papis, pero soy consciente de que en la realidad la mayoría de la gente trabaja y se paga sus cosas sola, ¡y no estoy débil, por Dios, me estoy alimentando super super bien al punto de que ni me reconozco!), y porque no me basta que venga Annie y me haga preguntas y luego yo me sienta mal porque ella tb está triste porque acaba de terminar con su enamorado; o mi hermana, que si bien puede ser un gran apoyo, no me basta. ¿Por qué? Porque lo que yo quiero es poder compartirlo con un compañero de vida, que me asegure que así me quede en la calle seguirá a mi costado porque lo valgo. Que me eche ánimos porque sabe que soy fuerte y tengo buena suerte, dentro de todo. Que no tema en cargarme por un ratito porque sabe que yo también lo cargaré cuando se caiga. Eso que la gente llama amor, y que desgraciadamente es tan importante para mí. Porque soy una romántica empedernida, y sí, pues, desde niña he soñado con tener un compañero con quien compartir desde lo más simple hasta lo más importante de mi vida.

Y que, así como están las cosas, por más entereza, madurez y decisión en seguir avanzando en la vida que yo demuestre, ni cagando va a querer acercarse. Porque no soy suficiente.

**Respira, 1, 2, 3**

Miraré unas películas, pintaré, que hace tiempo tengo ganas de pintar; fácil vendo alguno de mis cofrecitos. Pasará este fin de semana. Llegará el lunes y me dedicaré a buscar otro trabajo en el que me paguen lo necesario para cubrir mis gastos y un poquito más, si tengo suerte. Me concentraré en mis clases mientras busco un nuevo trabajo, llegará el fin de mes y veré cómo hacer para pagar. Y lo lograré. Las cosas irán bien, llegará a mi lo que sea adecuado para mí. Esta es una prueba de fe; fe en mí misma, fe en que Dios/El Universo/La vida no me ha abandonado, fe en que a pesar de lo mucho que me equivoqué merezco una oportunidad más de ser feliz...y Fe en que, efectivamente, voy a lograr ser feliz con lo que me toque. Quiero creer que todo final es un nuevo inicio, una nueva oportunidad de empezar. Yo no quiero que me tengan pena, yo quiero que me admiren. Quiero demostrarle al mundo entero, a toda esa gente que no creyó en mí (Incluyendo a mis ex) que soy capaz de lograr todo lo que me propongo: no estaré en el lugar más adecuado para lograrlo, me tocó vivir en una jungla, pero la Vida/Dios/el Destino me equipó con una gran inteligencia, una gran capacidad de amoldarme, paciencia, voluntad, y sobretodo, humor. Y bueno, amigos, familia, y ayuda de terapeutas y pastillas :P .

Por lo menos sé que no me puede ir peor, ya que estoy haciendo las cosas distinto de como las hacía antes ;)

viernes, 15 de noviembre de 2013

0 Drama

Él:

Aunque siento cosas por mi ex, le había echado tierra encima. Pero muchas cosas que me has dicho de tu ex (Incluyendo el mail que le mandaste y yo leí) la han desenterrado. Por qué ser el imbécil bueno si tú extrañas al pata ese? X q ser respetuoso? X q aguantar el caos? Debimos terminar ese dia.

Yo:

No extraño a mi ex como tú crees. No quiero estar con él ahora, quiero estar contigo.

Él:

Es más un adiós que un hasta luego. Hay cosas que difícilmente cambiarán. Lo siento. Tb te extraño y a tus ojos azules, pero no se puede seguir así. No me escribas directa ni indirectamente.

Te quiero como a una hermana. El amor de pareja murió. Tu mamá y las circunstancias lo asesinaron.Siempre te querré, pero ya no estoy enamorado. Debes salir de ese ambiente pútrido, sino todas tus parejas huirán. No puedes curarte si vives con ella. Ya no te amo, lo siento. Estoy enamorado de mi ex. Nunca he podido superar eso. Quise, me esforcé por eso, pero no pude. Todo este tiempo me he mentido a mí mismo y bajo esa mentira te dije las cosas que te dije. Las únicas noches en las que no soñaba con ella era cuando dormía contigo al costado. Creí que te amaba, me la creí, pero cuando debí haberte apoyado, salí corriendo. Te adoro, eres una persona maravillosa, pero la "magia" se esfumó.

Todo esto fue mediante mensajitos. En algún momento lo llamé a decirle que me lo diga en la cara. Y eso hizo.

Parece que tiene oportunidad con su ex, la que nunca olvidó. Ironías de la vida. Lo peor fue que me sentí realmente contenta porque fuera posible.

Mi post anterior lo escribí en mi momento oscuro. He estado dos largos días tirada en mi cama, aburrida, viendo tv y entrando a la compu, extrañando a Brownie, su calor, sus abrazos, sus besos, sus mimos, su presencia. Hice mi berrinche de ley, por él  por todo lo feo que me ha pasado este año. Me tomé 12 fluoxetinas y me senté en el borde de la ventana (Recordemos que vivo en un 10mo piso), pero ni siquiera soy una buena suicida, puesto que no quise lanzarme, y apenas empecé a sentir escalofríos y mareos me autoinduje el vómito. Para eso me sirvió el aprender a vomitar: para poner ctrl+alt+supr a mi intento de "dormir de un tirón hasta mañana en la tarde", llamémoslo así. Supongo que quedan rastros en mi cuerpo porque no me siento del todo bien (Y casi no he comido en el día, ya dije que mi berrinche tenía que ser de ley), pero al menos no voy a convulsionar.

Sería todo un inconveniente que me quede con incapacidad física por tratar de suicidarme y encima mal.

¿Qué? Para una reina del drama, estoy comportándome bien bonito U_U

No más drama. A seguir, nada más.

Ya le comuniqué a mi mamá que me voy de la casa en el transcurso del próximo año. Primero tengo que trabajar y ganar para mantenerme y pagar mis precarios estudios. Tengo una entrevista el sábado.

Me toca crecer.

Parece que esta vez sí va en serio.