Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de febrero de 2018

Retos Día 1

Ayer y anteayer fueron días de horas de llanto.

Me toca aceptar que mis emociones están más desordenadas de lo que pensaba.
Que me toca estar sola.
Que estoy dentro de un proceso nuevo de re- aprendizaje.
Que hay que tener paciencia con una misma.
Que está bien estar mal y pero no debo quedarme en eso.
Que sólo me queda aceptar, aceptar, aceptar.

***

Encontré estos pequeños retos de un mes. Los quiero hacer en simultáneo (porque, para variar, uno no basta).

A ver qué sale de esto.



Reto de escribir:
Día 1: Haz una lista de 10 cosas que te hacen sentir feliz.

(Ningún orden en especial)

1.- Cantar "Libre soy" en los cumpleaños. Ese momento en que salgo por primera vez al show y a veces se escucha una exclamación ahogada, y empiezo a cantar, y estoy concentrada en que me salga fuerte y sin gallos, y en que salga la "nieve" de mis mangas, y en que se vea realista. Me gusta mucho esa canción, se me pone la piel de gallina cuando escucho la original.

2.- Un abrazo cálido de mi mamá. Sobre todo ahora que estoy tan inestable. Y con inestable no me refiero a mentalmente inestable, sino a mis subidas y bajones emocionales, a estar tranquila y, casi por nada, me pongo a llorar. Un buen abrazo de mi mamá ayuda mucho a contener esas oleadas, me calma la angustia y la ansiedad, ayuda a sentirme menos sola.

3.- Dormir con "Él". Supongo que tendré que quitarla de la lista.

4.- Dormir, en general. Nada como ausentarse un buen rato y despertar reseteada.

5.- Que un niño quiera acercarse a mí a hablarme o tomarse una foto. Una muestra de aprecio, aunque sea al personaje que interpreto, que indica que hice bien mi trabajo y que soy valorada en algún sentido por alguien.

6.- Comer un postre. Pero no cualquier postre, en cualquier momento. A veces hay postres que sólo dejan dolor de estómago, y otros que son insípidos. No, hay ciertas ocasiones en que un postre te calienta el corazón. Sobre todo si se trata de una torta de chocolate, o un crocante de manzana bien hecho. En un momento en que la gastritis no arde, pero tampoco estás repleta de comida y con culpa por las calorías extra.

7.- Bailar con "Él". Otra que debo sacar de mi lista. No sé, pero por alguna razón, una inexplicable sonrisa me salía cuando bailábamos. Debe ser algo de otra vida.

8.- Un buen chisme con mi mejor amiga. ¿Han visto "Sakura Card Captor"? Ella es mi Tomoyo (O yo la suya, depende del punto de vista). Lo mejor es que si se acaba el tema, no importa.

9.- Ver series o películas. Sola o acompañada, aunque no es lo que más me gusta hacer, no puedo negar que me produce placer ponerme a mirar algo interesante.

10.- Mirar el cielo. Sobre todo si es de noche y hay estrellas y nada de luna. O si es un atardecer de verano. o si hay cielo celeste sobre la gris Lima. También se aplica a un bello paisaje, en el malecón, o en el campo. Pero más accesible es el cielo en cualquier momento.





Reto del amor propio:
Día 1: ¿Cuál es tu mayor dificultad para amarte a tí misma?

La culpa y la vergüenza que siento cuando veo mis errores. Porque no me gusta equivocarme, fallar. Tratarme mal es más fácil si hay cólera hacia mí misma, y ésta aflora cuando no hago lo que debí hacer, o sea, cuando me equivoco. Quizás por eso siempre trato de tomar las mejores decisiones, de ser perfecta, de no equivocarme, y cuando lo hago, mi fastidio es tan grande que me pone mal y afecta las otras áreas de mi vida.

Sigo siendo demasiado exigente conmigo misma, al punto de preferir no intentar hacer las cosas y postergarlas, por miedo a fallar. Y, por qué no, también por miedo a llegar a hacerlas bien. Porque prefiero no hacer, y mirar. No tomar decisiones, y ser llevada por el viento. Es más fácil. Me quita responsabilidad sobre mi vida.

Y al final me siento como una fracasada, pero al menos ya lo sabía, ¿no?

***

Una amiga tiene un polo/camiseta/T-shirt que dice "you were born to be real, not perfect". Me conviene tenerlo en mente más seguido, con un pequeño cambio:


"Naciste para ser feliz, no perfecta"



martes, 30 de agosto de 2016

Carta a mi hermana menor

Querida pequeña grandota:

Fue inevitable para mí alarmarme cuando escuché que alguien lloraba. Sé que mamá entró y salió como si fuera algo normal. Sé que tu novio estaba contigo, y por un momento pensé que se estaban peleando en serio por algo de pareja. Me temí lo peor, te soy sincera. Y quizás motivada por eso, y porque en el fondo de mi aparente inmutabilidad, me importas (y porque nuestros cuartos están comunicados por el baño, válgame Dios, no hay mucha privacidad), escuché un poco lo que te decía él. Me calmó saber que no te estaba buscando pleito, sino tratando de animar. Aunque te soy sincera, no entendí el 50% de lo que dijo porque habla muy rápido y las paredes enchapadas en oro no permiten que el sonido traspase bien. 

Por ese atrevimiento mío de meterme en lo que se supone que no es mi asunto (sorry, soy una pesada que escucha conversaciones ajenas), me atrevo a escribirte esta, espero, pequeña carta. 

Me bastó escuchar a tu novio diciendo "esa persona ya no está y probablemente ni le importa, y mientras tanto ustedes sufren por su ausencia cuando su vida podría ser mil veces mejor" para entender a qué se refería. Por un momento pensé que se trataba de nuestro ex padrastro, pero no. Sé que se refería a papá. A la lucha de mamá. A la carencia en todo sentido en la que vivimos. Entiendo tu frustración y tu rabia, porque yo también la he sentido y no te mentiré, aún la siento a veces. Sé que somos demasiado diferentes, y parte de esa diferencia está en que yo sí tuve ayuda para aprender a canalizar esa impotencia hacia algo positivo, y tú aún no, pero hermana, somos más parecidas de lo que crees. Soy consciente de que estás en aparente desventaja y que, de los tres, eres a la que más esquirlas le ha caído. Sin embargo, quiero recordarte que eres fuerte. Siempre lo fuiste. Quizás hasta más fuerte que yo, porque no caíste de la misma manera. Pero quiero que de una buena vez entre a tu cabeza el mensaje que tu novio (y en esta oportunidad, yo) queremos que entiendas. Porque, partiendo de que no somos tan diferentes como piensas, puedo decirte que si Pequeño Hombre y yo lo estamos logrando, tú también puedes.

Sé que he sido orgullosa y no he querido/podido compartir mis penas contigo. Primero porque estaba demasiado enferma, casi en la locura, y no aguantaba nada (y creo que ya lo hemos hablado y espero que hayas comprendido que esa no era yo). Y luego porque "cambié", según uds para mal, según mi punto de vista, para bien. Y quiero que entiendas mis actitudes no para justificarme, sino para que veas las cosas que hay que hacer para poder levantarse. 

Yo no soy el mejor ejemplo de comportamiento. Lo sabes. Lo sé. Yo estoy aprendiendo también, estoy tratando de acomodarme a la vida y estoy luchando por mantenerme bien. Sé que no lo compartes, pero ese mantenerme bien implica no estar en casa, porque sabes la carga que hay y la falta de espacio familiar que, si bien da cierta independencia, no ayuda a crear un ambiente de soporte y más bien, es todo lo contrario. No te voy a decir que no paro en la casa a propósito porque es más bien una costumbre desde la época que no tenía dormitorio y porque paro haciendo mil cosas para poder ser autosuficiente, pero sí, una parte inconsciente de mí escapa de todo lo que puede porque no aguanta el drama y los problemas repetitivos. 

A eso voy.

Hermana, vivimos en una misma situación hace más de 16 años. Las cosas se siguen repitiendo. Papá sigue apelando en el juzgado, no compareciendo en las citaciones, coimeando a diestra y siniestra para que no lo sentencien y mientras tanto, haciendo su vida "feliz y despreocupadamente" con su nueva familia. Con esas personas que también fueron nuestra familia. Seguir llorando porque nada cambia no hará que las cosas cambien. Seguir aferradas a que algún día pagará los miles de dólares que debió pagarnos en alimentación, estudios y casa es seguir siendo niñas indefensas. Y ya no lo somos. Si mamá quiere seguir dependiendo de papá para poder salir adelante, es problema de ella y nosotras no podemos hacer nada por ayudarla más que salir adelante por nuestra cuenta. Sabes que no la tenemos del todo, y eso tampoco debe ser una desventaja en la vida. 

Hermana, tienes 26 años. Tu cara sigue siendo de bebe, pero tú ya no lo eres. Y si sufres, es porque sigues aferrada al dolor, al miedo, al pasado, a la incertidumbre, a una concepción negativa de la realidad y a papá y una familia carente. Me incluyo. Te hice mucho daño y no sabes cómo quisiera haber sido capaz de abrazarte en vez de limpiar las cosas que tocabas para no sentirte ahí, o pedirte que disminuyeras el volumen en vez de callarte a gritos. Aunque no lo creas, me siento muy culpable de tu estado actual, porque sé de tus sacrificios para que yo esté bien. Todos en esta casa hemos hecho cosas por el otro, a veces haciendo cosas extremas y no muy positivas, pero que eran lo único que creíamos que podíamos hacer porque, caray, ¡la vida nos tocó tan difícil...! Pero eso no tiene que significar que esos sacrificios y obligaciones de mantenernos en el status quo deben seguir.

Hermana bella, quizás a tí te hayan parecido cambios negativos porque empecé a responderte, a enfrentarte a tí y a mamá, pero ¿sabes qué? esos cambios han sido el impulso para que o pueda empezar a volar. Sin ellos, yo estaría muerta, y tú lo sabes, porque has tenido que ver cómo me hacía daño a mí misma innumerables veces y eso no se lo deseo a nadie. Eres fuerte y valiente por haber permanecido a mi lado a pesar de todo eso, y por esta razón es que te considero mi amiga y con la autoridad moral para decirte lo que te digo. ¿Sabes cuándo empecé a cambiar? Cuando, luego de sentirme un conejillo de indias en el internado, pensando que lo que querían era convertirme en un robot que le diera gusto a los doctores, empecé a pensar "¿qué tal si ellos tienen razón y yo estoy equivocada?". Y así, poco a poco, la información entró a mi cabeza y entendí que por más amor que haya en la familia, todos necesitamos despegar porque en conjunto estamos enfermos. Y no sólo por papá, sino porque todos somos HUMANOS y tenemos características que crean conflicto y maneras de enfrentar y solucionar que no son las mejores. 

Hermana linda, quiero que sepas que para mí no es fácil enfrentarte. Siempre que te hablo existe temor a que me regañes. Vivo con miedo, no sólo de ti: de todo el mundo. Aún con pastillas se me hace muy difícil levantarme de mi cama para hacer mis cosas, y hay días en que sólo lloro, como, duermo y deseo desaparecer. Pero gracias a que enfermé, y te hice daño, y me hice daño, y caí hasta el fondo, me di cuenta de que tenía más opciones que quedarme en mi zona de confort oscurita y cálida de la que nadie me podía sacar, y para lograrlo, debía poner de mi parte y dejarme ayudar. 

Hermana querida, hay más vida después de hoy. Depende de o que tú decidas hacer. El dinero se consigue, y lo sabes. Tienes avales que te adoran y mueren por verte surgir. Si te enfocas en lo que tienes y no en lo que no, podrías hacer magia. Papá no te hace daño ya, porque él no está. Yo trato de no hacerte daño, pero es imposible porque vivimos en la misma casa y chocamos y en fin, pero eso puede cambiar si ambas nos ponemos las pilas (Me encanta que ahora hablemos más y compartamos pequeños detalles del día a día. Para mí es mil veces mejor que hacer como si no estuvieras porque eso me mata). Y sobre mamá, ella no va a cambiar por más que nosotras queramos que lo haga. Lo que podemos hacer es cambiar nosotras y CONSTRUIR lo que queremos para nuestra vida. Ese es el milagro, la otra opción, la parte buena de todo esto: hemos pasado hambre, frío, sueño, sed, falta de amor, falta de soporte, falta de compañía, falta de recursos, falta de TODO PARA aprender que así no puede ser nuestra vida de ahora en adelante. Y eso es lo que yo estoy tratando de hacer. 

Sé que no soy el mejor ejemplo de comportamiento (sé que debo avisar cuando no voy a ir a casa a dormir y limpiar un poco más seguido, y apuntar más las cosas, y dejar de dar por sentado y llamarte a preguntar), pero quiero que entiendas que las cosas que hago son porque quiero volar y construir una vida para mí, la mejor que pueda, con las experiencias que tengo, porque gracias al pasado sé qué no debo permitir que me suceda y por qué cosas es que tengo que luchar. Yo tenía planes para mí, y a esta edad, según ellos, mi vida debería haber sido otra... Pero la realidad no siempre puede ser la que una espera y desea, y llorar porque no se cumplieron nuestras expectativas y quedarnos amarradas a ellas implica no avanzar. Y si no avanzamos con la vida, caemos. Como en ese juego en el que nos metíamos de niñas, que era como un cono que giraba y una por dentro, si paraba de correr, se caía. Así, igualito. Si no te paras, el mundo va a seguir atropellándote. Si no te pides prestado, no vas a salir de tu cuarto. Si no triunfas, no vas a poder devolver los favores. Estás en la obligación moral de triunfar para agradecer todo lo que se hizo por tí, y no por sacrificio, sino porque te amamos y queremos darte lo que tenemos, que suele ser poco, porque queremos verte bien.

Acepta lo que se te ofrece. Busca y pide ayuda. Eres fuerte, pero vulnerable, y felizmente esa vulnerabilidad se aprende a manejar. Yo no creo que quieras pasarte el resto de tu vida llorando y lamentándote porque no puedes hacer las cosas que quieres porque falta plata y recursos. No, hermana: tú los puedes conseguir. Tú puedes ser la que tú deseas ser. Tú puedes conseguir todo lo que te propongas, sólo debes creer que la vida, si bien te quitó en un principio, no fue por mala o cruel, sino porque es su forma de enseñarte que el Plan Z es tan bueno como el Plan A, y que puedes ser feliz con lo que sí tienes, sólo si tú te lo propones. 

Confía. Perdona. Deja ir. Camina, pasito a pasito. Planifica. Busca. Vas a ver que cosas muy buenas van a llegar a tí si te pones manos a la obra.

Estoy orgullosa de que estés empujando el proyecto. Estoy segura de que eres capaz de mucho más.

Olvida a quienes decidieron no estar. La vida se encargará de ellos. Perdona, deja ir a papá, y trabaja por tí, para tí, para la vida que quieres formar con tu familia propia, con tus sueños, y deja que la justicia llegue en el momento que deba llegar. Yo no le guardo rencor a a papá pero sí quiero que se haga justicia con nosotros y seguiré firmando sólo por eso. Y seguiré manteniéndome al margen de los problemas para que mi depresión no me chanque.

Te adoro, gigante vikinga, compañera de juegos, hermana pequeña. Cuenta conmigo, déjame ser tu hermana mayor de vez en cuando y déjame aconsejarte en estas cosas. 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un Año Nuevo sincero



Y bueno. Se acabó el año. Se acabó este ciclo de pruebas, se acabó la oportunidad.

Llega otra. Algo nuevo, algo desconocido.

Este año me ha ido muy bien en todo sentido. Creo, verdaderamente, que he aprendido infinidad de cosas y fortalecido otras otras, de manera que me cuesta (me da pena) que se acabe.

En mi caso, la pena se confunde con miedo. Miedo de lo que vendrá, de los retos, de lo que sea que pase. Siendo sincera, me da mucho miedo de que mi buena racha se acabe y vuelva a sufrir.

El año pasado no tenía plan y estaba tranquila, y al final, de improviso, acabé yendo al otro lado de la ciudad a pasarla con mi mejor amiga y la familia de su novio. La pasé lindo.

Este año tengo planeado ir a una fiestita no muy lejos de mi casa. Tengo que invertir y toda la nota. Pero mis amigas me acaban de avisar que van a llegar tarde, lo que significa que probablemente reciba las 12 sola. Y eso me asusta un poco. No es que la manera en que reciba el nuevo año determine cómo me va a ir... Pero me ha aguado un poco el ánimo tan bueno que tenía hace unas horas.

Supongo también que de eso se trata este reto final: de probar que efectivamente hay un chip nuevo en mi cabeza que ha ido tomando fuerza en mis actos y decisiones, y es hora de una prueba final para poder pasar al siguiente nivel (¿De qué? No lo sé). Así que, Cris, desanimarte por algo tan pequeño no vale la pena.

Así que para quitar esas nubecillas de mi soleada cabeza, tengo que soplarlas con la esperanza que me ha estado invadiendo los últimos meses.

Me he autobajado la dosis de antidepresivos porque quiero dejar de tomarlos paulatinamente y siento que voy por muy buen camino. Me ha estado pretendiendo una persona bastante mayor que yo, pero no tengo apuro porque, a pesar de que siento algún tipo de conexión, no siento que sea la persona indicada para mí. Y porque me va bien estando sola. Extraño mucho tener pareja, sobre todo en fechas como hoy, pero haciendo de lado el factor "romance", la paso muy bien. Tengo dinero y trabajo suficiente como para pasarme este verano como más me gusta: disfrutándolo. Tengo planeado que nada me impida irme a la playa y quizás, si es que se puede, al sur. Encontraré la manera de lograrlo.

Eso, eso es lo que he desarrollado en este tiempo: he recuperado la capacidad de lograr lo que me propongo. De fijarme una meta, trazar un camino hacia ella, y recorrerlo. Aún en cosas pequeñas, pero existentes.

Y es que creo que he descubierto la manera de estar enamorada de la vida. No necesito pareja, ni papá, ni demasiadas cosas. Simplemente estar plantada en el presente, con los retos de cada día: buscar qué hacer y encontrarle el sentido a las cosas. Recién, experimentándolo, entiendo lo que antes para mí era un cliché más: "No hay que encontrarle el sentido a la vida para empezar a vivirla, sino vivir para hallar el sentido". No es que se ande en la búsqueda conscientemente todo el tiempo. Es disfrutando de lo pequeño que las alegrías se van sumando y se es feliz. Como me dijeron en el internado, la felicidad no sólo está en la meta que se alcanza, sino en el camino que se recorre para llegar a ella, y pues la verdad es que lo disfruto mucho. Disfruto estando sola, estoy no sólo conforme sino feliz con las cosas que hago y con quien soy, y creo que eso es algo que no tenía ni cuando salí de Cieneguilla. Pero creo que ya había hablado de eso.

Quiero que este año 2015 sea uno bueno, y sé que eso sólo depende de mí, de la actitud que yo tenga hacia las cosas y lo que yo haga. No me pesa ya ser responsable de mi vida en estos aspectos. Por lo pronto, sé que este 2014 se quedará como uno de los mejores años que he tenido. El resto, ya se verá :) No por nada he aprendido a enfrentarme a cosas que antes no podía. Poco a poco, creo, voy a lograr dejar de pasarla mal con menos cosas :)

Deseo realmente que quienes leen esto encuentren esa luz dentro de sí para poder iluminar su camino y el de quienes les rodean. ¡Que este nuevo año esté lleno de amor, claridad y mucha felicidad para todos nosotros y que encontremos (y sepamos mantener) lo que más bien nos hace!



(A esto me refiero cuando hablo de alguien que quiero desde el fondo de mi corazón)


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sobre la debilidad

Y bueno. Como es Diciembre, fin de año y esas cosas, he decidido que voy a empezar con el análisis del año.

Soy de las mayores en mi trabajo. Sobre mí están las dueñas y algunos coordinadores, padres de familia; mi jefa, que casi no duerme de todo el tiempo que trabaja ahí, y una chica de mi edad que se acaba de casar. Me siguen chicos de menos de 23 años, y niñas de 15.

Creo que está de más explicar el contenido de las conversaciones.

Se han armado un par de parejitas en el elenco además de las ya existentes. Además del tema "trabajo" o "estudios", el tema "amor" es el favorito en las conversaciones grupales. Usualmente no participo porque no tengo mucho qué decir. No me gusta gastar mi voz gritando para que me escuchen en el carro, o aconsejar a chicas que, por lo que puedo ver, terminan dos veces por semana con el enamorado pero se juran amor eterno. Me gusta ser observadora (Quizás peco de pasiva, pero usualmente es mi rol), pero el otro día no pude evitar participar.

Y es que escuché, entre otros muchos comentarios, un "sí, estoy volviendo con la chica con la que había terminado hace un mes, pero se la estoy haciendo larga porque no quiero mostrar debilidad".

¿Debilidad?

Esto es lo que creo, es lo que me ha pasado a mí y lo que les dije a estos chicos: Mostrar tus emociones en ningún contexto significa debilidad. Al contrario, hay que ser valiente para dejarse al descubierto. Ser débil no es cosa de emociones o sentimientos: ser débil es la actitud de dejarse vencer.

Tener la capacidad de sentir y tener preferencia por alguna persona y lo que nos pide no es ser débil. En cambio, dejarse llevar por emociones destructivas y pisotear por alguien a quien queremos, sólo porque lo queremos, eso es ser débil. Este chico, que mencionó lo de la debilidad, estaba siendo molestado por ser un pisado, que hacía lo que ella le pedía, aún así no le gustara. "Bueno, lo hago para evitar problemas con ella, porque sino se molesta y me hace roches. Prefiero llevar la fiesta en paz".

Conozco esa postura. Conozco personas que la tienen o tuvieron. Yo misma la he tenido. Y no es agradable, no, sobre todo cuando ese "llevar la fiesta en paz" incluye dentro de un paréntesis un "a costa mía". Aquí hay dos temas, en realidad: Hasta qué punto se es capaz de soportar cosas de otra persona "por mantener la armonía", y el tema que planteé en un principio. ¿En qué momento hay que tener vergüenza de lo que sentimos, y cuándo lo que sentimos por un ex es real, simple costumbre, o necesidad de estar acompañados?

Sobre la primera cuestión:
Soy experta en mantener la fiesta en paz. De buena manera, porque así es mi carácter y porque muchas veces no me molesta ceder con tal de ver a la otra persona feliz, o esforzarme por lo mismo. De la mala manera también, permitiendo que tomen decisiones por mí y jueguen con mis emociones. No quiero pecar diciendo "yo nunca", pero puedo decir que este año he crecido en ese aspecto porque he descubierto lo que quiero, lo que no, lo que soy capaz de tolerar y perdonar y lo que otra persona debería ser capaz de hacer por mí. Y no es que pida mucho.

Ser pisado no es malo siempre y cuando uno no sólo sea feliz con ello, sino que no se trate de cosas que lo degraden a uno. Por ejemplo, está el hecho de dejar de ver a personas sólo porque la pareja no quiere. Pienso que el simple hecho de que esa situación se presente ya habla de una persona algo conflictiva, celosa/posesiva y, por ende, negativa. El amor no posee, no manda. Uno es libre, y con esa libertad regresa al lado del ser amado. Temer perder a alguien porque ve a una chica bonita (o sale de juerga con los amigos sin parejas) le quita aire a la relación y al final termina cansando.

Las chicas del show pecan de celosas. Son lindas, son talentosas, pero no se valoran, y están detrás del susodicho, lloriqueando cada dos semanas porque hizo tal o cual cosa. Ahora: hablar de relaciones es complicado porque se trata de dos mundos complejos y distintos e implica cierto grado de madurez de ambas partes y bueno, no se puede generalizar en nada; pero creo que hay un patrón, y es que "si sufres en una relación, entonces no es una buena relación". Y no necesariamente por la otra persona, sino porque uno mismo no está preparado y hay cosas en las cuales crecer. Quizás hace falta fortalecer el autoestima y la independencia para lograr apreciar la presencia de otra persona que le sume a tu vida, que apoye, que acepte (no necesariamente que comprenda) y que a pesar de todo decida estar al lado de una. Esa es una de las cosas sobre el amor que creo haber aprendido en este tiempo, porque he estado sola y , justamente, fortaleciendo mi identidad. Estar con alguien no sólo es cuestión de sentimiento, también es una decisión que conlleva ciertas actitudes de respeto, pero siempre respetando la dignidad propia. Porque antes de ser una pareja son dos individuos y hay que quererse. Sino, ¿Qué amor se le va a dar al otro?

Y esto me remonta a algo que aprendí en Cieneguilla: El amor verdadero no te hace sufrir. Quien piensa que parte de estar enamorada implica soportar infidelidades, celos enfermizos, desplantes y desconsideraciones o manipulaciones está recooooooontra mal. El amor por definición excluye todo eso, y aceptarlo evidencia la falta de afecto que uno puede tener y que busca llenar a cualquier costa; es el apego, la necesidad de la compañía de cierta persona y sólo esa persona, la que trae dolor.

Yo soy celosa, pero cero posesiva. Me puede costar dejar ir a largo plazo, pero soy consciente de cuándo hay que cortar algo porque no es adecuado. Me cansé de responsabilizar de mi crecimiento personal a terceros, pero es evidente que con varias situaciones de por medio aprendí a cortar con relaciones insanas que me quitaban energía (mental, emocional, física) y no me aportaban (mental y emocionalmente) nada de valor. ¡Punto para mí!

Por la segunda cuestión: Yo no sé si este chico realmente ama a su ex o lo que sean. Pero lo que dijo me hizo pensar en este asunto: me da pena ver cómo la gente que me rodea aún confunde el hecho de "amar a alguien" con "ser débil". Y es que eso hemos aprendido en esta sociedad machista, materialista, progresista, utilitarista y vacía: "lo que importan son los resultados, da igual cómo lo logres". Una de las enseñanzas más grandes que me dejó Cieneguilla y que es la que estoy teniendo presente últimamente (Porque es algo que a mí también me cuesta) es "disfrutar del camino", hasta que llegue a mi meta. Esa es la razón de mi buen humor: disfrutar el camino es vivir el presente, pero no sólo vivir, sino sentir. Si no se siente no se experimenta plenamente, y por ende, no se aprende. Y yo estoy viva porque quiero aprender, perfeccionarme y dejar algo bueno para los demás, sean mis hijos o mi comunidad. Por eso escribo, porque me gusta dejar huella de mi paso por aquí, y sobre todo, procurar que sea una huella positiva.

Creo que no hay que tenerle miedo a lo que sentimos y mostrarnos tal como somos. Si alguien nos quiere es porque nos conoce, y nos conoce tal como somos, sin máscaras. Cuando uno está en una relación, se supone, está con alguien con quien puede mostrarse tal como es y con la confianza de que va a aceptarlo así sus emociones sean negativas, piense distorsionado y se equivoque, pero siempre con la consigna de acompañarlo a que se corrija y mejore como persona. Esa unión espiritual es la más fuerte de todas y la que yo aspiro volver a tener.

Creo que demostrar "debilidad" por cierta persona no nos hace débiles. Nos hace auténticos con los demás, y honestos con nosotros mismos.

Creo que decir "te quiero", "me gustas", "te extraño" o "eres importante para mí" no deberían ser herramientas para elevar el autoestima de otro, sino para mostrarnos vulnerables, humanos, imperfectos, y aún así, tan dignos de respeto y amor como nuestro objeto de deseo. Debería ser una manera de validarnos a nosotros mismos, de mostrarnos respeto y amor a nuestra propia esencia y naturaleza sensible, no sólo a la existencia de otro.

Estoy en una guerra declarada en contra de las cosas de esta sociedad que creo que están mal, y esta es una de ellas (Aparte de la del acoso callejero, en palabras de mi hermana "ahora soy una piraña y le respondo a quien se meta conmigo"), y pienso batallar por este otro ideal que tengo: el de una sociedad libre de emociones calladas, que siempre terminan pudriéndose y trastornádolo todo, y lo que es peor, generando enfermedades tabúes y malos entendidos que serían fácilmente evitables siendo honestos con uno y transparentes con los demás (por eso me autodenomino Cristal).

¿Por qué me dejé convencer de que era mejor construir un muro a mi alrededor para que nadie se me acerque? ¿En qué momento empecé a tener vergüenza de lo que sentía? ¿Cuándo pensé que querer a alguien que no estaba conmigo era malo? Creo que eso, en parte, es lo que me entristeció tanto todo este tiempo: pensar que era inadecuado. Nop, sentir algo nunca va a ser inadecuado: son las acciones que deriven de esa emoción las que pueden ser inadecuadas. En cierta forma, tener tantas ganas de darle cariño a alguien y no poder hacerlo nos puede desorientar y hasta desesperar. Pero lo mejor no es transformarlo en odio o rencor, o algo mucho peor: orgullo. No. Lo mejor es, como dice mi amada Elsa: dejarlo ir. Decirlo. Dejarlo ser. Seguir amando. Guardarlo intacto en un lugar especial del alma., pero no tratar de eliminarlo. Porque simplemente no se puede. Cansa, pero cansa mucho mas luchar en contra de la corriente. Lo bueno de dejarlo ser es que el amor NUNCA puede traer de regreso rencor ;)

Y es que sentir es estar viva, y estar viva implica felicidad :)

El domingo fue el cumpleaños de Laro, y me invitó a recibirlo con él y sus amigos en un bar. No salté de alegría porque estaba en la movilidad regresando de un evento. ¿Cómo la pasé? Alucinantemente bien. Me reí mucho con la gran amiga que me acompañó, pero me hubiera encantado hablar más con él. Me daba miedo, vergüenza: conozco lo habladores que son sus amigos y no tengo ganas de complicarme con nada que me quite energía como aparentar cosas y eso. Esta situación de retomar contacto con alguien es rara para mí, así que en cada oportunidad estoy con los sentidos bien despiertos, captando información como una maquinita. Estoy un poco ávida de acontecimientos, pero a la vez no tengo nada de prisa (Sobre todo porque vivo para los shows y con las justas como y descanso). Hubo, si, un momento que para mí fue clave: yo estaba volviendo del baño y de casualidad me encontré con él en un pasillo. Ahora lo puedo decir porque ya lo analicé: me reprimí un impulso gigante de abrazarlo. Por poco me abalanzo sobre él de la felicidad. "Felizmente" me contuve, creo, porque no sé cómo lo habría interpretado. A veces hay que comportarse, por consideración con la mente de la otra persona que probablemente no entienda lo que pasa.

Y he aquí el kit de asunto: Nunca me han gustado las cosas sin nombre. Pero empiezo a comprender que hay algunas que requieren, efectivamente, cierta libertad hasta que tomen forma.

Si hay algo que he descubierto en estas semanas es que quiero mucho aún a mi ex. Mucho. No sé de qué manera, pero no puedo evitar sentir algo bonito por él. Creo que en parte es normal porque vamos, ¡es mi ex! ¡Siempre va a haber algo entre él y yo! (Creo que es en parte ese algo lo que hace que mis amigos del show estén terminando y volviendo con sus parejas cada dos por tres). Por otro lado, es algo que me sorprende, porque lo había dado por muerto (O enterrado vivo, que en aras de este asunto es lo mismo), y porque es algo en lo que simplemente no quiero pensar para no complicarme. YO NO QUERIENDO COMPLICARME. Ja.

¡Wait, no, Ja no! ¡Punto para mí!

Bueno. Eso era. No sé qué es, aún no tiene nombre. Lo único que sé es que a mí me hace bien, me trae alegría sentir esto. Fui demasiado feliz a su lado y hoy por hoy no veo la situación con la tristeza de que ya no es así, sino con la alegría de que sucedió. Probablemente él no siente lo mismo y bueno, en realidad, me da igual, porque me basta con que a mí me haga sentir bien. Por eso no se lo digo directamente y más bien permito que lo sepa cuando lea este post ;)

Y ojo, me sorprende que igual puedo querer de una manera similar a otras personas (Como Mr. Red, que está guardadito hasta que sea momento de darle forma también). El corazón no tiene que ser exclusivo de nadie. Mientras más grande, mejor. Eso nos hace fuertes. Y creo que, con todos mis errores y locuras, soy una mujer fuerte. ¡Un punto más para mí! :D

Finalmente: estoy convencida de que hay que dar el ejemplo para poder lograr cambios en esta sociedad. Por eso escribo aquí lo que pienso y siento. Y no tengo vergüenza de que lo sepan los implicados.

Así que los reto a todos ustedes a decir lo que sienten a sus seres queridos (Y no tan queridos) de una manera asertiva, sobre todo ahora que se acerca Navidad y Fin de Año y hay que cerrar capítulos o limar asperezas para empezar bien el próximo año. Se los aseguro: no se van a arrepentir. No lo hagan para conseguir una respuesta o lograr un cambio de actitud de manera inmediata o visible (Como, creo, yo lo estoy haciendo). Tampoco lo hagan para quedar bien con alguien. Háganlo por ustedes, porque no sólo ellos se van a sentir bien: ustedes mismos, aceptando y validando sus propias emociones, van a sentirse más plenos, en paz con el universo, fuertes y agradecidos. Y no por nada dicen que el agradecimiento es la emoción más bonita de todas :)

Yo, por mi parte, estoy agradecida de poder estar viva para poder sentir esta alegría y este amor hacia otras personas :)

lunes, 1 de diciembre de 2014

Todos vuelven y gracias

(No estoy con vena escritora hoy así que perdonen la simplicidad)


Estos días han sido super agitados: preparar mis trabajos finales, y a la vez el inicio de la Campaña Navideña en mi chamba (Para que se hagan una idea: Lunes y martes me la pasñe tirada en mi cama resfriada y adolorida; el miércoles grabé de 4pm hasta las 5am, el jueves me pasé toda la mañana y tarde caminando por todo Lima buscando materiales y casi no dormí en la noche, el viernes estuve haciendo trabajos y terminando detalles para el sábado; no dormí en la madrugada y me paré a las 7 para el primer show de la Campaña Navideña, luego me fui al instituto a dar dos exámenes finales y luego volé a animar un cumpleaños. Pero como bien dicen, "sarna con gusto, no pica" ;) ) Y todo esto unido a una mal ganada tendinitis en ambas muñecas. ¿Se acuerdan que el año pasado estuve con férulas en ambas manos? Bueno, por andar de payasa cargando cosas y mil horas en la computadora jugando, me volvió de nuevo el dolorcito y he estado con analgésicos, frío y férulas las dos semanas pasadas. Felizmente ya estoy mejor así que ya puedo escribir contando lo que hace días quería contar:

Hablé con Laro. 

Nos encontramos una semana después de que me habló. Para hacerla corta (porque aún tengo exámenes finales que preparar y no interesa transcribir aquí lo que me dijo), la conversación fluyó mejor de lo que yo misma me había imaginado. Yo me imaginaba que se me iba a salir el resentimiento y todo lo que había guardado todos estos meses, y que iba a venir con una actitud diferente y pidiéndome cosas... Pero nop. Para mi "pesar", esta vez yo no tenía la razón y mi imagen de él (la cual construí todo este tiempo) estaba bastante equivocada.

Hablar con él me ayudó a terminar de sanar esa herida grandota que he tenido todo este tiempo. Aclarar las cosas, conocer su perspectiva y lo que pasó por su cabeza y su corazón todo este tiempo que no he cruzado palabra con él me ha ayudado mucho a dejar ir el pasado. Cerrar el capítulo. Me siento libre y contenta de saber que está ahí, accesible, y que no me va a chotear si lo busco para simplemente saludarlo, desearle que le vaya bien, bromear o quién sabe, más adelante ir al cine con amigos mutuos :)

Sin embargo, más allá de todo lo que pueda haber pasado entre nosotros y las cosas que me pueda haber dicho (Que sólo el tiempo dirá si son verdad o no, aún me niego a creerle al 100% pero me hace bien considerar cierto lo que me dijo en un 70%), quiero rescatar uno de sus comentarios (Parafraseando): 

"Cris, siempre leo tu blog y encuentro mi nombre, y eso me hace sentir halagado; pero también me preocupa, porque veo que arrastras una lista de personas a las cuales piensas que has perdido. Y no es exactamente así. Estás amarrada a tu pasado y es obvio que no vas a poder avanzar si sigues con esa carga".

El que me diga eso, la verdad, me molestó un poco. ¿Qué miércoles hace opinando acerca de mí luego de tanto tiempo de que ni me habla y hasta me ha evitado? ¿Qué le hace creer que leyendo mi blog va a conocer por completo a la persona en la que me he convertido? Aquí no está todo lo que pienso acerca de todo lo que sucede, sólo lo que considero que debo escribir. Y hay otro punto, que es que este blog está "pintado de un color" para darle un sentido, pero mi vida tiene muchos matices y colores distintos. Yo no vivo lamentándome como antes, como parece que él (Y otras personas) piensan.

Sin embargo, y esto es lo que le agradecí, tiene razón en algo: si bien no vivo lamentándome, aún me lamento. Aún me tengo pena, aún vuelvo en este espacio mis tristezas, aún escribo sobre gente que ya no está. Es evidente que no he terminado de dejar ir muchas cosas, y ese es uno de mis más grandes defectos: el apego. El día anterior a encontrarme con él mi mamá también me habló de lo mismo: "el hecho de que haya gente que se aleja físicamente no implica que ya no existan, ni que no te hayan querido o no te sigan queriendo, ni que ya no estén contigo. Tus 'pérdidas' son momentáneas: estás ganando amigos, y eso es más importante que una pareja". 

Así que, señores, ya vislumbro una de mis resoluciones de Año Nuevo: trabajar en esa sensación de abandono tan fuerte que tengo cada vez que alguien querido se aleja. La vida no ha acabado ni acabará porque una relación termina o se convierte en algo distinto. Yo quedo enriquecida con cada persona que pasa por mi vida. Claro, el punto está en convencerme totalmente de ello.

Mi relación con Laro decayó no sólo por mi "culpa". Llegó un momento en que él no supo qué hacer conmigo, y adoptó un papel paternal que simplemente yo no quería ni necesitaba, y eso lo cansó. No fui yo, fue él mismo. Luego de que se fue y estuve con Brownie yo pude pararme solita, construir mi carácter y fortalecer mi actitud (Sobre todo teniendo en cuenta que esta vez era yo la sana y él el enfermo), y todo este año sola me ha servido para continuar conociéndome y construyendo a la verdadera Cristal. Y no creo estar terminada, me falta mucho, pero creo que he avanzado muy bien.


Es verdad que sigo teniendo pensamientos negativos que me minan y me aferro a experiencias negativas por pura costumbre, porque se me hace más fácil vivir con una razón para estar triste, porque la depresión es cómoda. Pero lo cierto es que cuando tengo la oportunidad, y en contra de lo que muchos saben, sé ser feliz. Y lo disfruto un montón :)

Es verdad que últimamente he estado bajoneada, sobre todo porque me sentía sola y aburrida, y luego Mr. Red volvió con fuerza y me contó que se queda allá, lejos... Pero la vida sigue. Y adoptando el consejo de Laro, y todo lo aprendido en este trayecto, dejando de mirar atrás y concentrándome en el presente es lo que me ha ayudado a que el día de hoy, 1ro de Diciembre, me sienta plena. Y sin necesidad de estar acompañada de nadie. Fácil es el bueno humor que tengo porque estoy más libre y empieza Diciembre, que es mi mes favorito del año, pero creo que soy una persona feliz desde hace mucho tiempo. Sólo que a veces me olvido de ello porque me enfoco en lo que me falta y en lo que está mal.

He hecho antes listas de las cosas por las que me siento afortunada, pero creo que hasta ahora no han sido tan sinceras como el día de hoy. En primer lugar, me siento agradecida con la vida por seguir estando de mi lado. Pienso (No, estoy convencida) de que, a pesar de las dificultades que siempre hay, tengo demasiada suerte y soy bendecida en muchísimos aspectos.

Nosotras, las personas con TCA, tenemos un graaaaaaaaan defecto que se llama "perfeccionismo y visión del detalle", que consiste en darle demasiada importancias a las cosas que no nos gustan. Eso, aplicado en el cuerpo, se lee como: "mis caderas miden dos cms más de lo que me gustaría, ergo estoy gorda, y mi imagen mental de mí misma es la de una pera". Fijándonos en los detalles físicos que no nos gustan es que los magnificamos de manera que se crea una imagen completamente distintas de cómo somos. Una técnica que me enseñaron fue tocar mi cuerpo y dibujarme cómo pensaba que me veía. Y eso, creo, se puede aplicar también en el aspecto interno. Tengo hartos defectos (Basta leer este blog para darse cuenta de ellos), pero no son todo de mí, ni siquiera la mayoría. Estoy contenta con ser quien soy la mayoría del tiempo, y eso no sólo es un logro sino una bendición, porque realmente creo que soy genial en muchos aspectos (Me siento orgullosa de mi CI, mi capacidad creativa y crítica, y mi inteligencia emocional). Sólo mirándome de manera objetiva puedo encontrar que soy un ser humano imperfecto, pero con la ventaja de ser consciente de ellos y trabajar por mejorar a cada segundo de mi vida. Mi problema es esa lupa enfocada en lo negativo.

Si me guío por la lista de cosas buenas, encuentro que en segundo lugar está mi familia. Será todo lo disfuncional que se quiera, pero es mi familia, y la adoro. Me estoy llevando cincuenta veces mejor con mi hermana: me he dado cuenta de que sólo era cuestión de esforzarme por escucharla más y darle más cariño. Con saludarla y despedirme de ella he logrado cambios increíbles en nuestra relación que pretendo mantener y mejorar. El problema es que soy mucho como Elsa, acostumbrada a vivir en mi cabeza y sin saber qué hacer cuando tengo alguien a mi costado que quiere ser parte de mi vida. Mi mamá es un caso aparte, está un poquito loca y tiene cosas raras, pero todos los valores que tengo y mucho de mi forma de pensar son gracias a ella. Y los imito porque considero que son cosas buenas que ella me ha enseñado porque son parte de ella. La fe en la gente, la fuerza de lucha (Y también el desorden) son heredados. Mi hermano es un poco lejano, pero por ello más querido cada vez que lo veo. Es un chico muy bueno, inteligente, juguetón y divertido. Mis perros, una fuente de cariño inagotable. Tengo muy grandes amigos, poquitos, pero fieles, que siempre se preocupan por mí, no sólo para pasar un buen rato, sino para ayudarme a crecer. Resalto a Annie chan, que está conmigo para hacer travesuras y para secarme mis lágrimas (literalmente).

Vivo en un departamento bonito, en una zona de la ciudad céntrica, que me encanta. Tengo todo a la mano: mi trabajo a 10 cuadras, el instituto a 5, tiendas y centros comerciales a minutos, y un parque grande donde mirar el mar y el cielo acompañada de mis conchudines. Trabajo en lo que me gusta, y me gusta mi trabajo; estudio una carrera que me gusta, que es lo suficientemente demandante como para ponerle empeño sin sacrificar mi salud ni mi tiempo libre, en la que me va muy bien y en lo que soy muy buena, en un lugar bien implementado y donde respetan mi integridad. 

Problemas y defectos siempre hay, en todos lados. Depende de mí fijarme en ellos o no.

La gente siempre va a estar de pasada. Con la única persona con la que tengo que estar en paz es conmigo misma. 

Y me esfuerzo en mirar lo pequeño, lo positivo. Ese es mi verdadero yo, el que se alegra por un día de sol y un pajarito cantando en mi ventana y no se amarga por cualquier cosa. La que no necesita de alguien más para que apruebe sus actos y la haga sentir especial y querida. 

Me da pena, sí, y me cuesta el cambio de tener a alguien versus que esa persona se vaya. Pero queda conmigo el resto de cosas que he enumerado.

Gracias, Laro, por recordarme que aún tengo cosas en las que trabajar. Por hacerme notar que de nuevo he estado cayendo en la autoconmiseración y autoindulgencia, y que puedo cambiar eso. Gracias por enseñarme que, de verdad, la gente se puede alejar un rato, pero nada es eterno. Ni las relaciones, ni los finales. Gracias por preocuparte por mí y por ser sincero en tus consejos, esas son las críticas que realmente valoro. Yo también te guardo mucho cariño,y aunque no se muy bien quién eres el día de hoy, si veo que estás flaqueando en algo, te lo diré.

Por mi parte voy a seguir trabajando por no bajar la guardia hasta controlar mi detallismo, y concentrarme en las cosas positivas y estables de mi vida. Dejar ir a mis afectos es parte de crecer, y es necesario para poder dejar venir cosas mejores.

Además, y aquí cito un cliché que creo que se aplica: "Déjalo ir. Si de verdad es para tí, regresará".

;)