Este es un blog de vivencias y reflexiones de una chica que busca la manera de plasmar su interior en algo tangible como las letras.

Aquí encontrarás hartas anécdotas y también procesos mentales, de esos enredados pero que buscan explicar lo que sucede en la vida y así encontrar un sentido. Encontrarás ejemplos de cosas que no hay que hacer; confesiones amorosas, de esas que toda chica necesita contarle a su mejor amiga; quejas y lamentos, letanías de alguna época mentalmente negativa; pero también hallarás decisión, actitud, fuerza y valentía (O al menos un sincero intento de ello).

Espero motivarte a seguirme. No sólo en lectura, sino en este trabajo interno, esta búsqueda de bienestar.

Seamos luz en medio de tanta oscuridad.


Mostrando las entradas con la etiqueta Actualización. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Actualización. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de octubre de 2021

Wow

 No me paso por aquí desde hace tiempo, porque juraba que nadie leía blogs. Me he equivocado garrafalmente, he encontrado un montón de comentarios de gente que al parecer aún mira lo que escribo.

Ha pasado mucho tiempo y he querido empezar un nuevo proyecto escribiendo en otro lado, pero creo que este lugar tiene más contenido. Así que no sé, me encantaría saber en dónde explorar mejor las cosas que me pasan.

Por lo pronto, puedo mencionarles que he creado redes sociales más específicas para contar estas cosas (y claro, con menos texto, ahora la gente lee muy poco). Me pueden encontrar en Facebook como "De vuelta a mí" y en Instagram como @de_vuelta_a_mi.

Me encantará saber de ustedes por ahí, además que será más fácil responderles. porque por aquí noto que es complicado responder.

Millones de gracias por su apoyo y por seguir ahí. 

viernes, 27 de abril de 2018

El infierno está lleno de buenas intenciones

Me encantaría saber la opinión de quienes leen esto. Yo no sé determinar si esto se trata de acoso o no.

Esta es la situación.

Tuve una relación muy bonita, armoniosa y llena de amor con El Mago desde enero de 2015 hasta enero de 2018. Tuvimos altos y bajos como cualquier pareja, tuve mis dudas existenciales como cualquier persona y él tuvo sus momentos de terquedad e insistencia como muchos hombres con los que me he relacionado (¿patrón en mis relaciones?). A mediados ne noviembre del 2017 nos distanciamos debido a que fui internada en una clínica psiquiátrica porque intenté suicidarme. Continuamos la relación a distancia, pero debido a situaciones fuera de mi alcance y de mi conocimiento, decidí que lo mejor iba a ser terminar.

El Mago es un personaje. Creo que, tratándose de alguien relacionado íntimamente conmigo, no habría que extrañarse de que lo sea. Es de esas personas de buenas intenciones que puede llegar a hacer daño sin darse cuenta. Porque está hecho de eso, buenas intenciones, y por más buenas que sean, no siempre llevan  a acciones 100% positivas para otros.

Dice Vallejo: nuestros padres
"se comprendieron hasta creadores
y nos quisieron hasta hacernos daño."
(Trilce: Poema LVI- Todos los días amanezco a ciegas)

Hace un rato debatía con un nuevo amigo, lo llamaré El Filósofo ardiente, sobre la naturaleza de la bondad. Al final, y esto es algo de lo que solía debatir con El Mago, la bondad no siempre es buena. Él cree que siempre lo es. Yo estoy dudándolo.

Debería empezar por el principio, creo.

Tomé pastillas por varias razones personales, entre ellas, que no me veía futuro, estaba descompensada químicamente porque me desordené en mis antidepresivos, y me había peleado con mi mamá. El Mago no tenía que ver en esa decisión, había sido mi soporte durante todo ese tiempo. Yo estuve dopada desde el 12 hasta el 15/16 de noviembre y sólo recuerdo algunos momentos cuando me hablan de ellos.

En palabras de mi familia, El Mago celebró que yo tomara esa decisión y dijo que "si me moría, me iba a extrañar un poco, pero que luego se le pasaría".
En palabras de mi familia, El Mago convenció al médico de turno en la primera visita a emergencias para que me dieran de alta porque "lo que mejor me iba a hacer era estar con él", cuando en realidad debía quedarme bajo supervisión psiquiátrica (esta decisión determinó que yo tome pastillas de nuevo al día siguiente y empeorara las cosas).
En palabras de mi familia, El Mago se molestó cuando, en la segunda visita a emergencias, no fue su opinión la que se tomó en cuenta sino la de mi mamá, ya que no estamos vinculados legalmente y yo sigo viviendo con ella. Mi mamá quería que me internen por mi bien, él quería cuidarme desde casa.
En palabras de mi familia, se molestó tanto que empezó a "alucinar" que mi mamá nos quiere separar.
En palabras de mis amigos, El Mago les escribió y buscó para recabar pruebas de que mi mamá quiere controlar mi vida y separarme de él.
En palabras de mi familia, él fue a recoger una notita que le había escrito y trató muy mal a mi mamá en la puerta de mi casa.
En palabras de mi psiquiatra, le mandó un mail de 17 páginas con extractos de conversaciones manipuladas en las que demostraba que mi mamá quería separarnos, y tuvo una reunión con él en la que el 70% del tiempo hablaron de él y el 30% de mí. No pidió disculpas por ninguna actitud y más bien ratificó su postura.
En palabras de mi familia, pasó por alto muchas indicaciones terapéuticas relacionadas a cómo comportarse conmigo, por lo que tuvieron que intervenirse las cartas que nos mandábamos. No respetaba los límites que mi psiquiatra y yo misma le ponía, e insistía en su postura.
En palabras de mi familia, se aparecía en mi casa pensando que yo estaba ahí y que mi mamá le mentía al decir que no era su decisión, sino la de mi doctor, el que no nos podamos ver.
En palabras de él, él nunca hizo nada de lo anterior.

Me fue a visitar dos veces al internado y lo ví una vez estando fuera, siempre acompañada de alguien, en caso "se pusiera violento o hiciera algo en contra de mi voluntad". Salí de alta y me dieron permiso para comunicarme con él vía escrita a mano. Hasta que, mediante carta, le dije que debido a lo tirante de la situación y aún en contra de mi voluntad, lo mejor era terminar. Dejamos de hablar un mes y yo le escribí en secreto, desesperada porque lo extrañaba. Metí la pata en relación al tratamiento y a nuestra relación porque habíamos quedado en distanciarnos. Me fue a buscar y nos vimos un rato en un lugar público y a vista y paciencia de mi cuidadora, que no sabía que debía mantenerlo alejado de mí.
Cortamos de nuevo, a instancia de mi familia, porque él "me estaba manipulando y buscando cuando se le pidió que no lo haga". Estuvimos sin hablar dos meses.

El día 17 de abril hubo un concierto de una banda a la que él sigue y al cual habíamos prometido ir juntos, sea como sea. Yo terminé yendo con mi hermano y no le ví ni la sombra. Al día siguiente me di cuenta de que me había estado escribiendo para ir juntos al concierto y que me estuvo esperando. Consulté con mi familia y mis terapeutas y le escribí una carta a mano explicándole que le había hecho una promesa irreal, que no había estado pendiente de mi mail, que lamentaba la situación, que estaba más tranquila, que prefería no darle esperanzas de retomar la relación y que esperaba que en el futuro pudiéramos ser amigos. Al día siguiente se apareció en la puerta de mi casa con su perro y una mujer que no se llegó a identificar, yo estaba en el supermercado y al enterarse de que estaba ahí, se fue en dirección a éste. De nuevo, no nos llevamos a ver.

Ese día le mandé el siguiente mail:

"Te escribo para pedirte no me envíes mensajes ni vayas a mi casa a buscarme. Estoy en un proceso terapéutico y no deseo comunicarme contigo. Respeta mi decisión, caso contrario me reservo el derecho de iniciar acciones en favor de mi privacidad".

Me respondió a las pocas horas, diciendo que si yo lo denunciaba, él iba a denunciar a mi mamá.

Mi familia y amigos (bueno, sólo la única persona que sabe de este tema) creen que lo mejor es ponerle una orden de alejamiento. Restricción policial, pedir garantías. Antecedente de acoso. Yo leo de su mail que lo que él haría sería defenderse, pero que no quiere iniciar acciones legales porque me perjudicaría a mí. Vamos, que está claramente escrito.

Mi forma de ver la situación:
- Él celebró que me haya manifestado en contra de lo que me dolía, aunque la forma fue extrema y completamente desatinada (tomando pastillas).
- Él no entiende que no es no a menos que se lo diga yo.
- Él considera que sus buenas intenciones para conmigo justifican sus apariciones, cartas, mails, mensajes de texto y tono al hablar.
- Él está en negación, pues me ha escrito que me va a esperar siempre y pero a la vez se contradice diciendo que soy libre de enamorarme de quien quiera y que me ama "en libertad", sin apegos.
- Él no actúa en relación al contexto en el que se desenvuelven las cosas. Él actúa en relación a sus emociones, y eso lo hace estar fuera de la realidad.
- Él no tiene intención de dañarme sino de impulsarme a estar bien, pues cree que su presencia me hace bien y mi familia me daña (uno de los detonadores de mi crisis de noviembre).
- Él NO ES MALO, PERO ESTÁ ACTUANDO MAL.

Yo he estado tranquila y hasta pensando en futuro y flirteos con otras personas (aunque no he concretado nada porque una parte de mí aún le guarda luto a mi relación con El Mago).
Yo he logrado mantenerme ocupada y dejar de extrañar a El Mago, dándome cuenta de que podría seguir adelante sin él como pareja, esto último con mucha culpa de por medio. Pero ahora que ha vuelto a aparecer pienso en lo bonita que fue nuestra relación, tengo miedo de no encontrarme con un amor tan desinteresado, y, sobre todo, en dañar lo que queda entre nosotros, pues quiero poder ser su amiga en un futuro. Un cariño tan grande no debería mancharse por las acciones de ninguno de los dos, y estoy tratando con todo mi ser de no perjudicarlo. Tengo miedo de que si pido garantías, nuestra relación se mancille más y más y sea imposible perdonar y querernos como amigos más adelante. Él siempre habla en términos de luz, perdón, amor y comprensión, pero sus palabras no terminan de ser coherentes con sus actos, y él NO LO ENTIENDE.

Y este es el gran dilema al que me enfrento, en medio de una recuperación emocional y mental que no tenía nada que ver con el tema de pareja. Porque si atenté contra mi vida fue por mi propia percepción de mí misma, no porque tuviera problemas con quien ahora me quita la tranquilidad. Porque ha llegado el punto en el que, lo acepto, tengo miedo de salir de mi casa y que me aborde con el tema. Yo quiero estar tranquila, es decir, no tener conversaciones densas, fuera de lugar y encima prohibidas por mis terapeutas.

¿Me convierte en alguien egoísta y malo el ponerle un límite? ¿excluiría la posibilidad de mantener, cuando las aguas se calmen, una relación amical con él? ¿Va a dar su brazo a torcer y leer la situación desde mi punto de vista y no desde el suyo algún día?

Señoras y señores, la realidad supera a la ficción. Cualquier consejo es bienvenido.

jueves, 26 de abril de 2018

Nada de retos, hoy toca actualización

La última vez que escribí fue en febrero.

Han pasado casi dos meses.

¿Volví a desaparecer? ¿Me volvieron a internar? ¿Me aburrí de escribir el reto? ¿Para variar dejando cosas sin terminar?

Bueno, esta vez puedo decir que no fue a propósito. Esta vez tuve una buena razón.

Y la razón es que me quitaron privilegios porque tuve una mala conducta.


via GIPHY
¿Qué hice esta vez?

Busqué a mi ex y nos encontramos. Generé un terrible estrés en mi casa, dejaron de confiar en mí, le di esperanzas al pobre individuo, y de paso, me gané un semi acosador.

Digo semi porque no me sigue por la calle, pero se ha aparecido en la puerta de mi casa y me ha escrito a pesar de que le pedí que no me escriba.

Así es que, síp, la cagué.


via GIPHY

Pero mirando las cosas por el lado bueno, ya recuperé la confianza de mi familia (sigo con "protección anti Magos" por si acaso), mi cerebro está reaccionando a los antidepresivos bastante bien y estoy volviendo a tener proyectos y motivaciones en mente, y me he mantenido ocupada :)

Eso es todo por hoy, esperen más posts de mi parte pronto ;)


lunes, 5 de febrero de 2018

Viejos caminos

Lamento pasarme por aquí con malas noticias.

Trato, de verdad trato de ser positiva y mantenerme bien, pero a veces "me toca" estar mal. A veces no puedo evitarlo. A veces la vida te lleva por senderos que te hacen recordar lo que pasaste y hasta extrañar la oscuridad. Me ha pasado. Me pasa. Y por eso estoy aquí.

No paso por aquí desde Junio, por lo que veo. Cuando trataba de concentrarme en hacer mi tesis y en ser una persona de éxito, al menos inmediato. Cuando trataba de no zozobrar a la adultez. Cuando trataba de enfocarme en el día a día para no ver la tormenta que se cernía en mi interior.

No he estado bien. Creo que no es necesario ponerlo en palabras para que sea evidente. Pero mi "estar mal" esta vez se me salió de las manos. Suelo querer ser responsable con lo que pongo en este pequeño espacio personal que ya creo que nadie lee, pero necesito desahogarme porque siento mucho "calor" interno. Mi teoría de la fiebre emocional parece ser cierta, yo la hago. Tengo todos los criterios de predisposición y los síntomas y no es la primera vez que me pasa, así que tengo que botar. Necesito botar. De otra manera, me volveré loca de verdad, o peor aún, volveré a hacerme daño.

Viví por inercia los últimos meses del año pasado, hasta que mi bomba explotó. Mejor dicho, implosionó, porque yo no suelo volarle los sesos a la gente de afuera con palabras, no. Yo estallo, y me hago daño en el proceso. Por meses sentía la necesidad de hacerme daño de mil formas, pero me contuve. Pero exploté, y tres meses después aún hay consecuencias, y aún hay dolor, y aún queda para rato.

¡Quisiera tanto ser ese tipo de persona normal, feliz, que vive su vida sin hacerse tantas preguntas y se lanza a la piscina de frente!

Han sido semanas muy duras para mí. A mediados de noviembre hice cosas que no debería haber hecho y de las cuales me arrepiento. ¿Cómo decir en bonito que traté de suicidarme 2 veces en menos de 48 horas? ¿Cómo contarle a alguien que terminé caserita de emergencias del hospital y de las clínicas de rehabilitación? ¿Cómo perdonarme después de todo el daño que he hecho a mi alrededor con las esquirlas de mi corazón y mente hechos añicos?

Creo que esa es la parte que más me está costando ahorita. El autoperdón. Yo, que siempre trato de echar una luz en el camino y que hablo de la importancia de tenerse paciencia, no aguanto estar despierta. No quise hacerle daño a nadie, pero no sólo me lo hice a mí (física, emocional y socialmente hablando), sino también a mi familia y gente cercana. Y lo que más rabia me da es que ya nada puede volver a ser como antes, que hay un "antes" y un "después" desde ese 12 de noviembre, que vuelvo a recorrer la senda del que busca redención, paz interior, una vida plena con los demás.

Volver a estar internada luego de mis 15 meses en Cieneguilla ha sido una experiencia inesperada y surreal. Sólo estuve un mes, pero sigo cautiva del dolor y también, por qué no decirlo, del ojo vigilante de mi familia, que de nuevo, es lo único que tengo.

El día que salí de alta, 21 de diciembre, murió uno de los seres que más he amado y que ha sido mencionado infinidad de veces en mis escritos: Poupée, mi perrita. Quiero pensar que hubo una enfermedad tangible e inesperada de trasfondo, pero no puedo negar que hay indicios que me muestran que se sacrificó por mí. Para que yo no muera, ella lo hizo, absorbiendo lo malo. Así de nobles son los perros. Pero no es la única pérdida con la que vengo tratando de lidiar. Vamos, que la de ella me dolió demasiado, pero pasa, porque es definitiva. Con la muerte no hay nada que hacer.

¿Pero qué haces cuando hay vida? ¿Qué haces cuando aún los caminos se pueden cruzar, pero no deben (o no te dejan)? Es terrible matar la esperanza cuando es, quizás, lo que te puede salvar.

Estoy separada de mi enamorado sin que ninguno de los dos lo hayamos querido. Lo extraño demasiado. Es diferente a cualquier situación vivida antes, porque en este caso, el amor no se acabó por ninguna de las dos partes. Pero no se puede estar juntos, porque teóricamente es dañino, porque supuestamente él tiene problemas mentales hasta peores que los míos, porque no asume la responsabilidad de cosas que para mí no son importantes pero para mi entorno, TODO, es crucial. Yo le perdono por reaccionar como reaccionó cuando exploté, pero nadie más. Mi opinión es la que debería de importar, pero no es así. De hecho, vivo restringida, por más que me la quieran poner bonita, la situación es muy similar a cuando era una niña y no podía salir sola, no tenía amigos, no hablaba con nadie, sólo yo y la casa y mi cuarto y el entretenimiento que menos dinero gasta, las deudas por mi estado de salud y mis gastos aún existentes son grandes y la culpa me acecha.

Culpa. Vergüenza. Nostalgia. Ira. Estoy llena de esas cuatro. No cabe espacio para el amor, ni para la esperanza, mueren intoxicados. Todos los días son una agonía de monotonía y llantos reprimidos, porque cualquier movimiento mío genera tensión.

Por eso debo escribir. Porque ya no es suficiente llorar, hablar, gritar, quejarme. Ya no es suficiente nada de lo anterior. De nuevo el Cristal se rompió y tengo que reconstruirlo desde cero. No tengo la paciencia que tuve antes, porque no tengo ganas de tenerla, porque quiero que todo termine ya, porque no quiero volver a dejar mi vida atrás, ni a las personas atrás, porque yo ya era adulta y ya sabía manejarme bastante bien y tuve que dejar que la oscuridad creciera. Porque le resté importancia a lo bueno, me empalagó, mi espíritu quizo hacer berrinche y sigo reaccionando como niña de 3 años.

Quisiera volver el tiempo atrás. Haber hablado. Haber dicho "estoy teniendo pensamientos suicidas" hace casi un año. Haber reaccionado diferente, haber decidido diferente, haber pensado a largo plazo en vez de recorrer esos viejos caminos mentales que me llevaron a casi morir. Ahora no sólo debo lidiar con la pena de haberme perdido a mí misma, sino también a la de haber perdido a mis seres queridos (otra vez), y entre ellos, a una muerte y a una separación injusta y dolorosa.

Llevo puesto el anillo que me regaló por los dos años. Cumplimos 3 a la distancia, sólo podíamos escribirnos cartas. Nos vimos 3 veces en 2 meses, 1 hora cada vez. Le terminé por escrito porque no aguanté vivir esperando, pero no sé si es mejor esto o tener una chispa de esperanza manchada del rencor de mi familia, que es lo que había cada vez que recibía una carta suya. Ni siquiera llegaba primero a mis manos, la tenían que revisar. No sólo vigilan que no me mate, sino que no lo contacte. Que no le escriba, ni lo llame, ni mucho menos me escape de mi casa para verlo.

Estoy atrapada en la fase del dolor. No sé cómo salir. No sabe cómo salir. Estoy intolerante, reacciono mal a cualquier cosa. Me afecto con más facilidad que antes y genero caos. Con más ganas viene la culpa, la ira, la vergüenza y la nostalgia por la época en la que estuve mal pero al menos tenía mi vida bajo mi control. Y más caos genero. Estoy en medio de ese círculo vicioso en el cual estuve hace 9 años en el que yo soy la villana y sólo mi autodestrucción y el volver a empezar, como el fénix, es lo que me puede redimir. Sólo que ya no sé cómo hacerlo, porque todo es diferente, estoy desorientada y me siento muy sola. Hasta duermo mal.

Hay chispazos de alegría. Trato de reconocerlos, de disfrutarlos, de hacerlos durar, porque lo que predomina es la muerte interna. El vacío. Leí un par de textos depresivos del 2009 y qué bueno que no son públicos. Me temo que no soy el mejor ejemplo de valentía, ni superación, ni positivismo, ni éxito, ni nada. Un mero ser humano más, banal y promedio, sin amigos ni pareja, con la familia asustada, con el autoestima por los suelos.

Que otra vez fracasó. 

martes, 18 de abril de 2017

Abstracto


1:46 am.

Mañana tengo clases a las 7 de la mañana. Debería dormirme para despertarme a las 6:30 y bicicletear hasta allá. Debería haber leído el libro sobre la relación de la violencia en los medios de comunicación y el desarrollo en los niños para avanzar mi tesis. Qué va, debería estar avanzando mi tesis en estos momentos.

Pero escribo.

Hace mucho tiempo no siento tanta ansiedad. Hasta se me ha soltado el estómago (a todos les pasa, no me vengan con ascos). ¿Qué pasa mañana, qué es tan importante? Nada.

Nada, en realidad.

Tomé mi dosis condicional de ansiolítico porque ya la cosa está afectándome. ¿Será que tomé mucho mate?


No tengo idea. Lo único que sé es que, después de meses de meses de no tener inspiración, ésta me corre por las venas, llega a mis dedos, y no tengo ganas de otra cosa que escribir. Y escribir, y escribir, y pensar, y escribir. Siento el flujo de las palabras dentro de mí como una ola que me lleva, sin que yo pueda hacer mucho, hasta este pequeño rincón en la web, en el que por tanto tiempo dejé mi huella mental y por tanto tiempo abandoné.

¿Mis razones? Suficientes como para hacerlo. La vida real me consume, y no tengo tiempo para pensar demasiado y escribir cosas que no quiero que lean. He vuelto a mi yo reservado y natural, coherente con mi personalidad, y me gusta. Sólo que a veces, a veces, nace el impulso escritor, como motivado por una descarga eléctrica que me hace temblar todo el cuerpo, y la única manera de calmar mi mente procrastinadora es ésta: escribiendo.

No quiero contar nada en especial, es lo chistoso. No tengo ganas de poner al día a nadie, porque la gente a la que realmente le importo está a mi alrededor, o me contacta por escrito, no me busca por aquí. No tengo ganas de anunciarle nada al mundo porque he reaprendido a ser perfil bajo, escojo que no me conozcan porque me basta con que me conozcan las pocas personas que me conocen bien, inclulyéndome a mí misma, y eso me gusta, me siento contenida, estable, madura. No tengo un mensaje específico que lanzar por el internet, algo que solía tratar de emitir, como un escrito dentro de una botella, inmaculado hasta que alguien lo encuentre y lo lea (quien deba hacerlo), porque en realidad no soy quien para dar consejos ni lecciones ni inspirar ni nada. Me basta y me sobra con mi vida.

Sólo quiero expresarme. Deshacerme de esta ansiedad que me tiembla en el pecho y no me deja concentrarme.

Hoy ha sido un día movido, por eso estoy movida, por eso no atino a hacer lo que debo. Últimamente he tenido noticia de varias personas con TCA, y eso me tiene preocupada. Por qué no aceptarlo, sí, estoy preocupada. Incluso mantuve una conversación bonita e interesante con una compañera que me confesó que había tenido bulimia y yo le confesé que había tenido anorexia y resultó ser lindo conectar en ese nivel con alguien porque te sientes comprendida. Pero no puedo evitar estar movida.

Porque recordar es volver a vivir.

Por mi mente pasan muchas frases, situaciones, proyectos... Sí, ya sé pensar hacia futuro, me aburre pensar en lo que ya viví porque es repetido. Me pica en mi conciencia la idea de escribir sobre lo que sé. ¿Quién soy yo para dar consejos, por un lado? Sé mucho de muchas cosas pero no soy experta en nada. ¿Qué gano confesándome ante la sociedad? En realidad, me victimizaría, y desde que aprendí a dejar de lado el drama, lo juro, no es una idea que me parezca atractiva. Por eso ya no escribo por aquí: no quiero más drama. No quiero recordar/volver a vivir, tengo suficiente con mi presente (influenciado por el pasado, no puedo negar que hay cosas que siguen ahí), no quiero que me conozcan por esto. Quiero, en cambio, ser reconocida por mis logros, por lo bueno que puedo aportar. Entonces, ¿Es bueno escribir sobre lo que experimenté y cómo lo vengo manejando tan bien durante tanto tiempo? ¿Aporta a la sociedad? ¿Sería inmolarme como una heroína el escribir sobre la anorexia y bulimia y conseguir cierto reconocimiento morboso? ¿Lo haría por los demás?

No estoy tan segura. Ya no quiero dedicarme a salvar vidas porque tengo suficiente manteniendo la mía a salvo. No tengo fuerzas para ser el paño de lágrimas de nadie, me cansa, me debilita, me genera ansiedad, me devuelve a esas épocas y me distrae de mis metas, que tanto me costó adquirir. Pero una parte de mí quiere escribir, quiere expresarse, porque sabe que soy buena en eso, y sabe que tengo un mensaje importante que decir. Porque sabe que tiene potencial para ayudar a otros. Porque, no como salvación de los demás, sino como acto de redención de mí misma, el publicar mis pensamientos puede servir como aporte a la sociedad y terapia de autorreconocimiento de todo lo que he logrado, no de cuánto he fallado.

Mi vida es genial. Estoy feliz donde estoy, haciendo lo que hago. Hay personas que echo de menos, pero de las que he aprendido a vivir lejos sin que eso me lastime. Hay personas que amo con locura, más de lo que pensé que amaría, y otras de las que me alejé más de lo que creí posible alguna vez. Me conozco cada vez mejor, y cada día se me hace más fácil boicotear mis autoboicots. Porque los tengo, sí: hoy no quise cenar, estoy gordita para mis estándares, me llega tener rollos y grasa en la papada, brazos, panza, caderas, piernas... Pero caray, estoy con una gastritis tan fea que si no como, me muero de dolor. Si tengo dolor, o si estoy débil o triste, no funciono. Si no funciono, no alcanzo mis objetivos. Algo hay que digerir. Me he convertido en una guerrera 24/7 y me enorgullezco de mí misma por no dejarme consumir por el drama. Me afectan menos los problemas cotidianos, me preocupo más por solucionar que por analizar. He cambiado para bien. Me siento libre, tranquila la mayoría del tiempo. Siempre pensando que no soy la gran cosa, pero eso no va a cambiar nunca. Me conformo, y me siento feliz, siendo una hormiga más de la colmena, que puede dejar huella a su alrededor, pero que no es más que nadie.

¿Por qué escribir? Porque me gusta. Me causa placer (aunque el teclado de esta computadora no me gusta tanto). Porque es parte de mí, porque es algo que había olvidado hacer (aunque sigo siendo "La alumna que tiene problemas de síntesis").

No puedo proyectarme aún a largo plazo, y eso está bien. Simplemente no soy así. Estoy cerca de terminar mi carrera, todo un hito en mi vida, porque la anterior la dejé a la mitad, y esta me ha ayudado a crecer inconmensurablemente. A veces me pongo a pensar qué haré una vez que ya no me tenga que matricular y más bien buscar trabajo... ¿Oficina? No, por favor. ¿Agencia? Dios me libre, no puedo estar bien viviendo bajo mucho estrés. ¿Seguir con los shows? Letanías necesarias, de momento, para subsistir. ¿Negocio propio? El año pasado creía más en mi idea que ahora, que veo de forma más realista que mis productos valen más de lo que alguien puede pagar y no son necesarios. ¿Qué rayos haré cuando termine mi carrera? No quiero volver a vender mi tiempo por dinero que no lo vale haciendo cosas que no me ayudan, esa lección la estoy terminando de aprender. No quiero volver a faltar a mis ideales y no quiero aportar a mantener el mundo como está, aletargado, inconsciente. Tendría que ser mi propia jefa y producir, ¿pero qué?

Por eso, al menos en las últimas horas, se ha vuelto tan satisfactoria e interesante la idea de escribir. Ser yo misma. Porque sé que tengo mucho para dar, el problema es que no sé por dónde enfocarlo. Tengo muchas herramientas nuevas para vivir mejor. Cómo he cambiado, cómo he crecido.

Deberían pagarnos por vivir y por tener el potencial de cambiar el mundo, caray. Así conseguir las cosas necesarias para subsistir no sería tan difícil y no habría tanta desigualdad.

2:16 am. Me siento más liberada. Espero sea suficiente para poder avanzar mi tesis.

Gracias, pequeño espacio en el internet, por soportar (de ser soporte, de contener) mis manifestaciones.

viernes, 29 de abril de 2016

Control y dolor


Y bueno. Pasan los días, los meses y años, y una sigue aquí. Igual que siempre. Con cambios mínimos que te hacen pensar si realmente estás creciendo, y a la vez tantos sucesos que te comparas con tu yo de hace 2 años y te preguntas qué rayos hacías pensando de esa manera.

Yo sigo igual de responsable que en el colegio, haciendo mis tareas con ahínco y madrugándome para sacar las mejores notas, pero igual también que cuando estaba en la universidad, incapaz de concentrarme en mis tareas y resolver cuestionarios sobre los receptores acetilcolínicos, y escribiendo en mi blog en vez de eso.

Supongo que mi mente funciona por prioridades, como la de todos, y mi prioridad ahorita, por alguna razón, es escribir esta entrada en vez de redactar la editorial de mi revista. Nada profesional o que vaya a salir a circulación, lo que pasa es que Srta. controladora fue designada como directora del trabajo final de un curso del instituto (hacer una revista con todas las de la ley), gracias a sus buenos aportes y división de tareas en trabajos anteriores con el mismo grupo. Suele pasar. Es chistoso porque el ciclo pasado, la misma Srta. controladora se salió de control y se convirtió en una tirana que defendía sus ideas a capa, espada y estocadas, y ahora, de pronto, soy una buena líder. Ojalá sea que aprendí la lección y estoy realmente aprendiendo a controlar mi carácter.

¿Por qué todo se trata de control?

No es que esté fuera de mí, para nada, pero de hecho, ni sé por qué estoy escribiendo. Considero que escribir aquí es innecesario a menos que tenga algo interesante o importante que decir, y me he "portado bien" no visitando este sitio en meses porque "mi to-write list" estaba vacía. El mensaje de una persona que no debería pero que fue influyente fue "ten claro lo que quieres escribir" (Espero no haberlo malinterpretado), y en el fondo es muy cierto, me la he pasado escribiendo tonterías sentimentales que poca gente lee y a mucho menos les interesa... ¡pero pasados tantos años de iniciar este viaje literario, sigo sintiendo ganas de volcarme en un papel digital! ¿Estaré fuera de control o simplemente esa soy yo y, como dice mi novio, "escribir es parte de tu esencia, no lo dejes", y no debería alejarme de ello sólo porque aún no tengo un tema bien definido?


Bueno. Volviendo a lo concreto, que es lo que me trae por aquí: quizás me haría bien un pequeño desfogue para que las letras que estoy buscando fluyan por mi cabeza y pueda, por fin, escribir la editorial y la columna de opinión sobre mi revista para mujeres. Algo sobre las "necesidades de la mujer de hoy, que no se contenta con recibir tips de belleza y que busca sentirse bien no sólo físicamente",y quizás una columna de opinión sobre, no sé, la moda del hueco entre los muslos (¡oh, esas épocas!), o la ortorexia, o quizás el acoso callejero. Retomando la idea principal, creo que estas semanas han sido muy intensas para mí y quizás sea correcto desahogarme un poco, ya que aún no me basta la ayuda que he recibido.

Estoy sumamente susceptible. ¿Recuerdan (Quienes sea que me leen) que en el post anterior conté que estaba sin antidepresivos? Bueno, su ausencia ya empezó a hacer efecto. No es algo terrible, como para decir que me voy a caer en un pozo sin fondo, que estoy tan mal que sin mis pepas me escondo debajo de mi escritorio, abrazo mis rodillas y me muevo hacia adelante y atrás, o que voy a atentar contra mi vida... Pero las cosas me han estado afectando lo suficientemente como para realmente considerar que tengo un desbalance químico que requiere una conversación con un psiquiatra y, de preferencia, volver a medicarme. Ya saqué una cita para la próxima semana, a ver qué tal me va.

Felizmente el asunto de los antidepresivos no me parece denigrante, ni vergonzoso, ni tabú, y no creo que deba sentirme inferior a nadie por necesitar tomarlos: podríamos decir que la genética, la falta de alimentos de calidad durante muchos años, mi carácter y las sinfín de situaciones difíciles han hecho que esta ayudita sea muy necesaria. Ni modo, así me tocó. Felizmente no estoy escribiendo esto hace unos días, sino hoy, que me siento "satisfecha" con mi presente inmediato, pero si me hubiera saltado la vena literaria el domingo, por ejemplo, este habría sido un solo de tristezas y lamentos. Que mi familia no me quiere, que soy una carga, que estoy gorda, fea y llena de granos, que soy un fiasco, que no tengo talento ni futuro, que tengo miedo de todo, blahblahblah. Eso es lo que pasa sin las benditas pastillas: la luz mental se va, y como una se queda medio a oscuras, ve sólo lo más cercano, lo más fácil, lo que ha visto con más frecuencia por mucho tiempo; las emociones se ponen más a flor de piel, el fastidio se convierte en ira, la pena en tristeza profunda, la alegría se hace más difícil de alcanzar (Aunque no es imposible, pero es fugaz), la duda se convierte en indecisión, y predomina un estado pensativo pero aletargado, como una sensación de estar flotando en el aire y no saber qué camino tomar. Y si, regularmente y con ayuda de pastillas, ese es el estado normal, pues ya se imaginarán: ahora todo lo negativo está aumentado. El abanico de posibilidades de acción se reduce porque el cerebro no piensa con la misma claridad y rapidez, y las decisiones tomadas son más impulsivas, irracionales y tirando para lo triste y derrotista.

Siempre me ha costado tomar decisiones. Es una de las cosas más simples de la vida, pero para mí puede ser un verdadero dolor de cabeza, desde escoger el color de ropa interior que voy a usar o qué tenedor coger, hasta el bendito tema del propósito en la vida. En algún momento ha sido sobre la pareja, en otros momentos ha sido sobre estudios, y últimamente es sobre el ámbito laboral. Aún no me encuentro donde quisiera estar a mi edad, no logro lo que quisiera lograr y veo tantas posibilidades ante mí que no sé por dónde empezar o cuál es la más adecuada, y tomo mi postura usual de evasión para no tener que decidir nada hasta estar completamente segura de algo. Lo cual es imposible, porque yo nunca estoy segura al 100% de nada. De eso sí estoy segura. Bueno, no del todo.

FELIZMENTE, y dentro de lo mal que he estado estas semanas, estoy más positiva de lo que podría estar, y sé que todo va a estar bien. Además, sé que he tenido buenos avances, no todo es negro. He madurado mucho, me estoy haciendo cargo de mí misma en muchísimos sentidos que antes no lograba y estoy en buen camino: tengo proyectos que jamás pensé que tendría, y que me motivan. El asunto es que me bloqueo en ese tramo que hay entre el "pensar y planificar" y el "concretar". Que el dinero, que la flojera, no sé: simplemente me quedo inmóvil. Y creo que de eso se trata ahora mi problema, la inmovilidad, el mantener el status quo, la dificultad para invertir tiempo en plasmar mis ideas porque es más fácil colgarme del internet y dormir.

Bueno. ¿Qué rayos me ha estado pasando para deprimirme?

¿Aparte de sucesos simples, cotidianos y repetitivos del día a día en mis relaciones interpesonales y logros-caídas en mis distintas actividades, que por lo mismo que son repetitivas y vacuas, no vale la pena mencionar? ¿Aparte de no tomar los anti depresivos y, por ende, recaer en la depresión, creo yo, orgánica y antigua que tengo?

Pues que he estado enferma. No es un "he estado tan enferma que he tenido que hacer mi testamento y dejarle mis esmaltes de uñas a mi hermana", es más un "he estado tan mal que no he podido hacer absolutamente nada". Siempre he tenido dolores de espalda, de eso nadie está libre, y más cuando hace mil cosas a la vez y tiene mala postura. A todos nos pasa. Pero en esta ocasión, a mi cuerpo le dio el berrinche y me tumbó. Desde febrero me fastidiaba pero no le di la suficiente importancia. Hubieron momentos en que me decía "bueno, me haré un tiempo mañana y me iré a que unos cieguitos me masajeen la espalda hasta ver la luz", pero lo fui postergando porque me daba nosequé gastar mis 50 soles en masajes cuando mejor era usarlos en otras cosas como comida, o transporte, o lo que sea que de hecho era más importante (qué raro, ¿no?). Hasta que un buen día me vino de pronto un dolor tan intenso que me quitó la respiración. No podía ni hablar, ni moverme, y me llevaron a la emergencia. 6 horas y 2 vías después (con dos medicamentos para dormir a un caballo cada uno), y la cosa no pasaba. Me fui a mi casa, avisé que no iba a hacer shows en todo el fin de semana, me dieron un descanso médico, y mes y medio después la cosa sigue. El diagnóstico del traumatólogo que me vio la segunda vez que fui a emergencias por el dolor fue "contracturas en toda la espalda". Yo pensé que tenía cáncer y que estaba en fase terminal, porque ni con el tramadol me pasaba. Peor aún, se abrió la posibilidad de que sea fibromialgia, cosa que algunos no han descartado, incluyendo mi lado pesimista. Un punto más para mi historial de locura (no estoy loca, debo dejar de tratarme así).

"¡Pero las contracturas se pasan con masajes descontracturantes y listo!", diría cualquiera. Bueno, pues quizás sí, en el resto de gente normal que tiene una piedrita en el omóplato o el hombro y que le pasa con unas tres sesiones. Pero yo, para variar, quiero salirme de lo ordinario, y no sé cómo rayos pero mi cuerpo se las arregló para que mi contractura fuera desde la base del cráneo, pasara por toda mi espalda y se irradiara por hombros, omóplatos, incluso costillas, y termine en la cintura, impidiéndome caminar más de 3 minutos sin sentir que me quemaba la espalda, o estar sentada más de 5 sin que me dieran náuseas por la intensidad del dolor. Que por cierto, para que se hagan una idea: los primeros 5 días era como si me hubieran atravezado debajo del omóplato izquierdo con una lanza y me estuviera aplastando una pared, sin dejar pasar ni un minuto de dolor, ni aún durmiendo. Los siguientes 10 días han sido como si me hubieran agarrado entre 5 personas a patadas y mi espalda estuviera en carne viva; luego de eso, recién, han sido dolores "comunes" de espalda, de esos que te dan al final de un día largo de trabajo, sólo que por cosas pequeñas como girar el cuello, o la cintura, o caminar a la cocina, o ir al baño. Ya con pausas de dolor, pero sumamente intenso, al punto de las náuseas y los escalofríos. He estado con analgésicos opioides, no opioides, relajantes musculares, compresas frías y calientes, cremas, electricidad, magnetoteraía, ultrasonido, y, dada la cercanía de mi familia a la medicina alternativa, he probado acupuntura, homeopatía, camas masajeantes con piedras de jade calientes, mentalización, y hasta limpias con chamanes porque se ha barajado la posibilidad de la brujería (escéptica yo, aún así lo considero, en esta viña del señor todo es posible y hay gente enferma que es capaz de tomar muy malas y egoístas decisiones para hacerle daño a otros)... Y nada, hasta hace muy poco, el dolor ha seguido siendo imposibilitante. Han sido semanas insufribles en las que he estado tirada en mi cama, incómoda en cualquier posición, sin poder siquiera sentarme para comer, y lo peor, con muy poca ayuda. Si no hubiera sido por mi enamorado, que ha suplido mis responsabilidades en mi casa y me ha cuidado día y noche, llevado de un lado a otro y demás, aún seguiría postrada sin poder moverme.

"¿Pero por qué te dio eso?"

Señoras y señores, la palabra mágica y clave del siglo: ESTRÉS. Emocional, mental, físico, de todo un poco. Pero estrés al fin y al cabo. Mi explicación es que el año pasado no le di descanso a mi cuerpo, me desviví por complacer en mi chamba y en mi casa, guardé mucho rencor por injusticias y cosas que suceden con las que yo no estoy de acuerdo pero que escapan de mis manos, me hice mucho hígado (hasta me han salido canas), y no descansé, y no me cuidé, y aprovechando el mínimo descuido, mi cuerpo se desquitó, me dijo "bueno, si no quieres hacerle caso a tus emociones, vas a tener que hacerme caso a mí", y voilá, Cris tronchada.


Consecuencias: Estoy en fase de rehabilitación (aún con rigidez y dolor, no sé qué rayos hago con mis músculos pero me vuelve el dolor, sobre todo cuando me exijo mucho o estoy mucho rato sentada escribiendo en la compu... como ahora :P), aún no produzco dinero, he vuelto a estar endeudada y me gasté los ahorros que tenía para un proyecto que tengo del que no hablaré aún... pero estoy tratando de hacerme más caso, de tomar conciencia de mi vida (porque esto no ha sido casualidad) de manejar mejor mis emociones, de canalizar mejor mi ira y mi enojo, de decir las cosas que me molestan y de cambiar las que puedo para tener una mejor calidad de vida.

Felizmente ya puedo ir a clases (traté el domingo pasado de ir a show, pero fue contraproducente y terminé llorando. Claro que estoy más susceptible que de costumbre, así que no hay que prestarme mucha atención, pero sí, estoy complicada). Y sé que, felizmente también, esto se maneja ocupándome más de mi cuerpo, de tener una mejor postura, mejores hábitos, cuidándome más del estrés y de no cargar con tantas responsabilidades (Sobre todo si no son valoradas, como es el caso de la empresa de eventos), planificando acciones a tomar a futuro para no quedarme en la calle (porque sabemos que mucho apoyo económico no tengo, aunque sí tengo mucha suerte), y sobre todo, ayudándome lo más que puedo.

"Con la única persona con la que vas a pasar el resto de tu vida es contigo mismo, así que de tí depende ser tu mejor aliado o tu peor enemigo", dicen por ahí, y yo estoy procurando lo primero. Un poco floja, porque mi autoconcepto no está en sus mejores momentos (gracias, depresión, gracias, pensamientos antiguos), pero lo intento. Tengo muuuuuuucha suerte, dentro de todo, de estar donde estoy: hay gente que la pasa cien mil veces peor que yo (muchas mantienen la sonrisa en la cara, damnit, deprimirse es un lujo), y yo soy afortunada de tener el apoyo que tengo de las pocas personas que están a mi lado sin buscar más que una sonrisa a cambio, y eso es lo que más vale en la vida. Tengo fe en que, una vez pase este bache, me estabilice (emocional y físicamente) y vea resultados, voy a estar más animada y podré tomar decisiones más trascendentales. Y también tengo fe en que no sea fibromialgia, por favor Diosito, por favor.

Moraleja: Valora tu salud, y tu integridad física. Uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde, y eso no sólo se aplica al amor, también a la salud, porque sólo cuando te das realmente cuenta de lo imposibilitante que puede ser una dolencia es que ves lo importante que es estar bien, en todo sentido. Dejemos de matarnos por unos cientos de soles, démonos espacios para viajar, relajarnos, descansar de verdad; aprovechemos los fines de semana, dejemos de llevar trabajo para avanzar en la casa, al final del día, nada es tan importante como el bienestar físico y emocional, y eso, ni un millón de dólares lo puede comprar. Si tu trabajo te apasiona, dale, pero mídete, porque es muy seguro que también te esté estresando sin que te des cuenta, y quitando vida social y familiar: nada en exceso es bueno, y la vida no está hecha para trabajar para otros, sino para buscar la felicidad.
Así que busquémosla en las cosas que está comprobado que la contienen: familia, amor, amigos, distensión, naturaleza... Dejemos de ser soldados sin mente ni vida de una sociedad vacía basada en la productividad y meritocracia. Busquemos nuestros propios medios para sobrevivir.


Lectura interesante al respecto:
http://www.periodicodecrecimientopersonal.com/la-espalda-como-reflejo-de-nuestras-emociones-ocultas/

Esto también me ha estado pasando desde enero o febrero pero felizmente hace un par de semanas ha disminuido. Una raya más para el tigre:
https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000807.htm







lunes, 1 de diciembre de 2014

Todos vuelven y gracias

(No estoy con vena escritora hoy así que perdonen la simplicidad)


Estos días han sido super agitados: preparar mis trabajos finales, y a la vez el inicio de la Campaña Navideña en mi chamba (Para que se hagan una idea: Lunes y martes me la pasñe tirada en mi cama resfriada y adolorida; el miércoles grabé de 4pm hasta las 5am, el jueves me pasé toda la mañana y tarde caminando por todo Lima buscando materiales y casi no dormí en la noche, el viernes estuve haciendo trabajos y terminando detalles para el sábado; no dormí en la madrugada y me paré a las 7 para el primer show de la Campaña Navideña, luego me fui al instituto a dar dos exámenes finales y luego volé a animar un cumpleaños. Pero como bien dicen, "sarna con gusto, no pica" ;) ) Y todo esto unido a una mal ganada tendinitis en ambas muñecas. ¿Se acuerdan que el año pasado estuve con férulas en ambas manos? Bueno, por andar de payasa cargando cosas y mil horas en la computadora jugando, me volvió de nuevo el dolorcito y he estado con analgésicos, frío y férulas las dos semanas pasadas. Felizmente ya estoy mejor así que ya puedo escribir contando lo que hace días quería contar:

Hablé con Laro. 

Nos encontramos una semana después de que me habló. Para hacerla corta (porque aún tengo exámenes finales que preparar y no interesa transcribir aquí lo que me dijo), la conversación fluyó mejor de lo que yo misma me había imaginado. Yo me imaginaba que se me iba a salir el resentimiento y todo lo que había guardado todos estos meses, y que iba a venir con una actitud diferente y pidiéndome cosas... Pero nop. Para mi "pesar", esta vez yo no tenía la razón y mi imagen de él (la cual construí todo este tiempo) estaba bastante equivocada.

Hablar con él me ayudó a terminar de sanar esa herida grandota que he tenido todo este tiempo. Aclarar las cosas, conocer su perspectiva y lo que pasó por su cabeza y su corazón todo este tiempo que no he cruzado palabra con él me ha ayudado mucho a dejar ir el pasado. Cerrar el capítulo. Me siento libre y contenta de saber que está ahí, accesible, y que no me va a chotear si lo busco para simplemente saludarlo, desearle que le vaya bien, bromear o quién sabe, más adelante ir al cine con amigos mutuos :)

Sin embargo, más allá de todo lo que pueda haber pasado entre nosotros y las cosas que me pueda haber dicho (Que sólo el tiempo dirá si son verdad o no, aún me niego a creerle al 100% pero me hace bien considerar cierto lo que me dijo en un 70%), quiero rescatar uno de sus comentarios (Parafraseando): 

"Cris, siempre leo tu blog y encuentro mi nombre, y eso me hace sentir halagado; pero también me preocupa, porque veo que arrastras una lista de personas a las cuales piensas que has perdido. Y no es exactamente así. Estás amarrada a tu pasado y es obvio que no vas a poder avanzar si sigues con esa carga".

El que me diga eso, la verdad, me molestó un poco. ¿Qué miércoles hace opinando acerca de mí luego de tanto tiempo de que ni me habla y hasta me ha evitado? ¿Qué le hace creer que leyendo mi blog va a conocer por completo a la persona en la que me he convertido? Aquí no está todo lo que pienso acerca de todo lo que sucede, sólo lo que considero que debo escribir. Y hay otro punto, que es que este blog está "pintado de un color" para darle un sentido, pero mi vida tiene muchos matices y colores distintos. Yo no vivo lamentándome como antes, como parece que él (Y otras personas) piensan.

Sin embargo, y esto es lo que le agradecí, tiene razón en algo: si bien no vivo lamentándome, aún me lamento. Aún me tengo pena, aún vuelvo en este espacio mis tristezas, aún escribo sobre gente que ya no está. Es evidente que no he terminado de dejar ir muchas cosas, y ese es uno de mis más grandes defectos: el apego. El día anterior a encontrarme con él mi mamá también me habló de lo mismo: "el hecho de que haya gente que se aleja físicamente no implica que ya no existan, ni que no te hayan querido o no te sigan queriendo, ni que ya no estén contigo. Tus 'pérdidas' son momentáneas: estás ganando amigos, y eso es más importante que una pareja". 

Así que, señores, ya vislumbro una de mis resoluciones de Año Nuevo: trabajar en esa sensación de abandono tan fuerte que tengo cada vez que alguien querido se aleja. La vida no ha acabado ni acabará porque una relación termina o se convierte en algo distinto. Yo quedo enriquecida con cada persona que pasa por mi vida. Claro, el punto está en convencerme totalmente de ello.

Mi relación con Laro decayó no sólo por mi "culpa". Llegó un momento en que él no supo qué hacer conmigo, y adoptó un papel paternal que simplemente yo no quería ni necesitaba, y eso lo cansó. No fui yo, fue él mismo. Luego de que se fue y estuve con Brownie yo pude pararme solita, construir mi carácter y fortalecer mi actitud (Sobre todo teniendo en cuenta que esta vez era yo la sana y él el enfermo), y todo este año sola me ha servido para continuar conociéndome y construyendo a la verdadera Cristal. Y no creo estar terminada, me falta mucho, pero creo que he avanzado muy bien.


Es verdad que sigo teniendo pensamientos negativos que me minan y me aferro a experiencias negativas por pura costumbre, porque se me hace más fácil vivir con una razón para estar triste, porque la depresión es cómoda. Pero lo cierto es que cuando tengo la oportunidad, y en contra de lo que muchos saben, sé ser feliz. Y lo disfruto un montón :)

Es verdad que últimamente he estado bajoneada, sobre todo porque me sentía sola y aburrida, y luego Mr. Red volvió con fuerza y me contó que se queda allá, lejos... Pero la vida sigue. Y adoptando el consejo de Laro, y todo lo aprendido en este trayecto, dejando de mirar atrás y concentrándome en el presente es lo que me ha ayudado a que el día de hoy, 1ro de Diciembre, me sienta plena. Y sin necesidad de estar acompañada de nadie. Fácil es el bueno humor que tengo porque estoy más libre y empieza Diciembre, que es mi mes favorito del año, pero creo que soy una persona feliz desde hace mucho tiempo. Sólo que a veces me olvido de ello porque me enfoco en lo que me falta y en lo que está mal.

He hecho antes listas de las cosas por las que me siento afortunada, pero creo que hasta ahora no han sido tan sinceras como el día de hoy. En primer lugar, me siento agradecida con la vida por seguir estando de mi lado. Pienso (No, estoy convencida) de que, a pesar de las dificultades que siempre hay, tengo demasiada suerte y soy bendecida en muchísimos aspectos.

Nosotras, las personas con TCA, tenemos un graaaaaaaaan defecto que se llama "perfeccionismo y visión del detalle", que consiste en darle demasiada importancias a las cosas que no nos gustan. Eso, aplicado en el cuerpo, se lee como: "mis caderas miden dos cms más de lo que me gustaría, ergo estoy gorda, y mi imagen mental de mí misma es la de una pera". Fijándonos en los detalles físicos que no nos gustan es que los magnificamos de manera que se crea una imagen completamente distintas de cómo somos. Una técnica que me enseñaron fue tocar mi cuerpo y dibujarme cómo pensaba que me veía. Y eso, creo, se puede aplicar también en el aspecto interno. Tengo hartos defectos (Basta leer este blog para darse cuenta de ellos), pero no son todo de mí, ni siquiera la mayoría. Estoy contenta con ser quien soy la mayoría del tiempo, y eso no sólo es un logro sino una bendición, porque realmente creo que soy genial en muchos aspectos (Me siento orgullosa de mi CI, mi capacidad creativa y crítica, y mi inteligencia emocional). Sólo mirándome de manera objetiva puedo encontrar que soy un ser humano imperfecto, pero con la ventaja de ser consciente de ellos y trabajar por mejorar a cada segundo de mi vida. Mi problema es esa lupa enfocada en lo negativo.

Si me guío por la lista de cosas buenas, encuentro que en segundo lugar está mi familia. Será todo lo disfuncional que se quiera, pero es mi familia, y la adoro. Me estoy llevando cincuenta veces mejor con mi hermana: me he dado cuenta de que sólo era cuestión de esforzarme por escucharla más y darle más cariño. Con saludarla y despedirme de ella he logrado cambios increíbles en nuestra relación que pretendo mantener y mejorar. El problema es que soy mucho como Elsa, acostumbrada a vivir en mi cabeza y sin saber qué hacer cuando tengo alguien a mi costado que quiere ser parte de mi vida. Mi mamá es un caso aparte, está un poquito loca y tiene cosas raras, pero todos los valores que tengo y mucho de mi forma de pensar son gracias a ella. Y los imito porque considero que son cosas buenas que ella me ha enseñado porque son parte de ella. La fe en la gente, la fuerza de lucha (Y también el desorden) son heredados. Mi hermano es un poco lejano, pero por ello más querido cada vez que lo veo. Es un chico muy bueno, inteligente, juguetón y divertido. Mis perros, una fuente de cariño inagotable. Tengo muy grandes amigos, poquitos, pero fieles, que siempre se preocupan por mí, no sólo para pasar un buen rato, sino para ayudarme a crecer. Resalto a Annie chan, que está conmigo para hacer travesuras y para secarme mis lágrimas (literalmente).

Vivo en un departamento bonito, en una zona de la ciudad céntrica, que me encanta. Tengo todo a la mano: mi trabajo a 10 cuadras, el instituto a 5, tiendas y centros comerciales a minutos, y un parque grande donde mirar el mar y el cielo acompañada de mis conchudines. Trabajo en lo que me gusta, y me gusta mi trabajo; estudio una carrera que me gusta, que es lo suficientemente demandante como para ponerle empeño sin sacrificar mi salud ni mi tiempo libre, en la que me va muy bien y en lo que soy muy buena, en un lugar bien implementado y donde respetan mi integridad. 

Problemas y defectos siempre hay, en todos lados. Depende de mí fijarme en ellos o no.

La gente siempre va a estar de pasada. Con la única persona con la que tengo que estar en paz es conmigo misma. 

Y me esfuerzo en mirar lo pequeño, lo positivo. Ese es mi verdadero yo, el que se alegra por un día de sol y un pajarito cantando en mi ventana y no se amarga por cualquier cosa. La que no necesita de alguien más para que apruebe sus actos y la haga sentir especial y querida. 

Me da pena, sí, y me cuesta el cambio de tener a alguien versus que esa persona se vaya. Pero queda conmigo el resto de cosas que he enumerado.

Gracias, Laro, por recordarme que aún tengo cosas en las que trabajar. Por hacerme notar que de nuevo he estado cayendo en la autoconmiseración y autoindulgencia, y que puedo cambiar eso. Gracias por enseñarme que, de verdad, la gente se puede alejar un rato, pero nada es eterno. Ni las relaciones, ni los finales. Gracias por preocuparte por mí y por ser sincero en tus consejos, esas son las críticas que realmente valoro. Yo también te guardo mucho cariño,y aunque no se muy bien quién eres el día de hoy, si veo que estás flaqueando en algo, te lo diré.

Por mi parte voy a seguir trabajando por no bajar la guardia hasta controlar mi detallismo, y concentrarme en las cosas positivas y estables de mi vida. Dejar ir a mis afectos es parte de crecer, y es necesario para poder dejar venir cosas mejores.

Además, y aquí cito un cliché que creo que se aplica: "Déjalo ir. Si de verdad es para tí, regresará".

;)






sábado, 8 de noviembre de 2014

Alienación y reputación

Me provoca contar algo que me pasó anoche, por lo inusual, y porque es algo que (para variar) me ha puesto a reflexionar sobre mí misma. Probablemente voy a parecer una vez más una quinceañera por contar lo que voy a contar. Pero ni modo, pues, ¡¡¡así me pasa!!!


Luego de tener show en la tarde, me fui a casa de un amigo a un mini torneo de Beer-pong. Ahí se apareció Sheldon con un amigo al que llamaré "el Tocayo", a quien conozco de antes por ser amigo de mi ex, Laro. Decidí irme con ellos porque iban a un lugar cerca de mi casa y podían jalarme, pero en el camino decidí quedarme con ellos y seguir a Sheldon en sus "movimientos por la Lima nocturna". Luego de una conversación muy paja en la puerta del primer local y debido a que no logramos entrar, Sheldon decidió ir a su siguiente destino: una fiesta rave.

Nunca había ido a un Rave, que al final no era tan rave porque la música era más bien tranqui. Al parecer es un evento que siempre se hace, y esta ocasión se hizo en un local que recién están terminando de construir, por lo que había polvo de construcción en las paredes y ningún adorno colgado. Pagué mi entrada (SÍ, GASTÉ DINERO EN PAGAR MI ENTRADA) y ya desde la puerta me fui dando cuenta de cómo iba a ser la cosa por dentro: gente drogada y hipster.

Yo no me considero hipster, pero sé que lo parezco, y probablemente lo soy, y me da igual. Muchas veces cuando camino por la calle me han hablado en otros idiomas pensando que soy extranjera y mis amigos siempre me dicen que me visto medio hippie. Con lo tímida que soy en grupos grandes, la vergüenza no me permite moverme mucho, así que mis movimientos de baile son más bien robóticos, semi catatónicos; sumando el cansancio de haber estado casi casi modelando el vestido de Elsa en la fiesta de cumpleaños (Y el hecho de que mis juergas básicamente tienen música infantil y hay chocolates y sanguchitos en vez de alcohol), pues como se entenderá, además de sentirme como un pez fuera del agua, sin maquillaje y vestida como para salir y volver a mi casa sin parar en ninguna parte (Jean, botas marrones, cafarena fucsia, chompa beige de brillos tejida, una casaca de cuerina marrón, cero maquillaje y una trenza en el pelo), me veía RARA.

Lo cual, para fines de esa fiesta, era perfecto, porque por alguna razón, la gente parecía haberse empeñado en vestirse raro xD

Bueno. Estaba parada en un pasillo conversando con mis pocos amigos y varios conocidos, por ahí que saludé a mi prima, siempre hermosa y bien vestida, o a un amigo con el que actué hace años que también conocía a la gente de ahí, o a los amigos de mis amigos, que hay que saludar porque hay que ser educada y vamos, estoy entrenando mis habilidades sociales, no se aprende a ser una socialitè de la noche a la mañana y no lograré sentirme en mi salsa si no interactúo con otros seres humanos cara a cara... Y en eso me presentan a un chico. No era nada feo, pero yo no estaba interesada en gilearme a nadie, sino más bien divertirme y hacer amigos. Por ahí que miraba a ver si había alguien interesante, pero este individuo no calificó como tal. Uno más, de los tantos conocidos que estaban pululando por ahí, que saludan y te miran de reojo mientras conversas con tu gente. Yo, la verdad, estaba más concentrada en parecer relajada, moverme al ritmo de la música como a quien le gusta y evitar autistear, mi especialidad. Tarea un poco difícil si sientes que todos los chicos no gays de la fiesta te miran, sea porque te ves bien o porque te ves mal.

En fin. Estaba sentada en un muro mirando a la gente cuando este chico se sentó a mi costado y luego de preguntarme que hacía por la vida me invito a bailar.

Alerta amarilla.

Le dije que más tarde. Me di cuenta de que me interesaba más conversar con él que bailar, a lo mejor me hubiera gustado que me saque a bailar otro chico que me atrajera más. Pero a los dos minutos me volvió a invitar, y esta vez me pareció muy rochoso decirle que no, así que acepté.

Alerta naranja.

Le advertí que no sabía bailar música electrónica, me relajó el saber que podía hacer lo que me diera la gana y no iba a parecer fuera de lugar (Lo cual me pareció perfecto, creo que si pudiera pertenecer a algún grupo debería ser ese en el que mientras más raro bailas, te mueves, te vistes o hablas, más normal eres), y nada, bajamos a la pista de baile.

No era un lugar abarrotado, por lo que el chico me jaló hacia la mitad de la pista, pero se me pegó como si tuviera personas a su alrededor que lo empujaban hacia mí. No se pegaba como uno se pega sin querer a otra persona, incómodo, mirando a otro lado que no sea la cara de una, no: se me pegaba con toda la conchudez que (espero) el alcohol y la seguridad en uno mismo te permite.

Alerta roja.

Me dio un poco de envidia su seguridad en sí mismo.

El caso es que estaba incómoda (Y a la vez expectante, eso no me suele pasar seguido), por lo que me alejaba lo más que podía (No funcionaba) y redireccionaba sus manos cuando por ahí bajaban más de lo que mis amigos suelen tocar. Hasta ahí, siempre trato de pensar, puede ser simplemente su estilo de baile, una costumbre inconsciente más que un movimiento de seducción, por lo que si bien cuidé de mi espacio personal, no fui clara. Pero cuando empezó a buscar mi cara, ahhh no, ahí, brother, estamos hablando de otra cosa.

Parecerá chistoso que lo cuente, pero muy pocas veces me ha pasado eso de que estoy bailando con alguien y me quiere besar. Una vez fue en mi viaje de promoción. Las chicas con las que fui hacían concurso para ver quién besaba más chicos. Alguna vez en alguna otra discoteca, no recuerdo bien. Pero la mayoría de las veces, como he salido con mi pareja o simplemente no voy a discotecas, no he tenido que anunciar que no estoy interesada con mi lenguaje corporal ni he tenido que defenderme. Así que, en mi ignorancia y apelando a mi sentido común, le alejé las manos y le dije bien clarito: "Discúlpame, pero en serio, no soy de hacer esas cosas. Lo siento": El chico rió, me dijo que no importaba, que igual seguir bailando era divertido, pero como a los 5 minutos y a pesar de distraerlo con un poco de conversación tonta como "qué pajas las luces" o "espero que este paso no se vea muy extraño" volvió a insistir. Así que le dije para volver con mis amigos, porque El Tocayo tenía mi casaca.

No había nadie donde habían estado todos, así que nos pusimos a conversar un poco sobre Halloween. A los pocos minutos me dijo que quería volver al baño y me hizo una seña de que lo espere donde estaba. Felizmente apareció El Tocayo y Sheldon, y aunque les dije que el chico éste me había dicho que lo espere, me dijeron que fuera con ellos a la pista de baile, que daba igual, que no tenía por qué quedarme ahí. Medio culpable me fui con ellos. Al rato nos lo encontramos en otro lado, conversando con otras personas.

No pasó mucho tiempo y decidí irme a mi casa. Eran más de las 2 de la mañana y hoy tenía clases (Y ya no puedo seguir faltando por flojera), así que le pedí al Tocayo que me pasara mis cosas para irme. En el camino a su carro para recoger mi mochila le conté lo sucedido y que me sentía mal por eso, porque "soy una nerd" por no haber besado a este chiquito. Me dijo que aunque ahora la gente se agarra a cualquiera porque le provoca, no tenía por qué aceptar al primero que se me acercara, y que fuera viendo si realmente quiero o no quiero probar alguna vez besar a un desconocido. Después de todo, también soy humana, tengo impulsos y necesidades, y esas cosas que siempre te dicen para tranquilizarte y decirte que si bien no eres rara, siempre es bueno seguirle la corriente al resto aunque sea un poquito.




Pero no. El problema, si es que existe alguno, es que a mí no me gusta seguirle la corriente a las personas en este tipo de cosas. No es culpa de mi educación en colegio de monjas, porque la mayoría es normal y se va a una discoteca bien rica y apretadita a chapar con el que se le plante en frente. Debe ser algo de mi familia, de lo que me enseñó mi mamá. Pensaba que iba a ser lo mismo que con mis parejas, con quienes me suelto relativamente rápido (Tan rápido como me voy encariñando). Pero veo que no.

¿Se puede aprender a ser más mandada? ¿Debería aceptar un beso de un chico que me saque a bailar la próxima vez que alguien se me insinúe, simplemente porque es normal? ¿Soy una cucufata por miedo o porque realmente pienso que ese tipo de cosas no van conmigo?

Ya he hablado de este tema antes, cuando en mayo me bajé la aplicación esta de Tinder y sopesé la posibilidad de probar conocer gente por la vía fácil. El punto es que yo no busco algo superficial, y sé que en una discoteca no voy a entablar amistad con alguien churro que se me acerca a bailar (Si es que tengo suerte, porque usualmente no me interesa la gente que se me acerca). No me gusta esta sociedad vana en la que el amor es cosa de un beso y a la vez un beso no significa nada. Simplemente no me parece divertido andar compartiendo saliva y bacterias con gente que no conozco sólo porque "tengo necesidades y esa persona me parece atractiva", en mi opinión es una manera de justificar la falta de sentido. A mí se me hace mucho más fácil besar a alguien en una reunión que en una discoteca, y que ese alguien sea alguien que no sólo me atraiga físicamente. Será quizás por las veces que he besado a compañeros en escena, pero no me gusta besar a alguien sin sentir nada más que hormonas efervesciendo. Yo quiero algo real, no me gusta la imitación. Pero, lamentablemente, al parecer es necesario que tenga que adentrarme en la aventura de dejar de ser un poco yo para sentirme mejor conmigo misma por al menos intentarlo y no quedar mal. Lo digo porque me siento presionada por un grupo social en el que es normal hacer eso y si no lo hago no seré aceptada ni querida. Qué tonto, qué fútil... qué contradictoriamente necesario para poder encajar.

Hoy en la mañana estuve dándole vueltas al tema y he llegado a la conclusión de que podría, sí, aceptar el consejo del Tocayo y quizás más adelante, poco a poco y conforme vaya cogiendo más soltura en situaciones sociales, aceptar que un chico desconocido (QUE ME GUSTE) me bese. ¡Pero no el primero que se me para en frente después de años, pues! ¡Y menos si simplemente no me atrae, si no lo conozco, y si encima me ha hecho sentir como un objeto!

Porque si hay algo que detesto de esta sociedad tan machista es eso, que las mujeres se conviertan en una perra si besa a un chico pero el chico sea un ganador si besa a una chica; que no pueda caminar tranquila en la calle (menos en un bar) sin sentir que estoy en una especie de mostrador, a la vista de los compradores. Además: si ellos pueden, ¿Por qué yo no? Si las personas que me interesan o me han interesado probablemente han hecho eso (O lo están haciendo en este momento), ¿Por qué pensar que me voy a mancillar por eso? No digo que voy a ponerme ropa dos tallas menos, mostrar mis pocos atributos y encamarme con el mejor postor, pero, Dios, algo tengo que vivir, ¿no?


Sí. Pero a mi manera, con dignidad, haciéndome respetar, y piña si es que parezco una monse por no hacer lo que todos hacen. No quiero sacrificar mis principios por parecer algo que no soy.

No sé. Supongo que con los días me iré ordenando internamente. No tengo por qué sentirme mal por ser yo misma.

Creo que más importante que parecer o encajar sería trabajar en esa autoestima que hace que me sienta tan insignificante. Mejor me concentro en eso y en mejorar socialmente con la gente que se me acerca simplemente a conversar (Y que probablemente, en contra de lo que pienso, no busca nada más que eso), no en situaciones como la de anoche.

Me siento mal porque creo que estoy cagada. Pero no me voy a rendir, y voy a seguir luchando por mejorar, sobretodo esa inseguridad. Después de todo, a veces puedo ser el alma de la fiesta y tener conversaciones súper interesantes y profundas, que, finalmente, es lo que a mí me interesa.


Sí, tan mal no estoy.

¡Si tan sólo a alguien le gustara yo por ser así, tal cual como soy, con mis ganas e intentos de cambiar lo malo que hay en mí pero con mis locuras, incluidas las de este blog...!

lunes, 3 de noviembre de 2014

Saliendo del valle


Nada, sólo paso para comentar que estoy mejor :)

Mejor en el sentido "Más animada", "Comiendo un poco más", "Dejando de perder el tiempo con juegos de video y haciendo más cosas por mi vida". En fin, viviendo.

Me hizo bien el mensaje del post anterior, porque me ha ayudado a ver hacia adentro y ver mas objetivamente hacia afuera.

En gran parte es gracias a mi pequeño cambio de actitud, que espero mantener.

Estos (pocos) días he estado creyendo más en la importancia de cuidarme y teniendo más fe en mi futuro, y haciendo cosas por construir uno bueno. Estoy empezando por seguir viendo a mis amigos, tanto nuevos como antiguos. Mi zona de confort es tirarme en mi cama y jugar Bubble Witch saga (Y el resto de jueguitos) en facebook, y me ha estado costando pero estoy saliendo. Sheldon me ha presentado gente y asi él tenga otros planes, voy a reuniones. Ahora que ha sido Halloween tuve varios shows y salí a la calle disfrazada de Elsa (A comprar mi almuerzo en Mc Donald's y a pasear por un parque bastante transitado de mi zona), y en la noche fui a una fiesta de disfraces hasta tarde. Moría de sueño, pero cambiar de actividades vale la pena el esfuerzo. ¡Hasta he salido a comer! Yo, que no gasto dinero en alimentarme decentemente porque "es caro, prefiero comprarme frutas secas y chocolates y sobrevivir con eso mientras no estoy en mi casa", decidí aceptar una invitación de un viejo amigo para ir a su cumpleaños, a cenar en grupo, ¡y gasté más de 50 soles sólo en mí! ¿Y saben qué? ¡Lo valió! No sólo comí rico sino que la pasé muy bien :) Eso también me ha motivado a hacer mejor mis trabajos, y pensar menos paranóicamente. ¿Pretendientes? Quiero mantenerme en la actitud de estos días: No me interesa, y así sufro menos. Llegará en el momento que tena que llegar, ahora es momento de preocuparme de otras cosas, y esto lo he comprendido (POR FIN) gracias al mensajito de Mr. Red :) )Es extraño, pero así me está pasando. Tengo que abrazar mi proceso de crecimiento en vez de huir de él). Estoy más presente en el presente, aquí y ahora, no tanto en mi rinconcito gris. Aprovechando y disfrutando un poquito más.


Bueno, básicamente eso. Mi mamá está un poco detrás de mí para que coma así que no me puedo escapar tan fácil, y bueno, estoy tratando de comer mejor. Y he decidido volver al yoga: Muy aparte de la persona con la que puedo relacionarlo, cuando hacía yoga me sentía bien. Puedo cambiar de pensamiento, y necesito hacer yoga. Siento que mi cuerpo y mi alma me lo están pidiendo a gritos, y ahora sí me siento motivada para retomarlo. Motivada y además con tiempo y dinero.

Ayer me peleé con mi hermana, pero no quiero pensar en las cosas feas que me puede haber dicho o en los muchos defectos que yo tengo que mejorar para ser una persona agradable (Para ella, vivir conmigo es un martirio y me lo ha dicho). Quiero mejorar, pero por mí, para sentirme bien. No sé, además, qué tan cierto sea. Para otras personas ha sido lindo compartir espacios conmigo. Quiero pensar que es cosa de subjetividad.

Eso, y que hay que automotivarse. No soy perfecta, por más que quiera no lo seré, peor puedo re-aprender a sentirme a gusto conmigo misma y dejar de autoagredirme. Sé que tengo cosas buenas, pero tener buena autoestima no significa ni alardear de lo bueno ni lamentarme de lo malo. Significa utilizar las muchas herramientas que sé que tengo para vivir, y vivir bien.


Me da un poco de pena admitirlo, pero soy de las personas que no pueden vivir con mucho estrés por una cuestión de salud. Y eso significa que no debo hacer tantas cosas a la vez, que no soy súper heroína ni capaz como otras personas a las que admiro, y aunque tengo la creencia de que eso significa ser débil y defectuosa, me siento mejor haciendo menos dinero pero disfrutando más. Por eso necesito volver al yoga. Mi espíritu necesita a alimentarse de paz de nuevo.

Finalmente, ¡un poquito de motivación reciente! :)

(Gracias por leerme ;) )




martes, 28 de octubre de 2014

Nido mental rojo

Advertencia: Estás entrando en mi mente. Probablemente no entiendas mucho de lo que digo porque este es un vertedero para desahogarme. Si te gusta saber de líos mentales ajenos o crees que te pueda ayudar a ti ver cómo otra persona desenreda sus marañas, bienvenido.

*********

Ayer sucedió algo que no me esperaba para nada.

Estaba modorreada, en ese estado en el que se está aún decidiendo si despertar o no, viendo las notificaciones de facebook que pudieran haber llegado en la madrugada, costumbre que tengo desde hace tiempo para saber si alguien me habla o sucedió algo importante pero sin mucha esperanza de encontrar algo digno de mención o que pudiera cambiar mi día...

Y, como para cambiar el curso de las cosas, encontré un mensaje de alguien inesperado. 

Era simplemente un saludo bastante correcto, simple y directo. No supe qué hacer, y luego de cranearla un poco y reprimir mi impulso de responder apenas visto el mensaje, lo respondí de la misma manera: cordial, correcto, con una cara feliz al final. 

Puede que no haya sido EL mensaje de la vida, pero a mí me movió el mundo.

No se trata de LA persona de la vida, pero a mí me movió el mundo.

Por lo que significó para mí, por el aprendizaje que estoy teniendo gracias a su paso por mi vida, y por lo que gracias a ese mensaje descubrí que me pasaba.

*********

He estado perdida este mes y medio, sin ánimos de escribir, porque la verdad es que no ha pasado nada demasiado interesante. Despertar, estudiar, trabajar, jugar en la computadora. Fantasear, desear que alguien llegue para hacer mi vida más interesante y tener oportunidad de pasear, disfrutar, viajar. Buscando maneras de socializar. Sí, he puesto mi granito de arena por salir de mi ensimismamiento.

Me asaltaron a finales de Setiembre cerca de mi casa, por lo que tuve que invertir en documentación, y me han prestado un celular por mientras que sólo conecta a facebook (De manera precaria. No tengo whatsapp, ni internet, pero el facebook me salva y con eso puedo sobrevivir hasta que ahorre lo suficiente como para comprarme un aparato nuevo). 

Renuncié al restaurante y ahora sólo estoy en lo de los shows infantiles, que me consumen tiempo porque mi chamba ahí se basa en crear. Crear secuencias para los shows, crear pelucas y disfraces para los personajes. Me he creado mi propio vestuario de Elsa, de Frozen, junto con una amiga que lo cosió, y como ejercicio de paciencia he llenado el corsé de lentejuelas cosiéndolas una por una, y pegando escarcha en la capa con pincel y pegamento especial, con forma de copos de nieve, también uno por uno. Lo cuento porque me siento orgullosa de mi trabajo, ha quedado lindo :) Ha sido una manera de ocupar mi mente en cosas constructivas en vez de rumiar penas. Además, ahora que no estoy en el restaurante estoy mucho más relajada, puedo dormir más y hacer las cosas que me gustan y tener tiempo de hacer trabajos (Que igual hago a última hora, pero bueno, eso es ya más mi tendencia a la procrastinación). 

Con el chico este nunca se concretó nada. Salir del restaurante implicó tener una oportunidad menos para vernos, por lo cual se fue bastante estrés, porque todos los días que tenía turno estaba a la expectativa de que se apareciera. Me cansé de perseguirlo (Me daba remordimiento cada vez que le hablaba), y más luego de que me plantó. Sí, me plantó. Aclaré las cosas con él luego, y simplemente no quedó en nada. Y me cansé: soy insistente pero no me gusta caer pesada, así que estoy en el proceso de aceptar que simplemente no quiere nada conmigo. No me extraña, por lo que no debería entristecerme, pues debería estar acostumbrada al rechazo (Como dije en un post anterior), pero bueno, soy humana, y siento. En su defecto, estoy viendo más seguido a "Sheldon", de quien me he hecho muy amiga, y me pasa la voz a sus planes locos los fines de semana. Me hace bien conocer gente, socializar y hacer cosas que hace tiempo no hago porque tontamente dependo de un novio para hacerlas. Me da gusto estar construyendo amistades y vida social muy aparte de la persona con la que pueda estar, porque eso me da identidad y me llena :) Lo curioso del asunto es que en parte salgo con Sheldon porque él y este chico tienen amigos en común, el sábado pasado esperaba encontrármelo... Pero al parecer tiene un radar para evitarme xD. Así que NEEEXT.

Todo está siguiendo su curso, todo es monótono. Poco a poco me estoy construyendo luego de hacerme casi convertido en polvo después de mis relaciones. Es bueno saber quién soy. A pesar de las circunstancias. 

Pero hay un tema que no me deja del todo tranquila, y es esa insatisfacción, esa sensación de que me falta algo, de que mi vida no está completa. Y que, de una u otra manera, repercute en mi estado de animo y mi alimentación.

Sí, para variar, mi chivo expiatorio.

A veces pienso mi anorexia siempre será sintomática. Luego me acuerdo de que hubo un tiempo en que me costaba menos comer y me pregunto qué había de diferente entonces. Reconozco que estoy dejando que se instale el hábito, que poco hago por cambiarlo porque es cómodo y me da miedo cambiar y sentirme mal (Quienes padecen TCA saben que cuando no hay costumbre, tener comida en el estómago puede ser muy estresante). Casi a diario sueño cosas relacionadas con el internamiento en Cieneguilla, o que vomito. Hoy soñé que por fin me pesaba y salían 35 kilos, que no se notaban porque sí comía y no vomitaba como en el 2009. No tengo idea de cuánto peso, no tengo manera de saberlo tampoco, pero la ropa de nuevo me está sobrando y no me molesto en hacer algo al respecto.

¿Por qué? ¿Por qué las ganas de autoagredirme, si sé que tanto eso como la tristeza no me llevan a nada? ¿Es porque creo que es parte de mi identidad batallar a diario con lo que como? ¿Es porque simplemente es mi manera de ser y tengo que aceptar que el resto de mi vida pasaré por épocas así, pero que sólo será eso, épocas, y que pronto encontraré la motivación interna para no hacerme tanto daño? ¿Es mi vegetarianismo últimamente adquirido una manera más de esquivar la hora del almuerzo o lo hago por convicción? Todas estas preguntas me las hago casi a diario, temiendo haberme vuelto a convertir en ese monstruo que alejó a Laro y que casi me mata. No quiero dar pena, no quiero ser negativa, no quiero estancarme ahí de nuevo... ¡Pero se me hace tan natural...!

Entonces, volviendo a hacer comparaciones, noto que hay algo que me motivaba a comer: el hecho de que me inviten. El comer en casa de mi pareja, que me digan que no soy deseable, que me obliguen a gustarme como me veo. Claro, "si tuviera enamorado comería mejor", es la excusa del mes. "Al menos sentiría que significo algo para alguien, no estaría tan sola". 

Y es que, exceptuando mis perros (Los cuales compiten entre ellos por el que gana más caricias de mi parte), el único momento en el que me siento importante para alguien es en los shows, en los que los niños me abrazan... nombrando a un ser que represento, pero que no soy yo. Este tipo de situaciones me hace preguntarme: ¿Habrá alguien que, algún día, me quiera por quien soy, tal cual, así esté raquítica (Seamos honestos, es más probable que pase eso a que tenga sobrepeso), así no llegue a tener estudios, ni trabajo, que por alguna razón tenga un hijo encima, simplemente por el hecho de ser yo, mi esencia, yo?

Quiero creer que es posible. Me aferro a esa idea para poder encontrar motivación. Con motivación hago las cosas, haciendo las cosas me siento bien conmigo misma, y sintiéndome bien conmigo misma alimento mi alma y obtengo fuerzas y razones para quererme más. Las dudas siempre están, siempre. No tener crisis existenciales sería como no pensar para mí. 

Sí, ando confundida respecto a lo que siento por mí. Estoy en una fase rara tanto interior como socialmente. Construí un muro luego de Mr. Red para que nadie se me acercara, pero me olvidé de que "nadie es una isla" y que, realmente, no soy feliz aislándome. Estoy trabajando por rehacer mis vida social y volverme más amigable sin dejar de ser yo misma (Y me da mucha pena convertirme en un ogro cuando tengo que hacer trabajos de grupo porque "si no dirijo yo, nadie más lo hace"). Probablemente las cosas pasan como pasan porque simplemente no estoy preparada para entablar una relación con alguien, que es lo que yo pienso que necesito. Primero tengo que ser yo y realizarme, y estar consciente de ello, experimentarlo, no sólo decirlo. Eso es algo que choca con mi deseo de no estar sola, pero es necesario. Eso es algo que me mostró Mr. Red. 

El mismo que, descubrí un día, me había bloqueado. Para luego mandarme un saludo.

Entenderán mi confusión: Wait, ¿No lo había espantado? Con todo lo que le dije, desde el fondo de mi corazón y tratando de ser razonable, ¿No era que había salido corriendo pensando que soy una indeseable, loca, necesitada, dependiente y demás adjetivos que harían que un hombre decida no tener nada con una chica? ¿No me había demostrado que no quería saber nada de mí? Entonces, ¿Por qué me ha escrito? ¿Ahora que hago? ¿Le respondo bien? ¿Le respondo mal?

Como verán, soy muy torpe en mis relaciones.

Antes de contestarle con un "Igualmente, Mr. Red :) ", me puse a pensar si realmente quería decirle algo. Pensaba que todo estaba zanjado, su silencio era más que claro. ¿Estaba molesto él conmigo? ¿Estaba molesta yo con él?

He ahí el asunto.

He construído un muro, no para que no me hagan daño, sino para yo no hacerme más daño en mis relaciones. El común denominador ha sido que yo siento/pienso que he metido la pata porque las cosas no han funcionado, y como reprimenda me he aislado y empezado a dejar de comer. No estoy molesta ni con Mr. Red, ni con Laro, ni Brownie, ni el chico indeciso, no: Estoy molesta conmigo misma. Por eso es que no termino de zanjar ninguno de estos asuntos, porque no es con ellos, es conmigo. Por eso es que soy incapaz de atraer gente a mí, porque yo misma me repelo. Porque considero que fui tonta al entregar mi corazón, porque considero que como no me correspondieron, no soy querible, porque aún creo los mensajes de mis ex parejas que me decían que era defectuosa y que nadie me va a querer si no cambio. He estado tratando de cambiar por otros, no por mí. Me he enfocado mal. No he podido entender bien el significado de las cosas que estaban pasando, de nuevo mi percepción me jugó una mala pasada. 

Lo cierto es que no he confirmado si lo que creo acerca de las razones de Mr. Red para "terminar" conmigo es cierto: para mí es más fácil pensar que jugó conmigo y que una vez conseguido lo que quería, se dio cuenta de que soy una chica seria y usó de excusa su viaje para alejarse. Es más fácil pensar eso porque es lo que me han enseñado. Contradictoriamente es fácil también creer que es un buen ser humano y que sus razones han sido más espirituales que otra cosa, lo cual me termina confundiendo. Sea cual sea la razón, el hecho de que me haya saludado me hace pensar mucho, porque implica que ha pensado en mí. Lo cual me hace un mínimo de importante. Yo, que no soy importante para nadie, importante para alguien que es importante para mí. Eso me reconforta.

Así que gracias por pensar en mí, por acordarte de mi existencia, por hacerme reflexionar y observar bien, porque eso me permite desentrañar este lío interno y crecer, que es lo que a fin de cuentas busco: crecer y ser feliz. No andar por la vida de paso, simplemente existiendo, sino encontrarme un significado. Saber que puedo calar en otros me ayuda a darme valor, porque valoro eso.

Yo no sé que pase por su mente. Es un tema escabroso para mí, porque probablemente me costaría creerle si me dice que lo hizo por su viaje más que porque no me quisiera. Pero saber que al menos no me odia me ayuda a limpiar las asperezas que pueda tener con él... Y conmigo misma, gracias a lo que pasó con él. 

Yo había decidido dejar el tema atrás y seguir con mi vida, pero es bien difícil si el círculo no se ha cerrado. Dejar ir no significa olvidar, sino soltar, y yo estaba tratando de enterrarlo para no pensar en cosas que me duelen. Lo mismo digo del "indeciso". Enterrar no implica que algo ha muerto. Menos en mí, que, sabemos, hago lazos sentimentales fuertes con cualquiera que me preste atención porque así estoy de hambrienta de cariño. Lo que siento por Mr. Red no ha muerto porque yo lo decidí así, y por eso me he estado sintiendo mal. No puedo comenzar algo nuevo si no he dejado ir del todo algo del pasado, y no puedo dejar ir del todo algo del pasado si las cosas no están claras. Me paso con Laro, me pasa con este tipo. En el primer caso el tiempo ha hecho su efecto porque me he visto obligada a matarlo, y por las cosas que me he enterado gracias a Sheldon me he decepcionado mucho de él y se que no es el mismo que hace dos años; en el caso de Mr. Red, el que me haya escrito simplemente a saludarme y desearme que ande bien, en cambio, implica buenas intenciones. Y eso me salva, porque yo no quiero estar molesta con él (ni conmigo), porque creo firmemente en que tenemos una conexión especial que no debería ensuciarse (Que no quiero etiquetar con nombres como "amor" o "amistad" porque se convierte en algo limitado), y porque me da esperanzas de que, en algún momento, las cosas con él estarán bien.

Espero no estarme equivocando y malinterpretando para mi beneficio lo que está pasando. 

Es que simplemente me enferma no estar en buenos términos con todo el mundo. Más que por el karma, es por tranquilidad mental. 

Y en lo que a mí respecta, tengo más claro qué es lo que tengo que trabajar conmigo misma. No sólo es buscar cosas de mí que me gusten, porque eso lo tengo identificado. Se trata de un problema que no tenía antes, que se basa en mis relaciones (Porque antes no había tenido ninguna, vivía ensimismada). La problemática es distinta porque yo soy distinta. Antes me sentía desagradable porque mi papá no me quería y las chicas de mi colegio no me hacían mucho caso. Aprendí a tener amigos y a no depender de mi papá. Ahora me siento desagradable porque no consigo interesarle a quien me interesa (Y esto va desde hace años, no es reciente), y eso ya es otro campo en el que tengo que trabajar conmigo misma.

Además, el otro día que luego de meses hablé con mi mamá profundamente, me hizo bien saber que ella reconoce y que me recuerde que estoy en una parte de mi proceso de evolución en la que tenía que pasar por oscuridad para construirme a mí misma (Oooootra vez), que siempre hay alguien arriba que vela por mí, y que estoy aprendiendo.

Me siento agradecida por tener la oportunidad de encontrar una respuesta. Me da esperanza en que puedo volver a estar bien :)